[Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

We Are

Nunca olvidarás que tomaste parte en alguno de estos jolgorios. Kazuki tampoco.

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[Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor Soul Artist » Mar Abr 23, 2013 11:33 pm

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El centro del huracán. La calma antes de la tormenta. El momento justo antes del amanecer.

Ariasu repasaba en los monitores de Villa Crepúsculo todos los sucesos de aquellos fatídicos día. La derrota de Andrei, su favorito, quien sabía más que ninguno de los Reapers acerca de su origen; humillado y engañado por los Jugadores, traicionado por la espalda por el que se llamaba Ragun. Y cuyo deseo final se había ignorado.

Diana, quien ni en el mayor de los dolores había sido perdonada por sus asesinos. Su muerte había sido lenta y dolorosa, y Ariasu había sido incapaz de protegerla. Era la más débil de todos los Reapers, no debió permitir que atacara así a los Jugadores. Pero no la detuvo.

La muerte de Alexis y Shinju en la estación de trenes de Villa Crepúsculo, las cuales habían rebajado en gran número la cantidad de Jugadores. Jamás podría olvidar su acto en servicio, pese a que la primera estuviese cegada por el odio por la muerte de sus amigos. Al menos, en el último momento, lograron vengar a Andrei.

Y por último... Hanekoma. El mismísimo Compositor, aquel que les había dado originalmente la posibilidad de no obedecer a Avatar y seguir su propio camino. Había decidido sacrificarse por el bien de ellos y de todo el mundo; un mundo que ahora odiaba su presencia, engañados por un hombre que les había prometido una vida más allá de aquel lugar.

Ariasu ya no podría proteger más aquel lugar. Se derrumbó frente al ordenador, cayendo al suelo de rodillas, intentando reprimir la rabia. Corrupted Data, Avatar, los Jugadores... Todos merecían morir. Y sabía que no lo harían.

Se llevó las manos al rostro para intentar evitar llorar, pero no logró evitar que las lágrimas saliesen de ella. No era sólo el dolor y el sufrimiento por sus compañeros muertos, era la rabia. Aquella incontenible y horrible rabia que jamás cesaría, no hasta que todo llegase a su final.

Ariasu dejó que su sollozo saliera, siendo audible en toda la mansión. Mas nadie se encontraba allí para escucharlo: estaba sola. Sólo quedaban Alec y ella, y el primero debía sobrevivir por el bien de aquello que debía hacer.

Entre sollozos invocó una cajita de terciopelo del tamaño de su palma, la cual acarició con dulzura. Se la había dado Hanekoma antes de marchar para investigarlo, pero ya era demasiado tarde. Sin él y sin Eileen, jamás lograría detener a los Jugadores. Lo que iba a pasar era el mayor de sus miedos, la peor de sus pesadillas: sus cuentas avanzarían. Llegarían a cero. Y poco importaría quienes o qué fueran: sólo existirían para destruir aquel precioso y único mundo.

Abrió la caja y se tapó la boca para ahogar un sollozo. Sólo había una forma de combatirlos. Eran demasiados y demasiado fuertes para combatirlos sin caer: Avatar no lograría lo que se proponía. Aunque significase el máximo de los sacrificios, amaba demasiado aquel mundo. Sólo había un modo de combatir una plaga:

Fuego con fuego.

* * *

Fátima Laforet despertó sentada en un tren, con su cuerpo agitándose por el traqueteo de las vías. Lo último que recordaba era que Ronin le había entregado un arma especial: una pistola que debería disparar a Neku. Y precisamente, allí se encontraba el diablo: de espaldas a ella, mirando por la ventanilla del tren e ignorándola. Estaba de brazos cruzados, fijándose bien en el trayecto y el sol que se ocultaba lejos de allí.

Veo que ya despiertas —comentó Neku al darse cuenta de que la chica había abierto los ojos, girándose a ella—. Siento haberte dejado atrás el día anterior. Tenía cosas personales con ese Alec, ya sabes.

El tren entró en un túnel y en unos segundos se vieron dentro de la estación principal de Villa Crepúsculo. El locomotor se detuvo lentamente y las puertas se abrieron, dando lugar a un escenario poco agradable: había algunos muertos por el suelo, y algunos trenes detenidos se encontraban abollados. Neku se apresuró a salir, ignorando cualquier pregunta o comentario de Fátima.

No hay tiempo para hablar. Ese contador de tu mano señala que estamos acabando: vamos, muévete.

El chico salió a la plaza de la estación sin esperar a su compañera. Se le veía con prisas, incluso algo distante. Y quizás no pudiera evitar pensarlo: en cierto modo, le había abandonado. Sólo le importaba terminar el juego.

Quizás Ronin tuviese razón.

* * *

600 minutos. Alec apenas tenía tiempo para buscar al tal Joshua.

El problema era que Ariasu no le había dado siquiera una pista de dónde buscar, no sabía ni el Sector. Debía probar suerte cuanto antes: ¿quedarse allí, en las Terrazas del Atardecer? ¿Acercarse a los túneles, tal vez? ¿O ir al Sector Crepúsculo a probar suerte? Podía estar en cualquier parte.

La decisión era de Alec. Incluso podía dar un funeral al cuerpo de Saxor si así lo deseaba.

* * *

Aquel era el final.

Los Jugadores del Sector Crepúsculo lo notaban. Ya no había tiempo para seguir jugando: su última misión era clara y simple. Ni siquiera recibirían un aviso de cuál era, pues no lo necesitaban. Desde allí, en la Plaza de la estación, podían ver el bosque de Villa Crepúsculo, y su objetivo central: la mansión. Pues allí esperaba la tirana que tanto sufrimiento había traído, aquella que se había llevado la vida de tantos.

Ragun. Ike. Saito. Mei. Neas. Hana. Yagami. Fyk. Hitori.

Sólo eran algunos nombres. Quizás algunos muriesen en el combate, quizás no lograsen librarla de aquel mundo. Pero si querían detener aquel contador, lo más obvio sería acabar con quien tenía la culpa de todo aquello. Sólo así podrían estar completos una vez más.

Neku atravesó la puerta de la estación y se quedó quieto, observando a los Jugadores y la puesta de sol a lo lejos. Pronto le acompañó Fátima, la cual encontró el cadáver de Ragun tirado en las escaleras, junto al dolor de todos los presentes.

Aquel era el final.

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Fecha límite: 27 de abril de 2013, 22.00 hora peninsular española.

Iba a dar tiempo para hacer otras cosas, pero mejor no; no vaya a ser que el combate se alargue y os quedéis a la mitad. Aprovechad esta ronda para ganar puntos de fusión, y no os olvidéis de mejorar los PowerUps que tengáis. Id a la mansión y allí comenzará el final.

A partir de la próxima ronda los posts serán cada cinco días hasta finales de Junio; si en algún momento en general os veis demasiado apurados la mayoría, siete días. Pero ya no podéis faltar. Las faltas deben ser muy puntuales, pues recordad que es el final
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¡Gracias, Flan, por Alexis e Ivan!
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor Light » Mié Abr 24, 2013 3:36 pm

¿Sirena…?

Entiendo. Supongo que tengo que continuar yo solo.

***


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Light yacía al lado de Ragun, sentado sobre los escalones de la estación de trenes, observando con cierta desgana el horizonte rojizo de su prisión. Dejaría de rogar al cielo, pues su fe en Ronin prácticamente se había desmoronado tras las muertes de su compañera Hana y los demás. Su padre no acudiría en su ayuda nunca más, les había abandonado definitivamente...

Pero no dejaría escapar el llanto. Ni un solo sollozo más: el muchacho había soltado demasiadas lágrimas durante el Reaper’s Game, y ya no le quedaban. Ya no derramaría ni una sola lágrima: ni de miedo, impotencia o luto. No volvería a mostrar sus lágrimas a nadie.

No obstante, quedaba la sangre. Al entrar en contacto con el cuerpo de su compañero difunto, Light inevitablemente se había manchado con el líquido que se había escapado de los costados y del pecho de su compañero. Rostro, brazos, ropa… las pinturas rojas le habían ensuciado por completo.

Su aspecto era desaliñado, un completo desastre; aunque después de todo lo ocurrido, luciría aquellas manchas con orgullo. Al fin y al cabo, representaban el sacrificio de su amigo. Su amistad, y la soledad que tanto temía y que estaba dispuesto a soportar, por él.

No le quedaba otra que enfrentarse a aquella realidad tan dura. Después de todo, le faltaba un compañero, un apoyo, tanto emocional como psicológico, alguien que le cubriera la espalda en combate. Por supuesto que era consciente de que Xefil y Maya estaban a su lado, pero no era lo mismo. Allí, todos ellos tenían un compañero con el que hablar, echarse unas risas… mientras que él no.

¿O quizás sí? Qué amarga era la soledad…

¿Sabes, Ragun? Creo que ahora iremos hacia la mansión de Ariasu. Me imagino que nos estará esperando allí para vengarse de lo que hicimos con sus Reaper’s, aunque... no es la única. Yo también busco venganza —relataba, aun sabiendo que no podía escucharle. Era difícil hacerse a la idea de aquello—. Gracias a Xefil, he podido llegar hasta donde estoy, así que les ayudaré en todo lo que pueda a partir de ahora. Ah, y gracias a ti también, claro.

>>Han sido unos días muy duros, pero finalmente he llegado hasta aquí. Muchos jugadores acaban de morir como tú, pero yo y los demás hemos sido muy afortunados. Espero que Nadhia esté a salvo también...

>>Me pregunto si podré sobrevivir este día. Puede que acabe reuniéndome contigo… o no. De todas formas, ¿qué hay después de la muerte, exactamente? ¿Somos borrados y ya está, fin de la historia? —un desagradable escalofrío recorrió su espalda. Seguramente no quería conocer la respuesta—. Al igual que en el mundo real, el simple hecho de morir es aterrador. De hecho, mi original lo experimentó, lo recuerdo perfectamente…

Durante aquella noche, el día que Nadhia y él conocieron a sus respectivas mascotas, cuando esos dos desconocidos intervinieron en la prueba del eidolon y se llevaron su vida por delante. Muchas cuestiones sin respuesta se preguntaría: ¿Cómo había logrado regresar a la vida el Light Hikari original? ¿Sería su simple copia digital igual de afortunada? ¿Superaría ese sexto día? Había evadido ya tantas veces la muerte...

Se me hace extraño no escucharos. A ti y a Gao. Los ecos de vuestras voces siguen resonando en mi cabeza. Siento… como si estuvierais a mi lado todavía, hablándome.

>>Pronto nos reuniremos para comer ese helado. Mientras tanto, y hasta que podamos traerte de vuelta, espero que allá donde estés descanses en paz.

Una vez Fátima y Neku llegaran a la estación, podrían marchar todos juntos hacia la Mansión. Light saludaría a estos y se pondría de pie, con red dorada y ambos Power Up’s en mano. Por alguna razón, el muchacho no había sido capaz de absorber todo el poder de las esferas. No utilizarlas sería un desperdicio, así que las repartiría para que dos parejas pudieran utilizarlas.

Ya no soy capaz de utilizarlas, así que fortaleceos vosotros —arrojó un esferas hacia Xefil y la restante hacia Zait, para que las cogieran al vuelo—. Usadlos sabiamente.

A continuación se adelantaría hasta el borde de la plaza para buscar la mansión, desde aquella posición. Oculta en el bosque de Villa Crepúsculo, Ragun y él habían visitado el lugar durante el segundo día, cuando se encontraron a Yami y a Stan por primera vez.

Allí estaba la Maestra de Bastión Hueco, y a saber qué les tendría preparado a los aprendices. Esa mujer fue la que les metió en el Reaper’s Game, la que destruyó sus vidrieras. Ella les arrebató sus Llaves Espada, su dignidad, y se había llevado por delante a muchos Jugadores, como Ragun. Ahora que no estaba el Compositor, ella era la máxima autoridad del Reaper’s Game.

Todas las culpas se concentraban en una sola persona, su odio también. Sí tenía que levantar su arma contra alguien, sería contra ella. Si tenía que atravesar a alguien sin piedad, ella sería su víctima. La próxima sangre que salpicaría su rostro, sería la suya.

Vamos. Yo os guiaré —convencería a los demás de que avanzaran con él, en el caso de que aún no hubieran emprendido el camino. Una vez más, cargaba con una cuenta atrás que le recordaba la posible hora de su muerte: el contador de su mano. No había tiempo que perder.

Se encaminaría hacia la Mansión de Villa Crepúsculo, junto con los demás. Además, si le era posible, cargaría con el cuerpo de su compañero del Reaper’s Game en sus brazos, durante todo el camino a la Mansión.

Juntos hasta el final.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor LightHelco » Sab Abr 27, 2013 3:45 pm

Es por el bien de todos —murmuré al ver a mi victima precipitarse al suelo sin vida.

Me arranqué la espada del pecho con increíble facilidad y algo de sorpresa al ver que no me había hecho ningún daño y la deposité al lado de su dueño, no parecía que fuese muy útil en batalla aquella arma.

Cogí el móvil para mirar el tiempo del que disponía y acceder los mapas de la ciudad. Debía buscar a ese tal Joshua entre los Sectores restantes en menos de medio día y desafortunadamente no es que Villa Crepúsculo fuese pequeña, por lo que tenía que intentar dar con el lugar correcto rápidamente.

