[Coliseo del Olimpo] No diré que es amor

Malik, Ragun & Kairi + Fátima Laforet & Nikolai Everard

Aquí es donde verdaderamente vas a trazar el rumbo de tus acciones, donde vas a determinar tu destino, donde va a escribirse tu historia

Moderadores: Suzume Mizuno, Denna, Astro

[Coliseo del Olimpo] No diré que es amor

Notapor Astro » Mar Dic 22, 2015 8:54 pm

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Nombre: No diré que es amor

Mundo: Coliseo del Olimpo

Introducción: Ahora que el Infiernódromo ha sido reabierto, y con su dominio de los sincorazón todavía más fuerte que antes, el dios de los muertos Hades es más peligroso que nunca. Ambas órdenes, con la ayuda del héroe Hércules, deciden hacer frente común al dios, pero primero deberán encontrar un objeto que les permita resistir la maldición del inframundo. Pero por si los obstáculos del propio Hades no fueran suficientes, las guardianas del objeto tampoco se lo pondrán nada fácil.

NPC’s:
Hércules
Megara
Pegaso
Las musas
Hades
• Diversas criaturas de la mitología griega

Requisitos:
· Mínimo nivel 5.
· Ambos bandos pueden participar.

Fecha de inicio: 22 de diciembre.

Notas:
· Se permiten mascotas.
· El título de aprendiz de héroe será útil en la trama.

Apuntados:
Participante 1: Malik
Participante 2: Ragun
Participante 3: Kairi
Participante 4:

Extra 1: Fátima
Extra 2: Nikolai

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Tierra de Partida


¡Volved al trabajo, holgazanes!

Lyn avanzaba a toda velocidad por el pasillo, riñendo por el camino a un par de moguris que hacían el vago en un rincón. Tras el desayuna, la maestra había avisado a Fátima (quien ahora también tenía ese título) de que la acompañase mientras revisaba los avances de la reparación del castillo. En medio de materiales de construcción y moguris trabajando, ambas maestras debían moverse con cuidado para no chocar con nada ni nadie.

El mejor método para aprender es tirarte a la piscina sin manguitos, y eso es lo que voy a hacer contigo: tienes tu primer encargo como Maestra de la Llave Espada. —Paró un momento para revisar unos papeles que le entregó uno de los obreros, asegurándose de todo estuviera correcto—. Cogerás a un grupo de aprendices e irás al Coliseo del Olimpo. Fil, el sátiro, ha encontrado una manera de entrar en el Inframundo sin que nos afecte la maldición, y así poder llegar hasta Hades y detener su control desmedido de sincorazón. Vuestro objetivo será ir allí y ayudarle en lo que necesite para conseguir la inmunidad. Él os dará los detalles cuando lleguéis.

Siguieron avanzando hasta llegar a una zona donde podían ver directamente el exterior del castillo a través del enorme boquete de la pared. Aunque las reparaciones iban a buen ritmo, todavía tardarían bastante en volver a habilitar aquella zona de Tierra de Partida.

Llévate a Kairi y a ese rubito que era de Bastión Hueco, Nikolai. Tiene experiencia con el mundo. Puedes llevarte también a Malik, pero no dejes que te distraiga. Usad el portal de luz para viajar, te vendrá bien practicar.

»Buena suerte, Maestra Fátima.

La tarea quedaba clara, y el cómo llevarla a cabo dependía por completo de Fátima. ¡Estaba al cargo, más que nunca! Lo primero de todo sería encontrar a los tres aprendices solicitados, y una vez juntos y preparados, viajar al Coliseo del Olimpo con un rápido y útil portal de luz.

Un gran reto les esperaba, tanto a maestra como a aprendices.

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Bastión Hueco


El sátiro ha encontrado una forma de vencer la maldición del Inframundo. Ya ha avisado a los de Tierra de Partida para que le ayuden a conseguir lo que sea que necesite.

Diana, sentada en los escalones de la sala del trono, explicaba la situación a Nanashi y a Ragun, éste último llamado hacía unos minutos escasos para que acudiera a toda prisa. La maestra guardó silencio durante un momento, pensativa.

La traición de Hades es algo que Bastión Hueco no puede olvidar. No nos quedaremos con los brazos cruzados: Wiedererinnerung, prepárate. Irás al Coliseo del Olimpo para ayudar en todo lo que puedas en la misión de conseguir ese método para resistir la maldición.

Busca al sátiro en el coliseo, siempre anda por ahí. Si te das prisa llegarás antes que los de Tierra de Partida y podrás apuntarte.

Procede con cuidado. Ese mundo tiene fuerzas de gran poder, imprevisibles y peligrosas, pero son parte de su naturaleza. Utiliza la Llave Espada con sabiduría, y utiliza la cabeza. —Guardó silencio durante otro instante, con la vista clavada en Ragun—. Ésta podría ser una buena oportunidad para demostrar si estás capacitado para el examen a Maestro. Buena suerte, Wiedererinnerung.

Cuidado con los monstruos —añadió Diana, con aire divertido.

Ragun no tenía tiempo que perder, debía coger lo que necesitase y salir disparado hacia el Coliseo del Olimpo con su glider si quería llegar a tiempo antes de que Fil y los de Tierra de Partida se fuesen sin él. ¡Deprisa, deprisa! La aventura esperaba.

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El grupo de Tierra de Partida llegó el primero, aunque la inexperiencia de la maestra hizo que el portal les dejara en mitad de la arena del propio coliseo, encima del campo de batalla. Por suerte, al ser primera hora de la mañana, no había nadie por la zona que pudiera verles.

Ragun casi les pisaba los talones, descendiendo con su glider hacia su posición. Sin embargo, algo inesperado chocó contra él sin previo aviso, derribándole de su vehículo con brusquedad y atufándole de paso. Olía tan mal que atontó tanto al aprendiz que no pudo ni usar una habilidad para frenar la caída, chocando contra el suelo muy cerquita de Nikolai -a quien no aplastó de milagro-. Por suerte, entre que no fue mucha altura y que Ragun era resistente de por si, no se hizo casi daño.

¡¡Morid!!

El grito, seguido de un fuerte y extraño ruido que venía de las puertas que llevaban a la entrada del coliseo, les alertó a todos. Ni dos segundos después, una enorme lengua de fuego surgió del interior, directa hacia el grupo de aprendices (y maestra). ¡La llamarada era tan grande que ocupaba casi toda la arena!

Acababan de llegar, y ya tenían problemas. ¡Qué divertido!

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¡Bienvenidos a No diré que es amor!

Nueva trama, con muchas caras conocidas en el mundo, así que espero que nos lo pasemos muy bien entre todos y que la trama quede mejor que la anterior del Coliseo. ¡A ver qué tal! Tardaré unas rondas en coger vuestras fichas, así que todavía tenéis tiempo para actualizar o apurar algún encuentro que tengáis a medias.

Lo importante: comunicación. Hablad conmigo si tenéis algún problema o si alguna ronda no vais a poder postear o lo haréis más tarde. Voy a ser más firme que otras veces con los límites (o lo intentaré), pero si me comentáis alguna cosa suelta soy flexible.

Por lo demás, para cualquier duda, petición, queja, problema, sugerencia, insulto, soborno, o insinuación, no dudéis en mandarme un mensaje privado o hablarme por skype para preguntar sin miedo. ¡Suerte!


Fecha límite: lunes 28 de diciembre.

· Tenéis permiso para hacer varios posts en esta ronda para relacionaros entre vosotros antes de salir del mundo base, lo típico. Ragun al estar forever alone, pues no.
· Las fechas límites serán en general de cuatro días. El de esta ronda inicial también, porque los días 24 y 25 no existen (igual que el 31 y el 1).
· Podéis usar habilidades sin gasto de PH en esta ronda, pero no abuséis. Nada de activar estilos.
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Re: [Coliseo del Olimpo] No diré que es amor

Notapor Sombra » Mié Dic 23, 2015 12:42 am

Hacía unos pocos minutos un moguri había entrado en mi habitación pidiendo que me dirigiese rápidamente a la sala del trono del bastión para una misión urgente. Obviamente, no podía hacer oídos sordos a algo por lo que habían ido a llamarme personalmente, por lo que no tardé en acudir al lugar. Abrí bruscamente el gran portón de la sala del trono entrando a toda prisa en el interior de la lúgubre estancia.

Nanashi estaba presente, y también Diana (que estaba sentada en los escalones frente a los tronos).

El sátiro ha encontrado una forma de vencer la maldición del Inframundo. Ya ha avisado a los de Tierra de Partida para que le ayuden a conseguir lo que sea que necesite.

No hizo falta decir mucho más para entender el contexto de la conversación. El Inframundo tenía una "maldición" que debilitaba rápidamente a aquellos que se introducían allí, lo cual era la mayor defensa de Hades contra nosotros. Yo mismo la había vivido en mis carnes junto a Nikolai, recordaba como mis habilidades perdían su efecto en cuestión de segundos, como mis fuerzas abandonaban mi cuerpo con solo blandir mi Llave Espada... Había sido una experiencia terrible, y habíamos huído con vida de pura suerte.

La traición de Hades es algo que Bastión Hueco no puede olvidar. No nos quedaremos con los brazos cruzados: Wiedererinnerung, prepárate. Irás al Coliseo del Olimpo para ayudar en todo lo que puedas en la misión de conseguir ese método para resistir la maldición.

Así se hará —afirmé con la cabeza. Si tenía que ver con Coliseo del Olimpo la mejor opción de la que disponían era yo, a aquellas alturas no iba a echarme atrás habiendo participado en misiones allí desde que me habían reclutado los de Tierra de Partida.

Busca al sátiro en el coliseo, siempre anda por ahí. Si te das prisa llegarás antes que los de Tierra de Partida y podrás apuntarte.

Procede con cuidado. Ese mundo tiene fuerzas de gran poder, imprevisibles y peligrosas, pero son parte de su naturaleza. Utiliza la Llave Espada con sabiduría, y utiliza la cabeza.

Si se trataba de dar cabezazos a cosas, a eso no me ganaba nadie.

Ésta podría ser una buena oportunidad para demostrar si estás capacitado para el examen a Maestro. Buena suerte, Wiedererinnerung.

No la defraudaré —aseguré con semblante serio.

Cuidado con los monstruos.

Clavé mis ojos en los de Diana y le dediqué una sonrisa.

Yo ya soy uno de ellos.

Hice una reverencia y me marché hacia una de las terrazas de las que disponía el castillo, donde invoqué mi glider rumbo al mundo en el que tantas cosas había vivido, buenas y malas. Con un poco de suerte podría ver a Zack por allí.

Aceleré al máximo con el vehículo, si Tierra de Partida se iba sin mí sería muy complicado encontrarlos más tarde.

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Solté un grito cuando algo repentino impactó contra mi glider tirándome de él. Debía tratarde de una bolsa llena de heces, porque su olor era tal que por poco lograra hacerme vomitar en medio de la caída.

Por fortuna, me recibió el duro suelo de la arena, y no una persona que pasase por allí de casualidad. Mientras me reponía tras el doloroso golpe (aunque la armadura ayudó a amortiguar la caída) pude ver que no estaba solo allí. Reconocí a un muchacho rubio a pocos pasos de mi posición.

¿Nikolai? —pregunté atontado sin estar seguro de si realmente era él o alguien parecido. No pude ver bien al resto de sus acompañantes, puesto que algo interrumpió el que pudiese hacer aquello.

¡¡Morid!!

Aquel grito me puso con todos los sentidos alerta. Me puse en pie de un salto e invoqué mi Llave Espada como primera reacción tratando de bloquear cualquier ataque repentino. Sin embargo, lo que vino no era algo que pudiese bloquear.

¡Al suelo! —exclamé agarrando a Nikolai (si es que me dejaba) para hundirlo conmigo en una Evasión Sombría para evadir la enorme llamarada que cubrió casi toda la arena.

¿¡Qué coño acababa de pasar!? ¿Quién nos estaba atacando de buenas a primeras?

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¡Un placer estar con todos en esta trama! Espero que nos lo pasemos todos bien y que pateemos al pirómano de turno... Y a Hades de paso :D

En fin, ¡que vuestros culos no acaben calcinados como el de Ragun en el EGIII!
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Re: [Coliseo del Olimpo] No diré que es amor

Notapor Suzume Mizuno » Sab Dic 26, 2015 4:09 am

Fátima seguía a Lyn, que se desplazaba como un torpedo por el pasillo, apretando los labios y luchando por asentar la comida, ya que apenas sí había terminado cuando su Maestra —no dejaría de serlo aunque ella hubiera alcanzado el rango… Madre mía, todavía no se lo creía—. Esquivaron una zona en obras, que Lyn estaba supervisando. Poco a poco, Tierra de Partida iba recuperando su diseño original. Era increíble la destrucción a la que se había sometido en tan pocos días. Esquivó a un moguri albañil y apretó el paso para que Lyn no la dejara atrás.

El mejor método para aprender es tirarte a la piscina sin manguitos, y eso es lo que voy a hacer contigo: tienes tu primer encargo como Maestra de la Llave Espada.

Tragó saliva y se llevó una mano al pecho cuando el corazón le dio un brinco. ¡Una misión con ella como Maestra! Sintió un golpe de vértigo y agradeció que Lyn se detuviera a repasar unos papeles de un obrero porque notaba que el piso daba bandazos bajo sus pies.

Cogerás a un grupo de aprendices e irás al Coliseo del Olimpo. Fil, el sátiro, ha encontrado una manera de entrar en el Inframundo sin que nos afecte la maldición, y así poder llegar hasta Hades y detener su control desmedido de sincorazón. Vuestro objetivo será ir allí y ayudarle en lo que necesite para conseguir la inmunidad. Él os dará los detalles cuando lleguéis.

Cruzaron un boquete en la pared y salieron al exterior. Quizás podrían construir una puerta, para quedarse con el atajo…

Llévate a Kairi y a ese rubito que era de Bastión Hueco, Nikolai. Tiene experiencia con el mundo. Puedes llevarte también a Malik, pero no dejes que te distraiga. Usad el portal de luz para viajar, te vendrá bien practicar.

Fátima torció la boca al oír mencionar a Nikolai. Oh, sabía quién era. Había estado en el Coliseo y era un traidor. Alguien en quien no se podía confiar. Un compañero de Ragun.

Aun así se tragó lo que pensaba y dijo:

Haré lo que esté en mi mano y cuidaré de todos.

Incluso del traidor.

Buena suerte, Maestra Fátima.

Asintió con sequedad y se fue a buscar a los aprendices. Cogió a un moguri por el camino y le pidió que fuera a buscarlos y los reuniera en el vestíbulo, así no tendría que ir a buscarlos a todos y no perdería tiempo. Excepto a Malik. A él fue a buscarlo en persona. Seguramente estaría entrenando; desde que perdió el ojo se había obsesionado con ponerse en forma y superarse a sí mismo. Al menos ya comenzaba a dominar la magia.

Cuando lo encontró, esperó a que terminara lo que estaba haciendo y luego lo saludó con un gesto.

Tenemos una misión en Tebas—dijo con una sonrisa nerviosa—. Estoy al cargo. Nikolai y Kairi vendrán con nosotros.—Examinó la reacción de Malik al mencionar al antiguo aprendiz de Bastión Hueco y añadió—: Lyn me lo ha «sugerido». Dudo que todavía pueda negarme a llevar a alguien conmigo.—Le hizo un gesto para que la acompañara hacia el vestíbulo—. Parece que Fil ha encontrado una forma de que bajemos al Inframundo, pero os lo explicaré a todos cuando nos reunamos. ¿Cómo vas? ¿Te sientes en forma?—Esta vez sonrió y le dio un codazo.

Esperaba que sí. Bajar al Inframundo sería duro, mucho, y no tenía ni idea de hasta qué punto tendrían que arriesgarse.

En cualquier caso, era su deber cuidar del resto del grupo y por Dios que iba a asegurarse de evitar que sufrieran daño si estaba en su mano.

****


Cuando Kairi y Nikolai llegaran, Fátima les explicaría rápidamente la misión:

Tenemos que ir al Coliseo del Olimpo; el sátiro Filoctetes ha conseguido una forma de hacernos bajar al Inframundo sin que nos afecte la maldición, pero antes debemos hablar con él y ver de qué se trata. Nuestra misión es intentar que el control de Hades sobre los Sincorazón se reduzca. —Respiró hondo—. Como sabéis, ahora soy Maestra y estaré a cargo de esta misión. Espero que me escuchéis y que si digo que nos retiramos, es que nos retiramos.—Miró fijamente a Nikolai, lanzándole una advertencia silenciosa. Si la desobedecía, a los Maestros les interesaría saber que el traidor iba a dar problemas—. También escucharé todas vuestras sugerencias, pero, de momento, tenemos quince minutos para ponernos ropia apropiada para el Coliseo. ¿Alguna pregunta?

