[Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Participantes: Celeste, Saeko. Extras: Malik, Saito

Aquí es donde verdaderamente vas a trazar el rumbo de tus acciones, donde vas a determinar tu destino, donde va a escribirse tu historia

Moderadores: Suzume Mizuno, Denna, Astro

[Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor Sombra » Mié Dic 16, 2015 6:59 pm

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Para Saeko y Malik posiblemente encontrarse en la Sala del Trono de Bastión Hueco era algo extraño. Nanashi, Ryota y Lyn estaban allí presentes hablando tranquilamente. Parecía como si nunca hubiesen estado en guerra, ya que incluso la normalmente malhumorada Lyn se mostraba serena y bastante perceptiva.

Ambos aprendices habían sido llamados en Tierra de Partida por la Maestra Lyn, quien les había explicado muy brevemente la situación: Algo estaba ocurriendo en Agrabah, algo malo. La Maestra había escogido expresamente a Saeko por lo que había vivido allí tiempo atrás y a Malik por ser de aquel desértico mundo, y por tanto alguien que conocía mejor que nadie aquel mundo y sus características.

Malik probablemente nunca había estado en el interior del castillo de la otra orden, pero sin duda el lugar le transmitiría un sentimiento algo tétrico. Las paredes eran viejas y de un gris azulado un tanto tenebroso, había un ventanal sin cristales en lo alto de la sala, pero a demasiada altura como para ver lo que había en el exterior. Si se fijaba un poco vería a un sincorazón Wyvern observándolos. Ryota se dio cuenta de la presencia de aquel sincorazón y en cuanto sus ojos se cruzaron con el ave éste salió volando hacia el exterior muerto de miedo (o eso pareció).

Unas antorchas y candelabros iluminaban el lugar con sus llamas verdes, creando siniestras sombras en los recovecos de la sala del trono.

Dos aprendices de Bastión Hueco se personaron en la sala del trono también; Celeste y Saito, que se encontrarían el peculiar panorama. No todos los días en Bastión Hueco tenían el placer de recibir aprendices y maestros de Tierra de Partida.

Hay demasiadas anomalías en ese mundo, y de manera simultanea —comentaba un Ryota preocupado—. Nuestros observadores nos han estado notificando de que una tormenta de arena de tal calibre es algo que no había ocurrido nunca antes, además de que se han avistado a los Villanos Finales. Las puertas de la ciudad han sido totalmente cerradas.

Sí, también nos han llegado reportes al respecto —afirmó Lyn con los brazos cruzados—. Pero por lo que veo lo que no sabíais era que la ciudad se ha empezado a llenar de sincorazón.

¿Cómo dices? —intervino Nanashi, que apenas había hablado hasta aquel momento.

Ya no se limitan a atacar por la noche o cuando un portador anda cerca. Ahora aparecen a cualquier hora del día, ya han provocado varias masacres en el Bazar.

Por como lo dices, parece como si se hubiesen vuelto organizados —especuló Ryota.

Lyn afirmó con la cabeza.

Creemos que pueden estar siendo controlados, desconocemos si hay un sincorazón Alfa detrás de, si alguien ha conseguido controlarlos en aquel mundo o en el peor de los casos...

Aaron —completó Nanashi con rabia contenida. La Maestra se levantó de su trono y se acercó al grupo de aprendices.

Pasó sus ojos sobre Malik, y luego sobre Saeko.

¿Te va todo bien? —preguntó mientras sonreía con un deje de tristeza. La mujer tras escuchar la respuesta de Saeko (si respondía) se colocó junto a Saito y Celeste.

Ryota se levantó del trono central y dirigió una mirada indescifrable hacia el grupo.

Ésta misión es de reconocimiento —alzó la voz—. El objetivo principal es encontrar la fuente de los acontecimientos que azotan Agrabah, descubrir que intereses tienen en el mundo los Villanos Finales y pararlos si es necesario.

>>Saito, te encargarás de cuidar a Celeste durante ésta misión en caso de que Nanashi tenga que investigar por su cuenta. No os separéis bajo ninguna circunstancia.

¡Lo mismo os digo a vosotros dos! —Lyn clavó sus ojos de bestia en los dos aprendices de Tierra de Partida—. Malik, tú harás de guía, ¡y ni se os ocurra fastidiarla!

La mujer lobo hizo una pausa dramática, en donde todos pudieron apreciar como sus rasgos animales se marcaban mucho más mientras lanzaba una mirada amenazadora.

¡De lo contrario haréis diez mil sentadillas y doscientas vueltas a Tierra de Partida!

Ryota se dirigió al portón de la sala del trono pare dejar al grupo de cuatro aprendices y dos Maestras.

Bien, ¿alguno tiene dudas o necesita coger alguna cosa antes de marcharnos a Agrabah? —preguntó Nanashi mientras invocaba un Portal de Luz a su lado.

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¡Bienvenidos a La leyenda del rey Salomón!

Llevo con esta trama pendiente por hacer desde hace un año (pero entre el EG y tal fue imposible).

Esta trama es una continuación de las anteriores que he llevado en Agrabah, pero no hace falta leerlas para enterarse del asunto... De hecho, podríais preguntarle a Saeko o a Saito cualquier duda sobre lo acontecido hasta ahora en dicho mundo.

Como ya dijo Ryota, en esta misión importa (y mucho) explorar el entorno, aunque Ryota y Lyn os han organizado de una manera, eso no quita que podáis mezclaros como prefiráis. Habrá pelea difícil muy probablemente, por lo que os recomiendo subir de nivel a todos haciendo encuentros, misiones etc para ir con el mayor nivel posible. Las fichas no las recogeré hasta que empiece un combate importante de la trama.

Normalmente postearé dos días después de la fecha límite. Eso lo hago para dar un pequeño márgen extra a los jugadores en caso de despiste o cualquier problema personal.


Fecha límite: 21/12/2015
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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor H.S Sora » Vie Dic 18, 2015 11:36 pm

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Había estado muchas veces en la Sala del Trono, pero ninguna de aquellas experiencias había resultado tan amarga como la de hoy. Por suerte, la poca iluminación que nos otorgaban las antorchas permitía que el resto de la Oscuridad me amparase, como si de un manto se tratara.

Me protegía de lo que había estado evitando desde hacía semanas.

Desvié la mirada de todos los presentes y me encontré con otra irónica sorpresa. Un Sincorazón Wyvern parecía observarnos desde las alturas. No pude evitar esbozar una sonrisa mientras miraba en su dirección.

Atrévete a bajar. Ya no necesito a nadie para dejarte hecho puré.

De pronto el Sincorazón echó el vuelo en dirección opuesta, como si su instinto le hubiese avisado de que aquella reunión “pacífica” no era el mejor momento para atreverse a atacar a un grupo tan extenso de Aprendices y Maestros; presté de nuevo atención a aquella particular conversación que estaba teniendo lugar. No todos los días Tierra de Partida visitaba el Bastión, y esperaba que aquello no fuese a convertirse en una costumbre... mi mirada se dirigió a ella de manera involuntaria.

La aparté inmediatamente, centrándome en las palabras del Maestro Ryota.

Hay demasiadas anomalías en ese mundo, y de manera simultanea —El semblante del líder de Bastión Hueco era de pura preocupación—. Nuestros observadores nos han estado notificando de que una tormenta de arena de tal calibre es algo que no había ocurrido nunca antes, además de que se han avistado a los Villanos Finales. Las puertas de la ciudad han sido totalmente cerradas.

Sí, también nos han llegado reportes al respecto —La Maestra de Tierra de Partida con rasgos animales, Lyn, también se encontraba presente en aquella reunión—. Pero por lo que veo lo que no sabíais era que la ciudad se ha empezado a llenar de sincorazón.

¿Cómo dices?

Recordé la marabunta de aquellos seres que había aparecido durante el desfile, y me imaginé la situación, pero de manera constante. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo.

Ya no se limitan a atacar por la noche o cuando un portador anda cerca. Ahora aparecen a cualquier hora del día, ya han provocado varias masacres en el Bazar.

Por como lo dices, parece como si se hubiesen vuelto organizados

Lyn confirmó sus especulaciones.

Creemos que pueden estar siendo controlados, desconocemos si hay un sincorazón Alfa detrás de, si alguien ha conseguido controlarlos en aquel mundo o en el peor de los casos...

Aaron.

Apreté los puños. Ahora que la verdad se había descubierto, aquel monstruo tendría todavía más cautela para que sus planes se llevaran a cabo. Si era él quien estaba detrás de todo aquello, lo mejor sería pararle los pies antes de que acabase dejando Agrabah reducida a cenizas.

Tal y como se sospechaba que había hecho con Villa Crepúsculo.

¿Te va todo bien?

Nanashi se había levantado y dirigido hacia el grupo de Tierra de Partida para hablar con Saeko; por mi parte tuve que hacer un esfuerzo para controlar cualquier clase de emoción que estuviese sintiendo en aquel momento. Notaba como mis músculos se tensaban tanto que incluso llegaban a doler.

Por suerte la Maestra acabó colocándose a mi lado y al de Celeste, que parecía que también vendría a aquella misión que protagonizaríamos los presentes.

Ésta misión es de reconocimiento —dijo Ryota tras levantarse, tal y como lo había hecho Nanashi—. El objetivo principal es encontrar la fuente de los acontecimientos que azotan Agrabah, descubrir que intereses tienen en el mundo los Villanos Finales y pararlos si es necesario.

>>Saito, te encargarás de cuidar a Celeste durante ésta misión en caso de que Nanashi tenga que investigar por su cuenta. No os separéis bajo ninguna circunstancia.

Asentí, golpeando amigablemente con el codo a Celeste.

Ya verás como todo sale bien.

¡Lo mismo os digo a vosotros dos! Malik, tú harás de guía, ¡y ni se os ocurra fastidiarla!

>>¡De lo contrario haréis diez mil sentadillas y doscientas vueltas a Tierra de Partida!

Tras la amenaza de la Maestra a Saeko y Malik, el Maestro Ryota se dispuso a dejarnos a solas con aquel peculiar grupo de cuatro Aprendices y dos Maestras; no había estado en otra misión desde lo acontecido en el Castillo del Olvido. Solo esperaba que esta tuviese mejor final.

Bien, ¿alguno tiene dudas o necesita coger alguna cosa antes de marcharnos a Agrabah?

Nanashi había invocado un Portal de Luz, por lo que marcharíamos de un momento de otro, tragué saliva mientras negaba con la cabeza; había tenido la brillante idea de envolver la guadaña en una especie de tela de color no muy chillón para que pasase desapercibido en un mundo como aquel, además de la bolsa que ya llevaba con el resto de mis cosas.

Tras mi primera visita a Agrabah había aprendido que vestir de negro no era la mejor de las opciones a no ser que se quisiese morir de insolación, por lo que en esta ocasión había optado por ropa del mismo estilo pero más enfocada al tiempo que sabía que podía hacer en un mundo como ese.

Miré de reojo a Celeste, deseando que no tuviese que tener la desgracia de enfrentarse a ninguno de aquellos Villanos Finales todavía. A pesar de ser un grupo tan grande, bajar la guardia en algún momento contra monstruos como ellos podía significar cometer un error fatal, e incluso podía significar la muerte de alguno de los presentes. No dejaría que aquello pasase si podía evitarlo.

Suspiré mientras cerraba los ojos y atravesaba el Portal en cuanto la Maestra Nanashi me dio permiso. Solo esperaba no encontrarme con ningún principito en aquella ocasión.

