[Evento Global] Datastream

Nunca olvidarás que tomaste parte en alguno de estos jolgorios. Kazuki tampoco.

Moderadores: Suzume Mizuno, Denna, Astro, Sombra

Irracionalidad Humana

Notapor H.S Sora » Mar May 06, 2014 6:33 pm

Dicen que la vida es un flujo constante de emociones, y de contradicciones eternas. Todas estas son provocadas por el ser humano, el ser más irracional que existe.

Así somos las personas, irracionales por naturaleza. Queremos una cosa, y al cabo de 5 minutos queremos la contraria. Primero queremos blanco, luego pedimos el negro. Decimos odio, luego amor. Y por supuesto queremos paz, pero provocamos la guerra.

Los abrazos cesaron, la muestra de emociones se había terminado. Me separé del grupo de abrazos en cuando pude debido a que algo en la atmósfera había cambiado, alertando a la mayoria, pues el instinto que teníamos para detectar el peligro se había activado de manera casi immediata.

¡¡No!!

Miré hacia el foco de atención y un estado de shock me impidió moverme. Mi Maestro, Ryota, el Maestro de los Maestros, perteneciente a Bastión Hueco, yacía en el suelo con una herida en el pecho. Una herida que no tenía buena pinta.

Junto a él, el que había tenido un gran “interés” en firmar la paz: Ronin. Un disco empapado en la sangre de Ryota se encontraba en sus manos, el Maestro Traidor de Tierra de Partida parecía incluso asombrado, por la facilidad con la que había podido segar la vida de su enemigo.

¿Por qué no en vez de invertir tu tiempo en decorar un lugar sagrado, buscas a esa persona? Probablemente también quiera rencontrarse contigo. Este mundo es muy pequeño. No hay nada en él que pueda pasar desapercibido.


Ryota...

Aquello no podía estar pasando, no. Mi respiración se cortó casi al instante al ver aquella escena. Debía de ser una magia ilusoria, un truco por parte del Maestro Ryota, aquello no estaba pasando...

No...No...

¡¡Alejate de él!!―La Maestra Nanashi pareció invocar una ráfaga que alejó inmediatamente a Ronin de Ryota y lo mandó de vuelta con la escoria formada por su equipo.

Mi nombre es Ryota. ¿Y qué me dirías si te contara que hay mucho más de lo que ves en este sitio tan pequeño?

>>No sé a quién has perdido, ni adónde van a parar las personas que se marchan. Pero sí puedo enseñarte todo lo que yo sé. Quizá sea suficiente para encontrar lo que buscas… o quizá no. Tú decides.


La Maestra Ariasu llegó en aquel instante, mi corazón empezó a latir con rapidez y a contraerse produciendo un agudo dolor en él. Aquello era real, habían atacado al Maestro, y delante de nuestras narices. Las Maestras parecían aplicar poderosas magias curativas sobre Ryota, pero no parecían surgir efecto alguno, es más, mi Maestro parecía estar quedándose inconsciente y su tono de piel era incluso más blanco de lo habitual.

Unas lágrimas empezaron a bajar silenciosas por mi rostro, ni sollozos altos ni nada por el estilo. Eran lágrimas sinceras, de puro dolor; dolor que cada vez se acrecentaba en mi corazón, destrozándolo todo a su paso por la dura reflexión a la que había llegado: Aquel intento de pacifismo podía costarnos la vida del Maestro Ryota.

Mi intención es experimentar con el mundo. Con los mundos. ¿Hasta qué punto lo que vemos es real? ¿Cuál es el verdadero equilibrio entre las esencias que creemos en continua lucha? Las respuestas no van únicamente si esperamos. Pero, te advierto: si crees en una justicia absoluta de la luz, y no en una propia, de nada te servirán mis enseñanzas. Tú decides.


¡Monstruos!―Ariasu se dirigía hacia el Maestro causante de aquella desgracia, con Llave Espada en mano, pero su paso fue impedido por dos Maestros que invocaron sus armas también. Ante la impoténcia del momento, Ariasu empezó a llorar también―¡Él iba a firmar la paz! ¡No queremos estar guerra! —la maestra, furiosa, invocó su propia arma

Ariasu, no. Tus aprendices te necesitan.

Esta es la Llave Espada. Desde varias generaciones, innumerables guerreros la han empuñado con la intención de salvaguardar el universo. Cuál será tu papel, has preguntado, ¿no? Ayúdame con los objetivos que te plantee, y te daré todos los medios para que cumplas los tuyos.


