[Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Trama de Myxa, Neru, Malik y Freya + Enok Zohar

La aparente traición de Tierra de Partida en un acuerdo de paz provocó el anuncio de la guerra por parte de Bastión Hueco. Los aprendices deben enfrentarse entre sí, entre antiguos amigos y compañeros. ¿Cómo lograrán sobrevivir cuando otras amenazas acechan?

Moderadores: Suzume Mizuno, Denna, Astro, Sombra

[Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Notapor Astro » Vie Ago 22, 2014 6:55 pm

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¡Más rápido, tortugas!

Zas. Chorro de agua en toda la espalda.

Aquella mañana habría empezado como otra cualquiera para Myxa, Neru y Malik. Un día más en Tierra de Partida, lleno de posibilidades: tal vez habían pensado en leer un poco, visitar algún mundo paradisíaco o incluso pegarse todo el día en la cama para descansar.

Pues no.

Akio, el pequeño Maestro, les había cazado a los tres, uno por uno, al salir de sus habitaciones para que entrenasen con él, quisieran o no. Al principio todo parecía normal: habían ido al amplio gimnasio del castillo donde les había mandado correr en círculo rodeando toda la sala.
Pero, por supuesto, tenía truco: en cuanto dieron la primera vuelta, Akio sacó una enorme pistola de agua con la que empezó a dispararles chorrazos de agua por todo el cuerpo.

¡Corréis como tortugas! ¡Y las tortugas necesitan hidratarse! —exclamó entre risas— ¡Más rápido, venga!

No habían pasado ni cinco minutos, y los tres aprendices ya estaban empapados de la cabeza a los pies. Afortunadamente para ellos, la aparición un pequeño moguri interrumpió los disparos del Maestro.

Lo había olvidado... —musitó el pequeño gamberro, pensativo—. Bueno, estos me valdrán. ¡Acercaros, tenemos misión!

Conocéis Villa Crepúsculo, ¿no? —preguntó una vez los tres se pusieron a su alrededor— Claro que la conocéis, no sois tan inútiles. Pues resulta que los habitantes se están quejando de que en la última semana han ocurrido cosas raras por la ciudad, e incluso llegan a decir que son sobrenaturales.

»Me ha tocado el coñazo de ir a investigar, para asegurar que no son sincorazón y blablabla, así que vosotros vendréis conmigo para pringar también. ¿Alguna pregunta?

Sin previo aviso, volvió a alzar la pistola para disparar tres chorros de agua: uno a la cara de cada aprendiz.

Id a cambiaros, estáis empapados. En veinte minutos en los jardines, aunque llegaré tarde.

Y salió del gimnasio, disparando a cada moguri y aprendiz que se encontraba por el pasillo.

La misión estaba clara: un viaje de investigación con Akio a la pacífica Villa Crepúsculo. Sonaba fácil, ¿qué podría salir mal?

Muchas cosas.

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Tener un día libre en Bastión Hueco era difícil, y mucho más en tiempo de guerra. Pero los afortunados Freya y Enok podían presumir de haber conseguido uno: hoy no tendrían ni entrenamiento ni misión, podrían hacer lo que quisieran. Seguramente, se debía a que ambos eran prácticamente recién llegados: él, había cambiado Tierra de Partida por el bastión hace poco; ella, se acababa de unir a la Orden.

Así pues, eran libres. Pero no por mucho tiempo.

Ambos no habrían salido todavía de su habitación cuando de pronto un fuerte viento abrió la ventana del cuarto de golpe. Acompañando a la fuerte brisa, también aparecía un curioso animal que se posó en el escritorio de cada uno: un precioso loro, blanco como la nieve.

El pájaro miró a Enok durante unos segundos, aparentemente tranquilo, cuando de pronto se abalanzó sobre él para propinarle un fuerte picotazo en toda la nariz. Satisfecho con su logro, el loro dejó caer un papel enrollado al suelo antes de salir volando por donde había venido.

Misma suerte corrió Freya: a ella, en lugar de en la nariz, el pajarraco le picó en una oreja antes de dejar caer otro rollo sobre su cama y huir por la ventana.

El papel contenía el mismo mensaje para los dos:

Para Don Nadie y Doña Nadie-sabe-que-existes:

Nanashi está mosqueada porque ayer intentó ir a la Torre de los Misterios pero no consiguió entrar de ninguna de las maneras posibles. Quiere que vaya a Villa Crepúsculo para averiguar si se puede acceder con el tren mágico que conecta los dos mundos.

Como me obliga a ir acompañada, vendréis conmigo. Os espero a las diez en el vestíbulo, preparados para partir a Villa Crepúsculo.

Con odio, Shinju.

P.D.: Llegad tarde y Lolo os arrancará los ojos.

Bonita carta. Ambos conocerían a Shinju, una de las aprendizas veteranas de Bastión Hueco, y la responsable de fastidiarles su día libre para volver a Villa Crepúsculo, la ciudad de ambos.

El mensaje era claro y conciso, aunque explicaba poco de la misión. Sin embargo, tenían poco tiempo para pensar en ello: ya eran las nueve y media.

Si llegaban tarde, Lolo se desayunaría sus ojos. Aunque... ¿Quién era Lolo?

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¡Bienvenidos a Las siete maravillas! Los cinco volvéis a esa ciudad que tiene fama de ser aburrida y repetitiva. ¡Pues vamos a esforzarnos para romper ese mito!

Al ser la primea ronda, podéis hacer más de un post con vuestro respectivo bando para presentaciones y saludos. Si queréis, claro, tampoco estáis obligados.

Recordad que, si tenéis mascotas, sólo podréis llevarla con vosotros si cumple el requisito de ser un animal/ser que no llame la atención. Un conejo con forma de lechuga no cumple esa norma, por ejemplo.

Para cualquier duda, petición, queja, problema, sugerencia, insulto, soborno, o insinuación, no dudéis en mandarme un mensaje privado para preguntar sin miedo.

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Fecha límite: miércoles 27 de agosto.
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Re: [Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Notapor Darkness Seeker » Vie Ago 22, 2014 8:22 pm

Aquella mañana empezaba de una manera demoledora. No había pegado ojo en toda la noche, como de costumbre desde que ingresé en la Orden. Otra pesadilla había tenido mi mente ocupada durante toda la noche ¿De dónde diablos venía tanta pesadilla? No era capaz de comprenderlo, pero no podía permitir que aquello interrumpiera aún más mi día a día en la Orden.

Una vez logré vestirme con la primera camisa blanca que encontré y mis vaqueros grises me deslicé hasta mi escritorio con cierta ansia. Necesitaba saber que tareas obligatorias, como clases o entrenamientos, tenía marcados ese día. Para mi suerte, no tenía nada. Mi tablón de tareas estaba vacío, y la verdad es que me sentó como un rayo.

No había pasado ni una semana desde mi aventura espacial en la Nave de la Federación Galáctica. Y estaba, literalmente, molido de todo lo que había pasado allí. Entre Bastión Hueco, los sincorazón y acabar en un barco intergaláctico tras ser atacado por una maestra de Bastión Hueco no sabía ya ni que pensar.

Sin perder más tiempo, agarré varios libros y me dispuse a salir, en dirección a la biblioteca a buscar más información para mi base de datos, cuando me encontré con alguien al que no me esperaba:

El "bueno" de mi Maestro Akio.

Parecía tener prisa, así que decidí dejar mis libros y seguirle a través de los pasillos hasta llegar a una habitación a la que no acostumbraba ir demasiado: El Gimnasio de Tierra de Partida.

Para terminar la faena, nos puso a correr en círculos a través de la enorme sala, aunque buenamente no estaba solo. Myxa, mi juguetona amiga tras la limpieza de los sótanos del castillo, y un chico, que en realidad ya era prácticamente un adulto, y al que no conocía de nada estaban allí junto a mí, corriendo de un lado a otro.

¡Más rápido, tortugas!

El gota que colmaba el vaso, de agua para ser precisos, llegó cuando vi como Akio se sacaba una pistola de agua y empezaba a rociarnos con ella cada dos por tres, tratando de "refrescarnos"

¡Corréis como tortugas! ¡Y las tortugas necesitan hidratarse!¡Más rápido, venga!

Sinceramente, era un maldito diablillo, pero me recordaba mucho a mi hermanita al igual que Myxa. Aquel condenado seguía echándonos agua mientras corríamos, por lo que decidí pensar en otra cosa. La única cosa en la que había podido pensar desde que volvimos de la zona de "Espacio Profundo":

¡Rápido! ¿Adónde ha ido el niño?

¡Gracias! ¡Qué chico más encantador!

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¿Que hacía una Maestra de Bastión Hueco allí?


Aunque lamentablemente, lo mismo podía ir por Akio y Tierra de Partida. Había estado buscando información recientemente y había acabado encontrando una curiosidad sobre un mundo no demasiado lejano: "Ciudad de Paso" según la información que recabe, tiene la peculiaridad atrae hacia sí a todo aquel que pierde su hogar. Según eso, cuando mi hogar desapareció por los sincorazón yo debería de haber aparecido en aquél mundo, no en Villa Crepúsculo.

Los chorros de Akio seguían alcanzándome mientras me devanaba los sesos pensando en aquello. ¿Porqué en Villa Crepúsculo y no en aquel mundo? ¿Cómo es que tanto Akio como aquella maestra del sombrero grande de Bastión Hueco estaban allí el día que aparecí allí?

Lo había olvidado...

La voz de Akio me despertó de mis pensamientos, y al alzar la vista pude ver cómo se paraba junto a un pequeño moguri.

Bueno, estos me valdrán. ¡Acercaros, tenemos misión!

Una vez paramos y pudimos respirar en paz completamente mojados por la bromita de Akio, nos acercamos a comprobar de que se trataba.

Conocéis Villa Crepúsculo, ¿no? —preguntó sin pensárselo dos veces ni guardarse nada el Maestro— Claro que la conocéis, no sois tan inútiles. Pues resulta que los habitantes se están quejando de que en la última semana han ocurrido cosas raras por la ciudad, e incluso llegan a decir que son sobrenaturales.

Me quedé de piedra al oír aquello. Cosas... ¿raras? ¿sobrenaturales? ¿Sería aquello por lo que Tierra de Partido apareció el día que llegue? ¿Y aquella Maestra también? ¿Podría ser incluso que tuviera algo que ver conmigo?

Me ha tocado el coñazo de ir a investigar, para asegurar que no son sincorazón y blablabla, así que vosotros vendréis conmigo para pringar también. ¿Alguna pregunta?

N-ninguna Maestro—respondí con cierta dificultad al descubrir nuestro destino.

Id a cambiaros, estáis empapados. En veinte minutos en los jardines, aunque llegaré tarde.