Esperaba poder responderlas.

Cuando se reunieran de nuevo, Fátima llevaría una túnica blanca de mujer —para algo era Aprendiz de Héroe, no tenía sentido ocultar su identidad—, con unos pantalones cortos por debajo para sentise más cómoda y unas sandalias que ató con firmeza en torno a sus tobillos.

Una vez todos estuvieran listos miraría a Malik, buscando su apoyo, y abriría un Portal de Luz. Fue la primera en cruzarlo, con el corazón en la garganta.

****


Vaya. No era aquí donde quería aparecer…—farfulló Fátima, mirando a su alrededor.

Por suerte, la arena del Coliseo estaba vacía. Si no, ya podría haberse tirado por un precipicio porque menuda forma de iniciar su carrera como Maestra. Intentó que no se le notaba demasiado el rubor de las mejillas y deshizo el Portal en cuanto lo cruzaron. Al menos no tendrían que ir muy lejos para encontrar a Fil.

Entonces una sombra les cubrió y algo cayó a toda velocidad.

¡Apartad!—gritó Fátima, cogiendo a Kairi y alejándola.

¿Nikolai?

¡Tú!—gritó al reconocer a Ragun, levantándose de suelo, donde había estrellado el glider.

¡¡Morid!!

Fátima se volvió hacia el origen del grito, en la entrada del Coliseo, y así pudo ver cómo una inmensa llamarada de fuego se dirigía contra ellos. Por el rabillo del ojo captó cómo Ragun saltaba sobre Nikolai y lo hundía en un pozo de oscuridad. Ella, por su parte, gritó:

¡Malik!

Tiraría de Kairi hasta situarse tras su novio al mismo tiempo que desplegaba un Escudo por delante de los tres para intentar reforzar la protección, ya que imaginaba que Malik usaría su propio escudo para protegerlas.

Cuando la llamarada pasara, Fátima se dirigiría corriendo hacia la entrada para poder situarse a un lado, donde un nuevo fuego no los alcanzara, y preparó una Serpe acuática para disparar en cuanto se asomara y distinguiera al agresor. No sería suficiente para hacerle verdadero daño, pero quizás sí pudiera desviar un ataque y darles una oportunidad para cruzar la puerta. Lanzó una mirada acerada a Ragun y luego dijo:

¡Malik!

Si el hombre pasaba por delante de ella, escudo en mano, Fátima se situaría detrás y aprovecharía para disparar su Serpe y, si era necesario para defenderse, un Tirabuzón con el que golpear y derribar a su enemigo.

Claro que, en el improbable caso de que no hubiera un peligro inmediato, no atacaría porque no quería herir a nadie inocente. También, si los demás iban tras ella y la apoyaban con ataques, esperaba no tener que hacer uso del Tirabuzón.


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Acciones decididas con Tanis~

▪ Escudo (HM) [Nivel 10] [Requiere Poder Mágico: 12]. Crea un escudo frente al personaje temporal que detiene todo ataque mágico de menor potencia que él. Se desvanece enseguida.

▪ Serpe acuática (HM) [Nivel 11] [Requiere afinidad a Agua; Poder Mágico 21]. Invoca a una serpiente de dos metros y medio de largo y 40 cm de grosor que adquiere vida propia y perseigue a un enemigo, estallando contra él. Sirve también para objetos fuera de combate. Por ejemplo, mantener pulsado un interruptor que funcione a peso.

▪ Tirabuzón (HM) [Nivel 18] [Requiere Afinidad a Agua; Poder Mágico 25] [Personalizada] El usuario invoca dos anillos de agua de cincuenta centímetros de anchura y cuatro de longitud, que giran a su alrededor a modo de ligera defensa: pueden rechazar ataques físicos de hasta nivel 9. Después, puede convertirlos en hasta dos tirabuzones con los que embiste a sus enemigos.

Si el Tirabuzón es pasarse demasiado, cóbramelo en PH Astro D:
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¡Gracias por las firmas, Sally!


Awards~

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Re: [Coliseo del Olimpo] No diré que es amor

Notapor Drazham » Dom Dic 27, 2015 2:57 am

¿Has comprobado si están todos, Saic?

Afirmativo, señor Niko. —El asistente alzó el pulgar—. Recuento finalizado: todos los documentos están archivados.

Nikolai afirmó con la cabeza y miró con satisfacción los múltiples archivadores situados encima del escritorio de su habitación. Las carpetas contenían nada menos que todos los apuntes y anotaciones de su padre acerca de la teoría elemental. Con la ayuda de Saic, se encargó de revisar que no se hubiese dejado ninguno de los papeles cuando se mudó del bastón a allí, su nueva habitación en Tierra de Partida. Soltó un suspiro y se recostó en una silla, apreciando una vez más los tantos años de trabajo de su padre, plasmados en papel.

Pasaría una buena temporada hasta que volviese a abrir uno de esos archivadores.

Pero es una lástima… —musitó Saic, llevándose un dedo a una inexistente boca—. Ha estado siguiendo el proyecto de su padre desde hace mucho tiempo.

Ya he tomado mi decisión Saic. Dejaré por una temporada la investigación. —Niko dibujó una expresión de pesadumbre y se cruzó de brazos. Desde el incidente en el Castillo de Olvido, se estuvo replanteando la idea de si seguir con el trabajo de su padre sería, en cierto aspecto, “correcto”. A fin de cuentas, no dejaba de ser el proyecto de otra persona, y cada vez le asaltaban más y más dudas, sintiendo una extraña culpabilidad cada vez que cogía un boli para añadir anotaciones a algo que no era suyo—. Lo mejor es que me tome un descanso para reflexionar. No quiero que…

El sonido de alguien tocando la puerta le interrumpió. Tanto él como su asistente, alzaron la vista a la entrada de la habitación, y el segundo no tardó en salir volando para recibir a su visitante. Mientras, Nikolai volvió a dirigir la vista a los archivadores. Cogió uno cualquiera y lo abrió por la mitad, examinando un folio en el que había apuntes y esquemas hechos a mano acerca de las propiedades del elemento Rayo.

Ver la caligrafía de su difunto padre le trajo un sentimiento de nostalgia que le sacó una sonrisa amarga. Entonces, recordó que una de las razones por las que decidió continuar con su legado era para rememorar al padre que tanto quería, el mismo que le contaba por las noches algunas de sus experiencias en sus años mozos, cuando todavía residía en su mundo de origen.

Eh… Señor Niko. —La voz de Saic le sacó de sus pensamientos. Parpadeó un par de veces y miró por el rabillo del ojo al ser virtual—. Tiene un mensaje urgente: una de las Maestras le reclama en el vestíbulo.

¿Mensaje urgente? Eso olía a misión. Su primer encargo importante desde que llegó a Tierra de Partida.

Así que una Maestra… —Volvió a ojear los apuntes de la carpeta, pasando el dedo por uno de los esquemas—. ¿El encargo es de Lyn? ¿Rebecca?

No, señor Niko —dijo con un tono de preocupación—. La Maestra que le reclama es… Fátima Laforet.

Su dedo se paró de inmediato, a medias de una frase. Hizo una mueca y retiró la vista del archivador lentamente, dirigiéndose a Saic.

Fátima —repitió, enarcando una ceja. Saic le asintió, con el temor reflejado en su visor ante la reacción de su dueño.

Fátima. Claro que la recordaba: la recientemente nombrada Maestra de Tierra de Partida. La misma con la que coincidió cuando fue a Tebas. La misma a la que Ragun, ofuscado por la necesidad imperiosa de quitarse de en medio a todo aprendiz del otro bando, ofreció al dios del Inframundo.

Todavía recordaba la mirada llena de odio y rabia que le dedicó antes de escapar de las garras de Hades.

Resignado por no poder evitar su destino, suspiró y cerró la carpeta de una palmada.

Pues tendremos que ir a ver que quiere, ¿no te parece?

***


Ya en el vestíbulo, con Saic dentro de su móvil, coincidió con una chica de pelo rosa, suponiendo que se trataría de otra aprendiza a la que llamó Fátima. También encontró a la Maestra allí, junto con otro aprendiz que recordaba bien; uno de los pocos miembros de Tierra de Partida con los que trabajó en equipo, sin que las rencillas causadas por la guerra afectasen en gran medida.

No obstante, no pudo saludar a Malik con una sonrisa como tenía pensado por la repentina sorpresa que le supuso verlo con un parche en el ojo. Apretó los labios, procurando no mostrarse muy sorprendido para no ofender al hombre, y mordiéndose la lengua para que preguntas incómodas como “¿Qué demonios te ha ocurrido?” o “¿Me juras que lo del parche es porque le tienes un gran respeto a Ronin?” no saliesen de su boca.

Con todos presentes, Fátima no tardó en explicarles el motivo de su reunión:

Tenemos que ir al Coliseo del Olimpo; el sátiro Filoctetes ha conseguido una forma de hacernos bajar al Inframundo sin que nos afecte la maldición, pero antes debemos hablar con él y ver de qué se trata. Nuestra misión es intentar que el control de Hades sobre los Sincorazón se reduzca.

Así que por eso estaba allí… Eran conocedores de que tenía experiencia con Tebas y no les pareció mala idea incluirle en el grupo. Trató de asimilar la información que les estaba facilitando Fátima; lo de anular la maldición sonaba bien, demasiado bien. Bastantes problemas les dio cuando lucharon contra el perrito de Hades para que no pasasen a ser su almuerzo. Lo de volver a acercarse al dios ya se le hacía un poco pesado; su verborrea incesante le ponía nervioso, por no hablar de que el término “juego limpio” no formaba parte de su vocabulario.

Como sabéis, ahora soy Maestra y estaré a cargo de esta misión. Espero que me escuchéis y que si digo que nos retiramos, es que nos retiramos.

Nikolai no pudo pasar por alto la imperiosa mirada de la chica, dirigida hacia su persona. Porque, cómo no, su advertencia iba especialmente destinada a él, el traidor de Bastión Hueco al que todavía recelaba. Con solo verle la cara, se podía hacer una imagen mental de que por su cabeza estaría pasando algo como «Dame el más mínimo problema, y me aseguraré de que te arrepientas de haber puesto un pie en Tierra de Partida».

Al final esbozó una mueca conformista y se encogió de hombros, a modo de respuesta silenciosa.

También escucharé todas vuestras sugerencias, pero, de momento, tenemos quince minutos para ponernos ropa apropiada para el Coliseo. ¿Alguna pregunta?

Pues sí. —Nada más oírla, alzó el dedo índice—. Suponiendo que logramos neutralizar la maldición, ¿cuál sería el plan nada más pisar el Inframundo? ¿Qué opciones tenemos para quitarle a Hades el dominio de los Sincorazón?

Aunque sus cuestiones podían ir con la finalidad de advertirle a Fátima de que tendría que lidiar con un aprendiz preguntón, también quería asegurarse que sabían lo que estaban haciendo. Con o sin maldición, meterse en la guarida de Hades sin siquiera una noción de que hacer era como introducir la cabeza en una guillotina.

Le respondiese o no, se dirigiría al almacén para buscar un atuendo acorde al mundo. Rebuscando, encontró una armadura de cuero que combinó con unas sandalias altas y una capa de tonos bermejos.

Una vez listo, volvió al vestíbulo para seguir al grupo a través del portal de luz. Próxima parada: Tebas.

***


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Un sitio un tanto extraño para llegar. Nikolai miró en derredor, contemplando la arena del coliseo en la que nunca se llegó a estrenar. En esos momentos vacía, se pudo hacer una idea del numerito que hubiesen montado de aparecer ante la atenta mirada de cientos de espectadores. Enseguida escucho algo de que “no era aquí” de la boca de Fátima. Genial.

De pronto, una sombra le cubrió y alzó la vista.

¡Apartad!

Nikolai ahogó un grito y saltó justo antes de que lo que demonios fuese esa cosa le aplastase. La arena levantada se disipó y pudo a ver al piloto que a punto estuvo de atropellarle.

¿Nikolai?

¡Tú!

Yo también me alegro de verte, Ragun —soltó con tono agriado, llevándose una mano al pecho. Joder, que susto le había dado, el corazón le retumbaba en el pecho como un tambor.

¡¡Morid!!

Nikolai giró sobre sus talones para ver una tremenda llamarada salía de la entrada al recinto con la intención de calcinarlos.

¡Al suelo! —Sin opción a reaccionar, Ragun le obligó a resguardarse con él hundiéndolo en un pozo de oscuridad. Ya conocía aquella habilidad, y por la cuenta que le trajo, llenó de aire sus pulmones y contuvo la respiración.

En cuanto pasase el peligro y emergiesen, siguió con la vista a su grupo, que se apostaron en los laterales de la entrada para asaltar al enemigo. Hizo lo mismo por su parte y se colocó a uno de los lados. Viendo que Malik se disponía a meterse con el escudo, una idea surgió en su cabeza:

¡Malik, mantén el escudo en alto! —Invocó su Llave Espada y se la mostró. Esperaba que recordase su pequeña estratagema de cuando tuvieron que aplacar la ira de Nith.

En cuanto Malik y Fátima pasaron al interior, se asomó y, con su arma preparada para clavarla en el suelo en cualquier momento, se concentró en la superficie del escudo para materializar un Tajo Planar en el caso de que se su amigo pirómano se arrojase en frente de Malik.

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Tajo Planar (HC) [Nivel 5] [Requiere Afinidad a Nada: Fuerza: 7; Armas blancas: 6]. El usuario clava su arma en el suelo para luego hacer brotar de cualquier superficie sólida (no viva) una espada de energía que empalará a los enemigos. La espada se puede materializar en un radio de cinco metros.

Acciones acordadas con Tanis.

EDIT para aclarar algunas acciones.
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Re: [Coliseo del Olimpo] No diré que es amor

Notapor Tanis » Dom Dic 27, 2015 3:50 pm

Malik estaba entrenando cuando Fátima fue a buscarle. Desde que regresaran del Bosque de los Enanitos, más aún desde su incidente, Malik se había propuesto mejorar su ritmo de combate, suplir la carencia de visión del lado izquierdo y dominar la magia que ahora sí podía hacer. En pocos días había aprendido a canalizar su propia energía y a ejecutar unos cuantos hechizos sencillos, de modo que ahí estaba, en una se las salas de entrenamiento de tiro probando a derribar objetivos móviles con Ráfagas. No le iba mal. Desde que se hiciera aprendiz de la Llave-Espada, con su magia bloqueada, siempre había pensado que utilizarla sería harto complicado, pero había resultado ser un ejercicio de control más que de fuerza.

Cuando desestabilizó todos los blancos con sus chorros de aire, se dio cuenta de que Fátima estaba allí, y que se acercaba al ver que había terminado su ejercicio. Se acercó a ella mientras se masajeaba un poco la mano y los dedos y atendió a lo que tuviera que decirle en silencio.

Tenemos una misión en Tebas—Su sonrisa nerviosa delató que precisamente no esperaban buenas noticias, aunque el propio mundo de destina no lo fuera ya—. Estoy al cargo. Nikolai y Kairi vendrán con nosotros.

Malik alzó las cejas y se cruzó de brazos, sin saber si le apetecía más enfadarse o reírse. Nikolai no le generaba excesiva desconfianza, habían luchado juntos en el Castillo del Olvido, pero que le hicieran ir bajo mando de Fátima a Tebas, cuando la última vez que fueran casi vendieron sus almas...

Lyn me lo ha «sugerido». Dudo que todavía pueda negarme a llevar a alguien conmigo.

Bueno, tiempo al tiempo —dijo, a la par que se descruzaba de brazos y la seguía afuera de la sala—. Cuéntame más.

Parece que Fil ha encontrado una forma de que bajemos al Inframundo, pero os lo explicaré a todos cuando nos reunamos. ¿Cómo vas? ¿Te sientes en forma?

Malik bufó ahogando una risa ronca cuando sintió el codazo y apretó a Fátima contra sí con un brazo. La soltó enseguida.

Mejor que hace una semana, eso seguro. Hacer magia no es tan complicado, creo que pronto podrás enseñarme esos hechizos tan fantásticos que haces.