Lo primero sería descartar cualquier lugar en el que fuera imposible no haberse cruzado con él y ese era el Sector donde se encontraba la mansión, si Joshua estuviese ahí Ariasu habría contactado directamente con él en vez de enviarme a buscarlo. Las terrazas también podía descartarlas habiéndome pasado dos días completos en ellas, por lo que eso dejaba únicamente dos lugares donde podría encontrarse: el Sector 1 o los túneles.

A la primera opción no me apetecía mucho ir en estos momentos al ser la más cercana a la mansión y poder estar allí todos los jugadores y la segunda la había visitado días atrás, pero tampoco es que hubiese llegado a ver nada, además sabía que a las Reapers no les gustaba entrar en el laberinto que había allí, por lo que las probabilidades de que se encontrase allí eran altas si Ariasu no había podido verle en todo este tiempo. Los túneles además conectaban con la mayoría de Sectores por lo que si no llegaba a encontrar nada siempre podía tomar una de las salidas e ir a otro lugar.

Seleccioné el mapa de los toneles en el móvil y adentrándome en la entrada que tenía enfrente me dirigí hacia el Sector 4 con la intención de dar con Joshua antes de que toda la ciudad se fuera a pique.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor Zee » Sab Abr 27, 2013 7:14 pm

El día no terminó. Paradójicamente, el contador de nuestras palmas seguía avanzando, lento y amenazante hacia nuestro fin, pese a que el sol de la Villa Crepúsculo artificial no descendía ni una pulgada. La transición del quinto día al último fue apenas perceptible, pues la oscuridad y el sueño no la acompañaron esta vez. Lo único que vino con ella fue la muerte: el desvanecimiento de otros tres compañeros, quienes no pudieron forjar un Pacto a tiempo.

Había sido una fortuna el pin que le había entregado a Light. Sin él, también le hubiésemos perdido.

Me senté en las escaleras de la estación, ahora destrozadas, mientras mis ojos contemplaban el bosque en la lejanía. Aquel era el silencioso y decepcionante inicio del final. El Día 6. El Reapers' Game se había visto corrupto a tal grado que ni siquiera alcanzaría la semana completa que supuestamente debía. Sin Hanekoma y sin sus Reapers (y, ahora, apenas Jugadores) el juego se caí a pedazos. Y con él... el mundo que había sido creado para alojarlo.

La Villa Crepúsculo que hacía apenas dos días tanto había querido salvar. Con ella, podíamos haber creado un mundo nuevo. Un mundo de paz, donde ni siquiera los Sincorazón podrían alcanzarnos. Un mundo donde podría haber sido feliz con Maya, Light, Nadhia, Ragun, Mei... y todos aquellos que habían marcado mi vida durante el transcurso del juego, como Zait, Edge, Fátima, Hana, Yagami...

¿Pero en qué habían terminado aquellas ilusiones? En retazos de un sueño perdido, ahora roto, pisoteado por la cruel Dama de la Fortuna. De todos los mencionados, sólo dos vivían. Y sin Hanekoma... aquel mundo virtual estaba perdido. Pronto la corrupción se apoderaría de él... usándonos a nosotros como sus heraldos.

¿Qué sentido tenía luchar? Sólo cinco de nosotros quedábamos. Y, aunque lográramos vencer a la Game Master, ¿qué lograríamos con ello? Su juego ya había terminado de cualquier manera. Sin Hanekoma, jamás lograríamos alcanzar a Avatar y romper sus cadenas. Mi oportunidad de retar a los dioses había desaparecido para siempre... Había tomado un tren que ya jamás regresaría.

Suspiré y, más por costumbre que por necesidad o voluntad propias, me dispuse a aplicar los PowerUps que Maya me había pasado, junto con aquellos que habíamos ganado por derrotar a Alexis. Si no me equivocaba, tres en total. Sí, así era: uno para mi arma, como había pensado antes de haber sido interrumpido por Shinju y su ave.

Una espada para luchar por lo que amo...


Luego, el siguiente aspecto: mi propia fuerza, mi vitalidad y resistencia.

Un escudo para proteger a mis amigos...


Y, finalmente, el último afinaría mis habilidades.

Un bastón para apoyarme en mis compañeros...


Me puse de pie, sintiendo mis aspectos fortalecidos. ¡Ha! Aspectos... Al principio se me antojaba algo poco natural, digno del interior de un videojuego; se me antojaba una locura que los Jugadores progresáramos de semejante manera... Y vaya sorpresa; de un héroe pixelado no éramos tan diferentes. E, igual que ellos, nos encontrábamos atrapados; nuestro destino era inevitable.

Si hubiese seguido a Hanekoma... Maldita sea, si hubiese subido a ese tren, ¿habría podido salvarlos a todos?

¿Pero cómo podía haberlos abandonado? No. Yo había tomado la decisión correcta. Pensar en el pasado no tenía sentido alguno. Me había quedado a luchar con mis amigos, a protegerlos, y no pude haber tomado una mejor elección. Aunque hubiese perdido a gente preciada en el proceso, había estado presente y sabía que había luchado con valor y determinación.

Aquello era mejor que haber salido corriendo detrás de una fantasmal promesa de posibilidad. Había sido mi camino. Y aquello me hacía tan humano como Xefil.

Voy a encontrar un camino... lo juro. El Día apenas está comenzando.

A mis espaldas escuché pasos. Inmediatamente me giré al origen del sonido, preparándome para cualquier sorpresa. Afortunadamente, la que me llevé fue una bastante agradable:

Fátima, Neku... —no pude evitar que una media sonrisa, todavía amarga, se me asomara en el rostro—. Seguís vivos; oh, gracias a...

Me detuve a medio camino. Ya no estaba dispuesto a mencionar aquella palabra.

¡Pero aquello, oh, pero aquello...! ¡Una posibilidad, una luz de esperanza! Neku y Fátima seguían vivos, incluso cuando yo había pensado todo lo contrario, incluso cuando había considerado que los allí presentes éramos únicos y que tendríamos que luchar en aquel estado contra Ariasu... ellos habían llegado.

El peso que descansaba sobre mi pecho se aligeró. Levemente, de una manera casi imperceptible, como si pesara lo mismo que la pluma de un ave... pero lo hizo. Y aquello fue suficiente.

No está decidido todavía. Podemos lograr un milagro. Porque, después de todo, somos nuestros propios dioses.

Una sombra grisácea apareció en el borde de mi visión, sorprendiéndome de pronto. Estiré la mano y atrapé el PowerUp justo a tiempo.

Ya no soy capaz de utilizarlas, así que fortaleceos vosotros —confesó Light. Como temía... el pin había surtido su efecto esperado: lo mantenía sin compañero, al costo de los PowerUp. Un justo sacrificio, suponía—. Usadlos sabiamente.

Asentí con la cabeza y, con rapidez, apliqué el PowerUp en mi pecho, aumentando mi salud. Al instante, se lo pasé a Maya y le guiñé un ojo.

Oye, Neku... —llamé, girándome hacia la pareja recién llegada. No había tiempo para formalidades—: Me alegro de veros a ti y a Fátima, lo aseguro, pero... sabes a donde vamos, ¿no? —por supuesto que lo sabía. ¿Qué otro objetivo tendría el Jugador de Shibuya sino era recuperar su mundo? Claro que sabía que íbamos a emprender camino hacia la Mansión, dispuestos a luchar contra Ariasu. Claro que lo sabía— Sabes si... ¿vencer a la Game Master es lo que realmente queremos? Si ganamos, ¿tú y tus amigos estarán a salvo...?

Esperaría la respuesta de Neku, fuese la que fuese. Sabía que no era precisamente muy hablador, por experiencias pasadas cuando luchamos contra Andrei, así que aceptaría incluso un gesto de indiferencia. De cualquier manera, miraría a Fátima, con una mueca suplicante.

¿Y después de eso...? ¿Hay alguna manera de llegar a Avatar? ¿Y al corazón, a la chica que creó este mundo? Necesitamos llegar al centro de todo esto.

Me crucé de brazos y miré al joven, con seriedad en mis ojos.

Si lo hacemos, puede que encontremos una forma de salvar este mundo... y al tuyo, a Shibuya.

>>Tenemos que llegar al corazón del mundo.


Cuando terminaran todas las conversaciones, no quedaría nada más salvo emprender camino. Rumbo a la Mansión, rumbo a la Game Master. Rumbo al final.

A decidir nuestro destino. A obrar un milagro.

A convertirnos en dioses... o a morir en el intento.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor Little Sho » Sab Abr 27, 2013 10:58 pm

Fue incapaz de medir el tiempo que pasó ante sus ojos. Era un recuerdo reciente y a la vez borroso. Entre fragmentos, observó cómo muchas vidas desaparecían repentinamente. Parecía que el terror de Shinju se había esfumado en cuanto cayó por el borde de la plaza. Sin embargo, resurgió de entre las cenizas de su chamuscado vestido para atentar nuevamente contra nosotros. Entonces, un momento, un instante, un terremoto. Pudo ver a Hana caer de la torre, volviendo con ellos. Shinju caía con su pájaro y dedicó sus últimas fuerzas a atacar a Light.

Sorprendentemente, Ragun; su compañero, se interpuso, dando un triste final a su vida. Todo esfuerzo por evitar que su virtual corazón desapareciese fue en vano. Los jugadores se movían, hablaban los unos con los otros. Sintió un fuerte dolor en su mano. Contempló la palma de la misma y encontró un contador de un color fuerte y rojizo, casi como la sangre. Seiscientos minutos de una cuenta atrás volaban con cada segundo. Shinju les otorgó unas débiles palabras antes de morir. Minutos después y con una fugacidad vagamente palpable, el día terminaba y comenzaba uno nuevo.

Hana, Yagami y Dan murieron debido a que no finalizaron un debido pacto. Su presencia se desvaneció con un abrir y cerrar de ojos. A Zait le resultó dudoso que Light siguiese ahí. Había perdido a su compañero, y aún así parecía haber sobrevivido. Sin embargo, se limitó a no cuestionar nada de lo ocurrido, como se había dedicado a hacer días atrás. Al fin y al cabo, poco entendía de nada de lo que ocurría. Avatar, Corrupted Data, Compositores y Sectores que desaparecían… Ni siquiera comprendía a Ariasu. Se había limitado a ganar el juego y sobrevivir.

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Zait no sabía qué decir, había un nudo en su garganta que no terminaba de comprender. Entonces, escuchó la voz de Light. Les había ofrecido un Power Up, ya que él no podría usarlos. La esfera grisácea atravesó el aire y cayó en sus manos. Con sentimiento de culpa la observó entre sus dedos. Miró a los demás y al lugar que los rodeaba. Aquello parecía una imagen apocalíptica. Sangre, muerte y destrucción rodeaban el lugar. Manchas, polvo y lágrimas cubrían a los jugadores. Se arrepentía tanto que no pudo callar.

Chicos… Lo siento. Os pido perdón a vosotros y a aquellos que nos han dejado. Hace unos instantes mi comportamiento no fue el adecuado. Egoísta y ambicioso, ataqué a uno de los nuestros. Mi disculpa no arreglará nada, pero es lo menos que puedo hacer. Sólo digo que… Olvidemos pactos y parejas. Compañeros y jugadores. Ahora sólo somos nosotros. Y por ello… Creo que hay algo que debéis saber. Os pido que no lo toméis como una excusa.

>>Hace dos días… Me levanté y dejé de ser el mismo. No sé cómo explicarlo ni dar un por qué. Pero mi cuerpo no me pertenece. Yo… Estoy loco. Lo sé, lo sé porque los escucho hablar en mi cabeza. Siento cómo se mueven en mi interior, como toman el control y hacen y dicen lo que quieren. Creo… Que hay varias personas en mi interior. Todas locas como lo estoy yo. Y… Creo que es necesario que sepáis que puedo ser peligroso.

Zait agachó la cabeza. Esbozó una sincera sonrisa en su rostro y se sintió más aliviado. Usó el Power Up que Light le había cedido y lo aplicó en su vitalidad, para finalmente conseguir el máximo de ella. Seguidamente, se lo otorgó a su compañero. Y él hizo lo mismo con los tres que habían conseguido el día anterior. Usó los dichos aplicándolos en su mente, buscando nuevas habilidades.

Se miró a sí mismo sorprendido. Días atrás los había deseado con toda su alma. Buscando alcanzar aquello que ahora tenía como arma. Volver a ver la cara de su querido Nate… Sin embargo, jamás supuso que dolería tanto el tenerle a su lado. El saber que no era él, sino un pelele que obedecía sus órdenes hacía crecer en él un vano sentimiento de tristeza. No se diferenciaba en nada al espectro que antaño rodeaba su cuello, desprendiendo un frío tacto apagado.

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En resumen: Zait aplica los cuatro PU obtenidos a lo largo de este día y el anterior de la siguiente manera:
1 En vitalidad, alcanzando el máximo.
Y los 3 restantes en Habilidad, alcanzando también el máximo


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Súbitamente, Zait observó cómo los rayos del crepúsculo acariciaban la cara del espectro de Nate. Aquellos ojos estaban ligados a miles de recuerdos que le hacían reír y llorar. Gran parte de lo que era, es y será se lo debía a aquel joven, ahora muerto, convertido en incorpóreo y sincorazón. Pero comprendió algo más… Su vida giraba en torno a lo que habían pasado juntos. Era caballero de la llave Espada debido a su muerte. Su historia la escribiría con la sangre de aquel recuerdo. Recuerdos que para él… Eran cenizas. Porque no eran suyos… Eran del verdadero Zait. Algo que hacía que su corazón latiese más despacio. Nate no era para él. Ni lo sería jamás.