Tras eso, el maestro se alejó mientras nosotros hacíamos lo mismo en dirección a nuestras habitaciones. Saludé antes de irme a Myxa y aceleré hacia mi cuarto como alma que se llevaba el demonio.

Villa Crepúsculo... Estaba realmente nervioso por la noticia. Quizás pudiera encontrar una respuesta a mis preguntas pero... No sabía si de verdad quería saber la respuesta.

Una vez logré llegar a mi cuarto comencé a vestirme y a cambiarme a toda prisa, pues quería estar en la zona en la que quedamos cuánto antes. Una vez me puse mi chaqueta, cogí mis cadenas, mis protectores oculares y toda mi parafernalia, me dedique a dar un paseo hasta los jardines... Necesitaba pensar...

...y mucho...


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Neru va de camino a los jardines, así que alguien quiere estar allí antes que él, por mí No Problem ^^
LET YOUR HEART SURRENDER BY THE DARKNESS¡

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Logros ~ Neru
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Re: [Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Notapor Myxa » Sab Ago 23, 2014 9:32 pm

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Tenía muchos planes hechos para aquel día: primero pasaría por la cafetería a pedir una generosa cesta de comida, luego tenía que pasarse por la biblioteca a reponer los lápices que se había gastado la noche anterior al sombrear los últimos dibujos y, por fin, saldría con su glider a volar a las montañas de Tierra de Dragones. Había escuchado que las montañas nevadas de aquel mundo eran tan altas que se perdían en las nubes, y llevaba tiempo posponiendo ese plan. Tenía tanta ilusión por salir de excursión que salió a toda prisa de la habitación y...

Comprendió por fin porque todo el mundo odia a Akio.

Aquel día el repelente Maestro había decidido secuestrar a Myxa, Malik y Neru para un entrenamiento sorpresa en el Gimnasio. Y, no satisfecho con hacerles dar vueltas como una peonza a los tres, comenzó a dispararles enormes corros de agua con una pistola de plástico gigante.

La rabia y deseos de venganza que se almacenaba en el diminuto cuerpo de Myxa no conocía límites. Que le hiciese eso a ella pase, pero que por pura diversión estuviese molestando a sus amigos... Eso ya era otra cosa. Podría decirse que odiaba ver a sus conocidos pasando un mal rato, y que encima el otro se riese...

¡Corréis como tortugas! ¡Y las tortugas necesitan hidratarse! —gritaba con una risa bobalicona— ¡Más rápido, venga!

Se mordió la lengua, literalmente, para no soltar una de sus características broncas. Era perfectamente consciente de que sólo lograría empeorar las cosas, y eso la frustraba. Lo único que podía hacer era fruncir el ceño y resignarse.

"Algún día prometo gastarle la peor broma existente. Tu sólo espera, pequeño granuja..." Se decía mientras esbozaba una sonrisa maliciosa, señal de que estaba maquinando algo gordo.

Afortunadamente para todos, un moguri irrumpió en la sala y los disparos cesaron. Nunca agradecería lo suficiente a aquel moguri por ayudar a detener aquel infierno. O, quizás, hubiese preferido que nunca hubiese pisado esa sala, por todo lo que ocurrió a continuación.

Lo había olvidado... —murmuró para él mismo y a continuación dirigió la mirada hacia donde estaban. Un escalofrío le recorrió desde la punta de los pies hasta la cabeza. Y con razón—. Bueno, estos me valdrán. ¡Acercaros, tenemos misión!

Titubeante obedeció, no sin poner mala cara. Ese "tenemos" incluía que él también debía apuntarse, ¿no? De repente sintió ganas de quedarse sorda.

Conocéis Villa Crepúsculo, ¿no? —la pregunta resultó casi ofensiva. Dos de los tres Aprendices presentes provenían de ese mundo. De Malik no podía estar segura, recordaba que él procedía de otro lugar, no recordaba el nombre. Aun así, volvió a centrar la atención en lo que era importante— Claro que la conocéis, no sois tan inútiles. Pues resulta que los habitantes se están quejando de que en la última semana han ocurrido cosas raras por la ciudad, e incluso llegan a decir que son sobrenaturales.

El vello de la nuca se le erizó y notó cómo algún que otro mechón de pelo se le tensaba tan sólo oír la palabra "sobrenatural". La tez se le puso más pálida que de costumbre y su ceño fruncido se relajó, dejando paso a una expresión de absoluta preocupación.

»Me ha tocado el coñazo de ir a investigar, para asegurar que no son sincorazón y blablabla, así que vosotros vendréis conmigo para pringar también. ¿Alguna pregunta?

Necesitó de unos minutos para poder reaccionar. Más bien, lo que la hizo reaccionar fue el nuevo chorro de agua que le disparó Akio a la cara. La mitad del agua fue a parar a su boca, abierta por la sorpresa que se había llevado, y terminó por escupirla a modo de fuente, empapando ligeramente al joven Maestro. Por dentro se sintió realmente feliz de aquello.

Id a cambiaros, estáis empapados. En veinte minutos en los jardines, aunque llegaré tarde.

En el momento que vio cómo el rubiales salía por la puerta soltó un suspiro y empezó a agitar la cabeza como un perro, tratando de secarse un poco.

Juro que un día me cagaré en él y le... —musitó para sus adentros, aunque prefirió no terminar la frase. A ninguno de los dos chicos que tenía al lado le haría gracia escuchar sus planes para estrangularle—. Vuelvo en un rato, chicos, estoy que chorreo. Con permiso.

Levantó la mano para despedirse de Neru y Malik y se dirigió hacia su habitación lo más deprisa que pudo. No quería que viesen la cara tan larga que debía de tener. En el trayecto no paraba de preguntarse a sí misma "¿Tendrá algo que ver con lo que pasó aquel día?, ¿Tendrá algo que ver aquella extraña anciana? ¿Será todo cosa de aquella maldición? ¿Será... Culpa mía por no haber muerto?" Aquellas dudas taladraban su mente y hacían crecer la angustia en su corazón.

Recogió todo material que podría serle útil de su habitación: los protectores oculares, su arma, el móvil, su diario, aquel veneno que todavía conservaba... Básicamente todo lo que había en la habitación, incluido los andrajosos ropajes que llevó antes de ingresar en la Orden. Nunca se sabía cuándo le serían útiles de nuevo.

Por último se acercó a un jarrón que tenía encima de la mesilla y se agachó a su altura. Aquella vasija tenía una pinta un tanto peculiar: poseía rostro, dos aperturas adicionales en sendos lados, una pequeña ruedita en la parte inferior para facilitar su transporte, y estaba pintado con colores vivos y llamativos.

Pequeño, tu te quedas aquí. Me voy a casa de misión, así que no puedo llevarte. Vigila que no venga nadie. Al primero que entre le das un cascoporro, ¿vale? —con el dedo índice tocó lo que parecía ser una nariz pintada. No hubo respuesta alguna, era una vasija al fin y al cabo. No tenía cuerdas vocales, ni estaba vivo—. Así me gusta, Obubu.

Y salió de la habitación hacia el punto de encuentro. Por el camino evitó el contacto visual con nadie, y trató de que nadie le viese a la cara. Intentaba no mostrar emoción alguna pues no quería que nadie supiese que estaba preocupada por la misión. La idea de que su mundo de origen estuviese siendo perturbado, la posibilidad de que los sincorazones pudiesen haber aparecido, la idea de que su mundo cambiase la asustaba. Siempre la consoló la idea de que el día en que volviese a casa todo seguiría siendo igual, no quería que cambiase.

Una vez llegó se sentó encima de una roca, abrazando la vaina de su espada con el brazo derecho, a esperar a los demás. Quería tomarse unos segundos para aparentar estar calmada. En el momento en que alguno de sus compañeros se presentase simplemente entrecerraría los ojos y esbozaría una falsa sonrisa, haciendo como que nada le ocurría.

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Sólo para aclarar algunos puntos:
1.- Voy sin mascota. Se queda en la habitación.
2.- Myxa no ha visto a Neru y ha venido después de éste.
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Re: [Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Notapor Tanis » Dom Ago 24, 2014 1:10 am

Se suponía que ese era su día libre. Se suponía. También se suponía que Lyn le había dado permiso para ermitar en la biblioteca y seguir escribiendo sobre las misiones en sus cuadernos. Se suponía que esa mañana iban a servir mermelada de frambuesa con las tostadas.

¡Más rápido, tortugas!

Pero no, claro, suponer cosas era de idiotas, y debería estar prohibido. Un chorro de agua contundente le impactó en la espalda justo antes de que aumentara el ritmo de la carrera. Su expresión, que ya de por sí era bastante amarga, se transformó en una de furiosa resignación. Malik alardeaba de ser un hombre paciente, pero...

… Pero eso era pasarse de la raya.

En pocas ocasiones había tenido el placer de entrenar con Akio, el maestro más joven de todos. Y entendía, sólo tras dos minutos de suplicio infantil, el porqué el resto de aprendices le tenía un sentimiento especialmente odioso.

«Bueno, al menos no estoy solo».

El único consuelo del aprendiz era precisamente estar sufriendo en equipo. A veces un poquito por delante, a veces un poquito por detrás, corría un chavalín al que no conocía salvo de vista, y Myxa, su otrora compañera de fatigas durante la misión del barco hundido.

¡Corréis como tortugas! ¡Y las tortugas necesitan hidratarse! ¡Más rápido, venga!

Otro chorretón de agua le dio en la sien al pasar cerca del maestro y Malik tuvo que aguantarse las ganas de parar y coger al crío del cuello de la ropa para lanzarlo por la ventana. Le pesaba la ropa y de vez en cuando había llegado a casi resbalar con los charcos del suelo del gimnasio. Y ni siquiera habían pasado diez minutos.

«Tranquilidad. Estoy tranquilo. Piensa en una paliza de Lyn. Piensa en una paliza de Lyn... ».

... ¡Acercaros, tenemos misión!

Malik se detuvo casi en seco, saltando por encima de un charco. Chorreaba, y se apartó el pelo mojado de la cara enjugando los pocos mechones largos de la nuca que ya empezaban a rozar el cuello. Se acercó al maestro junto con los demás, recuperando el aliento.

Conocéis Villa Crepúsculo, ¿no? —«Oh, sí, claro que lo conozco. Hice una muy romántica declaración de amor allí»—. Claro que la conocéis, no sois tan inútiles. Pues resulta que los habitantes se están quejando de que en la última semana han ocurrido cosas raras por la ciudad, e incluso llegan a decir que son sobrenaturales.

Malik alzó las cejas gradualmente, extrañado. Ese mundo pecaba de ser el menos peligroso de todos, que ocurrieran cosas más allá de que el cartero se había perdido resultaba increíble.

»Me ha tocado el coñazo de ir a investigar, para asegurar que no son sincorazón y blablabla, así que vosotros vendréis conmigo para pringar también. ¿Alguna pregunta?

