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[La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Jue Feb 19, 2015 1:04 am
por Tidus Cloud
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Cronología

9 Junio 1212 d.G.

Bavol: No es mentir, es ocultar la verdad > Sin juego no hay vida
Freya: Sin juego no hay vida > Nuestro Tesoro

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Aquel día Bavol había decidido practicar un poco con aquellos cachivaches tecnológicos. No es que le gustara mucho toquetear aquellos aparatos, pero había llegado a la conclusión de que después de todo lo sucedido con Erased Data en La Red, era necesario tener al menos unos mínimos conocimientos sobre el tema.

Ag, no, ahí no. No, no. ¡Claro que no quiero comprar un moguri!

Sin embargo, el gitano no estaba teniendo mucha suerte. Se había ido a practicar con el ordenador principal de Tierra de Partida, pero casi desde el principio le habían comenzado a saltar numerosas pantallas con información que no entendía y con cada tecla que apretaba solo complicaba la situación. Empezó a presionar todos los botones que tenía en el teclado de forma aleatoria esperando que casualmente diera con alguno que terminara con aquel problema.

Tras un buen rato de desesperación por todo aquel lío, una nueva ventana emergió por encima del resto. El borde rojo de ésta se resaltaba una y otra vez, tenía el dibujo de la cara de un adorable conejo guiñándole un ojo a un lado y al otro un pequeño texto:

Eres el visitante un millón. Pincha aquí y recibe un premio —leyó lentamente—. ¿Un premio? Ay, qué bien, qué suerte he tenido. Así que sólo hay que pinchar.

Bavol se las intentó arreglar para… ¿pinchar decía el anuncio? El niño se imaginó que sería algo como aceptar en idioma informático, o algo así. Sin saber muy bien cómo se hacía eso, continuó apretando botones con la esperanza de dar con el correcto y de no tocar ninguno que borrara el anuncio. Finalmente, tuvo suerte y el borde de la pestaña dejó de resaltarse, es más, toda la pantalla del monitor se quedó totalmente bloqueada.

Eh, ¿ya he pinchado? —se preguntó acercando su cara al monitor, extrañado porque no veía el premio por ninguna parte.

De pronto, un extraño resplandor surgió de la pantalla del monitor acompañado por un grito de sorpresa de Bavol que se echó para atrás instintivamente. No obstante, no le sirvió de nada. Aquel brillo cubrió toda la habitación por unos instantes, cegando al gitano. Cuando finalmente se apagó ya no había rastro del pequeño niño que tan solo quería aprender un poco de informática.

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Jue Feb 19, 2015 1:11 am
por Crystal
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Era extraño que desde mi llegada a Bastión Hueco no hubiese tocado ni un solo cachivache electrónico. ¡Con lo manitas que era yo para esas cosas! Así pues, aquel día decidí que ya era hora de investigar un poco como iban las cosas tecnológicas por allí, y me dirigí al ordenador principal de Bastión Hueco, decidida a pasar un buen rato jugando a alguna cosa.

Derecha. ¡He dicho derecha!

Pero las cosas no estaban yendo tan bien como me hubiese gustado. Parecía como si aquel teclado no me permitiese jugar como quería. ¡Pulsaba la tecla de la derecha y el personaje corría hacia atrás! ¿Quién había manipulado esa cosa? Finalmente desistí; no más juegos en Bastión Hueco. Estaba clarísimo que me faltaba práctica, puesto que desde que no veía a Takeshi no había vuelto a jugar.

Me recosté en la silla, cerré los ojos y solté un largo suspiro.

Un sonido emergente del ordenador hizo que me sobresaltara. Una ventana de borde rojo estridente y parpadeante había aparecido de la nada. Tenía el dibujo de un conejito adorable señalando un texto:

Eres el visitante un millón. Pincha aquí y recibe un premio —leí en voz baja—. ¿Premio? ¿El juego trae premio?

No me fiaba nada de aquello. ¿Y si era un virus? Me mordí el labio, pensando en las consecuencias que me esperaban si alguien se enteraba de que había hecho entrar un virus en el ordenador principal. Sin embargo, cuando pulsé en la cruz para cerrar la ventana, todo el ordenador se quedó pillado.

Mierda —palidecí, dándome cuenta del error—. Cruz equivocada.

De repente, me cegó una extraña luz que surgió de la pantalla. Intenté gritar, pero me ahogué en mis propias palabras. ¿Qué narices estaba pasando? La luz finalmente cubrió toda la estancia y no tardé en quedarme inconsciente.

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Jue Feb 19, 2015 1:27 am
por Tidus Cloud
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Los ojos del pequeño gitano se fueron abriendo lentamente. Después de unos primeros segundos un tanto confusos, Bavol recordó que había estado toqueteando el ordenador principal de Tierra de Partida y que tras aparecer un extraño anuncio, una luz había vuelto toda la estancia. Sin embargo, ya no estaba en Tierra de Partida…

Lentamente se fue levantando del frío suelo mientras iba recuperando la noción de la realidad. Una vez se despertó del todo, miró a un lado y al otro de la habitación alarmado, no tenía ni idea de dónde podía encontrarse. Estaba encerrado en el interior de una sala cuadrada, en la que todas las paredes y el suelo estaban formadas por cuadrados de color blanco, pero en la que no había nada que pudiera considerarse una puerta o una salida de aquel sitio.

Un tanto asustado, Bavol se acercó a una de las paredes y alargando temblorosamente el brazo tocó uno de los cuadrados que la componían. El resultado fue curioso, el cuadrado se movió unos centímetros hacia atrás como si se tratara en realidad de una especie de panel en vez de una simple lámina de mármol. No solo se quedó ahí, sino que incluso el cuadrado pareció apagarse y perdió su color blanco por unos momentos hasta encenderse de nuevo.

Demasiadas preguntas comenzaron a arremolinarse en la mente de un niño que cada vez se encontraba más asustado y confuso. Su corazón comenzó a latir rápidamente y su respiración se entrecortaba mientras miraba a su alrededor desesperado en busca de alguna salida, aunque ya sabía que no había nada así. Su única opción era empezar a tocar paneles como un loco, pero no estaba seguro de si eso le serviría de algo o de si incluso si podría resultar herido.

Finalmente, no tuvo que hacer nada, puesto que pronto recibió algunas de las respuestas que buscaba.

Veo que ya todos os habéis despertado~ —canturreó una voz aguda y un tanto robótica a sus espaldas.

Bavol pegó un pequeño respingo, ya que no se lo esperaba. Se dio la vuelta para encontrarse con el que le hubiera dicho aquello, pero para su asombro no había nadie justo detrás de él, sino que la pared de atrás se había convertido en una pantalla que mostraba la imagen de un animal.

Concretamente, se trataba de un conejo sentado sobre sus dos patas. Nada fuera de lo común, excepto por el pequeño detalle de que estaba maquillado y que vestía una especie de ropajes de colores rojizos hechos a su medida.

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¡Bienvenidos todos a la primera edición del No Game No Life! —anunció eufórico el conejo moviendo sus patillas—. Donde conseguiréis escapar con vida sólo si ganáis, claro que si perdéis… ¡Bueno, creo que os hacéis una idea!

» Pulsad el botón vuestros lindos brazaletes~

Bavol no entendía a qué se refería exactamente aquel bichejo, él no tenía ningún… Su mirada se posó sobre su muñeca derecha, en la que efectivamente llevaba ahora una especie de brazalete con un gran botón, similar al que usaba para invocar su Glider. Obedeciendo al extraño conejo el gitano presionó aquel botón y un pequeño holograma emergió de él mostrando el número 5.

Esos son vuestros puntos actuales. Para ganar tendréis que conseguir 10 puntos en los juegos que os tengo preparados~ —volvió a canturrear el conejo—. Pero, cuidado, cuidadín, que si por lo que sea empezáis a perder puntos y vuestro marcador llega a 0, seréis penalizados, ji ji.

» Pero no hablemos de cosas tristes, tristonas. No, seguro que estáis deseando empezar con los juegos, pero antes habrá que salir de ahí, ¿no, tontorrones?

» ¡Eso nos lleva a la primera prueba: El juego del Prisionero!

El conejo tocó las palmas y los paneles a su alrededor cambiaron de color. La pared de la izquierda se volvió de color azul y apareció dibujada la palabra ALIARSE, mientras que la de la derecha se volvió roja y apareció la palabra TRAICIONAR.

El juego es sencillísimo. Tenéis dos opciones: aliarse o traicionar. Os enfrentáis a otra persona encerrada en otra sala que no conocéis. ¿Quién será, quién será? Sólo el tiempo lo dirá, dirá~ —canturreó el conejo dando una vuelta sobre sí mismo—. Dejad que os explique el juego:

» Si ambos escogéis la opción de aliarse, los dos conseguiréis dos puntos. ¡Oh, qué bien! ¿Pero y si uno de los dos decide escoger traición? Oh, eso significaría que la cosa se pone interesante porque esa persona ganaría tres lindos puntitos, pero la otra persona que ha escogido aliarse perdería dos puntitos por fiarse demasiado de los extraños~

» Ey, ¿y si los dos escogen traicionar? Pues aún mejor porque nadie ganaría puntos y eso significa que os quedaréis más tiempo jugando conmigo~


El conejo dio una nueva vuelta sobre sí mismo, parecía que se estaba divirtiendo bastante con todo aquel tema. Bavol no sabía muy bien qué decir, no sabía cómo enfrentarse a alguien que ni siquiera estaba físicamente allí. Todo esto le pasaba por toquetear cosas sobre las que no sabía...