Invoqué mi Llave Espada, no por conciencia própia al recordar las palabras de mi Maestro, sino porque mi corazón empezaba a rugir con todas sus fuerzas. La tristeza se empezaba a mezclar con el odio y la oscuridad, y tan solo podía pensar en algo: Quería la cabeza de Ronin como mueble decorativo en mí habitación.

Me había llegado a preguntar por que Erased había elegido la forma de Ronin para presentarse ante nosotros. Ahora empezaba a comprenderlo; si querías representar a lo más traicionero y cobarde que existiese, tenías que tener aquella forma. Ronin no era ningún santo, lo acababa de demostrar con aquel acto de traición. Quizá aquello no representase a toda Tierra de Partida, pero si el supuesto lider de estos era de aquella manera, ¿quíen me aseguraba que el resto no fuese igual o peor?...

Miré a aquel bando, con todo el odio que era capaz de sentir. Muchos parecían estar tan impactados como los de nuestro propio bando, y algunos otros parecía que hubiesen deseado aquel momento... ¿se alegraban? Apreté los puños con fuerza.

H-Hijos de puta...

Me acerqué a los Maestros, observando con preocupación a aquel Ryota moribundo. Las lágrimas brotaban con menos fuerza de mis ojos, pero la oscuridad que me habían devuelto y que se encontraba en mi pecho, empezaba a desatarse. El odio que sentía por el bando contrario empezaba a ser demoledor, mi corazón incluso no parecía soportar el peso que ejercía aquella oscuridad sobre mí, amenazando con descontrolarse en cualquier momento, incluso la podía sentir, intentaba escapar...

N-No puedo... No aquí, no sin saber controlarme...

Empecé a respirar cada vez más rápido, sentía que mi cuerpo empezaba a dejar de ser mío, que se abandonaría a la oscuridad... Y quizá por unos momentos fuese así, por unos momentos mi cuerpo rezumaría oscuridad, pura oscuridad...

No te precipites, Ariasu. Saito, escúchame. Sé que aún puedes. Aprovecha esa oscuridad, pero no dejes que te controle. Demuestra que eres más fuerte que ella. Dale forma, no dejes que la misma te de forma a ti, atrapándote. Si no, te convertirás en sincorazón.. y no tendremos otra opción que eliminarte.

>> Y no podrás cumplir tus objetivos.


Retomé el control al instante, no iba a permitirme el lujo de caer en la oscuridad. Era más fuerte que aquello, seguí respirando más pausadamente hasta que la opresión en el pecho disminuyó bastante. No me dejaría controlar, es más, me negaba a ello. Demostraría junto al resto de Bastión Hueco que éramos superiores, sin duda alguna.

Por su parte, la Maestra Nanashi levantó a Ryota como pudo mientras un portal era abierto detrás nuestro. La Maestra Ariasu simplemente no dijo nada, miró con odio y rencor a los miembros que seguían a aquel traidor mientras se limpiaba las lágrimas para empezar a caminar hacia el portal con la Llave Espada en alto: Nos retirábamos.

Te creía un hombre de principios, Ronin ―dijo Nanashi al levantar los ojos, mirándole. Entoncés meditó por un instante que pareció eterno.―. ¡Aprendices y Maestros de Tierra de Partida! El ataque de vuestro líder no hace más que demostrar la naturaleza de vuestra causa. Nosotros hemos deseado la paz, la búsqueda del equilibrio; pero es imposible cuando la luz ha tiranizado la realidad.¡Hemos sido atacados en nuestro momento de mayor debilidad! ¡En el momento en que depositamos nuestra fe en vosotros!

»¿Es esto por lo que os unisteis a la Orden? ¿Esto es lo que deseabais, ver cómo somos masacrados por la espalda con el objetivo de imponer un único ideal? Si es así, quedaos. Si hoy también os habéis sentido traicionados, como nosotros, es el momento de que decidáis de parte de quién estáis.

Varios aprendices de allí, para mi sorpresa, demostraron que darían de lado a Tierra de Partida por vernir con nosotros. Aunque aquello no aliviaba mi dolor, ni significaría que los aceptaría como compañeros mios; tras aquello comprendí que tan solo me podía fiar de mis Maestros y de Saeko quien había demostrado ser digna de confianza. Quizá alguién más de Bastión Hueco podría merecer que confiase en él, o como mucho seguir con vida, pero... ¿El resto?

El resto, me encargaré de mataros. Por cada miembro que perdamos, me aseguraré de que mueran 5 de los vuestros. Y Ronin, no te quepa duda que clavaré cada clavo del ataúd que te enterrará, maldito bastardo.