El jovencito que no conocía se prestó rápido a contestar, antes de que a cada uno Akio le enchufara con un nuevo chorro de agua a la cara. Despacio se apartó el agua de la cara y sacudió los dedos. Las gotas cayeron como balas al suelo.

Es todo un encanto, maestro —murmuró de manera irónica.

Id a cambiaros, estáis empapados. En veinte minutos en los jardines, aunque llegaré tarde.

Dejó que el niño saliera del gimnasio, con resignación, y se escurrió un poco la ropa.

Juro que un día me cagaré en él y le...

Dilo, le matarás. Puedo ayudarte a hacerlo —completó por Myxa, ya dirigiéndose hacia el pasillo correspondiendo a su despedida.

Separándose de ella y del otro muchacho puso rumbo a su habitación, en dónde se secó por completo y se cambió de ropa. Informal, muy mundano, algo bastante apropiado para Villa Crepúsculo. Nada de cosas estrambóticas, pasar desapercibido podía ser su salvación. No estaba muy seguro de que aquello fuera a ser una misión de verdad, pero había aprendido hacía mucho tiempo a no subestimar nada que pudiera poner en aviso a la Orden. El silencio de la habitación le indicó que su conejita estaba fuera, probablemente en los jardines o con Harun, el dragoncito de Fátima. Fátima, ¿debería avisarla que se iba? No sabía dónde estaba y no podía ir a buscarla. Solucionó escribir una nota y dejarla en la mesa por si a ella se le ocurría ir a su habitación. Que estaba bien, Akio le había secuestrado para ir a Villa Crepúsculo y que no le esperara despierta.

Cuando se hubo asegurado de que estaba todo en orden salió y se encaminó a los jardines, con diez minutos de antelación. Andaba resuelto, un tanto más animado después de haberse puesto ropa seca. Si tenían que investigar, probablemente podría separarse del maestro una vez llegados al mundo. No le importaba ir solo, no podía ser tan peligroso...

¿De nuevo subestimando?

No, no podía hacer eso. No porque fuera ese mundo iban a ser las cosas más fáciles, ¿verdad? Aunque habían llamado al maestro más joven. Con esas ideas en la cabeza, salió a los jardines encontrándose de camino con el muchachito cuyo nombre no conocía.

¿Preparado para ir de aventura? —saludó él, afable. Entonces añadió—. Me llamo Malik.

Si iban a trabajar juntos estaría bien al menos saber cómo se llamaba, nunca estaba de más. Sonrió débilmente a su respuesta. Se le veía pensativo, ¿estaría bien? Preocupado seguramente, por la misión. No estaba de más preocuparse.

¿Qué estaría pasando en verdad en Villa Crepúsculo?

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Malik se encuentra a Neru en el pasillo, así que llegan los dos antes que Myxa.
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[Villa Crepúsculo] Las siete maravillas #1

Notapor Sheldon » Lun Ago 25, 2014 3:46 pm

Regresos
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Puede parecer extraño pero al fin me he propuesto hacer algo, dar un primer paso hacia no se dónde. Lo de más arriba es el título que le he dado a las hojas de papel escritas en un intento por reunirlas bajo un mismo pensamiento. Necesitaba contarle a algo mis esperanzas y un par de papeles me resultan el mejor oyente, así que es lo que estoy haciendo.

Debo decir que me ha costado. Tenía miedo, miedo de que mis palabras se revolvieran hacia mi en un alarde por destruirme como ya lo han hecho y lo siguen haciendo. Pero esta vez dudo que ocurra algo parecido. Sería demasiado tentador para un alma en pena robar la entereza de un humano. Sea como sea, tan solo respondo a una burda llamada interior. Prefiero volver a sufrir que volver a callar.

Pues bien, he vuelto a Villa Crepúsculo después de tanto tiempo. Ocurrió hace unas semanas.

El entrenamiento de aquel día fue cancelado. En Tierra de Partida eso podría haber significado uno de esos extraños días en los que empezaban a ocurrir cosas extrañas, la gente se enamoraba sin razón alguna o el castillo entero aparecía decorado con rosas chillones. No creo que en el bastión los Maestros estuviesen con ánimos para celebrar algo de eso.

No obstante, para mi suponía un autentico respiro. Desde que me encontré con Nanashi de nuevo mi tiempo pasaba lento y tedioso. Ya no era la misma persona que conocí en aquella lejana misión en Tierra de Partida. Había imaginado en aquel tiempo a una chica callada pero con un verdadero fuego interior, disciplinaria pero compasiva. Me encontré con algo muy distinto, un vacío completo.

Casi siempre preocupada por algo, achaqué su actitud a la situación de su compañero Ryota. Supuse que les unía algo más que el compañerismo y por eso sufría tanto al ver como su vida pendía de un hilo. Al menos es lo que imaginaba cada vez que entrenábamos a tempranas horas en la mañana y podía vislumbrar fugazmente su rostro empapado de una melancolía desesperante entre golpe y golpe.

Sin embargo no dejaba de ser la incógnita eterna que tenía: la duda ante la naturaleza de su tristeza.

Pues bien, el día anterior se me había avisado de que no tendría entrenamiento. Las causas no fueron explicadas en ningún momento y tampoco las pedí no porque el moguri que me entregó la nota careciese de tanta información sino porque no me interesaba lo más mínimo. Desde el primer momento tanto Nanashi como yo nos habíamos limitado a dirigirnos la palabra lo más mínimo por lo que mi compenetración con ella era del todo carente.

Desperté una hora más tarde de lo normal. Fueron numerosas mis maldiciones ante la idea de haber interiorizado el estricto horario al que me tenían sometido. Pasaron unos minutos de puro silencio y reflexión mañanera, pausados y sin ningún contratiempo en los que mis ojos se acostumbraron a la luz del día que se colaba por mi ventana creando un cuadrado amarillento sobre las paredes.

Sin previo aviso, el orden de los acontecimientos experimentó una ligera pero decisiva modificación. Antes de que pudiese incorporarme de mi lecho, un estruendo llamó mi atención y dirigiendo una mirada asustada y encrespada hacia la ventana me fijé en que esta había sido abierta con fiereza.

El aire que golpeaba las paredes del castillo se coló de inmediato por la rendija provocando que un escalofrío se extendiese por mi cuerpo y que un par de papeles sobre el escritorio que había utilizando volasen cuales motas de polvo por toda la habitación. Algo más calmado y pensando que se trataba de un simple golpe de viento me volví a disponer a levantarme ahora con la misión de cerrar y arreglar el desperfecto que había causado la pequeña anécdota que creía haber vivido.

Pero no.

Antes de que pudiese hacer algo, un pequeño ser alado se coló por mi ventana y se posó directamente en los tablones de madera que hacían de mesa de estudio. Se asemejaba a un loro aunque sus formas eran muchos más esbeltas que cualquiera de los compañeros de especie. Por no decir su color, un precioso blanco nevado. Permaneció unos instantes sereno, oteando el espacio en el que se encontraba. Creo que pudo percatarse del susto que llevaba arrastrando durante la jornada de minutos y que, jugando a ser un superior, se tomó una pequeña licencia.

Así fue como se lanzó hacia mi, con el pico alzado en el aire hasta dar de lleno en mi nariz, cerrándolo justo en el momento oportuno. El dolor que recibí fue similar al de un pequeño aunque muy doloroso pellizco. Unas diminutas gotas de sangre cayeron al suelo mientras batía mis manos en el aire intentando deshacerme del salvaje pájaro.

Realizado su particular juego, el animal dio media vuelta y se largó por donde había venido. En un primer momento no me fijé en los últimos movimientos que había llevado a cabo. Estaba mucho más atento en maldecir lo que ocurría a mi alrededor y aquella peculiar aunque irritante forma de ser despertado.

Finalmente me incorporé tras mis anteriores intentos fallidos y cerré el ventanal. Sentí, sin embargo, el deseo de disfrutar unos minutos más de aquel viento del norte, gélido aunque sin peso y liviano, de dejar que la verdadera naturaleza limase la pequeña herida que ella misma me había provocado. Era difícil encontrar una brisa así por lo que me sentí privilegiado al poder disfrutar casi por primera vez de algo así. Estaba seguro de que encontraría nuevos golpes de aire en la gigantesca fortaleza y eso de vez en cuando me animaba a seguir explorando.

Pero la cerré de golpe, no tenía tiempo que perder. Había decidido emplear el día en la biblioteca, buscando algún que otro tomo o libro usado con el que pasar el día. Recordaba fugazmente un título que había leído durante el paseo por el bastión con Saeko. Si era un ávido buscador seguro que podría encontrar lo que me proponía.

Me vestí con rapidez y escuetamente ordené mis cabellos alborotados por la corriente de aire. Sin embargo, mis ojos dieron con el motivo y razón por la cual aquel día fue distinto.

Era un trozo de papel perfecto y metódicamente enrollado que reposaba sobre las sábanas desordenados de mi cama. Lo tomé, temiéndome lo peor, pensando en que una nueva pesadilla comenzaba.

[adjunto la nota que encontré casi destruida en una rendija]


Para Don Nadie y Doña Nadie-sabe-que-existes:

Nanashi está mosqueada porque ayer intentó ir a la Torre de los Misterios pero no consiguió entrar de ninguna de las maneras posibles. Quiere que vaya a Villa Crepúsculo para averiguar si se puede acceder con el tren mágico que conecta los dos mundos.

Como me obliga a ir acompañada, vendréis conmigo. Os espero a las diez en el vestíbulo, preparados para partir a Villa Crepúsculo.

Con odio, Shinju.

P.D.: Llegad tarde y Lolo os arrancará los ojos.


Suspiré, la primera vez que lo hacía en aquel día, pero no la última. Me llevé la mano a la frente y mi respiración se aceleró. Mi línea anímica había experimentado uno de los mayores vuelcos en meses. Busqué una personalidad física sobre la que derramar mi frustración, esa tal Shinju, y la hice poseedora de mi más interiorizado odio.

Después de dos años, al final, volvía a Villa Crepúsculo.

Di un par de pasos al frente, azorado y con una malograda mueca de desprecio, con una espina de plomo clavada en el corazón. Arrugué el papel en una bola, que lancé con desprecio hacia la pared. Y salí de mi habitación, sin mediar palabra con el mundo, a paso lento y mirando hacia el suelo, con mis cabellos reposando en el vacío del aire, meciéndose por la desesperanza, en dirección a mi perdición, al vestíbulo de Bastión Hueco.

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Sí, he cambiado mi estilo narrativo. Durante esta trama jugaré un poco con la omnisciencia en primera persona en pasado. Simplemente como experimento para un futuro.