Si tenéis alguna duda, sólo tenéis que gritar mi nombre. Oh, ¿aún no me he presentado? Podéis llamarme Little, el lindo y hermoso Little. Ya no tengo nada más que deciros de momento, así que buena suerte~

Y dicho esto, el conejo desapareció de la pantalla, que volvió a ponerse blanca como antes.

Bavol se quedó en silencio unos segundos mientras intentaba asimilar toda la información que acababa de recibir. Ya no estaba en Tierra de Partida y estaba atrapado por una especie de conejo psicópata en unos juegos en los que estaba apostando su propia vida.

Todavía no había ninguna salida por la que pudiera salir, así que estaba obligado a jugar en aquellas estúpidas pruebas si al menos quería salir de aquella habitación. Por lo que había entendido, tenía que escoger una de las dos opciones y, dependiendo de lo que escogiera otra persona, ganaría o perdería puntos.

En un principio le pareció algo bastante sencillo. Se acercó hacia la pared de la izquierda y alargó el brazo para tocar la opción de aliarse, ya que de todas las opciones era la que más ayudaría a todo el mundo; no obstante, decidió frenarse en el último momento. No sabía quién podría ser la otra persona que también estuviera jugando a aquel juego macabro, ¿y si era una persona cruel dispuesta a ganar a cualquier precio, incluso la vida de otras personas?

Tenía que tener mucho cuidado con aquellos cinco puntos que tenía, ya que si bajaban a cero su vida se terminaría, o al menos eso había dicho el conejo. ¿Podía darle fiabilidad a lo que había dicho aquel bichejo extraño? Seguramente no, pero tampoco estaba dispuesto a arriesgarse demasiado.

Ya estaba cansado de estar encerrado en aquel sitio y estaba claro que no tenía ningún modo de contactar con la otra persona, de manera que decidió tomar la decisión más correcta para él. Apretó el botón de aliarse con la esperanza de que la otra persona hiciera lo mismo.

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Jue Feb 19, 2015 1:28 am
por Crystal
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El suelo estaba frío. Fui abriendo los ojos lentamente, tomando conciencia de la situación; hacía unos instantes estaba jugando con el ordenador de Bastión Hueco a un estúpido juego y luego una ventana con un conejo apareció de la nada y… Luz. Mucha luz.

Me levanté, algo mareada y confusa. Miré a mi alrededor; sin duda alguna ya no estaba en Bastión Hueco. La sala en la que me encontraba era cuadrada y estaba formada por cuadrados blancos. Para mi desgracia no encontré nada que se asemejase a una puerta o ventana para poder salir, o tan solo para saber que había fuera de allí.

Me acerqué a la pared para toquetearla y descubrí, para mi sorpresa, que todo aquel recuadro blanco que tocaba perdía su luz durante un momento para luego recuperarla. Era, si más no, una sala bastante peculiar y extraña. Fue en ese momento en el que pensé si cabía la posibilidad de que el ordenador me hubiese… no sé… ¿Engullido? ¿Transportado? A este lugar por algún error.

Tuve la tentación de juguetear un rato con aquellas luces, pero una voz chirriante y robótica interrumpió mis intenciones.

Veo que ya todos os habéis despertado~

Me giré sobresaltada al lugar de dónde provenía. No había nadie, sin embargo una de las paredes se había transformado en una pantalla gigante donde se mostraba un animal. Concretamente un conejo de características peculiares. ¡Y estaba vestido!

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¡Bienvenidos todos a la primera edición del No Game No Life! —anunció eufórico el conejo—. Donde conseguiréis escapar con vida sólo si ganáis, claro que si perdéis… ¡Bueno, creo que os hacéis una idea!

Parpadeé varias veces, aún algo sorprendida por el hecho de que el conejo hubiese hablado.

» Pulsad el botón vuestros lindos brazaletes~

Miré instintivamente mi muñeca izquierda, donde se encontraba el brazalete que había mencionado. No me había percatado de su presencia hasta el momento; era muy ligero y tenía un gran botón en el centro. Lo presioné con curiosidad e inmediatamente mostró el número 5 en forma de holograma.

Esos son vuestros puntos actuales. Para ganar tendréis que conseguir 10 puntos en los juegos que os tengo preparados~ —debía empezar a asimilar el hecho de que el conejo hablase y hubiese preparado unos juegos, pero me costaba—. Pero, cuidado, cuidadín, que si por lo que sea empezáis a perder puntos y vuestro marcador llega a 0, seréis penalizados, ji ji.

» Pero no hablemos de cosas tristes, tristonas. No, seguro que estáis deseando empezar con los juegos, pero antes habrá que salir de ahí, ¿no, tontorrones?

Sería un buen comienzo, sí.

» ¡Eso nos lleva a la primera prueba: El juego del Prisionero!

El nombre ya no inspiraba confianza. El conejo dio palmas y los paneles de la sala cambiaron de color. La izquierda azul, con la palabra ALIARSE. La derecha roja, con la palabra TRAICIONAR.

El juego es sencillísimo. Tenéis dos opciones: aliarse o traicionar. Os enfrentáis a otra persona encerrada en otra sala que no conocéis. ¿Quién será, quién será? Sólo el tiempo lo dirá, dirá~ —canturreó el conejo dando una vuelta sobre sí mismo—. Dejad que os explique el juego:

» Si ambos escogéis la opción de aliarse, los dos conseguiréis dos puntos. ¡Oh, qué bien! ¿Pero y si uno de los dos decide escoger traición? Oh, eso significaría que la cosa se pone interesante porque esa persona ganaría tres lindos puntitos, pero la otra persona que ha escogido aliarse perdería dos puntitos por fiarse demasiado de los extraños~

» Ey, ¿y si los dos escogen traicionar? Pues aún mejor porque nadie ganaría puntos y eso significa que os quedaréis más tiempo jugando conmigo~

El conejo parecía estar en su salsa. En cambio yo me quedé atónita, moviendo la cabeza de un lado a otro, observando las dos paredes. Estas cosas me pasaban por torpe. ¡Mira que no darme cuenta de que aquella cruz era falsa! ¡Cómo si no tuviese experiencia con esa clase de ventanas!

Si tenéis alguna duda, sólo tenéis que gritar mi nombre. Oh, ¿aún no me he presentado? Podéis llamarme Little, el lindo y hermoso Little. Ya no tengo nada más que deciros de momento, así que buena suerte~

Y desapareció, dejando la pantalla blanca como antes.

Mordí mi labio inferior con cierta rabia. ¿Por qué un conejo tan adorable debía tener tan malas intenciones? Normalmente solían ser buenos…

Recopilé la información que había obtenido hasta ese momento. El ordenador me había engullido por haber caído en una estúpida trampa. Y por si fuera poco, un conejo me había encerrado en una sala para jugar a un juego. Y lo peor de todo es que debía de ser pícara para poder salir con vida.

¿Cuánta gente podía haber allí encerrada? ¿Habrían caído también por la trampa de la ventanita? ¿O serían todos bots?

No lo pensé dos veces. Yo no era de las típicas que se aliaban con el primero que pasaba; y tampoco tenía intención de dejarme engañar. Seguro que la persona que se encontraba en la otra sala tenía las mismas ganas de ganar que yo. Así pues, me acerqué a la pared de la derecha y pulsé el botón de traicionar, deseando haber hecho una buena jugada y ganar algunos puntos.

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Jue Feb 19, 2015 1:55 am
por Tidus Cloud
Después de presionar el botón de ALIARSE, la pantalla en la que había aparecido Little fue desvaneciéndose lentamente hasta desaparecer por completo mostrando un túnel que conducía a la salida de aquella habitación. Decidido a escapar con vida de aquel lugar, Bavol asintió con fuerza y echó una carrera para salir de allí cuanto antes.

No tardó mucho en atravesar por completo aquel túnel y en aparecer en una nueva habitación idéntica a la que acababa de estar: una sala cuadrada con paredes formadas por cuadrados blancos, pero en esta ocasión mucho más grande. En la pared del fondo, la que estaba justo enfrente de él, había una enorme pantalla en la que se resaltaban una y otra vez las mismas letras: No Game No Life.

Sin embargo, lo más importante era que en esta ocasión Bavol no estaba solo. Se trataba de un alto joven de unos veintipocos años, de cabellos castaños y despeinados, vestido con una camiseta amarilla, unos pantalones azules y unas zapatillas rojas; y que sus dos ojos fijados en otro de esos cavichaves que se utilizaban para hablar a distancia.

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El joven levantó la mirada del aparato al ver entrar a Bavol y esbozó una media sonrisa. Se guardó el aparato, se llevó las manos a los bolsillos y andando un tanto encorvado se acercó lentamente al gitano sin perder un momento la sonrisa.

Así que ya has salido —dijo mirando de arriba a abajo al gitano mientras éste le contemplaba con desconfiaza—. Tú debes ser otro de los participantes de este juego, eh, pues espero que hayas elegido bien, niño —Su tono de voz parecía bastante misterioso, ¿qué es lo que pretendía?—. Me llamo Clive.