Hoy, la Orden de Bastión Hueco declara la guerra a los Caballeros de Tierra de Partida.

Aquello no me lo esperé, en absoluto. La Maestra Nanashi, que parecía carecer de aquella clase de sentimientos que demotraban verdaderas emociones, tales como la venganza o el dolor, había vuelto a declarar la guerra. La acción me sorprendió, pero lo comprendí pues estaba totalmente justificada; si en algun momento había parecido que se podían arreglar nuestras diferencias, aquella posibilidad se había esfumado con el derramamiento de sangre.

Me sequé las lágrimas con la mano libre, la que no tenía la Llave Espada sujeta, mientras me intentaba dominar a mi mismo, a mi oscuridad. La dominaría a cualquier precio, estaba seguro de que aquel poder podría servirme, ahora estaba más seguro que nunca de ello.

La Maestra Nanashi se dirigió hacia el portal, llevando a Ryota consigo, me coloqué detrás de ella, mientras avanzaba apuntándo a los traidores con la Llave Espada, por si alguno de ellos intentaba asestar un golpe más bajo aún.

¡Ronin, pagarás por esto! ¡Y tus sucias ratas también!

Miré a Saeko, la cual parecía tener los ojos humedecidos, también frustrada por la impotencia que debíamos sentir todos ante esta situación. Quise decirle algo, pero no podía, no en aquel momento en el que no acababa de ser yo mismo. Querría hablarlo con ella, pero más adelante. En un momento en el que pudíesemos sincerarnos el uno con el otro

Te pondrás bien, Ryota. Te lo prometo.

Antes girarme y pasar por el Portal, los miré a todos, con ira en la mirada. Me hice un corte en la palma de la mano, la cual dejó salir mi sangre... aunque ví algo raro, pues me pareció que en un principio era negra, pero no le dí más importancia y seguí vertiéndola en aquel suelo de aquel sitio unos segundos.

¡Crow había dicho que el enemigo se encontraba fuera, pero se equivocaba!―dije gritando― ¡El enemigo ha estado con nosotros desde el principio!―señalé primero a todos los aprendices a los que abarcaba a ver, luego a los Maestros y por último a las gotas de sangre que caían al suelo con lentitud― ¡La sangre del Maestro Ryota no será la única que se derrame a partir de ahora, preparaos para conocer el verdadero poder de Bastión Hueco!

Me dí la vuelta, cerrando el puño y atravesando el portal que había abierto Nanashi. Mientras lo hacía, empecé a sentirme todo lo traicionado que podía estar. Aquel chico de Tierra de Partida, Light, me había parecido bueno. Y el chico que había asestado el golpe final a Erased tampoco parecía mala persona...

No, són del bando enemigo. No hay más que pensar, los que han querido han podido unirse a nuestra causa. Ahora es tarde. Si no están con nosotros están a favor de las acciones de su asqueroso lider, y eso les convierte en enemigos...La [i]Guerra he empezado.[/i]

Jamás pensé que una frase del Maestro Ryota en relación a los Sincorazón, podía aplicarse también a los traidores de Tierra de Partida:

Una simple provocación. Sólo una, te puede conducir a convertirte en uno de ellos.


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Saito se queda en Bastión Hueco.

Y solamente decir que el Mini Evento me ha encantado, simplemente, sublime xD
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Muchas grácias por el avatar Mepi ^^
H.S Sora
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No más dudas

Notapor Zee » Mar May 06, 2014 6:44 pm

¡El Maestro no es así! ¡De haber querido, habría podido matar a Ryota! ¡Si de verdad hubiera querido iniciar una guerra, habría matado a Ryota! ¡Estaba completamente desarmado, nadie habría podido hacer nada! ¡Tuvo el tiempo necesario para rematarlo! ¡Pero no lo ha hecho! ¡Ronin no es así, nunca haría algo así…!

Conforme Fátima exhibía sus impresiones sobre la terrible situación en la que nos habíamos metido, las pocas dudas que se habían escabullido al interior de mi conciencia fueron disipándose. Y mientras sus palabras perdían la fuerza poco a poco, tanto que fui incapaz de escuchar su última frase, sentí que yo recuperaba la mía propia. Acertada o no en su teoría, Fátima de alguna manera me recordó que si debía tener preguntas, era precisamente sobre lo que nos habían hecho creer que habíamos visto, no sobre sus consecuencias..