Crow… Creo que no os he presentado. Ya te he hablado de Nate. El único amigo que siempre tuve —señaló al espectro extendiendo un brazo. Éste ando hacia ellos y su neutral e insensible rostro los inundó con sus vacíos ojos—. Su verdadero yo es un sincorazón. Y antes de ello… Fue un ejemplo a seguir para Zait. Su única familia. Su único hermano. Es mi arma… Porque siempre deseé tenerlo a mi lado. Sin embargo… Es un dolor ver su rostro sin poder sentir su alma alegre y viva; sin poder oír su voz. El Zait original se convirtió en aprendiz por él, para salvarle, para recuperarle. Entonces yo… Yo no pinto nada. —Zait extendió su brazo derecho y posó su mano sobre el hombro izquierdo de Crow. Agachó su cabeza y dejó que un par de lágrimas se precipitasen al suelo—He sido un necio. Un crío… Un tonto. He sido un torpe niño infantil que no ha sabido cómo reaccionar mientras su vida pasaba. Y ahora no soy más que un loco demente que no sabe lo que quiere. Que se debate entre la vida y la muerte… Entre el ser… O no ser. ¿Qué puedo hacer sino aceptar mi arrebatada locura? Pero yo… Crow, siempre podré confiar en ti. Si hemos llegado hasta aquí, ha sido porque somos más que compañeros. No me importará jamás llorar delante de ti, porque sé que junto a ti podré reírme de cualquier cosa. Eres mi amigo, y estoy orgulloso de haber dedicado mi tiempo contigo. Nos reiremos del hoy, del ayer y del mañana; hasta del dependiente de una tienda.

Zait alzó su brazo y le cedió un choque de manos a Crow, seguido de un apretón y una palmada en la espalda.

Soy feliz… Porque no tengo nada que envidiar al verdadero Zait. Porque tú eres aquél al que encontré cuando yo estuve solo. Y aquel con el que he sobrevivido durante los días. Esto no es Londres ni tenemos un perro… Así que Nunca Jamás permitiré que mueras.

>>Porque eres mi hermano.

Sin más dilación, Zait se encaminó a acompañar al resto de jugadores. Al resto de compañeros. Sería un largo día… Pero sería un día lleno de cambios. Podía palpar el ambiente de guerra. Sentía que aquel día todo podía cambiar. Tanto para unos… Como para otros. Esfuerzo y sudor derramado como lágrimas. Dedicaría su esfuerzo y empeño… En ayudar a Crow.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor Demyx » Sab Abr 27, 2013 11:00 pm

El Reaper’s Game había terminado. El compositor, la máxima autoridad en el juego, había sido eliminado. Al parecer las cosas no habían salido como los Reapers habían planeado, la aparición de un monstruo llamado Corrupted Data había conllevado, para deshacerse de él, la propia eliminación del tal Hanekoma y de todo el sector Ocaso de aquella Villa Crepúsculo virtual.

“Sin Reapers' Game no gano yo ni tampoco vosotros. Los siete días retenían vuestra enfermedad. Avatar os tiene donde quería, y ahora es cuando pasaréis a lamentar vuestra existencia. Cuando llegue a cero, os convertiréis en parte de él... Lamentad vuestra existencia, hijos del Corrupto...”

Aquellas habían sido las últimas palabras de Shinju antes de morir.

Crow observó con aparente tranquilidad la palma de su mano y arqueó una ceja. El contador no se detenía ni un solo instante, el tiempo seguía su curso. Se llevo la mano a su ojo izquierdo. Su cicatriz, la prueba de que no era una copia perfecta, seguía allí. No había llegado tan lejos para desfallecer a las primeras de cambio.

Levantó la cabeza y contempló el panorama. Era dantesco. El chico del vestido de sirvienta había permanecido allí, muerto, completamente desangrado. Quizá en el interior de la estación aún se encontraba también el cadáver del hombre rata, aplastado por uno de los meteoritos, y el cuerpo inerte de la jugadora que había muerto a manos de Shinju. Por otro lado, el chico de las gafas, el muchacho de los calzoncillos y la copia Hana habían desaparecido sin más, eliminados para siempre.

Cerró los ojos y respiró hondo. Como había hecho ya en el inicio del quinto día, les dedicó unos últimos pensamientos a aquellos jugadores que ya no estaban. A pesar de haber luchado juntos no les conocía, siquiera sabía sus nombres. En el fondo de su corazón sintió especial lástima por la copia de Hana, lo cierto es que nada la unía a ella, pero seguramente, como él, también había deseado más de una vez volver a Port Royal, un mundo que en realidad tampoco era el suyo. Por otro lado, la imagen de la chica gritando el nombre de su compañero muerto le había causado cierta impresión. Desvió la mirada hacia su compañero. Por primera vez era completamente consciente del temor que le causaba la posibilidad de perder a su amigo Zait.

Cogió el móvil y borró el número de Hana como había hecho también con el dePaul. Sin embargo, esta vez era distinto. Shinju ya estaba muerta y, aunque Crow no buscara venganza, no habría forma de homenajear al resto de jugadores como había hecho con Alexis… O quizá sí, al fin y al cabo ellos eran víctimas de todo lo que había sucedido desde el día de su creación. La muerte de Alexis no había significado nada en realidad, como tampoco lo sería la de Ariasu. La única forma posible era salir de aquel mundo virtual y vivir una vida llena. Por ellos y por él.

Acto seguido usó los tres Power Ups que había conseguido. Con ellos sólo le faltaría uno para maximizar todos sus estados, sin embargo, el último lo conseguiría mucho más pronto de lo que pensaba. A partir de aquel momento todo dependería de cómo usara aquel poder. Cuando hubo terminado se los entregó a su amigo que, instantes después, recibió de la mano del compañero del jugador vestido de sirvienta el último Power Up que necesitaban.

Ante aquel gesto vio como Zait se adelantaba unos cuantos pasos y se disculpaba ante todos por las acciones que le habían llevado a romper la unidad del grupo en la última contienda. Parecía realmente afectado pero, por muy loco que estuviese, era perfectamente consciente de la situación en la que se encontraban.

Está bien ―dijo Crow acercándose a su amigo por detrás y apoyando su mano en el hombro del muchacho―. No te culpes más. Desde que empezó el Juego, cada uno de nosotros nos hemos visto obligados y forzados a hacer cosas que nunca habrían sido de nuestro agrado en otras circunstancias, a ser partícipes de toda esta locura. No sufras ―concluyó.

Zait pareció dirigir su mirada hacia el chico en el que había se convertido aquella capa espectral. Aunque durante la batalla no había tenido tiempo para darle muchas vueltas, ahora se planteaba la única pregunta posible acerca de su arma.

“¿Quién es? O mejor dicho, ¿quién representa que es?”.

Crow… ―le llamó su amigo―. Creo que no os he presentado. Ya te he hablado de Nate. El único amigo que siempre tuve.

El chico peliazul abrió, durante un breve instante, los ojos como platos y observó con curiosidad el espejismo que suponía ser Nate. Un nombre que había aparecido en sus conversaciones una y otra vez durante los primeros días, aunque más tarde se hubiera esfumado por completo. Sin duda era alguien que el Zait original valoraba incluso más que su propia vida. No obstante, para él Zait que Crow conocía, era un sentimiento vacío. Ya no significaba nada para él.

¿Qué puedo hacer sino aceptar mi arrebatada locura? Pero yo… Crow, siempre podré confiar en ti. Si hemos llegado hasta aquí, ha sido porque somos más que compañeros. No me importará jamás llorar delante de ti, porque sé que junto a ti podré reírme de cualquier cosa. Eres mi amigo, y estoy orgulloso de haber dedicado mi tiempo contigo. Nos reiremos del hoy, del ayer y del mañana; hasta del dependiente de una tienda.

Ambos chocaron y dieron un fuerte apretón de manos. Una disimulada sonrisa se dibujó en el rostro de Crow.

Saldremos de aquí, Zait ―dijo con seguridad―. Saldremos de aquí y viviremos la vida que queramos, como y donde queramos. O con quien queramos. Seremos libres y no habrá nadie que ponga más en peligro nuestras vidas ni nuestra amistad.

Soy feliz… Porque no tengo nada que envidiar al verdadero Zait. Porque tú eres aquél al que encontré cuando yo estuve solo. Y aquel con el que he sobrevivido durante los días. Esto no es Londres ni tenemos un perro… Así que Nunca Jamás permitiré que mueras.

Crow amplió su sonrisa y a la par que su amigo dijo:

Porque eres mi hermano.

No hacía falta añadir nada más. Ambos se dirigieron hacia la mansión. Juntos e inseparables.
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Mentos escribió:Lemons es Don gato pardo bañado en diarrea galletosa comiendo limones con su mayordomo viejo que se tira pedos llamado Mentos que se quedó encerrado en el congelador

Hollowriku escribió:Pues que mal ¿no? =(

Hollowriku escribió:Omg, ¡muchas gracias por el primer puesto en User invisible! No me esperaba algo así :cry:
En realidad he trabajado duro para conseguirlo, creo que me lo merezco xD

Edgar13 "en resultados en el test de kh ¿k personaje sois?" escribió:Primer post: lo hago para buscar gente compatible con otras personas y hacer amigos :)
Doblepost: esto es para hacer amigos
Triplepost: asi k si alguien cree ke su personaje es compatible con otros ke aya , k venga
Cuadruplepost: tanto chicos como chicas pueden entrar

Kiba/Littlesho escribió:Es que no sabeis hacer otra cosa que insultar?=Nop, topotamadre

Jeanny escribió:Demyx: What?
Jeanny: No sé, what tú.

Kurogane escribió:No sex, no fun here

Claus escribió:Maldito psicópata, la has cagado tio, porque en el remite viene tu dirección, y pienso ir allí pegarte una paliza por listo

Artema escribió:Antes se pilla a un Zerkdo que a un cojo

En una multi de verano escribió:Red: Yo soy especial
Demyx: Especialmente tonto
Vanitas: xDDDDDDDDDDDDDDDD

CHRIS IN THE LiGHT escribió:a finales de este verano sere mod
apuesto tds mi platines
os jugais muxo tu i mentos
sere el rei de los mods

^Sure
Vanitas3, actual Velacrow, & Demyx escribió:Demyx: Darcnesssss es true pawah qVanitas3
Vanitas: Demyx, puta xDDD

Gambit Van Cooper escribió:
Sombra escribió:Una opcion es crear un foro completamente nuevo en otro servidor como puede ser puntoforo o ir al foro de Miké que ya está echo y seguramente os daría a los Mods y Admin los rangos que aqui teniais

Buen chiste.

La derrota de Mentos: http://khworld.webcindario.com/phpbb/viewtopic.php?p=608521#p608521

Jrucsora escribió:OYE SITO TU QUE DICES DE QUE TENGO LOS PECHOS PROMINENTES Y GLUTEOS COMPACTOS MENTIROSO ¬¬

RedXIII en la KHW Family escribió:Dios ¿Porque coño no me despierto como el calvo de los serrano?

RedXIII escribió:COMUNISTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS *Señala el gorro de Soda*

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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor Zodiark » Mar Abr 30, 2013 7:44 pm

Acabábamos de entrar en la recta final del juego, pero por desgracia no todos habíamos llegado vivos hasta allí. La chica del bikini de conchas, el chico que iba en calzoncillos y el que había sido traído por el loro gigante también se habían sumado a la lista de jugadores eliminados. Yo seguía viva junto a mi compañero, y ya quedábamos pocos. Sólo Crow, Zait, Light, Felix y yo estábamos allí. En el fondo, a pesar de estar dolida por los compañeros que ya no estaban, me alegraba pensar que yo era de las pocas personas que habían conseguido llegar hasta el final, y que todavía tenía la oportunidad de ganar por ellos.

Fátima, Neku... Seguís vivos; oh, gracias a... —escuché decir a mi compañero.

Al girarme, vi que, efectivamente, Fátima y Neku acababan de llegar, y que también seguían en pie.

Qué alegría ver que tampoco habéis sido eliminados. Como veis, aquí solamente quedamos nosotros... —les dije señalando a Crow, Zait y Light, que todavía estaba con el inerte cuerpo de Ragun.

Éste le lanzó, a continuación, uno de sus Power Ups a Felix, el cual cogió al vuelo mi compañero, y otro a Zait.

Ya no soy capaz de utilizarlas, así que fortaleceos vosotros. Usadlos sabiamente.

Muchísimas gracias, Light —dije sonriendo mientras Felix me pasaba la esfera tas haberla utilizado—. No vas a perder a nadie más mientras yo pueda evitarlo, te lo prometo.

Tras usar el Power Up en mi pecho, escuché las preguntas que le hizo Felix a Neku y Fátima y después me acerqué a él.

Felix, ¿estás listo? —le pregunté con una expresión seria y confiada.

Volví a mirar a mi alrededor, a aquel lugar, a mis compañeros y amigos... El final estaba cerca, y allí seguíamos nosotros, dispuestos a luchar y acabar con todo aquel horrible asunto. El desenlace del Juego estaba a punto de ocurrir, y yo iba a ser parte de él. ¿Quién me iba a decir a mí que llegaría tan lejos después de todo lo que había pasado durante aquella intensa semana? Pero sí, allí estaba yo, preparada para terminar con mi vida virtual y descubrir la manera de encontrarme con la verdadera Maya.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor Suzume Mizuno » Dom Jun 23, 2013 2:38 pm

Se despertó bruscamente cuando la cabeza se le venció hacia un lado. Lo primero que hizo fue buscar algo a lo que aferrarse. Luego, cuando estuvo segura de que no iba a caerse, miró a su alrededor frotándose los ojos legañosos y trató de sacudirse el sueño.

