[Minievento] El caballero blanco

Participantes: Maya, Dos, Fátima, Nicoxa y Alanna

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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Zodiark » Mié Ago 30, 2017 12:50 am

La escena fue tan real que parecía que estaba pasando justo en aquel momento, delante de nuestras narices. Las figuras cobraban vida y la sensación de angustia que sentía se acentuó, pues era casi como estar allí mismo. ¿Qué era aquel cachivache?

...escapatoria alguna. —Reconocí al primer personaje de aquella extraña “película” rápidamente, y mis ojos se abrieron como platos. Era el caballero blanco de antes, y lo peor era que estaba frente a Xihn—. . Estás sola y sin aliados, y no tiene sentido que opongas resistencia. Vas a...

Pero aquello no había hecho más que empezar. Un veloz rayo oscuro voló por el escenario, y el caballero retrocedió, sorprendido, con un reguero de sangre resbalándole por la mejilla.

Una Llave Espada… —murmuré.

Por lo que parecía, era un Caballero, como nosotros, y además estaba enfrentándose a Xihn. Así pues, fuese quien fuese, estaba de nuestro lado.

Mi sorpresa fue mayúscula y ahogué un grito de asombro al ver al siguiente protagonista de nuestra particular escena: la Maestra que se había quedado en la entrada, Nanashi. Pero la mujer había envejecido, se le notaba en el rostro, en el cabello e incluso en la postura. Habían pasado años, bastantes, además.

¿De qué va esto…? —musité mirando extrañada a los demás.

Tú... Dónde están?

No necesitas saberlo.

Lo que pasó a continuación me dejó totalmente sin palabras. La mujer que apareció, confusa, llamó especialmente mi atención, y no sabría decir cuál parecía más perdida, si ella o yo.

Sus cabellos rojizos, sus ojos verdes, su piel blanca y, sobre todo, aquellas alas silvestres a su espalda. Los rasgos de aquella mujer eran inconfundibles, aunque parecía que para ella también habían pasado bastantes años. Era, sin lugar a dudas, Maya. Era yo.

Además, iba acompañada de otras chicas, que eran sin lugar a confusión las que se encontraban a mi lado, pero en una versión más adulta y, para algunas, más… dañada.

Observé atentamente las siguientes imágenes, sin dejar de pensar en aquella visión del futuro. ¿Cómo demonios tenía que interpretar aquello? Si era nuestro futuro, ¿por qué estaba el caballero blanco vivo? ¿Acaso era otro? Y lo peor: ¿era aquel nuestro destino? Sí, Xihn había muerto, y todos sus súbditos con ella. Incluso había sentido alivio y ganas de celebrar aquello. Pero nosotras… Costaba reconocer a Dos, Nico había perdido un brazo… Y lo más importante, el resto de la Orden no estaba allí, solo nosotras, Nanashi y aquel chico misterioso, junto al tipo de la armadura. ¿Qué había sido de ellos?

¿Que qué había sido de ellos? Ni siquiera supe por qué fui tan tonta de preguntarme algo así. La respuesta era obvia.

Y el “cortometraje” terminó, dejando una fuerte presión en mi pecho. Suspiré hondo, intentando asimilar lo que acababan de presenciar mis ojos, y apreté los puños con rabia. La impotencia de no saber qué era aquello, si debía creerlo o no, me enfurecía.

Ukki tiró de mi capa, llamándome la atención, y cuando le observé me señaló al fondo de la sala. Ahogué de nuevo un grito al vislumbrar la imponente figura del samurái de Karel levantándose, lenta pero solemnemente.

Mierda —mascullé apretando los dientes mientras preparaba un hechizo a toda prisa—. Morfeo.

Le lanzaría el hechizo somnífero y luego me giraría hacia mis compañeras.

Larguémonos de aquí cuanto antes —les susurraría, señalando a la salida tras el samurái con la cabeza—. Hay que seguir subiendo para encontrar el origen de la corrupción, no podemos entretenernos con esta cosa.
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor LightHelco » Mié Ago 30, 2017 12:59 am

Las únicas palabras que se le pasaron por la cabeza a Dos tras todo aquel remolino de información eran “¿Qué ha sido eso?”. Se había visto así misma con la Llave Espada del Maestro y en un estado lamentable… y muy poco estético. ¿Qué era eso de siquiera pintar las piezas para que se ajustaran al color del resto del cuerpo? Que poco gusto tenía su futura ella.

Aun con la esfera en la mano, la droide se llevó una mano a la cabeza dolorida, le costaba más de lo normal comprender todo aquello, no se refería en esta ocasión a su decisión para no intentar mantener un aspecto aceptable, si no lo que implicaba ver un posible futuro. Las preguntabas que planteaba la presencia de Alma Inquebrantable en su mano, el joven que estaba a su lado y que esas imágenes le hacían sentir que debía conocer de alguna manera.

Todo aquello se le agolpaba en su memoria y le impedían concentrarse por no saber a que darle más prioridad en el buscar repuestas. Casi fue un alivio que el Espadachín se empezara a despertar, ya que sirvió para que Dos recordara porque estaban allí y se pudiera centrar en el combate, aferrando con fuerza la esfera para que no sufriera daños.

Maestra Fátima, tengo los datos del enemigo —alertó la robot desplegando el visor sobre sus ojos y haciendo aparecer en él la información sobre el ente —. Cuenta con una alta habilidad en el manejo de armas blancas y una fuerza por encima de la media, afortunadamente su velocidad es escasa, por lo que podremos tomarle por sorpresa si consigue despertar del todo —. Pasando la esfera a una mano para dejar libre la otra, Dos activó su brazo derecho para que dejara salir la espada de plasma que guardaba en él —. Tiene una barrera activa, Coraza parece ser y su estilo de combate se basa en debilitar a sus oponentes mermando su fuerza y resistencia de forma proporcional. Si pueden, les aconsejo mantener la distancia con él.

El problema era que ella no podía mantener esas distancias. Había practicado todo aquel tiempo con sus armas blancas y no había llegado a plantearse en la posibilidad de encontrar a un enemigo capaz de anular esa habilidad suya. Deshizo el arma y materializó finalmente su Cadena del Reino, sus compañeras parecían haber urdido un plan, pero si fallaba tendría que ayudarlas desde un punto seguro, más por el artefacto con el que cargaba que el problema de la merma de fuerza.

Si la idea de Maya y la chica de pelo azul no surtía efecto, Dos extendería el arma hasta que se volviera un látigo e intentaría golpear al ser siempre que intentase acercarse a ella. Iban a haber demasiados movimientos y con aquel látigo podía mantenerse lejos del alcance, así que centrarse en golpes que lo mantuvieran alejado para que el resto del grupo acabara con él sería suficiente.

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▪ Latigazo (HC) [Nivel 5] [Requiere Combate con Armas Blancas: 15] El usuario transforma momentáneamente su Llave Espada en un látigo, aumentando drásticamente su alcance y pudiendo golpear a varios enemigos a la vez de un ataque. La potencia de Latigazo es similar a la de un ataque normal. Dura un ataque o varios consecutivos.
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El caballero blanco - Ronda #4

Notapor Denna » Dom Sep 03, 2017 8:22 pm

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El Morfeo de Maya golpeó de lleno al espadachín incluso antes de que Thor lo atacara. Y así, como si no hubiera pasado nada, la criatura volvió a caer en el suelo dormida e inofensiva.

Entre Alanna y Nicoxa pudieron moverlo sin problemas. A pesar de su tamaño, el espadachín era sorprendentemente liviano. El problema era la Corrupción que emanaba de él. Una oleada de dolor recorrió a las dos chicas nada más ponerle un dedo encima, sin importar que llevaran guantes o no. Quizás de haber llevado armadura... pero ya era tarde. Unas grietas negras les surcaban la piel de los brazos hasta los codos. Dejó de hacerles daño en cuanto apartaron al espadachín, pero las manchas no desaparecieron. Por si acaso, más les valía terminar con la misión cuanto antes y acudir a Nithael... o incluso salir a buscar a Nanashi, que debería seguir fuera esperándolas. Quién sabía cómo podría afectarlas si no trataban pronto la Corrupción, tanto a ellas como al resto de sus compañeras.

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¡Se abre un nuevo camino para Nicoxa y Alanna! Tardaríais este post en llegar hasta Nanashi, pero podéis dar por hecho que la encontráis para plantearle vuestra situación. Quizás encontréis algo interesante con ella… o quizás no.


Fuera cual fuera su decisión, el siguiente piso estaba abierto. Y el hechizo que las libraba del espadachín no duraría para siempre.

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El tercer piso no debería existir.

De hecho, no estaría ahí de no ser por el Caos. Quedaba claro a simple vista. La protección natural del Santuario era lo único que le impedía venirse abajo, pero la Corrupción era especialmente intensa en esa habitación, que sentirían minúscula. La notarían en el aire como una presencia más, agobiante y desagradable, aunque no llegaba a resultar dolorosa. Ni, por ende, peligrosa. ¿O quizás sí?

Lo más llamativo de la sala era una inmensa claraboya de cristal, donde el Caos no parecía haber llegado. Les regalaba vistas del cielo claro y polvoriento de la Necrópolis y, a través de la ventana que les ofrecía el aparato, que seguía en posesión de Dos, un firmamento de pura oscuridad. Sólo había unas pocas estrellas en él, que apenas tenían fuerzas para brillar.

La claraboya cubría casi todo el techo. Más allá no había nada: ni escaleras, ni puertas. Lo que fuera que las hubiera llamado a este mundo, que atrajera el Caos —e interesara a Xihn— tenía que estar ahí... a menos que se les hubiera pasado algo por alto. Pero no, eso era imposible. No podía quedar nada en los pisos inferiores.

Tenía que encontrarse ahí. La pregunta era dónde... o cuándo.

La Corrupción se arremolinaba alrededor del nuevo círculo en el suelo. Aparecía oscuro, como si lo afectara. El aparato volvió a reaccionar, de todas formas, mostrándoles una nueva visión.



El caballero blanco volvía a estar ante ellas. Por alguna razón, siempre se trataba de él.

Se encontraba mirando al cielo esta vez. Ese cielo casi vacío de estrellas, frío y oscuro. El firmamento que quedaba tras la muerte de Xihn. Lo sabrían por las heridas del caballero blanco, inexistentes en la anterior visión; distintas cicatrices que recorrían sus mejillas, un corte horizontal en el puente de su nariz. Su ojo derecho permanecía cerrado.

Incluso después de muerta ha seguido dando problemas —murmuró.

Casi me atrevo a decir que es una suerte que Ronin y Ryota ya no estén entre nosotros —apostilló Nanashi desde la entrada— o no se habrían perdonado nunca lo de los niños. Tantos años de guerra... para nada.