Entonces... en lugar de cuestionarme si realmente podía confiar en Ronin, tenía que preguntarme... ¿podía confiar en todos los que estaban allí presentes? Light y Fátima lo habían dicho ya anteriormente, incluso si no se habían dado cuenta al hacerlo: "No sabemos lo que ha pasado", "Ryota está sangrando, tiene una herida; y Ronin tiene un disco lleno de sangre".

¿Era posible que todos estuviesen haciendo conexiones precipitadas? El Maestro Ronin se encontraba todavía en el suelo y, para ser sincero, no me parecía que estuviese mucho menos confundido que nosotros. ¿Dónde estaba la sonrisa orgullosa de alguien cuyo plan había funcionado? Y era cierto, ¿por qué no rematar a su rival en ese momento? En su lugar, había sido derribado por Nanashi y se había quedado allí, simplemente observando. ¿Y de dónde demonios había sacado ese disco?

¿Era realmente tan buen actor?

Algo no me parecía correcto. Y debía ser así especialmente para mí, que no había visto absolutamente nada. Tal vez era mi manera de lidiar con ello, tal vez quería encontrar un escenario donde mi Maestro no fuese culpable, tal vez no estaba listo para sobrevivir de nuevo a la traición de alguien a quien apreciaba... ¿pero era realmente tan descabellado pensarlo?

No. No lo era. Mi lealtad estaba allí; y hasta que no tuviese una explicación certera, tenía todo el derecho a dudar de lo que había sucedido.

Estaba ya tan cerca de volver a tranquilizarme, de alguna manera había encontrado la forma de enfriarme la cabeza y no dejarme llevar por el asombro y la incredulidad, parecía que finalmente podía volver a respirar...

Hasta que escuché risas.

Mis ojos se levantaron y se encontraron con Ban, a quien sólo había visto una vez en mi vida pero cuyo aspecto, debido a lo sucedido, no iba a olvidar jamás. Podía haber cambiado un poco, pero el hermanito de Ragun seguía siendo inconfundible, especialmente con esa pizca particular de... de...

De cabrón.

¡Me lo he pasado genial! Tenemos que volver a repetirlo un día de estos, ¿vale? ―se despidió teatralmente, con una sonrisa burlona, orgullosa, dibujada en el rostro― ¡Nos vemos pronto~!

Quería golpearlo con tanta fuerza. Quería aprisionarlo contra la pared y demostrarlo débil, que sus pies no pudiesen rozar siquiera el suelo, que su pecho no pudiese aspirar ni un soplo de aire, que sus manos se agitaran frenéticas contra el vacío... Pero no pude. Y no porque mi conciencia me detuviese, sino porque otra visión, una figura a un lado de Ban, me dejó completamente aturdido. Si cabía, más de lo que lo había hecho todo el asunto de Ronin.

Nadhia... caminando hacia el portal...

El portal a Bastión Hueco.

_sata

Me hubiera gustado decir que mantuve la cabeza fría y que pensé bien lo que le iba a decir, pero había sido imposible. Mis piernas se movieron por sí mismas y me llevaron hasta ella en sólo un par de zancadas. La detuve al tomarla de la muñeca, obligándola a quedarse conmigo y no cruzar la puerta que la alejaría de mí definitivamente.

A dónde vas —pronuncié. Se me escapó sólo un hilo de voz, tan débil que ni siquiera se distinguía la interrogante en mi frase. Luego me adelanté y me planté frente a ella, bloqueándole por completo el camino.

>>No lo estás… pensando en serio… ¿no? —volví a murmurar. La única respuesta que recibí por parte de Nadhia fue el silencio y su mirada rehuyendo la mía.

Yo… no…

En ese momento me di cuenta que no podía dejarla ignorarme. La tomé de la cabeza y la obligué a mirarme a los ojos,
retándola a que, ahora sí, alejara su mirada.

Cómo que no —farfullé—. Estás aquí…

Sin soltarla, la hice a un lado. No quería obligarla a retroceder, porque al fin y al cabo, era su decisión... pero tenía que escucharme primero, no podía irse así como así. Nos apartamos a un costado, en su lugar, donde esperaba nadie pudiese distraernos. No tan... no tan pronto, al menos

¿Qué está pasando? —preguntó, llevándose una mano a la frente— Ronin nunca haría algo así. Es su amigo, él… Ryota no es…

Intervine, deteniéndola al tomar su mano y llevármela a mis labios.

No lo sé… Pero no estás pensando en… ir… ¿verdad?

Sus ojos se abrieron por la sorpresa, como si no hubiese razonado lo que estaba haciendo. Sacudió la cabeza.

No entiendo nada. Y pensé que… quizás…

>>¿Quiénes son los buenos?