Estaba en la cabina de un tren. De espaldas a ella, y mirando por una de las ventanas, se encontraba Neku.

Su reacción inicial fue de alivio al ver que estaba a salvo. Pero, casi de inmediato, esa impresión fue sustituida por un súbito rencor.

El Compositor ha muerto. El juego ha terminado. Sin Neku estáis condenados ya a la extinción: una vez termine el juego dejaréis de existir.

Si el muchacho se hubiera dado la vuelta, se habría topado con una mirada envenenada. Fátima estaba harta de ser utilizada, de ser un peón en un juego que no terminaba de entender y en manos de dos personas a las que comenzaba a odiar visceralmente. A Ronin, porque creía que le conocía y había resultado ser muy diferente a lo que sus recuerdos artificiales le mostraban. A Neku, porque había llegado a creer que podía apoyarse en él y que realmente iba a estar de su lado hasta el final.

Si lo pensaba, no habían sido más que unos minutos de confianza mutua. Las palabras amables de Neku no habían durado más que lo que aguantaron en aquel maldito laberinto.

Se miró las manos. En la palma le brillaba el contador que marcaba el tiempo que le quedaba de vida. Cuando llegara a cero, todo se habría acabado. Desaparecería o se convertiría en el monstruo que Ronin había profetizado.

El miedo le puso la piel de gallina. Cerró fuertemente los ojos y se hundió las manos en el cabello. No, no debía pensar en ello o se volvería loca. No podía permitirse desmoronarse de nuevo.

Se obligó a contar hasta veinte y luego, por si acaso, subió hasta los cuarenta. Para entonces su respiración se había normalizado ligeramente y tuvo la impresión de que conseguiría controlarse. De momento. Aspiró una larga bocanada de aire y relajó el cuerpo. ¿No era lo que siempre pensaba su yo original? Calma ante todo. Sólo así podría buscar una solución, si es que existía.

Veo que ya despiertas —Neku la sorprendió volviéndose hacia ella.—. Siento haberte dejado atrás el día anterior. Tenía cosas personales con ese Alec, ya sabes.

Fátima entrecerró los ojos hasta que sólo se atisbó una rendija de sus pupilas. Pero se abstuvo de espetarle las agrias palabras que tenía en la punta de la lengua. Se preguntó qué haría el chico si se enteraba de su conversación con Ronin y llegó a la conclusión de que si la había dejado atrás, sola cuando podría haber resultado atacada, sin remordimientos de conciencia, no dudaría en matarla si su vida corría peligro.

No puedo culparle, yo también lo haría”.

Frunció el ceño, sorprendida por sus propios pensamientos. La Fátima original era pragmática, pero siempre había respetado la vida de los demás. Claro que… Esa Fátima era humana, como Neku. Ella, en cambio, no lo era y no tenía obligación alguna de respetar su código moral ni atenerse a las reglas humanas. Y, sin embargo… Era un programa, sí, pero tenía esos malditos sentimientos que le habían implantado. Si no fuera así, todo sería mucho más fácil. Ojalá pudiera ser como un Sincorazón y sólo tuviera que cumplir una tarea concreta en la que no intervinieran las emociones ni los miedos. Pero no. Sentía aprensión ante la muerte y esperanza ante la expectativa de vivir.

Y, de nuevo, sin embargo no era humana. Sólo una… existencia —¿sen la podía considerar existencia?— inferior a los seres vivos. ¿Tenía derecho a poner su vida por encima de la de un ser humano, cuando ni siquiera sus sentimientos eran reales? ¿Tenía derecho a matarlo a sangre fría por la espalda sólo para sobrevivir?

Ojalá no me hubieran hecho como ella” pensó mordiéndose los labios. “Entonces no estaría dándole tantas vueltas”.

Cómo le hubiera gustado tener la determinación de, simplemente, apretar el gatillo. Sin más. Un movimiento de dedo y ya. No parecía para tanto, pero era tan, tan difícil…

Al pensar en Neku sangrando a sus pies le recorrió un escalofrío por la espalda que le confirmó que seguía siendo muy humana y que no tenía dotes para convertirse en una asesina.

Le daba vueltas la cabeza. Lo mejor que podía hacer era pensar en otra cosa:

¿Qué pasó con Shiki?

Ya que me dejaste por ella, tengo derecho a saberlo”.

Entraron por un túnel y la oscuridad los rodeó. A pesar de que el tren tenía luces para el interior, el cambio de luminosidad no le permitió ver bien la expresión de Neku.

Redujeron la velocidad hasta llegar a la estación de la que había salido el día anterior. Las puertas se abrieron con un suave resoplido y Neku se marchó apresuradamente.

No hay tiempo para hablar. Ese contador de tu mano señala que estamos acabando: vamos, muévete.

Fátima le siguió con la mirada. Neku no se volvió ni una sola vez para ver si le seguía. Seguramente daba por descontado que iba a hacerlo. Al fin y al cabo, no tenía otro lugar al que ir.

Y tenía razón.

Se incorporó con una sensación de pesadez y echó a andar con una sonrisa amarga. Todo volvía a ser como al principio del juego. Sólo que algo había cambiado.

Fátima no volvería a olvidar que Neku no dudaría en incumplir su palabra otra vez.

****


Estaba empezando a bajar los escalones de la estación cuando se encontró con un espectáculo sobrecogedor.
Ragun yacía en el suelo, en medio de un charco de sangre, y Light se encontraba a su lado, con el aspecto de haber sobrevivido a un infierno. Asqueada al ver tanta sangre, recordó la pelea contra Andrei y le asaltaron náuseas. Cuando se tragó la bilis que le había llenado la boca pensó en extender una mano y musitar sus condolencias a Light, pero no tuvo fuerzas para interrumpirle, pues estaba hablando con… con Ragun, aunque el chico ya no podía escucharle.

Más abajo, se encontraban Xefil y la pequeña Maya. No pudo evitar alegrarse al ver que estaba bien. La última visión que había tenido de ella no era muy agradable, aunque se había esforzado por curarla. Como Light, también habían cambiado. Lo vio en sus ojos. Xefil les recibió con una sonrisa destrozada que trataba de ser… ¿qué? ¿Una bienvenida?
Fátima, Neku...Seguís vivos; oh, gracias a...

No llegó a decir más y Fátima rehuyó su mirada, comprendiendo sus sentimientos. ¿A quién iban a dar las gracias? No había nadie velándoles. Sólo dependían de sí mismos.

Qué alegría ver que tampoco habéis sido eliminados. Como veis, aquí solamente quedamos nosotros... —intervino Maya.

¿Sólo? —musitó Fátima notando vértigo.

¿Tan pocos quedaban? Comprobó el contador. Con tantos, tantos minutos por delante podía pasar cualquier cosa, comprendió con agitación, y nadie les aseguraba que no fueran a morir todos por el camino. El juego se venía abajo, según lo que había dicho Ronin. ¿Es que tenían alguna oportunidad?

Entre tanto, Light les lanzó dos Power Up a Xefil y los chicos que estaban algo más alejados, hablando entre sí.

Oye, Neku... —Fátima alternó la mirada entre Xefil, que ya se había aplicado el Power Up y se lo pasaba a Maya, y Neku, preguntándose si el arisco humano les daría alguna respuesta—: Me alegro de veros a ti y a Fátima, lo aseguro, pero... sabes a donde vamos, ¿no?. Sabes si... ¿vencer a la Game Master es lo que realmente queremos? Si ganamos, ¿tú y tus amigos estarán a salvo...?

Fátima clavó los ojos en el suelo y no dijo nada. No tenía ni idea de lo que había ocurrido con Shiki, pero… Neku estaría loco de dolor si ella hubiese muerto, ¿no? Le miró de soslayo, no muy segura de que fueran a recibir una respuesta sincera. O algo más que un brusco monosílabo.

¿Y después de eso...? ¿Hay alguna manera de llegar a Avatar? ¿Y al corazón, a la chica que creó este mundo? Necesitamos llegar al centro de todo esto. —insistió Xefil.

Fátima se estremeció al pensar en Avatar y volvió a bajar la cabeza.

Si lo hacemos, puede que encontremos una forma de salvar este mundo... y al tuyo, a Shibuya.

>>Tenemos que llegar al corazón del mundo.


Fátima no dijo una palabra ni habló con nadie. Se limitó a pensar posibilidades, a dejar que germinaran las ideas que se sobreponían una tras otra en su cabeza.

Cuando Light se puso en pie y todos se reunieron, emprendieron el camino hacia el que suponía que era su destino final.
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We are 570 minutes from the end

Notapor Soul Artist » Lun Jul 01, 2013 9:12 pm

We are 570 minutes from the end


Sólo Felix entró a hablar con Neku, junto a una Fátima silenciosa y pensativa. La pregunta del joven pareció molestar al chico, el cual de inmediato se puso a la defensiva:

Claro que queremos acabar con la Game Master. Es el único modo de salir de aquí —le soltó, colocando su brazo entre los dos con el puño cerrado para advertirle de que no se acercara—. No necesitamos buscar a Avatar ni a ninguna chica de la que estés hablando. Él mismo nos sacará y resucitará Shibuya.

Neku le dio la espalda, mirando hacia la cuesta que les acabaría llevando a la mansión de Villa Crepúsculo. Se cruzó de brazos y habló hacia el chico, aunque sus palabras pudiesen ser tomadas por todos:

Ganamos, liberamos a Shiki, Beat y Rhyme de los Reapers y todos nos vamos de este mundo. Yo recupero Shibuya, vosotros ganáis una vida ahí fuera. El trato de Avatar es lo justo. Fin.

Echó a caminar cuando vio que Light se dirigía hacia el interior de la villa. Debido a que nadie más le había preguntado nada, se limitó a ignorar cualquier comentario más en aquel momento.

* * *

El camino por la Villa fue especial para los Jugadores. No sólo porque sabían a qué se estaban enfrentando, que seguramente fuese el final para algunos de ellos y que se dirigían hacia el final de su historia, para bien o para mal.

Al bajar las cuestas que llevaban hasta la plazoleta del tranvía algunos niños comenzaron a salir de las sombras de los interiores de los edificios que componían la ciudad para observarles con ojos llenos de admiración y miedo. Algunos susurraban sus nombres como los héroes que les salvarían, los enviados de un dios furioso que les llevarían a una tierra prometida, lejos de allí.

También comenzaron a surgir los adultos. A través de las ventanas las figuras de personas mayores empezaron a clavar sus ojos en los Jugadores. Algunos echaron las cortinas con fiereza para evitar ser vistos, mientras que otros sonreían de mejilla a mejilla al ver que no habían sido abandonados por aquel en quien habían optado creer.

Al llegar a la Plazoleta un grupo de niños se atrevieron a acercarse más a los que debían ser, para ellos, los mesías. Uno de ellos, concretamente, era el chico de cuerpo oscuro que Fátima, Neku y Alec habían salvado días antes en los túneles de la villa de unos Sincorazón, viéndose atrapado en el fuego cruzado.

¡Vivan los héroes! —gritó el pequeño, alzando los brazos para que le siguieran en su grito al cielo.

¡Viva! —contestaron los demás niños, levantando sus brazos a la par.

Podían hacerlo. Si vencían a Ariasu no sólo liberarían aquel mundo de la opresión de los Reapers de manera definitiva, sino que podrían darles algo más que una falsa vida digital a todos aquellos ciudadanos que en aquellos momentos habían depositado toda su fe en ellos. Si Ronin estaba dispuesto, podrían incluso darles su propio mundo, sin chocar con los demás.

Pero Neku no pensaba de aquella manera. Miró disgustado a los niños y avanzó por delante de todos, obligándoles a avanzar a su ritmo. Más masas de personas fueron surgiendo en su camino hacia el agujero del muro para vitorearles y alabarles, pero el chico las esquivó e ignoró todas. En cuanto Fátima se reunió con él, o viceversa, susurró en bajo su opinión:

Avatar no puede crear tanta vida. Esto es sólo nosotros, nadie más.

Y aunque fuesen palabras duras, estaban llenas de verdad.

* * *

El camino a través del bosque fue normal. La masa de admiradores había quedado atrás, depositando toda su confianza en los Jugadores que caminaban para derrocar a la terrible Game Master.

Sin embargo, antes de acceder a la mansión, un rostro familiar les estaba esperando en la valla. El gran sombrero mexicano de Stan, el comerciante, se podía distinguir desde bien lejos para su suerte. En cuanto les vio salir del bosque se juntó las manos y les dedicó su más amplia sonrisa, esperando que le alcanzaran. En cuanto llegaron a su posición se presentó de manera habitual, agitando los brazos como loco y con su característica voz de presentador televisivo barato.

¡Howdy! ¡Soy Stan, de Venta de segunda mano Stan, y me comería un boñuelo hecho por vuestra Maestra Yami con tal de conseguiros una buena oferta!

El hombre bajó sus extremidades y suspiró para sí mismo, ocultando su mirada bajo su gran sombrero. Volvió a levantarla y habló, por vez primera, con voz seria desde que había comenzado el Reapers' Game.