El hombre bajó la mirada.

¿Qué mundos han caído hoy?

Castillo de Bestia y Agrabah. Terremotos y lluvias de fuego, el desierto entero ha quedado calcinado. Más de una decena de aprendices han muerto pasto de las llamas, y Lyn se encuentra en estado crítico... —Nanashi hizo una mueca y se pasó una mano vendada por el cuello, donde tenía la cicatriz—. Ni siquiera las Princesas del Corazón son capaces de detener esto. Ya hemos perdido a otra. Hime… Ha sido horrible. Casi me alegro de que Akio no estuviera para verlo.

Sacudió la cabeza.

Sé que lo estás intentando, Idris, pero nos enfrentamos a la extinción. Lo siento. Este no es el futuro que quería para ti... para ninguno de vosotros.

¡Estoy consiguiendo resultados! —exclamó el caballero blanco, apretando los puños—. ¡Te lo prometo! Si hay alguna forma de solucionar...

¿Solucionar el qué? —lo interrumpió—. ¿El fin del mundo? No se puede crear un corazón puro de oscuridad, adulto y lo bastante poderoso como para reconstruir todo un reino de la nada. —El caballero, Idris, encogió ante la dura mirada de la Maestra, pero recuperó su aplomo con una rapidez admirable. Se notaba de quién había aprendido. Sin embargo, Nanashi prosiguió antes de que dijera nada más:—. Cometimos un gravísimo error al acabar con esas criaturas. Ninguno esperaba unas consecuencias de este calibre. Excepto Xihn, claro… Pero la culpa de esto es solo nuestra. Nos dejamos llevar por el odio y por la desesperación. Ignoramos las antiguas historias, ignoramos Kingdom Hearts… y ahora estamos pagando el precio.

Cerró los ojos un momento, como si la fuerza de los recuerdos la superara. Idris aprovechó, dio la vuelta alrededor de la mesa sobre la que trabajaba y le mostró a Nanashi un aparato que les resultaría familiar a las chicas. No era más que un prototipo del aparato que Dos sostenía, le faltaban los cristales y era mucho más pequeño, pero podía reconocerse.

Todavía hay esperanza —aseguró—. Puedo crear un dispositivo que nos permita viajar en el tiempo y cambiarlo todo. Matar a Xihn antes de que se convierta en un monstruo, advertir a los antiguos ángeles sobre su raza... ¿Te imaginas, Nanashi? Los Sincorazón volverían a ser nuestro único problema. Y todo sería como antes.

Nanashi suspiró y cerró las manos sobre las del hombre en un gesto casi maternal.

Deberías volver a Tierra de Partida. El Santuario de la Reminiscencia ya no tiene ni la mitad de su antiguo poder, y necesitamos toda la ayuda posible.

Mi magia no será útil en Tierra de Partida. Los hechizos de protección nunca fueron lo mío. Supongo que debería haber prestado más atención en su día. —Idris dibujó una pequeña sonrisa—. No, me quedaré en la Necrópolis. Si este mundo cae se perderá el sacrificio de todas estas vidas, y no voy a permitirlo.

La visión se desdibujó, indicando su final. La imagen de Nanashi se emborronó a medida que se movía, soltaba las manos de Idris y se marchaba, pero algo cambió esta vez. Algo se mantuvo nítido, casi sólido, y sobre todo brillante. El dispositivo —ambos, el del presente y el del futuro— reaccionaron a la vez. Percibieron la sorpresa de Idris desde el otro lado del tiempo, su mirada buscando las suyas sin encontrarlas, como si una ventana estuviera a punto de abrirse.

En el centro de la habitación una pequeña cerradura empezó a relucir.

Pero antes de que cualquiera pudiera invocar su Llave Espada, un golpe seco en la puerta hizo crujir la madera. El espadachín había despertado de nuevo. Atraído por el Caos o por ellas mismas, derribaría la puerta pronto. Muy pronto. Y si Karel controlaba sus movimientos, quizás Morfeo no funcionaría una segunda vez.

Por otra parte, ¿qué implicaba la cerradura? Lo más obvio era que las llevara hasta Idris, o que él llegara a ellas. En ambos casos eso podría suponer un problema si no sabían cómo revertir el proceso. Y la presencia del Caos, de la Corrupción e incluso la del espadachín podrían suponer un problema mucho mayor del que se atrevieran a imaginar.

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Fecha límite: 8 de septiembre


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¡Nos acercamos al final! Las decisiones (de todas, guiño, guiño) en esta ronda van a ser cruciales y tendrán grandes consecuencias. ¿Para qué? Eso está por ver. ¡Ánimo!
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Drazham » Vie Sep 08, 2017 10:10 pm

Le faltó tiempo para maldecir con un improperio. Los aguijonazos de dolor le recorrieron los nervios de los brazos cual calambrazo en cuanto le puso los dedos encima al monstruo. Alanna apretó los dientes y se contuvo las ganas de pegar un grito, quedando en un agudo gemido. Inspiró y se obligó a no soltar al espadachín hasta depositarlo fuera del portón. Bajó sus ojos vidriosos y los clavó en sus brazos, poblados de vetas negras que se asemejaban a ríos de tinta. ¡La puñetera Corrupción! Se mordió el labio de pura rabia por no haber pensado que alguien afectado podía contagiarla por contacto.

Podía torturarse e inculparse de estúpida todo lo que quisiese, ya daba igual. En sus brazos anidaba aquella plaga. En su fuero interno trató de disuadir su desesperación y recordar que podían curarla de actuar a tiempo. Pero claro, ahora era un maldito peligro andante, tanto para ella, como sus compañeras. Si la criatura de Karel la infectó por el mero tacto, también podía ocurrir lo mismo y correr el riesgo de pasarle el brote de Corrupción a cualquiera que se la acercase. No quería que ninguna de las chicas acabase igual que ella por su estupidez, en especial Fátima, a la que miró con angustia y encogió los dedos. Oh, dioses, ¿y si también podía afectar a los pequeños que albergaba en su vientre? No se lo perdonaría jamás en la vida.

«Tengo que alejarme lo antes posible».

Por el momento, era la única opción viable en la que no se vislumbraba causándoles daño a ellas. Odiaba tener que retirarse así de la misión, como un lastre inútil que podía hacer más mal que bien, pero era su responsabilidad hacerse cargo de sus brazos y que se los tratasen.

Yo… lo siento mucho, pero voy a tener que retirarme. No quiero causaros más problemas por mi culpa —les comunicó, afligida y carcomida por dentro. No fue capaz de alzar la mirada—. Informaré a Nanashi de lo ocurrido.

Al margen de lo que decidiese su otra compañera afectada, Nicoxa, Alanna no iba a retractarse en su decisión. Le echó un último vistazo a Garuda, esperando su respuesta. No la culparía si elegía quedarse a apoyar al resto.

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El camino de vuelta a la entrada del templo se dedicó a torturarse más en silencio. La armadura… ¿Por qué no pensó en ponerse la dichosa armadura? Entonces nada de esto hubiese pasado y no tendría los brazos plagados de ese miasma dañino. En verdad, no le preocupaba demasiado su estado, sabiendo que la magia de Sir Nithael podría arreglar su estropicio. Pero ojalá que no quedasen marcas. Por favor, por favor que no le quedase ni una sola grieta negra.

Lo que más la aterraba era la reacción que tendría su Maestra cuando la viese, y que acabase decepcionándola con su actuación. ¡Demonios, llevaba ya dos años en la Orden! Ya no podía permitirse fallos como aquel. Y luego estaría Nikolai; en cuanto le viese los brazos se iba a llevar el susto de su vida. La tentaba perderse por cualquier rincón de la Necrópolis y esconder la cabeza de la vergüenza.

Pero tendría que dar señales de vida, ¿no? Para eso se separó del grupo. Atravesó una vez más las puertas del Templo y la halló a unos pocos metros, como una figura adusta que dictaría su sentencia en cuestión de momentos. Le informó sin irse por las ramas cual era el estado del interior del edificio y de la presencia de Karel y sus soldados de tinta. Por último, le mostró los brazos, avergonzada e incapaz de mantenerle la mirada, aludiéndolo al Caos que rezumaba la criatura.

Si bien no se atrevió a hablarle acerca del aparato que les mostró una visión de un futuro que temía que no se cumpliese. No podía imaginarse cuál hubiese sido su respuesta, o si la hubiese creído. Con lo alterada que se encontraba, capaz era de contárselo de tal forma que Nanashi creyese que estaba mascullando tonterías por culpa de la infección. Tampoco es le ilusionase contarle sobre sus supuestas versiones futuras.

Por lo demás, no tuvo valor para inquirirla con cualquier otro tema. Ya bastante tendría la mujer con encargarse de una aprendiza que no era capaz de recordar el uso fundamental de la armadura.
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Suzume Mizuno » Sab Sep 09, 2017 1:05 am

Maestra Fátima, tengo los datos del enemigo. —Fátima dio un respingo y se volvió hacia Dos, sobre cuyos ojos pasaba la información que había logrado extraer—. Cuenta con una alta habilidad en el manejo de armas blancas y una fuerza por encima de la media, afortunadamente su velocidad es escasa, por lo que podremos tomarle por sorpresa si consigue despertar del todo . Tiene una barrera activa, Coraza parece ser y su estilo de combate se basa en debilitar a sus oponentes mermando su fuerza y resistencia de forma proporcional. Si pueden, les aconsejo mantener la distancia con él.

Se esforzó por asimilar los datos, todavía protegiéndose el vientre con fiereza, y asintió con la cabeza.

Muchas gracias, Dos.—Miró al espadachín—. Problemático, como solo podía hacerlo Karel.

Por suerte, no hizo falta pelear. Maya durmió a la criatura y Nicoxa y Alanna la trasladaron a un lado para que no se interpusiera en su camino. A cambio, la corrupción las afectó. Fátima se acercó a ellas con los ojos muy abiertos y una expresión de preocupación. Sin embargo, se mantuvo a una distancia prudente. Por mucho que el protector fuera mágico, no quería tentar el destino.

Yo… lo siento mucho, pero voy a tener que retirarme. No quiero causaros más problemas por mi culpa —dijo entonces Alanna—. Informaré a Nanashi de lo ocurrido.

Sí, las dos deberíais volver cuanto antes con Nanashi. Ella podrá ayudaros—reconoció con algo de irritación. A veces se preguntaba por qué no habría aprendido algo más de sanación—. Tened mucho cuidado.

Después, miró a Maya y Dos y continuó caminando hacia arriba, todavía aturdida por lo que había visto y con el cuerpo en tensión.