Y-yo soy Bavol —respondió el gitano retrocediendo un paso hacia atrás para guardar las distancias. Aquel tipo no le inspiraba confianza—. ¿Tú sabes dónde estamos?

Clive arqueó una ceja ante la pregunta del pequeño niño. Miró a un lado y a otro y después se encogió de hombros como si no tuviera ni idea o incluso como si no le importara demasiado.

No lo sé, acabé aquí por… casualidad.

Estuvo a punto de preguntarle a qué se refería exactamente, pero entonces en la pared por la que había entrado surgieron dos nuevos puertas. De ellas salieron dos chicas más que el gitano no había visto en su vida.

La primera de las chicas en aparecer sería una adolescente, bajita para su edad, de piel pálida, con los cabellos de color rosado y a la altura de los hombros y con unos ojos del mismo color de su pelo.

La segunda chica también parecía ser bastante joven. Era pelirroja y adornaba sus cabellos con una flor celeste, que era del mismo color que sus grandes ojos. También era bastante pálida y vestía con un camisón de color rosa claro que le llegaba hasta las rodillas. Por la expresión de su cara aparentaba estar bastante perdida.

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Bavol se puso recto al ver a aquella dos señoritas perdidas, seguramente también hubieran sido atrapadas en aquel lugar por casualidad y necesitarían de un poco ayuda. Echó una mirada a su compañero y no pudo evitar hacer una mueca de asco cuando se percató de la forma tan extraña en la que el joven miraba a las dos recién llegadas.

Oh, ya estáis todos por lo que veo —canturreó la voz de aquel conejo.

Buscando desde dónde les estaba hablando en aquella ocasión el conejo, el gitano observó que Little había aparecido en la pantalla en la que antes estaba escrita el título de aquel juego tan siniestro.

¡Han salido unos resultados la mar de interesantes! Estoy seguro de que queréis verlos —se burló el conejo soltando una risita robótica—. Ah, vale, vale, os lo enseñaré, pero qué tal si nos presentamos antes.

» En primer lugar, el azote de la justicia, el maestro de la tecnología: Clive.

» Oh, ¿quién es ése que veo ahí? Es el gitano de brillante corazón y de corta estatura con malísimos conocimientos para la informática: Bavol

» ¿Es una damisela en apuros? ¡No, es toda una luchadora a la que le encantan los videojuegos! La pelirrosa que hará suspirar sus corazones: Freya.

» Y por último y por eso menos importante, una tonta despistada, aparecida como caída del cielo y que no debería tocar el ordenador de su papaíto: Janna.


Unos aplausos resonaron por toda la habitación acompañados por algunos vítores y el sonido de unos fuegos artificiales mientras Little movía sus brazos de un lado a otro como si estuviera animando a un público.

Y no nos podemos olvidar de un servidor, el presentador de la primera edición del No Game No Life: ¡¡Little, el maravilloso conejo!!

En aquel momento el número de aplausos aumentó asombrosamente acompañados por algunos silbidos que piropeaban al conejo, que ya se encontraba haciendo unas cuantas reverencias.

Por favor, por favor, que los protagonistas son ellos —pidió Little con falsa modestia.

¿Pero en dónde nos hemos metido? —se preguntó Bavol llevándose una mano a la cara indignado con todo aquel estúpido espectáculo.

Sí, la verdad es que es un poco… pintoresco —afirmó el joven.

¿P-por qué nos hace pasar por esto? —exclamó en alto Janna al conejo, que paró en seco de hacer reverencias.

Porque así es más divertido —concluyó Little encogiéndose de hombros—. Y vosotros, el gitanito y el adicto a la tecnología, no seais tan negativos, espero un comportamiento mejor si queréis que sea bueno… —El conejo no pudo evitar comenzar a reírse, tanto que incluso tuvo que llevarse una mano a los ojos para quitarse una lágrima—. Ays, todos sabemos que no lo voy a ser de todas maneras.

Bavol fulminó con la mirada al maldito animal, tenía unas ganas impresionantes de vérselas cara a cara con él para dispararle con todo el repertorio de hechizos que conocía. Sin embargo, parecía que por el momento tendría que seguir con su jueguecito si quería escapar de aquel lugar.

Bueno, bueno, no os hagamos esperar más. Sé lo que queréis… escapar de aquí —dijo imitando una voz chillona—. No, no, hombre, no me refiero a eso. Hablo de vuestras puntuaciones. ¿Tenéis mucha curiosidad? Pues os puedo ir adelantando que os habéis enfrentandos los chicos juntos y las chicas por otra parte. ¡Vamos a ver quién ha sido el chico más inteligente y quién ha sido la chica más lista!

El cuerpo del conejo se difuminó por unos segundos de la pantalla superponiéndose una tabla con dos columnas. En una aparecía el nombre de Bavol encima de un cuadrado blanco y debajo el nombre de Clive encima de otro cuadrado blanco. La segunda columna era igual, pero con los nombres de Freya y Janna.

¡Y los resultados son…!

En el cuadrado de Bavol apareció la palabra ALIARSE, mientras que en la de Clive apareció TRAICIONAR. Curiosamente, en la casilla de Freya se escribió la palabra TRAICIONAR, mientras que en la Janna apareció la palabra ALIARSE.

¡Parece que no os va eso de la confianza! Bavol se queda con 2 puntos, Clive con 8 puntos, Freya con 8 puntos y Janna con 2 puntos. Oh, oh, parece que tenemos a dos candidatos a ganar la competición y a dos pobres perdedores.

Clive se encogió de hombros como si no le diera mucha importancia a lo que acababa de ocurrir, era evidente que no se sentía culpable por muy mal que le estuviera mirando Bavol en aquel momento.

Eh, niño, tranquilo. Ésto es un juego y yo sólo me estaba asegurando su posición —atajó el joven sencillamente.

A continuación, se acercó a Freya con una sonrisa dibujada en su rostro y aproximó su cara a su oído:

Me gusta cómo piensas. Bien jugado.

Por su parte, Janna no parecía tan contenta. Se había llevado las manos a la boca y parecía que estaba a punto de empezar a llorar desconsoladamente. Dirigió una mirada llena de tristeza a Freya y le recriminó:

¿P-por qué has hecho eso? Si todos elegíamos ALIARSE, todos habríamos ganado. P-por tu culpa puede que me… que me… —No se atrevió a decir lo que pasaría si su puntuación llegara a 0.

Bavol decidió acercarse a Janna y le brindó una sonrisa débil para intentar animarla, a la vez que echaba una mirada furtiva a los otros.

Tranquila, saldremos todos de aquí —Después se acercó a su oído para concluir diciendo—. No dejaré que esos dos acaben contigo.

Después de estos pequeños intercambios de palabras, en los que parecían haberse formado unos pequeños bandos, Little carraspeó un poco para llamar su atención.

Os dejo un rato para que habléis entre vosotros, conejitos. Si necesitais algo, gritad mi nombre. Y no hagáis trampas que os estaré vigilando.

Y dicho esto, el conejo dio una vuelta sobre sí mismo y desapareció de la pantalla. Las palabras No Game No Life volvieron a surgir en la pantalla. Se habían quedado solos por el momento.

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Jue Feb 19, 2015 1:56 am
por Crystal
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La pantalla donde había aparecido el conejo se transformó en un pasadizo. ¡Al fin una salida! Asentí y me dirigí corriendo a la salida de aquella sala. Pero aquel túnel no llevaba precisamente a lo que yo entendía como salida; en realidad había acabado en otra sala exactamente igual a la de antes, pero más grande. En la pared del fondo, a modo decorativo -¡El conejo pensaba en todo!-, resaltaban las palabras No Game No Life.

También me percaté de que no había llegado sola. Una chica pelirroja con un vestido que parecía un pijama, y un adorno floral precioso que combinaba con sus ojos, había salido de una puerta idéntica a la mía. Y allí en la sala estaban, como esperándonos, dos chicos. Un joven alto de cabellos castaños cuya mente estaba absorta en un móvil y un niño pequeño, moreno, que se puso firme en cuanto entramos, como queriéndose hacer el mayor. Menudo cuarteto formábamos. ¿Solo estábamos nosotros cuatro metidos en esto?

Oh, ya estáis todos por lo que veo —canturreó el conejo.

En la pantalla volvió a aparecer Little, tan contento como siempre. Por momentos dejaba de parecerme adorable.

¡Han salido unos resultados la mar de interesantes! Estoy seguro de que queréis verlos —soltó una risita robótica—. Ah, vale, vale, os lo enseñaré, pero qué tal si nos presentamos antes.

» En primer lugar, el azote de la justicia, el maestro de la tecnología: Clive.

Parece el más inteligente de todos, sin duda.

» Oh, ¿quién es ése que veo ahí? Es el gitano de brillante corazón y de corta estatura con malísimos conocimientos para la informática: Bavol

¿Cómo ha acabado este niño aquí?

» ¿Es una damisela en apuros? ¡No, es toda una luchadora a la que le encantan los videojuegos! La pelirrosa que hará suspirar sus corazones: Freya.

No pude evitar esconderme tras mi flequillo, muerta de la vergüenza. ¿Qué clase de presentación cutre era esa?