Bueno, chicos. Esto es el final —explicó el vendedor con un tono algo triste en sus palabras—. Todos sabíamos que llegaría antes o después. Personalmente llevo ya cuatro juegos aquí, vendiendo mis productos a los Jugadores que se presentaban para hacerles un favor. Me sorprende que los Reapers no me hayan cazado antes.

»Hemos pasado grandes ratos juntos. También grandes demandas judiciales acusado por robo por vuestros originales —Stan agitó la cabeza al recordar aquello, ligeramente enfadado—, pero todo con tal de ayudaros. Ah, si alguna vez os reunieseis con ellos, decidles por favor que vosotros usasteis su dinero. ¡Yo sólo soy una pobre víctima aquí!

»Pero ahora en serio, chicos. Gracias por confiar en mí, por comprar mis productos y por toda esta semana de altibajos. Ahora debo viajar a otros ordenadores, a páginas de Internet dónde colocar enormes carteles con mi cara para vender productos que hagan felices a miles de personas. ¡Quizás incluso me haga mi propia página web, ahora que he logrado tanto dinero de vuestros...! Ejem. ¡Ha sido un placer, chicos!

Con una palmada una nave gumi en miniatura surgió sobre la cabeza de todos, preparada para tomar a Stan y enviarlo lejos de allí. El hombre se giró para marcharse cuando, de golpe, volvió a observar a sus compradores habituales con una larga sonrisa.

¡Pero qué clase de despedida amarga es esta! ¡Vamos a hacerlo bien! —el vendedor rebuscó en sus ropas y sacó dos productos que colocó en la cara de los Jugadores: un pollo de goma con polea, aparentemente con una interesante función como arma, y un bikini rosa impactante—. ¡Aquí mis dos ofertas definitivas! El pollo de goma con polea, usado para golpear con un poder oculto y muy secreto, ¡que os otorgará dos puntos de daño más! ¡Sólo 6.995 platines! Por no hablar del ¡bikini sexy de la muerte! No sólo os otorgará cuatro puntos de vitalidad, ¡sino que hará que seáis la envidia del verano! ¡Seguro que a ti te quedaría de maravilla, ligarías un montón! —señaló a Zait y sus múltiples personalidades—. Como es la última vez que nos vemos, ¡os lo dejo a sólo 5.995 platines!

Aquella sería la última vez que verían a Stan. No tenía nada más que ofrecerles: tan sólo después de que alguno le compara sus productos o se quedara sin más platines, se marcharía para siempre del mundo virtual de Villa Crepúsculo.

Con Stan fuera de escena sólo quedaba un asunto pendiente. Y les esperaba en el interior de la mansión, al otro lado de la puerta principal.

* * *

Alec llegó en seguida a los túneles por el acceso del Sector 2, alcanzando la misma estancia en la que varios días atrás él y Shiki habían salvado, junto a Neku, a un niño de unos Sincorazón. Sin embargo, no pudo adentrarse de inmediato en la estancia: varias voces y sombras estaban conversando ya allí. Y no era nada que pintara bien.

¡¡Maestra!!

Si Alec echaba el ojo, podría ver a un total de cuatro figuras en la estancia. El chico que acababa de gritar se encontraba tirado contra la pared, junto a una mujer que reconoció de inmediato como la Maestra Rebecca. El joven miraba horrorizado cómo la tercera figura, una mujer armada con una lanza, plantaba cara al cuarto personaje en la sala, a quien Alec no pudo ver con claridad debido a que la mujer le bloqueaba la vista y a que la oscuridad en aquella zona de la sala era densa. La situación de la mujer no era propicia: decenas de manchas de sangre y moratones cruzaban su cuerpo y sus ropas, con heridas abiertas por todas partes.

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Daichi, corre. Llévate a Rebecca lejos de aquí, busca a Joshua. Pero hazlo ya.

¡Déjeme ayudarla, Maestra!

¡Lárgate de una vez, Daichi!

La cuarta figura rió y dio un paso al frente, permitiendo que Alec le viese al fin. Todos sus pelos se pusieron en punta al verle: vestía una larga túnica gris oscura cerrada mediante una cremallera, y sus manos y pies estaban bien cubiertos de guantes y botas negras de cuero puro. Sin embargo, lo que más miedo podía llegar a provocar era su oculto rostro, a través de una capucha que podría decirse que invocaba sombras puras, pues ni tan siquiera era capaz de verle la barbilla.

La figura rió con voz de hombre y clavó su mirada en Alec por encima del hombro de la mujer. El Reaper notó de inmediato cómo su cuerpo se veía prácticamente desnudo ante la mirada del desconocido, penetrado por los invisibles ojos de este como una gran ola de agua fría. Podía notar el frío, el arrepentimiento, la amargura.

El hombre de la capucha rió ligeramente para sí mismo e hizo una pregunta en alto que hizo que Daichi y Rebecca se dieran cuenta por primera vez de la presencia de Alec allí:

Veo tus pecados, Reaper...

Allí no estaba Joshua. Lo lógico hubiese sido marcharse raudo de allí, seguir su búsqueda en otra parte, pero aquella situación era cuanto menos peculiar. El desconocido no le había hecho nada, pero su mera presencia le hacía ponerse en guardia, le emparanoiaba hasta lo más profundo de su ser. Era casi como si alterara el equilibrio del juego, o como si, más bien, el propio Mundo Virtual temblase allí donde estuviera.

Y debía elegir si hacerle frente o huir.

* * *

El hall de la mansión estaba más vacío de lo que lo recordaban Light y Felix. La mayoría de muebles habían pasado a desaparecer, quedando sólo la lámpara de araña en el techo. La luz entraba principalmente por detrás de ellos y por las puertas de cristal que conducían al cuidado jardín, con la fuente del pegaso a dos patas expulsando agua por la boca.

No había nadie allí esperándoles. La oscuridad se había apoderado de algunos recovecos de la casa, en especial del pasillo del segundo piso situado justo encima de la puerta del jardín. Las puertas a las habitaciones estaban bloqueadas, por lo que podían deducir que alguien había echado el cerrojo para evitar que husmeasen más de lo necesario.

Al minuto de estar dentro del hall, la puerta principal se cerró de golpe y pudieron escuchar el sonido del cerrojo. Las cortinas junto al cristal que daba al jardín se movieron solas y taparon la luz de entrada, cubriéndolo todo de oscuridad por unos instantes. Si intentaban encender su propia luz no lo conseguirían: fuese mediante fuego o hechizos, podrían notar la energía de estos pero en absoluto verlos. Era como si se hubiesen quedado ciegos.

Bienvenidos al final.

En el centro de la habitación apareció Ariasu lentamente, irradiando luz por sí misma y como único punto de luz para todos los Jugadores. Observó hacia adelante, sin importarle el punto de vista de cada uno de ellos. Una especie de fuerza evitaba que se acercaran a ella, y no sentían fuerzas para atacar en la distancia de nuevo.

¿Cómo os sentís en la oscuridad? ¿Estáis cómodos? Deberíais. Siempre habéis estado en ella, sin pensar en cómo poder salir. El único que lo hizo fue Alec.

»¿No veis la situación en la que estáis? Ciegos, centrando vuestro objetivo en los Reapers y sin ver nada más allá. Ni siquiera sois capaces de distinguir las consecuencias de vuestros actos. Fuisteis creados por y para matarnos por un monstruo mayor a nosotros, vinisteis para destruir un mundo maravilloso. ¿Odiáis ser copias virtuales? ¿Pero si no os lo hubiesen dicho, lo odiaríais también? Exacto. Así estáis: ciegos ante la verdad.

»Ciegos porque habéis matado sin pensar. Ciegos porque creéis que vais a liberar este precioso mundo cuando, en realidad, lo estáis condenando a su muerte. Ciegos porque no os habéis parado a pensar qué haréis cuando Avatar os deje salir ahí fuera. Ciegos… Porque vosotros sois los villanos de esta historia.

»Si tan ciegos queréis estar permitid que os ciegue para siempre.

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Las velas de la lámpara de araña se encendieron y el hall de la mansión quedó plenamente iluminado, permitiéndoles de nuevo moverse con libertad y recuperando sus fuerzas para poder invocar sus armas.

La vara de Ariasu surgió en su mano con un haz de luz, simulando la llamada de una Llave Espada, como una auténtica portadora. Su arma, de paso, se transformó frente a todos en una de aquellas míticas armas, en concreto con un tamaño gigantesco y con dos colores destacables: un color cobre marrón fuerte en el filo y azul tranquilo en el mango.

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Antes de atacar, Ariasu susurró unas palabras inaudibles sobre la Llave y su cuerpo se vio rodeado por múltiples pétalos mágicos de gran tamaño, como una rosa. Después levantó su arma en dirección a Maya y en alto invocó:

Revitalia.

Unas pequeñas hojas sanadoras surgieron sobre la Game Master. Cada media hora recuperaría parte de su vitalidad… Habilidad hasta el momento exclusiva de Maya, podían dar por sentado.

Y sin más palabras, la mujer se lanzó en contra de la niña, preparada para eliminar su existencia y la de todos los Jugadores.

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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor Light » Jue Jul 04, 2013 3:23 am

Acompañado por los demás Jugadores, avanzaba por las calles que tan bien conocía, sin prestarle demasiada atención a sus compañeros o a los entusiasmados habitantes de Villa Crepúsculo que les observaban con admiración. El pueblo ahora les veneraba a ellos: los artífices de la caída de los Reaper's.

¿Para mejor, o para peor? Eso no lo podían saber a ciencia cierta, dependía exclusivamente de Avatar.

Light no entablaría conversación con nadie, y mucho menos se pararía a saludar a los niños que, impulsados por la emoción y la admiración, habían comenzado a vitorearles.

¿Héroes…? —balbuceaba para sí mismo.

Si lo fuera, habría impedido la eliminación de Ragun y los demás. Desearía con todas sus fuerzas regresar hacia atrás en el tiempo para impedir lo que ocurrió. Si no se hubiese despistado en aquel momento del combate contra Shinju, Ragun no se habría interpuesto y nada habría ocurrido...

Podía sonar un poco egoísta, pero si Ronin les hubiera ayudado durnate aquel día... Aunque claro, ¿para qué arreglar herramientas estropeadas, teniendo todavía unas pocas intactas que le permitieran alcanzar sus objetivos...?

No somos héroes, sólo somos carne de cañón, y de la más frágil —confirmó en voz baja, observando a la prueba no viviente que yacía en sus brazos.

Continuaría avanzando, alejándose raudamente de la multitud (¿se encontraría su abuela entre ellos?) y sin opinar sobre cualquier comentario que saliera de la boca de alguno de sus compañeros. Aquella era la verdad irrebatible.

* * *


Dejó atrás a los habitantes de Villa Crepúsculo cuando superó el agujero que le conduciría hasta el bosque que ocultaba la enigmática mansión. Una vez superado éste, rápidamente apreciaría a Stan, inconfundible con aquel sombrero mexicano y aquella sonrisa de oreja a oreja. Estaba casi seguro de que intentaría sacar tajada de sus monederos una vez más.

¡Howdy! ¡Soy Stan, de Venta de segunda mano Stan, y me comería un boñuelo hecho por vuestra Maestra Yami con tal de conseguiros una buena oferta!

Soltó un suspiro y ocultó su mirada por unos momentos. Sorprendentemente, se dirigió seriamente a los Jugadores.

Bueno, chicos. Esto es el final —declaró con cierta melancolía—. Todos sabíamos que llegaría antes o después. Personalmente llevo ya cuatro juegos aquí, vendiendo mis productos a los Jugadores que se presentaban para hacerles un favor. Me sorprende que los Reapers no me hayan cazado antes.

»Hemos pasado grandes ratos juntos. También grandes demandas judiciales acusado por robo por vuestros originales, pero todo con tal de ayudaros. Ah, si alguna vez os reunieseis con ellos, decidles por favor que vosotros usasteis su dinero. ¡Yo sólo soy una pobre víctima aquí!

»Pero ahora en serio, chicos. Gracias por confiar en mí, por comprar mis productos y por toda esta semana de altibajos. Ahora debo viajar a otros ordenadores, a páginas de Internet dónde colocar enormes carteles con mi cara para vender productos que hagan felices a miles de personas. ¡Quizás incluso me haga mi propia página web, ahora que he logrado tanto dinero de vuestros...! Ejem. ¡Ha sido un placer, chicos!


Adiós —realmente, Light no le estaba escuchando. No le importaba en absoluto lo que hiciera con todo el dinero que había recaudado, aunque... ¿¡Cuántos platínes habían gastado Ragun y él en lo que llevaba de Reaper's Game!?

El mercader se disponía a embarcar ya en la nave gumi que había descendido hasta sus cabezas, pero se lo pensó dos veces.

¡Pero qué clase de despedida amarga es esta! ¡Vamos a hacerlo bien! —el vendedor escudriñó escasos segundos, en busca de objetos que vender. ¡Aquí mis dos ofertas definitivas…!

No escucho ni una sola palabra más. El chico atravesó los jardines delanteros de la mansión, hasta detenerse delante de la puerta final que les separaba de la Game Master. Allí esperaría a que todos sus compañeros alcanzasen su posición. Si había que planear algo, aquel era el momento.