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¡Buenas a todos!

Un placer empezar esta trama con vosotros :3 Cualquier duda o cosa que necesitéis aquí estoy(?)

PD: En cuanto pueda me compro los protectores(?)
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Muchas grácias por el avatar Mepi ^^
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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor Denna » Sab Dic 19, 2015 1:03 am

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Antes que nada, pongámonos en situación:

Al llegar a Bastión Hueco se me había informado —por decirlo suavemente— de una guerra con una Orden rival, la de Tierra de Partida. Una guerra a muerte, sin trampa ni cartón: aprendiz que veías, aprendiz que te tocaba liquidar. Sí, es verdad que había pasado cierto tiempo desde entonces. Y muchas cosas; puede que yo no las hubiese vivido, pero los rumores volaban rápido por el castillo. Se hablaba de paz. O, al menos, de una pequeña tregua.

¿Puestos en situación? Bien. Entonces que alguien me lo explique: ¿significaba “una pequeña tregua” que una Maestra de Tierra de Partida y dos aprendices suyos campasen a sus anchas en plena sala del trono? No era por poner en duda el juicio de Ryota, pero a mí la situación no me tenía tan tranquila. No después de las cosas que había llegado a oír.

«Y a todo esto... ¿qué hago yo aquí?».

Mi Maestro fue el primero en hablar. Sentado en su trono, preocupado, pero no por la presencia de de sus antiguos enemigos.

Hay demasiadas anomalías en ese mundo, y de manera simultanea. Nuestros observadores nos han estado notificando de que una tormenta de arena de tal calibre es algo que no había ocurrido nunca antes, además de que se han avistado a los Villanos Finales. Las puertas de la ciudad han sido totalmente cerradas.

Ah, bueno, ¡una misión! Mejor eso que un combate por la supervivencia. Además, no se veía ni a Alexis ni a Diana por ahí, así que no sería una misión tan suicida.

...Sin contar el detallito ése de la tormenta de arena monstruosa y los Villanos Finales, cuyo nombre no es que inspirara mucha confianza.

Sí, también nos han llegado reportes al respecto —resaltó la Maestra de Tierra de Partida, quien, por cierto, tenía unas orejas de perro (brazos negros, orejas animales... Todo muy normal en mi día a día, sí).—. Pero por lo que veo lo que no sabíais era que la ciudad se ha empezado a llenar de sincorazón.

¿Cómo dices? —Nanashi parecía sorprendida.

Ya no se limitan a atacar por la noche o cuando un portador anda cerca. Ahora aparecen a cualquier hora del día, ya han provocado varias masacres en el Bazar.

«Esto mejora por momentos...» pensé con sorna. Con todo, mantuve la boca cerrada, esperando a que los tres Maestros acabaran de debatir.

Por como lo dices, parece como si se hubiesen vuelto organizados.

Creemos que pueden estar siendo controlados, desconocemos si hay un sincorazón Alfa detrás de, si alguien ha conseguido controlarlos en aquel mundo o en el peor de los casos...

Aaron.

Alcé las cejas.

Eh, eh, espera un segundo... ¿Os referís a ése Aaron?

Las palabras se me escaparon solas. Quizás no debería de haber interrumpido a Nanashi de ese modo pero... ¿Aaron, el blanco de cotilleos de Bastión Hueco, despiadado asesino, maníaco y vengativo? ¡Bueno! ¿Qué era aquello, una fiesta? ¿O un suicidio colectivo? Porque no pretenderían en serio enviarnos (¡enviarme!) ahí, ¿no?

Pues sí.

Ésta misión es de reconocimiento —dijo Ryota, levantándose del trono—. El objetivo principal es encontrar la fuente de los acontecimientos que azotan Agrabah, descubrir que intereses tienen en el mundo los Villanos Finales y pararlos si es necesario.

»Saito, te encargarás de cuidar a Celeste durante ésta misión en caso de que Nanashi tenga que investigar por su cuenta. No os separéis bajo ninguna circunstancia.


Increíble —farfullé, mirando cómo se iba. Pero claro, ¿quién era yo para decirle nada al Maestro? Me encogí de hombros, resignada, y lancé una mirada nerviosa en dirección a mi compañero—. Pues... intentaré no dar muchos problemas.

«Ni morirme,» añadí para mis adentros. Nanashi, quien se había acercado a nosotros durante el discurso de Ryota, alzó una mano e invocó un portal de Luz.

Bien, ¿alguno tiene dudas o necesita coger alguna cosa antes de marcharnos a Agrabah?

De hecho, sí, Maestra Nanashi, ¿Maestra..? —Dejé la pregunta en el aire, esperando a que la mujer perruna se presentara. Entonces, un poco cortada, proseguí:—. No he visitado Agrabah antes, y no sé sus costumbres. ¿Qué clase de mundo es? ¿Hay que vestir o hablar de alguna manera para no desentonar entre la gente?

Me reservé otras posibles preguntas para cuando llegáramos. Cambié el peso de un pie a otro y me acerqué a los aprendices de Tierra de Partida, a la espera de las órdenes de Nanashi. Compuse mi mejor sonrisa. Ya que había que colaborar, mejor ir de buenas.

Villanos Finales, Sincorazón y un loco en una tormenta de arena; suena a chiste malo —bromeé—. Espero que nos llevemos bien. Yo me llamo Celeste, ¿y vosotros? ¿Ya os conocéis el mundo al que vamos?

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¡Un placer estar en la trama con vosotros!~ Especialmente con Tanis y Zeix, que aún no hemos roleado(?). Y nada, mucha suerte a todos, GM y participantes. Nos leemos ^^.
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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor Tanis » Sab Dic 19, 2015 5:52 pm

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Era la primera vez que Malik pisaba Bastión Hueco. Llevaba años escuchando historias sobre lo que pasó, relatos de aprendices que estuvieron allí durante la secesión de las órdenes, imaginándose cómo sería el castillo de sus enemigos. Y ahora que ya no eran enemigos estaba de pie en su gran sala del trono, esperando a recibir sus nuevas órdenes de boca de Lyn, Nanashi y el propio Ryota. Con él se encontraba Saeko, una aprendiza (antes del propio Bastión Hueco ahora de Tierra de Partida), con la que Malik todavía no había tenido tiempo de hablar. Recordaba haberla visto tras el incidente del Castillo del Olvido, igual que a Nikolai, pidiendo por favor poder traspasarse a la Orden de la Luz.

Malik no lo admitiría, pero estaba nervioso. Hacía casi tres años que no pisaba Agrabah entre unas cosas y otras y que le adjudicaran una misión concreta a su mundo natal le hizo sentir todavía más preocupado de lo que debería. Más que nervioso estaba angustiado, porque la breve explicación de Lyn le había dejado claro que algo estaba pasando, algo muy malo. La perspectiva de regresar a casa y encontrarse un panorama aún más desolador que la de aquel castillo era lo que le hundía. No la oscuridad tenebrosa de Bastión Hueco, no la terrible consciencia de que afuera un sincorazón Wyvern estaba observándolos como quien esperaba a una jugosa presa.

Cuando entraron dos aprendices de Bastión Hueco a la sala, Malik supo que ni Saeko ni él irían solos a Agrabah y que la colaboración entre ambas órdenes estaba más que puesta sobre la mesa. Malik inspiró hondo y se mantuvo sereno, a la espera.

Hay demasiadas anomalías en ese mundo, y de manera simultanea —Malik oyó el comentario de Ryota y prestó más atención —. Nuestros observadores nos han estado notificando de que una tormenta de arena de tal calibre es algo que no había ocurrido nunca antes, además de que se han avistado a los Villanos Finales. Las puertas de la ciudad han sido totalmente cerradas.

«Villanos Finales... ». Inmediatamente Malik pensó en Zande, el único Villano Final con el que se había cruzado, bastante tiempo atrás durante una de sus primeras misiones importantes.

Sí, también nos han llegado reportes al respecto, pero por lo que veo lo que no sabíais era que la ciudad se ha empezado a llenar de sincorazón.

Malik, que estaba cruzado de brazos, apretó los dedos de forma inconsciente sobre sus propios brazos y se aguantó las ganas de interrumpir la conversación de los maestros.

¿Cómo dices?

Ya no se limitan a atacar por la noche o cuando un portador anda cerca. Ahora aparecen a cualquier hora del día, ya han provocado varias masacres en el Bazar.

«Eso suena a organización, a seguridad... ». Su propia epeculación concidió con la de Ryota en silencio.

Por como lo dices, parece como si se hubiesen vuelto organizados.

Creemos que pueden estar siendo controlados, desconocemos si hay un sincorazón Alfa detrás de, si alguien ha conseguido controlarlos en aquel mundo o en el peor de los casos...

Aaron.

Malik sintió la rabia de Nanashi incluso por encima de la suya propia. Sincorazón de día en Agrabah. Cuando él se marcho eso habría sido impensable, inaudito. Las cosas tenían que estar realmente mal si de verdad alguien podía movilizar sincorazón de esa forma, empujándolos a atacar a todas horas del día, a cualquiera... Pero sus propios sentimientos se quedaron tras la fachada seria de su rostro y la tensión de su cuerpo. Miró a Nanashi con su único ojo, aunque desvió la vista hacia un punto infinito y vacío del suelo, pensativo.

«Aaron, Villanos Finales, sincorazón... ». No le gustaba nada de aquello y que fuera su mundo natal el afectado le enervaba todavía más. Después de su crisis tras el combate contra Tomar-Re había tardado en adaptarse a su nueva condición, al combate con un solo ojo, a la magia... Esta era una de sus primeras misiones tras el ajuste casi completo, no podía fallar. No podía permitirse dejarse llevar por la debilidad otra vez. Si flaqueaba, si se perdía, no sólo él o sus compañeros se verían afectados, también el destino de su ciudad.

Ésta misión es de reconocimiento —La voz de Ryota le sacó de su ensimismamiento y volvió a prestar atención—. El objetivo principal es encontrar la fuente de los acontecimientos que azotan Agrabah, descubrir que intereses tienen en el mundo los Villanos Finales y pararlos si es necesario.

>>Saito, te encargarás de cuidar a Celeste durante ésta misión en caso de que Nanashi tenga que investigar por su cuenta. No os separéis bajo ninguna circunstancia.

Malik asintió casi de forma imperceptible. Nanashi iría con ellos... ¿Iría Lyn también? Bueno, no estarían solos ante el posible peligro. Por más bagaje que él o cualquiera de los demás aprendices pudieran llevar a la espalda, la presencia de un maestro siempre era bienvenida. No conocía de forma particularmente profunda, siquiera superficial, a Nanashi, pero ahora era una aliada así que tenía su respeto.

¡Lo mismo os digo a vosotros dos! Malik, tú harás de guía, ¡y ni se os ocurra fastidiarla!

Malik asintió de nuevo, esta vez de forma mucho más contundente, y contempló la casi furibunda transformación de su maestra.

¡De lo contrario haréis diez mil sentadillas y doscientas vueltas a Tierra de Partida!

Entendido, maestra.

Por fuera podía parecer tranquilo, pero por dentro se le revolvió el estómago por la aprensión y el miedo que le daba el fallar y tener que cumplir ese castigo, mucho peor que la muerte o cualquier cosa que le pudiera pasar durante la misión. Hacer de guía...

Bien, ¿alguno tiene dudas o necesita coger alguna cosa antes de marcharnos a Agrabah?