Por otra parte, si mi compañera quiere puede dirigirse a mi ya sea en el vestíbulo o en los pasillos de camino a este.
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Re: [Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Notapor Darkness Seeker » Lun Ago 25, 2014 4:53 pm

Volver a Villa Crepúsculo...

Sinceramente no sabía si estaba preparado como para volver. Entre el misterio de porqué mi mundo desapareció engullido por los sincorazón, la incógnita de que habría sido de mi familia y mis amigos, el muchacho loco que residía en aquel mundo, su muerte, la llave espada...

Tantas cosas en tan poco espacio me complicaban pensar con claridad, y menos sabiendo que tendría que volver al origen de mis peripecias como posible único superviviente de mi hogar y como caballero de la Llave Espada.

¿Preparado para ir de aventura?

Con cierta sorpresa, me giré para descubrir al chico, aunque tal y como dije era ya un completo adulto, que nos iba a acompañar en nuestra misión a Akio, Myxa y a mí.

Me llamo Malik.

¡Oh!—Comenté sorprendido al darme cuenta de que ni siquiera nos habíamos presentado—Mi nombre es Neru. Encantado de conocerte.

Una vez ya supimos nuestros nombres y nos caminamos un pequeño trecho, no pude evitar preguntar a Malik acerca de lo que el pensaría de todo esto:

Oye Malik, ¿Tú que crees que estará ocurriendo en Villa Crepúsculo? Quiero decir que, conozco el mundo porque de hecho la Orden me encontró allí, pero cuando estuve allí nunca me pareció ver nada... fuera de lo normal. Al menos, no demasiado...

Escucharía la respuesta de Malik, prestando toda la atención posible acerca de lo que podría estar ocurriendo.

Gracias por tu opinión—le contestaría de forma sincera— Si te soy sincero, me preocupa eso de "cosas raras y sobrenaturales". No nací ni crecí en ese mundo pero... no sé... —hice una pequeña pausa para poder pensar— El cómo se desarrolaron las cosas cuando llegué allí, el encuentro con la orden, la maestra de Bast...

En aquel momento se me encendió de nuevo una neurona que debía de haberse oxidado con la charla de Villa Crepúsculo con Malik.

Me acabo de acordar de que, cuando Akio me encontró en Villa Crepúsculo hará ya unos dos meses, había una maestra de Bastión Hueco allí haciendo sus investigaciones también... ¿Podrían saber aquellos lo que ocurre?¿O incluso estar relacionados?

Me puse a darle vueltas a aquello durante unos cinco segundos, pero tenía demasiadas cosas en la cabeza como para poder pensar con claridad.

Será mejor que se lo comentemos a Akio, no vayamos a llevarnos alguna sorpresa desagradable, ¿no crees?

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Si Tanis quiere, ya en su siguiente post podemos llegar sin problemas a los jardines junto a Myxa
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Re: [Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Notapor Tanis » Lun Ago 25, 2014 8:31 pm

Cabeceó débilmente y fichó el nombre del jovencito, Neru. No aparentaba ser muy mayor, tal vez catorce, quince, dieciséis... Lo cual era más la norma común en Tierra de Partida que el encontrarse gente de su misma edad. Sin embargo hacía ya tanto tiempo que trataba con adolescentes, todos compañeros de aprendizaje, que se había acostumbrado a los problemas, sus formas diversas de pensar y actuar...

Oye Malik...

¿Hm?

¿Tú que crees que estará ocurriendo en Villa Crepúsculo? Quiero decir que, conozco el mundo porque de hecho la Orden me encontró allí, pero cuando estuve allí nunca me pareció ver nada... fuera de lo normal. Al menos, no demasiado...

Se llevó la mano al mentón, pensativo. Neru compartía su anterior punto de vista y tenía razón. Pero, ¿qué quería decir con encontrado? ¿De dónde era Neru entonces?

La verdad es que sólo he estado una vez allí, y aparte de una tormenta no presencié nada fuera de lo común. Sea lo que sea que esté pasando, o es una tontería, o algo muy problemático, para que hagan llamar a la Orden.

Y la verdad, aún seguía sin saber qué pensar, porque podía darse el caso de que cualquier cosita alarmara a un lugar tan pacífico, como podía ser que fuera algo tremendamente fuerte. Esperaba que al final resultara ser la primera opción.

Gracias por tu opinión.

De nada.

Vaya, era bastante educado, eso se agradecía.

Si te soy sincero, me preocupa eso de "cosas raras y sobrenaturales". No nací ni crecí en ese mundo pero... no sé... El cómo se desarrollaron las cosas cuando llegué allí, el encuentro con la orden, la maestra de Bast...

¿Eh? Alzó las cejas, mirándole. ¿Bastión Hueco allí?

Me acabo de acordar de que, cuando Akio me encontró en Villa Crepúsculo hará ya unos dos meses, había una maestra de Bastión Hueco allí haciendo sus investigaciones también... ¿Podrían saber aquellos lo que ocurre?¿O incluso estar relacionados?

No lo había pensado, ni se le había ocurrido. Claro... Claro, ¿y si era por eso'? ¿Y si Bastión Hueco estaba... haciendo algo malo? A veces la guerra se le antojaba tan lejana que... se le olvidaba que estaban en guerra. Y no debería olvidarlo, nunca. Jamás.

Podría ser... —murmuró, pensativo también.

Será mejor que se lo comentemos a Akio, no vayamos a llevarnos alguna sorpresa desagradable, ¿no crees?

Asintió a su propuesta. Le parecía buena idea.

Quizá Myxa sepa algo —añadió.

No recordaba expresamente si ella era de Villa Crepúsculo o no. Durante la misión no habían llegado a hablar directamente de ello, aunque bien podría habérselo dicho y él olvidarse. Caminó junto con el chico hasta los jardines, no viendo en un inicio a la chica, pero que al pasar un rato allí andando de un lado a otro, logró verla.

Ah, ahí está —indicó a Neru, con un gesto.

Al menos él se acercó a Myxa, que estaba sentada en una piedra, sola y también pensativa. Parecía que la misión les había dado que pensar a todos. Akio iba a llegar tarde, a lo mejor sería buena idea poner puesta a punto lo ue sabían, si sabían algo.

Ey, Myxa —llamó desde cierta distancia, para dar cuenta de la presencia de ambos—. Neru ha estado contándome teorías interesantes sobre lo que puede estar pasando en Villa Crepúsculo —Miró al muchacho significativamente—. Que Bastión Hueco puede tener que ver, ¿tú qué opinas?
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Re: [Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Notapor Crystal » Lun Ago 25, 2014 10:38 pm

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Mi llegada a Bastión Hueco fue algo muy… normal. No hubo fiestas, no hubo presentaciones, no hubo… nada especial. Pero bueno ¿Qué esperaba? Seguramente no era la primera ni la última persona en pasar por aquella situación.

Tampoco iba a preocuparme por ello.

Aquella mañana dormía plácidamente en la habitación que me habían asignado. ¡Tenía el día libre! Y sin duda iba a pasarlo allí encerrada. La primera vez que vi mi cuarto, no pude contener la felicidad que sentía en aquel momento; por fin iba a tener una cama. Acostumbrada a dormir en el suelo de cualquier calle de Villa Crepúsculo, aposentarme en un colchón era todo un lujo. Y claro, no valía la pena desperdiciarlo. Así que me propuse aprovecharlo lo máximo que pudiera.

En mis sueños volvió a aparecer Takeshi, mi hermanastro fallecido. Recordé el último día que pasamos juntos comiendo helados en la torre. Sin embargo, la conversación que mantuvimos no tenía nada que ver con aquello que estaba soñando. Reímos durante un rato, contándonos historias varias, hasta que Takeshi se levantó con una agilidad impresionante y, sin venir a cuento, me empujaba. Y yo caía. Caía al vacío. Todo desaparecía ante mis ojos, incluida la torre y Takeshi. Y volvía a quedarme sola ante la imponente oscuridad.

Sin embargo, aquel día mi sueño finalizó ahí, puesto a que un estruendo me despertó de golpe. Asustada por lo que pudiese ser, me di la vuelta sin saber que estaba en el filo de la cama, y caí de bruces al suelo. Con un poco de voluntad me incorporé y me senté. Me froté la cara, aún dolorida por el fuerte golpe que acababa de sufrir; seguramente estaría de un color rojizo. Dirigí una rápida mirada hacía la ventana, que estaba abierta, demostrando así que el choque de ésta con la pared era lo que había originado el estruendo.

Desgraciadamente aquello no acaba ahí. En mi escritorio se encontraba un animal de plumaje blanco; todo el mundo hubiese opinado que era majestuoso. Fruncí el ceño, esperando a su reacción. Por lo visto, él parecía estarme analizando también, cosa que me incomodó bastante. Cuando menos lo esperaba, el pajarraco se abalanzó sobre mí, hasta dar con mi oreja y plantar ahí un picotazo. El dolor era mucho menor que la caída de la cama, pero noté como unas gotas de sangre brotaban de la herida. Intenté ahuyentar al bicho moviendo las manos de una manera bastante ridícula en el aire, aunque no hizo mucha falta, pues con la elegancia que vino, se fue.

No me percaté del motivo de su visita hasta que me levanté, bastante dolorida, y eché un vistazo a mi cama. Un papel enrollado se encontraba ahí, a la espera de ser abierto por mí. La curiosidad me mató y no tardé nada en cogerlo, desenrollarlo, y profundizarme en la lectura.

Para Don Nadie y Doña Nadie-sabe-que-existes:

Nanashi está mosqueada porque ayer intentó ir a la Torre de los Misterios pero no consiguió entrar de ninguna de las maneras posibles. Quiere que vaya a Villa Crepúsculo para averiguar si se puede acceder con el tren mágico que conecta los dos mundos.

Como me obliga a ir acompañada, vendréis conmigo. Os espero a las diez en el vestíbulo, preparados para partir a Villa Crepúsculo.

Con odio, Shinju.

P.D.: Llegad tarde y Lolo os arrancará los ojos.


Shinju. ¿Quién si no iba a llamarme así? Desde nuestro primer encuentro, se podía palpar en el aire la gran tensión que había entre nosotras. Suerte que Ariasu, con su alegría, se deshizo rápidamente de esa niña gótica y su mascota. Su mascota… Cuyo nombre era Lolo. Y estaba totalmente segura de que con ese pico que minutos antes había herido mi oreja, podía sacarme los ojos con mucha facilidad. Un escalofrío recorrió mi cuerpo al pensar en eso.