Tenemos que organizarnos. No podemos entrar sin más o probablemente acabaremos todos muertos —indico Fátima—. Lo ideal sería dividirnos en dos grupos, uno defensivo y otro ofensivo; así los que ataquemos podríamos cubrirnos las espaldas sin miedo. Además, si alguien tiene Libra, sería interesante utilizarlo sobre los adversarios que nos puedan salir al paso nada más encontrarlos.

Estoy de acuerdo. En mi caso, creo que podría encargarme del frente ofensivo —tras confirmar eso último, se giró hacia Maya—. Y Maya podría curarnos o atacar por sorpresa con su sombrero desde la retaguardia. Y Xefil… —se volteó hacia éste—. Tus magias como Morfeo podrían otorgarnos momentos perfectos para atacar o para protegernos, aunque también creo que sabríamos coordinarnos en la delantera, ¿verdad? Es vuestra decisión, de todas maneras.

Antes de que empezara la pelea final, escucharía las sugerencias y las opiniones de cada uno.

* * *


Finalmente, entraron en el escenario de la batalla final del Reaper’s Game; bastante más cambiado desde la última vez que había estado allí.

Sin más dilación, y con sumo cuidado, depositó el cadáver ensangrentado de su compañero en la esquina de la habitación más cercana. Después, empezó a pasearse lentamente por el hall de la Mansión, observando los elementos más visuales que se encontraban a la vista; como por ejemplo, la gran lámpara que se alzaba sobre sus cabezas.

De repente, la puerta por la que habían acabado de entrar se cerró de golpe, impidiéndoles echarse atrás, pues el cerrojo se había echado por arte de magia. Las cortinas se corrieron ellas solas también, bloqueando la escasa luz crepuscular que iluminaba el hall. Ahora estaban inmersos en la oscuridad, sin poder ver absolutamente nada.

¿Una trampa? —Light retrocedió desorientado, esperando que Ariasu apareciera en cualquier momento, o más bien, deseándolo.

Bienvenidos al final.

Tú...

Aquella voz no la podía haber olvidado de ninguna manera. Se trataba de la mismísima Ariasu, la Game Master que no veían desde el día previo al comienzo del Reaper’s Game. La responsable de aquel juego, aquella mujer que era capaz de despertar sus instintos asesinos, de hacer hervir su sangre. La Maestra de Ragun.

La estrella solitaria e intocable que resplandecía en la Oscuridad. Delante de ellos se hallaba Ariasu, el oponente final que tenían que tumbar. Light puso todo su empeño en acercarse al punto luminoso, llegado incluso a arrastrarse por el suelo para alcanzarla, pero era inútil. Una presión inmensa le impedía desplazarse, por mucho que lo intentara.

"Tengo que calmarme..." comprobando que no iba a conseguir nada, retrocedió hasta alcanzar la posición de Maya y Xefil.

¿Cómo os sentís en la oscuridad? ¿Estáis cómodos? Deberíais. Siempre habéis estado en ella, sin pensar en cómo poder salir. El único que lo hizo fue Alec.

»¿No veis la situación en la que estáis? Ciegos, centrando vuestro objetivo en los Reapers y sin ver nada más allá. Ni siquiera sois capaces de distinguir las consecuencias de vuestros actos. Fuisteis creados por y para matarnos por un monstruo mayor a nosotros, vinisteis para destruir un mundo maravilloso. ¿Odiáis ser copias virtuales? ¿Pero si no os lo hubiesen dicho, lo odiaríais también? Exacto. Así estáis: ciegos ante la verdad.

»Ciegos porque habéis matado sin pensar. Ciegos porque creéis que vais a liberar este precioso mundo cuando, en realidad, lo estáis condenando a su muerte. Ciegos porque no os habéis parado a pensar qué haréis cuando Avatar os deje salir ahí fuera. Ciegos… Porque vosotros sois los villanos de esta historia.


No iba a hundirse ante las palabras de Ariasu: duras palabras que bien podían ser verdad.

Sí... que es posible que Avatar sea un monstruo mayor que vosotros... —afirmaría con dificultad—. Puede que, por culpa de nuestras acciones, vayamos a destruir este mundo y que realmente seamos los villanos de esta historia.

Puede que nuestro nacimiento sea la mayor de las desgracias…

Pero me niego a quedarme de brazos cruzados y simplemente morir, no puedo —declaraba molesto, apretando el puño con la cuenta atrás, su condena—. No me rendiré. Quiero vivir, y sé que debe haber alguna manera de traer de vuelta a todos mis compañeros, sin la necesidad de Avatar. Encontraré la manera —anunció con rotundidad—. Deseo proteger a los que quiero, deseo que esa promesa que hicimos en el tercer día se cumpla por parte de todos… sin excepción —dirigió la vista rápidamente hacia Ragun y volvió a concentrarse en la figura fulgurante de Ariasu—. Busco la libertad.

>>Esto es lo que me dice mi corazón. Y le obedeceré, aunque la esperanza sea remota y siga viviendo en la ignorancia…

Si tan ciegos queréis estar permitid que os ciegue para siempre.

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Las velas de la gran lámpara del hall se encendieron de improviso. A simple vista, parecía que Ariasu podía manejar a su antojo el campo de combate, al igual que Andrei, aunque eso no era todo. La Game Master materializó una vara mágica que no tardaría en transformarse en un llavero que Light conocía muy bien; demasiado bien. La combinación de colores lo hacía inconfundible, y sobre todo, su tamaño.

Alma inquebrantable: un llavero que acudía a aquellos que gozaban de una férrea determinación.

Tú te quedaste con nuestras armas… —no se mostraría demasiado sorprendido.

Revitalia.

Ejecutó el nombrado conjuro señalando a Maya, la hasta ahora exclusiva usuaria de aquella habilidad curativa. Las hojas que comúnmente aparecían tras ejecutar el popular hechizo Cura brotaron sobre la cabeza de Ariasu, por lo que seguramente se tenía que tratar de una magia con fin curativo. ¿Regenerativo, quizás?

Light no sería menos.

Suspiro Lunar.

Se trataba del combate más importante de todos, y no podía permitirse perder los estribos. Durante aquel segundo del combate el muchacho cogería aire por la nariz y lo liberaría por la boca lentamente, permitiendo que la magia lunar fluyese por su cuerpo. A partir de ese momento, sus heridas regenerarían como las de Ariasu.

Su siguiente acción no podía ser más obvia: no permitiría que Ariasu utilizara su propio llavero para hacer daño a Maya. Si la vida de la chica corría peligro, se lanzaría con red en mano para golpearla con todas sus fuerzas, otorgándole una oportunidad a Maya para que se alejara de su rango de ataque.

Antes de actuar observaría a Xefil y comprobaría si se disponía a hacer uso de alguna de sus habilidades o se decidía a atacar a la Game Master. Light se coordinaría con él: esperaría a que éste actuara, y después, atacaría a Ariasu desde otro flanco diferente al de Xefil, con todas sus fuerzas.

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Sí, he controlado a Fátima xD Suzume está al corriente
Y perdón por la rapidez del post, pero tenía prisa xDU
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor Zodiark » Jue Jul 04, 2013 2:44 pm

Con todos los jugadores que habíamos logrado sobrevivir juntos y dispuestos a superar la batalla final, emprendimos la marcha hacia la mansión de Villa Crepúsculo, el lugar donde aguardaba la Game Master, Ariasu.

Por el camino, la 'gente' de las calles estaba pendiente de nosotros. Algunos se ocultaban para que no les viéramos, otros nos observaban atentamente y sonreían, y algunosn niños nos vitoreaban al grito de "¡Vivan los héroes!".

¿Héroes? Aquella palabra me venía algo grande, pero no pude evitar sonreír. Ellos confiaban en nosotros, y yo no podía permitirme defraudarme. El Juego había tenido muchos altibajos para mí, pero ya no podía fallar más, aquello era el final.

Continuamos andando y atravesamos un agujero en el muro y llegamos al bosque. Ya estábamos muy cerca. En ésas, apareció Stan, un sonriente mercader bastante carero con un sombrero mexicano. Después de su melacónlico discurso nos ofreció dos productos: un pollo con polea y un bikini que podía resultarme bastante útil.

Yo... Eh... Dame el bikini... —le dije a Stan, muy avergonzada mientras el vendedor le ofrecía dicho producto a Zait.

La situación era algo incómoda, pero era cuestión de supervivencia, no tenía otro remedio. Además, ya había visto a un chico en calzoncillos y a otra chica con un bikini de conchas dentro del Juego, lo mío no podía ser mucho más grave.

Tras esconderme detrás de un matorral y vestirme con mi bikini recién adquirido, me reuní con el grupo y reanudamos la marcha y, finalmente, allí estábamos, habíamos llegado a la mansión. Escuché las propuestas de Fátima y Light y asentí con la cabeza antes de entrar en el que pronto se convertiría en el escenario de la batalla final.

Nada más entrar, la puerta principal se cerró sola, dejándonos encerrados en aquel lugar. Las cortinas que permitían que la luz solar se filtrase por las ventanas hicieron lo mismo, sumiéndonos en la oscuridad más absoluta, pero, de pronto, una luz apareció en el centro del hall. Era la mismísima Ariasu.

Bienvenidos al final.

La imagen y la voz de Ariasu se clavaron en mi corazón con fuerza, pues el recuerdo del 2º día y la eliminación de mi compañero Jack me vinieron en aquel perciso instante a la mente.

¿Cómo os sentís en la oscuridad? ¿Estáis cómodos? Deberíais. Siempre habéis estado en ella, sin pensar en cómo poder salir. El único que lo hizo fue Alec.

¿Alec? ¿De qué estaba hablando?

¡¿Qué ha pasado con Alec?! ¿Acaso ha... sucumbido a la oscuridad...?

Tras el discurso de Ariasu y la respuesta de Light, decidí intervenir:

No es tan sencillo, ¿sabes? —me dirigí a Ariasu—. Estamos aquí, encerrados en este juego o lo que demonios sea, destinados a morir. Desde el primer momento hemos estado en peligro y hemos tenido que luchar, a ciegas como tú dices, claro, ¿pero qué más podemos hacer? Tal y como ha dicho Light, solamente buscamos sobrevivir, ser libres. Quizá sea egoísta, sí, pero tras ver a tantos compañeros caer, me niego a correr la misma suerte. Lucharé hasta el final, pero no a tu lado, sino contra ti, Game Master.

La lámpara del techo se encendió, como una especie de señal que nos avisaba de que el combate ya había comenzado. Todo el hall estaba iluminado de nuevo. Tras ello, Ariasu llamó a su arma, una vara que pronto se transformó en una hermosa Llave Espada dorada y azul.

Sin perder ni un segundo, coloqué la palma de la mano derecha sobre mi pecho y concentré todo mi poder allí.

Lázaro...

Justo entonces, nuestra rival alzó la Llave Espada y me apuntó con ella mientras pronunciaba la palabra 'Revitalia' y conjuraba el hechizo sobre sí misma.

Maldita seas —gruñí molesta.

¿Me había robado el hechizo? ¿O simplemente lo conocía? Al fin y al cabo, era la Game Master, la máxima autoridad de aquel asqueroso juego. Ella sería capaz de hacer cualquier cosa allí. Las sorpresas estaban aseguradas, sin ninguna duda.

La mujer se lanzó hacia mí, dispuesta a acabar con mi vida. Me preparé para coger impulso y esquivarla con un salto hacia un lado. Si lo lograba, la golpearía en la nuca con fuera con mi sombrero antes de que ella tuviese tiempo de girarse y asestarme otro golpe.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor Suzume Mizuno » Jue Jul 04, 2013 5:25 pm

Era interesante que Neku asegurara con tanta rotundidad que iban a conseguir salir todos con vida. ¿No había dicho Avatar que el juego había terminado? ¿Lo sabría Neku? Le hubiera gustado preguntárselo, pero no tenía ni idea de si le respondería con la verdad, ni siquiera si no se pondría como loco porque, seguramente, tendría que admitir que la información la había obtenido de Avatar.

No, mejor no decir nada.

A Fátima, que apenas había interactuado con los habitantes de Villa Crepúsculo, le sorprendió que salieran a vitorearlos al recorrer la ciudad. Miró a sus compañeros y se preguntó qué habrían hecho para ganarse su apoyo. Neku no se mostró muy contento con la simpatía de los ciudadanos y se mantuvo apartado de todos incluso cuando les salieron al paso. Reconoció, entre ellos, al niño que habían salvado en los túneles. Fátima agachó la cabeza, incómoda. Era como si estuvieran viendo a unas celebridades o a unos héroes. Y, al menos ella, no era ninguna de las dos cosas. Tuvo que apretar el paso para que Neku no la dejara atrás y cuando le alcanzó, cerca de un inmenso agujero que abría el muro que bordeaba la plazoleta, éste le susurró:

—Avatar no puede crear tanta vida. Esto es sólo nosotros, nadie más.

Fátima le dirigió una mirada fría.

Ya.

Eso era lo que Neku pensaba sobre todos ellos: para él sólo eran datos. Pero Fátima sabía… Sabía que todos tenían sentimientos. Sintió un vacío en el pecho y tuvo que hacer un inmenso esfuerzo para no hundirse en él. Hiciera lo que hiciera no había forma de salvarlos, porque nadie parecía interesado en hacerlo. Suficiente tenían con salvarse a sí mismos. Por otra parte, el juego estaba acabado, lo supieran los demás o no. A menos que Avatar le hubiera mentido. Cerró los ojos y el aire le silbó entre los dientes al aspirar con fuerza, notando que le hervía la sangre.
Se prometió que, si sobrevivía a ese día, no volvería a permitir que nadie jugara con ella de esa manera. Ya estaba harta de no poder confiar en nadie.