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El tercer piso habis sido creado por el Caos y la Corrupción había anidado allí con tanta intensidad que Fátima resistió las ganas de salir corriendo para huir de ese peso que envolvía la atmósfera. En su lugar continuó adelante, con la mirada fija en la cristalina claraboya que lo cubría todo y daba a un cielo oscuro, vacío excepto por un par de estrellas. Se dio cuenta de que el mundo que el objeto que llevaba Dos y que había permitido que vieran…

El futuro. Si es que no era un engaño.

Pero no. Había sabido demasiado real.

En cualquier caso, ya no había ningún lugar más al que ir. Si Xihn estaba buscando algo, entonces debería estar ahí… ¿No? Su mirada vagó hasta que dio con otro círculo, alrededor del cual se arremolinaba la Corrupción. La luz del círculo era oscura, más apagada, como si el ambiente la estuviera afectando.

Entonces, el aparato reaccionó una vez más.



El chico volvía a estar allí. Parecía envejecido, con una cicatriz en la nariz y su bonito rostro. El ojo derecho se le cerraba como si estuviera ciego. Se le encogió el corazón al pensar en Malik.

Incluso después de muerta ha seguido dando problemas —susurró el caballero.

Casi me atrevo a decir que es una suerte que Ronin y Ryota ya no estén entre nosotros —replicó Nanashi, entrando a la estancia en la que se encontraban— o no se habrían perdonado nunca lo de los niños. Tantos años de guerra... para nada.

Fátima respiró hondo y se pasó una mano por la boca. Dios, hasta Ryota y Ronin… No. Debía prestar atención. Debía intentar averiguar qué era lo que estaba sucediendo, qué había querido transmitirles el chico-

¿Qué mundos han caído hoy?

Castillo de Bestia y Agrabah. Terremotos y lluvias de fuego, el desierto entero ha quedado calcinado. Más de una decena de aprendices han muerto pasto de las llamas, y Lyn se encuentra en estado crítico... —Nanashi se pasó una mano vendada por la cicatriz del cuello—. Ni siquiera las Princesas del Corazón son capaces de detener esto. Ya hemos perdido a otra. Hime… Ha sido horrible. Casi me alegro de que Akio no estuviera para verlo.

Bajó la mirada, se acarició el vientre y aguzó el oído.

Sé que lo estás intentando, Idris, pero nos enfrentamos a la extinción. Lo siento. Este no es el futuro que quería para ti... para ninguno de vosotros.

«Idris, eh…»

¡Estoy consiguiendo resultados! —Idris apretó los puños—. ¡Te lo prometo! Si hay alguna forma de solucionar...

¿Solucionar el qué?. ¿El fin del mundo? No se puede crear un corazón puro de oscuridad, adulto y lo bastante poderoso como para reconstruir todo un reino de la nada.. Cometimos un gravísimo error al acabar con esas criaturas. Ninguno esperaba unas consecuencias de este calibre. Excepto Xihn, claro… Pero la culpa de esto es solo nuestra. Nos dejamos llevar por el odio y por la desesperación. Ignoramos las antiguas historias, ignoramos Kingdom Hearts… y ahora estamos pagando el precio.

Fátima deseaba tan fuerte ir hacia su antigua Maestra y… y… ¿Y qué? ¿Gritar que cómo habían podido ser tan estúpidos? ¿Abrazarla? ¿Llorar?

Idris mostró un aparato similar al que les había entregado antes de…

Abrió mucho los ojos. ¿Cómo podía entenderse? Él… Él venía del futuro. ¿Entonces…?

Todavía hay esperanza. Puedo crear un dispositivo que nos permita viajar en el tiempo y cambiarlo todo. Matar a Xihn antes de que se convierta en un monstruo, advertir a los antiguos ángeles sobre su raza... ¿Te imaginas, Nanashi? Los Sincorazón volverían a ser nuestro único problema. Y todo sería como antes.

Fátima sintió náuseas y un dolor fuerte.

«Oh dios mío...»

Nanashi suspiró y le puso las manos sobre los hombros.

Deberías volver a Tierra de Partida. El Santuario de la Reminiscencia ya no tiene ni la mitad de su antiguo poder, y necesitamos toda la ayuda posible.

Mi magia no será útil en Tierra de Partida. Los hechizos de protección nunca fueron lo mío. Supongo que debería haber prestado más atención en su día.. No, me quedaré en la Necrópolis. Si este mundo cae se perderá el sacrificio de todas estas vidas, y no voy a permitirlo.

Lentamente, la imagen empezó a desvanecerse. Fátima suspiró para sus adentros pero, entonces, algo sucedió. Los dos aparatos, en el pasado y en el frente, empezaron a brillar, resonando el uno con el otro. Idris dio un brinco de la sorpresa y miró en dirección hacia donde ellas se encontraban, como si las estuviese buscando.

Entonces, en el centro de la habitación, se abrió una cerradura fantasmal.

Antes de que Fátima pudiera pensar, un golpe hendió la puerta. Se dio la vuelta y no le hizo falta mucha imaginación para suponer lo que estaba pasando. El maldito espadachín. Si a esas alturas Karel no sabía que estaban allí, sería un milagro. Ya no tenía sentido ir con sigilo.

Si Thor seguía con ella, Fátima lo enviaría a la puerta, al mismo tiempo que invocaba a Ondina.

Que se ocupen ellos—indicó a las otras dos chicas—, ya tienen experiencia. Si todo lo que hemos visto es verdad, entonces ese chico… Ese chico ha sacrificado su vida para advertirnos. Eso significa que morirá al venir a nosotras, tras construir esa cosa. Tenemos… tenemos que averiguar qué ha pasado. Qué…

«Qué ha sido de mi familia, cuándo empezamos a fallar.

Voy a usar la Llave Espada.

Tanto si Maya o Dos se oponían como si la acompañaban, Fátima avanzaría, Llave Espada en mano. A duras penas controló su frenetismo. El chico seguía mirándolas al otro lado y ella tenía que pedir perdón porque quizás habría podido salvarlo. Y también tenía que saber. ¡Tenía que hacerlo!

Si cruzaba al otro lado, si conseguía hablar con él, Fátima mostraría la Llave Espada, su Danza Lunar, que él debería conocer.

¡Idris!—exclamaría—.¡No ataques! No somos aliadas de Xihn. Somos del pasado. —Señalaría entonces a su mecanismo—. Hemos venido gracias a eso. No sé cuánto podremos estar así que déjanos hablar. Mi nombre es Fátima Laforet y hemos estado viendo las visiones que nos dejaste dentro de tu… aparato. Sobre Xihn. Sobre cómo lo matasteis y el estado de este mundo. Tu plan, ¿verdad?—Sonrió de lado, insegura—. Viniste a avisarnos, Idris. Déjanos hablar contigo. Por favor.


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▪ Ondina (HM) [Nivel 22] [Requiere Afinidad a Agua; Poder Mágico: 30]. Ondina, una esencia de agua, acude a las órdenes de Fátima y ataca con su espada de agua a los objetivos durante dos rondas. Puede ser dañada y rechazada, pero se reformará al poco tiempo para seguir peleando.
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¡Gracias por las firmas, Sally!


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El caballero blanco - Ronda #5

Notapor Denna » Mar Sep 12, 2017 11:52 pm

Alanna y Nicoxa


Las dos chicas optaron por volver atrás con Nanashi. Garuda, que no se había movido del hombro de Alanna en ningún momento, les dio un picotazo cariñoso a ambas antes de ponerse en marcha escaleras abajo.

El descenso fue rápido e incluso fácil, más que la subida. Encontrarían que el piso de abajo había cambiado —consecuencia del Caos, con toda probabilidad—, pero aquello no les impidió salir fuera de nuevo sin contratiempos. La luz del Sol las cegó por un momento, y la silueta de Nanashi apareció justo después.

De Nanashi herida.

Llave Espada en mano, la mujer retrocedió hacia ellas de un salto. Jadeante, las miró con un deje de alarma en los ojos.

¿Qué ocurre? ¿Y vuestras compañeras?

Garuda dejó escapar una nota teñida por el miedo. A unos ocho metros metros delante del grupo, Karel detuvo con un gesto a los tres sirvientes de tinta que les separaban.

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Parece que mi sirviente ha fracasado —dijo sin emoción—. Patético. Ni siquiera ha podido eliminar a un par de Maestras novatas y sus aprendices. Tendré que acabar con vosotras yo mismo. La dragona que quiere Verdín y... ¿y tú eras?

Esbozó una sonrisa sardónica.

Qué más da. Me aburres. Todas vosotras me aburrís. Incluso tú, Nanashi. Luchad con todas vuestras fuerzas, ¡adelante! Olvidaos de proteger ese estúpido edificio. Si Xihn así lo quiere, caerá hagáis lo que hagáis.

»Para las demás
—apretó el puño, cubierto por un aura gris que se intensificó ante el gesto— veamos si tienen suerte una segunda vez.

Sonrió y Nanashi se interpuso entre él y las chicas. Vio las manos descubiertas de Nicoxa que rezumaban Corrupción, y sus ojos se ensombrecieron.

Yo me ocupo de Karel. Vosotras impedid que esas aberraciones alcancen el Santuario, o este mundo también caerá —ordenó—. Cuidad vuestra magia, os la arrebatarán si se lo permitís.

Nanashi les lanzó un hechizo Reflejo a las dos, pero lo sentirían débil y quebradizo. Las criaturas debían de haber alcanzado a la Maestra y mermado su poder.

Karel soltó un bufido de exasperación y proyectó una barrera a su alrededor. Un segundo espadachín —más grande y más terrible que el anterior— nació de su cuaderno y se abalanzó de inmediato contra Nanashi, enzarzándose los dos en una brutal pelea. Los tres magos parecieron olvidarse de ella y se centraron en Nicoxa y Alanna. El que estaba más alejado levantó los brazos por encima de su cabeza. Debajo de ellas, un círculo de oscuridad se abrió, pero pudieron apartarse de un salto antes de sufrir daño alguno.

Los otros dos se acercaron a ellas desde los lados, pero el que estaba más cerca de Alanna pasó de largo para dirigirse hacia el Santuario. El tercero creó dos proyectiles de hielo del tamaño de un puño y los arrojó contra Nicoxa. Uno de ellos le hizo un corte en el muslo, pero el otro le alcanzó el antebrazo, donde la Corrupción la había tocado, y se desvaneció sin hacerle el menor daño.

Quizás podían sacarle algo de partido a sus heridas, si podían deshacerse de ataques gracias a ellas. Quizás fuera una forma de derrotar a esas criaturas y ayudar a Nanashi. ¡Pero tendrían que correr si querían atrapar al mago!

Aunque, si se coordinaban bien... La Corrupción podía afectar a Karel tanto como a ellas. Puede que incluso causarle graves heridas. O algo mucho peor. Y sólo con tocarle.