Sonó jocoso, aunque por dentro pensó en Hades y el Inframundo, en que bajar a él únicamente podía significar que debían cerrar lo que el dios había abierto la vez pasada. También pensó en Perséfone, la esposa de Hades... y se preguntó si les ayudaría de nuevo. Si las cosas estaban tan mal, ella no se quedaría fuera, estaba seguro.

****


Malik aguardó junto a Fátima, junto a su maestra a cargo, a que llegaran el resto de aprendices del grupo. No se le pasó por alto el intento de Nikolai de querer saludarlo, y se le escapó una media sonrisita mientras Fátima explicaba el resto de pormenores de la misión.

Tenemos que ir al Coliseo del Olimpo; el sátiro Filoctetes ha conseguido una forma de hacernos bajar al Inframundo sin que nos afecte la maldición, pero antes debemos hablar con él y ver de qué se trata. Nuestra misión es intentar que el control de Hades sobre los Sincorazón se reduzca. Como sabéis, ahora soy Maestra y estaré a cargo de esta misión. Espero que me escuchéis y que si digo que nos retiramos, es que nos retiramos.—Malik, que estaba otra vez de brazos cruzados, dio cuenta de que esa advertencia iba más por Niko, que anteriormente había pertenecido a Bastión Hueco, que por Kairi o por sí mismo. No culpaba a Fátima, desde luego—. También escucharé todas vuestras sugerencias, pero, de momento, tenemos quince minutos para ponernos ropa apropiada para el Coliseo. ¿Alguna pregunta?

Él tenía unas cuantas, pero antes de que pudiera formularlas, Nikolai tomó el turno y las realizó todas por él. Asintió de forma imperceptible esperando a que Fátima respondiera. Él no habría utilizado un tono tan exigente, pero tenía que valer. Una vez aclaradas esas dudas, Malik solucionó vestirne a la usanza que había utilizado durante la misión de rescatar a Ibid, la lechuza de Atenea: Túnica blanca, capa de viaje, sandalias altas... Se colgó un par de faltriqueras del cinturón y se abrochó las correas de la cintura.

Al reunirse de nuevo, Malik se quedó cerca de Fátima y asintió levemente cuando ella le miró buscando apoyo. Estaban todos listos, era hora de irse. Atravesó el Portal de Luz mucho más seguro que las últimas pocas veces que lo había hecho. Ya no tenía miedo de lo que pudieran encontrarse en Grecia.

****


Vaya. No era aquí donde quería aparecer…

Cuando se le despejó la vista vio a lo que Fátima se refería. No habían aparecido fuera del coliseo de Fil, si no en la arena, dentro. Malik tuvo una leve reminiscencia de cuando estuvieron allí, esperando por un torneo que al final él no llegó a ver. Esta vez estaban solos... o al menos todo lo solos que podían estar.

Una sombra les pasó por encima y antes de que lo que fuera que estaba cayendo les cayera encima, Malik dio un salto hacia atrás y se alejó del punto de impacto. Resultó ser Ragun, a lo que Malik no pudo evitar pensar que los maestros debían de estar un poco idos si creían que una misión así iba a salir bien con Fátima y Ragun en un mismo sitio. Ni siquiera se podía usar la excusa de los bandos ahora. Malik chasqueó la lengua y caminó para pasar de largo de Ragun y acercarse a la puerta para salir de ese sitio desierto.

Los saludos luego, primero salgamos de aquí.

Fue entonces cuando tronó aquella voz, aquel grito, y de la entrada al coliseo brotaba una enorme llamarada que se dirigía hacia ellos a demasiada velocidad.

¡¡Morid!!

Por su entrenamiento de combate y la repentina adrenalina, Malik pudo verlo a cámara lenta y nada más ver la primera chispa de fuego convocó su escudo. Igual que Fátima, Malik había captado la maniobra de Ragun de hundirse en el suelo en medio de un charco oscuro. Él no podía hacer lo mismo, pero tenía un escudo que esperaba sirviera para contener el grueso de las llamas.

¡Malik!

¡A la orden!

Alzó su arma al tiempo que Fátima tiraba de Kairi para colocarse tras él y sintió el chisporroteo de la magia, que desplegaba otro escudo frente a ellos. En cuanto la llamarada se desvaneciera, Malik correría tras Fátima y se situaría junto a ella al lado de la puerta. Nada más estuviera seguro de que no había demasiado peligro para pasar, todavía con el escudo en mano atravesaría las puertas de salida y entrada, siguiendo de nuevo la implícita directriz de la maestra.

¡Malik, mantén el escudo en alto!

Por un segundo no supo a lo que Nikolai se refería, pero al desviar la vista hacia él otro único segundo y vio que invocaba su Llave, recordó que viva claridad la maniobra que juntos había ejecutado contra Nithael. Asintió en silencio y mantuvo el escudo alzado. En caso de que el atacante misterioso siguiera allí, estaría el de escudo humano con dos soportes de ataque que podrían hacerle daño.

Si no había nadie, bueno, mejor prevenir que curar.

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Re: [Coliseo del Olimpo] No diré que es amor

Notapor Kairi » Mar Dic 29, 2015 1:20 am

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Era una hermosa mañana en Tierra de Partida. Kairi y Awa-chan se encontraban desayunando en el comedor (tostadas y leche con cacao para Kairi y atún y leche para el gato). La pelirrosa tenía un conflicto de emociones dentro de sí a causa de los últimos acontecimientos. Podía estar alegre y al rato cambiar completamente su cara y expresar tristeza. Es cierto que ahora Tierra de Partida y Bastión Hueco eran aliadas, ¿pero a qué precio? La última batalla se había cobrado la vida del Maestro Kazuki, con quien la Aprendiza habia compartido bastantes misiones y hasta había viajado a su pasado. Se le hacía muy extraño saber que ya no lo volvería a ver más.

Se terminó su desayuno y fue derecha a su entrenamiento, pero vio a un Moguri dirigirse a ella y comunicarle que la Maestra Fátima quería verla. Sí, habían perdido un Maestro pero habían ganado otro, aunque no tuviera tanta experiencia como Kazuki.

Fue al lugar citado y vio a Fátima reunida con otros Aprendices a los que había llamado también. Una vez que estuvo todo el grupo reunido, la nueva Maestra habló:

- Tenemos que ir al Coliseo del Olimpo; el sátiro Filoctetes ha conseguido una forma de hacernos bajar al Inframundo sin que nos afecte la maldición, pero antes debemos hablar con él y ver de qué se trata. Nuestra misión es intentar que el control de Hades sobre los Sincorazón se reduzca. Como sabéis, ahora soy Maestra y estaré a cargo de esta misión. Espero que me escuchéis y que si digo que nos retiramos, es que nos retiramos. También escucharé todas vuestras sugerencias, pero, de momento, tenemos quince minutos para ponernos ropia apropiada para el Coliseo. ¿Alguna pregunta?

- Yo tengo algunas - levantó la mano Kairi una vez que el otro Aprendiz acabara - ¿Qué maldición es esa? No he estado mucho por el Coliseo, menos aun por el Inframundo - a decir verdad, oir hablar de que había una maldición le ponía los pelos de punta, por no hablar de que no recordaba haber visitado nunca ese mundo - ¿Y qué tipo de ropa hay que llevar?

Creía que con su ropa de diario bastaba, pero había que vestir de acuerdo a la temática del mundo, que era de la Antigua Grecia. Fue al almacén y para mujer sólo había túnicas. No parecían muy apropiadas para la lucha y no podía ponerse una armadura de hombre. Optó por una túnica blanca y sandalias altas dejándose puestos los pantaloncitos del vestido para estar más segura, aunque el único tirante de la túnica no le hacia mucha gracia.

Cuando todos estuvieron listos, Fátima abrió un portal de luz y lo cruzó después de los demás junto con Awa-chan.

*****


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Aparecieron en mitad del campo de batalla, que por suerte estaba vacío.

- Vaya. No era aquí donde quería aparecer…

- Ya lo veo - comentó Kairi algo asustada.

Algo les sobrepasó volando. Kairi se retiró rápidamente y vio algo caer en el lugar donde había estado unos segundos antes. Era otro Aprendiz, probablemente de Bastión Hueco. Ahora que no eran enemigos supuso que trabajarían juntos.

- ¿Que ha sido eso?

- ¡¡Morid!!

Un fuerte ruido seguido de una enorme llamarada salió de la entrada del Coliseo. Antes de que pusiera hacer nada, Fátima la estaba tirando del brazo hasta llegar hacia Malik y hacer aparecer un escudo que los protegería. En cuanto pasara la llamarada y viera al causante, Kairi lanzaría Perla sólo si los demás decidían atacar, pues no sabía si eso lo había provocado un Sincorazón ni que tipo de gente habitaba ese mundo.
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El Viernes 26 a las 20 fui al hipercor para compra un juego por el cumple de un amigo y en el msn deje un automensaje que era "En El Hipercor" , en esos momentos Habimaru cerro el chat y se creo una multiconversacion de 7 o 8 personas del foro para hablar , cada minuto aparecía mi gracioso automensaje con el icono del tio feliz , cuando llegue y comente estaban todos En El Hipercor , uno en el carrefour pero bueno , al dia siguiente en el chat la frase mítica aparecía cada poco En El Hipercor y ya esta es la historia del Hipercor que tanta gente me pregunta XD ( Se le ha parecido buena o vivió esto ponérselo como firma.


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Ronda #2 - No diré que es amor

Notapor Astro » Mié Dic 30, 2015 9:29 pm

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Evitar la llamarada no fue complicado para el grupo de portadores: Ragun y Nikolai se protegieron a ras del suelo con la Evasión sombría del primero; y el escudo doble de Fátima y Malik bastó de sobras para bloquear el fuego y proteger también a Kairi.

Ni cortos ni perezosos, se lanzaron al ataque contra su misterioso agresor: con Malik en primera linea como barrera humana, la misteriosa figura que alzó una espada para defenderse se llevó una Serpe acuática de Fátima, un Tajo Planar de Nikolai y un Perla de Kairi. El resultado, cómo no, fue una paliza por parte de los portadores contra el enemigo. Que resultó ser...

¡¡Socorro, socorro, nos atacan!!

Un hombrecillo escuálido, con un alborotado pelo negro y unas enormes gafas redondas que le daban su apodo: Gafas. Fátima le reconocería casi al instante: fue uno de los participantes del último torneo, y ella misma luchó contra él.

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Gafas
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¡¿Gafas, qué ocurre?!

El alboroto causado por los hechizos no pasó inadvertido, y por la puerta apareció un nuevo joven al que más de uno reconocerían: Zack Fair, el aprendiz de héroe por excelencia del coliseo. Observó la situación perplejo, pero al reparar en Ragun y en Fátima se dibujó una gran sonrisa en su rostro.

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Zack Fair
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¡Scarf Man, Laforet! ¡Qué alegría veros! —exclamó, corriendo a estrecharles las manos a los dos—. ¡Hola a los demás, soy Zack! Habéis llegado antes de lo que esperábamos, pero no importa, creo que está todo listo. ¿La gran Lyn no está con vosotros?

Echó un vistazo al grupo que les acompañaba y luego por los alrededores, y se le pudo notar la decepción al no encontrarla.

»Qué pena, me habría gustado enseñarle mis nuevos movimientos... ¿Estás bien, Gafas?

El aludido, que ya se había levantado y puesto buen su ropa, asintió, mirando al grupo de portadores con recelo. Sobre todo a Fátima. A su lado, podían verse dos extraños aparatos que, aunque construidos con madera y otros materiales básicos, parecían muy complejos: uno debía ser el lanzallamas con el que les había atacado, y el otro era una catapulta de basura con la disparó a Ragun en pleno vuelo (y quien todavía olía un poco mal).

S-siento haberos atacado. Pensé que erais sincorazón.

No se lo tengáis en cuenta, todos están muy nerviosos con la responsabilidad que tenemos hoy. Venid, será mejor ponerse ya en marcha.

Con un gesto del brazo, les indicó que les siguiera hacia el exterior del coliseo. Atravesaron el interior del edificio hasta la salida, donde se alzaban las dos gigantescas estatuas doradas que representaban dos gladiadores cruzando sus espadas. Allí, en un rincón de la explanada de arena, un grupo de jóvenes hacía ejercicio y practicaba con espadas. Fátima reconocería a algunos a simple vista, como a Arion -su primer oponente en los últimos juegos-; e incluso Nikolai reconocería al enorme hombre que aún a día de hoy seguía estornudando sin parar: Moc Azos. Aunque sin duda quien más destacaba era Mogucles, el moguri disfrazado de Hércules con tanto detalle que hasta había imitado sus músculos (falsos, por supuesto). Todo un espectáculo verle.

Gafas, sin despedirse de los portadores, corrió a unirse al grupo.

Son aprendices de héroe en potencia, yo me encargo de entrenarles —explicó Zack, saludando a los muchachos con el brazo desde lejos—. A Fil al principio no le gustó la idea, pero conseguí convencerlo tras un tiempo. Están muy verdes, pero todos tienen buenas intenciones y pueden ayudar en días como hoy.

»¡El mensaje, casi lo olvido! Tenéis que reuniros con Hércules y Fil en el puerto de Tebas. El barco debe de estar casi listo, creo que zarparéis pronto. —Se rascó la cabeza, observando al grupo de portadores con aire ausente—. Qué envidia, me encantaría poder ir de viaje con vosotros... Bueno, al menos los novatos y yo nos encargaremos de proteger Tebas mientras Hércules no esté. ¡La ciudad estará segura, lo prometo!

Les dio indicaciones sobre cómo llegar al puerto si las necesitaban, y respondió a alguna pregunta que pudieran hacerle, antes de despedirse de ellos y volver al entrenamiento con sus chicos.

Maestra y aprendices tenían una tarea clara y, con o sin Ragun (que en el fondo era un acoplado caído literalmente del cielo, por lo que no estaban obligados a ir en grupo con él hasta su destino), debieron marchar al puerto sin demora.

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El camino por la ciudad fue tranquilo, pero algunos miembros del grupo llamaron la atención solo por su presencia. Scarf Man todavía era recordado, y de vez en cuando algunas personas se quedaban mirando a Ragun entre murmullos y cuchicheos. Para Fátima fue al contrario, porque su pasada victoria como Laforet en los últimos juegos todavía era muy recordada, y varios ciudadanos de Tebas se acercaron a ella para estrecharle la mano o pedirle un autógrafo. Toda una celebridad.
Los demás no tuvieron problemas, ni para bien ni para mal, aunque el pelo rosa de Kairi llamó levemente el interés de algún vecino, sobre todo de los niños, pero sin llegar a más.

A aquellas horas de la mañana, el puerto estaba casi vacío. Encontrar a Hércules y a Filoctetes no les fue nada complicado, porque lo único que tuvieron que hacer fue seguir los gritos de enfado del sátiro.

¡No, no, y no! ¡¿Tanto por un saco de arroz?! ¡¿Me tomas por un fauno o qué?!

Cuando llegaron, pudieron ver que el entrenador de héroes profesional se encontraba discutiendo con un hombrecillo. Tras intercambiar un par de insultos a pleno pulmón, el vendedor se fue indignado con su carro, dejando al sátiro sentado encima de un pequeño saco de arroz y con la cara roja como un tomate.

Un poco más atrás, Hércules cargaba varias cajas (con muchísima facilidad, como si no pesaran nada) en un barco atado al muelle.

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Hércules
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Filoctetes
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Ambos se dieron cuenta pronto de que los caballeros habían llegado, y se apresuraron a acercarse a ellos.

¡Ya era hora, tardones!

Pero Fil, si han llegado pronto —bromeó el héroe, dándoles palmaditas al hombrecillo para que se tranquilizase—. Me alegro de volver a veros. A los demás, soy Hércules, encantado. Supongo que todos sois aprendices de Lyn...

Tanto él como Fil esperaron que alguno dijeran algo sobre la maestra. Igual que Zack, esperaban que ella también hubiese venido a la misión. Cuando hubiesen dicho algo, les guiarían hasta el barco en el estaban cargando provisiones: un navío griego de tamaño medio, que en su época habría sido una obra maestra, pero que en la actualidad... Casi se caía a pedazos.

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¡Os presento el Argo, el legendario barco utilizado por los mismísimos argonautas! —Fil hinchó el pecho de orgullo mientras mostraba el barco.

O lo que queda de él.

¡Eh, me costó muchísimo convencer a Jasón de que me lo prestase, muestra un respeto!

Vale, vale, sólo espero que no se caiga a pedazos durante el viaje...