» Y por último y por eso menos importante, una tonta despistada, aparecida como caida del cielo y que no debería tocar el ordenador de su papaíto: Janna.

Con esa descripción dan ganas de aliarse con ella, sí.

Unos aplausos resonaron por la estancia. ¿De dónde provenían? ¿Había público? Se me tensaron los músculos tan solo de pensarlo. Con eso cabía la posibilidad de que muchas personas me vieran perder. Qué bonita imagen.

Y no nos podemos olvidar de un servidor, el presentador de la primera edición del No Game No Life: ¡¡Little, el maravilloso conejo!!

Los aplausos aumentaron con la mención de su nombre. ¿Estaría controlando él mismo ese sonido para hacerse el importante? Eso sería muy penoso.

Por favor, por favor, que los protagonistas son ellos —pidió Little con falsa modestia.

¿Pero en dónde nos hemos metido? —dijo el niño, indignado.

Sí, la verdad es que es un poco… pintoresco —afirmó el joven.

¿P-por qué nos hace pasar por esto? —preguntó Janna al conejo, que paró de hacer reverencias.

Porque así es más divertido —concluyó Little encogiéndose de hombros—. Y vosotros, el gitanito y el adicto a la tecnología, no seáis tan negativos, espero un comportamiento mejor si queréis que sea bueno… —empezó a reírse de una manera muy exagerada, como provocando su propia risa—. Ays, todos sabemos que no lo voy a ser de todas maneras.

Me mantuve callada, observando todo aquel repertorio. Si más lo pensaba, menos me lo creía. ¿De verdad creían que dirigiéndole la palabra para quejarse iban a cambiar algo? Suspiré; tenía claro llegaría el momento en que pudiese enfrentarme a ese maldito conejo, pero debía ser paciente y pensar bien mis movimientos en todo momento.

Bueno, bueno, no os hagamos esperar más. Sé lo que queréis… escapar de aquí —dijo imitando una voz chillona, quizás la de Janna—. No, no, hombre, no me refiero a eso. Hablo de vuestras puntuaciones. ¿Tenéis mucha curiosidad? Pues os puedo ir adelantando que os habéis enfrentando los chicos juntos y las chicas por otra parte. ¡Vamos a ver quién ha sido el chico más inteligente y quién ha sido la chica más lista!

El conejo se disolvió para dejar paso a la imagen de unos marcadores: el de Bavol y Clive por un lado y el de Janna y el mío por otro.

¡Y los resultados son…!

Bavol había escogido ALIARSE, mientras que Clive escogió TRAICIONAR. Yo por mi parte escogí TRAICIONAR, y para mi sorpresa, Janna ALIARSE. ¡Había ganado a aquella pelirroja! No pude reprimir una gran sonrisa.

¡Parece que no os va eso de la confianza! Bavol se queda con 2 puntos, Clive con 8 puntos, Freya con 8 puntos y Janna con 2 puntos. Oh, oh, parece que tenemos a dos candidatos a ganar la competición y a dos pobres perdedores.

Sentí algo de lástima por el niño, que miraba mal a Clive, el cual se encogió de hombros como restándole importancia a aquello que estaba ocurriendo. Quizás se esperaba algo así.

Eh, niño, tranquilo. Ésto es un juego y yo sólo me estaba asegurando su posición —le comentó.

Y acto seguido se dirigió con paso firme hacia mí, sonriendo, y se acercó a mi oído, provocando que me estremeciera.

Me gusta cómo piensas. Bien jugado.

Me sonrojé, pero no dejé que nadie lo viese, pues volví a bajar la cabeza. Sencillamente contesté con un hilo de voz.

Lo mismo digo.

Por otra parte, Janna estaba muy disgustada por el resultado, aún no parecía creerse que tenía probabilidades de perder todos los puntos. Por su mirada, llena de tristeza y rabia, pude deducir que era una persona muy inocente, que se dejaba llevar e influir.

¿P-por qué has hecho eso? Si todos elegíamos ALIARSE, todos habríamos ganado. P-por tu culpa puede que me… que me… —La voz se le quebró.

No te sientas mal —No se me ocurrió otra cosa que decirle.

Bavol se acercó a la pelirroja para darle ánimos, pero la mirada que nos dirigió a Clive y a mí fue claramente hostil. El niño parecía muy enfadado por la decisión que habíamos tomado. Pero son cosas que pasan. Hay decisiones acertadas y erróneas. Y si es cierto que me sabía mal por ambos, tampoco podía hacer ya nada. Depende de cómo siguieran las cosas, intentaría ir con más cuidado e procurar que saliésemos todos.

Os dejo un rato para que habléis entre vosotros, conejitos. Si necesitais algo, gritad mi nombre. Y no hagáis trampas que os estaré vigilando.

Desapareció, dejando paso a las tan conocidas palabras de No Game No Life. Miré a mis compañeros, y me percaté de que claramente se habían formado dos bandos. Esperé que eso no les perjudicara al pequeño y a la pelirroja.

Bueeeno… —Me atreví a decir—. ¿Alguna idea de que va a pasar ahora?

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Jue Feb 19, 2015 6:57 pm
por Tidus Cloud
Freya fue la primera que decidió romper el silencio que se había formado tras la marcha de Little.

Bueeeno…¿Alguna idea de que va a pasar ahora?

Ays, no lo sé… —suspiró Bavol un tanto agobiado. Después echó una mirada llena de odio a la chica que acababa de hablar—. Eh, tú, ¿cómo se te ocurre elegir eso? Está muy mal lo que has hecho, podrías haberla matado.

No seas tan sentimental —le cortó Clive secamente—. No lo hemos hecho para fastidiaros, sólo queríamos salvar nuestro pellejo ¿verdad? —Le guiñó un ojo a Freya.

¡Pero eso está mal! —protestó de nuevo Janna a punto de estallar.

Se formó un nuevo silencio. Era evidente que el juego del prisionero había creado rencillas entre ellos, entre los más idealistas que esperaban una colaboración solidaria y entre los supervivientes natos que anteponían su propia vida.

Bavol miró la pantalla esperando que Little apareciera de una vez y rompiera aquel incómodo momento; no obstante, parecía que el conejo no iba a aparecer todavía. Volvió el rostro hacia sus compañeros y cruzó su mirada con Janna, quien le dedicó una débil sonrisa.

O-oye, ¿cómo habéis acabado aquí? —preguntó finalmente la joven.

El pequeño se irguió recto ante aquella pregunta. Sabía que ella no tenía mala intención, pero no estaba seguro de si podía contarles a esas personas que había estado toqueteando el ordenador principal de Tierra de Partida. ¿Sabrían acaso ellos la existencia de otros mundos?

Una casualidad —contestó Clive—. Estaba en mi… habitación y hubo un cortocircuito. Después de eso, abrí el móvil para mirar, eh, cosas —Bavol no entendió porque el chico se sonrojó tan repentinamente—. ¿Qué? No me miréis así, tengo mis necesidades. Bueno, a lo que iba. Intenté cerrarlo, pero se me bloqueó todo y después apareció el brillo ese raro y acabé aquí —A continuación se volvió hacia Freya y esbozó una media sonrisa—. Cuéntanos, ¿cómo acabó un ángel como tú en un sitio como éste?

Entonces, la pelirrosa atrajo la atención de los otros tres concursantes que clavaron su mirada en ella a la espera de una respuesta. Bavol estaba especialmente interesado en la historia de cada uno de ellos, ya que así averiguaba algunos datos de ellos. En concreto, por lo que había contado Clive, podía deducir que era un habitante normal de un mundo en el que había tecnología avanzada. Entonces, una idea se le vino a la cabeza. ¿Y si alguno de ellos era un miembro de Bastión Hueco? Lo que le faltaba, su vida corría en peligro y a lo mejor tenía que depender de uno de esos tipejos.

Y-yo… —empezó diciendo Janna tímidamente tras la intervención de Freya—. Y-yo cogí el ordenador de mi padre y-y me salió ese anuncio y me p-pasó eso…

¿Y qué estabas haciendo para que te saliera ese anuncio, eh? —le preguntó Clive—. No estarías haciendo cosas raras…

¡¿Pero qué te estás imaginando?! —protestó Janna ante aquella insinuación. Cogió un poco de aire para tranquilizarse y se giró hacia el niño—. Y tú, Bavol, ¿cómo acabaste aquí?

Yo, eh, je, es una buena pregunta —No sabía muy bien qué decir. El gitano echó una mirada hacia arriba mientras buscaba una buena excusa—. Bueno, yo, je, no sé muy bien de estas cosas, así que me puse a practicar y me salió ese anuncio y como no sabía quitarlo, acabé aquí.

Lo que había contado no era del todo falso, simplemente había omitido los detalles que tenían que ver con Tierra de Partida y la existencia de otros mundos. Janna asintió complacida ante la explicación de Bavol, pero Clive arqueó una ceja de forma inquisidora. Si no se lo había creído del todo, esperaba que al menos no preguntara más por ello.

¿Dónde están mis concursantes favoritos?

Aquella voz les advirtió que Little había vuelto a la pantalla de la habitación, así que dejaron aquella conversación por el momento para fortuna de Bavol y se centraron en lo que el conejo tuviera que decir.