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Fátima, Maya y Dos


La cerradura brilló con tanta fuerza que las cegó. El Santuario y la Necrópolis desaparecieron durante un instante. Antes incluso de que la luz disminuyera, la voz de Idris resonó en la habitación.

En cuanto sus miradas se cruzaron, el hombre retrocedió a toda prisa. Su ojo sano estaba abierto de par en par, su mano cerrada sobre la empuñadura de una katana que pendía de su cinto. Aflojó el agarre en cuanto Fátima mostró su Llave Espada, y el reconocimiento cruzó su mirada como un rayo.

E-eres... ¿Fátima Laforet? —preguntó con un hilo de voz. La sorpresa le daba un aire infantil, revelando lo joven que era en realidad—. Y... ¡No es posible! ¿Maestra Maya? ¿Maestra Dos? ¿Qué os ha...? ¿Cómo...?

Las palabras de Fátima relajaron un poco su postura. Cuando comprobó que no se trataba de una artimaña o una ilusión, hincó la rodilla en el suelo durante un momento y agachó la cabeza.

Es un placer conocerla, Maestra Fátima. No... No tuve la oportunidad en su día. —Despacio, como si buscara su permiso, se levantó y encaró a Maya y a Dos—. En cuanto a vosotras, me alegra mucho veros otra vez. ¿De qué año venís? —preguntó con una risita entre nerviosa y divertida—. Ya veo. ¡Sois tan jóvenes...! Conocéis a Xihn desde hace poco.

En 1016, Xihn llevaba ya tres años con el cuerpo de Chihiro.

La voz de Nanashi resonó desde la puerta. La Maestra no se movió de ahí, pero sí que les dedicó una sonrisa trémula desde su sitio. Era difícil saber qué estaría pensando.

¡Te dije que funcionaría! —exclamó Idris, triunfal, interrumpiendo sin querer lo que fuera que Nanashi iba a decir. La Maestra se recompuso en silencio mientras su aprendiz proseguía:—. Pero en 1016... Eso es demasiado tarde. Se suponía que con esto podría retroceder más, avisar sobre Xihn antes de que todo esto pasara...

»Decís que vine a visitaros. ¿Por qué no os hablé de todo entonces?


La respuesta pareció ocurrírsele antes de que ninguna respondiera. Apretó los labios y cerró los ojos un momento.

Entiendo.

Será mejor que nos apresuremos, entonces —dijo Nanashi mientras se acercaba—. Contadnos qué ocurría en esas visiones.

Distraído, Idris asintió también. Los dos escucharon sin interrumpir ni hacer preguntas y, al acabar, cruzaron una larga mirada. La Maestra fue la primera en hablar.

Tabris, el Primero, les dio a unos Caballeros una misión en nuestro pasado: encontrar a tres criaturas del reino de la Oscuridad y rescatarlas. Mediante su magia, Idris ayudó a traerlos hace unos años... Pero, por aquel entonces, ya habíamos perdido una gran cantidad de mundos y diezmado nuestras filas.

Xihn era poderosa, pero gran parte de su fuerza venía del Caos. Cuando se enteró de la existencia de «sus bebés», como ella los llamaba, perdió la cabeza por completo y encontrarlos se convirtió en su prioridad. ¿Ha pasado algo así en vuestro tiempo? —Asintió para sí—. Bien. El Caos se le empezó a ir de las manos...

Nanashi le puso una mano en el hombro.

Eso no es relevante, Idris, es probable que ya lo sepan. Lo importante es que nosotros encontramos primero a los bebés. Los escondimos, intentamos averiguar cómo volverlos contra Xihn. Venían todos del mismo lugar, era lo más lógico.

Suspiró.

Pensaréis que fuimos unos monstruos. Que sólo eran niños. Pero estábamos en las últimas. Habíamos invertido años en ellos. Eran agresivos y no podíamos permitirnos perder más tiempo ni que acabaran en manos de Xihn.

No culpéis a Nanashi, ni siquiera a Ryota —intervino Idris—. La decisión se propuso a todos los Maestros que quedaban, y vosotras también estuvisteis de acuerdo. Todos lo estuvimos.

Hasta que acabamos con Xihn y, con ella, el último corazón de Oscuridad pura. El equilibrio entre mundos se rompió para siempre, y el apocalipsis ha empezado. No hay milagro que pueda salvarnos. Ya no. —Nanashi se llevó una mano a su cicatriz y les clavó una dura mirada. Una mirada que había visto demasiado—. Tenéis el poder de evitar que todo esto pase. Encontrad a los niños, mantenedlos alejados de Xihn... y salvad sus vidas. Eso os permitiría matarla a ella y salvar el Reino de la Oscuridad.

Dejó que sus palabras hicieran mella en las chicas y se hundieran en un pesado silencio. Idris se revolvió a su lado y sonrió a Dos:

¿Me dejas ver eso? —En cuanto la droide se lo tendiera, lo inspeccionaría de arriba abajo—. Está un poco estropeado, por eso sólo os mostraría imágenes en vez de abrir ventanas, como había pensado que hiciera... y como ha pasado ahora. Quizás por estar trabajando en ello. Qué lástima. Me gustaría compartirte los planos por si alguna vez necesitarais algo parecido, pero no creo que pueda hacerlo ahora mismo, sin saber cómo lo crearé exactamente.

Nanashi sacudió la cabeza.

Será mejor que os deis prisa —les dijo, esta vez con más suavidad—. Este mundo es inestable y podría desaparecer en cualquier momento. Que no ocurra mientras estéis aquí. ¿Hay algo que necesitéis saber?

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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Drazham » Sab Sep 16, 2017 5:29 pm

El golpecito que le dio Garuda para que borrase esa cara tan larga que portaba surtió efecto, vaya si lo hizo. Alanna se sobresaltó y miró al animal, forzándose a componer una media sonrisa. Ay, ojalá sus manos no estuviesen imbuidas en la puñetera Corrupción; le hubiese encantado devolverle el gesto acariciándole el plumaje.

Esperemos que a tu dueña no le vayamos a causar demasiadas molestias con esto. —Suspiró largo y tendido. Garuda nacería del poder de Nanashi, pero eso no quería decir que fuese a recibir el mismo trato por parte de ambas.

Al final, Nicoxa también cedió y la acompañó a la salida del templo. Ya se estaba mentalizando para la soberana reprimenda que se iba a ganar en cuanto se plantasen delante de Nanashi. Sin embargo, cuando la hallaron en el exterior, sus preocupaciones tomaron un rumbo muy distinto…

¡¡Maestra!!

Alanna exclamó de horror al apreciar las heridas que poblaban el cuerpo de una Nanashi que resollaba y blandía su Llave Espada como si la vida le fuese en ello.

¿Qué ocurre? ¿Y vuestras compañeras?

Antes siquiera de responderle, el chillido de Garuda la hizo tornar sus orbes en las tres figuras negruzcas y grotescas, rasgos que le resultaban horrorosamente familiares. Puso el cuerpo en tensión y apretó los dientes con saña al encontrar a una cuarta: su titiritero.

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Parece que mi sirviente ha fracasado —profirió con desgana Karel—. Patético. Ni siquiera ha podido eliminar a un par de Maestras novatas y sus aprendices. Tendré que acabar con vosotras yo mismo. La dragona que quiere Verdín y... ¿y tú eras?

¡Ese nombre! Un latigazo de ira le trepó por su espalda, lanzándole una mirada furibunda y llena de odio al comandante de Xihn. Rescoldos de humo comenzaron a salir de las comisuras de sus labios con presión, asemejándose a las fugas en una cañería cualquiera.

Qué más da. Me aburres. Todas vosotras me aburrís. Incluso tú, Nanashi. Luchad con todas vuestras fuerzas, ¡adelante! Olvidaos de proteger ese estúpido edificio. Si Xihn así lo quiere, caerá hagáis lo que hagáis.

»Para las demás
—un aura sucia se arremolinó alrededor del puño del titiritero. El advenimiento de problemas— veamos si tienen suerte una segunda vez.

Alanna se hubiese propulsado de un salto a por ese malnacido y borrarle la sonrisa de la cara, pero Nanashi, la voz de la responsabilidad y la sensatez en aquel momento, le bloqueó el paso. Le dolió en el alma la mirada afligida al percatarse del miasma que anidaba en ellas. Quizás para mejor y que se concienciase que dejarse llevar por la rabia podría ser fatal y que cometiese una estupidez. Otra más.

Yo me ocupo de Karel. Vosotras impedid que esas aberraciones alcancen el Santuario, o este mundo también caerá. Cuidad vuestra magia, os la arrebatarán si se lo permitís.

Con un último apoyo mágico que les dio —debilitado. Suficiente muestra para saber el destrozo que podían hacer en la magia esas criaturas—, Nanashi se arrojó a por Karel, quien convocó a través de su cuaderno a otro siervo más para ganar tiempo.

«Cobarde. Lucha sin esconderte detrás de tus monstruos si tienes valor».

No, debía concentrarse en su cometido. Y rápido. Atisbó por el rabillo del ojo el gesto de uno de los magos y saltó a tiempo para esquivar hechizo de oscuridad. Entonces, entró en estado de alarma al ver que uno de ellos las ignoraba y corría en dirección al Templo. Dioses, no… Fátima y las demás seguían dentro. ¡Con el otro monstruo que encontraron en el piso superior! Horror, y Karel ya estaría mandándolo a por ellas.

El conocido sonido de la magia materializarse la asustó y se viró hacia Nicoxa, quien recibió los ataques de hielo conjurados. Uno le rozó, pero el otro… ¿desapareció? Alanna arqueó las cejas de desconcierto. No podía ser, vio con sus propios ojos le había dado en…

¡En el brazo! Sus ojos centellearon al posarse en sus manos, rezumantes de la Corrupción. Sus extremidades se habían transformado en un peligro para sus compañeras, sí.

Pero también para sus enemigos.

¡Nicoxa, no permitas que alcance el templo! ¡Yo me encargo de los otros dos! —le indicó a viva voz a su compañera, apuntando al mago que se alejaba—. ¡Garuda, cúbreme!

«No pueden alcanzarme con su magia. No debo dejarles. Pero si acabo con ellos antes de que puedan…»

Mientras que dejaba a la otra chica a cargo del mago huidizo, y a Garuda de frenar a uno de los que se quedó, ella se desenguantó las garras y salió despedida contra el restante. Con todos sus sentidos puestos en el campo de batalla, saltaría y zigzaguearía lo necesario para esquivar los ataques que viniesen del suelo, y pondría los brazos por delante en caso de ser proyectiles. De alcanzar al mago, lo acuchillaría con sus uñas sin siquiera dejarle reaccionar, hasta destruirlo por completo. Luego, repetiría la misma acción con el que estuviese encarando Garuda, esta vez propulsándose con un Embate Igneo para salvar distancias.