Miré el reloj de la mesita: las nueve y media. El tiempo apremiaba; que Lolo desayunase mis ojos dependía de mi rapidez. Dado que íbamos a Villa Crepúsculo —Cosa que en un primer momento me decepcionó. ¡Acababa de salir de ahí para volver!— decidí que la ropa de combate que me había encargado de conseguir no era apropiada. Así que cogí de mi armario mi habitual ropaje y me vestí lo más rápido que pude. Para no tener más carga, dejé mi peculiar mochila rosa en un lado de la cama; esta vez no me la llevaría. Hice trizas el rollo de papel y lancé los restos por la ventana como si de confeti se tratase. Luego la cerré y antes de dirigirme a la puerta, revisé la habitación.

Ya la haré cuando vuelva, qué más da —me encogí de hombros, viendo el aspecto de la cama con todas las sábanas revueltas. Solía ser bastante ordenada, pero por una vez nadie me iba a matar.

Y sin más, me apresuré a salir de ahí. Por los pasillos, peiné mi cabello con los dedos para que al menos tuviese un aspecto presentable. Observé anonadada todo el lugar, algo emocionada por la experiencia que me esperaba; y rápidamente, llegué al vestíbulo de Bastión Hueco.

No caí en la presencia del que iba a ser mi compañero hasta que me lo encontré allí. Shinju no especificó su nombre, porque con su típico mal carácter, nos había designado un par de pseudónimos la mar de cutres. Dada mi timidez, no sabía muy bien como dirigirme a él, así que le dediqué un gesto con la mano a modo de saludo. Me hubiese gustado preguntarle su nombre, pero algo me retuvo. De todas maneras, al chaval no se le veía muy animado por el hecho de tener una misión, cosa que me asustó. ¿Serían las misiones un martirio? Y lo más importante, ¿Podría soportar a la niña gótica y al loro durante todo aquello?
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Re: [Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Notapor Myxa » Mar Ago 26, 2014 5:13 pm

Ey, Myxa

Una voz conocida la sacó de su ensimismamiento, obligándola a que levantase la cabeza y mirar quien la llamaba. Malik, junto con Neru, se acercaban hacia donde estaba ella y este último parecía tener la misma cara de preocupación que tenía Myxa, lo cual la puso un poco más tensa.

Neru ha estado contándome teorías interesantes sobre lo que puede estar pasando en Villa Crepúsculo —Myxa entornó los ojos, pero fue la única reacción que tuvo. Dejó terminar a Malik que aún no había terminado—. Que Bastión Hueco puede tener que ver, ¿tú qué opinas?

Se llevó el pulgar a su labio inferior y con el resto de dedos rodeó la barbilla, pensativa. Los dos años que recordaba en la villa no le pareció ver ni una vez a nadie del bando contrario. También era cierto que sólo conocía a una Aprendiz que fuese de Bastión Hueco, Alexis, y alguno que otro desertor de Tierra de Partida. No obstante confiaba en el buen juicio de Neru, si había barajado esa posibilidad tendría sus razones.

Bastión Hueco... —musitó despacio para sus adentros—. No es imposible. Aunque yo tengo otra teoría, un poco más espeluznante.

Calló unos segundos para enfatizar sus palabras. Llevaba meses en la Orden y nunca contó todo lo que ocurrió aquel día. Era un secreto que compartía con Ronin, pero si existía una posibilidad, por pequeña que fuese, de que las circunstancias de ese día estuviesen relacionadas con las del presente, tenían derecho a saberlo. Pensaba guardarlo un poco más, sólo un poco, lo suficiente hasta tener más confianza con sus amigos, sin embargo las circunstancias no se lo permitieron. Sólo esperaba que no la tomaran por una loca, o por una niña aburrida con mucho tiempo libre.

El día que conocí a Ronin una extraña anciana me dijo que iba a morir al anochecer—comenzó a relatar con parsimonia y enfatizando las palabras con concisos movimientos de manos—. Al principio no la hice caso, se notaba que estaba loca, pero luego empezaron a ocurrir cosas extrañas.

>>Primero cayó una vasija encima de mi cabeza. Tranquilos, me moví en el momento justo y no me dio. Luego una manada de fans histéricas de un tal Setzer me pilló por en medio y me aplastaron. Podéis reíros, no me importa. Y, por último, casi fui arrollada por un carro de hortalizas. Según lo que me contó Ronin no fui la única que le ocurrió lo mismo, otras siete chicas, más o menos de mi edad, tuvieron la misma suerte. Siete, como la cantidad de maravillas que hay.

Dejó la hipótesis en el aire para que los chicos sacasen sus propias conclusiones y escuchó atentamente lo que ellos tenían que decir. Estaba segura de que su revelación les había pillado de sorpresa, como para no, y quiso estudiar la manera en que reaccionaban. En el fondo sabía que era difícil de creer su historia, más si estos sucesos se desarrollaron en la apacible y monótona Villa Crepúsculo.

Por desgracia para ella, no había terminado.

Y todavía queda una cosa —redirigió su atención con aquellas sencillas palabras—. Según tengo oído no hay siete maravillas, sino ocho. Ocho, como yo soy la octava chica que he sufrido aquella amenaza —su voz fue perdiendo fuerza hasta que calló.

Y ya no volvió a hablar. Se encogió de hombros y agachó la cabeza para que no viesen que estaba asustada. Era muy egoísta pensar que todo lo que ocurría era por culpa suya, como si intentase llamar la atención de los demás, tratando de darse importancia. Esa no fue su intención en ningún momento. Sí era cierto que se sentía responsable, de alguna manera, no obstante el mensaje que quiso transmitir con su relato no era difícil de adivinar: tener cuidado y no os relajéis porque existen otros peligros a parte de los Sincorazón.

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Espero que mi post no suponga ningún problema. La mayor parte hace referencia al prólogo de mi personaje y me he ceñido a ello. Si hay algún tipo de problema, mandadme un MP y lo cambio cuanto antes
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Ronda #2 - Las siete maravillas

Notapor Astro » Vie Ago 29, 2014 12:45 am

Myxa, Neru & Malik

Como ya les había avisado, Akio llegaba tarde. El trío de aprendices llevaría esperando un cuarto de hora cuando de pronto se escuchó un grito proveniente del castillo. Un rugido de enfado claramente femenino y perfectamente entendible:

¡¡AKIOOOOOOOOOOOOO!!

La voz de la Maestra Lyn se escuchaba incluso desde los jardines. Y al mismo tiempo, aquel pequeño diablo con forma de Maestro apareció corriendo a toda prisa hacia los aprendices.

¡¡Nos vamos, venga, venga!!

No era muy difícil adivinar lo que habría pasado. Sobre todo si miraban hacia las puertas del castillo y veían a una furiosa Lyn echando humo por las orejas (casi literalmente). Pero Akio ya se había enfundado su armadura y montado en su glider, directo hacia el intersticio. Los tres aprendices tendrían que darse prisa para seguirle, o les dejaría atrás.

Villa Crepúsculo les esperaba.

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Llegar fue rápido y sencillo. En alguna ocasión se cruzaron con un par de naves sincorazón, pero fueron abatidas con total facilidad por Akio. El Maestro lideró la marcha hasta internarse en el mundo y, una vez allí, aprovechó unas nubes para avanzar sin llamar la atención.

La torre de la estación fue el lugar elegido para desmontar.

Cuando Myxa, Neru y Malik se libraron de las armaduras y vehículos, Akio ya estaba bajando las escaleras hacia la calle sin esperarles. Cuando se reunieron con él, en la puerta de la estación, le encontraron frente a un puesto de los famosos helados de sal marina con tres en la mano.

Tú, paga ―le diría al primer aprendiz que se acercara, fuese quien fuese. El vendedor no tardaría en mirarle, esperando que cumpliera.

Venid, que os explico ―sentado en las escaleras frente a la estación, Akio devoraba los helados con gran destreza, sin dejar que ninguna gota se escurriera al suelo―. Hay siete maravillas de esas, y seis se encuentran en las Terrazas del Atardecer. Las tenía apuntadas... Aquí.

Sacó un papel arrugado de uno de sus bolsillos, lanzándoselo a Myxa para que lo cogiera. Una vez desplegado, encontraría una lista escrita a lapicero con los nombres de las Siete Maravillas de Villa Crepúsculo:

― Los escalones que suman distinto para arriba que para abajo
― El amigo tras la pared
― Los quejidos del túnel
― El doble
― La bolsa animada
― El misterio del tren fantasma
― La adorable fantasma

La última, la de la fantasma, se encuentra en una mansión en el bosque de las afueras. Yo iré a echarle un vistazo ―anunció, poniéndose en pie con los helados ya terminados (a una velocidad récord, guau)―. Vosotros tres montad en un tren hasta las Terrazas e investigar las otras seis. ¿Entendido?

Cuando lleguéis haced lo que queráis, podéis dividiros o ir juntitos de la mano una por una para no perderos, pero cuando llegue quiero un informe detallado de todo lo raro que encontréis ―añadió, mirando con desilusión los palos de los helados: no le había tocado el premio―. Recordad que no podéis usar magia y todo ese rollo.

Y lanzando los palos a una papelera con una excelente puntería echó a andar hacia la calle principal con total tranquilidad.

¡No la caguéis! ―fue lo último que le oyeron decir antes de perderse calle abajo.

Ya lo habían oído, un tren les esperaba para ir a las Terrazas. Y una vez allí, las Maravillas. Aunque claro, siempre podían desobedecer y seguir a Akio para investigar la séptima, ellos decidían.

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Recordar que para subir al tren hay que comprar un billete.

El dinero, tanto como el de los helados como el de los billetes, no se restará de vuestros platines del foro, es algo interpretativo. Sobra decir que también os podéis negar a pagar los helados, pero algo pasará entonces.


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Freya & Enok

Freya y Enok encontraron a Shinju justo donde les había citado: sentada en la fuente del vestíbulo, la niña acariciaba el majestuoso loro blanco que tan buenos recuerdos les daría a ambos aprendices.

Jo, llegáis pronto. Lo siento Lolo, tendrás que esperar a que lleguemos para desayunar —dijo con desilusión, dejando que el pájaro se posara en su hombro mientras rebuscaba en uno de sus bolsillos.

Nanashi quiere que os pregunte... Ah, que si tenéis alguna duda estúpida sobre la misión —preguntó, con un bloc de notas en mano—. Y que tengo que recordaros que una vez estemos en Villa Crepúsculo, por mucho que estemos de paso, no podemos usar magia ni llamar la atención, bla, bla, bla.

¿Y bien? ¿Alguna pregunta?

Una vez contestadas (a su estilo, por supuesto) las dudas de ambos, Shinju anunció que era el momento de partir. Con las armaduras y gliders listos (y Lolo metido a regañadientes en su cápsula), los tres partirían del bastión hacia el infinito espacio. Rumbo: Villa Crepúsculo.

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Los jardines de la mansión de las afueras de la Villa, aquel fue el lugar elegido por Shinju para aterrizar. Freya conocería aquel lugar: hacía poco que su visita a esa misma mansión había supuesto su ingreso en la Orden de Bastión Hueco. Enok, por su parte, era posible que conociese de oídas aquel lugar.