El portal de luz de Nanashi le recordó al de Fátima y se preguntó qué estaría haciendo ella en esos momentos. Quehaceres de maestra, suponía. Malik no tenía ninguna duda, al menos no en ese momento, y había procurado llevarse todo lo pensable para la misión en Agrabah, además de vestirse de forma que no llamara mucho la atención y no pasara demasiado calor.

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Hizo repaso de su inventario. Llevaba los protectores para los ojos colgados al cuello. Incluso si el parche del ojo izquierdo protegía la cuenca vacía, no quería que se le pudiera meter arena. Mientras constataba que llevaba también las pociones y etérs necesarios, escuchó las preguntas de la chica de Bastión Hueco, Celeste,. Contuvo una sonrisita y las ganas de contestar aquellas cuestiones por Nanashi. Habría sido descortés hacerlo así que terminó de dar cuenta de sus pertenencias y se ajustó mejor los cinturones y los cordones de las botas antes de erguirse y acercarse al portal de Luz. Inspiró hondo, mentalizándose para la tarea. No se esperaban combates, de acuerdo, era únicamente reconocimiento y él tenía que guiar el grupo. No era complicado.

Villanos Finales, Sincorazón y un loco en una tormenta de arena; suena a chiste malo.

Malik giró la cabeza y vio a Celeste junto a ellos, quizá ya saciada de su curiosidad. Curvó una pequeña sonrisa y cabeceó. Estaba de acuerdo, aquello hasta parecía un chiste algo malo.

Espero que nos llevemos bien. Yo me llamo Celeste, ¿y vosotros? ¿Ya os conocéis el mundo al que vamos?

Por mi parte sí, es mi mundo de origen. —Malik se había vuelto a cruzar de brazos mientras esperaba la señal de Nanashi para cruzar el portal y sus manos se perdían en las mangas de la túnica—. Me llamo Malik —añadió.

Miró de reojo al portal, casi ansioso, no podía esperarse a poder pisar Agrabah de nuevo.
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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor Tsuna » Mar Dic 22, 2015 12:46 am

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Lyn, precisamente tenía que tratarse de la maestra Lyn. Saeko había pasado todo aquel tiempo desde el incidente en el Castillo del Olvido, irónicamente, intentando olvidar. Contaba con el apoyo de Nikolai, y juntos se apuntaron a una competición de Frutibol en Ciudad Disney que le subió los ánimos. Desde ese entonces apenas había tenido contacto con algún maestro, excepto la notificación de que su nueva maestra era Iwashi, sí, la misma mujer pelirroja a la que tan poca atención le había prestado durante su estancia como aprendiza esos dos años y que pensaba que no pintaba nada.

Y ahora se encontraba allí, en la sala de Bastión Hueco como antaño, frente a la maestra Nanashi, la que había sido su modelo a seguir durante su aprendizaje, el maestro Ryota y la maestra Lyn, la misma que le había hecho despertar una chispa de rebeldía dentro de su corazón. Todo le resultaba irónico, absolutamente todo, como si la vida le estuviese demostrando que todo de lo que pretendía huir seguía allí, que formaba parte de la realidad, y ella no podía escapar.

Para empeorar las cosas tenía delante a Saito y otra chica que ni siquiera conocía. Sintió el impulso de querer saber quién era, de decirle ante su mirada de extrañeza que ella tenía todo el derecho del mundo a estar en ese lugar. Porque también le seguía sentando mal que ahora la miraran así cuando ese sitio había sido su hogar hasta... ¿hasta hacía cuánto tiempo?

En definitiva, Saeko era una maraña de emociones y sentimientos contradictorios por dentro. Sobretodo se sentía incómoda, pero también se intentaba mentalizar de que su decisión conllevaba una responsabilidad. Una responsabilidad que había ignorado hasta ese entonces.

Un ruido proveniente del techo llamó su atención. Saeko elevó la vista y se encontró con un sincorazón, igual que aquel que le había dejado una peligrosa cicatriz en el brazo derecho, donde ahora se sumaba la cicatriz de la Neosombra del Pasado. Suspiró, resignada ante el mundo real.

Ya no formaba parte de Bastión Hueco y tenía que asumirlo. Solo le quedaba el consuelo de que los maestros recapacitaran sobre lo que había dicho en sus últimos momentos, antes del cambio de bando.

Luego, mirando en derredor a todos en general se encontró con la mirada de Saito, que no tardó en apartarla. Ella la mantuvo sobre el chico, pensativa. Recordaba bien todo lo que le había dicho, que la necesitaba, que Bastión Hueco era su lugar. A decir verdad todavía seguía recelando de esos argumentos, especialmente del primero. Porque aquello no habían sido las formas de hacerlo ni de pedirle nada.

Hay demasiadas anomalías en ese mundo, y de manera simultanea —comentó de pronto Ryota, logrando atraer la atención de Saeko. Cierto, ella estaba allí por algo, con aquel compañero tan grande y robusto que se parecía tanto a Ronin, al que ya había visto un par de veces en sus aventuras. Lyn ya le había dado los detalles, pero quería enterarse todo lo posible de lo que estaba pasando—. Nuestros observadores nos han estado notificando de que una tormenta de arena de tal calibre es algo que no había ocurrido nunca antes, además de que se han avistado a los Villanos Finales. Las puertas de la ciudad han sido totalmente cerradas.

Sí, también nos han llegado reportes al respecto. Pero por lo que veo lo que no sabíais era que la ciudad se ha empezado a llenar de sincorazón.

Los Villanos Finales. El título de los subordinados de Mateus se le quedó grabado a fuego en la cabeza. Luego asimiló otros conceptos como "tormenta de arena" y "sincorazón".

¿Cómo dices?

La voz de Nanashi retumbó por toda la sala y tragó saliva. ¿Habría recapacitado la maestra sobre lo que le había dicho? Se sentía bastante mal por aquella despedida tan brusca, en especial cuando ni siquiera le dedicó unas palabras a su maestra original, Ariasu. Saeko cerró los ojos, amarga, e intentó mantener la compostura.

Ya no se limitan a atacar por la noche o cuando un portador anda cerca. Ahora aparecen a cualquier hora del día, ya han provocado varias masacres en el Bazar.

Por como lo dices, parece como si se hubiesen vuelto organizados

Creemos que pueden estar siendo controlados, desconocemos si hay un sincorazón Alfa detrás de, si alguien ha conseguido controlarlos en aquel mundo o en el peor de los casos...

Aaron

Escuchar su nombre la alteró. Se convenció de que tenía que olvidar todos esos problemas, de que no era cuestión de salir de allí corriendo para no volver a mirar a la cara a ninguno de los presentes. Y que tenía una misión entre manos. Según lo que había escuchado Agrabah estaba sometida a una terrible tormenta de arena, se había avistado a los sincorazón a plena luz del día y los Villanos Finales merodeaban por allí. Se mantuvo tensa, recordando su responsabilidad como Portadora.

No podía echarse atrás.

¿Te va todo bien?

Esa pregunta. Una pregunta que nunca hubiese esperado escuchar allí, y mucho menos de su boca. Pegó un respingo de culpabilidad en el sitio y miró a su maestra cargada de emociones. Ni siquiera sabía qué decir, así que hundió sus hombros, bajó la vista y mantuvo el silencio.

¿A qué había venido eso?

A continuación el maestro Ryota repartió las órdenes pertinentes y se levantó del trono. La segunda fue Lyn, que les amenazó con una cifra desorbitada e imposible de cumplir. Saeko abrió los ojos perpleja cuando su compañero decidió seguirle el juego a la maestra. Ella se limitó a asentir con la cabeza. La sola idea de dar doscientas vueltas a Tierra de Partida le parecía tan ridícula que ni siquiera se la tomó en serio.

Bien, ¿alguno tiene dudas o necesita coger alguna cosa antes de marcharnos a Agrabah?

Saeko se limitó a no decir nada. Ya iba preparada, con un vestido más cómodo y ligero que el de la última vez:

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Saeko escuchó de fondo las preguntas de la otra aprendiz, pero terminó por hacer oídos sordos. Que se encargara Nanashi de explicarle todo, no era su responsabilidad. Luego se mantuvo interna en su mundo interior, procurando estar cerca de Malik y Lyn. El ruido de unos pasos acelerados le terminó por llamar la atención, y en lo primero que se fijó fue en los rizos de la muchacha. A modo de respuesta se llevó la mano a su larga y lisa cabellera púrpura.

Villanos Finales, Sincorazón y un loco en una tormenta de arena; suena a chiste malo —bromeó la aprendiz, aunque Saeko la contempló con una expresión helada, la verdad es que todo aquello no le hacía ninguna gracia—. Espero que nos llevemos bien. Yo me llamo Celeste, ¿y vosotros? ¿Ya os conocéis el mundo al que vamos?

Por mi parte sí, es mi mundo de origen. —Vale, aquello sí que la había pillado por sorpresa.—. Me llamo Malik

Conque Malik... Saeko dio un paso al frente intentando mostrarse más cercana, intentó esbozar una sonrisa y se presentó, intentando mantener en mente que ya no eran enemigos, y que si quería que su decisión tuviese sentido tenía que dejar atrás todo el tema de la guerra y las disputas personales.

Ya me tocó ir en una ocasión con Saito —Y desvió la vista hacia el aprendiz en particular unos momentos, para luego fijarse en la nombrada Celeste—. Mi nombre es Saeko, encantada.

Estaba convencida de que tenía que verse cordial y abierta a las relaciones. Pensó en Assur y Catrina. Si quería un cambio tenía que empezar por cambiar ella misma y dejar de lado sus tonterías de niña pequeña. Luego puso rumbo al portal de luz.

Por supuesto que los maestros de Bastión Hueco eran como una familia para ella, y pese a haberles abandonado quería estar convencida de que no era ninguna traidora, que lo había hecho todo por su bien; por el bien de todos. Claro que había llegado a esa reflexión tras mucho tiempo meditando sobre el tema, porque las dudas que los argumentos de Nadhia y Lyn le habían generado la habían confundido bastante en el último momento. Recordaba bien cómo Ryota la había ayudado en el último asalto contra el Alfa.

Quizá solo intentaba huir, quizá no quería pensar en la verdadera consecuencia de sus actos y se seguía sintiendo inquieta delante de ellos. Pero quería creer que sus decisiones habían servido para algo. Se acordó de Nikolai. Sí. Él le hubiese dicho que era humana, que no era perfecta. Que aquella era su decisión y, como tal, estaba bien.

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Pues yo estoy encantada de poder participar con todos vosotros en uno de mis mundos favoritos dentro del rol ^^ La trama tiene muy buena pinta, a ver qué tal se desarrolla.
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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor Sombra » Mar Dic 22, 2015 3:15 am

De hecho, sí, Maestra Nanashi, ¿Maestra..?

Lyn —contestó la Maestra de Tierra de Partida esbozando una sonrisa más orgullosa que amable.

Nanashi prestó atención a Celeste, esperando que formulara su pregunta.

No he visitado Agrabah antes, y no sé sus costumbres. ¿Qué clase de mundo es? ¿Hay que vestir o hablar de alguna manera para no desentonar entre la gente?