Oh, no están aquí, me tendré que conformar con vosotros cuatros —se burló Little soltando otra risilla—. ¡Qué remedio! Pasad, pasad a la siguiente prueba~

Seguidamente la pantalla en la que estaba el conejo desapareció dando paso a un nuevo túnel que les sacaría de aquel lugar. Miró a cada uno de sus compañeros pensando en quién podría confiar más. Janna parecía ser la más inocente y con tan sólo dos puntos era la más vulnerable de todos, Clive era el que le daba peor impresión por su frialdad con la posibilidad de que uno de ellos perdiera y por último, Freya la cual no parecía tan cruel como el chico, pero tampoco le daba muy buena impresión. Y no podía olvidarse tampoco de un detalle importante: su vida también corría peligro en aquel momento.

Finalmente, Bavol tomó una decisión. Se acercó hacia Janna corriendo y la agarró de la mano.

Venga, vamos, tenemos que ganar. ¡Ven conmigo! —exclamó Bavol mientras corría hacia el túnel a la vez que tiraba de ella.

¿Q-qué? Eh, sí —Asintió dejándose llevar por el ímpetu del niño.

Bavol y Janna entraron primero por el túnel que acababa de aparecer dejando atrás a Freya y Clive, quien negaba con la cabeza mientras sonreía ante lo que le parecía una reacción demasiado infantil.

Son como niños —le indicó Clive a Freya y apoyó una mano en el hombro de la chica—. ¿Qué te parece si tú y yo nos aliamos como ellos?

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Jue Feb 19, 2015 11:39 pm
por Crystal
Ays, no lo sé… —suspiró Bavol, después me fulminó con la mirada—. Eh, tú, ¿cómo se te ocurre elegir eso? Está muy mal lo que has hecho, podrías haberla matado.

Yo solo…

No seas tan sentimental —Clive me echó una mano—. No lo hemos hecho para fastidiaros, sólo queríamos salvar nuestro pellejo ¿verdad? —Me guiñó un ojo, cosa que hizo que me volviesen a saltar los colores.

¡Pero eso está mal! —Janna volvió a quejarse.

Y volvió a crearse un silencio; un silencio bastante molesto. Las decisiones habían marcado claramente dos grupos, y obviamente eso había generado tensiones. Era obvio que todos queríamos salir de ahí, pero unos usábamos unas estrategias distintas. La inocencia de Bavol y Janna era lo que les había impulsado a coger ALIARSE, y lo que a la misma vez, les había hecho darse cuenta de que no todos somos iguales.

O-oye, ¿cómo habéis acabado aquí? —Fue la pelirroja la que rompió el silencio.

Una casualidad —contestó Clive—. Estaba en mi… habitación y hubo un cortocircuito. Después de eso, abrí el móvil para mirar, eh, cosas —Se empezó a sonrojar violentamente. El hecho de que mirase esa clase de cosas me provocó cierta repulsión, pero me hizo gracia la cara de confusión del pequeño en aquel momento—. ¿Qué? No me miréis así, tengo mis necesidades. Bueno, a lo que iba. Intenté cerrarlo, pero se me bloqueó todo y después apareció el brillo ese raro y acabé aquí —Se giró hacia mí, con una sonrisa picarona en sus labios—. Cuéntanos, ¿cómo acabó un ángel como tú en un sitio como éste?

No iban a conocer la existencia de otros mundos, así que no iba a entrar en detalles. Más bien decidí omitirlo todo. Era demasiado patético estar jugando tan patosamente y pulsar una cruz de un anuncio así.

No lo recuerdo —fingí estar algo confundida—. Recuerdo estar jugando y… bueno… Al final desperté en aquella sala… —Cerré los ojos, dramatizando el momento.

Deseé con todas mis fuerzas que aquello colara.

Y-yo… —empezó diciendo Janna. Definitivamente mi estrategia había dado buen resultado—. Y-yo cogí el ordenador de mi padre y-y me salió ese anuncio y me p-pasó eso…

¿Y qué estabas haciendo para que te saliera ese anuncio, eh? —le preguntó Clive—. No estarías haciendo cosas raras…

¡¿Pero qué te estás imaginando?! —Janna se puso muy alterada con aquella pregunta. Intenté contener la risa—. Y tú, Bavol, ¿cómo acabaste aquí?

Yo, eh, je, es una buena pregunta —Se quedó algo pensativo, mirando el techo—. Bueno, yo, je, no sé muy bien de estas cosas, así que me puse a practicar y me salió ese anuncio y como no sabía quitarlo, acabé aquí.

En definitiva, todos estábamos aquí por pinchar el mismo anuncio.

La cuestión era: ¿Por qué nosotros?

Cualquier persona podría haber estado usando los ordenadores en el momento del anuncio pero…

¿Dónde están mis concursantes favoritos?

Little había vuelto a la pantalla, haciéndonos volver a la realidad. Bueno, a lo que en aquel momento era nuestra realidad.

Oh, no están aquí, me tendré que conformar con vosotros cuatros —El conejo se estaba burlando de nosotros—. ¡Qué remedio! Pasad, pasad a la siguiente prueba~

Un túnel se abrió, invitandonos a la siguiente prueba. Era momento de seguir avanzando. Bavol tomó la iniciativa de acercarse a Janna y formar una especie de alianza con ella. La cogió y la arrastró dentro del túnel, como si por llegar primero les fuesen a dar un premio.

Son como niños, eh —Clive se apoyó en mi hombro en el momento justo para no dejarme marchar—. ¿Qué te parece si tú y yo nos aliamos como ellos?

La idea no era mala: estar con aquel tío me permitiría una victoria segura. Pero no era suficiente. No podíamos aprovecharnos de la inocencia de aquellos dos; claramente los grupos iban con desventaja.

Vale —me limité a contestar—. Pero… deberíamos… Intentar salir todos.

Y dicho aquello, me liberé del peso de Clive y me encaminé hacia el túnel, sin apenas comprobar si me seguía.

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Vie Feb 20, 2015 12:15 am
por Tidus Cloud
Bavol y su compañera llegaron los primeros a una habitación circular. De nuevo, parecía que las paredes estaban compuestas por numerosos paneles, pero en esta ocasión no mostraban un fondo blanco, sino que entre todos enseñaban la imagen conjunta de un cielo azul y un verde prado en el que había una fila de niños dibujados de frente y agarrados de las manos. Además, la sala también estaba decorada con demás objetos infantiles: peluches gigantes, varias pelotas de goma, un cuenco…

El pequeño miró extrañado a Janna. El paisaje sí era infantil, pero no parecía que la decoración fuera exactamente para niños pequeños. No tuvo mucho más tiempo para pensarlo porque a continuación llegaron Freya y Clive.

¡Eiii! —exclamó una voz chillona.

El gitano empezó a buscar con la mirada de dónde provenía aquella voz. No había nada a su alrededor, pero pudo percatarse de que algo parecía cambiar en la sala.

¡Mira! —señaló Janna apuntando a una de las paredes.

El pequeño niño se dio la vuelta hacia el lugar donde indicaba la joven y abrió levemente los ojos sorprendido ante lo que se encontró. Había aparecido en la pared la silueta de un conejo que iba saltando por todo el verde prado. El animal se fue desplazando por el muro ante la aturdida mirada de los presentes. Finalmente, el conejo alcanzó la pared contigua y una pantalla, como las que había visto hasta ahora, se desplegó.

De nuevo, la pantalla se encendió y mostró al maldito conejo, sólo que en esta ocasión estaba disfrazado con unas orejas y un hocico de perro.

Ahora soy un perro —anunció Little—. Miauuuuuu.

Se formó un silencio en la sala. El niño ni se molestó en contestar a aquello más allá de llevarse una mano a la cara sintiendo demasiada vergüenza ajena.

Creo que no se me dan bien los animales… —se lamentó Bunny aparentemente apenado. No obstante, no le duró mucho aquella tristeza—. Bueno, bueno, vayamos a lo que os importa. ¡Bienvenidos a la sala de cuidados de animales, aquí nuestras mejores mascotas se preparan y se relajan para perseguir a los concursantes más imprudentes! —Little señaló indiscretamente a Janna y después soltó una risita—. Y teniendo una sala así no podíamos perder la oportunidad de jugar a uno de mis juegos favoritos: ¡LittleDogs!

» Darko, Nyra, pasad~

Una enorme compuerta se abrió en las dos paredes laterales y de cada una de ellas salió un enorme perro de varios metros de alto. Las dos adorables criaturas llevaban una correa con una pequeña bola de color púrpura atada a ella.

Nada más ver a ambos animales Janna soltó un chillido de miedo y salió corriendo a resguardarse tras el primer peluche gigante que encontró. Por su parte, Clive parecía más incómodo que de costumbre. Se había puesto en posición defensiva a la vez que alargaba la mano para indicarles a los perros que no se le acercaran. Nyra agachó la cabeza hasta el joven y le soltó un gruñido nada más verlo.

Oh, oh, oh —canturreó Little—. Creo que no le gustas.

Sit, perro, sit —ordenó el joven a lo que fue contestado con un ladrido.

Bavol se preparó para invocar su Llave Espada o emplear uno de sus hechizos en caso de que fuera necesario. Los perros no parecían muy peligrosos, pero había que andarse con precauciones en aquel extraño lugar.