Caraculo.

Con total tranquilidad, Shinju había salido de los jardines hacia el exterior de la mansión. Al seguirla, ambos aprendices descubrirían a dos hombres trajeados que vigilaban la entrada al lugar: parecían auténticos armarios vivientes por el tamaño de sus músculos. Al verles, se limitaron a asentir y continuaron rígidos como estatuas.

Vamos, caracoles, no tenemos todo el día.

Shinju guió a Freya y a Enok por un frondoso bosque hasta encontrar un pequeño y oportuno hueco en una pared: al cruzarlo, llegaron a la Plazoleta del Tranvía.

Uy, no me acordaba, tengo que ir a mirar.... Algo —soltó de pronto la niña, apenas habían cruzado el agujero—. Seguid vosotros hasta la estación y coged un tren a las Terrazas del Atardecer, me reuniré con vosotros allí. Pero daros prisa, creo que hay uno apunto de salir.

Si tardo mucho, buscad el tren fantasma —añadió antes de marcharse, soltando una risita juguetona—. ¿Sabréis cuál es?

Y tal cual se desvaneció en el aire, sin dejar rastro alguno. En el cielo, Lolo volaba en círculos con total tranquilidad.

Si alguno de los dos había escuchado los rumores (o incluso había ido a investigar) sobre las Siete Maravillas de Villa Crepúsculo, seguramente reconocería aquel "tren fantasma" como una de aquellas maravillas. Sin embargo, se suponía que eran habladurías para ingenuos y turistas. ¿Lo eran...?

Así pues, esa era la información de la que disponían Enok y Freya: ir a la estación y coger un tren. Fácil, ¿no? Aunque debían darse prisa, o lo perderían.

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Fecha límite: martes 2 de septiembre.


Decidme si os viene mejor que la fecha límite sea de 4 días o de 5 días, o si os da lo mismo. El número con más votos será el que utilice a lo largo de la trama. Un saludo~
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Re: [Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Notapor Darkness Seeker » Vie Ago 29, 2014 6:36 pm

Estaba realmente atento a las palabras y opiniones de Malik, tanto que de hecho llegué sin darme cuenta en poco tiempo a los jardines. Una vez que pude darme cuenta de mi posición, pude ver como Myxa ya estaba allí, esperándonos. curiosamente parecía también algo incómoda o preocupada por nuestra misión. Aunque yo no era el más apropiado para pensar así.

Oh, ¡hola Myxa!—le dije mientras la saludaba—siento el retraso, nos encontramos en los pasillos y nos pusimos a pensar...

Ey, Myxa

Malik se dirigió a Myxa con cierta tranquilidad, lo que me dió a pensar que quizás ya se conocerían de alguna misión pasada. Sinceramente, no me importaba lo más mínimo, pero era por mera curiosidad.

Neru ha estado contándome teorías interesantes sobre lo que puede estar pasando en Villa Crepúsculo Que Bastión Hueco puede tener que ver, ¿tú qué opinas?

Myxa se puso pensativa, usando sus manos para imitar una pose tan característica de los investigadores o de esas escenas de película donde el protagonista debe de pensar en un plan maestro para evitar algún tipo de peligro, escapar de una zona en destrucción o simplemente para pensar en sus cosas.

Acto después, Myxa nos contó su opinión y parte de su historia. Del jarrón, de una supuesta "maldición", de unas "fans" histéricas e incluso de un carro de zanahorias que por poco la hace puré. Tras eso, tuvimos que estar esperando un tiempo, es posible que incluso un cuarto de hora, cuando de pronto vi a dos figuras ya conocidas acercándose a toda velocidad.

¡¡AKIOOOOOOOOOOOOO!!

¡¡Nos vamos, venga, venga!!

¡Maestro!―le grité al ver sorprendido como se marchaba así como así―¡Agh!Que diablos...

Sin perder un segundo y para evitar perder de vista a mi Maestro, invoqué mi Glider y mi armadura y me dirigí junto a Malik y a Myxa a nuestro Destino.

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La gigantesca estación con su torre del reloj nos esperaba en el mundo, aunque no podía decir lo mismo de Akio. El Maestro sin hacernos mucho caso ya se disponía a bajar por las escaleras, por lo que salí corriendo tras él, aunque para ironía al bajar lo que me encontré era bastante diferente a lo que me esperaba.

Tú, paga

Estuve a punto de preguntarle a qué se refería, aunque al ver la cantidad de helados que llevaba en las manos y al vendedor al lado me pareció obvio lo sucedido. Maldita sea, Akio es igual que mi hermana...

Bueno, ¿Cuánto es?―comenté al hombre mientras comenzaba a pensar cómo pensaba devolvérsela al chico.

Tras pagar lo que fuera que costasen los helados, me encaminé para ver que se traía entre manos el maestro, además de la cantidad de helados que yo mismo le acababa de pagar.

Venid, que os explico. Hay siete maravillas de esas, y seis se encuentran en las Terrazas del Atardecer. Las tenía apuntadas... Aquí.

Tras eso le tiró la lista a Myxa y ella lo abrió para que lo viéramos:

― Los escalones que suman distinto para arriba que para abajo
― El amigo tras la pared
― Los quejidos del túnel
― El doble
― La bolsa animada
― El misterio del tren fantasma
― La adorable fantasma


La última, la de la fantasma, se encuentra en una mansión en el bosque de las afueras. Yo iré a echarle un vistazoVosotros tres montad en un tren hasta las Terrazas e investigar las otras seis. ¿Entendido?

Sin perder mucho más tiempo, se levantó para girarse en un momento.

Cuando lleguéis haced lo que queráis, podéis dividiros o ir juntitos de la mano una por una para no perderos, pero cuando llegue quiero un informe detallado de todo lo raro que encontréis Recordad que no podéis usar magia y todo ese rollo.

Tras eso se fue, dejándonos allí tirados para nuestra misión. Me dispuse a mirar la nota de Akio, junto a mis compañeros.

Myxa, tú que has crecido aquí―le pregunté curioso ―¿Entiendes algo de la lista? No entiendo nada, la verdad...

Una vez tuviéramos una idea básica de que significaba en sí la lista, me preparé para sacar unos platines de mi carterita.

Puesto que ya he tenido que pagar lo de Akio, ¿Queréis que os pague los billetes?

Y tras eso, comenzaríamos oficialmente nuestra investigación...
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Notapor Sheldon » Sab Ago 30, 2014 3:23 pm

El vestíbulo de Bastión Hueco no había cambiado nada, cual palabra escrita en una hoja de papel atemporal. El silencio era pesado y la brisa inexistente. Me acerqué unos pasos, buscando a mi compañera, a la encargada de haber mandado la nota a mi habitación. Sentada sobre el poyete de la fuente mimaba y acariciaba a su compañero, el dañino loro blanquecino. Supuse en ese momento que su nombre era Lolo, nombre bastante estúpido y ridículo para un animal de compañía, fuese de la especie que fuese.

No me encontraba solo, “Doña Nadie-sabe-que-existes” me acompañaba. La miré un par de veces de reojo. Reconozco que sentía curiosidad por fijarme en ella pero era complicado hacerlo sin parecer una persona con demasiadas licencias. Por si fuera poco no me encontraba en el mejor momento para aquellas cosas, necesitaba reflexionar y sobre todo prepararme para lo que me esperaba.

Finalmente alcancé a Shinju. Debía ser aquella chica ya que era prácticamente la única que podía encontrarse a aquellas horas en el vestíbulo. Esta vez si me detuve en guardar una imagen de ella en mi cabeza. De mediana estatura, sus ropajes la hacían esbelta. Seguro estaba que tras aquellos encajes se escondía una débil muchacha. Su cabello oscuro se deslizaba por sus hombros y se fundía con el corsé que vestía decorado en la parte baja por lo que se asemejaban a unas flores de nieve muy reales. Y el pájaro en sus manos, como un complemente de aquella moda tan barroca.

Parecía una broma, su vestido, su forma de ser, el loro con tendencias homicidas y la misión que estaban a punto de llevar a cabo.

Jo, llegáis pronto. Lo siento Lolo, tendrás que esperar a que lleguemos para desayunar —divagó Shinju casi mofándose de los aprendices. Clavé mi mirada en el infinito, tras ella, y la mantuve unos segundos para finalmente devolverla al lugar que le correspondía, oculta y compungida—.Nanashi quiere que os pregunte... Ah, que si tenéis alguna duda estúpida sobre la misión —añadió mientras sostenía una libreta en sus manos. Volví a mirarle ahora confundido, preguntando qué era lo que se proponía en realidad—. Y que tengo que recordaros que una vez estemos en Villa Crepúsculo, por mucho que estemos de paso, no podemos usar magia ni llamar la atención, bla, bla, bla.

»¿Y bien? ¿Alguna pregunta?

Abrí la comisura de mis labios instintivamente pero dejé que una vocal resonase enmudecida en el aire. Odiaba tenerlo todo claro, no dudar y no poder preguntar si podíamos desviarnos del camino, si no había otras amenazas en mundos diferentes más importantes que la ciudad del eterno crepúsculo. Mi gesto finalizó en una negación.

Suspiré abatido y al fin pude observar a la chica que me acompañaría. Una sensación indescriptible me asaltó en aquel momento, el sentimiento al recordar, al darte de bruces con que la realidad juega contigo. Pero todo pasó como una exhalación. Fue su cabello, rosado, el que me recordó a la chica de Tierra de Partida. Mucho más corto que el de Shinju pero de una inmensa belleza. Resultaba también algo extraño pero no por ello dejaba de complementar con sus vivaces y despiertos iris. Pálida y de corta estatura, se asemejaba a un fantasma, vivaz pero tímido.

Esperé a que los formalismos terminasen mientras gastaba mi tiempo en una retrospectiva, la de mis días en el castillo de la luz, Tierra de Partida.

Poco restaba por hacer ya. Los tres aprendices junto con el pájaro despegamos hacia el cielo, desapareciendo en el apagado cielo de aquel mundo. Durante el viaje empecé a sentir mi segunda fase, el nerviosismo. Sudaba, notaba un calor extenuante en todo mi cuerpo oculto por la armadura. Mi respiración se truncaba por momentos, manteniendo en un delgado velo entre la cordura y la locura. Mi cuerpo quería convertirse en un ente con conciencia propia, sin mi control, sin mi destino.

Supongo que al fin y al cabo la vida avanzaba estuviese yo o no en las puertas de la desesperación. Así que no hice nada, no avisé a nadie de mi estado y ni tan siquiera me preocupe en relajarme.

Al fin habíamos llegado, Villa Crepúsculo.