Es un mundo con temperaturas extremas, por el día hace muchísima calor y por la noche las temperaturas bajan a bajo cero. Consta de una enorme ciudad conocida como Agrabah y que da su nombre al mundo, rodeando esa ciudad hay un desierto inmenso. En el desierto hay algunas ruinas de antiguas ciudades que fueron devoradas por la arena y que actualmente se mantienen semi-enterradas —explicó lo más concisa posible—. Lo mejor es que lleves una capa o algo que te proteja del sol, también algo que proteja de las tormentas de arena.

Todos esperaron a Celeste de necesitar cambiarse de ropa o coger algo.

Una vez todos estuvieron listos no tardaron en atravesar el portal de luz.

***


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En cuanto atravesaron el Portal de Luz les recibió un enorme y cegador sol que coronaba el día dejando pocas sombras donde ocultarse de su temperatura extrema.

Los aprendices y las dos Maestras no tardaron en empezar a sudar a chorro, lo único bueno era que de la calor que hacía no se quedaban empapados, el sol ya los secaba en cuestión de pocos segundos, sin duda la deshidratación podría ser el mayor problema que tuviesen a corto plazo, aunque estando en la ciudad no debería costarles encontrar agua si lo necesitaban.

El grupo estaba frente a la muralla exterior de la ciudad, el portón que daba al desierto estaba cerrado a cal y canto como ya les habían dicho, tampoco se veía ni un alma en las calles... Y con razón.

Por toda el lugar había pequeños puestos de mercaderes, y se extendían hacia el interior de la ciudad. Muy a lo lejos se alzaba el enorme palacio del sultán, cuyo tamaño parecía muy exagerado en comparación a como era el resto de la ciudad. De casas bajas y probablemente habitadas por gente pobre. Las tareas de reconstrucción ya habían terminado, por lo que Saeko y Saito verían que todo estaba como nuevo en el palacio.

Pero lo que llamaría la atención del grupo de portadores no sería el brutal sonido del viento chocando contra el portón junto a toneladas de arena, tampoco el enorme palacio, ni siquiera la ausencia de gente... Lo que llamaría la atención del grupo sería el estado del mercado.

Todos los puestos estaban derrumbados, con claras marcas de zarpas de bestias salvajes... Aunque lo más probable era que los sincorazón fuesen la causa de aquello.

El silencio de la ciudad solo era roto por la arena deslizándose por el aire y cayendo sobre ellos lentamente.

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No hay nadie cerca —informó Lyn mientras olisqueaba el aire—. La mayoría de habitantes de las cercanías deben haberse alejado de la puerta principal por culpa de la tormenta y los sincorazón.

¿Algún plan? ¿Por dónde empezamos? —preguntó Nanashi.

Déjame pensar... —respondió la Maestra pidiendo paciencia con un gesto con la mano.

Se aproximó al puesto más cercano, uno de platos de barro y jarrones (cuya mayoría estaban rotos y esparcidos por el suelo) y pasó sus dedos sobre las marcas de zarpas. Repitió lo mismo con otros dos puestos más antes de volver con el grupo, pensativa.

Han muerto bastantes personas por aquí a manos de los sincorazón. La arena huele a sangre —Lyn clavó sus ojos en Malik—. En primer lugar, debemos saber quien es nuestro enemigo. Los sincorazón podrían haber sido controlados por Villanos Finales, alguien de este mundo con contacto muy estrecho con la oscuridad, Aaron o un tipo Alfa.

Dudo que los Villanos Finales busquen algo en la casa de gente pobre —meditó la Maestra—. Una opción plausible es que busquen algo en el palacio.

¿Entonces deberíamos ir hacia allí?

Al menos ir a la zona más cercana, una vez allí nos separaremos en dos grupos: El primero irá al palacio en busca de cualquier indicio o pista. El segundo grupo hará lo mismo, pero por los alrededores del Palacio.

>>Id pensando los grupos, una vez lleguemos allí nos dividiremos en dos grupos de tres.

La Maestra de Tierra de Partida afirmó conforme y comenzó a caminar con cautela y ojo avizor de cualquier cosa que pudiese aparecer por sorpresa liderando la marcha.

Había cosas de uso diario dejadas atrás y en algunas casas los platos estaban servidos en la mesa con comida podrida. Una cosa estaba clara, aquella parte de la ciudad había sido abandonada repentinamente, sin molestarse en coger cosas de valor o personales... Sin duda, los que vivían allí habían corrido por sus vidas.

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En esta ronda no olvidéis señalar quienes queréis ir al Palacio o quienes desean quedarse a mirar los alrededores.

Cada grupo constará de tres personas. Una Maestra y dos aprendices. Podéis repartiros como prefiráis sin limitaciones de bando. No sabréis que Maestra irá a qué ruta en un principio, aunque podéis poner que X sigue a Lyn o a Nanashi si de verdad queréis ir con una en concreto.


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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor Tanis » Mié Dic 23, 2015 9:13 pm

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Malik atravesó el Portal de Luz y recibió el sol y el calor como si fueran viejos amigos a los que había echado demasiado de menos. Casi había olvidado lo que era no sentir realmente el sudor, porque se evaporaba demasiado rápido para notarlo. Casi, casi se habría dejado caer de rodillas en la arena, feliz, terriblemente contento de volver, si no hubiera sido por el estado de las calles cercanas, que le recordó la misión.

El interior de la ciudad hasta donde alcanzaba su vista, estaba desolado, abandonado, y Malik caminó por la arena hacia los puestos y tenderetes, entre los cuales se veía con total claridad el palacio del sultán. Se le cortó un poco la respiración al verlo, nostálgico, y sintió una especie de... pena. Su vieja casa estaba más cerca del palacio, en un mejor barrio, pero eso no significaba que no hubiera sufrido ataques de sincorazón. Pensó en Sherek sin poder evitarlo y tuvo que aguantarse las ganas de salir corriendo por su cuenta para allá.

No hay nadie cerca —Oyó que decía Lyn. Malik no se alejó mucho más y miró a la maestra, con la capucha puesta para protegerse del sol y el viento—. La mayoría de habitantes de las cercanías deben haberse alejado de la puerta principal por culpa de la tormenta y los sincorazón.

Malik asintió, volviendo a mirar en derredor. La nostalgia y la pena desaparecieron y sintió la creciente tensión, un poco de rabia, y se mantuvo alerta, sólo por si acaso aparecía algo. Volvió a caminar no alejándose mucho del grupo, hacia los puestos del mercado.

¿Algún plan? ¿Por dónde empezamos?

Déjame pensar...

Malik torció el gesto ante el estado de los tenderetes, los toldos, los jarrones rotos, la mercancía. Se agachó en cuclillas y cogió un pequeño puñado de arena del suelo. Lo dejó caer notando los granos finos y gordos escurriéndose entre los dedos. Hacía mucho tiempo que no tocaba la arena de Agrabah...

Han muerto bastantes personas por aquí a manos de los sincorazón. La arena huele a sangre —Malik levantó la vista de lo que estaba haciendo al mismo tiempo que Lyn le clavaba a él la vista. Se levantó sacudiéndose las manos—. En primer lugar, debemos saber quien es nuestro enemigo. Los sincorazón podrían haber sido controlados por Villanos Finales, alguien de este mundo con contacto muy estrecho con la oscuridad, Aaron o un tipo Alfa.

«Eso yo no lo sé, llevo mucho tiempo fuera de aquí». Pero estaba seguro de que Saeko y Saito podían hacerse una idea mucho más acertada.

Dudo que los Villanos Finales busquen algo en la casa de gente pobre —meditó Nanashi—. Una opción plausible es que busquen algo en el palacio.

¿Entonces deberíamos ir hacia allí?

Al menos ir a la zona más cercana, una vez allí nos separaremos en dos grupos: El primero irá al palacio en busca de cualquier indicio o pista. El segundo grupo hará lo mismo, pero por los alrededores del Palacio.

>>Id pensando los grupos, una vez lleguemos allí nos dividiremos en dos grupos de tres.

Malik estaba conforme. No harían mucho quedándose allí atrás, así que la mejor idea era ver si podían averiguar algo cerca del palacio. Antes de que nadie pudiera formar grupo cerrado alguno, él se acerco a Lyn y se colocó caminando a su vera. No necesitaba mirar más aquel panorama desolador, necesitaba moverse, saber más de lo que había pasado.

Maestra, quisiera ir contigo sea el camino que sea, pero deberíamos buscar agua antes o no serán los sincorazón los que acaben con nosotros. Tiene que haber pozos de camino al palacio, no nos quitaría mucho tiempo.

Se colocó mejor los protectores oculares que llevaba al cuello, y la capucha de la túnica y esperó su respuesta. Alrededores o el mismo palacio, no le importaba adónde fuera, pero si no se aprovisionaban de agua no podrían pelear en condiciones.
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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor Tsuna » Vie Dic 25, 2015 5:29 pm

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Saeko atravesó el portal con la explicación de Nanashi en la cabeza. Las ruinas desérticas, sí, ella las recordaba bien, y según lo que había dicho Yafar nada más convertirse en un hechicero todopoderoso, tenía que ver con algo de un tal Salomón. En el fondo no se había molestado por investigar más ese asunto tan misterioso de Agrabah, en parte por falta de tiempo y por la cantidad de problemas que sucedieron tan de pronto: la aparición de Erased Data, la guerra, el regreso de Andrei en Ciudad de Paso y de Aaron en el Castillo del Olvido...

Como fuera, ahora disponía de todo el tiempo del mundo para investigar Agrabah y dejar los cabos atados, si es que era posible.

Nada más poner un pie dentro de la ciudad del desierto se vio asfixiada, aplastada por el exasperante ambiente que ahogaba todo el mercado. Respiró y espiró con profundidad, buscando aire, y buscó con la mirada algún sincorazón. Si era cierto que habían causado varias masacres, es que debían andar por allí, ¿no? Se sintió nerviosa. No había luchado contra ningún sincorazón desde el incidente en el Castillo del Olvido y su aventura en el Pasado, y repetir la experiencia le daba miedo, mucho miedo. Ya no los veía de igual forma.

Quizá había intentado escapar de todo aquello en ese breve tiempo de paz.

No hay nadie cerca. La mayoría de habitantes de las cercanías deben haberse alejado de la puerta principal por culpa de la tormenta y los sincorazón.

¿Algún plan? ¿Por dónde empezamos?

Déjame pensar...

Saeko se mantuvo en su sitio, dio un par de pasos y exploró un poco la zona, luego se viró hacia atrás, intrigada por los tremendos golpes que estaba recibiendo el portón que comunicaba con el exterior. La tormenta de arena, claro... Y por supuesto que no había pasado por alto los tenderetes destrozados y la comida podrida, ahora acompañada por el intenso zumbido que provocaban las moscas a su alrededor.

La situación en Agrabah, sin duda, la tenía muy preocupada.

Han muerto bastantes personas por aquí a manos de los sincorazón. La arena huele a sangre —Saeko abrió los ojos sorprendida por ese dato. Le resultaba increíble que Lyn tuviese tal capacidad—. En primer lugar, debemos saber quien es nuestro enemigo. Los sincorazón podrían haber sido controlados por Villanos Finales, alguien de este mundo con contacto muy estrecho con la oscuridad, Aaron o un tipo Alfa.

Dudo que los Villanos Finales busquen algo en la casa de gente pobre. Una opción plausible es que busquen algo en el palacio.

Sí, era lo más lógico.

¿Entonces deberíamos ir hacia allí?

Al menos ir a la zona más cercana, una vez allí nos separaremos en dos grupos: El primero irá al palacio en busca de cualquier indicio o pista. El segundo grupo hará lo mismo, pero por los alrededores del Palacio.