Cachorritos, aquí, aquí. Vosotros también, Darko y Nyra —Little decidió reírse él mismo de su propio chiste—. La mecánica del juego es muy sencilla. Tenéis que darles todos los cariñitos que hagan falta a las mascotas hasta que estén contentos y os quieran. En ese momento, las bolitas que tienen atadas a sus correas se desprenderán y, en cuanto las cojáis, podréis pasar a la siguiente ronda.

» Ni que decir tiene que no es buena idea intentar quitarles la bola manualmente
—Darko y Nyra soltaron un gruñido conjuntamente—. Y, bueno, claro, si no lo conseguís, seréis... penalizados. ¡Así que ya sabéis, tratad bien a mis cachorritos!

Little volvió a desaparecer de la pantalla dejándolos solos con la nueva prueba. Viendo que Janna seguía escondiéndose y que aparentemente a los perros no les gustaba Clive, Bavol llegó la conclusión de que él y la otra chica eran los únicos que podían intentar hacer algo. El gitano se encogió de hombros al comprender que no tenía otra opción.

Oye, necesito que me ayudes a cuidar a los perros —le pidió Bavol a la pelirrosa—. Todos queremos escapar de aquí, así que por favor ayúdanos y no nos vuelvas a traicionar.

Dicho esto, Bavol agarraría una de las pelotas de goma que había por la sala y se dispuso a llamar la atención de alguno de los perros.

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Vie Feb 20, 2015 12:42 am
por Crystal
Llegué a la sala circular detrás de Bavol y Janna. Era otra habitación de paneles que reflejaban el campo. Un bonito y precioso prado en un día soleado, de cielo azul despejado. Todo tan poético y cálido… Que costaba de creer. Lo que más me llamó la atención de aquella sala fueron sin duda los peluches. Tuve que hacer un esfuerzo terrible para no lanzarme hacia ellos.

¡Eiii! —Una voz chillona muy conocida habló.

¡Mira! —Señaló Janna apuntando a una de las paredes.

Volteé sobre mi misma para encontrarme con la silueta del dichoso conejo corriendo por el campo. Mis sospechas eran ciertas; aquello era demasiado perfecto como para que estuviese en calma.

El conejo acabó apareciendo en la misma pantalla de siempre, rodeado de luces y ostentosas decoraciones sin sentidos. Y lo más ridículo: llevaba accesorios de animales.

Ahora soy un perro —dijo—. Miauuuuuu.

El silencio inundó la sala. Tapé mi cara con una de mis manos, escondiendo la vergüenza ajena que me provocaba aquella situación.

Creo que no se me dan bien los animales… —El conejo simuló lamentarse, pero no por mucho tiempo—. Bueno, bueno, vayamos a lo que os importa. ¡Bienvenidos a la sala de cuidados de animales, aquí nuestras mejores mascotas se preparan y se relajan para perseguir a los concursantes más imprudentes! —Señaló a Janna y rió—. Y teniendo una sala así no podíamos perder la oportunidad de jugar a uno de mis juegos favoritos: ¡LittleDogs!

» Darko, Nyra, pasad~

De cada una de las compuertas que se abrieron, apareció un perro. Pero no un perro normal, sinó más bien uno descompasado de altura. Aún así eran demasiado bonitas… Caí en el accesorio violeta que llevaban en el cuello, pero no le di mucha importancia.

Janna se escondió tras un peluche, huyendo cual cobarde, y mi supuesto compañero pareció palidecer. La que se hacía llamar Nyra gruñó al ver al moreno. Aquello no parecía ser fácil; por lo visto nadie tenía experiencia con los animales. Y menos con aquellos tan grandes.

Oh, oh, oh —canturreó Little—. Creo que no le gustas.

Sit, perro, sit —Clive intentó dar órdenes sin mucho resultado y no pude evitar soltar una risita.

Cachorritos, aquí, aquí. Vosotros también, Darko y Nyra —Little fue el único que rió con aquel supuesto chiste—. La mecánica del juego es muy sencilla. Tenéis que darles todos los cariñitos que hagan falta a las mascotas hasta que estén contentos y os quieran. En ese momento, las bolitas que tienen atadas a sus correas se desprenderán y, en cuanto las cojáis, podréis pasar a la siguiente ronda.

» Ni que decir tiene que no es buena idea intentar quitarles la bola manualmente. Y, bueno, claro, si no lo conseguís, seréis... penalizados. ¡Así que ya sabéis, tratad bien a mis cachorritos!

Little volvió a dejarnos solos. Ni Clive ni Janna parecían dispuestos a echar una mano, así que supuse que debía trabajar sola para conseguir aquellas dos bolas. Oh, vamos ¿Qué tan difícil podía ser darles mimos a un par de perros de varios metros de altura? ¡Con lo majos que son los caniches!

Oye, necesito que me ayudes a cuidar a los perros —fue el niño pequeño el que me pilló desprevenida con aquello—. Todos queremos escapar de aquí, así que por favor ayúdanos y no nos vuelvas a traicionar.

Y sin más, fue a buscar una de las pelotas, dando por supuesto que iba a ayudarle.

Aunque bueno, no estaba equivocado del todo.

Fui en dirección contraria a Bavol, en busca de alguna cosa que no fuesen osos de felpa gigantes. Y efectivamente, después de una corta búsqueda di con aquello que podría sacarnos de aquel marrón.

Cogí el pequeño bote de chuches que había por allí y me giré para ver como iba el asunto: aquellos dos desgraciados seguían sin mover un dedo, y Bavol seguía con su pelota. Silbé lo más fuerte que pude y por lo visto, capté la atención de la hembra de color canela. Nyra.

Se acercó con lentamente, observando mis movimientos, así que decidí quedarme quieta. Y cuando eran unos pocos pasos los que nos separaban, alargué la mano con una de las chuches para que la oliera y reconociera el premio. Y bingo.

Me la arrebató de la mano sin pensárselo y la devoró en unos instantes. Aproveché aquel momento para acariciarle el hocico, y poco a poco acercarme detrás de las orejas. Nyra parecía más feliz que momentos antes, hasta me lamía la cara.

Cerré los ojos y esperé a tener certeza de que aquello estaba siendo efectivo.

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Vie Feb 20, 2015 12:44 am
por Tidus Cloud
Mientras Freya se encargaba de uno de los perros, Bavol consiguió llamar la atención del otro perro, Darko, parecía que estaba muy interesado en la pelota. El pequeño tragó un poco de saliva al ver el enorme tamaño del animal que tenía delante de él.

Comenzó a lanzarle la pelota bien lejos y el perrito encantado fue a cogerla lleno de emoción. Estaba claro que no habían jugado con él en mucho tiempo, así que era normal que cogiera cariño rápidamente a la primera persona que le hacía caso en mucho tiempo.

Todo parecía ir bastante bien hasta que Darko en uno de sus carreras de vuelta decidió lanzarse encima de Bavol de un salto, lo cual el gitano no tuvo tiempo a evitar, solamente pudo anteponer las manos para intentar protegerse del golpe. Afortunadamente, no sufrió mucho daño.

Los perros soltaron un ladrido aparentemente muy contentos y a continuación las bolitas atadas a sus collares se desprendieron y con un sonido cristalino impactaron contra el suelo. De pronto, los dos enormes animales fueron recubiertos por un brillo que cegó a los presentes. Cuando pudo volver a abrir los ojos, Bavol se encontró con un pequeño perrito subido encima de él lamiéndole la cara mientras su compañero perruno corría en círculos alrededor de Freya.

Tras los cariños iniciales, cada uno de los perros agarró con la boca una de las bolitas y se las entregaron a Bavol y Freya.

Ah, gracias —sonrió Bavol acariciando la cabezita de Darko, a lo cual el perrito le respondió con un ladrido.

De pronto, los cuatro brazaletes brillaron a la vez, pero curiosamente los dos de Clive y Janna parpadearon hasta apagarse.

¡Buuu! —chilló una voz aguda.

Antes de que pudieran darse cuenta de lo que estaba sucediendo, dos agujeros aparecieron justo debajo de Clive y de Janna haciéndoles caer al instante entre gritos. Instintivamente Bavol corrió hacia uno de los agujeros para intentar socorrer a alguno de los dos, pero lamentablemente éstos se cerraron antes de que pudiera hacer nada.

La pantalla se encendió volviendo a mostrar a Little.

¡Oh, oh, oh! —canturreó de nuevo Little—. Se me olvidó comentároslo, ¡qué memoria la mía!

¿Qué es lo que has hecho? —preguntó Bavol enfadado mientras se adelantaba unos pasos hacia la pantalla.

Han perdido —reveló el conejo—. Sólo había dos bolas, así que sólo dos personas podían ganar la ronda. Habéis ganado un punto cada uno… a costa del de vuestros compañeros.

La cara del gitano se ensombreció al comprender lo que había pasado. Se había garantizado la supervivencia un poco más y tampoco es que tuviera que preocuparse en exceso por Clive; sin embargo, Janna…

¡Hagamos el recuento de las puntuaciones! —anunció el conejo—. Nuestro gitanillo se queda con 3 puntos, mientras que el apuesto joven que detesta a mis bellos cachorrillos baja hasta los 7 puntos. La hermosa pelirrosa se queda a las puertas de la victoria con 9 puntos, pero parece que la solidaridad con las pelirrojas no se lleva mucho porque nuestra pequeña Janna se queda ya con un solo puntito.