No muy convencido, Hércules se cargó de nuevo con un puñado de cajas haciendo muestra de su inmensa fuerza y continuó cargándolas en el barco. Mientras, Fil se sentó sobre una de ellas e indicó a los demás que se acercasen: era el turno de las explicaciones.

Vale, pimpollos, escuchad. La maldición del Inframundo es un asunto serio: Hades se ha encerrado allí desde que el Infiernódromo se abrió y no hay forma de llegar hasta él sin caer como moscas por el camino. ¡Ahora bien! Un contacto me ha dicho que existe una piedra que utilizaban los demás dioses para bajar al Inframundo cuando lo necesitaban y no estaban invitados por Hades.

Pero esa piedra se perdió —añadió Hércules, que en ese momento pasaba de nuevo por allí.

¡Exacto! Sin embargo, dicen que en una isla hay un templo donde puede preguntarse por el paradero de la piedra. Vuestra misión es ayudar a Herc a llegar hasta allí sin que esos sincorazón que Hades no para de mandar se pongan en medio. ¿Entendido?

El sátiro se cruzó de brazos, esperando las posibles dudas de los aprendices. ¿Alguna vez habían viajado en barco? Porque estaban apunto de hacerlo. Esperemos que ninguno se maree.

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Fecha límite: martes 5 de enero. ¡Feliz año!
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Re: Ronda #2 - No diré que es amor

Notapor Sombra » Jue Dic 31, 2015 2:40 am

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Ninguno de nosotros tuvo problemas para evitar la llamarada que por poco nos convierte en portadores a la brasa. Cuando salí de la evasión sombría me levanté (aún algo mareado) mientras veía como tres de los aprendices atacaban a una figura humana que no llegué a distinguir de buenas a primeras.

Lo que estaba claro fue la paliza que nuestro agresor recibió en apenas unos segundos.

¡¡Socorro, socorro, nos atacan!! —exclamaba.

Se trataba de un joven con el cabello negro totalmente enmarañado, era bastante delgaducho. Su cara estaba cubierta por unas enormes gafas de culo de botella

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Gafas
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¡¿Gafas, qué ocurre?!

Esa voz... —abrí los ojos como platos al reconocer la voz de aquella persona.

Por la puerta apareció un muchacho de cabello negro y con una armadura de guerrero. Nos miró a todos hasta que me vio y sonrió ampliamente.

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Zack Fair
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¡Scarf Man, Laforet! ¡Qué alegría veros!

¡Zack! —sonreí alegre mientras estrechaba su mano—. Sigues tan esmirriado como siempre —bromeé dándole un golpe amistoso en su hombro.

Le conocía desde hacía años, y siempre que visitaba el Coliseo solíamos encontrarnos, aunque ya hacía varios meses que no le veía.

El Aprendiz de Héroe se aproximó a Fátima también. No esperaba que se conociesen, la verdad.

¡Hola a los demás, soy Zack! Habéis llegado antes de lo que esperábamos, pero no importa, creo que está todo listo. ¿La gran Lyn no está con vosotros?

Cierto, que Zack estaba enamorado de ella.

»Qué pena, me habría gustado enseñarle mis nuevos movimientos... ¿Estás bien, Gafas?

El muchacho al que le habían pegado una paliza se puso en pie y colocó bien sus prendas, que habían quedado algo dañadas después del ataque conjunto de la muchacha pelirrosa (que no conocía), Nikolai y Fátima.

Había dos artilugios bastante peculiares, se trataba de una máquina rudimentaria, pero que parecían bastante eficaces. Uno de ellos parecía un lanzallamas, mientras que el otro debía ser una catapulta... Ahora entendía que era lo que me había derribado, y también lo que era.

¡Puaj! Mi armadura olía a basura.

S-siento haberos atacado. Pensé que erais sincorazón.

Bueno...

En cierto modo no se había equivocado, pero prefería no recibir otro golpe de basura. Era asqueroso.

No se lo tengáis en cuenta, todos están muy nerviosos con la responsabilidad que tenemos hoy. Venid, será mejor ponerse ya en marcha.

Zack nos indicó que le siguiésemos. Salimos del coliseo llegando a la entrada, donde estaban las dos enormes estatuas doradas de guerreros.

En un rincón de aquella zona había un grupo de personas entrenando. Todos ellos dejaban bastante que desear, o eso me pareció. ¿Un moguri disfrazado de Hércules? ¿¡En serio!?

El tal Gafas corrió hacia el grupo para unirse al entrenamiento.

Son aprendices de héroe en potencia, yo me encargo de entrenarles

—Eso está muy bien —asentí con la cabeza. Eso significaba que poco a poco Zack estaba cumpliendo su sueño.

No podía negar que aquel grupo de "aprendices de héroe" me parecía un poco ridículo, pero todos empezábamos desde lo más bajo... ¿Pero alguno de ellos merecía la pena? Aquel tipo que no dejaba de estornudar vencería a sus enemigos matándoles del asco, eso seguro.

A Fil al principio no le gustó la idea, pero conseguí convencerlo tras un tiempo. Están muy verdes, pero todos tienen buenas intenciones y pueden ayudar en días como hoy.

»¡El mensaje, casi lo olvido! Tenéis que reuniros con Hércules y Fil en el puerto de Tebas. El barco debe de estar casi listo, creo que zarparéis pronto. Qué envidia, me encantaría poder ir de viaje con vosotros... Bueno, al menos los novatos y yo nos encargaremos de proteger Tebas mientras Hércules no esté. ¡La ciudad estará segura, lo prometo!

El joven gladiador nos dio indicaciones sobre como llegar al puerto.

Gracias Zack. Luego te invito a tomar algo. —Le di una palmada en la espalda y esperé a que se fuese antes de girarme al grupo de Tierra de Partida.

Intercambié miradas con todos y bajé la mirada al suelo.

Antes de nada, quiero disculparme con vosotros dos —me dirigí a Malik y Fátima con tono afligio—. Sé que una disculpa no va a arreglar que intentase mataros y vender vuestras almas al Dios de los Muertos, pero creo que por algo se empieza...

Escuché cualquier posible respuesta por parte de ellos dos, no contesté incluso si me insultaban o me gritaban.

La Maestra Nanashi me ha pedido que me una a vosotros para encontrar la manera de descender al Inframundo sin que nos afecte la maldición. De no ser por mi error, si no hubiese confiado en ese canalla nada de esto habría pasado. Quiero arreglar lo que he provocado y ganarme el perdón de todos aquellos a los que he herido durante la guerra, aunque entiendo que eso no sea tan sencillo como suena.

Clavé mis ojos en Fátima con firmeza, pero sin llegar a resultar desafiante.

Permite que me una a vosotros, Maestra Laforet. —No olvidé que Light me había dicho que ahora Fátima ostentaba el título de mastro, por lo que si quería unirme al grupo debía como mínimo agachar la cabeza y tratarla con el respeto que un Maestro merecía—. Si aceptas que os acompañe durante esta misión juro por mi espada que estaré bajo tus ordenes.

Ahora la cuestión era... ¿Aquellas palabras lograrían convencer de alguna manera a los miembros de Tierra de Partia? Si no deseaban mi compañía debería buscar un método alternativo para cumplir mi cometido. Seguirles a escondidas, por ejemplo.

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En caso de que no quieran a Ragun en el grupo éste los seguirá a escondidas, por lo que habría que interpretar mi post como que va solo, y no en grupo xD


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Descendimos a la preciosa ciudad de Tebas y la atravesamos en dirección al puerto. De vez en cuando podía ver como la gente me reconocía por la calle todavía, pese a que habían pasado casi cuatro años desde mi participación como Scarf Man en el Coliseo. A Fátima también la reconocían, y de vez en cuando algunas personas la detenían para pedirle un autógrafo. La chica de pelo rosa también llamaba su atención, aunque no era para menos... No todo el mundo veía gente con cabello rosa, ¿allí se habían inventado los tintes para el pelo?

El puerto estaba prácticamente vacío, por lo que encontrar a Hércules y a Phil no resultó algo como buscar una aguja en un pajar... En parte gracias a la inconfundible voz del sátiro, claro.

¡No, no, y no! ¡¿Tanto por un saco de arroz?! ¡¿Me tomas por un fauno o qué?!

En cuanto vimos al sátiro entre la gente lo pudimos ver en una acalorada discusión con un pobre hombre que acabó largándose indignado tras una serie de insultos no muy agradables. Phil se sentó sobre un saco de arroz más rojo que un tomate.

Hércules no estaba muy lejos, cargando como una mula varias cajas. A simple vista parecía como si no pesasen nada, pero conociendo al héroe de Tebas no me sorprendería que cada caja puiese pesar más de cincuenta kilos. El hombre llevaba las cajas hacia un barco amarrado al muelle.

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Hércules
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Filoctetes
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En cuanto nos vieron, no dudaron en acercarse a nosotros.

¡Ya era hora, tardones!

Pero Fil, si han llegado pronto —intervino Hércules con un tono amigable. Nos dio una palmadita en el hombro a todos—. Me alegro de volver a veros. A los demás, soy Hércules, encantado. Supongo que todos sois aprendices de Lyn...

En mi caso... Digamos que ahora entreno en otro gimnasio, por lo que tengo maestros diferentes —expliqué en pocas palabras. No hacía falta irme de la lengua demasiado.

Después de las palabras de los otros, nos acabaron guiando al barco al que Hércules había estado llevando las cajas. Se trataba de una embarcación de tamaño normal. Podría haber sido un barco hermoso, pero ahora era una ruina flotante. ¡Era un milagro que no estuviese en el fondo del mar! Seguramente a Ariel le encantaría ver aquel barco en el reino de su padre... Aunque claro, no estábamos en Atlántica para que aquello fuese posible.
Tanto él como Fil esperaron que alguno dijeran algo sobre la maestra. Igual que Zack, esperaban que ella también hubiese venido a la misión. Cuando hubiesen dicho algo, les guiarían hasta el barco en el estaban cargando provisiones: un navío griego de tamaño medio, que en su época habría sido una obra maestra, pero que en la actualidad... Casi se caía a pedazos.

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¡Os presento el Argo, el legendario barco utilizado por los mismísimos argonautas!

O lo que queda de él.

¡Eh, me costó muchísimo convencer a Jasón de que me lo prestase, muestra un respeto!

Vale, vale, sólo espero que no se caiga a pedazos durante el viaje...

Hércules cargó otras cuantas cajas más y las trajo al barco, acto seguido el sátiro hizo que nos acercásemos.

Vale, pimpollos, escuchad. La maldición del Inframundo es un asunto serio: Hades se ha encerrado allí desde que el Infiernódromo se abrió y no hay forma de llegar hasta él sin caer como moscas por el camino. ¡Ahora bien! Un contacto me ha dicho que existe una piedra que utilizaban los demás dioses para bajar al Inframundo cuando lo necesitaban y no estaban invitados por Hades.

Pero esa piedra se perdió —intervino Hércules de pasada.

¡Exacto! Sin embargo, dicen que en una isla hay un templo donde puede preguntarse por el paradero de la piedra. Vuestra misión es ayudar a Herc a llegar hasta allí sin que esos sincorazón que Hades no para de mandar se pongan en medio. ¿Entendido?

Phil, yo tengo una duda —levanté la mano—. Hay algún otro peligro además de los sincorazón, ¿cierto? Hablo de los monstruos marinos.

Llevaba tiempo visitando aquel mundo, por lo que conocía más que de sobra la mitología griega y la clase de temibles seres que existían en las profundidades oceánicas. Prefería estar preparado, o al menos saber la clase de peligros que podían salirnos al paso, además de los sincorazón.
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Re: [Coliseo del Olimpo] No diré que es amor

Notapor Suzume Mizuno » Dom Ene 03, 2016 10:35 pm

« Sabiondo de mierda, te vas a comer esas preguntas.»

Miró con frialdad a Nikolai. Si pretendía no dar problemas en la misión, no veía que estuviera poniendo mucho entusiasmo. Es más, se planteó expulsarlo. No quería tener que estar pendiente de él, ni mucho menos permitir que la estuviera irritando cuando estaba al mando.

Respiró hondo. No, tenía que intentar aguantarse. Además, si seguía dando problemas podría ocuparse de él.

¿Ves el futuro, Nikolai? Porque yo no. Primero tendremos que conseguir eliminar la maldición, si es que de verdad hay una forma. Cuando lo logremos y lleguemos a la entrada veremos qué hacer. Después de todo, a mí no me capturaron, no sé cómo es la entrada—dijo, entornando los ojos y afilando el tono— eso me lo tendréis que explicar vosotros, aunque, si no te importa, prefiero que sea Malik quien hable, ya que él ya intentó colarse en los dominios de Hades… Sin permitir que este lo descubriera.

»Las opciones de eliminar su control sobre los Sincorazón son pequeñas. Es un dios. Somos pocos. Tendremos que investigar el Inframundo minuciosamente y averiguar cuál es el punto débil que debemos atacar, aparte de Sincorazón jefes y, quizás, el Infiernódromo gracias a que alguien ayudó a abrirlo.

Dicho esto le apartó la mirada y escuchó las preguntas de Kairi.

La maldición es una especie de conjuro que afecta a todos los vivos que entran al Inframundo. Va debilitándonos y además nos impide hacer magia apropiadamente. Cuanto más tiempo pasemos abajo sin ninguna protección, menos magia y menos control sobre nuestra fuerza tendremos. Sobre la ropa, cualquier túnica de mujer u hombre valdrá. Vamos al almacén y te muestro qué podrías llevar—dijo con amabilidad.

Kairi podría elegir entre túnicas largas de mujer, aunque no las recomendaría por ser más incómodas, y cortas de hombre, con sandalias, cinturones y capas.

Fátima, entre tanto, trataría de calmarse. No le gustaba estar en una posición de responsabilidad, mucho menos cuando en su equipo había un traidor con la lengua larga. ¿Por qué tenía que ser su primera misión seria así? Maldijo a Lyn durante casi todo el camino a Coliseo del Olimpo.

****



¡¡Socorro, socorro, nos atacan!!

Fátima se asomó por encima del hombro y arqueó mucho las cejas.

¡Alto!—exclamó, por si acaso.

Sobre pasó a Malik y fue corriendo hacia el delgado hombre al que acababan de dar una buena somanta, preocupada por si le habían hecho verdadero daño —tampoco le habría extrañado con la combinación de tantos ataques—.

¡¿Gafas, qué ocurre?!

Reconoció a Zack a pesar de no haber intercambiado palabras con él. El muchacho les sonrió a ella… y a Ragun.

¡Scarf Man, Laforet! ¡Qué alegría veros! —Fátima contuvo un gruñido pero sonrió a Zack y le estrechó la mano—. ¡Hola a los demás, soy Zack! Habéis llegado antes de lo que esperábamos, pero no importa, creo que está todo listo. ¿La gran Lyn no está con vosotros?

Le hizo gracia la decepción de Zack. ¿Lyn se habría dado cuenta?

No, lo siento, no ha podido venir.

Qué pena, me habría gustado enseñarle mis nuevos movimientos... ¿Estás bien, Gafas?

Gafas se incorporó, lanzándoles miradas recelosas, en especial a ella. Fátima se esforzó por no rehuir su mirada. Lo había derrotado durante el torneo en el que se había convertido en aprendiz de héroe y, en cierta forma, lo había condenado sin saberlo. Examinó los aparatos que llevaba, una especie de lanzallamas y… ¿Una catapulta de basura? Miró a Ragun y percibió cierto tufo. Se contuvo para no esbozar una sonrisa maliciosa.

S-siento haberos atacado. Pensé que erais sincorazón.

Sentimos la reacción—se apresuró a responder Fátima con sinceridad—. Fue desmedida.

No se lo tengáis en cuenta, todos están muy nerviosos con la responsabilidad que tenemos hoy. Venid, será mejor ponerse ya en marcha.

Fátima miró a Ragun con hostilidad y luego siguió a Zack fuera de la arena, no sin cierto alivio, ya que aquel lugar le traía muy malos recuerdos.

Fuera vio a un grupito de jóvenes que entrenaban haciendo esgrima. El corazón le dio un pequeño vuelco de alegría al reconocer a Arion. Sabía que había sobrevivido junto con todos los demás participantes, claro, pero verlo en buena forma fue todo un alivio. Gafas corrió a unirse a ellos sin despedirse. No lo culpó.

Son aprendices de héroe en potencia, yo me encargo de entrenarles —dijo Zack—. A Fil al principio no le gustó la idea, pero conseguí convencerlo tras un tiempo. Están muy verdes, pero todos tienen buenas intenciones y pueden ayudar en días como hoy.