En el caso de que los magos cayesen y Nicoxa se encargase del tercero, marcaría su siguiente objetivo: Karel. Cargaría contra el titiritero sin entrometerse en la escaramuza de Nanashi y su otro espadachín. ¿La barrera? Una simple minucia, Karel lo sabía. Es más, quería mostrarle sus dos garras infectadas, de que se empezase a preocupar por su preciada barrera y cuan efectiva sería conteniendo la Corrupción.

No obstante, el objetivo de Alanna no sería la barrera. Cargaría contra ella para amedrentar a Karel, por supuesto. Pero en cuanto lo viese gesticular o recurrir a su grimorio, ejecutaría dos hechizos al unísono: El primero, un espejismo que la reflejase continuando la carrera, justo en el mismo punto en el que se encontraba. Y el segundo, una rápida Traslación para que no se notase el engaño… No tan pronto. También serviría para sortear la barrera y posicionarse al lado de Karel. La posición perfecta para placarle y hundir las garras en su carne. Y a ser posible, quitarle de las manos el cuaderno con el que comandaba a sus criaturas.

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Resumen rápido:

-Alanna ataca a uno de los magos y manda a Garuda contra el otro. Si lo mata, irá a por el que confronta el ave con esto:

Embate Ígneo (HC) [Nivel 5] [Requiere Afinidad a Fuego; Fuerza: 8; Cuerpo a cuerpo: 10]. El usuario se propulsa levemente con la fuerza de las llamas para arremeter con un golpe que genera una ligera explosión al conectar. Bajas posibilidades de causar quemaduras.

-En el caso de que acabar con los dos magos y Nicoxa elimina al tercero que va hacia el templo, ira a por Karel usando lo siguiente (en caso de que Nicoxa tenga problemas, desistirá y la ayudará):

Traslación (HM) [Nivel 8] [Requiere Afinidad a Espacio; Poder Mágico: 12]. El usuario se teletransporta a una ubicación cercana en un radio de cinco metros.

Espejismo de calor (HM) [Nivel 13] [Requiere Afinidad a Fuego; Poder Mágico: 15]. El usuario altera la temperatura del aire para crear una ilusión óptica (imperfecta) de una persona u objeto que se encuentren a su alrededor. En caso de reflejar a una persona, puede moldear el calor para que se mueva a deseo del usuario. Dura una ronda.
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Re: El caballero blanco - Ronda #5

Notapor Zodiark » Sab Sep 16, 2017 7:20 pm

E-eres... ¿Fátima Laforet? —El caballero parecía sorprendido al vernos, pero no parecía que su confusión se debiese a que le dábamos miedo, si no más bien todo lo contrario. Parecía que le infundíamos respeto, casi como si nos admirase—. Y... ¡No es posible! ¿Maestra Maya? ¿Maestra Dos? ¿Qué os ha...? ¿Cómo...?

Enarqué una ceja y le dediqué una mirada de extrañeza cuando se arrodilló y agachó la cabeza, en señal de sumisión.

Oye, oye, no hacen falta estas formalidades —dije poniéndome una mano en la cintura—. Al parecer en tu época eres alumno nuestro, pero solo Fátima es Maestra, por ahora.

Es un placer conocerla, Maestra Fátima. No... No tuve la oportunidad en su día. En cuanto a vosotras, me alegra mucho veros otra vez. ¿De qué año venís?

De comienzos del 1016.

Aquella pregunta del caballero me empujó a mirar a mi alrededor. Así que, definitivamente, aquello era el futuro. Pero entonces surgía una nueva pregunta: ¿era nuestro futuro, u otro futuro diferente? Después de todo, el hecho de que nosotros estuviéramos allí, alteraría nuestra línea temporal, y posiblemente cambiaría los eventos futuros, o al menos así funcionaba el tiempo según algunos libros que había leído.

Miré al caballero blanco de nuevo, con una expresión triste. Parecía ser que habíamos llegado allí para precisamente cambiar aquel futuro. Me entristecía pensar cómo de mal debía estar todo para que tuvieran tomar una medida tan drástica como aquella.

Ya veo. ¡Sois tan jóvenes...! Conocéis a Xihn desde hace poco.

En 1016, Xihn llevaba ya tres años con el cuerpo de Chihiro.

Maestra Nanashi… —musité al girarme y verla. Se la veía más inexpresiva y fría que de costumbre. Tenía que haber sufrido tanto…

¡Te dije que funcionaría! Pero en 1016... Eso es demasiado tarde. Se suponía que con esto podría retroceder más, avisar sobre Xihn antes de que todo esto pasara...

Lamentablemente, Xihn y los suyos ya han acabado con muchos mundos y vidas inocentes en nuestra época —Miré a otro lado y apreté los puños, enojada—. Aguantamos como podemos, pero no sé si seremos capaces de…

No pude acabar. Suspiré hondo y me relajé. No valía la pena lamentarse y ser pesimista, ya que nuestra presencia allí nos presentaba una nueva oportunidad de acabar con Xihn y su grupo. Aquello me daba algo de esperanza.

Decís que vine a visitaros. ¿Por qué no os hablé de todo entonces?

Era difícil responderle, pero yo no había presenciado aquel momento, así que preferí dejar que las otras le contestasen. No obstante, pareció darse cuenta él mismo de lo que había ocurrido.

Entiendo.

Será mejor que nos apresuremos, entonces. Contadnos qué ocurría en esas visiones.

Me adelanté y expliqué de forma bastante resumida lo que habíamos visto, en especial cómo nos habíamos visto a nosotras mismas y la muerte de Xihn a manos de Nanashi. Al terminar, miré a las otras y callé, para así dejar que añadieran algún detalle si querían.

Tabris, el Primero, les dio a unos Caballeros una misión en nuestro pasado: encontrar a tres criaturas del reino de la Oscuridad y rescatarlas. Mediante su magia, Idris ayudó a traerlos hace unos años... Pero, por aquel entonces, ya habíamos perdido una gran cantidad de mundos y diezmado nuestras filas.

Xihn era poderosa, pero gran parte de su fuerza venía del Caos. Cuando se enteró de la existencia de «sus bebés», como ella los llamaba, perdió la cabeza por completo y encontrarlos se convirtió en su prioridad. ¿Ha pasado algo así en vuestro tiempo? —Negué con la cabeza, torciendo la boca—. Bien. El Caos se le empezó a ir de las manos...

Eso no es relevante, Idris, es probable que ya lo sepan. Lo importante es que nosotros encontramos primero a los bebés. Los escondimos, intentamos averiguar cómo volverlos contra Xihn. Venían todos del mismo lugar, era lo más lógico.

Mi rostro empezó a tornarse una mueca confusa. Me estaba perdiendo por completo. ¿Unos “bebés” que venían del Mundo de la Oscuridad, y Xihn los necesitaba tanto que se habían convertido en su prioridad? ¿Nosotros los escondimos para volverlos contra Xihn? ¿Pero quién demonios eran esas criaturas? ¿Tan fuertes eran como para que se convirtieran en una pieza tan fundamental en nuestra guerra contra Xihn?

Pensaréis que fuimos unos monstruos. Que sólo eran niños. Pero estábamos en las últimas. Habíamos invertido años en ellos. Eran agresivos y no podíamos permitirnos perder más tiempo ni que acabaran en manos de Xihn.

Bueno, en nuestra época las cosas están bastante mal ya, así que no quiero ni imaginarme cómo lo estarían en la vuestra. Supongo que es normal tomar medidas desesperadas, pero… —Torcí la cabeza y miré a Nanashi, enarcando una ceja, esperando que me hablase más sobre la verdadera naturaleza de aquellas criaturas agresivas y aparentemente tan poderosas.

No culpéis a Nanashi, ni siquiera a Ryota —intervino Idris—. La decisión se propuso a todos los Maestros que quedaban, y vosotras también estuvisteis de acuerdo. Todos lo estuvimos.

Lo entiendo… —Suspiré—. Ahora mismo no dudaría en aceptar cualquier alternativa que nos diese un poco de esperanza.

Hasta que acabamos con Xihn y, con ella, el último corazón de Oscuridad pura. El equilibrio entre mundos se rompió para siempre, y el apocalipsis ha empezado. No hay milagro que pueda salvarnos. Ya no. —Dirigí la mirada al cielo, impotente y triste. Los pocos mundos que se veían en el firmamento, iban a desaparecer, y todo por culpa de aquella desgraciada que había tomado el cuerpo de Chihiro. El apocalipsis… Ellos ya no tenían ninguna esperanza, pero nosotros sí. Debía hacer algo—. Tenéis el poder de evitar que todo esto pase. Encontrad a los niños, mantenedlos alejados de Xihn... y salvad sus vidas. Eso os permitiría matarla a ella y salvar el Reino de la Oscuridad.

Está bien —pronuncié cerrando los ojos, forzando una sonrisa esperanzadora.

Necesitaba infundirles un poco de esperanza, a ellos ya no les quedaba. Aunque ya no tenían futuro, nos habían dado una tarea que nos permitiría salvar nuestra época. Si tenían la certeza de que cumpliríamos aquella misión, quizá, solo quizá, podrían estar en paz, o eso quería creer.

El caballero se acercó a Dos para hablarle de la máquina que había creado, y yo me dirigí a Nanashi.

Será mejor que os deis prisa. Este mundo es inestable y podría desaparecer en cualquier momento. Que no ocurra mientras estéis aquí. ¿Hay algo que necesitéis saber?

Respecto a esas criaturas del Mundo de la Oscuridad… Cuéntenos más. ¿Quién o qué son, exactamente? ¿Son tan poderosas como para que Xihn las tema? Y lo más importante, ¿cómo podemos encontrarlas? ¿Dónde están escondidas?

»Por cierto, sé que la Fátima de esta época ha… —murmuré, para que la Fátima de mi época no me escuchase—. Pero, ¿dónde están las demás? ¿Están bien? Me… me gustaría hablar con la Maya de esta época… Estoy un poco perdida, y a veces necesito un pequeño empujón para seguir adelante… Quizá ella me puede ayudar.
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Sito » Dom Sep 17, 2017 12:01 am

Aw, qué mona —comentó a Garuda con una sonrisa.

Nicoxa y Alanna decidieron regresar con la maestra para que las ayudara con la corrupción que estaban sufriendo. Por el camino no encontraron ningún conflicto, aunque Nico no podía evitar seguir pensando en la visión que había vivido. Apretó el puño con fuerza y se dijo que lo mejor sería centrarse en eso después de solucionar el problema más inmediato.

Una vez salieron al exterior se encontraron una situación muy diferente a la que esperaban.

¡¡Maestra!!

Nanashi se encontraba visiblemente herida, y por su posición parecía que había estado peleando hasta hacía poco.