Fue la primera vez que pude responder sin dudarlo:

Tú. Tú y yo, no importa más.

Apoyé mi frente contra la suya.

Si te quedas o te vas… Nadhia, no me importa —mentí. Claro que me importaba. La quería conmigo. La necesitaba conmigo. No podía dejar que se fuera—. Pero no aquí. No ahora. ¿De verdad puedes pensar después de todo esto…?

No lo creo… es demasiado —comprendió finalmente, buscando mi mano con la suya—. Tienes razón, no… no es el momento. No lo es, ¿verdad?

>> Volvamos a casa.

Asentí con la cabeza, mientras ella se pegaba a mi cuerpo. La rodeé con los brazos, apretándola tan fuerte que cualquiera hubiera pensado que no la iba a soltar jamás.

Lo pensarás mejor allá —afirmé.

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Mi decisión es la misma, sólo posteo para mi interacción con Nadhia
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—You're like that coffee machine: from bean to cup, you fuck up—

~Dondequiera que el arte de la medicina es amado,
también hay un amor a la humanidad~


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Los pocos Awards que alguna vez gané
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Transmisión completada

Notapor Soul Artist » Mié May 07, 2014 12:09 am

Las despedidas son siempre amargas. Cuatro aprendices decidieron dejar Tierra de Partida, mientras que Saxor optó por abandonar su puesto en Bastión Hueco al haber derrotado a las voces de su cabeza. Jess, por un lado, se acercó a Yami a agradecerle la oportunidad que le concedió al convertirla en Portadora de la Llave Espada. La Maestra intentó que su aprendiza se quedara, pero esta tenía clara su decisión: no había lugar para ella en Tierra de Partida.

Alec también quiso despedirse de su mentor. Kazuki parecía más distraído de lo habitual; durante todo aquel tiempo no había dejado de mirar fijamente las gradas. Cuando el chico le llamó la atención, pareció asustarse por un momento. Sus ojos se desviaron de nuevo en aquella dirección antes de que, tras suspirar profundamente, contemplara con tristeza al joven brujo, que le entregó una lista muy significativa para ambos.

Kazuki sonrió débilmente al abrir el papel y descubrir su contenido. Llevó su mano al hombro de su aprendiz y le dijo, lleno de amargura:

Gracias a ti, Alec. Espero que encuentres lo que buscas, y que nos volvamos a ver en... Circunstancias mejores.

Era la primera vez que decía de forma su nombre. El aprendiz se giró y se dirigió hacia sus nuevos compañeros que ahora se encontraban en un mundo muy distante al suyo.

Fátima Data y Crow, por su parte, se habían separado de ambos grupos, traumatizados por las acciones de Ronin. Pero, en cierta medida, no estaban tan sorprendidos: pese a saber que había sido una falsa imagen de Andrei, las únicas veces que habían visto a Ronin este se había comportado como un tirano tramposo y cruel.

Pese a ello, estaban decididos a mantenerse neutrales en la guerra, sin posicionarse de forma exclusiva en ninguno de los dos bandos.

La única persona que se acercó a ellos fue la auténtica Fátima, que quiso disculparse por no poder ayudarles a buscar a Andrei. Sin embargo, sí pidió algún tipo de referencia para encontrarles en un futuro; chica lista, pues hubiese sido complicado encontrarles de otra forma.

Siempre he querido viajar a Ciudad de Paso. Tengo un... Amigo esperándome allí —explicó la copia digital, a la que se le escapó una sonrisa mientras se recogía un mechón de cabello tras la oreja—. Pero creo que me quedaré unos días aquí. Tengo que encontrar a Andrei, sí o sí.

Qué locura ―se burló su compañero, que dio la espalda a las dos chicas y se encaminó hacia la salida del coliseo―. En cuanto deje de estar tan zombi irá tanto a por ti como a por mí. Con lo que le hemos hecho...

¿Adónde vas?

¡A Port Royal! Tengo mis propios asuntos que atender ―Crow hizo un gesto de despedida a su compañera con la mano, sin ni siquiera girarse para despedirse de forma apropiada―. Quizás me compre un barco y salga a la mar; deberías hacer lo mismo. Seguiremos en contacto, Fati.

Este chico... —Fátima Data suspiró y puso los brazos en jarra, observando cómo su amigo desaparecía en la lejanía. Se giró entonces hacia su original y le sonrió amargamente—. Oye, si me buscas... No uses mi nombre, ¿vale? Si Andrei no aparece no quiero que se sepa dónde estoy. Búscame como... Clío. ¿De acuerdo?