Frente a la mansión encontraron a un hombre con un sombrero peculiar y una actitud alegre y enérgica que contrastaba con la apagada de los… ¿Aprendices? Ya ni sabía cómo debían llamarse a sí mismos. Se presentó como un vendedor ambulante y, por las miradas de sus compañeros, dio por sentado que le habían visto con anterioridad. Se despidió de ellos e hizo aparecer una nave gumi. A Fátima el corazón le dio un vuelco. ¿No podrían simplemente subirse a ella y largarse de allí? Eran varios contra uno, ¡debían tener posibilidades! Le dio vueltas a la idea mientras les ofrecía un bikini rosa chillón y un pato de goma, a los que no hizo demasiado caso.

Pero luego miró a Neku y vio que no reaccionaba. ¿Si hubiera tenido a todos sus amigos consigo, se habría marchado? No, negó para sí misma. Porque todavía le quedaba algo por hacer: recuperar su mundo a toda costa.

Y Stan había dado a entender que sólo se movía por mundos informáticos. Hundió los hombros. No, no era lo que quería. Aunque seguramente montarse en su nave le daría más posibilidades de sobrevivir.

Cerró los ojos y pensó en su hermano.

Quiero ver su cara. Sin trucos. Sólo verlo de lejos. A él y al resto de mi familia. Una vez. Me conformo con eso” se dijo.

Pero, para eso tenían que vencer. O…miró a Neku de soslayo. O tenía que traicionarle.

Una vez Stan se marchó, Fátima se dirigió a sus compañeros.

Tenemos que organizarnos. No podemos entrar sin más o probablemente acabaremos todos muertos —miró a su alrededor a la espera de que alguien interviniera—. Lo ideal sería dividirnos en dos grupos, uno defensivo y otro ofensivo; así los que ataquemos podríamos cubrirnos las espaldas sin miedo. Además, si alguien tiene Libra, sería interesante utilizarlo sobre los adversarios que nos puedan salir al paso nada más encontrarlos.

Light, para su alivio, tomó la palabra en su lugar. No le gustaba la idea de tener que guiar a los demás, no cuando sabía que había otros que podían hablar mucho mejor que ella en público. Y, además, Light parecía conocer las habilidades de sus compañeros, algo imprescindible si pretendían sincronizarse.

Se volvió hacia Neku y le dijo:

Protégeme la retaguardia —por lo menos esperaba que, hasta que llegaran al final, no volviera a traicionarla. Al fin y al cabo, iban a tener que pelear en equipo—. Hasta que conozcamos la táctica del enemigo, prefiero que estés pendiente de nuestra defensa. Utiliza uno de tus pins para congelar al enemigo si ves que nos ataca. Así nos dará tiempo a protegernos.

Dicho esto, le apartó la cara y escuchó las opiniones de sus compañeros, si es que tenían algo que decir. Él no la había tratado especialmente bien ni siquiera cuando estaban a punto de entrar en batalla, así que no creía que le molestara su frialdad, pues había dejado bien claro que no se necesitaba llevarse bien con la pareja para pelear. No le desearía suerte, ni le daría ánimos. Los dos sabían a lo que iban: a sobrevivir. Y ninguno tenía la intención de perder la vida.

Cuando todos terminaron de hablar se enfrentaron a la entrada de la mansión. Fátima respiró hondo y se dirigió a la puerta con un nudo de nervios en la boca del estómago.

****


Las puertas se cerraron a su espalda y se quedaron en la más absoluta oscuridad. Fátima materializó de inmediato una llama pero, para su sorpresa, no vio nada. Notaba el calor y el olor de la misma, pero no había luz.

Magia” comprendió.

Bienvenidos al final.

Fátima se puso en guardia. Aunque no pudiera ver, siempre podía intentar defenderse: ya se las había apañado una vez estando ciega (aunque en esa ocasión tuvo a Neku como apoyo). En ese momento Ariasu hizo su aparición, despidiendo una suave luz que la cubría como un aura angelical, el único punto de referencia en medio de la negrura. Fátima pensó que era el momento de atacarla, pero notó una fuerza extraña que le impidió moverse. Aguantó la respiración. ¿Podía influenciar sobre sus cuerpos? ¡Entonces estaban perdidos!

¿Cómo os sentís en la oscuridad? ¿Estáis cómodos? Deberíais. Siempre habéis estado en ella, sin pensar en cómo poder salir. El único que lo hizo fue Alec.

A pesar del miedo, Fátima puso los ojos en blanco. Desde luego daba la impresión de que hubiera caído en manos de una secta de curas religiosos y fanáticos.

Las palabras de Ariasu dolieron, pero Fátima hizo oídos sordos: a la única persona que había matado era a Andrei, y porque éste había intentado matarlos antes. No podía permitirse el lujo de sentir remordimientos cuando protegía su propia vida. Por otra parte, Light, Maya y los demás la hicieron sentir un poco mejor, un poco menos egoísta.

Ciegos… Porque vosotros sois los villanos de esta historia.

Fátima abrió desmesuradamente lo ojos y, asombrada, se dio cuenta de que esa frase, que tanto la habría irritado en un primer momento, ahora le resultó liberadora. Nunca había pensado que existieran malos y buenos, sino gente con diferentes opiniones, gente que estaba en lo correcto y gente que se equivocaba. El mundo no era blanco y negro.

Sin embargo, estaban en un juego. En un mundo falso, donde nada era real.

Una lámpara de araña iluminó el hall, dejándola, irónicamente, medio cegada al tiempo que recuperaba el control sobre su cuerpo. Cuando fue capaz de enfocar la vista comprobó que Ariasu había invocado una Llave Espada muy hermosa.

Se cree una heroína” pensó. Sólo los que necesitan justificar sus acciones dan un discurso así. Sólo los que se creen poseedores de la verdad se atreven a dar lecciones a sus enemigos. Y el tinte de Ariasu provenía de un punto de vista en el que ella poseía la razón, en el que la justicia estaba de su lado.

De acuerdo. Era mucho más fácil amoldarse a un papel prefijado que debatirse para sus adentros entre qué estaba bien y qué estaba mal. Si los villanos actuaban de acuerdo a sus propias motivaciones, como hacían los de Bastión Hueco, y se llevaban a los demás por delante con tal de cumplirlas…

Que así fuera. Sería una villana.

Ariasu apuntó a Maya y murmuró:

Revitalia.

Y se lo aplicó a sí misma.

¿Puede robar los poderes?” pensó, sorprendida.

Entonces iba a ser una batalla todavía más dura de lo que esperaba… Sólo esperaba que todos se ciñeran al plan. Se volvió hacia Neku y exclamó:

¡Como lo planeamos!

Acto seguido se encaró hacia Ariasu y desplegó una serie de flechas de fuego, que lanzó contra la Reaper. Si le acertaban y hacían daño, mejor que mejor. Pero de momento quería tantear cuáles eran sus defensas. Si atacaba en su dirección, Neku acudiría al rescate y se apartaría lo más rápido que pudiera, creando un escudo con el elemento de tierra delante de sí.

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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor Little Sho » Jue Jul 04, 2013 5:37 pm

Una extraña sensación rodeó a Zait mientras atravesaba las calles piedra cálida que, junto a los edificios y el resto de aquel pueblo; formaban un agradable conjunto de tonos tierra y bronce suave y claro. Una anaranjada esfera incandescente brillaba encima de todos ellos. Zait se preguntó a sí mismo si la echaría de menos una vez dejase de verla en aquel extraño mundo. Ciertamente, poco entendía de todo aquello, del juego. No encontraba un lugar para él fuera de aquella triste realidad. No veía un futuro en salir de aquel raro sueño. Mucho menos sin Crow…

Las gentes del pueblo comenzaron a salir de entre puertas y ventanas conforme bajaban aquella larga cuesta que les llevaba hasta la plazoleta del tranvía y más tarde, hasta la mansión. Las pupilas del joven copia disminuyeron efímeramente cuando llegó hasta sus oídos el frágil rumor de la palabra héroes. Cesó el paso durante breves momentos. Se miró a sí mismo, comenzando por la palma de sus manos, contemplando su ropa. Él no era como Crow. Él era un triste loco idiota que dependía de los sentimientos de otra persona, su yo real. Agitó la cabeza. Eso había cambiado. Ahora tenía a su compañero. Ahora era alguien distinto. No podía decir que fuese alguien completamente sano y cuerdo. Ni que fuese sólo una persona. Pero ya no era una simple copia.

Zait decidió no decir ni pensar en nada más y seguir adelante, hasta llegar a la entrada del bosque, preludio de la Mansión.

Casi a punto de llegar a la misma, sus ojos se clavaron en la imagen de un hombre que portaba un enorme sombrero mexicano y una sonrisa no muy fiable. Si no se equivocaba, había soñado con aquel extraño individuo y al día siguiente se había despertado con una poción en los bolsillos. Prefirió no hablar de aquello y escuchar, sin prestar demasiada atención a lo que el hombre quería comunicarles. De entre miles de palabras, las únicas a las que prestó atención fueron aquellas que componían una estúpida sentencia, en la que el tal Stan afirmaba que un bikini rosa sería estupendo para él. Sin embargo, por mucho que 4 puntos más de vida pudieran significar una gran diferencia en aquel demoniaco juego, Zait creía que otros jugadores podrían necesitarlos más que él como para pasar por la vergüenza de llevar puesta tal pieza de ropa el día que su muerte acechaba.

Me parece que no, hermano. Pero gracias por las molestias. Vámonos de aquí, Crow. No se nos ha perdido nada.

Avanzó hasta juntarse con Light, que había preferido no escuchar las palabras de Stan y esperar a los demás en la entrada de la Mansión.

Una vez todos habían alcanzado aquel punto, los jóvenes comenzaron a hablar de técnicas y estrategias de batalla.

Una vez hayamos entrado en esa Mansión no habrá vuelta atrás. ¿Estáis completamente listos? ¿No hay nada que debáis hacer? David Linus siente que el final se acerca…

Después de aquellas palabras, Zait comenzó a pensar.

Estaría bien conocer los puntos débiles y fuertes de cada uno. Conocernos mejor para… Saber luchar en grupo. Por ejemplo, yo ataco con un simbionte. Es esa marioneta que porta una capa negra. Su tacto es… Demasiado frío, quizá. Antes tenía un aspecto más terrorífico. Aunque ahora es una pesadilla viviente, para algunas “partes” de mí. Puede levitar, por lo que puedo atacar por aire, tierra y, por supuesto, desde la distancia. Además, también puedo ayudar con hechizos como Cura o Paro. Creo que soy bastante neutral y puedo defender y atacar. Qué irónico.

¡No escuchéis al gran “Guardián del Destino”! —gritó Vaas, peleándose consigo mismo—Yo y el peliazul matareappears sabemos jugar a esto. Contad con nosotros cuando lo necesitéis. Pero… Más con él que conmigo. Soy un arma de doble filo que adora… la sangre…

Conforme hablaba, Vaas parecía perder la cordura más y más rápido. Sus ojos miraban a la nada mientras movía sus manos de forma imprecisa. Su cara figuró una extraña mueca. Una repelente mezcla entre deseo, lujuria, ira o incluso miedo.

¡Destrozaremos a esa puta! Pero antes nos dirá donde tiene al jodido Christian! ¡Oh sí! Nos lo dirá todo. E igual el niño llorón se tranquiliza de una vez por todas… Es una pena que ya no esté Raiden aquí, para darme la razón.

Una vez Zait se hubo tranquilizado decidió seguir a los demás y penetrar en aquellas paredes. Lo cierto es que nunca había amanecido en aquel sector. Al menos, podría divertirse al luchar en un sitio nuevo.

El sitio parecía más que desgastado. El ambiente no parecía tan lúgubre, pero sí que infundía una mezcla entre pena y asco en Zait. Al poco tiempo, la puerta de la entrada, detrás de ellos, se cerró. El sonido del cierre sonó con un eco verídico, casi como la sentencia de su propia muerte. Probó a abrir otras puertas, que también estaban cerradas. Además, la luz de la habitación comenzó a desaparecer hasta que una espesa oscuridad rodeó a todos.

Repentinamente, Ariasu apareció en el centro de la habitación. Desprendía luz propia, algo que alegró al joven. Aunque la oscuridad no le importaba demasiado, pues ya que no había muebles contra los que impactar su dedo meñique. En cuanto la Game Master apareció, Vaas soltó un pequeño silbido. Algo parecido a un alegre disgusto sorprendido.

Demasiada purpurina para una zorra —susurró levemente, cerca de Crow, como para que sólo él pudiera escucharlo.

Mientras Ariasu hablaba, golpeó el costado del joven peliazul con un codazo y volvió a hablar entre murmullos.

Te dije que diría un estúpido discurso. Aquí todos hablan con voces importantes. Pero son palabras vacías, nunca explican nada.

Los demás comenzaron a hablar, la mayoría tensos y entre gritos, parecían enfadados por las palabras de la mujer, aunque Vaas no parecía distante, más bien comenzó a reírse. La risa al principio fue leve, pero; poco a poco, comenzó a crecer de manera exagerada hasta convertirse en una fuerte carcajada ensordecedora que se escuchaba en toda la habitación de manera exagerada. Entonces, habló.