¿Qué ocurre? ¿Y vuestras compañeras?

No pudieron contestar a su pregunta, puesto que Garuda las alertó en ese preciso instante de la amenaza que seguramente había atacado a Nanashi. Le recordaron vagamente a otras criaturas que conoció en una misión, pero parecían incluso más fuertes.

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Parece que mi sirviente ha fracasado —empezó a decir Karel—. Patético. Ni siquiera ha podido eliminar a un par de Maestras novatas y sus aprendices. Tendré que acabar con vosotras yo mismo. La dragona que quiere Verdín y... ¿y tú eras?

Ella puso los ojos en blanco y preparó una contestación para que se acordara a partir de aquel momento.

Pues mira. Lady Nicoxa Razor, reina de la perfección y la belleza más esplén... —comenzó a contestarle con retintín y chulería, pero le cortó en mitad de su palabrerío.

Qué más da. Me aburres. Todas vosotras me aburrís. Incluso tú, Nanashi. Luchad con todas vuestras fuerzas, ¡adelante! Olvidaos de proteger ese estúpido edificio. Si Xihn así lo quiere, caerá hagáis lo que hagáis.

»Para las demás
—sus acompañantes parecían preparar un ataque, así que Nicoxa se puso en alerta después de insultarle internamente— veamos si tienen suerte una segunda vez.

Yo me ocupo de Karel. Vosotras impedid que esas aberraciones alcancen el Santuario, o este mundo también caerá. Cuidad vuestra magia, os la arrebatarán si se lo permitís.

Nanashi observó las heridas que traían las aprendizas, y con tan solo ver el gesto Nicoxa pudo apreciar su decepción. Ahora la peliazul se sentía culpable y afligida, pero el conjuro protector que hizo sobre ellas la reconfortó de nuevo. Lucharía para ayudar a todos.

Adoptó una pose de combate para evitar los conjuros que iban a lanzar sus enemigos, aunque no pudo evitar ser golpeada.

¡Auch!

Por instinto levantó su brazo para parar el siguiente ataque, y... funcionó. Nicoxa no sintió dolor alguno y al ver la zona donde había impactado lo entendió. Quizás la corrupción podía servirles de ayuda.

¡Nicoxa, no permitas que alcance el templo! ¡Yo me encargo de los otros dos! —le indicó Alanna, señalando al mago que corría hacia el templo. Nico asintió y fue corriendo tras él.

Empezó a preparar un Vacuo + para golpear a su enemigo, pero lo detuvo a tiempo. Recordó las palabras de la maestra que les pedía que tuvieran cuidado con la magia. Se le ocurrió recurrir a otra habilidad diferente, en la que no sería necesario recurrir a ella: su Tiro Mortífero.

Lo ejecutó a la distancia que consideró adecuada, todo ello sin haber parado de correr en ningún momento. Si lograba derribar al mago comenzaría a golpearle con su llave, e incluso con sus puños al tener la corrupción en ellos. Tenía que proteger a sus compañeras que se encontraban dentro.

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▪ Tiro mortífero (HC) [Nivel 15] [Requiere Puntería: 13]. Lanza el arma hacia los enemigos, siendo capaz de causar aturdimiento.
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v. Ficha de Nicoxa .v
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Re: [Minievento] El caballero blanco

Notapor Suzume Mizuno » Dom Sep 17, 2017 1:20 am

Hubo tanta luz que Fátima casi se quedó ciega. Después, escuchó la voz de Idris y supo que había funcionado. Lo calmó como pudo, gracias a Dios sus palabras tuvieron efecto, y le dio la impresión de que el chico la reconocía:

E-eres... ¿Fátima Laforet? —inquirió Idris con apenas un hilillo de voz. Su ojo sano estaba abierto de par en par y entre eso y la sorpesa, parecía casi un niño. No, es que casi era un chiquillo. Fátima asintió con la cabeza y esbozó una sonrisa de circunstancias—. Y... ¡No es posible! ¿Maestra Maya? ¿Maestra Dos? ¿Qué os ha...? ¿Cómo...?

Idris se apresuró a arrodillarse.

Oye, oye, no hacen falta estas formalidades —dijo Maya—. Al parecer en tu época eres alumno nuestro, pero solo Fátima es Maestra, por ahora.

Es un placer conocerla, Maestra Fátima. No... No tuve la oportunidad en su día. En cuanto a vosotras, me alegra mucho veros otra vez. ¿De qué año venís?

La miró con algo de incertidumbre y Fátima le hizo un gesto para que se incorporara, aunque su cabeza estaba en otra parte. No tuvo la oportunidad… Fátima notó que se le encogía el corazón. ¿Cuántos años tendría Idris? ¿Cuánto significaría eso traducido en años que le quedaban?

De comienzos del 1016.

Se alegró de que Maya pudiera seguir el hilo de la conversación y, a la vez, tuvo ganas de abofetarse. ¡No podía dejarse impresionar de esa manera! ¡No todavía!

Idris soltó una risita incierta y, a la vez, repleta de diversión.

Ya veo. ¡Sois tan jóvenes...! Conocéis a Xihn desde hace poco.

Con ese nombre, al menos, no demasiado…—confirmó Fátima con un pequeño suspiro.

En 1016, Xihn llevaba ya tres años con el cuerpo de Chihiro.

El corazón le dio un pequeño vuelco y miró en dirección a…

Maestra Nanashi… —murmuró Maya.

Fátima no sabía cuándo había llegado a la puerta, pero tampoco le sorprendió. Lo que sí la rompió por dentro fue la sonrisa que les dedicó, trémula e indescifrable. No se acercó a ellas. Quizás sospechaba que era una trampa de alguna clase.

¡Te dije que funcionaría! Pero en 1016... Eso es demasiado tarde. Se suponía que con esto podría retroceder más, avisar sobre Xihn antes de que todo esto pasara...—Idris no cabía en sí de satisfacción y victoria y Fátima tuvo que hacer un verdadero esfuerzo por no pensar en su cadáver deshaciéndose en volutas de luz.

Si continuaban adelante, entonces él…

Lamentablemente, Xihn y los suyos ya han acabado con muchos mundos y vidas inocentes en nuestra época —dijo Maya, conteniendo las emociones a la vez que apretaba los puños. Fátima le acarició un hombro, silenciosa—. Aguantamos como podemos, pero no sé si seremos capaces de…

Decís que vine a visitaros. ¿Por qué no os hablé de todo entonces?

Fátima tragó saliva y cerró los ojos. Oh, Dios, por qué… No quería tener que decírselo, es más, quizás si lo hacía el chico se echara atrás y de alguna forma cambiaran el futuro… Pero ¿no merecía saberlo? ¿No quería ella saber…?

Entiendo—dijo él tras el silencio tras apretar los labios y cerrar su propio ojo, como había hecho Fátima.

«Soy una cobarde.»

Lo lamento—susurró con sinceridad.

Si se hubiera dado prisa, si al menos hubiera intentado ayudarle…

Será mejor que nos apresuremos, entonces. Contadnos qué ocurría en esas visiones.

Dejó en manos de Maya la explicación, mientras se acariciaba el vientre con ansiedad. Sería egoísta pero necesitaba saberlo. Si iban… Si había alguna forma de cambiar el futuro, entonces…

Tabris, el Primero, les dio a unos Caballeros una misión en nuestro pasado: encontrar a tres criaturas del reino de la Oscuridad y rescatarlas. Mediante su magia, Idris ayudó a traerlos hace unos años... Pero, por aquel entonces, ya habíamos perdido una gran cantidad de mundos y diezmado nuestras filas.

Así que tendremos que esperar a que llegues tú—murmuró Fátima.

Y, para entonces, ella ya estaría muerta.

Xihn era poderosa, pero gran parte de su fuerza venía del Caos. Cuando se enteró de la existencia de «sus bebés», como ella los llamaba, perdió la cabeza por completo y encontrarlos se convirtió en su prioridad. ¿Ha pasado algo así en vuestro tiempo? —Maya negó con la cabeza pero Fátima se encogió de hombros. ¿Alguna vez había estado Xihn cuerda? Estaba destruyendo los mundos con la esperanza de encontrar a los críos. Para ella era suficiente locura—. Bien. El Caos se le empezó a ir de las manos...

Eso no es relevante, Idris, es probable que ya lo sepan. Lo importante es que nosotros encontramos primero a los bebés. Los escondimos, intentamos averiguar cómo volverlos contra Xihn. Venían todos del mismo lugar, era lo más lógico.

Fátima frunció los labios. Llevaban años buscándolos, ¡años!, y Tabris dejó muy claro que eran su última esperanza. Crispó los dedos alrededor de su vientre. ¿Cómo habían podido? ¿Qué más daba que fueran de la misma raza mientras los hubieran criado como personas normales?


Pensaréis que fuimos unos monstruos. Que sólo eran niños. Pero estábamos en las últimas. Habíamos invertido años en ellos. Eran agresivos y no podíamos permitirnos perder más tiempo ni que acabaran en manos de Xihn.

Puede que fueran agresivos si los tratabais como instrumentos—siseó Fátima.

Bueno, en nuestra época las cosas están bastante mal ya, así que no quiero ni imaginarme cómo lo estarían en la vuestra. Supongo que es normal tomar medidas desesperadas, pero…

Fátima se mordió la lengua.

No culpéis a Nanashi, ni siquiera a Ryota —pidió Idris—. La decisión se propuso a todos los Maestros que quedaban, y vosotras también estuvisteis de acuerdo. Todos lo estuvimos.

¿Yo también?—farfulló Fátima, descolocada.

Lo entiendo… Ahora mismo no dudaría en aceptar cualquier alternativa que nos diese un poco de esperanza.

«¿Usar a unos bebés? Al menos ahora sabemos que no es el buen camino.

Hasta que acabamos con Xihn y, con ella, el último corazón de Oscuridad pura. El equilibrio entre mundos se rompió para siempre, y el apocalipsis ha empezado. No hay milagro que pueda salvarnos. Ya no. —Fátima contuvo un gemido. Entonces, su hijo…—. Tenéis el poder de evitar que todo esto pase. Encontrad a los niños, mantenedlos alejados de Xihn... y salvad sus vidas. Eso os permitiría matarla a ella y salvar el Reino de la Oscuridad.

Está bien.

No dejaré que nadie les haga daño—prometió Fátima—. No necesitamos que peleen, solo que existan y prosperen y mantengan la oscuridad. De Xihn… Ocuparnos de ella es cosa de nuestra generación, no de la siguiente.

Será mejor que os deis prisa. Este mundo es inestable y podría desaparecer en cualquier momento. Que no ocurra mientras estéis aquí. ¿Hay algo que necesitéis saber?