>>Id pensando los grupos, una vez lleguemos allí nos dividiremos en dos grupos de tres.

Saeko se llevó una mano al mentón, pensativa y barajando posibilidades. Los Villanos Finales buscando algo en el palacio; alguien lo suficientemente cercano a la oscuridad para manipular a los sincorazón; o el mismísimo Aaron. Pensó en Yafar, pero era imposible, había quedado encerrado en la lámpara para siempre. Y Aaron... su sola presencia la aterraba, ¿pero no le era más fácil enviar un ejército de sincorazón a la ciudad como había hecho con Tierra de Partida aquella noche?

No sabía muy bien qué pensar. Se limitó a seguir el camino de las maestras, acompañada de sus compañeros y escuchando todo lo que tuvieran que decir, por supuesto, intentó mantenerse algo alejada de Nanashi, se sentía incómoda estando tan cerca de ella después de tanto tiempo. El primero fue Malik, quien debía tener idea de algo, al ser su mundo natal:

Maestra, quisiera ir contigo sea el camino que sea, pero deberíamos buscar agua antes o no serán los sincorazón los que acaben con nosotros. Tiene que haber pozos de camino al palacio, no nos quitaría mucho tiempo.

Sí, su idea era de sentido común. Dio gracias de tener un compañero experimentado y se aventuró ella también a sacar sus conclusiones, podía aprovechar los contactos que tenía en palacio para investigar un poco. ¿Se encontraría Aladdín allí, ahora que estaba enamorado de Yasmín?

La princesa Yasmín y yo somos amigas, podemos preguntar.

En definitiva, Saeko intentaría ir al palacio. Si les ponían algún impedimento tenía a Yasmín, sabía que podía contar con ella. Al cabo de un rato y debido al fuego que hacía, se terminó por cubrir con la capucha.
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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor Denna » Vie Dic 25, 2015 7:43 pm

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Y menos mal que me había dado por preguntar a Nanashi. Agrabah nos recibió con un Sol ardiente y un calor tan espantoso que, de haber sido por mí, habría dado media vuelta sin pensármelo dos veces. Me abaniqué con la amplia capucha que me había puesto antes de partir y me recogí el pelo como pude. No llevaba ni cinco minutos ahí y ya tenía el cuello empapado de sudor.

Aunque, desde luego, no era la única. Todo el grupo parecía estando pasar un mal trago. Incluso Nanashi, con lo digna y estoica que se mostraba siempre. Disimulé una sonrisa y no dije nada.

Había hecho bien en cambiarme, sí.

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El portal nos había dejado a las puertas de la ciudad. A juzgar por el aspecto de las viviendas, estábamos en lo que debía de ser la zona pobre con unas casas pequeñas del color de la arena que parecían de juguete en comparación con el palacio que se divisaba a lo lejos.

Me ajusté los protectores oculares y contuve el aliento. Mucho más cerca de nosotros se extendía un mercado, destrozado y en un estado penoso; los puestos habían volcado y había desde telas hasta fruta exótica tiradas por el suelo. En cuanto a vida humana, ni rastro.

No hay nadie cerca —comentó la Maestra Lyn, expresando en voz alta lo que todos pensábamos—. La mayoría de habitantes de las cercanías deben haberse alejado de la puerta principal por culpa de la tormenta y los sincorazón.

¿Algún plan? ¿Por dónde empezamos?

Sí, yo también me hacía la misma pregunta. Observé el suelo, tratando de encontrar algún tipo de rastro en mitad del caos, pero el viento y la arena lo hacían imposible.

O al menos para nosotros. La mujer lobo se adelantó para investigar unas curiosas marcas de garras (¿sería realmente mitad animal?) y empezó a extraer sus conclusiones:

Han muerto bastantes personas por aquí a manos de los sincorazón. La arena huele a sangre. En primer lugar, debemos saber quien es nuestro enemigo. Los sincorazón podrían haber sido controlados por Villanos Finales, alguien de este mundo con contacto muy estrecho con la oscuridad, Aaron o un tipo Alfa.

Fruncí los labios. No sabía que era un Alfa y, por una vez, prefería seguir en la ignorancia. No tenía buena pinta.

Dudo que los Villanos Finales busquen algo en la casa de gente pobre —aportó Nanashi, pensativa—. Una opción plausible es que busquen algo en el palacio.

La Maestra rubia tomó las riendas. Nos ordenó que formáramos dos grupos: uno para investigar el palacio y otro que patrullara por los alrededores. Y, en un despliegue de generosidad, nos permitió formar los grupos a nosotros mismos.

«El palacio, ¿eh?». Las Maestras avanzaron y me apresuré para no quedarme atrás. Era hora de empezar a tomar decisiones. El hombre que se había presentado como Malik pidió ir con Lyn y sugirió buscar agua cuanto antes por si entrábamos en batalla. «Hmm...».

Aún no estaba acostumbrada a Agrabah y, además, podía asegurar que era la más inexperta del grupo. No sería demasiado útil peleando, al menos no por el momento, y los alrededores parecían el sitio menos seguro. Por otra parte, el palacio me tentaba; no sólo por su seguridad —y su sombra—, si no también porque sabría moverme por ahí.

La princesa Yasmín y yo somos amigas —dijo entonces Saeko, la otra Aprendiz de Tierra de Partida—, podemos preguntar.

Alguien tiene que saber algo de lo que ha pasado —convine—. En ese caso, iré contigo. Si te parece bien, claro.

Me giré hacia Saito.

¿Tú que harás? —pregunté, bajando inconscientemente la voz—. Sé que Ryota nos ha dicho que no nos separemos, pero no creo que pase nada yendo cada uno con una Maestra...
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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor H.S Sora » Lun Dic 28, 2015 4:36 pm

Agrabah no había cambiado en absoluto desde la última vez que lo había visitado. La misma arena, el mismo Sol, la misma escasez de sombras... Sonreí con algo de nostalgia, pensando lo mucho que podían cambiar las personas y lo poco que podía hacerlo un mundo.

A pesar de haberme cambiado para la ocasión, empecé a sudar al poco de haber emprendido nuestra marcha. Aunque no recordaba haber tenido problemas con el agua la última vez, me hice una nota mental para llenar una de las botellas vacías que llevaba más tarde.

El ambiente en aquel mundo de arena era casi desolador. Echaba en falta toda esa gente que le daba vida a las calles y mercados que llevaban hasta el gran Palacio, el cual ya parecía haber sido reconstruido de todos los destrozos causados por Yafar. Seguía pareciéndome una burla, si se comparaba la inmensidad de aquella obra arquitectónica con el lugar en el que tenían que vivir sus pobres habitantes.

Aparté la mirada al pensar en todas las muertes que se llevaron a cabo aquel día, en todas las vidas que no logré salvar a tiempo. Fue por eso que vi normal que no hubiese una sola alma, con todos aquellos seres devora corazones acechando en cualquier lugar. El estado del mercado era penoso, todos los puestos habían sido destrozados, al igual que muchos de sus productos, y tenían todos una marca de garras en común.

Los Sincorazón... Pero si están siendo controlados, ¿por qué hacer que ataquen a la gente pobre y sus puestos? No tiene sentido...

El silencio y el viento que arrastraban la arena eran nuestros únicos acompañantes.

No hay nadie cerca .—La Maestra de Tierra de Partida parecía estar...¿oliendo el aire?—. La mayoría de habitantes de las cercanías deben haberse alejado de la puerta principal por culpa de la tormenta y los sincorazón.

¿Algún plan? ¿Por dónde empezamos?

Déjame pensar...

Lyn deambuló durante un rato por los puestos, en los cuales parecía acariciar las marcas dejadas por aquellos Sincorazón. Repitió el proceso varias veces más. Enarqué una ceja cuando volvió, dudando de la clase de información que aquellas marcas pudiesen darnos si no había ni rastro del enemigo por el momento.

Han muerto bastantes personas por aquí a manos de los sincorazón. La arena huele a sangre

Yo no olía nada en absoluto, pero acepté a regañadientes que los desarrollados instintos de aquella Maestra tuviesen razón. No había otra manera de constatar lo que nos decía. Ni tampoco tenía motivos para mentirnos. Supuse.


>>En primer lugar, debemos saber quien es nuestro enemigo. Los sincorazón podrían haber sido controlados por Villanos Finales, alguien de este mundo con contacto muy estrecho con la oscuridad, Aaron o un tipo Alfa.

Dudo que los Villanos Finales busquen algo en la casa de gente pobre —apuntó Nanashi, que era justo lo que había estado pensando yo—. Una opción plausible es que busquen algo en el palacio.

¿Entonces deberíamos ir hacia allí?

Al menos ir a la zona más cercana, una vez allí nos separaremos en dos grupos: El primero irá al palacio en busca de cualquier indicio o pista. El segundo grupo hará lo mismo, pero por los alrededores del Palacio.

>>Id pensando los grupos, una vez lleguemos allí nos dividiremos en dos grupos de tres.

La cosa fue mucho más rápida de lo que esperaba. En un momento, Malik ya se había puesto a hablar y andar con la Maestra Lyn, decidido a acompañarle fuera cual fuere el lugar al que se destinase la Maestra de Tierra de Partida. Y respecto a las demás...

La princesa Yasmín y yo somos amigas, podemos preguntar.

Quedó bien claro que la opción de Saeko sería de ir a Palacio a investigar, por lo que ya tenía un segundo motivo para no ir. El primero era que todavía recordaba el placaje que me habían hecho con una lanza al intentar librar a los pobres habitantes de Agrabah de un deshonesto príncipe; nada me aseguraba que los guardias no se acordasen de mí. Ni tampoco que supiese controlarme si volvía a encontrarme frente a una situación similar.

Alguien tiene que saber algo de lo que ha pasado. —Lancé una mirada en dirección a Celeste y torcí el gesto ante la iniciativa de la aprendiza. ¿No nos había dicho Ryota que no nos separásemos?—. En ese caso, iré contigo. Si te parece bien, claro.

Por Dios, que no se hiciesen amiguitas.

¿Tú que harás? —Celeste se había girado en mi dirección, e incluso había bajado su tono de voz—. Sé que Ryota nos ha dicho que no nos separemos, pero no creo que pase nada yendo cada uno con una Maestra...

Iré por los alrededores —Le respondí, mientras ponía una mano en su hombro. Ten mucho cuidado, y no dudes en acudir a los Maestros o incluso a hacer cualquier señal al cielo para llamar la atención del otro grupo —Esbocé una sonrisa—, no te vas a librar tan fácilmente de mí.

>> No te fíes de ella. —Hablé incluso más bajo de lo que ella había hecho en un principio, mientras miraba con cierto disimulo a Saeko.

Esperaba que a Celeste le fuese bien. Yo, por mi parte, trataría de hacer mi trabajo lo mejor posible.
Aunque quizá sí que sería una buena idea la de Malik de ir a buscar agua algún lugar antes de que la deshidratación pudiese con nosotros. Por si acaso.

Puto calor.

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Saito se va a mirar los alrededores.
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Muchas grácias por el avatar Mepi ^^
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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor Sombra » Mié Dic 30, 2015 3:38 am

Encontrar agua era más difícil de lo que Malik podría haber imaginado. El muchacho guió al grupo por las laberínticas y desérticas (nunca mejor dicho) calles de la ciudad, pero todos los pozos se habían llenado de arena dejándolos sepultados.