De nuevo, los aplausos de un público acompañados por algunos silbidos resonaron en toda la habitación. Bavol echó una mirada al techo preguntándose desde dónde les estarían viendo aquellos extraños. El sonido de una compuerta les reveló que había una nueva salida justo debajo de la pantalla.

Clivelín y Jannita se encuentran en la próxima sala. Freyita y Bavolín, os esperamos~

El consejo se despidió agitando eufóricamente la mano y a continuación desapareció de la pantalla apareciendo en su lugar la misma frase que habían leído antes: No Game No Life.

No había otra opción, tenían que seguir avanzando si querían llegar al final de aquel macabro juego. Además, había que añadir una nueva circunstancia: uno de ellos corría riesgo de morir en esta ronda. Puede que todos fueran desconocidos entre sí, pero no podía permitir que muriera nadie inocente. Si quería conseguirlo, iba a necesitar la colaboración de todos.

Freya, hay que ayudar a Janna —le pidió Bavol mirando fijamente a su compañera—. Todos estamos atrapados aquí, así que todos tenemos que ayudar para salir de aquí.

Se quedó en silencio clavando sus ojos en los de la pelirrosa, no avanzaría hasta que ella le diera una respuesta convincente. Por su parte, mientras ambos compartían aquel cruces de miradas, los perritos abandonaron la sala persiguiéndose unos a otros. El lugar al que fueron es totalmente un misterio.

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Vie Feb 20, 2015 12:47 am
por Crystal
Ambos perros ladraron felices y las bolitas cayeron al suelo, provocando un sonido cristalino y nada desagradable. Algo envolvió a los perros, y cuando volví a mirarlos, ambos se habían convertido en dos bolas de pelo andantes aún más adorables de lo que ya eran. Nyra corría en círculos a mi alrededor y Darko estaba lamiendo a Bavol, y no pude evitar sonreír como una tonta al ver aquella escena; me parecía tan bonito.

Tras aquello, los perros se separaron de nosotros para volver a los pocos segundos con las bolitas.

Ah, gracias —El niño acariciaba contento al perrito, y yo hice igual con la otra.

Sin esperarlo, todos los brazaletes empezaron a brillar con mucha intensidad, como si algo nuevo fuese a pasar. Y efectivamente: los brazaletes de Clive y Janna hicieron un espectáculo de luces hasta apagarse. El material de Little no era de buena calidad. Sacudí la cabeza; no era momento para chistes malos.

¡Buuu! —Volvió a sonar la misma voz aguda que llevaba atormentándonos todo aquel tiempo.

Antes de que pudiese quejarme, Clive y Janna fueron engullidos, literalmente, por un par de agujeros negros que aparecieron bajo sus pies. Los gritos de ambos parecían resonar por la estancia. Bavol y yo pensamos igual: corrimos hacia los agujeros para intentar ayudarlos, pero era demasiado tarde. Little se los había llevado.

Se los había llevado sin esfuerzo alguno.

La pantalla se encendió.

¡Oh, oh, oh! Se me olvidó comentároslo, ¡qué memoria la mía!

¿Qué es lo que has hecho? —Bavol se adelantó hacia la pantalla, furioso. Yo por el contrario no me moví del sitio.

Han perdido —anunció—. Sólo había dos bolas, así que sólo dos personas podían ganar la ronda. Habéis ganado un punto cada uno… a costa del de vuestros compañeros.

Me fijé en como la cara de Bavol cambió en un instante, ensombreciéndose. Tuve el impulso de ir y ponerle la mano en el hombro al niño, decirle que estas cosas pasan, pero que no estaban perdidos. Que habría alguna manera de que saliesen todos de allí.

Pero no lo hice.

Probablemente porque no me creía mis propias palabras.

¡Hagamos el recuento de las puntuaciones! —exclamó feliz el conejo—. Nuestro gitanillo se queda con 3 puntos, mientras que el apuesto joven que detesta a mis bellos cachorrillos baja hasta los 7 puntos. La hermosa pelirrosa se queda a las puertas de la victoria con 9 puntos, pero parece que la solidaridad con las pelirrojas no se lleva mucho porque nuestra pequeña Janna se queda ya con un solo puntito.

El coro de aplausos que anteriormente tuvimos se repitió en esta ocasión, haciéndome enfurecer. Estábamos siendo tratados, literalmente, como cobayas. Como un objeto de diversión para aquel dichoso animal que disfrutaba torturándonos. Que se había llevado dos personas por delante.

Me pregunté si de verdad me estaba afectando el hecho de que aquellos dos que antes estaban con nosotros, ya no estuviésen. Si de verdad se notaba el vacío.

Una puerta se abrió, invitándonos a seguir.

Clivelín y Jannita se encuentran en la próxima sala. Freyita y Bavolín, os esperamos~

Y la pantalla se apagó.

No Game No Life.


Nunca había visto una frase con tanta razón.

Contaba perfectamente con el hecho de que en la siguiente ronda uno de los dos caería: Bavol o yo. Pero seguía repitiéndome a mi misma que había trampa en todo aquello. Que no haría falta que el niño...

Freya, hay que ayudar a Janna —Bavol pareció suplicarme—. Todos estamos atrapados aquí, así que todos tenemos que ayudar para salir de aquí.

Suspiré, mirando al suelo. Luego le miré directamente a los ojos, decidiendo así que ibámos a entrar ambos ahí e íbamos a acabar con esto de una vez por todas.

Vamos, Bavol.

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Vie Feb 20, 2015 1:00 am
por Tidus Cloud
Un nuevo paisaje acogió a los dos recién llegados en la nueva sala. En este caso, se encontraban en el interior de una sala en forma de pentágono, en la que el suelo estaba recubierto de arena llegando incluso a formar pequeñas colinas en algunos sectores. Sin embargo, aquello no era lo más destacable. No, al pequeño gitano le llamó mucho más la atención los numerosos edificios derrumbados junto a los trozos de antiguas máquinas bélicas. Además, en este caso las paredes representaban el mismo prado que la sala anterior, con la gran diferencia de que ya no había niños allí y que además parecía devastado por varias explosiones.

¡¡Bum!! —gritó la voz de Little acompañado por el sonido de una explosión.

La pantalla del conejo volvió a emerger en la pared del fondo. En esta ocasión Little estaba disfrazado con un uniforme militar hecho a su medida y lleno de medallas. Además, también llevaba puesto en la cabeza uno de esos cascos de soldados tan llamativos. El sonido de un timbre comenzó a resonar, lo cual provocó que el animal diera un pequeño respingo.

Esperad un momentito —indicó Little agachándose y sacando el auricular de un teléfono rojo—. ¿Diga? ¿Qué? Sí, yo soy el general. Ajá, ajá, ¿pero quién es usted? Oh, así que quieres que les dé un mensaje a nuestros concursantes. Vale, ve diciéndome…

» “Bienvenidos a la siguiente prueba: La llamada del deber" —repitió el conejo mientras escuchaba atentamente las palabras de su interlocutor—. “En este juego tendréis la posibilidad de pasar de largo a la siguiente habitación o de ganar un puntitos por el camino.”

» Bueno, creo que mejor ya sigo yo solito. No, no, lo siento, no quiero contratar el servicio conejo de Oranch. Que sí, que estoy muy contento con mi, uff, ¡CÁLLATE YA! —chilló finalmente Little arrojando el auricular a quién sabe dónde.

Bavol negó la cabeza cansado de lo que estaba ocurriendo, todo aquel espectáculo le estaba pareciendo bastante cansino. Él sólo quería descubrir lo que estaba pasando y salir de aquel lugar. Era curioso, pero aún no ha visto rastro de ninguno de los otros dos pese a las indicaciones de Little.

El conejo dio unas palmadas y los brazaletes de los dos jóvenes comenzaron a brillar cegándoles de nuevo. Cuando el gitano recuperó la vista se dio cuenta de que en su mano había una pistola y su compañera portaba una igual.

¡Sí, pequeñines, estamos en guerra y necesitareis estas armas! Cada arma tiene tres disparos. Cada vez que disparéis a uno de vuestros compañeros ganaréis un punto, mientras que vuestro amiguito lo perderá. Bueno, claro, podríais salir de aquí sin disparar a nadie, pero eso sería muy aburrido, ¿no? Seguro que estáis…

¡¡Estoy harto de ti!! —chilló Bavol muy enfadado—. ¡¿Cómo te atreves a jugar con nuestras vidas, conejo asqueroso?! ¡Fuera de aquí ahora mismo!

Sin pensárselo mucho y llevado por aquel impulso furioso Bavol alzó su nueva arma, apuntó hacia la pantalla y apretó el gatillo. Un rápido disparo emergió de la pistola e impactó de lleno contra el cristal, resquebrajándolo en varios trozos. El conejo se quedó tremendamente impactado por aquella repentina reacción. Por unos segundos ni se movió ni hizo ningún comentario de los suyos.