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¡Pero qué dices Puta estrecha! Desde el primer día que me levante en este séptimo infierno no he hecho otra cosa que obedecer las misiones que me mandabas mediante mensajitos despreciables. Y no sólo eso, desde que soy consciente no hago más que escuchar patrañas y gilipolleces sobre dioses, avatares, informes, maestros, PowerUps y millones de tonterías que todos nos creemos como si fueran algo importante de verdad. ¡Estoy harto, joder! ¡Harto de tanta idiotez! He luchado con lo que sé, con lo que he podido y como he podido. Sólo quiero lo que es mío. ¡Mi libertad!

El joven extendió los brazos y el espectro de Nate surgió de detrás de él, levitando. Su capa ondeaba, casi con vida propia, deseando liberar el verdadero Espectro que yacía en su interior. La batalla había comenzado. El espectro comenzó a girar alrededor de la habitación, rodeando a la Game Master que pretendía atacar a Maya, algo que no le gustó mucho.

¡No! ¡Maya es mi protegida! ¡No la tocarás con tus sucias manos!

Espero tensamente para poder ver una oportunidad adecuada. Light acudiría en el rescate de la joven Bruja y ambos atacarían como respuesta. Cuando la disputa entre los tres hubiese terminado, usaría a Nate para atacar a Ariasu desde abajo. Al volar rozando el suelo hacia ella y ascender golpeándola desde abajo.

Lo cierto es que Vaas disfrutaba con aquella batalla. Y quería ver más sangre.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor Demyx » Jue Jul 04, 2013 6:12 pm

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Crow observó la palma de su mano. Había pasado media hora desde que habían abandonado la plaza de la estación de trenes, el cruento campo de batalla del día anterior. Quedaban exactamente 570 minutos para que el contador llegara a cero, ¿qué es lo que pasaría entonces? Seguramente lo mejor sería no averiguarlo.

Camino a la mansión cruzaron las calles de aquella Villa Crepúsculo virtual, el escenario del Juego, el único lugar que había conocido como copia desde su efímera existencia. Aborrecía aquella ciudad, deseaba con todo su ser marchar de ahí para no volver jamás. Pronto lo lograría, esa era su determinación.

Pese a todo, su marcha fue tranquila. Únicamente se vieron sorprendidos por la peculiar conducta de la gente de la villa. Si bien hasta aquel momento Crow sólo recordaba haberse encontrado con gente un tanto rara o de actitud hostil, la mayoría de aquellas personas parecían ahora encandiladas al verles pasar. Al parecer aspiraban, como él, a una vida más allá de lo digital

De la muchedumbre salió un grupo de niños que los vitorearon como héroes. El chico peliazul arqueó una ceja y, aparentemente, no les prestó más atención. Siguió andando con su semblante serio pero sereno, como si careciera de preocupaciones. Y aunque en realidad se sentía frustrado por la vida que se le había concedido, su determinación era mucho mayor. Quería salir de allí, pasara lo que pasase. Él no se consideraba un héroe… sino un superviviente. Luchaba y lucharía por sí mismo.

Atravesaron el bosque sin el menor problema, ningún obstáculo les impidió llegar hasta la entrada a la vieja mansión. No obstante antes de acceder a ella reconoció, junto al resto de jugadores, un rostro vagamente familiar. Aunque Crow no sabía muy bien en que momento le había conocido no pudo evitar arrugar la nariz. Sin remedio el viejo Stan se puso a parlotear sin descanso durante un buen rato mientras el joven de las cicatrices alzaba la vista al cielo con cansancio.

“¿Qué estará farfullando? Se enrolla como las persianas…”.

El vendedor ambulante estaba dispuesto a venderles los productos más extravagantes hasta el último momento. Sin embargo, Crow hacía rato que siquiera le prestaba atención. Sólo le atendió una última vez cuando se percató de que poseía una nave gumi con la que, al parecer, podría escapar de allí. Seguramente no fue el único que pensó en apoderarse de ella, pero, mientras volvía a contemplar el contador de la palma de su mano, lo descartó.

Se adentraron a la mansión por el jardín y llegaron a un viejo hall completamente vacío. Era un ambiente bastante sombrío, sólo decorado por la lámpara de araña que colgaba del techo. Observó cómo aquel muchacho llamado Light dejaba el cadáver en un rincón con sumo cuidado. Le dedicó una mirada durante unos instantes algo perplejo, aunque entendía cómo se sentía tras la muerte de su compañero, por el temor de perder a Zait, no pudo evitar pensar que aquello era un estorbo.

“Debería ser algo más pragmático…”.

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La puerta principal se cerró de pronto y las cortinas se movieron solas para cubrir la luz que entraba por las ventanas. Todo quedó a oscuras y aun así el muchacho, junto a sus compañeros, siquiera se inmutó. Mentalmente estaba preparado.

Bienvenidos al final.

Ariasu, que brillaba por sí sola, apareció en el centro de la habitación. Zait le dio un codazo bromeando acerca de aquello. Crow, en la oscuridad, sonrío levemente con amargura. Todo aquello le resultaba tedioso.

¿Cómo os sentís en la oscuridad? ¿Estáis cómodos? Deberíais. Siempre habéis estado en ella, sin pensar en cómo poder salir. El único que lo hizo fue Alec.

»¿No veis la situación en la que estáis? Ciegos, centrando vuestro objetivo en los Reapers y sin ver nada más allá. Ni siquiera sois capaces de distinguir las consecuencias de vuestros actos. Fuisteis creados por y para matarnos por un monstruo mayor a nosotros, vinisteis para destruir un mundo maravilloso. ¿Odiáis ser copias virtuales? ¿Pero si no os lo hubiesen dicho, lo odiaríais también? Exacto. Así estáis: ciegos ante la verdad.

»Ciegos porque habéis matado sin pensar. Ciegos porque creéis que vais a liberar este precioso mundo cuando, en realidad, lo estáis condenando a su muerte. Ciegos porque no os habéis parado a pensar qué haréis cuando Avatar os deje salir ahí fuera. Ciegos… Porque vosotros sois los villanos de esta historia.

La lámpara de araña se encendió e iluminó toda la estancia. Sus aliados replicaron al discurso de Ariasu. Al fin y al cabo, estaba de acuerdo con ellos, les acusaba de algo que siquiera eran conscientes. Él se mantuvo callado hasta el último momento.

Bonita historia de héroes y villanos. Blanco o negro ―suspiró―. Pensaba que sólo Edge Lemmons era tan idiota de pensar en esos términos ―sonrió moviendo la cabeza con desaprobación. Acto seguido frunció el ceño y clavó su mirada en la Reaper―. Ya lo dije una vez, y no me gusta repetir las cosas: No importa si soy una réplica, seré verdadero si me abro paso a mi manera.

La batalla había empezado y ya todos llevaban a cabo sus primeras acciones. Crow, sereno, concentró sus energías en los ojos.

Déjame ver más allá de tus entrañas... Revélame tu secreto ―pronunció―. ¡Libra!
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Mentos escribió:Lemons es Don gato pardo bañado en diarrea galletosa comiendo limones con su mayordomo viejo que se tira pedos llamado Mentos que se quedó encerrado en el congelador

Hollowriku escribió:Pues que mal ¿no? =(

Hollowriku escribió:Omg, ¡muchas gracias por el primer puesto en User invisible! No me esperaba algo así :cry:
En realidad he trabajado duro para conseguirlo, creo que me lo merezco xD

Edgar13 "en resultados en el test de kh ¿k personaje sois?" escribió:Primer post: lo hago para buscar gente compatible con otras personas y hacer amigos :)
Doblepost: esto es para hacer amigos
Triplepost: asi k si alguien cree ke su personaje es compatible con otros ke aya , k venga
Cuadruplepost: tanto chicos como chicas pueden entrar

Kiba/Littlesho escribió:Es que no sabeis hacer otra cosa que insultar?=Nop, topotamadre

Jeanny escribió:Demyx: What?
Jeanny: No sé, what tú.

Kurogane escribió:No sex, no fun here

Claus escribió:Maldito psicópata, la has cagado tio, porque en el remite viene tu dirección, y pienso ir allí pegarte una paliza por listo

Artema escribió:Antes se pilla a un Zerkdo que a un cojo

En una multi de verano escribió:Red: Yo soy especial
Demyx: Especialmente tonto
Vanitas: xDDDDDDDDDDDDDDDD

CHRIS IN THE LiGHT escribió:a finales de este verano sere mod
apuesto tds mi platines
os jugais muxo tu i mentos
sere el rei de los mods

^Sure
Vanitas3, actual Velacrow, & Demyx escribió:Demyx: Darcnesssss es true pawah qVanitas3
Vanitas: Demyx, puta xDDD

Gambit Van Cooper escribió:
Sombra escribió:Una opcion es crear un foro completamente nuevo en otro servidor como puede ser puntoforo o ir al foro de Miké que ya está echo y seguramente os daría a los Mods y Admin los rangos que aqui teniais

Buen chiste.

La derrota de Mentos: http://khworld.webcindario.com/phpbb/viewtopic.php?p=608521#p608521

Jrucsora escribió:OYE SITO TU QUE DICES DE QUE TENGO LOS PECHOS PROMINENTES Y GLUTEOS COMPACTOS MENTIROSO ¬¬

RedXIII en la KHW Family escribió:Dios ¿Porque coño no me despierto como el calvo de los serrano?

RedXIII escribió:COMUNISTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS *Señala el gorro de Soda*

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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 6

Notapor LightHelco » Jue Jul 04, 2013 6:55 pm

No me costó nada moverme entre los túneles al estar estos vacios, pero al empezar a acercarme al lugar donde estuve durante el segundo día. Prácticamente solo habían pasado cuatro días desde aquella y aunque recordaba todo lo ocurrido, sentía como si hubiesen pasado meses.

Deceleré mi paso al empezarme a sentir bastante mal, el recuerdo de ese día traía consigo el hecho de que Shiki ya no estaba allí. En aquél mismo lugar habíamos unido fuerzas por primera vez para vencer a nuestro enemigo y también era el lugar donde le había prometido a Neku que protegería a Shiki con mi vida.

No, aun no he rotó mi promesa, porque piensa encontrar la manera de rescatarla y traértela de vuelta, Neku ” me recordé volviendo a avanzar por el lugar, mas las siluetas que vi en la pared hicieron que me detuviese.

A pocos metros de donde me encontraba fui capaz de ver a un grupo de personas hablando entre ellas y no es que la conversación fuera muy alegre, ya que al acercarme un poco y mirar de reojo pude ver esas personas enfrentándose a alguien al que no podía alcanzar a ver desde el lugar donde me encontraba. Tres eran las personas que se encontraban a la vista, una de las cuales reconocí al instante, aparte de que sentí la necesidad de ir a ayudarla en cuanto la vi. Se trataba de la Maestra Rebecca y se encontraba tirada junto a un joven no mucho mas mayor que Edge, por ponerle una edad. La tercera persona era una mujer armada con una larga lanza la cual no sabía cómo podía mantenerse en pie debido a las heridas que mostraba.

Esa mujer es la misma que estaba junto a Ariasu y Ryota en Bastión Hueco ¿pero por qué están junto a Rebecca? —balbuceé por lo bajo para que no me escuchasen.

Daichi, corre. Llévate a Rebecca lejos de aquí, busca a Joshua. Pero hazlo ya —le ordenó la mujer al joven haciendo que me centrase en él, parecía que ya no era el único que necesitaba a ese tal Joshua.

Fue entonces cuando el cuarto individuo, el que había estado fuera de mi rango de visión, se adelantó permitiéndole por fin verle, o algo así, ya que este estaba cubierto de pies a cabeza por una larga túnica de color negro, incluso sus manos estaban ocultas bajo unos guantes del mismo color. Tenía el rostro oculto con una capucha, aun así intenté fijarme si podía llegar a ver algo de su cara, pero al hacerlo me encontré con un velo de oscuridad pura que hizo que sintiera un escalofrío por todo el cuerpo, no de miedo, si no como si tuviera frio…tampoco es que fuese muy dado al miedo como para describirlo a la perfección.

Podríamos decir que lo siguiente que sentí si era miedo, cuando el hombre de la capucha rió posando su mirada sobre mi persona, incluso sentía como si me viese por dentro, como si supiese quien o que era en realidad.

Veo tus pecados, Reaper... —rió el extraño advirtiendo a todos de mi presencia y condición en aquel mundo.

Lo único que se me ocurría hacer en aquel momento era salir corriendo de allí e ir a buscar a Joshua a otro lugar, pero no quería dejar a la Maestra tirada por mucho que supiese que no era la verdadera Rebecca, además, aquellas personas parecían conocer mejor que yo a Joshua y quizá supiesen donde se encontraba.

Si, tenía que conseguir convencerles para que me ayudasen, pero para ello tendría que convencerles a ellos primero de que no tenía intención de acabar con ellos aun siendo un Reaper y para ello lo mejor era desafiar a su enemigo.

Pues ya que ves los míos, podrías deleitarme con los tuyos, ya que alguien no se oculta de esa manera si no es por que esconde algo —le reté dando un paso al frente y preparando algunas cartas por si aquello se ponía feo —. Yo también busco a Joshua, ayudadme a encontrarlo y juro que os sacaré de aquí con vida —anuncié dirigiéndome a la mujer de Bastión Hueco —. Al menos a la Maestra y el chico, puedes confiar en mí, no me gustó el matar a mis compañeros y prefiero no tener que volver a mancharme las manos.
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