De vez en cuando, los aprendices y las dos maestras encontraban pequeños grupos de sincorazón, aunque demasiado dispersos como para que les supusiesen una seria amenaza... El problema era que había muchos. Era raro que no mirasen una calle y no hubiese al menos dos o tres de aquellos seres de oscuridad al acecho, si todos aquellos monstruos estuviesen juntos sin duda serían un peligroso ejército.

Viendo que no conseguirían nada por la zona más pobre tuvieron que dirigirse a la muralla "central" de la ciudad y que dividía la Agrabah pobre de la de la clase media, había una última muralla más; la de la zona rica. Donde también estaba el palacio.

La zona de clase media hacía una vida relativamente normal... Aunque estaba más atestado de gente que nunca. Toda la calle principal, normalmente llena de tenderetes ahora estaba repleta de casetas y tiendas de campaña que los refugiados de la zona más pobre habían construído a duras penas para poder sobrevivir. Había largas colas de personas hacia almacenes con provisiones que vendían a precio de oro aprovechando la escasez de alimentos, y los clásicos robos no parecían algo que había quedado atrás, pues por delante de ellos se cruzó un niño que corría con una manzana roja y reluciente mientras que un soldado le seguía con su sable desenvainado amenazador a la par que le insultaba. Ninguno tuvo tiempo a hacer nada por él, puesto que demasiada gente se interpuso entre ellos... Aunque tampoco les gustaría ver lo que le ocurriría a ese pobre niño si le alcanzaban.

No pudieron detenerse allí, puesto que el objetivo de los portadores estaba más al centro de la ciudad, en la zona rica... Y por duro que fuese no debían interferir en los asuntos del mundo poe muy duro que fuese.

El problema era que unos guardias vigilaban la puerta que separaba la zona de clase media y la rica... Y no parecían muy dispuestos a dejar pasar a alguien.

Fue Nanashi, que empleando su magia logró dormir a ambos soldados en un abrir y cerrar de ojos.

***


La zona rica era sin duda un paraiso terrenar en comparación a todo lo que habían dejado atrás. Las calles, amplias e impecables estaban prácticamente vacías a excepción de alguna que otra persona que vestía con ropas hechas de materiales muy valiosos y exóticos. Todas las casas estaban mucho más trabajadas, y aunque el estilo arquitectónico era el mismo se notaba que eran cuidadas y recibían mantenimientos periódicos para evitar la aparición de gietas o cualquier otra cosa que arruinase la belleza de aquellos hogares.

Allí encontrarían pozos llenos de agua cristalina y limpia, e incluso una fuente decorando una placita, donde un grupo de personas rezaba tranquilamente bajo la sombra de una palmera. La gente de aquella zona se mantenía indiferente a lo que acontecía en el resto de la ciudad e incluso algunos hacían bromas repugnantes sobre lo que estaban viviendo al otro lado del muro.

Malditos cerdos —rugió Lyn en voz baja mientras sus pupilas se contraían en una fina línea oscura. Otros de sus rasgos, como el ensanchamiento de su mandíbula y el crecimiento de colmillos se hicieron visibles casi al momento.

Nanashi, con un gesto bastante maternal colocó su mano sobre la Maestra de Tierra de Partia y le dedicó una mirada serena tratando de calmarla.

Tranquila, Lyn. Por favor. Hemos venido a mejorar la situación en el mundo, pero siempre existirá la clase de gente que se regocija en las penurias de los demás. Eso es algo que deben solucionar ellos solos.

La joven bufó y asintió con la cabeza.

Tienes razón, gracias —respondió algo más relajada tras unos momentos de silencio. Los rasgos bestiales de la chica se desvanecieron en unos pocos segundos—. Debo estar más alterada por culpa de "eso".

Nanashi observó el cielo azul y resplandeciente. No había nada particularmente llamativo, excepto el enorme y brillante sol, aunque claramente no se refería a eso.

Lo he notado. —suspiró Nanashi con una mirada preocupada. No por Lyn... Sino por los aprendices que iban a ir con ella.

La Maestra de Tierra de Partida no pareció darse cuenta de aquello.

¿Acaso había algo que desconocían y que podía ponerles en peligro?

Bien, ya habéis decidido los grupos, ¿verdad? —preguntó Lyn, aunque como ya los había ido escuchando hablar por el camino ya sabía como se iban a dividir—. Yo rastrearé esta zona de la ciudad. Mis habilidades tendrán mejor uso en espacios abiertos —explicó—. Malik y... ¿Saito? En marcha.

Perfecto, yo me dirigiré hacia el palacio. Celeste, Saeko. Vayamos también. Si tenemos cualquier problema o lo tenéis vosotros usaremos los dispositivos de comunicación, pero con discrección.

Los aprendices tenían tiempo para despedirse, pero una vez terminasen se irían de inmediato.

Spoiler: Mostrar
¡Los aprendices consiguen el número de teléfono de las Maestras!

Nada de intentar ligar con ellas por juasap (?)


***



Palacio


Al final de la calle principal se encontraba la enorme puerta que llevaba al palacio de Agrabah. La puerta estaba abierta, ya que el sultán estaba concediendo audiencias al pueblo, aunque solo estaban yendo las personas del barrio rico, por supuesto. Los pobres y las buenas gentes de clase media tenían vetada la entrada a la zona rica, por lo que les era imposible informar sobre los horrores que estaban viviendo. Tampoco nadie del barrio rico podía visitar aquellas zonas, por lo que solo sabían de oidas lo que ocurría... Aunque no preocupaba mucho a la gente.

En los jardines del palacio, se veía una muchacha de largo cabello negro y que vestía lujosas ropas azules. No podían distinguirla bien, pero parecía hermosa. La puerta principal del palacio estaba totalmente abierta para ellos, por lo que en un momento podrían entrar sin problema e infiltrarse por el lugar.

Podéis separaros e investigar por vuestra cuenta, pero dentro de los límites del palacio. No salgáis sin avisarme bajo ningún concepto —ordenó mirando a ambas chicas con severidad—. Entraré al palacio, en los jardines no se nos va a perder nada. Si alguna se quiere separar quiero que a la más mínima señal de peligro avise.


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Por ahora tenéis dos posibles rutas: El jardín y el interior del palacio, en un principio no hay peligro. Por lo que como dijo Nanashi podéis explorar libremente el lugar siempre y cuando no os vayáis del recinto.


Ciudad


Como ya habían visto, la zona rica no estaba especialmente llena de gente. Había personas paseando, sí. Pero no demasiadas. Por lo que se sabía la gente tenía miedo por apariciones de gente sospechosa por las calles acompañados en ocasiones por demonios negros... Aunque no todo el mundo se creía esos rumores, lo cierto era que estaba teniendo su efecto.

Había varias zonas donde podían empezar a buscar. En primer lugar el mercado, una zona cubierta del abrasador sol que reunía varias tiendas de todo tipo (la mayoría de lujo), también era interesante el centro, lleno de casas de gente acomodada, aunque también estaba una posada bastante llamativa, también podían dar una vuelta y acercarse a la muralla que separaba el barrio rico del de clase media, o su opuesta; la del palacio... Era difícil decidirse.

No percibo ningún olor extraño cerca. ¿Alguna idea de por donde empezar? —Lyn levantó una ceja esperando una respuesta.

La Maestra no parecía dispuesta a dejar que Malik y Saito se fuesen cada uno por su lado, por lo que tendrían que permanecer los tres bien juntitos. ¡Qué divertido!

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Tenéis varios lugares disponibles para visitar: Un "centro comercial", la zona residencial en general, una posada cerca del centro comercial y la zona de las murallas (puede ser la que separa la zona rica de la de clase media o la muralla del palacio).

La única desventaja es que Lyn no dejará que os separéis (si lo intenta alguno de los personajes recibirá un capón, quedáis advertidos), por lo que si Saito y Malik no se ponen de acuerdo sobre que lugar visitar decidirá ella misma (Random.org)


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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor Tanis » Dom Ene 03, 2016 3:07 am

Le rompía el corazón ver su ciudad en un estado tan deplorable. De camino al palacio Malik se dio cuenta de que si nadie hacía nada, Agrabah se marchitaría como una flor en medio del desierto. Y su rabia interior por querer capturar y machacar al causante aumentó bajo capas y capas de paciencia fría. La visión de los pozos del exterior, llenos de arena, sólo fue un añadido a la lista además de los grupos de sincorazón que salpicaban el trayecto. Malik no habló salvo para soltar alguna que otra mala palabra por lo bajo cuando encontraban un nuevo pozo inutilizado, porque estaba más concentrado en vigilar la vanguardia del grupo. Sabía que si todos eso sincorazón se reunían podrían suponer un peligro poderoso para la ciudad y sus habitantes.

«¿Por qué están dispersos ahora?», se preguntó.

Cuando traspasaron la primera muralla interior y llegaron a la parte de la clase media de la ciudad, a Malik se le encogió un poco el corazón. Parecía que todo el mundo estuviera allí, lo propios habitantes de la zona y todos los refugiados pobres que tenían que hacer lo posible por sobrevivir. Malik caminó más despacio para pasar entre los grupos de personas, sintiéndose abrumado y asfixiado. Recordaba haber vivido alguna que otra época parecida, pero no a ese nivel. Aquello casi parecía un asedio de guerra... Malik tuvo que hacer un esfuerzo considerable para no separarse de las maestras y el grupo y meterse entre medias de las peleas, los perseguidores y los perseguidos, los pobres y los menos pobres... Tuvo que obligarse a no detenerse y seguir hacia adelante pasando de largo de aquel niño y el guardia.

«No puedo con esto».

Pero no podía interponerse, eran asuntos del mundo, un daño colateral, no los sincorazón. No sintió escrúpulo alguno con la acción de Nanashi, de dormir a los guardias de la siguiente muralla con magia.

***


Su antigua casa quedaba cerca de la muralla que daba paso a aquella zona, pero la misión requería que se enfocase en otros derroteros. El barrio rico cerca del palacio era radicalmente distinto a los otros dos, tranquilo, relajado, sin preocupaciones... Malik recordó que antaño era como un reflejo de ese sitio, pero a oscuras.

Tras encontrar una de las grandes fuentes de agua, que por supuesto estaban en buen estado, Malik se sació lentamente de agua, se refrescó y miró en derredor. Nadie reparaba en ellos, nadie de los pocos transeúntes, a los que les debía de dar igual el estado de emergencia de la ciudad. No lo expresó en voz alta, pero estuvo a punto de compartir la opinión de Lyn. Sin embargo le supo más amargo pensarlo, porque él había sido una de aquellas personas en el pasado. Se preguntó de nuevo cómo estarían Sherek, Tsuniro, su hermano...

... siempre existirá la clase de gente que se regocija en las penurias de los demás. Eso es algo que deben solucionar ellos solos.

Pilló a medias las palabras de la maestra Nanashi, pero fueron suficientes. Al mirar a Lyn vio que sus rasgos animales se habían acentuado por la rabia y desvió la vista hacia las casas. Sobre ellos, la luz del sol continuaba cayendo como un plomo.

Tienes razón, gracias. Debo estar más alterada por culpa de "eso".

Sin embargo, el tono de Lyn al pronunciar la palabra “eso”, llamó su atención y levantó la mirada de la fuente. No preguntó por no interrumpir, pero se apuntó el hacerlo más adelante, cuando no estuviera Nanashi cerca tal vez. Su gesto de mirar al cielo parecía inofensivo, aunque estaba seguro de que allí pasaba algo, algo peor y que no les había contado. ¿Qué era “eso”? ¿A qué se refería?