Interesante… —musitó Little seriamente—. Creo que tenéis asuntos que arreglar entre vosotros…

En esta ocasión la pantalla de la televisión se apagó sin que el conejo se despidiera. Bavol se quedó un tanto extrañado en el fondo porque el animal se comportara así, pero en aquel momento le daba igual. Él sólo había intentado intimidar un poco a Little para que dejara de jugar con sus vidas de aquellas formas. No obstante, el último comentario que había hecho el conejo le dejó un poco pensativo. ¿A qué se estaba refiriendo?

No tardó mucho tiempo en descubrirlo, puesto que cuando volvió a mirar al frente se encontró con una imagen horrible. Tenía justo delante a la pobre y asustada Janna, pero alrededor de su cuello había un brazo que la estaba inmovilizando y una de esas pistolitas estaba apuntando directamente a su cabeza. Clive esbozó una media sonrisa al contemplar la cara que puso el gitano al verles.

¿Q-qué estás haciendo? —preguntó Bavol asustado.

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Vie Feb 20, 2015 1:05 am
por Crystal
La siguiente sala consistía en una especie de pentágono, con el mismo fondo de antes del campo, pero esta vez el suelo estaba lleno de arena fina. Algo así como simulando un… desierto. Había trozos de artefactos de guerra, edificios derrumbados y dunas repartidas por el terreno. Aquello era realmente terrible. Había habido una especie de masacre en la zona, o al menos eso es lo que se quería aparentar.

¡¡Bum!! —Little volvió a escena, esta vez acompañado de efectos sonoros de muy buena calidad que imitaban explosiones. Espléndido.

Little se manifestó vestido de militar, lleno de medallas y cubierto con un casco que le iba grande. Podría decir que era adorable, pero había llegado un punto en que ya estaba calcinada, y no me hacía gracia.

Una musiquita empezó a sonar, y hasta el conejo se asustó.

Esperad un momentito —Little descolgó el auricular de un teléfono rojo—. ¿Diga? ¿Qué? Sí, yo soy el general. Ajá, ajá, ¿pero quién es usted? Oh, así que quieres que les dé un mensaje a nuestros concursantes. Vale, ve diciéndome…

» “Bienvenidos a la siguiente prueba: La llamada del deber” —El conejo repetía las palabras—. “En este juego tendréis la posibilidad de pasar de largo a la siguiente habitación o de ganar un puntitos por el camino.”

Qué más dará ya.

» Bueno, creo que mejor ya sigo yo solito. No, no, lo siento, no quiero contratar el servicio conejo de Oranch. Que sí, que estoy muy contento con mi, uff, ¡CÁLLATE YA! —Little se exasperó y lanzó el artefacto.

No sabía que comentar al respecto, así que permanecí en silencio como solía hacer casi siempre. Si de verdad Little había estado hablando con alguien y no era todo un montaje… ¿Significaba eso que había alguien superior al conejo en este juego? ¿Alguien que movía los hilos desde las sombras?

Cuando Little dio un par de palmadas, los brazaletes nos volvieron a cegar. Cuando pude volver a ver, lo primero que visualicé fue a Bavol con una pistola. Luego caí en que yo tenía otra exactamente igual. Se parecía a la que siempre llevaba encima...

¡Sí, pequeñines, estamos en guerra y necesitareis estas armas! Cada arma tiene tres disparos. Cada vez que disparéis a uno de vuestros compañeros ganaréis un punto, mientras que vuestro amiguito lo perderá. Bueno, claro, podríais salir de aquí sin disparar a nadie, pero eso sería muy aburrido, ¿no? Seguro que estáis…

¡¡Estoy harto de ti!! —Bavol interrumpió el discurso, muy enfadado—. ¡¿Cómo te atreves a jugar con nuestras vidas, conejo asqueroso?! ¡Fuera de aquí ahora mismo!

Parecía que me olía lo que venía a continuación, pero si lo pensaba dos veces no me imaginaba una situación donde aquel niño pudiese reaccionar así. Disparó, preso de la furia, a la pantalla donde siempre estaba Little y la partió en varios trocitos que salieron disparados por todas partes. La cara de Little era un poema, y yo no sabía si reír o llorar.

Interesante… —dijo al cabo de un ratejo—. Creo que tenéis asuntos que arreglar entre vosotros…

Little desapareció sin decir nada más. Miré a Bavol, confundida. ¿Qué se suponía que teníamos que hacer?

Sin embargo, al ver el rostro de horror del niño, y mirar en la misma dirección que él, pude ver de qué se trataba todo aquello.

Janna había sido capturada por Clive, el cual la tenía sujeta por el cuello y apuntaba a la sien de la pelirroja con una pistola.

Clive tenía una sonrisa cínica que no le había visto en todo lo que llevábamos atrapados aquí. No parecía él… Clive no haría eso...

¿Q-qué estás haciendo? —Bavol parecía realmente asustado.

Algo, no sé bien el qué, pasó en aquel momento. Cuando me quise dar cuenta, estaba delante de Bavol. Y estaba disparando. Las imágenes pasaban efímeras por mi mente. Como Clive intentaba tirarme los trastos de manera poco discreta, o como Janna siempre demostraba su parte débil e inocente sin darse cuenta de que eso la hacía vulnerable. La más vulnerable de todo aquello. Y quizás no debería haber disparado, pero si cabía la posibilidad de que Clive estuviese siendo controlado, Janna corría el mismo riesgo. Y alguno podría herir a Bavol.

Fue por eso que dos de mis tiros en aquella ronda fueron para Clive y Janna.

Re: [La Red] Sin juego no hay vida

NotaPublicado: Vie Feb 20, 2015 8:57 pm
por Tidus Cloud
Está claro, terminar el juego —anunció Clive serenamente.

Sin embargo, no pudo prevenir lo que venía a continuación, al igual que tampoco pudo hacerlo Bavol. El gitano no tuvo el suficiente tiempo para reaccionar, Freya se colocó delante de él y disparó dos veces.

¡¡No!! —chilló Bavol al darse cuenta de lo que sucedía.

Su compañera había decidido atacarlos, tanto a Janna como a Clive. Antes de que pudiera hacer algo, los dos habían caído al suelo.

¡¿Pero por qué has hecho eso?! —exclamó Bavol alterado echando una mirada de desaprobación a Freya.

El niño salió corriendo sin pensárselo dos veces hacia el cuerpo de Janna tirado en la arena. Por otra parte, lo que le hubiera pasado a Clive no le interesaba tanto.

M-me duele… —musitó la pelirroja.

¿Janna? —la llamó Bavol mientras se iba inclinando para tratar de ver cómo estaba.

Un brillo rodeó la muñeca de la joven, lo que llamó la atención de Bavol. El pequeño alargó su mano hacia el brazo de Janna y lo examinó con atención. Su brazalete había vuelto a aparecer y marcaba 0 puntos.

De pronto, todos los presentes escucharon un sonido metálico. Janna abrió la boca emitiendo un grito mudo y a continuación cerró los ojos desfallecida. Bavol contempló con la respiración contenida lo que le estaba ocurriendo a Janna, de alguna manera intuía qué es lo que iba a ocurrirle.

Poco a poco la chica se fue descomponiendo en fragmentos de luz ante la desolada mirada del gitano. No había conseguido salvarla, de nuevo había sido incapaz de rescatar a una persona que le necesitaba…

¿Por qué has hecho eso, rosita? —preguntó Clive tranquilamente aún desde el suelo—. Tú y yo podríamos haber salido de aquí.

¡Cállate! —le exigió Bavol furioso—. ¡Podríamos haber salido todos vivos de aquí, todo esto es culpa vuestra!

No seas tan estúpido, niño —le replicó el joven soltando una risa de superación—. Este juego es un…

¡Que te calles ya!

Bavol se giró hacia Clive y, sin importarle que estuviera tirado en el suelo, empezó a apretar repetidamente el gatillo. Solo dos tiros salieron al principio, pero eso no pareció molestarle demasiado al gitano. Finalmente, cuando se dio cuenta de que su arma era inútil, la arrojó a lo lejos y se acercó furiosamente al joven. Primero, tiró la pistola de Clive lejos de él con una patada y después le propinó un fuerte puntapié en la espada al chaval.

¡Eres un idiota! —le insultó Bavol intentando contenerse para no volver a agrerirle.

El juego aún continúa —afirmó de pronto la voz de Little.

Bavol soltó un pequeño grito cuando notó que el suelo a sus pies desaparecía y caía en un agujero al igual que le había ocurrido a sus compañeros antes. Pese a estar recomponiéndose en el suelo, Clive tampoco se libró de caer a su propio agujero. Freya fue la única que quedó en la sala.

La pistola se transformó en su brazalete y éste empezó a parpadear hasta que mostró el número 11, en referencia a los puntos que acababa de conseguir después de aquella prueba. No obstante, aunque dejó de brillar, los dígitos se veían extrañamente borrosos.

P-puedes… salvar… a… uno de los… dos —anunció entrecortadamente Little. Curiosamente esta vez había decidido no aparecer físicamente—. P-pasa a… la siguiente… sala…

La puerta de la pared del fondo se abrió permitiendo que la pelirrosa continuara a la siguiente habitación. Freya podría preguntar lo que quisiera al conejo, pero éste no le contestaría. No obstante, después de un rato de silencio del animal, éste concluyó diciendo:

A-aunque… ¿por qué… iba a ayudarles… alguien como ?

Dicho esto la voz de Little no se volvió a escuchar, ahora Freya sí que estaba sola de verdad.