Acompañó a Maya hacia Nanashi, ya que Idris se centró en hablar con Dos sobre su extraño aparato.
Respecto a esas criaturas del Mundo de la Oscuridad… Cuéntenos más. ¿Quién o qué son, exactamente? ¿Son tan poderosas como para que Xihn las tema? Y lo más importante, ¿cómo podemos encontrarlas? ¿Dónde están escondidas?

Fátima memorizó todo lo posible que dijera Nanashi y luego se dio cuenta de que Maya baja la voz. Imaginó que la estaba mencionado a ella. A ella, a Malik o algún ser querido.

… ¿dónde están las demás? ¿Están bien? Me… me gustaría hablar con la Maya de esta época… Estoy un poco perdida, y a veces necesito un pequeño empujón para seguir adelante… Quizá ella me puede ayudar.

No creo que tengamos tiempo, Maya—dijo Fátima con lástima—, no sabemos cuánto durarán esos dos aparatos y tenemos que volver antes de que sea tarde.

Aunque daría lo que fuera por ver a su hijo.

¿Cómo cuidamos a esos niños? ¿Como a cualquier bebé normal? ¿Hay algo que vayan a necesitar en particular?—Trataría de recordar todo lo que le dijera. Sabía que había mil preguntas, pero si cambiaban una sola cosa, quizás todo el futurio fuera diferente y no tenía sentido que preguntaran por cada detalle. Cuidar de los niños era lo primordial si querían que el equilibrio entre los mundos no terminara de venirse abajo. Pero, además, había algo que Fátima necesitaba saber—. Nanashi, sé que es egoísta pero necesito saber qué fue de mis hijos. Mis dos… ¿O está…? En las visiones solo he visto a… uno.—Se atragantaba con las palabras—. ¿Y Malik? ¿Cuándo fue? Por favor, necesito saberlo. Necesito evitarlo, sea como sea.—Guardó un silencio—. ¿Cómo es él? ¿Es un buen Caballero?—Se le saltaron las lágrimas—. Lo siento tanto. Ojalá pudiéramos ayudaros… Ojalá…

»¿Podrías decirle que lo quiero más que a nada? Incluso si no lo he visto todavía, sé que son lo mejor que me ha pasado en la vida.


Aspiró hondo.

¿Hay algo que podamos comunicar a… antes? ¿Algún mensaje?—Asintió—. Nanashi… Creo que nunca te lo he dicho pero, a pesar de todo, gracias por hacerme aceptar la Llave Espada.

Si se lo permitía, cogería las manos de su antigua Maestra y les daría un beso. Si no, se conformaría con una reverencia. Después se sacó su tessen y se cortó un largo mechón de pelo.

Sé que no es mucho, pero… Si pudieras dárselo a mi hijo…—Su hijo, que no vería nunca porque era demasiado cobarde y que iba a morir en aquel mundo desolado. Se mareó—.Si Bella sigue… por favor, dile que… que ha sido mi mejor amiga y… A Lyn… que gracias por todos esos años y por ser tan paciente conmigo.

»Ah y… No sé si fueron chicos o chicas o chico y chica así que… ¿Cómo… cómo les llamamos?


Después de aquello se acercaría a Idris, una vez hubiera terminado con Dos, y lo miraría a los ojos.

Eres valiente. Muchísimo. Tanto que no puedo dejar de darte las gracias.—Le cogería una mano y apretaría—. Nos aseguraremos de cambiarlo todo. Y te encontraremos y estarás ahí para verlo y esta vez nos conoceremos y sabré que he conocido a un héroe. ¿De qué mundo vienes, Idris?—Sonrió como pudo, si bien luego le temblaron los labios—. Puedo contarte qué te sucederá, si así lo deseas, pero quiero…—No. Perdón no. No iba a hacer que la disculpara por no salvarle la vida. No podía hacer que el chico cargara también con eso—. No importa. Dime si puedo hacer algo por ti. Lo que sea.

Cualquier cosa antes de regresar y empezar a cambiarlo todo, para que ese futuro se borrara para siempre.

«Voy a matar a mi propio hijo para que no tengan que morir mis seres queridos. Este mundo está… enfermo.»

Pero gracias a ese chico todavía quedaba esperanza.
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¡Gracias por las firmas, Sally!


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El caballero blanco - Ronda Final

Notapor Denna » Sab Sep 30, 2017 2:44 pm

Alanna y Nicoxa


Una batalla infernal se desató sobre el campo de Llaves Espada. Nanashi y el espadachín eran sombras huidizas; los magos, en cambio, se mantuvieron distancia de las chicas. Parecían poseer cierta inteligencia. Su magia se veía reflejada a causa de los hechizos protectores de la Maestra, de manera que centraron sus ataques en Garuda.

El ave planeaba por encima de las criaturas, esquivando sus proyectiles mientras intentaba dar algún que otro picotazo al enemigo que Alanna le había marcado. Pero decirlo era, sin duda, más fácil que hacerlo, y tras una bola de fuego certera, Garuda salió despedido hacia atrás... Oportunidad que pudo aprovechar Alanna. Sin darle tiempo a reaccionar, hundió sus garras llenas de corrupción en uno de los magos. El efecto fue casi inmediato, no necesitó más para que, tras un débil quejido, la criatura se volatilizase.

El otro dejó estar a Garuda para centrarse en la persona que había matado a su «hermano». El Embate Ígneo la acercó, sí, pero un rayo impactó en la aprendiz y la Corrupción no bastó para frenarlo. El Reflejo se había desvanecido al destruir al primer mago, y Alanna quedó aturdida durante unos preciosos segundos.

Para cuando recobró el control de su cuerpo, apenas le quedaba magia. En el momento en que el hechizo la golpeó, la chica sintió como si su poder escapara lentamente de su cuerpo. Incluso conjurar el fuego más básico resultaba agotador. Cómo Nanashi había aguantado tanto tiempo contra aquellas criaturas era inimaginable.

Garuda, que había tenido tiempo de recuperarse un poco, se lanzó entonces contra el mago antes de que éste pudiera volver a atacar a Alanna. Debilitada por el primer ataque de la chica, la criatura no tuvo nada que hacer.

Entre tanto, Nicoxa resistía. El Tiro Mortífero había surtido efecto. Había acertado al mago y se había llevado consigo uno de sus brazos de tinta, que cayó al suelo retorciéndose. La criatura no demostró sentir ningún dolor, pero sí que desistió de alcanzar el Santuario a sabiendas de que Nicoxa continuaría con la persecución. Invocó una bola oscura que intentó golpearla, pero el Reflejo lo absorbió al instante antes de romperse. No lo devolvió, pero evitó que la aprendiz sufriera daño alguno.

El mago aprovechó esa pequeña desventaja y alzó las manos. Nicoxa sintió como le faltaba el aire y, poco a poco, empezaría a notar que no podía continuar tras él. Desde el punto de vista de Alanna, su compañera caía al suelo, cerca del enemigo que ya preparaba su próximo hechizo.

Entre ella y Garuda llegaron a tiempo de romper la ilusión que mantenía a Nicoxa en aquel estado antes de que fuera demasiado tarde. Mientras se molestaban en encarar a la criatura, el brazo caído del mago se revolvió sobre sí mismo envuelto en la misma aura que Karel había usado para crearlos. De él nació un pequeño mago, idéntico a los demás pero de una estatura considerablemente inferior, que se dirigió sin perder el tiempo hacía su objetivo.

Era ágil, más que ellas que aún estaban peleando contra la criatura que se resistía a dejarlas pasar. Cuando acabaron con él vieron que el pequeño estaba a punto de cruzar la entrada, imparable y triunfal, cuando lo rescató y alejó en dirección contraria un exhausto Garuda. Cerró el pico con fuerza y lo escupió con tal violencia que la criaturita reventó en el acto.

En aquel momento pudieron escuchar cómo el Santuario temblaba. La violencia de la sacudida les haría pensar que se desmoronaría ahí mismo, frente a ellas. Incluso la batalla de Nanashi contra el samurái se había detenido, como si todos estuvieran expectantes a ver qué era lo que sucedía, a ver si la Necrópolis de las Llaves Espada se sumaba a los mundos ya caídos.

Pero no sucedió nada. El silencio, que hasta ahora las había acompañado, fue interrumpido por un brutal corte al espadachín propiciado por la propia Nanashi, la primera en reaccionar.

Los ojos de Karel, sin embargo, parecían tan vacíos como siempre mientras se detenía en las heridas de Nanashi. Nada grave, en comparación a lo que podría haberle sucedido. Su pierna izquierda tenía un corte algo feo, lo suficiente como para que notaran que cojeara. Pero la Maestra mantenía la espada en ristre dispuesta a combatir hasta el final

Tenéis suerte, Caballeros. Demasiada. Pero es algo temporal, no os confiéis. Hoy, mañana, el año que viene, qué más da.

»Al final este mundo caerá, como todos los demás. Hasta entonces, gracias
—murmuró con ironía— por mostrarme de qué sois capaces.

El pisotón de la Maestra Nanashi sobresaltaría a las Aprendizas. Un fulgor la envolvía, uno que anunciaba como, poco a poco, su poder mágico volvía a ella. A los pocos minutos, una sensación similar las permitiría estar como si no hubieran afrontado a los monstruos de tinta de Karel, salvo por las heridas.

Le mandaré un mensaje a Xihn —espetó con frialdad— haciéndote lo mismo que Garuda ha hecho con tu sucia criatura.

Si la amenaza había sido suficiente como para intimidarle, Karel no lo demostró.

Tendrá que ser otro día. Veo que el otro también ha fracasado. —Suspiró e hizo un gesto con la mano al tiempo que Nanashi arremetía contra el escudo que lo protegía. Se quebró en mil pedazos y consiguió lanzar al general de Xihn hacia un lado con violencia, pero no antes de que una burbuja de oscuridad lo engullera.

No quedó ni rastro de él.

La Maestra, con todo el aplomo que pudo reunir, se dirigió hacia ambas y observó las heridas de Corrupción que se extendían por su piel.

Habéis hecho bien en venir —apuntó. Por su tono de voz, no parecía enfadada—. La Corrupción que emanáis podría haber afectado de alguna manera al Corazón del Mundo. Primero trataremos esto para suavizarlo todo lo posible y luego nos reuniremos con los demás. Nithael terminará el trabajo en Tierra de Partida.

No habían logrado atacar a Karel con la Corrupción, y por lo tanto el acogido de Xihn apenas había sufrido daños. Pero podían estar satisfechas: ayudando a Nanashi, al menos habían salvado el Santuario.

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Fátima, Maya y Dos


Respecto a esas criaturas del Mundo de la Oscuridad… Cuéntenos más. ¿Quién o qué son, exactamente? ¿Son tan poderosas como para que Xihn las tema? Y lo más importante, ¿cómo podemos encontrarlas? ¿Dónde están escondidas?