Bien, ya habéis decidido los grupos, ¿verdad? —Oyó que preguntabaLyn—. Yo rastrearé esta zona de la ciudad. Mis habilidades tendrán mejor uso en espacios abiertos. Malik y... ¿Saito? En marcha.

Malik se acercó a Lyn y se reunió con ella para iniciar la marcha. Luego miró a Saeko y asintió levemente con la cabeza, como si así se despidiera con un «Hasta pronto», tras apuntar los números de teléfono de las maestras.

Como extraños que habían aparecido por el barrio de repente, llamaban un poco la atención, pero Malik se había bajado la capucha para que su tez morena y rasgos nativos pudieran ejercer alguna influencia positiva en la tranquilidad de la gente que se cruzara con ellos, a pesar del parche. La verdad era que no tenía ni idea de por dónde empezar a buscar. Incluso si la zona rica era más pequeña que las demás, existían demasiados sitios a donde ir.

No percibo ningún olor extraño cerca. ¿Alguna idea de por donde empezar?

La verdad... —aventuró Malik mirando de nuevo en derredor. La luz del sol era terriblemente intensa y por una vez, por primerísima vez, se alegró de estar tuerto y de que la luz sólo le acuchillara un ojo—. Siempre se encuentran más rumores y habladurías en el mercado, podemos empezar por ahí —explicó, antes de mirar a Saito buscando un acuerdo—. Si Saito está conforme con la idea.

Si estaba conforme con ese camino y se ponían en marcha, Malik aprovecharía para mantenerse a la vera de Lyn y preguntarle por la cuestión que había captado antes.

Oye, maestra... ¿Puedo preguntarte por lo que le has dicho antes a Nanashi, sobre “eso” que te altera tanto? ¿Es algo... relacionado con la misión?

No quería ser descortés, pero estaba ligeramente preocupado y se le notaba en el tono de voz.
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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor Denna » Dom Ene 03, 2016 3:49 pm

Sin muchos contratiempos, alcanzamos la zona en la que vivía la clase media. Una muralla cubierta de arena dividía la ciudad, similar a lo que había visto aquella vez en Tebas. Y, a lo lejos, una segunda pared de piedra separaba el palacio de nosotros. No era muy difícil imaginar por qué las habían construido.

«Ojos que no ven...», pensé con tristeza cuando dejamos atrás a un grupo de refugiados. Las calles estaban abarrotadas de hombres y mujeres desesperados por conseguir un lugar en el que pasar la noche. Niños pequeños se jugaban la vida por una pieza de fruta. Gente de todas las edades hacían colas que cruzaban la ciudad entera por obtener algo que llevarse a la boca. Era horrible e inhumano, pero sobre todo muy, muy familiar. Apreté los puños, deseosa de poder hacer algo —lo que fuese—, pero ni Nanashi ni Lyn movieron un dedo. No podían. Pero eso no evitó que me hirviera la sangre por dentro.

Por lo menos, la amenaza de los Sincorazón no existía ahí. En la zona más pobre nos habíamos cruzado con bastantes, aunque siempre en grupos muy pequeños, demasiado como para que representaran una amenaza. Para nosotros, claro. Para los habitantes indefensos de Agrabah... bueno, sólo había que ver cómo habían dejado el mercado.

Con una punzada en el corazón, fijé la vista al frente y crucé las puertas hacia el palacio, sin sentir la menor lástima por los guardias a los que Nanashi había dormido con un hechizo.

***


Malditos cerdos.

Lo esperaba. Lo esperaba y aún así me enfureció tanto como a Lyn ver el estado de la zona privilegiada. Preciosa. Impecable. Insultante. Se me quitaron las ganas de visitar el palacio; un monarca que permitía una diferencia tan brutal entre sus súbditos merecía lo peor, y no quería tener que verle siquiera. Pero claro, ya era tarde para echarme atrás.

Tranquila, Lyn —intervino Nanashi. No estaba mirando a ninguna de las dos, pero supuse que a la mujer loba se le habría erizado el pelo—. Por favor. Hemos venido a mejorar la situación en el mundo, pero siempre existirá la clase de gente que se regocija en las penurias de los demás. Eso es algo que deben solucionar ellos solos.

Tienes razón, gracias. Debo estar más alterada por culpa de "eso".

Lo he notado.

«¿Eh?»

¿El qué, Maestra? —pregunté. Algo que podía inquietar a Lyn... no parecía una buena señal. Y, a juzgar por el tono de voz de Nanashi, parecía estar en lo cierto.

Me contestara o no, no insistiría más sobre el tema. Ya había bastante en qué pensar.

Alcanzamos las puertas del palacio, abiertas de par en par. Debía de ser día de audiencias. Bueno, al menos en Agrabah escuchaban a los ciudadanos; era más de lo que había visto en París. En cualquier caso, era una buena señal. Más tranquilidad y menos guardias a los que dormir. Nos despedimos de nuestros compañeros y de Lyn y seguí a Saeko y a Nanashi por los jardines.

Podéis separaros e investigar por vuestra cuenta, pero dentro de los límites del palacio —mandó la Maestra, dándonos carte blanche a las dos—. No salgáis sin avisarme bajo ningún concepto. Entraré al palacio, en los jardines no se nos va a perder nada. Si alguna se quiere separar quiero que a la más mínima señal de peligro avise.

¡Entendido!

Me volví hacia Saeko con una sonrisa amistosa que por poco no flaqueó. No te fíes de ella, había dicho Saito. ¿Por qué? Yo no podía verlo. A simple vista no parecía una mala persona. Vale, sí, era de Tierra de Partida; yo también seguía reacia ante esa paz tan súbita, pero había aprendido que empezar con mal pie no era lo idóneo. Tenía que haber algo más... pero, ¿el qué?

Bueno, ¿qué opinas? ¿Jardines o interior? —pregunté—. No parece un sitio muy peligroso, pero quizás deberíamos abarcar terreno hasta que la Maestra Nanashi vuelva. —Me encogí de hombros—. Creo que pasaré dentro. Quién sabe, los nobles tienden a tener secretos sucios... ¡a lo mejor hay algo de interés y todo!

Esperé su respuesta. Traté de no cambiar de expresión cuando me la comunicó y me limité a asentir antes de partir hacia el interior del castillo, mi plan original.

Fue en el momento de cruzar las puertas cuando me asaltó la primera duda: no tenía ningún dispositivo que me permitiera comunicarme con nadie a distancia. Me encogí de hombros. En el peor de los casos, siempre podía pegar un grito. Chillaba endiabladamente alto.
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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor H.S Sora » Lun Ene 04, 2016 1:46 am



No recordaba haber tenido tanta sed en mi último viaje a la ciudad de arena, supuse que porque había pasado más tiempo en Palacio que en los laberintos soleados que eran las calles. Deambulamos un rato por éstos buscando los pozos de agua, pero todos habían acabado enterrados; aquello nos obligó a dirigirnos hacia una de las murallas que dividía la zona abandonada y pobre de la de la clase media. Existía además una última muralla en la que vivían los ricos.

Esa nueva área se encontraba repleta de gente. La calle por la que circulábamos estaba llena de casas improvisadas para los que supuse que serían los supervivientes que habían escapado. No me extrañaba que hubiesen huido a toda prisa, durante nuestra excursión habíamos llegado a encontrar pequeños grupos de Sincorazón casi en cada esquina.

Aquello parecía un ejército distribuido, una pesadilla hecha realidad para los habitantes que no podían defenderse de semejantes criaturas. ¿Pero por qué no iban más allá?...

Volví a la realidad tras que un niño cruzase por delante de nuestro grupo siendo perseguido por uno de aquellos guardias con sable cuya brutalidad conocía a la perfección. El motivo de que estuviesen persiguiendo al chico parecía ser el robo de una manzana, una maldita manzana.

A la mierda.

Me dispuse a detener al guardia y a pagar aquella manzana antes de que lo atrapase, pero la multitud se entrometió y en cuanto traté de volver a mirar en dirección al dúo que me había llamado la atención, se me obligó a continuar avanzando y no pude acabar de localizar a ninguno de los dos. Cerré los ojos mientras continuábamos, deseando que el chaval hubiese podido correr más que el grandullón.

Tras llegar hasta la puerta que nos conduciría a la zona rica, tuvimos un pequeño impedimento: dos guardias que custodiaban aquel acceso, por suerte la Maestra Nanashi los durmió antes de que alguno de nosotros hubiese saltado a intentar noquearlos.

Como un servidor.

***


Aquello debía ser una broma, no podía ser cierto.

Sabía que los “ricos” siempre se lo habían tenido más creído que el resto de personas, pero aquello ya rozaba el límite. Debía de existir una especie de límite para gilipollas como ésos. Las calles estaban impolutas, apenas había gente a pesar del gran espacio del que disponían.

¿Y en la zona media la gente estaba amontonándose los unos sobre los otros con tal de poder subsistir?

Parecía que hubiésemos llegado a una especie de cielo en el que incluso las casas mantenían mejor aspecto y estado que algunos de los habitantes que habíamos dejado atrás. Y las pocas personas que quedaban no dudaban en mostrar esa riqueza mediante ropas que debían valer una miseria para aquellos desgraciados, pero que si el dinero que costaba se les cediese a los otros podrían comer durante semanas.

No nos costó dar con pozos de agua, en los que no dudé en llenar todas las botellas vacías que llevaba. Mejor prevenir que curar.

Lo peor que tuve que contemplar en aquella zona era el corazón de sus habitantes, el cual debía haberse ennegrecido hace mucho tiempo. Algunos incluso se atrevían a jactarse de las desgracias que estaban sufriendo el resto de personas de los otros muros.

Malditos cerdos. —La Maestra de Tierra de Partida empezó a cambiar, mostrando rasgos de animal al instante.

Tranquila, Lyn. Por favor. —Nanashi había intervenido, tratando de calmarla—. Hemos venido a mejorar la situación en el mundo, pero siempre existirá la clase de gente que se regocija en las penurias de los demás. Eso es algo que deben solucionar ellos solos.

Tienes razón, gracias. —Volvió a su aspecto más “humano” en cuestión de segundos—. Debo estar más alterada por culpa de "eso".

Lo he notado. —La Maestra había estado mirando al cielo, yo no supe encontrar nada de raro en él, pero no pude evitar preocuparme.

Bien, ya habéis decidido los grupos, ¿verdad? Yo rastrearé esta zona de la ciudad. Mis habilidades tendrán mejor uso en espacios abiertos. Malik y... ¿Saito? —Asentí, yo había elegido ir por las afueras, aunque no sabía como iría aquello de estar a solas con dos personas de Tierra de Partida.

He estado en situaciones peores... y siempre me queda la opción de investigar por mi cuenta.

Perfecto, yo me dirigiré hacia el palacio. Celeste, Saeko. Vayamos también. Si tenemos cualquier problema o lo tenéis vosotros usaremos los dispositivos de comunicación, pero con discreción.

Asentí, cogiendo los números de las personas que no tenía. Tras aquello, partí con mi grupo en busca de lo desconocido. Esperaba que Celeste tuviese suerte.

***


Según sabíamos, otro de los motivos por el que las calles de la zona rica estuviesen tan vacías de gente era que la gente aseguraba haber visto a otras personas siendo acompañadas por los demonios negros. Aquella información me resultó bien curiosa... ¿estarían los Villanos Finales detrás de aquellos rumores?