Es una buena idea—comentó.

Mejor que entrenaran y estuvieran ligeramente cansados y supieran lo que era llevar un arma a lanzarse sin más contra cualquier peligro.

¡El mensaje, casi lo olvido! Tenéis que reuniros con Hércules y Fil en el puerto de Tebas. El barco debe de estar casi listo, creo que zarparéis pronto. Qué envidia, me encantaría poder ir de viaje con vosotros... Bueno, al menos los novatos y yo nos encargaremos de proteger Tebas mientras Hércules no esté. ¡La ciudad estará segura, lo prometo!

Fátima se despidió de Zack con un gesto.

Lo estará, pero tened cuidado. Nadie quiere quedarse sin defensores. ¡Y gracias!

Cuando dejaron atrás el Coliseo, Fátima se plantó en la calle y miró a Ragun. Iba a espetarle que se alejara de ellos, pero, quizá oliéndoselo, Ragun se adelantó.

Antes de nada, quiero disculparme con vosotros dos —dijo, refiriéndose a ella y Malik—. Sé que una disculpa no va a arreglar que intentase mataros y vender vuestras almas al Dios de los Muertos, pero creo que por algo se empieza...

Estuvo a punto de estallar allí mismo.

¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? ¿Que quieres disculparte no solo por intentar matarnos, sino por vender nuestras almas, algo que hiciste y no intentaste? Lárgate de aquí ahora mismo o te…

Respiró hondo. Muy hondo. La gente de Bastión Hueco la hacía querer vomitar. No solo eran unos oportunistas asquerosos, sino que se creían que iban a salir impunes por lo que habían hecho en el pasado.

La Maestra Nanashi me ha pedido que me una a vosotros para encontrar la manera de descender al Inframundo sin que nos afecte la maldición. De no ser por mi error, si no hubiese confiado en ese canalla nada de esto habría pasado. Quiero arreglar lo que he provocado y ganarme el perdón de todos aquellos a los que he herido durante la guerra, aunque entiendo que eso no sea tan sencillo como suena.

No, no lo es y no lo conseguirás. Si quieres hacer algo ve por tu cuenta.

Como si fuera a permitirse tener a dos miembros de Bastión Hueco en el equipo. Ni loca. Y mucho menos a un asesino chaquetero sin voluntad propia excepto cuando había que matar al enemigo. Recordó con una mezcla de furia e ironía la charla que habían tenido en aquella selva. Le daban ganas de escupírsela a a la cara.

Entonces Ragun la miró a los ojos.

Permite que me una a vosotros, Maestra Laforet.

Se puso en tensión.

Si aceptas que os acompañe durante esta misión juro por mi espada que estaré bajo tus órdenes.

Se cruzó de brazos y fue a soltar un «no» terminante, todavía con la sangre caliente y la insoportable necesidad de partirle la cara. Entonces Malik le puso una mano en el hombro.

Por una parte, Fátima se irritó. No quería que nadie le dijera lo que tenía que hacer. La Maestra era ella, diantre. Por otra, recordó que había dicho que aceptaría consejos. Ragun intentaría conseguir la forma de eliminar la maldición, fuera con ellos o no, y entorpecería su camino. Además, no podía olvidar que la última vez que lo perdió de vista sus almas…

De acuerdo—cedió—.Mi primera orden es que no te acerques a tu… antiguo compañero. Suficiente incómodo es el grupo de por sí como para que ahora estéis charlando.—Si Nikolai protestaba le clavaría una mirada helada y de advertencia. Era bien capaz de dejarlo en tierra si le daba problemas—.Veremos si de verdad eres capaz de hacer algo positivo por una vez—dijo con amargura.

Lo único bueno de todo aquello era que Ragun sabía luchar.

Por lo demás, le hubiera gustado tirarse por un acantilado.

****


Cuando llegaron por fin a puerto, Fátima estaba sudada y se sentía muy violenta. Nunca le había pasado algo como que la gente la admirara y se acercara a ella para pedirle un autógrafo —¡un autógrafo, por Dios!— o para estrecharle la mano. La había hecho sentirse extrañamente feliz y a la vez muy estúpida, como un juguete expuesto para ser admirado. Por otra parte, les hizo retrasarse y ya que la misión había empezado con con mal pie no veía el momento de alcanzar de una vez a Fil y poder ponerse en marcha.

Los gritos del sátiro lo precedieron. Fátima no prestó mucha atención a la pelea, sino que se quedó mirando con profunda desconfianza el destartalado barco que, suponía, iba a ser su medio de transporte. Viniendo de un mundo donde casi todas las actividades eran en el mar, estaba acostumbrada a ver barcos más resistentes y mejor construidos y la idea de montar en esa cáscara que parecía que fuera a hundirse de un momento a otro le puso la carne de gallina.

¡Ya era hora, tardones!—exclamó Filoctetes en cuanto los vio llegar.

Pero Fil, si han llegado pronto —lo calmó Hércules, que había estado cargando en el barco enormes cajas como si nada—. Me alegro de volver a veros. A los demás, soy Hércules, encantado. Supongo que todos sois aprendices de Lyn...

Fátima carraspeó.

Lyn estaba… ocupada. Hemos tenido algunos problemas. Me ha enviado a mí en su lugar.

Se imaginaba la reacción que tendrían, pero intentó no darle importancia y mantenerse firme. Le costó un poco más cuando le tocó subir al barquito.

¡Os presento el Argo, el legendario barco utilizado por los mismísimos argonautas!

O lo que queda de él.

¡Eh, me costó muchísimo convencer a Jasón de que me lo prestase, muestra un respeto!

«¿Y no podrías haber pedido prestado un barco en mejores condiciones…? Si este es tan famoso, debería estar en un museo…»

Vale, vale, sólo espero que no se caiga a pedazos durante el viaje...

Contuvo un pequeño gemido. Si ni Hércules estaba convencido…

Vale, pimpollos, escuchad. La maldición del Inframundo es un asunto serio: Hades se ha encerrado allí desde que el Infiernódromo se abrió y no hay forma de llegar hasta él sin caer como moscas por el camino. ¡Ahora bien! Un contacto me ha dicho que existe una piedra que utilizaban los demás dioses para bajar al Inframundo cuando lo necesitaban y no estaban invitados por Hades.

«¿Y para qué iban a querer bajar al Inframundo?» se preguntó, suspicaz.

Pero esa piedra se perdió —aclaró Hércules.

¡Exacto! Sin embargo, dicen que en una isla hay un templo donde puede preguntarse por el paradero de la piedra. Vuestra misión es ayudar a Herc a llegar hasta allí sin que esos sincorazón que Hades no para de mandar se pongan en medio. ¿Entendido?

Entendido…—dijo Fátima. Ragun preguntó por los monstruos marinos y ella trató de no parecer muy nerviosa mirando al suelo—. ¿Sabría decirnos cuánto tardaremos en llegar? ¿O a quién pertenece el templo? Ah, también, ¿en qué podemos ayudar con el barco?

Sabía un poco de navegación, aunque sólo lo básico, y, desde luego nunca había viajdo en un barco de remo. Porque esa era otra pregunta, ¿cómo iban a moverlo?

Parecía que iba a ser una misión muy larga si tenían ya no sólo que ir al templo, sino intentar encontrarla y, además, bajar al Infiernódromo.

Cuando zarparan, se acercaría a Malik y diría:

Gracias por lo de antes.—Luego le daría un apretón en el hombro y añadiría—:¿Crees que soportarás bien el viaje? Parece que este barco va a moverse mucho más que el de Ana Lucía…
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Re: [Coliseo del Olimpo] No diré que es amor

Notapor Drazham » Lun Ene 04, 2016 3:17 pm

He ahí el resultado de saciar su curiosidad con alguien que, en pocas palabras, le detestaba. Fátima lo miró con repudio, y por un momento pensó que sería capaz de contestarle con cualquier impertinencia o que lo mandase a callar. Al final vio que se tranquilizó y procedió a contestarle:

¿Ves el futuro, Nikolai? Porque yo no. —Nikolai enarcó una ceja—. Primero tendremos que conseguir eliminar la maldición, si es que de verdad hay una forma. Cuando lo logremos y lleguemos a la entrada veremos qué hacer. Después de todo, a mí no me capturaron, no sé cómo es la entrada. —El tonito que puso le advirtió que tan solo había empezado a resarcirse por todo el rencor acumulado—. Eso me lo tendréis que explicar vosotros, aunque, si no te importa, prefiero que sea Malik quien hable, ya que él ya intentó colarse en los dominios de Hades… Sin permitir que este lo descubriera.

Puso los ojos en blanco y esperó a que Malik interviniese.

»Las opciones de eliminar su control sobre los Sincorazón son pequeñas. Es un dios. Somos pocos. Tendremos que investigar el Inframundo minuciosamente y averiguar cuál es el punto débil que debemos atacar, aparte de Sincorazón jefes y, quizás, el Infiernódromo gracias a que alguien ayudó a abrirlo.

Dentro de la mente de Nikolai resonó un “¡ja!” buen fuerte. Lo sabía. No iban a tener la fiesta en paz hasta que sacase el temita del infiernódromo y se lo restregase en la cara.

«Me gustaría saber cuántas veces has metido la pata antes de que te diesen el título de Maestra, chica».

Fátima le quitó la mirada como si le estuviese haciendo daño en los ojos el mantenérsela. Nikolai chasqueó la lengua y se marchó al almacén de ropa, antes de perder la paciencia con las impertinencias de doña Rencores. Lo último que necesitaba es que en su primera misión (encima eso, la primera en la frente) tras su traslado a Tierra de Partida le encasquetasen a una Maestra que no lo quería ver ni en pintura.

Le veía lagunas a la misión. Con tan solo que a Fátima se le cruzasen los cables por cualquier nimiedad, se podía despedir de toda impresión positiva que pudiese dejar en el resto de Maestros. Era lo mismo que cargar con una bomba de relojería.

***


¡¡Socorro, socorro, nos atacan!!

Nikolai se quedó anonadado con el supuesto “monstruo” que les estaba atacando. Resultó ser nada menos que un tipejo delgaducho, con unas gafas bien gruesas, que salió en son de paz en cuanto vio que tenía las de perder. Incluso le dio un poco de pena haberle dado una soberana paliza a tan poca cosa.

¡¿Gafas, qué ocurre?!

Otra persona salió en escena tras el alboroto. Un joven de pelo en punta y ojos azules que, por la sonrisa que les dedicó a Ragun y a Fátima, debía de ser alguien conocido.

¡Scarf Man, Laforet! ¡Qué alegría veros! —Lo primero que hizo fue salir escopetado a estrecharles la mano a los dos mencionados—. ¡Hola a los demás, soy Zack!

Nikolai. Es un placer, supongo… —Le saludó con la duda reflejada en su cara. La situación había pegado un cambio tan drástico que le desconcertaba.

»Habéis llegado antes de lo que esperábamos, pero no importa, creo que está todo listo. ¿La gran Lyn no está con vosotros?

Zack miró en derredor. Como Lyn no estaba por ninguna parte, al chico le vino un bajón algo melodramático por el chasco.

No, lo siento, no ha podido venir.

Aguzó el oído. Algo le decía que Lyn era la que encargó la misión y, por ende, tuvo la desastrosa idea de que Fátima se lo llevase. Ni por asomo se creía que la ocurrencia fuese de la gruñona.

Qué pena, me habría gustado enseñarle mis nuevos movimientos... ¿Estás bien, Gafas?

El flacucho conocido por Gafas se incorporó y les lanzó una mirada envenenada. Vale que les había atacado sin miramientos, pero no pudo evitar sentirse mal por el pobre, que lo habían dejado hecho un cristo. Se fijó en los mecanismos de madera que tenía cerca: el primero parecía un modelo rudimentario de un lanzallamas, achacándolo al fogonazo de antes. El otro ya le dio un poco de repelús por la basura que llevaba incorporada. Así que por eso Ragun tiraba ese tufo…

S-siento haberos atacado. Pensé que erais sincorazón.

Alzó una mano y meneó la cabeza, quitándole importancia. Admitió que aparecer de sopetón en mitad de la arena era demasiado sospechoso y que pondría en alerta a cualquiera.

No se lo tengáis en cuenta, todos están muy nerviosos con la responsabilidad que tenemos hoy. Venid, será mejor ponerse ya en marcha.

Se apresuró en seguir al enérgico Zack por las instalaciones del coliseo hasta salir al patio con las dos gigantescas estatuas apostadas en la entrada. Localizó en una esquina a un grupillo de muchachos haciendo ejercicio y entrenando movimientos de esgrima. Abrió los ojos al reconocer al grandullón que se le puso detrás en la cola para el torneo y puso una mueca de asco al recordar la tormenta de mocos con la que le roció. No es que se lo tomase a pecho; seguro que no lo hizo a posta.

Son aprendices de héroe en potencia, yo me encargo de entrenarles —comentó Zack, enorgullecido de dicha tarea—. A Fil al principio no le gustó la idea, pero conseguí convencerlo tras un tiempo. Están muy verdes, pero todos tienen buenas intenciones y pueden ayudar en días como hoy.

No era tan mala idea. Tebas siempre había sido una ciudad peligrosa a causa de las bestias que moran en el mundo y de los Sincorazón. En un principio, pensó que los combates de gladiadores eran tan solo un mero entretenimiento para los ciudadanos, pero no podía negar que la ciudad necesitaba a gente que supiese luchar.

¡El mensaje, casi lo olvido! Tenéis que reuniros con Hércules y Fil en el puerto de Tebas. El barco debe de estar casi listo, creo que zarparéis pronto. Qué envidia, me encantaría poder ir de viaje con vosotros... Bueno, al menos los novatos y yo nos encargaremos de proteger Tebas mientras Hércules no esté. ¡La ciudad estará segura, lo prometo!

Lo doy por hecho, Zack. —Le sonrió y alzó el brazo para despedirse de él. Tebas tenía suerte de contar con personas tan entusiastas como él.

Ya en las calles de la ciudad, de camino al puerto, Ragun se adelantó al grupo para cortarle el paso. Cómo no, Fátima puso esa cara de indignación que le sacaba de sus casillas. Olía a problemas.

Antes de nada, quiero disculparme con vosotros dos —comenzó, dirigiéndose a Fátima y a Malik—. Sé que una disculpa no va a arreglar que intentase mataros y vender vuestras almas al Dios de los Muertos, pero creo que por algo se empieza...

Un atisbo de sorpresa apareció en la cara de Nikolai. ¿Iba a hacer lo que creía que iba a hacer?

¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? ¿Que quieres disculparte no solo por intentar matarnos, sino por vender nuestras almas, algo que hiciste y no intentaste? Lárgate de aquí ahora mismo o te…

Se puso en tensión con las amplias bocanadas de aire que tomaba doña Rencores y esperó a ver como se desarrollaban los acontecimientos. Tenía claro que no iba a ser bonito escuchar los reproches de histérica de Fátima.

La Maestra Nanashi me ha pedido que me una a vosotros para encontrar la manera de descender al Inframundo sin que nos afecte la maldición. De no ser por mi error, si no hubiese confiado en ese canalla nada de esto habría pasado. Quiero arreglar lo que he provocado y ganarme el perdón de todos aquellos a los que he herido durante la guerra, aunque entiendo que eso no sea tan sencillo como suena.

«Ragun…»

No pensaba que llegaría a ver aquello pero, así era. Le sorprendió gratamente que Ragun estuviese renunciando a su orgullo con una disculpa sincera. Tras las misiones anteriores, la impresión que le dejó no fue muy positiva por su actitud rencorosa. Pero con esas palabras le estaba demostrando que todos tenían posibilidad a la redención, a poner la primera piedra para enmendar sus errores del pasado.

Permite que me una a vosotros, Maestra Laforet. Si aceptas que os acompañe durante esta misión juro por mi espada que estaré bajo tus ordenes.

«Has cambiado más de lo que imaginaba», pensó, complacido.

Una verdadera lástima que no hubiese notado este tipo de actitud mucho antes, entre los suyos de Bastión Hueco. Tal vez así no hubiese abandonado la Orden, pero… ya era tarde para eso.

De acuerdo. —Para su asombro, Fátima acabó accediendo—. Mi primera orden es que no te acerques a tu… antiguo compañero. Suficiente incómodo es el grupo de por sí como para que ahora estéis charlando.

¡Qué!