La chica abrazó a su compañera y se despidió de ella, deseándole suerte. Los Maestros de Tierra de Partida habían comenzado a iniciar la vuelta a casa, por lo que era hora de que sus caminos se separasen por el momento.

La próxima vez que se encontrasen, sería en circunstancias muy diferentes.

En plena guerra.

* * *

Infierno.

Aquello era lo que Ronin estaba viviendo. Su mirada estaba desenfocada: todos los aprendices se habían marchado ya y sólo quedaba Kazuki s u lado. Los Maestros le habían perdido el total respeto: era algo lógico por parte de Lyn, pero el desprecio por parte de los demás le había afectado más de lo esperado. Y había sido totalmente incapaz de reaccionar a los sucesos.

Su mente y su corazón aún luchaban por el control de su cuerpo cuando Kazuki lo cogió por los hombros y lo condujo al portal por el que regresarían a casa. Sólo él le entendía, porque había apoyado el conflicto desde el primer momento. Por algo le había elegido como su futuro sucesor, el siguiente Maestro de Maestros: él jamás le traicionaría.

Kazuki, yo no quería... Yo no...

Llegaron hasta la salida, donde ambos Maestros se detuvieron. El pirata miró a su amigo, pero este estaba demasiado distraído; miraba a las gradas una vez más. Estas, sin embargo, se encontraban vacías. Como las otras veces que había mirado.

Kazuki, yo... Yo no he atacado a Ryota.

El tuerto bajó la mirada y Kazuki, tras fruncir el ceño y hacer un esfurzo por apartar los ojos de las gradas, continuó conduciéndole hacia el portal. Una vez su líder lo atravesó, se giró por última. El labio inferior le tembló mientras decía en un susurro inaudible, perdido en la nada:

Lo sé.

* * *



¡Y se terminó!

Aunque ha sido corto, este mini Evento Global puedo considerarlo un auténtico éxito en cuanto al entusiasmo de los jugadores, el nivel de participación (tanto en número como en calidad) y todo lo que ha sucedido en él. ¡Wow! Originalmente cuando se planeó The End Is Where We Begin no concebí la idea de un pequeño evento que trastocase tanto el rol como ha sucedido aquí, pero la necesidad de que hubiese algún punto de separación con respecto a la Segunda Saga me hizo plantearme esta posibilidad.

Y aquí es donde entra en juego Nell, sin cuya ayuda de ninguna manera hubiese sido posible todo esto. ¡No sólo por su inestimable ayuda llevando dos rutas, ya que yo sólo no podría haber llevado (cuatro sin abandonar un tiempo más a mi personaje y las Tramas que llevo)! No, a ella le debo mucho más. Para empezar, sin ella no hubiese surgido la idea de comenzar la guerra entre ambos bandos, ni tampoco habría Datastream. ¡Qué demonios, ni siquiera habría rol regular! Así que de corazón, Nell, muchas gracias por todo.

Alguien a quien también quisiera agradecer por su ayuda prestada es a Suzume Mizuno. ¿Qué? ¿Por qué? Bueno, hay que decir que la calidad de los posts ha sido la que ha sido gracias a ella. Durante todo el Global (y otros tantos temas, como muchas Tramas) me ha orientado sobre cómo llevas algunas cosas, además de mejorar notablemente algunos de los posts que he hecho corrigiéndolos antes de publicarlos y otras tantas cosas. El tema musical elegido para el post anterior, por ejemplo, fue idea suya. ¡Muchas gracias, Suzu!

Y por último, quisiera agradecerle todo el Global y otorgarle absolutamente todo el mérito restante a una persona muy especial: . Sí, porque sin ti todo esto no habría sido posible. Sea lanzando Perlas, despidiéndote de tu Maestro, desesperándote porque tus compañeros han tomado una estúpida decisión o sencillamente mirando lo que pasaba pasivamente... Esto no habría sido posible sin ti. Y es que este rol no sería nada si tú no estuvieras aquí. Lo que hacemos es algo maravilloso, yo lo amo muchísimo, y sin tu ayuda no sólo en este tema, sino en todos, de ninguna manera podríamos haber visto cumplido el sueño de crear algo tan grande como es este rol. Así que tenlo siempre en cuenta: eres la persona más especial e importante en este momento del rol. Gracias, de corazón. Eres genial =)



¡Oh! Y gracias por quedarte hasta después de los créditos. Como en todos los Kingdom Hearts menos Days os hemos guardado algún que otro final secreto. ¡Disfrutadlos!