O quizá solo fuesen eso, rumores para que la gente se asustase y no se interesase en salir de sus casas y meterse en las vidas ajenas. Esperaba que todos aquellos ricos no estuviesen tan podridos por dentro como los que había visto nada más entrar.

No percibo ningún olor extraño cerca. ¿Alguna idea de por donde empezar? —La Maestra de Tierra de Partida esperaba una respuesta, y por lo que había entendido antes, una en la que fuésemos todos juntos.

Me acaricié el mentón, pensativo, mientras trataba de considerar las opciones que teníamos. En resumidas cuentas había un mercado y una posada cerca de éste, la zona residencial plagada de casas, y las murallas que separaban las zona rica de la media y la del palacio.

Miré a Malik. La verdad es que había cambiado mucho desde nuestro último encuentro y apenas había sido capaz de reconocerle. Enarqué una ceja al ver el parche que cubría uno de sus ojos, no recordaba si en el Castillo del Olvido ya llevaba aquello o había sido algo posterior. En cualquier caso, sonreí para mis adentros con malicia al pensar que quizá sólo intentaba imitar a Ronin.

La verdad... Siempre se encuentran más rumores y habladurías en el mercado, podemos empezar por ahí. —Capté entonces la mirada del aprendiz—. Si Saito está conforme con la idea.

Me parece un buen sitio por el que empezar. —Me encogí de hombros—. Si no encontramos nada allí, siempre podríamos aprovechar para investigar la posada que hay cerca.

En cuanto empezásemos el camino, me situaría cerca de Lyn y Malik. Se conocían e imaginaba que en algún momento ellos dos tendrían que entablar conversación, quizá sacaba algo interesante de todo aquello. A fin de cuentas, no tenía la menor idea de cómo moverme por Agrabah, aunque fuese por sólo una zona.

Quizá de momento permanecer todos unidos seguía siendo la mejor de las opciones.

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Para el mercado ^^
Edit: Por una maldita cursiva xD
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Muchas grácias por el avatar Mepi ^^
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Re: [Agrabah] La leyenda del rey Salomón

Notapor Tsuna » Mar Ene 05, 2016 10:53 pm

Alguien tiene que saber algo de lo que ha pasado. En ese caso, iré contigo. Si te parece bien, claro. —le sugirió Celeste.

Saeko le dedicó la mirada por unos momentos, y asintió. En realidad no tenía ningún problema con tenerla de compañera. Un sentimiento de nostalgia le invadió el pecho, todavía se sentía como la aprendiz veterana de Bastión Hueco que tenía que cuidar de los novatos. Luego Celeste se puso a cuchichear algo con Saito, palabras que no logró escuchar con todo detalle por estar más adelante y atenta al resto de las calles, pero ver cómo Saito ponía sus ojos sobre ella mientras le daba una palmada a la novata fue suficiente para saber que algo había dicho sobre ella misma.

Frunció el ceño, desde el principio la actitud de Saito le había parecido distante, que ahora se pusiese a criticarla por haberse pasado al bando contrario... Miró a otro lado, incómoda. No le iba a decir nada, no tenía ganas de discutir con una persona así, tan hipócrita y fría. Saeko recordaba bien todas sus misiones y aventuras con el chaval, le parecía increíble que se comportara así después de todo. Simplemente no lo reconocía, y le estaba pareciendo una persona bastante inmadura. ¿De verdad se había llevado bien con él alguna vez?

Con aquel sentimiento tan incómodo encima, anduvo con el resto del grupo, procurando mantenerse cerca de su enorme compañero —al menos comparada con ella— y la maestra Lyn. Seguía mirando de reojo de tanto en tanto a la maestra Nanashi, como si su sola presencia supusiese un martirio, o una carga pesada sobre su conciencia. Pero demonios, solo se sentía así por la forma tan brusca de marcharse que tuvo, nada más.

Saeko resopló, exasperada, cuando encontró el tercer pozo cubierto de arena. Empezaba a estar cansada de dar vueltas en círculos por aquellas calles, en silencio, con gente como Saito o Nanashi al lado, aislados y rodeados de sincorazón que vagaban por las calles sin aparente rumbo, como si hubiesen invadido esa zona de la ciudad y se negaran a dejar su territorio. Estaba claro que algo pasaba, pero su sola presencia le impactaba. Recuerdos le vinieron a la mente, de cuando tuvo que atravesar media Tierra de Partida de noche y a ciegas, con la presión sobre sus hombros de poder morir en cualquier instante. Niños, Caballeros y familias siendo asesinadas delante de sus narices, y por último, el sacrificio que ella misma estuvo dispuesta a llevar a cabo, cuando casi perdió el corazón. Un escalofrío le recorrió de arriba a abajo al recordar aquel amarillo tan intenso de sus ojos. Desde el incidente en el Castillo del Olvido se había intentado mantener aislada de todo. Y claro, como antiguamente los sincorazón eran simples criaturas nunca se tuvo que enfrentar al dilema que cruzaba ahora su cabeza. Aquellos seres estaban siendo controlados, eran peones de un ejército, temibles piezas de ajedrez que pensaban; Saeko tenía miedo.

Al cabo de unos minutos alcanzaron la calle principal y la muralla que conectaba una zona de la ciudad con la otra. Pudo escuchar en la lejanía el eco de muchas personas, y por un momento se sintió aliviada de salir de aquel páramo macabro que era ahora el mercado y la zona pobre de Agrabah. Sintió los labios resecos y los intentó humedecer con su propia saliva. En su última visita tampoco había explorado la ciudad con todo detalle, pero recordaba bien el desfile en el que la había colado, irónicamente la que era ahora su maestra oficial, para acceder al Palacio. Supuso que siguiendo esa enorme calle podría orientarse.

«Es igual... Está pasando otra vez».

La situación en esa zona de la ciudad le recordaba muchísimo a la Tierra de Partida del Pasado. Con el único inconveniente de que allí no todos sabían luchar, y los pocos que sabían hacerlo estaban protegiendo las puertas o persiguiendo niños que necesitaban comer para sobrevivir. Se le encogió el corazón al ver semejante escena, y por una vez en su vida estuvo dispuesta a buscar a aquel hombre y darle una paliza, desahogar con él toda la frustración y desasosiego que estaba sintiendo. Pero no fue capaz por la gente que se interpuso delante, y ella sabía que de aun haber podido, no hubiese sido capaz.

Al final prefería evitar líos, como estaban haciendo las maestras.

Saeko se limitó a bajar la cabeza y a continuar caminando, escuchando de fondo los llantos y las exclamaciones de la gente. Le parecía terrible. Se sentía acorralada, como mil años atrás. Estaban atrapados ante un ejército de Sincorazón. Lo que dudaba mucho de que Gabriel fuese el culpable esta vez. Se mostró indiferente ante el hechizo que aplicó Nanashi sobre los guardias, así que cruzó la puerta algo intranquila. Se preguntó si alguien más aprovecharía que estaban durmiendo para colarse también.

Y por fin, la última zona de la ciudad, la que daba al colosal y gigantesco Palacio propio de un sueño. Se fijó entonces que ya estaba reparado y como nuevo, porque recordaba bien a Yafar derribando uno de los torreones con su magia. Si eso estaba bien, esperaba que Yasmín y Aladdín también.

La zona rica, en cambio, le resultó más agradable y reparadora. No se sentía asfixiada, ni presionada por la desesperación de la gente. Le vino bien para aclarar sus ideas y hacerse a la idea de qué estaba pasando en general. Tampoco lo pensó dos veces cuando vio a Malik bebiendo de un pozo, se llevó un par de tragos a la boca y resopló, extasiada. Por otra parte las vestimentas de algunas mujeres de por allí le recordaron a las propias de Yasmín, y se preguntó que todavía tenía pendiente comprarse un bonito conjunto.

Respecto a los comentarios despectivos de sus habitantes, prefirió no comentar ni opinar nada. Compartía la opinión de Lyn de que eran unos cerdos, poco más podía hacer en su situación actual.

Bien, ya habéis decidido los grupos, ¿verdad? Yo rastrearé esta zona de la ciudad. Mis habilidades tendrán mejor uso en espacios abiertos. Malik y... ¿Saito? En marcha.

Perfecto, yo me dirigiré hacia el palacio. Celeste, Saeko —pegó un respingo al escuchar su nombre—. Vayamos también. Si tenemos cualquier problema o lo tenéis vosotros usaremos los dispositivos de comunicación, pero con discrección.

Saeko escuchó todo con atención y luego miró a sus compañeros de bando. Malik le hizo un gesto a modo de despedida, y ella se limitó a levantar la mano derecha y despedirse. Le hizo gracia que un desconocido tuviese con ella más confianza que su antiguo amigo.

Luego apuntó los números de teléfono de ambas maestras y los guardó. No creía que fuera necesario utilizarlos a menos que le quedara otro remedio. Esperaba no tener que llamar a Nanashi y pedirle ayuda.

Podéis separaros e investigar por vuestra cuenta, pero dentro de los límites del palacio. No salgáis sin avisarme bajo ningún concepto. Entraré al palacio, en los jardines no se nos va a perder nada. Si alguna se quiere separar quiero que a la más mínima señal de peligro avise.


¡Entendido! —exclamó Celeste. Por un momento envidió semejante optimismo.

La entrada al Palacio era tal y como la recordaba desde la última vez. Pudo ver en la lejanía a una chica de cabello negro y ropas azules, que por alguna razón estaba segura de que se trataba de Yasmín. La conoció por primera vez en ese punto, ¿no? Encaró a la aprendiz de Bastión Hueco, bajando su capucha y dejando el rostro al descubierto, atenta a sus palabras. Se intentó mostrar protectora con ella, pese a todo.

Bueno, ¿qué opinas? ¿Jardines o interior? No parece un sitio muy peligroso, pero quizás deberíamos abarcar terreno hasta que la Maestra Nanashi vuelva. Creo que pasaré dentro. Quién sabe, los nobles tienden a tener secretos sucios... ¡a lo mejor hay algo de interés y todo!

Saeko ya tenía claro de a dónde dirigirse. Y si no se trataba de Yasmín, bueno, siempre podía entrar dentro del Palacio.

No tengo buenos recuerdos del interior del palacio, así que supongo que me quedaré por aquí fuera. Suerte buscando esos secretos.

En primera instancia se negaba a entrar dentro del palacio. Los recuerdos de su reunión con Yafar la ponían enferma, el cómo la había utilizado y engañado estando sola, todo ante semejante víbora. Porque encima era eso, Saito estaba en la cárcel cuando todo sucedió. No, no quería entrar de primeras, a menos que no le quedara más remedio.

Celeste puso rumbo a donde tenía pensado, y Saeko por su parte se acercó con una leve sonrisa a los jardines, buscando a Yasmín. Por unos momentos pesaron en su conciencia las personas que murieron en el desfile aquel día, y todo por un desgraciado como Yafar. Se convenció de que lo importante era el presente e intentó poner su mejor sonrisa, que tampoco era gran cosa.

¿Yasmín? Soy Saeko. —se presentó.

Esperaba que fuese la princesa, de lo contrario no tenía nada que hacer allí fuera.

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Edit: siento la tardanza, han sido unas fechas complicadas con tanta fiesta D:

¡Me muero de ganas por saber qué pasará en la próxima ronda!
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57. Ferrocustodio I
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