Nikolai saltó de inmediato, parpadeando sucesivas veces de incredulidad. Dio un paso hasta Fátima con ademan de exigirle a que cuento venía eso y se llevó una mirada mortificante de su parte. Apretó los dientes y la desafió con una expresión de rabia e indignación.

«Esto es una broma», contuvo un gruñido de impotencia. «Esto es una puta broma».

Le entraron unas ganas horribles de chillarle en la cara, lanzarle improperios que creía que no utilizaría nunca. Es más, la oscura tentación de volver a pecar y soltarle una bofetada a un Maestro la sentía vívida en su mente, palpitando con fuerza para hacerse con el control de sus acciones.

Miró a Malik, a la otra chica que les acompañaba, y a Ragun. Cerró los ojos e inspiró muy hondo. No, trató de calmarse cuanto antes y retiro la mirada, asqueado.

Veremos si de verdad eres capaz de hacer algo positivo por una vez

No llevarían ni una hora de misión, y Fátima acababa de ser ascendida de doña Rencores a Imbécil integral.

Por los dioses del Olimpo… Deseaba con todas sus fuerzas que esta pesadilla acabase ya.

***


Llegar de una maldita vez al puerto no mejoró su humor para nada. Una legión de fans alocados se aproximaron a la recientemente nombra Aprendiz de Héroe, Laforet, para aturullarla con elogios, o peticiones tan simples como un apretón de manos o un autógrafo. La sonrisilla de Fátima le enervó aún más. Era una auténtica hipócrita: bien a gusto que se quedaría culpándoles de que vendieron sus almas cuando ella se ganó el titulito de marras poniendo en riesgo la vida de los demás participantes. Se apostaba todos los platines del mundo a que sabía de antemano que los vencidos perderían sus almas. La prueba ilícita de ello era que Malik corrió a los dominios de Hades sin pensárselo.

¿Y qué hizo ella mientras él se jugaba la vida en el Inframundo para salvar a todas las almas (nunca se imaginó que Hades se tomaría al pie de la letra la proposición de Ragun para excluir a los de Tierra de partida)? Participar en el dichoso torneo. Es más, le encendía la horrible idea de que estuviese luchando para salvar su alma a costa de las demás.

«¿Qué tal si les cuentas a todos lo mucho que te preocupaban las vidas de los demás participantes, Aprendiz de Embustera?».

Entonces, los berridos de alguien lo arrancaron de su enervación. Visualizó al famoso sátiro, bajito y con muy mala leche, discutiendo con un mercader por un mero saco de arroz. Antes que el cascarrabias del entrenador de héroes, le llamó más la atención el héroe que cargaba cajas con una facilidad insultante. Tuvo sentimientos encontrados al toparse con el famoso Hércules. No por él, sino por el muñeco con su nombre e imagen que le costó sudor y lágrimas conseguir.

¡Ya era hora, tardones! —vociferó Filoctetes, aun rojo por la disputa de antes.

Pero Fil, si han llegado pronto. Me alegro de volver a veros. A los demás, soy Hércules, encantado. Supongo que todos sois aprendices de Lyn...

Nikolai asintió. No es que fuese cierto del todo pero… nadie le iba a condenar por soltar una mentirijilla piadosa.

Lyn estaba… ocupada. Hemos tenido algunos problemas. Me ha enviado a mí en su lugar.

«Por desgracia...»

A los dos se les cayó el alma a los pies. Desde luego, Lyn se había hecho de renombre entre los héroes de aquel mundo.

Luego, Niko posó sus ojos sobre el que iba a ser su transporte marítimo. Al que se le cayó el alma a los pies fue a él en ese momento.

¡Os presento el Argo, el legendario barco utilizado por los mismísimos argonautas!

O lo que queda de él.

¡Eh, me costó muchísimo convencer a Jasón de que me lo prestase, muestra un respeto!

Vale, vale, sólo espero que no se caiga a pedazos durante el viaje...

Genial, ni el gran Hércules estaba confiado de que ese trasto fuese a resistir una travesía más. Tragó salivo y escudriñó el destartalado estado de la madera del barco. Pensó que era buen momento para recordar sus nociones básicas de natación.

Fil procedió a explicarle la situación: desde su visita anterior, Hades se había refugiado en la fortaleza que formaban sus dominios y la infame maldición que caería sobre cualquier visitante non grato. No obstante, existía una piedra capaz de contrarrestar sus efectos.

Pero esa piedra se perdió —añadió Hércules.

¡Exacto! Sin embargo, dicen que en una isla hay un templo donde puede preguntarse por el paradero de la piedra. Vuestra misión es ayudar a Herc a llegar hasta allí sin que esos sincorazón que Hades no para de mandar se pongan en medio. ¿Entendido?

Tan claro como el agua —le afirmó. Los demás preguntaron acerca de la duración del viaje, del templo… Ragun no tuvo mejor ocurrencia que preguntar por los monstruos marinos. Como si ya no estuviese preocupado porque el barco no se hundiese con una ola, encima eso.

Concienciándose de que ese pedazo de madera podría ser su futuro ataúd, subió junto a los demás, a la espera de las indicaciones de Fil. Antes de nada, vio por el rabillo del ojo a su queridísima amiga, la Imbécil integral, teniendo una charla amistosa con Malik. Iba a ser un viaje largo, pero quedaba descartado cualquier acercamiento con los de su grupo.

Para ser sinceros, no tenía ni la más mínima gana de entablar conversación con ninguno de ellos, visto que Fátima se cargó cualquier interés que tuviese por relacionarse. ¿No quería aceptarlo porque se negaba a darle una oportunidad? Como quisiese, pero no se iba a quedar comiéndose los mocos porque a ella le viniese en gana.

Se acercó a Ragun y le dio una palmadita en el hombro.

Perdona por no saludar antes. Aun te quedaba un poco de olorcillo a basura —se burló. Si Ragun hacía referencia alguna a la orden de Fátima o la miraba, levantaría un dedo y señalaría con sorna—: Te ha prohibido acercarte a mí. No que yo me acercase a ti.

No podía pasar por alto que, si los veía, Fátima no tardaría en saltar como la arpía que era y se lanzaría a echarles la bronca. Llegados a ese punto, que viniese, compartiría con mucho gusto lo que opinaba acerca de sus órdenes sacadas de parvularios.

»Dime, ¿qué tal van tus estudios para el examen de Maestro?
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Re: [Coliseo del Olimpo] No diré que es amor

Notapor Tanis » Mar Ene 05, 2016 4:01 pm

¡¡Socorro, socorro, nos atacan!!

¡Alto!—exclamó, por si acaso.

Malik bajó el escudo lo suficiente como para ver por encima de él y descubrió a su atacante, a sus atacantes. No supo quien era el chico de las gafas en el primer momento, pero le resultó familiar como si ya le hubiera visto antes. «¿Es del torneo de la anterior misión?». No tenía ni idea, y tampoco importaba. A Zack sí que le reconoció, del breve encuentro que tuvieron con él la anterior ocasión. Miró al resto del grupo mientras Fátima se adelantaba hacia Zack y el otro muchacho. La situación estaba tensa. No sólo tenían que trabajar codo con codo con los dos aprendices que habían vendido sus almas al Inframundo, o lo habían intentado, también se trataba de aprendices a los que Fátima ya había dejado claro que no soportaba. La cuestión era, ¿quién iba a llevarse la peor parte, Ragun o Nikolai? Malik suspiró y se acercó a Fátima para quedarse tras ella.

¡Scarf Man, Laforet! ¡Qué alegría veros! ¡Hola a los demás, soy Zack! Habéis llegado antes de lo que esperábamos, pero no importa, creo que está todo listo. ¿La gran Lyn no está con vosotros?

Malik meneó la cabeza al tiempo que Fátima contestaba. Todavía mantenía el escudo en el brazo, por si acaso aparecía un enemigo de verdad. Al igual que Fátima, también examinó los aparatos con los que les habían atacado. Ese debía ser el que había escupido tal llamarada, un invento cuanto menos ingenioso.

No, lo siento, no ha podido venir.

Qué pena, me habría gustado enseñarle mis nuevos movimientos... ¿Estás bien, Gafas?

S-siento haberos atacado. Pensé que erais sincorazón.

Sentimos la reacción. Fue desmedida.

«En realidad no, ese fuego podría habernos dejado sin cejas o algo peor». Malik no dijo nada de eso en voz alta, claro, prefería que pensaran que en el fondo no le importaba que les hubiesen atacado nada más aparecer. Mejor prevenir que curar.

No se lo tengáis en cuenta, todos están muy nerviosos con la responsabilidad que tenemos hoy. Venid, será mejor ponerse ya en marcha.

No se le pasó por alto la hostilidad que exudaba Fátima. No sólo tenían a Nikolai en el equipo, si no también se les había pegado Ragun a los talones. Malik no sabía a qué estaban jugando los maestros, pero si querían que se instaurase la armonía de nuevo, se debían limar primero asperezas fuera de misiones importantes. Incluso Nikolai, con quien había suavizado términos durante la Batalla del Olvido, había consentido en que Ragun vendiera las almas de los integrantes de Tierra de Partida a Hades. Y eso no se podía olvidar aun con todo. Si hablaba de Ragun, bueno, las cosas se complicaban. Personalmente, Malik prefería realizar la misión y dejar a un lado la rencilla, para hablar lo que fuera en mejores condiciones, ahora que sí podían.

Siguió a Zack fuera del área de combate y contempló a los muchachos que practicaban con la espada. Tiempos difíciles para ellos, por lo que parecía.

Son aprendices de héroe en potencia, yo me encargo de entrenarles —dijo Zack—. A Fil al principio no le gustó la idea, pero conseguí convencerlo tras un tiempo. Están muy verdes, pero todos tienen buenas intenciones y pueden ayudar en días como hoy.

Es una buena idea—comentó Fátima.

Sin duda, siempre se necesitan brazos que puedan empuñar un arma —murmuró Malik.

¡El mensaje, casi lo olvido! Tenéis que reuniros con Hércules y Fil en el puerto de Tebas. El barco debe de estar casi listo, creo que zarparéis pronto.

«Barco».

No le asustaban los barcos, una de sus primeras misiones habían sido tiempo ha en Port Royal sobre un buque bastante grande, pero si mal no recordaba las ilustraciones de barcos de Tebas que había visto en libros, los barcos griegos eran más... Eran diferentes. Le recorrió un escalofrío de arriba a abajo.

Qué envidia, me encantaría poder ir de viaje con vosotros... Bueno, al menos los novatos y yo nos encargaremos de proteger Tebas mientras Hércules no esté. ¡La ciudad estará segura, lo prometo!

Lo estará, pero tened cuidado. Nadie quiere quedarse sin defensores. ¡Y gracias!

Malik se despidió en silencio con un gesto de cabeza y se encaminó junto con el grupo hacia el puerto. Pensó en el viaje dichoso en barco y en que no tenía que preocuparse porque sabía nadar, más o menos en agua tranquila, con un fondo relativamente cercano y... y todo eso. Ensimismado, se dio cuenta tarde de que Fátima se había detenido a mitad de la calle y que Ragun estaba... ¿confrontándola? Malik se acercó con expresión seria. No, estaba disculpándose.

Antes de nada, quiero disculparme con vosotros dos. —Malik alzó levemente las cejas—. Sé que una disculpa no va a arreglar que intentase mataros y vender vuestras almas al Dios de los Muertos, pero creo que por algo se empieza...

Sin querer tensó la mandíbula y apretó los dientes, sin que se le notara demasiado. No, lo arreglaba, claro, pero era cierto que se empezaba por algo como eso. Además, conociéndole, habría sido peor que no pidiera perdón. Por supuesto, como ya se esperaba, Fátima no era de la misma opinión.

¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? ¿Que quieres disculparte no solo por intentar matarnos, sino por vender nuestras almas, algo que hiciste y no intentaste? Lárgate de aquí ahora mismo o te…

Fátima —llamó Malik como advertencia.

Entendía su postura, la compartía, pero hacer eso durante la misión no ayudaba a la misma. Hubiera preferido no tener que trabajar en equipo con Bastión Hueco, todavía no, no tan pronto después del Castillo del Olvido y de la Guerra, pero no les quedaba otra. No pretendía que fueran amigos, pero sí compañeros de trabajo. Ese era su trabajo, y aunque no te gustara con quién tuvieras que hacer algo, tenías que hacerlo. La notó respirar hondo para calmarse, pero él no se quedó totalmente tranquilo.

La Maestra Nanashi me ha pedido que me una a vosotros para encontrar la manera de descender al Inframundo sin que nos afecte la maldición. De no ser por mi error, si no hubiese confiado en ese canalla nada de esto habría pasado. Quiero arreglar lo que he provocado y ganarme el perdón de todos aquellos a los que he herido durante la guerra, aunque entiendo que eso no sea tan sencillo como suena.

No, no lo es y no lo conseguirás. Si quieres hacer algo ve por tu cuenta.

Estaba preparado para una pelea, porque casi podía olerla. Sin embargo, Ragun no saltó por los aires, como se esperaba, si no que permaneció más calmado y estoico, más con la cabeza agachada.

Permite que me una a vosotros, Maestra Laforet. Si aceptas que os acompañe durante esta misión juro por mi espada que estaré bajo tus órdenes.

«Esa es la última carta, Ragun, si esa no funciona, no hay más», pensó Malik, adelantándose con un suspiro pesado y resignado, para ponerle una mano en el hombro a Fátima. No dijo nada, pero apretó ligeramente los dedos sobre su hombro para intentar tranquilizarla. No necesitaban enemigos en sus propias filas, ni que Lyn terminara desaprobando las decisiones de Fátima para con Bastión Hueco. Si quería echarles en cara todo, pelearse con ellos o lo que fuera, prefería que lo hiciera cuando hubieran terminado el trabajo.

De acuerdo—Malik exhaló un suspiro de nuevo y soltó el hombro de la muchacha, pero lo que dijo a continuación echó un poco por tierra su plan de mantener algo de unión en el grupo—.Mi primera orden es que no te acerques a tu… antiguo compañero. Suficiente incómodo es el grupo de por sí como para que ahora estéis charlando.

¡Qué!

Fátima, vamos —protestó él también.

Sintió la mirada de Nikolai, pero no podía hacer mucho más que el intentar hablar luego con Fátima, cuando se sintiera más segura alejada de ellos. Le hizo un gesto de disculpa con la cabeza, resignado todavía y rezó para que las cosas mejorasen en lugar de ir hacia abajo.

****


No se sentía mucho menos tenso para cuando llegaron al puerto. Al contrario que la admiración que despertaran Fátima o Ragun por ser renombrados Héroes titulados, Malik estaba más concentrado en visualizar los barcos trirremes que utilizaban los griegos para navegar y seguía sin gustarle la idea. No estaba asustado, más bien intranquilo. Al igual que Fátima, cuando se plantaron delante de su transporte, no prestó atención a nada que no fuera el barco en el que se suponía tenían que viajar, al que se quedó mirando con demasiada desaprobación.

«Tiene que ser una broma», pensó sintiendo cómo se le hundía un plomo en el estómago.

¿De verdad tenemos que ir en eso? —preguntó en voz alta para nadie, aunque esperando que alguien dijera NO.

Prefería mil veces el barco de Ana Lucía.

¡Ya era hora, tardones!—oyó exclamar a Filoctetes.

Pero Fil, si han llegado pronto —Malik desvió la vista hacia ambos, y aunque no era la primera vez que veía o se encontraba con Hércules, sintió que se le escapaba el aire y no porque fuera un fanático de los buenos cuerpos—. Me alegro de volver a veros. A los demás, soy Hércules, encantado. Supongo que todos sois aprendices de Lyn...

Lyn estaba… ocupada. Hemos tenido algunos problemas. Me ha enviado a mí en su lugar.

Malik volvió a mirar el barco, con los brazos cruzados, como si de verdad esperase que ese no fuera el barco y fuera cualquier otro del puerto. Caminó a lo largo de la dársena para visualizar mejor el casco y le dieron ganas de pedirle a Hércules que por favor a él le dejara montar en su caballo alado, Pegaso, durante todo el viaje.

¡Os presento el Argo, el legendario barco utilizado por los mismísimos argonautas!

O lo que queda de él.

¡Eh, me costó muchísimo convencer a Jasón de que me lo prestase, muestra un respeto!

Vale, vale, sólo espero que no se caiga a pedazos durante el viaje...

«Dios, de verdad, no quiero subir a esa cosa». Llevaba encima la pluma azul que le había dado Pegaso la última vez, que por lo que sabía era un objeto de invocación. No le costaría nada utilizarlo, pero tenía que hacer de tripas corazón y subir a ese navío.