Nanashi arqueó una ceja. Por un momento, pareció no entender la aglomeración de preguntas y en su rostro se dibujó una expresión indescifrable. Suspiró, al ver que Idris estaba enfrascado con Dos, antes de empezar a hablar.

Son una raza propia del Reino de la Oscuridad. Al igual que los antiguos Ángeles, que pertenecían al de la Luz. Son eso, bebés. No tienen un claro distintivo, aunque sí características propias, como un envejecimiento más lento. Xihn no los teme, los adora. —Hizo hincapié en la palabra—. Son la única esperanza de su Reino y cree que de alguna manera son suyos.

»No sabemos dónde se encuentran en vuestra época. El Primero tuvo que hablaros de un antiguo mundo dónde estaban escondidos, pero desapareció hace siglos. Idris tiene un gran talento con la magia espacio temporal, y gracias a su ayuda y a la del libro de Zephir conseguimos traerlos de dónde fuera que se encontraban… Pero no dejéis piedra sin remover. Es una tarea difícil, no imposible.


Por cierto, sé que la Fátima de esta época ha… —La Maestra asintió, con sequedad. Una fina línea se dibujó en su rostro, perturbándolo. Después de todo, nombrar la muerte de una antigua Aprendiz y tenerla allí delante tenía que ser duro, incluso para alguien como Nanashi—. Pero, ¿dónde están las demás? ¿Están bien? Me… me gustaría hablar con la Maya de esta época… Estoy un poco perdida, y a veces necesito un pequeño empujón para seguir adelante… Quizá ella me puede ayudar.

No creo que tengamos tiempo, Maya. No sabemos cuánto durarán esos dos aparatos y tenemos que volver antes de que sea tarde.

La Maestra se quedó unos segundos observando a Fátima, pensativa, y luego respondió con cuidado:

No hay nadie más en el Santuario de nuestro tiempo, y tampoco creo que entienda a quiénes te refieres. Hemos perdido a mucha gente. Demasiada —se limitó a decir—. La Maya de ésta época salió adelante empujándose a si misma. Te recomiendo que hagas lo mismo: no dependas de otros para seguir avanzando, y menos en una guerra.

Así que lo único que necesitaba era ajustar la frecuencia de los cristales... —Idris seguía embobado, observando el artefacto que le había tendido Dos. Aunque la droide no dijo nada, él estaba muy animado, lo suficiente como para hablar, le escucharan o no—. Quizá... ¿crees que podría llevármelo? Sé que eso no entraba en vuestros planes pero así podré encargarme de dejaros este mensaje tal y como he hecho. Crearé una especie de bucle en nuestro tiempo, uno para asegurarme de que os ayudo pase lo que pase.

Detrás de ellos, al otro lado de la cerradura, un chillido desgarrador irrumpió en la sala a la par que abría las puertas con violencia. Una de las mitades salió despedida en su dirección, y Thor bloqueó el impacto con la lanza y su propio cuerpo. Ondina entretenía al espadachín, y su hermano volvió al combate.

Esa criatura de tinta... —Idris apretó los puños con rabia.

Nanashi carraspeó, cuando las esencias hicieron desaparecer a la alimaña de Karel.

No debe quedar mucho tiempo. Prosigamos.

¿Cómo cuidamos a esos niños? ¿Como a cualquier bebé normal? ¿Hay algo que vayan a necesitar en particular? —preguntó Fátima.

La expresión de Nanashi se volvió cansada.

Cuidadlos... como si fueran vuestros hijos —respondió—. En su día, nosotros los escondimos en Tierra de Partida y los aislamos por miedo a que Xihn los encontrara. Algunos como Iwashi o Bella intentaron educarlos como aprendices, pero entonces ya era tarde. Eran salvajes, no respondían a razones y, con el tiempo, se volvieron violentos. A medida que pasaban los años, veíamos en sus rostros a Xihn riéndose en nuestras narices. Matando a todo lo que se le ponía delante, arrasando cualquier mundo. Y puede que, de algún modo, volcáramos parte de nuestras frustraciones en ellos. —Pareció que Nanashi iba a añadir algo más, pero se retractó en el último momento—. Me temo que sólo os podemos decir qué no da resultado.

Eso y... —añadió Idris, torciendo el gesto—no les escondáis nada. Merecen saber quiénes son y de dónde vienen, de qué son capaces. Dejadles libertad y contestad a sus preguntas. Sin ánimo de ofender, Maestra.

Nanashi se limitó a suspirar.

Entonces Fátima se acercó a ella.

Quieres saber qué ha sido de tus hijos, ¿no? —preguntó con suavidad. Escuchó las inquietudes de su antigua aprendiz y asintió una vez—. Nacieron los dos bien. Y tuvieron una buena infancia, dadas las circunstancias... Si viste solo a uno —Nanashi se abstuvo de preguntar cuál— es porque... el otro... cayó en batalla. Con honor. Se interpuso entre las fuerzas de Xihn y su hermano, y le salvó la vida. Fueron grandes Caballeros los dos, si eso te sirve de consuelo. En cuanto a Malik, fue poco antes de capturar a Xihn. Aquel día hubo muchas bajas.

Nanashi cogió una bocanada de aire. La explicación le había afectado mucho más de lo que cualquiera habría esperado, incluso ella misma. Recobró la serenidad al cabo de un momento y se dirigió a todas en ese momento:

Todo eso que os cuento fue después de dar con los niños. Fue después de 1016. Es nuestro tiempo y nosotros cargamos con ello, pero eso no significa que vosotras tengáis que hacerlo. No os martiricéis por errores que no habéis cometido, porque vuestro futuro ya va a cambiar después de este momento.

Volvió a asentir, hecha la promesa de que hablaría con su hijo. En cuanto a la idea de dejar un mensaje, Nanashi lo meditó un segundo.

Sí. Dile algo a mi... yo del pasado. Que no se ciegue. O lo de Erika volverá a suceder.

Se negó a decir más. Incluso Idris pareció confundido al oír ese nombre.

El Santuario tembló bajo sus pies. Las líneas temporales volvían a separarse. ¿Desaparecería la de Idris y Nanashi sin más? ¿Morirían? En todo caso, debían darse prisa.

Hablaré con ellos —dijo Nanashi con sequedad, sin afirmar ni desmentir que nadie siguiera con vida. La pregunta sobre sus hijos, sin embargo, la sorprendió—. ¿De verdad quieres saberlo? Podría afectar vuestra decisión.

Pero si Fátima insistía, Nanashi dibujaría una pequeña sonrisa. Se inclinaría hacia ella y le susurraría al oído dos nombres, sin dejar que nadie más los escuchara: Atiya y Kris.

Acto seguido, se despidió de Idris. El chico, a medio camino de estar encantado y avergonzado por la atención, restó importancia con un gesto a sus palabras.

No ha sido nada. No es como si pudiera haber hecho otra cosa —declaró—. Creo que llegué de Ciudad de Paso tras su caída. Tenía seis años. Nanashi dio conmigo y cuidó de mí desde entonces.

Negó con la cabeza, todavía sin soltar el aparato.

No, no quiero saberlo. Me conformo con todo esto. Pero si... si pudierais hacer una cosa por mí... Buscadme en vuestro tiempo. Un huérfano en Tierra de Partida. Me gustaría que al menos eso sí que se repitiera.

Una grieta se abrió bajo el suelo. El camino desaparecía. No hubo tiempo a entretenerse más ni a decir adiós. Idris las saludó con la mano mientras se desvanecían, Nanashi mantuvo su expresión estoica, pero pudieron verla sonreír antes de que regresaran a su Necrópolis. Qué fue de ellos, nunca lo supieron, pero tenían un futuro propio en el que pensar.

Por el momento, reunirse con Nanashi, Alanna y Nicoxa y ponerse al día. Segundo, avisar al resto de Maestros y Caballeros sobre la aventura que acababan de vivir. Hacían falta nuevos planes, una estrategia y recordar siempre los errores que no podían cometer. Y, tercero, buscar a ese niño que estaba solo en Tierra de Partida, el niño que, desde un mundo más triste, salvó centenares de vidas.

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¡Y con esto concluye este minievento!

Pido perdón por el enorme, enormísimo retraso con este post. No me entretendré con excusas, ¡pasemos a las puntuaciones, que es lo que interesa!

Maya: 48 PX. Has roleado bien y mantenido la caracterización de tu personaje a pesar del salto temporal. No te llevas la puntuación máxima por un par de rondas en el que has pecado de pasivo, sin terminar de implicarte demasiado en los eventos (también he tenido en cuenta la naturaleza de este evento, que puede que eso fuera más culpa mía que tuya). Aún así, ¡buen trabajo! Te quedas a 12 PX de subir al nivel 31.

Dos: 45 PX. ¡Ay, las faltas! Eso ha sido lo que más te ha perjudicado en la puntuación, ya que la implicación de Dos y el roleo han sido muy buenos. Se nota que el personaje te gusta y he notado mejoría respecto al Global, de modo que enhorabuena. Eso sí, deberías repasar los posts, que se te han escapado varios errores ortográficos tontos y algunos codes. Te quedas a 22 PX de subir al nivel 18.

Fátima: 50 PX. Nada que decir, has escrito y roleado bien y participado en todas las rondas. Admito que me preocupaba un poco cómo iba a ser Fátima embarazada y en misiones, pero has sido consecuente con su situación y, en general, no he visto ningún fallo, así que puntuación máxima. Subes a nivel 47 y te quedas a 46 PX de subir al 48 (qué bonito ha quedado(?)).

Nicoxa: 47 PX. Contigo ha pasado un poquito como con Maya; a pesar de escribir y rolear bien ha faltado cierta participación. Creo que si Nicoxa se implicara más con el resto de personajes (NPCs y jugadores) y con el entorno que la rodea quedarían posts más bonitos y tú mismo tendrías más material con que jugar. No tengas miedo a hacer posts largos y aprovecha el excentricismo de Nicoxa para sacarle partido a las rondas. ¡Y actualiza! ¡Necesitas habilidades más poderosas! Te quedas a 10 PX de subir al nivel 24.

Alanna: 50 PX. Te digo lo mismo que a Suzu, puntuación perfecta. Buen roleo, buena participación, y posts bien escritos y sin faltas. Me gusta cómo se relaciona Alanna con sus compañeras y con Nanashi (incluso con Garuda, algo que no me esperaba y me ha sorprendido). Siento mucha curiosidad por cómo se desarrollará el personaje con el tiempo y un poco más de práctica, ¡sigue así! Subes a nivel 15 y te quedas a 66 PX del 16.

¡Muchas gracias por participar!
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Denna
29. Dragón
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