La unión hace la fuerza en la mayoría de los casos

¿Y dices que esto es un negocio seguro? —Hana enarcó una ceja, escéptica.

Para empezar, nunca se había imaginado detrás de un mostrador, vendiendo en vez de robando. Podía deslizar la mano con facilidad y coger ilícitamente dinero de la caja registradora pero, por una vez, habría sido estúpido, porque se estaría mangando a sí misma.

Alguien le había convencido para probar con una idea que, según decía, la haría más rica que cien mil botines piratas. Y esos eran muchos botines.

¡Que sí, coño! A la gente le gustan esas mierdas. ¡Pues vamos a dárselas!

Habían madrugado para montar una habitación vacía de Tierra de Partida con el objetivo de que pareciera un local, con su rincón vallado para reservar el “producto” cuando estuviera listo, una fila de cajas cubiertas por una manta roja para que diera la impresión de ser una barra y, colocados dentro y en los pasillos colindantes, un montón de carteles con publicidad que había distribuido el propietario de la idea.

Éstos decían:

¡Gran Inauguración de la Protectora SerDerheYenoEsGenial de Animales y Otros Bichos Que Te Gusten!

¡Adopta tu mascota!


Es la cosa ideal para cuando no quieras charlar contigo mismo, viajar de forma convencional o empezar tu aventura con la frase “En una mañana soleada…”. Además, es perfecta para mangonear a alguien más pequeño que tú, ¡aparece y desaparece cuando te viene en gana! y casi nadie se fija en ella. ¡Querrás una para tus próximas infiltraciones infructuosas!

Nuestros pobres alimañas no tenían dónde caerse muertas cuando las recogimos. Pedimos también, por caridad, que les deis un nuevo hogar donde sean felices. ¡Es por su bien!

Y, para ti, ¡todo son ventajas*!
*No nos hacemos responsables de posibles desmembraciones, pérdidas de útero o hipotéticos ataques de copias virtuales.


El caso es que Hana decidió intentarlo. El chaval no le caía demasiado bien, ni tampoco era de su estilo ese proyecto, pero tenía curiosidad. Estaba todo muy bien planeado.

Cuando llegaran los clientes, les dirían que tenían las mascotas en un palacete de lujo fuera del mundo, esperando a que crecieran más para que alguien las acogiera cuando estuvieran listas. Les enseñarían un montón de fotografías que habían tomado aquellos días de perros callejeros, sincorazones con pelucas, peluches de ese libro tan raro de la biblioteca, animales codificados de Espacio Profundo, hadas de una isla rara, moguris de la Tienda y otros muchos más, para que escogieran uno. Durante los próximos meses, les pedirían cantidades de dinero nunca anteriormente mencionadas con la excusa de mantener a las mascotas inexistentes y financiar su traslado. En cuanto los clientes se impacientaran, un terrible accidente relacionado con los sincorazón acabaría con todas aquellas pobres vidas.

¡Era el negocio del siglo! ¡Poco podía salir mal!



Pasaron horas. Nadie fue.

… maldito gordo.





Dios crea, el hombre mata

Sus ojos nunca habían un mundo tan triste, frío y desolador. Era como un propio reflejo de su alma, de su cuerpo vacío sin corazón.

Andrei Saavedra observaba la ciudad de la Red la habitación de un lujoso hotel. Podía ver a sus pies a los programas caminando de un lado a otro, como pequeñas hormigas brillantes de múltiples colores. Extendió su mano hacia el paisaje, queriendo alcanzarlo y tocarlo con sus propias manos como si fuese un cuadro en una galería; y sin embargo, chocó con el cristal.

¿Dónde está mi derecho de existencia...?

Aquella pregunta retórica no estaba hecha al azar. Su yo completo se había estado burlando de las copias virtuales que él mismo había creado, creyéndose un dios al despojarles de un motivo para vivir más allá que el de servirle. Ahora las tornas habían cambiado: él era el incorpóreo, un ser reducido a la nada, y ellos los seres completos que habían visto sus objetivos cumplidos.

Los dedos de Andrei se cerraron por el cristal, recordando cómo era la rabia en su vida humana. Todo su mundo se había venido abajo: lo que había perseguido durante tantos años, destruido en segundos. Ya ni siquiera podía sentir, ni tampoco razonar. No merecía más que la muerte.

Oh, vamos, Andrei... No seas dramático.

Una mano se colocó sobre el hombro del muchacho, dándole el ánimo que necesitaba. Giró la cabeza para encontrarse con su salvadora: la chica enfermera de pelo blanco y largo, joven, con un traje de luces de neones que le identificaban como un programa del mundo.