Vale, pimpollos, escuchad. La maldición del Inframundo es un asunto serio: Hades se ha encerrado allí desde que el Infiernódromo se abrió y no hay forma de llegar hasta él sin caer como moscas por el camino. ¡Ahora bien! Un contacto me ha dicho que existe una piedra que utilizaban los demás dioses para bajar al Inframundo cuando lo necesitaban y no estaban invitados por Hades.

«Ya podrían habernos dicho eso cuando bajamos la primera vez». Se acordó de aquella chica, Megara, que le había instado a bajar al Inframundo. ¿Sabría ella de esa maldición? ¿le había enviado allí a sabiendas? Lo que recordaba de ella era poco, aparte de su aspecto y su aparente motivación de alejarse de Hades.

Pero esa piedra se perdió.

¡Exacto! Sin embargo, dicen que en una isla hay un templo donde puede preguntarse por el paradero de la piedra. Vuestra misión es ayudar a Herc a llegar hasta allí sin que esos sincorazón que Hades no para de mandar se pongan en medio. ¿Entendido?

Dicen muchas cosas, ¿eh? —murmuró con cierta aprensión.

Vale, sólo tenían que pelear contra sincorazón. Nada de perros tricéfalos de momento y contaban con la ayuda de Hércules si se terciaba. Bueno, no estaba nervioso por los combates, estaba nervioso por la idea de pelear sobre el Argo. Estaba pisando esa cubierta cochambrosa y dudaba de que soportase a la vez viaje y sincorazones.

«Será un milagro si no nos hundimos antes de llegar a esa isla de marras».

¿Tenemos que remar? —preguntó, porque dudaba de que sólo con la vela fueran a alguna parte.

La verdad era que no le importaba hacerlo, le ayudaría a entretenerse o enfocarse con algo. Chasqueó la lengua. La misión iba a ser larga de narices. Apoyó las manos en la borda y miró hacia el horizonte. Tamborileaba con los dedos sobre la madera cuando oyó los pasos de Fátima, que se había acercado a él. Esbozó una sonrisa tranquila al mirarla un poco por encima del hombro y desvió de nuevo la vista al mar.

Gracias por lo de antes.

¿Lo de antes? —Cuando ella le apretase el hombro, lo entendería. Sacudió levemente la cabeza—. Ah, eso. No tiene importancia.

«Alguien va a tener que hacer de mediador para que no haya fricciones innecesarias. Cuando tengamos que pelear contra los enemigos no valdrán los regaños a gritos».

¿Crees que soportarás bien el viaje? Parece que este barco va a moverse mucho más que el de Ana Lucía…

Malik volvió a chasquear la lengua y se masajeó el cuello con una expresión algo tensa.

No me da buena espina, qué quieres que te diga... —murmuró procurando que Fil no le oyera—. Saber nadar ahora no me tranquiliza si naufragamos en alta mar.

«Porque no habrá nada a lo que agarrarse, nada a donde llegar para no ahogarse al final». Se quedó callado entonces, pensativo, y se apoyó en la borda para mirarla a su altura, suavemente.

Oye... —dijo de nuevo en voz más baja, sólo para que le oyera ella—. Creo que deberías darles un respiro —dijo y señaló a Nikolai y a Ragun con la cabeza de forma sutil. Antes de que ella pudiera excusarse, o justificar su proceder (lo cual no hacía falta) añadió—. Ya sé que hicieron lo que hicieron y que han hecho lo que han hecho, pero tenemos que trabajar con ellos aunque no nos guste. Son dos Llaves más, y las necesitaremos para completar esta misión, procuremos que sean Llaves más amistosas hasta que esto se acabe, ¿eh? —Le dejó una caricia en la mejilla con los dedos—. ¿Me lo prometes, maestra?

No le estaba exigiendo un ambiente mejor, se lo estaba pidiendo. Lo necesitaban, si algo sabía era que las escisiones internas en un grupo podían provocar que alguien muriere y lo último que quería era eso, aunque fuera el anterior enemigo. Kairi no tenía nada que ver con las rencillas y sin embargo podía llegar a ser la mayor perjudicada. Fátima podía ser la maestra al cargo, pero él también se sentía responsable de los demás y pensaba protegerles todo lo que pudiera.

Miró a Ragun y a Nikolai por encima del hombro. Quizá más tarde pudiera hablar con ellos también.
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Re: [Coliseo del Olimpo] No diré que es amor

Notapor Kairi » Mar Ene 05, 2016 9:17 pm

- ¡¡Socorro, socorro, nos atacan!!

Kairi dejó de atacar en cuanto oyó la voz de alguien pidiendo ayuda. En cuanto se aclaró un poco la visión, apareció un tipo con unas gruesas gafas y algo escuálido. No era el tipo de enemigo que esperaba encontrar.

- ¡¿Gafas, qué ocurre?!

Esa otra voz provenía de un joven con el pelo negro y de punta, además de una armadura de guerrero propia de aquel mundo. Era bastante más apuesto que el otro.

- ¡Scarf Man, Laforet! ¡Qué alegría veros! - parecía conocer a Fátima y al chico que olía a basura - ¡Hola a los demás, soy Zack!

- Encantada. Yo soy Kairi y este es Awa-chan - se presentó ella y a su gato.

- Habéis llegado antes de lo que esperábamos, pero no importa, creo que está todo listo. ¿La gran Lyn no está con vosotros? - parecía tener un especial interés por su Maestra. ¿Por qué sería?

- No, lo siento, no ha podido venir. - explicó Fátima

- Qué pena, me habría gustado enseñarle mis nuevos movimientos... ¿Estás bien, Gafas?

- S-siento haberos atacado. Pensé que erais sincorazón.

- Sentimos la reacción. Fue desmedida.

"Yo creo que el fuego era más desmedido, pero bueno", pensó Kairi. A decir verdad, estaba asombrada de que el tal Gafas hubiera sido capaz de hacer tal ataque. Con esas pintas, cualquiera lo diría.

- No se lo tengáis en cuenta, todos están muy nerviosos con la responsabilidad que tenemos hoy. Venid, será mejor ponerse ya en marcha.

A pesar del ambiente hostil que se respiraba en el grupo de Aprendices y Maestra (ignoraba por qué), la pelirrosa y su gato siguieron a Zack a fuera del estadio. Había un montón de jóvenes practicando con espadas. Gafas fue inmediatamente a unirse a ellos sin despedirse siquiera, por despiste o lo que fuera.

- Son aprendices de héroe en potencia, yo me encargo de entrenarles - explicó Zack - A Fil al principio no le gustó la idea, pero conseguí convencerlo tras un tiempo. Están muy verdes, pero todos tienen buenas intenciones y pueden ayudar en días como hoy.

- Es una buena idea - dijo Fátima.

- Seguro que serán muy buenos héroes - corroboró Kairi.

- ¡El mensaje, casi lo olvido! Tenéis que reuniros con Hércules y Fil en el puerto de Tebas. El barco debe de estar casi listo, creo que zarparéis pronto.

Le emocionaba la idea de ir en barco, eso le recordaba mucho a sus islas. Aunque a Awa-chan no le hacía tanta gracia. Se lo puso en el hombro para tranquilizarlo un poco.

- Qué envidia, me encantaría poder ir de viaje con vosotros... Bueno, al menos los novatos y yo nos encargaremos de proteger Tebas mientras Hércules no esté. ¡La ciudad estará segura, lo prometo!

- Lo estará, pero tened cuidado. Nadie quiere quedarse sin defensores. ¡Y gracias!

Kairi se despidió con la mano y siguio al grupo de camino al puerto. Pero el grupo se detuvo un momento.

- Antes de nada, quiero disculparme con vosotros dos. - soltó el chico de Bastión Hueco - . Sé que una disculpa no va a arreglar que intentase mataros y vender vuestras almas al Dios de los Muertos, pero creo que por algo se empieza...

- ¿Que hiciste qué? - preguntó Kairi atónita. Evidentemente que no iba a servir para solucionar aquello. Lo que había contado aquel muchacho era una atrocidad, pero había que pensar que había ocurrido en tiempos de guerra.

Y como era de esperar, Fátima no reaccionó nada bien.

- ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? ¿Que quieres disculparte no solo por intentar matarnos, sino por vender nuestras almas, algo que hiciste y no intentaste? Lárgate de aquí ahora mismo o te…

- Fátima - intentó calmarla Malik.

- Recuerda que ahora somos aliados - siempre venía bien cualquier ayuda y él parecía un chico fuerte.

- La Maestra Nanashi me ha pedido que me una a vosotros para encontrar la manera de descender al Inframundo sin que nos afecte la maldición. De no ser por mi error, si no hubiese confiado en ese canalla nada de esto habría pasado. Quiero arreglar lo que he provocado y ganarme el perdón de todos aquellos a los que he herido durante la guerra, aunque entiendo que eso no sea tan sencillo como suena.

Ahora le preocupaba más aquel Dios de la Muerte. Si ya con la explicación de Fátima había pensado que sería imposible derrotar a un dios...

- No, no lo es y no lo conseguirás. Si quieres hacer algo ve por tu cuenta.

- Permite que me una a vosotros, Maestra Laforet. Si aceptas que os acompañe durante esta misión juro por mi espada que estaré bajo tus órdenes.

Kairi deseó que la nueva Maestra entrara en razón y le permitiera ir con ellos a pesar del pasado.

- De acuerdo. Mi primera orden es que no te acerques a tu… antiguo compañero. Suficiente incómodo es el grupo de por sí como para que ahora estéis charlando.

- ¡Qué! - exclamo Nikolai.

- Oh, vaya... - Kairi se llevo una mano a la cabeza pensando que iba a ser una misión muy larga.

****


El camino hacia el puerto no fue demasiado tranquilo. Decenas de fans de Fátima fueron a saludarla con elogios y hasta a perdirle autógrafos. Normal, se había convertido en Aprendiz de Héroe. Kairi notó que también llamaba la atención, sobre todo de los niños. Sería por el color de su pelo, en aquel mundo aun no se habían inventado los tintes aunque el suyo era natural...

Al llegar al puerto, vieron un barco bastante ruinoso y viejo anclado allí.

- ¿De verdad tenemos que ir en eso? - preguntó Malik incrédulo.

- Espero que no - respondió Kairi al notar a Awa-chan más nervioso.

- ¡Ya era hora, tardones! - exclamó una voz.

- Pero Fil, si han llegado pronto - volvió la mirada y vio a un hombrecillo con patas y cuernos de cabra acompañado de un hombre alto y musculoso, debían ser Fil y Hércules - Me alegro de volver a veros. A los demás, soy Hércules, encantado. Supongo que todos sois aprendices de Lyn...

- Sí, lo soy. Me llamo Kairi - se presentó.

- Lyn estaba… ocupada. Hemos tenido algunos problemas. Me ha enviado a mí en su lugar.

- ¡Os presento el Argo, el legendario barco utilizado por los mismísimos argonautas!

- O lo que queda de él.

- ¡Eh, me costó muchísimo convencer a Jasón de que me lo prestase, muestra un respeto!

- Vale, vale, sólo espero que no se caiga a pedazos durante el viaje... - Awa-chan se revolvió más en el hombro de Kairi, ella le pasó una mano por el lomo.

- Vale, pimpollos, escuchad. La maldición del Inframundo es un asunto serio: Hades se ha encerrado allí desde que el Infiernódromo se abrió y no hay forma de llegar hasta él sin caer como moscas por el camino. ¡Ahora bien! Un contacto me ha dicho que existe una piedra que utilizaban los demás dioses para bajar al Inframundo cuando lo necesitaban y no estaban invitados por Hades.

- Pero esa piedra se perdió.

- ¡Exacto! Sin embargo, dicen que en una isla hay un templo donde puede preguntarse por el paradero de la piedra. Vuestra misión es ayudar a Herc a llegar hasta allí sin que esos sincorazón que Hades no para de mandar se pongan en medio. ¿Entendido?

- Clarísimo - respondio la pelirrosa. Si sólo se trataban de unos cuantos Sincorazón, no habría mucho problema.

De modo que subió al barco junto con sus compañeros y esperó órdenes de Fil mientras continuaba tranquilizando a Awa-chan.
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La Historia Del Hipercor By Rmedive92
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El Viernes 26 a las 20 fui al hipercor para compra un juego por el cumple de un amigo y en el msn deje un automensaje que era "En El Hipercor" , en esos momentos Habimaru cerro el chat y se creo una multiconversacion de 7 o 8 personas del foro para hablar , cada minuto aparecía mi gracioso automensaje con el icono del tio feliz , cuando llegue y comente estaban todos En El Hipercor , uno en el carrefour pero bueno , al dia siguiente en el chat la frase mítica aparecía cada poco En El Hipercor y ya esta es la historia del Hipercor que tanta gente me pregunta XD ( Se le ha parecido buena o vivió esto ponérselo como firma.


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Kairi
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Ronda #3 - No diré que es amor

Notapor Astro » Vie Ene 08, 2016 10:07 pm

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Hércules se encogió de hombros, pero Fil sí que soltó un bufido de desaprobación cuando se enteraron de que Lyn no vendría, sin llegar a decir más. Ante las preguntas, la de Ragun le hizo soltar una carcajada sonora.

Fil, yo tengo una duda. Hay algún otro peligro además de los sincorazón, ¿cierto? Hablo de los monstruos marinos.

¡Pues claro que habrá peligros, de todo tipo! Monstruos marinos, voladores, grandes, pequeños, por no mencionar que más os vale rezar por no cruzaros con sirenas. Oooh, preciosas y letales sirenas. —Se le puso cara de bobo al mencionar a estas últimas, e incluso le costó un poco volver en si—. ¡Pero no temáis! Tenéis a un héroe y a dos aprendices de héroe en el grupo, no será nada que no podáis derrotar. ¡Recordad, regla número veinte! ¡Cuanto más grande es el riesgo, mayor será la recompensa!

¿Sabría decirnos cuánto tardaremos en llegar? ¿O a quién pertenece el templo?

El sátiro se rascó la cabeza, haciendo cálculos mentales.

Iréis rápido, así que unas cuatro horas para alcanzar la isla. Sobre el templo, tres palabras: ni idea. Mis contactos me aseguran que allí está la piedra, pero todo lo demás es alto secreto.

Ah, también, ¿en qué podemos ayudar con el barco?

¿Tenemos que remar?

Fil soltó una risotada de nuevo, señalando a Hércules con el pulgar mientras el héroe terminaba de cargar la última caja en el barco.

No os preocupéis por eso, echad una mano con lo que podáis pero él lo tendrá todo controlado. Sabe lo que hacer.

Con las dudas resueltas y el grupo a bordo del barco, el entrenador personal se despidió del grupo. Según les contó, él se quedaba en Tebas para ayudar a Zack y sus "heroecillos" a mantener la ciudad a salvo. Confiaba en que Hércules podría apañárselas con la ayuda que los portadores le darían.

El barco, a pesar de su apariencia ruinosa, se mantenía de alguna manera en condiciones de navegar. La parte interior del barco, donde debían de estar los puestos de remos, había sido dispuesta como bodega y medio camarote para descansar si fuera necesario, por lo que a simple vista no tenían ni idea de cómo avanzarían sin remos. ¿Únicamente por la fuerza del viento y la vela?

De la propia bodega salió de repente un animal salvaje que se abalanzó sobre Malik... Para pringarle de babas toda la cara a lametazo limpio. Pegaso, el caballo blanco y alado de Hércules, también iría en la excursión con ellos.

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Pegaso
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¡Pegaso, no seas pesado! —le riñó el héroe, lanzándole una manzana que el caballo cogió al vuelo y devoró en un instante—. Fil no sabe que lo metí a escondidas en el barco, espero que no os moleste.

Según les había chivado el sátiro antes de marcharse, procurando que Hércules no les escuchase, aquel viaje tenía como objetivo que Hércules se relajase un poco en una pequeña aventura por los mares, para así desconectar de Tebas y de sus responsabilidades como guardián de la ciudad a tiempo completo. Unas pequeñas vacaciones, vaya. Aunque desde luego, eso no les libraría del trayecto en un barco de dudosa seguridad.

»Mi padre me ha prestado esta bolsa, nos ayudará con el viaje. —Mostró un pequeño saquito de tela marrón que, a simple vista, no parecía tener nada en especial—. ¿Alguno puede soltar la amarra? Ahora veréis.