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Descendimos al mundo aunque no directamente en el poblado. Aún recordaba los colores tristes del cielo, los rayos de sol bronceando la piel en los veranos, el puñado de casas que se extendía en el horizonte y todas las oraciones que se elevaban en el aire como nubes con dueño. Intenté no mirar, no imaginar ni recordar, por lo que seguí al grupo y apenas volteé la mirada.

Descendimos en aquella Mansión, en sus jardines. A pesar de entender el lugar en el que estábamos me extrañé y quizás en el fondo me asusté al recordar las habladurías y los cuchicheos que corrían acerca de la vivienda abandonada.

A simple vista daba la impresión de estar deshabitada, sin un alma en sus entrañas. Pero luego cambié de opinión. Siguiendo a Shinju hacia el exterior pude observar en la verja dos fornidos y trajeados guardias que vigilaban. Apenas si nos dirigieron un leve asentimiento, suficiente para aprobar nuestra presencia. Resultaba obvio por tanto que la mansión guardaba algo o alguien que debía ser protegido, siempre lo había pensado así.

Vamos, caracoles, no tenemos todo el día.

Ambos continuamos a través del bosque de árboles siguiendo a Shinju, la cual parecía guiarnos a través del camino. Ciertamente yo no necesitaba guía alguna ya que el entramado de aquellos árboles se me antojaba tan cercano como la palma misma de mi mano. Sufría, no debo negarlo, del recuerdo, de imaginarme como era un niño, jugando despreocupado, lanzándome a los montones de hojas o rodando por la hierba del suelo. Siempre con la mansión como el fondo del escenario, esa mansión que estaba seguro que guardaba algo superior a lo que podía llegar a entender.

Finalmente alcanzamos el lugar que supuse, el hueco en la pared que comunicaba directamente con uno de los barrios de casas de Villa Crepúsculo, la Plazoleta del Tranvía. Una lágrima se desligó de la cuenca de uno de mis ojos y rápidamente eliminé su rastro de mi mejilla, temiendo ser visto

Uy, no me acordaba, tengo que ir a mirar.... Algo —dijo Shinju dejando caer la maravillosa sorpresa que tenía guardada—. Seguid vosotros hasta la estación y coged un tren a las Terrazas del Atardecer, me reuniré con vosotros allí. Pero daros prisa, creo que hay uno apunto de salir.— la miré receloso, preguntándome lo que de verdad había ido a hacer allí y si todo había sido una absurda excusa había urdido—.Si tardo mucho, buscad el tren fantasma —añadió jugueteando con sus palabras—. ¿Sabréis cuál es?

Volví la mirada y dejé escapar el aire que había estado conteniendo, llevándome paralelamente la palma de mi mano a la frente.

Tenemos que-que ir a la Es-Es-Estación— dije envuelto en suspiros y dirigiéndome a mi acompañante—. Está por-por-allí. —añadí señalando al frente, en dirección a una rampa que ascendía por una calle justo al final de la plaza. Mi dedo índice se encontró con la figura de unos cuantos muchachos y un adulto abandonando el puesto de helados y avanzando en dirección al lugar al que debíamos ir—. Vamos...

Dicho aquello empecé a andar esperando que la chica me acompañase. A decir verdad, iba más pendiente de que ninguna cara reconocida en aquel mundo se encontrase conmigo que de otra cosa.

Todo estaba absolutamente igual, nada había cambiado y no sabía si estar feliz ante aquello o estar nervioso, de nuevo. Así que decidí no estar de ninguna forma y seguí andando, parpadeando muy lentamente y disfrutando de la oscuridad momentánea que se creaba, y con un peso encima menos, el de Shinju.

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Edit para poner que a mi me viene mejor de 5 en 5 días.
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Re: [Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Notapor Myxa » Lun Sep 01, 2014 10:54 pm

No quiso asimilar las reacciones de Neru y Malik. La total indiferencia del primero la afectó más de lo que quería admitir, y es que era normal. ¿Cómo podía una persona mostrar tal insensibilidad ante una experiencia cercana a la muerte de su "amiga"? Notó un regusto amargo y tan sólo pudo emitir unos ruiditos ahogados con la garganta.

Esperó un largo rato, pero ni ellos hablaron y Akio aparecía. Cada vez se le hacía más incómodo estar ahí, agazapada como un animalillo, esperando a que algo ocurriese para salir corriendo. No era propio de ella estar así, lo sabía bien, pues eso significaba mostrar debilidad. Y siempre había aprendido a no mostrarla, fuese la situación que fuese.

Fue entonces cuando un rugido gutural retumbó por todos los jardines y Myxa calló de culo contra el suelo del susto. Se incorporó, con un par de dolorosos quejidos, y se fijó en la mujer que estaba de pie en la entrada al castillo. Un segundo, ¿aquella mujer tenía orejas de gato, o estaba alucinando? Aun así eso no fue lo más divertido. Akio corría como alma que lleva el diablo en dirección opuesta a la felina que echaba humo por las orejas.

"Osea que el Diablo en persona tiene un punto débil... Muuuuuuy interesaaante" pensaba con una sonrisa maliciosa dibujándose en su cara, invocando a su glider y se revestiéndose con su armadura para seguir al apresurado grupo hacia su hogar.

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Estaba de vuelta. Desde la torre del reloj pudo volver a sentir la cálida luz del atardecer acariciando su cabello, los bellos colores bermellón tiñendo cada uno de los edificios, aquel dulce olor que caracterizaba la villa... No se había dado cuenta de cuánto lo añoraba.

Descendió junto a los otros cuando se dio cuenta de la ausencia del Maestro. En la entrada de la estación vio que Akio se había dedicado a comprar helados de sal marina mientras obligaba a Neru a pagarlas.

"Será gorrón. Me ha copiado la idea."

Venid, que os explico ―Akio se sentó en las escaleras de la entrada por lo que Myxa se supo de cuclillas delante de él―. Hay siete maravillas de esas, y seis se encuentran en las Terrazas del Atardecer. Las tenía apuntadas... Aquí.

El Maestro sacó un papel arrugado de su bolsillo y se lo pasó a Myxa. Ella la desdobló con sumo cuidado y lo puso a la vista para que los demás lo viesen, al fin y al cabo ella se sabía la lista de memoria.

― Los escalones que suman distinto para arriba que para abajo
― El amigo tras la pared
― Los quejidos del túnel
― El doble
― La bolsa animada
― El misterio del tren fantasma
― La adorable fantasma


La última, la de la fantasma, se encuentra en una mansión en el bosque de las afueras. Yo iré a echarle un vistazo. Vosotros tres montad en un tren hasta las Terrazas e investigar las otras seis. ¿Entendido?

Ningún problema. ¿Algo más que añadir? ―preguntó antes de ponerse en pie de nuevo.

Cuando lleguéis haced lo que queráis, podéis dividiros o ir juntitos de la mano una por una para no perderos, pero cuando llegue quiero un informe detallado de todo lo raro que encontréis ―el rubio examinó cada uno de los palos, esperando encontrar una que pusiese premio. ¡Pero bueno, si le habían salido gratis todos ellos!―. Recordad que no podéis usar magia y todo ese rollo.

Akio, vivo aquí ¿sabías? Puedo hacer de guía turística ―dijo con un notable tono de sarcasmo.

Antes de que la escuchase siquiera ya se había marchado, dejándolos solos. Myxa frunció el ceño y arrugó la nariz, algo no le encajaba. Seguro que había algo que Akio no quería que viesen, ¿por qué si no irse él solo? Le daba en la nariz que Akio no era para nada estúpido.

Myxa, tú que has crecido aquí, ¿entiendes algo de la lista? No entiendo nada, la verdad...

Resopló con fuerza y volvió a mirar el papel que le habían dado. Claro que lo entendía, se sabía la lista de memoria, no le hacía falta leerla siquiera para saber qué ponía. Y era mejor así.

Es una lista donde pone cada una de las supuestas "maravillas" de la villa. En mi tiempo libre me dediqué a husmear y recorrer cada palmo de Villa Crepúsculo, así que conozco su ubicación ―como para no conocerlos. Su casa se encontraba en la colina por lo que siempre tenía que pasar al lado cada día. Generalmente siempre andaba ocupada en alguna tarea, pero las veces que lograba escaquearse pasaba el rato investigando hechos paranormales. Se sentía orgullosa de poder decir que, incluso, llegó a ver fantasmas en la villa con sus propios ojos―. Sólo he llegado a ver como la mitad de la lista, pero bastará.

>>Creo que por mi cuaderno tengo incluso algún minimapa que hice por aquel entonces. Mientras vamos en tren podía hacer copias para los dos, por si os perdéis. Lo mejor será ir a coger el tren, luego ya decidiremos cual ir primero.

Ambos parecían estar medianamente conformes con la idea y vio que Neru sacaba nuevamente la billetera, probablemente para pagarse su billete.

Puesto que ya he tenido que pagar lo de Akio, ¿Queréis que os pague los billetes?

Yo pago mi propio billete ―fue su respuesta, sin emoción en la voz.

Endureció la expresión y se dio media vuelta, comenzando a caminar dentro del edificio. Se notaba que le había ofendido en cierta manera su ofrecimiento. Por el camino se puso la capucha de su chaqueta, ocultando el rostro de miradas indeseadas. Tenía sus razones para querer ocultarla.

Un billete a la Terraza del Atardecer ―pediría nada más llegar a la taquilla. Poniéndose a pensar, el vendedor quizá supiese algo de lo que estaba ocurriendo alrededor de las maravillas, Villa Crepúsculo era un lugar donde los rumores se esparcían como la pólvora, quizás podría sacarle algo si jugaba bien su papel―. Hay que ver, últimamente la gente no para de quejarse. Dicen que están pasando cosas sobrenaturales. ¡Si aquí nunca pasa nada! Es la misma ciudad aburrida de siempre, ¿no le parece?

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Me parece bien ir de 5 en 5 días ^^.
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Re: [Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Notapor Crystal » Mar Sep 02, 2014 1:05 am

Shinju ya esperaba allí cuando entré al vestíbulo. Sentada de una manera elegante, acariciaba al bicho ese que ella consideraba como mascota. En el fondo, se llevaban tan bien porque ambos tenían la misma personalidad. O al menos eso creía yo.

Jo, llegáis pronto. Lo siento Lolo, tendrás que esperar a que lleguemos para desayunar —dijo con una pizca desilusión, dejando que Lolo se posara en su hombro mientras rebuscaba en uno de sus bolsillos. Sí, qué pena, ¿Verdad? No podía imaginarme el día sin que el pajarraco me arrancase los ojos—. Nanashi quiere que os pregunte... Ah, que si tenéis alguna duda estúpida sobre la misión — nos preguntó, sosteniendo un bloc de notas—. Y que tengo que recordaros que una vez estemos en Villa Crepúsculo, por mucho que estemos de paso, no podemos usar magia ni llamar la atención, bla, bla, bla.