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La chica le pasó la mano por el pecho y le sonrió, pero Andrei no le devolvió el gesto. Volvió a dirigir sus ojos hacia la ciudad, cabizbajo, sin interés alguno en su compañera.

Los dos sabemos que tienes grandes cosas que hacer aún, Andrei ―aseguró la chica, susurrándole al oído al joven jugueteando con él―. Por algo te di el acceso al ordenador de Villa Crepúsculo, ¿recuerdas?

Era cierto. Era ella quien le había dado la llave a la habitación secreta en Villa Crepúsculo, además de ser quien le había convencido para cambiar el mundo virtual a su manera. Creía en sus propósitos, en la anarquía que se estaba fabricando en su mente... Y por lo tanto, era la única persona en quien podía confiar.

Pero aquello no resolvía todas sus preguntas. La chica se sentó en un sillón frente al cristal y rió ligeramente, clavando su mirada en las luces de los edificios frente a ella.

Tú atacaste a Ryota. Hiciste... Eso. Yo te vi.

Es mejor que estén ocupados con su guerra. Jamás heriría de muerte a Ryota; tu señor se recuperará.

Pero... ¿Cómo lo hiciste? Todo pareció pararse. Nadie respirara. Era como si...

Oh, Andrei. Tú tienes tus trucos...

Las facciones de la joven habían cambiado cuando el gitano giró la cabeza hacia ella. Sus ropas seguían siendo las mismas, pero su rostro envejeció un notable número de años hasta adquirir un aspecto más maduro y serio; tenía en su mano la peluca de su pelo blanco, revelando así que de su cabeza caía una larga cabellera gris.

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... Y yo tengo los míos.

Andrei siguió sin comprenderlo, aunque en su cabeza los recuerdos comenzaron a regresar. Aquella mujer era famosa por su manejo sobre el tiempo; tanto, que resultaba ser un peligro mayor para el Reino de la Luz, o eso decían. Era perseguida por la Federación, como él, y había dado quebraderos de cabeza a ambos bandos de la Orden de los Caballeros de la Llave Espada.

Pero no era una mala persona. Él sabía bien que sus objetivos estaban entrelazados, y que sólo deseaba un lugar mejor en el que vivir. El que usara métodos más o menos morales se justificaba por el fin que buscaba; era su misma filosofía.

En pasado. Ya no perseguía nada de aquello: era inútil.

Andrei, Andrei, no te vengas abajo ―le pidió su buena amiga, levantándose del asiento y rodeándole los hombros por la espalda para dirigir su mirada hacia la ciudad―. Has perdido una batalla, pero aún te queda la guerra. Crearás ese mundo perfecto, yo te ayudaré.

No tengo derecho de existencia —repitió una vez más el gitano, negándose a escucharla. Chihiro, sin embargo, negó con la cabeza.

No. Te lo han arrebatado. Esos... Programas sin alma. Copias baratas. Pero ¿no son ellos por lo que deberías vivir? Te robaron tu corazón, Andrei. Ellos te lo quitaron y lo tienen en su posesión. Te arrebataron tu divinidad.

La mujer sacó un cuchillo y lo pasó alrededor de la cintura de Andrei, colocándoselo en la mano. Cerró su puño lentamente para que el muchacho tomara el arma por la empuñadura con fuerza, uniéndole a un objetivo para el resto de su existencia como Incorpóreo.

Dios crea; el hombre mata.

Y por primera vez en días, los ojos de Andrei cobraron vida. De golpe su existencia había cobrado sentido, pues pasó a recordar los últimos momentos de su vida: seis nombres a los que odiar, seis personas de las que vengarse. Sus corazones le completarían de nuevo.

Sonrió al recordar aquella rabia, aquel odio interno hacia quienes le destrozaron la vida. Se sentía vivo de esta manera: y no había nada más adictivo que aquella sensación. Lucharía, mataría por verse completo de nuevo.

¿Ya te sientes mejor? ―Chihiro tomó de la mano a Andrei y le giró hacia ella, viendo la satisfacción en su rostro―. Me alegro por ti. Y ahora, háblame de lo que descubriste en el castillo.

No lo recuerdo —aseguró el gitano, fijando su mirada en la daga y cerrando con más fuerza los dedos a su alrededor—. Allí hay algo extraño. Es como si borrara mis recuerdos.

Muy bien. Entonces, háblame ―los ojos de Chihiro brillaron con energía, y el cuerpo de Andrei tembló al escuchar su petición― de tu olvido.
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