»¿Y bien? ¿Alguna pregunta?

Negué con la cabeza. ¡Claro qué tenía dudas! ¿Por qué había recurrido a nosotros dos para ir a Villa Crepúsculo? La única maestra con la que entablé conversación había sido Ariasu, aún no había visto a la maestra Nanashi. Y estaba totalmente segura de que a Shinju no le hacía mucha gracia mi compañía. También podía confirmar que no iba a contestar adecuadamente a mis dudas, que quizás hasta se reiría de mí, así que descarté la idea de hablar.

Miré al que iba a ser mi nuevo compañero y me permití el lujo de observarlo durante unos instantes. Me impresionó su melena tan dorada que contrastaba perfectamente con sus ojos azules, casi transparentes. Sentí un pinchazo en el pecho, recordándome que él podría ser la primera persona con la que entablase una amistad desde hace tanto tiempo. Compañeros en una misión… ¿Eso da para hacerse amigos, no? Todo eran especulaciones, por supuesto. No me sentía muy convencida ante esa idea, pues él no parecía muy feliz. Y por un momento me intrigó cuál sería su verdadera personalidad. ¿Se estaría escondiendo tras una coraza? ¿Cómo sería realmente Don Nadie?

Eso me recordó a que aún no le había preguntado su nombre. Vi cómo me observaba, quizás analizándome como yo había hecho con él instantes atrás, y eso me puso algo nerviosa. No me gustaba la primera impresión que causaba en las personas. Quise dar el paso para hacer la pregunta, pero Shinju anunció que era hora de partir. Me resigné, encogiéndome de hombros; ya habría otro momento para presentaciones.

Los tres pusimos marcha hacia Villa Crepúsculo en nuestros Gliders, junto con Lolo en su cápsula. Por una parte, estaba nerviosa, pues esa iba a ser mi primera misión. Por otra parte, estaba decepcionada ¡El primer mundo que visitaría era del que había salido hacía apenas unos días! Y por otra parte… Estaba asustada. No estaba muy segura de ser capaz de manejarme ante todo lo que podía estar esperándome. Suspiré; ya tendría tiempo para preocuparme cuando llegásemos allí.

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Aterrizamos en los jardines de afuera de la mansión. Todo estaba como cuándo dejé el mundo, nada había cambiado. Bueno, tampoco había pasado tanto tiempo. Precisamente fue en aquella mansión donde tuve mi primer encontronazo con Shinju. Aunque lo importante fue que la maestra Ariasu fue la que me encontró a mí.

Ambos seguimos a Shinju en absoluto silencio. Mi compañero parecía estar observándolo todo. ¿Habría estado ya antes aquí? Supuse que sí. Todos los aprendices viajan mucho y luchan y esas cosas. Luz y oscuridad; la eterna pelea. Podría ser perfectamente un buen título para un libro. Me despojé de mis pensamientos al ver a los dos hombres trajeados que estaban en la entrada del lugar. Daban un poco de grima. ¿Eran aquellos los hombres que Shinju derrotó con tanta facilidad aquel día? Eso me llevó a preguntarme dónde estaban los límites de aquella lolita gótica.

Vamos, caracoles, no tenemos todo el día.

No pude evitar poner los ojos en blanco; esta chica era exasperante. Ambos la seguimos durante un rato, aunque mentiría si negase las ganas que tenía de tirarme al suelo y descansar bajo la sombra de aquellos árboles. Había pasado tanto tiempo ahí que recordarlo me dolía de alguna manera. Todo aquello era una parte de mí que había dejado atrás por empezar una nueva vida por Bastión Hueco.

Finalmente alcanzamos el hueco de la pared, que nos llevó directamente a la Plazoleta del Tranvía. Vi como mi compañero hacía un gesto raro, cómo apartándose algo de la cara. ¿Algún mosquito, quizás? Bueno, qué más daba.

Uy, no me acordaba, tengo que ir a mirar.... Algo —soltó la bomba en cuanto pasamos el hueco—. Seguid vosotros hasta la estación y coged un tren a las Terrazas del Atardecer, me reuniré con vosotros allí. Pero daros prisa, creo que hay uno apunto de salir —¿Qué estaba tramando de verdad Shinju? Me mordí el labio, pensativa—.Si tardo mucho, buscad el tren fantasma —añadió, soltando una risita insoportable—. ¿Sabréis cuál es?

Y sin más, se marchó.

Puse los ojos en blanco, de nuevo, aguantando un suspiro. Miré a mi compañero, que ya había puesto sus ojos en mí, dispuesto a decir algo.

Tenemos que-que ir a la Es-Es-Estación —¿Estaría nervioso?—. Está por-por-allí —señaló al frente. Dirigí mi mirada al punto al que señalaba, y vi al final de la rampa la silueta de diversas personas abandonando el puesto de helados y yéndose por donde nosotros debíamos ir—. Vamos...

Eh… Sí.

Dicho eso, se puso a andar en dirección a la Estación. Le seguí, manteniendo cierta distancia entre nosotros, absorta en mis pensamientos. Me apetecían unos helados, pero no sabía si atreverme a decir algo, así que rechacé la idea. Solo esperaba que mi estómago no se pusiese a hacer ruidos raros por falta de azúcar. Oh, bendito azúcar.

Me mantuve callada todo el camino. No era de las personas que entablaban conversaciones con facilidad, sin embargo sabía que debía preguntarle su nombre ¿Cómo si no iba a referirme a él? Era molesto estar preocupada por un asunto así, cuando debía estar con los cinco sentidos puestos en la misión.

Finalmente, alcanzamos la Estación.

Si no habíamos perdido el tren, pediría dos billetes, invitando a mi compañero, y subiría inmediatamente sin perder tiempo alguno en observar o en pensar en otra cosa. Supondría que él me seguiría. Una vez dentro, me sentaría en el primer asiento libre que viese y cerraría los ojos, olvidándome por un rato de todo.


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Sobre lo de los días, me es indiferente. Pero creo que la mayoría está diciendo de 5 en 5, así que me uno a la causa \o/
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Re: [Villa Crepúsculo] Las siete maravillas

Notapor Tanis » Mar Sep 02, 2014 3:33 am

La verdad era que las palabras de Myxa no proyectaron luz sobre lo que podía ser el problema de Villa Crepúsculo, al menos para Malik. Y por la cara de Neru, el hombre asumió que el muchacho tampoco tenía demasiada idea.

Maravillas. ¿Qué demonios era una Maravilla? ¿Por qué siete, u ocho, o... ? ¿Por qué en Villa Crepúsculo? No entendía nada, y eso le frustró. Cierto era que tampoco se había molestado en leer demasiado de ese mundo, porque de poco peligroso que era apenas resultaba... interesante para su estudio. Vale que allí hubiera tenido una escena bastante «de libro» por así decir, pero... Los asuntos internos...

Compuso una mueca de comprensión para con Myxa, pasar por esas cosas tenía que haber sido duro para ella, aunque no supo muy bien cómo animarla. Ni supo ni pudo, porque enseguida el chillido lejano de Lyn, que corría tras Akio como una fiera en el más estricto sentido de la palabra.

¡¡AKIOOOOOOOOOOOOO!!

¡¡Nos vamos, venga, venga!!

¡Maestro! ¡Agh! Que diablos...

Joder...

Al igual que sus compañeros, convocó a todo correr la armadura y el glider y montó para salir despedido tras Akio y que no le dejaran atrás. Incluso con la prisa pegada al culo, le costó hacerlo.

Volteó la cabeza sólo para mirar a su maestra en el último segundo... y le hizo un gesto de despedida.

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Aterrizaron junto a la estación de tren, aunque él se retrasó un poco de más. Al quitarse la armadura contempló la alta torre del reloj, para girar la cabeza y mirar el sol del atardecer, tal y como lo había dejado tras... ese día. Sin querer una sonrisita suave se formó en sus labios, al recordar a Fátima tomando helado con él en las escaleras de dicha estación.

Tal y como estaba el maestro ahora. Se acercó en cuanto Akio sacó el papelito.

Hay siete maravillas de esas, y seis se encuentran en las Terrazas del Atardecer. Las tenía apuntadas... Aquí.

Malik se colocó junto a Myxa para leer las notas, descubriendo una lista de cosas que no le sonaban en los más mínimo. Maravillas, otra vez eso. ¿Qué era una Maravilla? Estuvo a punto de preguntarlo porque el tema salía a colación cada dos por tres y estaba claro que era el tema importante de la misión. Si no Akio no lo mencionaría, ni Myxa lo habría hecho. Pero no lo hizo. Esperó.

Dejó que el maestro diera las últimas instrucciones, mostrándose de acuerdo con ello y esperó a que sus dos compañeros tomaran una decisión. Después de todo, Myxa era nativa y Neru... bueno, no en términos reales, pero mejor ideas sobre la Villa podía tener.

Myxa, tú que has crecido aquí ¿Entiendes algo de la lista? No entiendo nada, la verdad...

Es una lista donde pone cada una de las supuestas "maravillas" de la villa. En mi tiempo libre me dediqué a husmear y recorrer cada palmo de Villa Crepúsculo, así que conozco su ubicación. Sólo he llegado a ver como la mitad de la lista, pero bastará.

«Ya, pero eso no esclarece nada de nada». Malik torció un poquito el gesto, mirando de nuevo hacia la puesta de sol

Creo que por mi cuaderno tengo incluso algún minimapa que hice por aquel entonces. Mientras vamos en tren podía hacer copias para los dos, por si os perdéis. Lo mejor será ir a coger el tren, luego ya decidiremos cual ir primero.

Me parece bien —asintió.

Si era una lista considerable, que lo era, probablemente debieran dividirse. No podía ser demasiado complicado.

Puesto que ya he tenido que pagar lo de Akio, ¿Queréis que os pague los billetes?

No hace...

Yo pago mi propio billete.

La interrupción seca de Myxa hizo que Malik meneara la cabeza y mirara a Neru.

Está bien, pago yo esta vez.

Sacó los platines de la cartera y se acercó a la taquilla tras Myxa.

Dos al mismo sitio —pidió tras la muchacha, esperando a que le dieran los billetes mientras ella charlaba o intentaba charlar con el taquillero.

Quería preguntarle a Myxa qué demonios era una maravilla dentro del contexto de la Villa, pero supuso que sería mejor hacerlo luego en el tren. Allí todo el mundo parecía saber de ellas, o al menos concoer su significado...

¿Queréis que nos dividamos luego? Podríamos cubrir mayor número de... hm... maravillas a la vez —dijo una vez tuviera los billetes en la mano y estuvieran a punto de subir al vagón—. Aunque no tengo idea de lo que es.

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