En cuanto uno cumplió la petición, desenganchando el Argo del puerto, Hércules desató la cuerdecita que cerraba la bolsa y, con muchísimo cuidado, apuntó hacia la vela del barco. Un fuerte chorro de viento salió al instante del interior, chocando contra la vela y dándole tal impulso al barco que los portadores tuvieron que agarrarse a algo para no caerse al suelo sin remedio. Hércules, con un poco de esfuerzo, consiguió cerrar de nuevo la bolsa y detener la corriente de aire, pero a esas alturas ya habían dejado el puerto atrás y avanzaban con un ritmo ligero.

¡La bolsa de los vientos, la misma que utilizó Odiseo! ¡Casi no me creo que la esté utilizando! —Explicó, observando el objeto mágico con fascinación, aunque enseguida se fijó en que los demás o estaban en el suelo o habían estado apunto—. ¡Ops, perdonadme! Debería haberos avisado, pero me moría de ganas por utilizarla...

Corrió a ayudar a los que lo necesitasen y, tras comprobar que todos estaban bien y volver a disculparse, se ocupó de manejar el timón para orientar bien el barco. Seguía un viejo mapa que Fil le había dado, aunque según comentó por encima, no estaba muy claro y deberían estar atentos o incluso utilizar a Pegaso más adelante para saber si iban en buena dirección.

El viaje en barco comenzaba. ¡Los nuevos argonautas, a la aventura!

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El viaje en barco, en contra de lo previsto, se presentó como tranquilo. Tras casi una hora, al menos, el Argo aguantaba en pie y no daba señales de derrumbarse, aunque por el aspecto de la madera y las piezas nadie lo habría previsto. Hércules abría la bolsa de los vientos de vez en cuando para dar impulso a la vela (avisando cuando lo hacía para que pudiesen agarrarse), y según creía seguía en la buena dirección.

Durante ese tiempo, los portadores pudieron relajarse y hablar entre ellos como quisiesen. Intentar mejorara las relaciones tras el mal comienzo, o incluso empeorarlas, fue una opción a tener en cuenta ya que al fin y al cabo estarían allí metidos durante un buen rato. Charlar con Hércules también era una opción viable: el héroe se mostraría afable y daría conversación a cualquiera que se acercase; y lo mismo con Pegaso, el caballito alado jugaría con quien quisiera acercarse a él.

Pero claro, los problemas aparecieron. Un grito de Hércules avisaría a los que pudieran estar en la bodega para que subieran a cubierta. Los que ya estuvieran fuera, lo verían sin problema alguno: una gigantesca serpiente marina había emergido del agua y golpeado el Argo con violencia. Un aura de oscuridad envolvía al monstruo, y sus ojos brillaban con un fuerte tono amarillo similar al de los sincorazón. Siseó, mostrando todos sus dientes, y clavando su mirada en los portadores. Desde luego, sus intenciones no eran amistosas.

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Por si tenían poco, había un problema extra. Al poco de empezar a organizarse para luchar contra la serpiente marina, todos podrían oír un grito femenino proveniente de la bodega, y que pedía ayuda. Hércules, al oírlo, abrió los ojos como platos y bajó de Pegaso de un salto, echando a correr escaleras abajo en dirección al grito de auxilio. Con el caballo alado sin jinete, cualquiera podría usarlo para luchar con el monstruo.

¿Luchar con la serpiente, o bajar a la bodega a comprobar qué ocurría? La decisión era suya, pero debían de darse prisa en acabar con la amenaza más inminente, o se quedarían sin barco.

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Tenéis bastante libertad durante el viaje en barco para hablar entre vosotros y relacionaros con Hércules/Pegaso, aprovechadla bien.

Fecha límite: martes 12 de enero.
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Re: Ronda #3 - No diré que es amor

Notapor Sombra » Lun Ene 11, 2016 1:23 am

Fátima acabó cediendo aceptándome en el grupo, pero no sin antes sin dar una primera orden. Que no me acercase a Nikolai. El antiguo miembro de Bastión Hueco y los demás no parecieron muy contentos con la decisión de la chica, sin embargo pese a que pudiese parecer que me iba a reír en su cara me limité a cerrar los ojos y suspirar.

Veía una tontería aquella orden, pero entendía que tenía miedo de que conspirasemos... O que dudasen de su propio liderazgo, había sido por eso que había decidido prometer que la obedecería... Y era hora de cumplir mis palabras.

Acepto tus condiciones —afirmé.

***


Tras hacer mi pregunta sobre los posibles peligros que nos encontraríamos por el camino (los monstruos marinos) Fil no tardó en contestarme:

¡Pues claro que habrá peligros, de todo tipo! Monstruos marinos, voladores, grandes, pequeños, por no mencionar que más os vale rezar por no cruzaros con sirenas. Oooh, preciosas y letales sirenas.

Enarqué una ceja extrañado por haberlas llamado "letales". Había conocido a Ariel; la princesa de Atlántica, por lo que no podía verla como un ser asesino, de hecho me había parecido muy maja.

¡Pero no temáis! Tenéis a un héroe y a dos aprendices de héroe en el grupo, no será nada que no podáis derrotar. ¡Recordad, regla número veinte! ¡Cuanto más grande es el riesgo, mayor será la recompensa!

Hace un mes la norma número veinte era otra. —murmuré.

¿Sabría decirnos cuánto tardaremos en llegar? ¿O a quién pertenece el templo?

Fil se rascó su calva pensativo.

Iréis rápido, así que unas cuatro horas para alcanzar la isla. Sobre el templo, tres palabras: ni idea. Mis contactos me aseguran que allí está la piedra, pero todo lo demás es alto secreto.

¿A qué clase de contactos se refería? Sonaba un poco a chamusquina.

Ah, también, ¿en qué podemos ayudar con el barco?

¿Tenemos que remar?

El sátiro soltó una fuerte carcajada digna de Ronin borracho y señaló a Hércules, que estaba terminando de cargar con la última de las cajas.

No os preocupéis por eso, echad una mano con lo que podáis pero él lo tendrá todo controlado. Sabe lo que hacer.

Solo esperaba que el barco no se hundiese a mitad de camino, no es que me preocupase mucho por mi seguridad. En caso de emergencia podía irme en Glider... ¿Pero y Hércules? ¿Podía llevarlo a tierra sin más?

Pensándolo bien, si Fil nos hubiese dado un mapa podríamos haber ido hacia allí mucho más rápido... Pero no iba a quejarme, solo eran cuatro horas. ¿Qué podría salir mal?

Acabamos despidiéndonos de Fil, el cual había decidido quedarse en tierra para ayudar a Zack y sus aprendices a cuidar de Tebas

Bajé hacia la parte inferior del barco, sin embargo donde debería haber remos solo había una bodega. No es que supiese mucho de barcos, pero estaba seguro de que sin remos no íbamos a llegar ni en cuatro años.

De golpe, un fuerte ruido sonó en toda la bodega y vi como "algo" blanco se lanzaba a correr hacia nosotros. Me aparté a tiempo para ver como aquel caballo alado se lanzaba sobre Malik para pegarle un enorme lametón que dejó su cara llena de babas.

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Pegaso
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¡Pegaso, no seas pesado! —exclamó Hércules mientras le lanzaba una manzana al caballo, que se la comió de un solo bocado—. Fil no sabe que lo metí a escondidas en el barco, espero que no os moleste.

Claro que no —sonreí—. Siempre se agradece tener uno más.

Además, si el barco se hundía Hércules ya tenía una forma de ponerse a salvo.

De todos modos, en un principio pese a que estábamos de misión a Hércules Fil le había sugerido venir para ayudarnos, aunque su excusa era para ayudarnos, en realidad lo que el sátiro quería era que el héroe de Tebas descansase un poco de sus tareas como héroe. Al fin y al cabo, habiendo tantos portadores juntos no había muchas cosas que no pudiésemos resolver.

»Mi padre me ha prestado esta bolsa, nos ayudará con el viaje.

Creo que es más importante tratar el tema de los remos primero... —intervine—. Sino dudo que vayamos a dejar el puerto ni en un millón de años.

El héroe de Tebas mostró un saco pequeño de tela normal y corriente. Como dentro no hubiese algún tipo de arma dudaba que nos fuese a servir de mucho.

¿Alguno puede soltar la amarra? Ahora veréis.

De acuerdo —obedecí alejándome del grupo.

Me acerqué a la borda del barco y solté la cuerda soltando el barco del puerto. Una vez lo hice el pelirrojo apuntó con la abertura de la bolsa hacia la vela. En ese momento, un fuerte chorro de aire salió de su interior impactando de lleno contra la vela, que se tensó empujando el navío a bastante velocidad.

¡La bolsa de los vientos, la misma que utilizó Odiseo! ¡Casi no me creo que la esté utilizando!

Al no haber contado con aquello estuve cerca de caer por la borda (ya que me había quedado allí quieto), al menos solo me había caído al suelo.


¡Ops, perdonadme! Debería haberos avisado, pero me moría de ganas por utilizarla...

Sí, habría estado bien que avisaras —dije para mí mismo frunciendo el ceño. Aunque Hércules parecía tan emocionado por tener aquel objeto entre sus manos que no pude evitar pensar en él como en un niño con un juguete nuevo.

El barco navegó por las aguas del mar Egeo con un ritmo muy bueno, me repuse del susto inicial y me levanté del suelo gracias a la ayuda de Hércules. Me senté en la proa del barco con las piernas colgando hacia el mar. Solo esperaba que a Fátima no le viniese la vena asesina y me empujase sin venir a cuento.

***


Perdona por no saludar antes. Aun te quedaba un poco de olorcillo a basura

Me giré para ver a Nikolai e hice una mueca de desconcierto. ¿Fátima no había dicho que no podíamos estar charlando?

Niko... —sonreí ante la broma del aprendiz.

Lo cierto era que aquel olorcillo no se había ido del todo pese a que ya me había quitado la armadura de portador. Estuve tentado de entablar una conversación con él para preguntarle como le iba en Tierra de Partida, sin embargo... Había hecho una promesa

Lo siento, Niko. La Maestra Fátima ha dado la orden expresa de que no puedo estar cerca de ti.—le recordé.

Te ha prohibido acercarte a mí. No que yo me acercase a ti.

No targiveses sus palabras, sabes bien que simplemente no quiere que hablemos. —Me puse en pie y di unos pasos haciendo ademán de alejarme—. No te lo tomes como algo personal, ya habrá otra ocasión para hablar.

Lancé una rápida mirada a Fátima antes de dirigirme junto a Hércules, que manejaba el timón para dirigirnos hacia la isla donde se encontraba aquel templo.

Han pasado ya cuatro años desde que nos conocimos, ¿cierto? —saludé con un tono amistoso. Hércules había sido la persona que nos había dado el trofeo de la Copa Fil a Fyk y a mí, había llovido mucho desde aquellos tiempos—. ¿Qué tal van las cosas por Tebas? ¿Mucho trabajo?

Sería interesante saber algo más sobre la situación del mundo desde que había abierto el Infiernódromo... Algo que prefería no desvelar.

***


Pese a que el barco era una ruina flotante no hubo ningún contratiemo. El Argo era más resistente de lo que podría haber pensado antes. Me habría gustado verlo en sus mejores tiempos, seguro que había sido un barco hermoso.

Nuestro musculitos era el que se encargaba de mover al barco con su bolsa de los vientos... Aunque había aprendido a avisarnos, por suerte. De lo contrario yo ya me habría abierto la crisma hacía un buen rato.

De golpe, una serpiente marina surgió de las aguas y golpeó con fuerza el barco. Un aura de oscuridad envolvía su cuerpo como un manto tenebroso y sus ojos deslumbraban con un tono dorado. La serpiente mostró sus afilados dientes mientras sus ojos se clavaban en nosotros.

Algunas veces olvidaba que los portadores éramos un imán para la oscuridad.

Escuché un grito femenino venir de la bodega y Hércules no dudó en correr al rescate. Pegaso quedó solo y a disposición de cualquiera de los presentes.

Fátima no dudó en subirse a Pegaso para atacar a la criatura, sin embargo excepto con mis alas no contaba con nada más para acercarme a aquel monstruo, y mi magia era bastante débil.

¡Fátima! Lleváme contigo en el Pegaso —exclamé corriendo hacia ella mientras materializaba mi Cadena de Memorias y me subía al pegaso tras ella de un salto quisiese o no—. Me encargaré de golpearle si nos acercamos mucho a él, descarga tu magia, luego me lanzaré sobre los lugares que hayas atacado con tus hechizos para agravar sus heridas. Con un poco de suerte podremos purificar su corazón sin tener que matarle.

>>Una vez hicimos un buen equipo, repitamoslo.

Dicho eso, cuando la Maestra de Tierra de Partida alzase el vuelo con el caballo volador golpearía con el látigo de cadenas a la criatura cada vez que tuviese ocasión utilizando Golpe Contundente en cada uno de mis ataques. En cuanto pudiese, atacaría a sus ojos con mis ataques.

Una vez Fátima me dejase sobre su cabeza le saltaría encima y desmaterializaría mi látigo a cambio de mi llave espada para clavársela con fuerza en uno de sus ojos y si podía también al otro. En caso de emergencia invocaría mis Alas del Equinocio para volver al pegaso (si estaba cerca) o volver al barco.

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▪ Golpe contundente (HC) [Nivel 4] El usuario pone toda su fuerza en un potente golpe que puede llegar a aturdir al rival (Probabilidad de aturdir baja).

▪ Flama Tenebrosa+ (HM) [Nivel 16] [Requiere: Poder Mágico 16, Flama Tenebrosa] El usuario lanza una veloz bola de oscuridad que avanza en linea recta indefinidamente. Provoca una pequeña explosión al impactar en algo.

▪ Alas del Equinoccio (HM) [Nivel 9] [Requiere Poder Mágico: 11, Afinidad a Oscuridad] Crea unas alas de Oscuridad adosadas a la espalda que permiten planear a gran velocidad o volar. Dura un máximo de un post.
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Re: [Coliseo del Olimpo] No diré que es amor

Notapor Suzume Mizuno » Lun Ene 11, 2016 3:58 am

Oye...

Fátima supo que lo iba a sacar a colación en cuanto escuchó cómo bajaba la voz. Contuvo un suspiro de irritación.

Creo que deberías darles un respiro.—Se negó a mirar en la dirección a la que señalaba Malik, porque sabía perfectamente a quiénes se estaba refiriendo—. Ya sé que hicieron lo que hicieron y que han hecho lo que han hecho, pero tenemos que trabajar con ellos aunque no nos guste. Son dos Llaves más, y las necesitaremos para completar esta misión, procuremos que sean Llaves más amistosas hasta que esto se acabe, ¿eh? —Malik extendió una mano y le acarició una mejilla. Fátima frunció los labios. Entendía lo que le estaba diciendo, por supuesto, pero eso no impedía que le repugnara la mera idea de ceder—. ¿Me lo prometes, maestra?

Deberían probarlo ellos antes. Si Ragun es capaz de cumplir su promesa, entonces lo haré—gruñó, sentándose a su lado—. Son ellos los que quieren colaboar con nosotros, no alrevés. Cuando regresemos, si es que lo hacemos, le diré a Lyn que la próxima vez elegiré yo a quién quiero llevar.

Miró hacia el mar. Hacía mucho que no montaba en barco. Y tenía que ser con en una misión en la que era posible que naufragaran o que acabara enfrentándose a lo de Bastión Hueco. En caso de que superaran todo aquello, tendrían que bajar al Inframundo. Maravilloso.

No prometo nada—dijo—. Si no pueden entender que son ellos los que tienen que demostrarnos que podemos confiar en ellos (lo cual dudo) entonces tendré que tomar medidas, pero hasta entonces observaré a ver qué hacen y no diré nada.

Entonces, de la bodega, salió Pegaso. Fátima se apartó a tiempo de que no la golpeara con las alas mientras el animal se precipitaba sobre Malik y le lamía de arriba abajo con su larga lengua.

¡Pegaso, no seas pesado! —exclamó Hércules, lanzándole una manzana al animal—. Fil no sabe que lo metí a escondidas en el barco, espero que no os moleste.

Fátima asintió a las palabras de Ragun, sonriendo, y acarició el cuello del animal. Si no fuera por él, no habría podido salvar a Malik y a Saxor la última vez que estuvieron en Tebas. Le debía mucho. Luego le dio un pañuelo a Malik para que se limpiara la cara, aunque iba a necesitar agua si no quería que se le quedara el olor.

Entre tanto, Hércules sacó una vieja bolsa de tela y les pidió que soltaran amarras. Ragun se le adelantó, así que Fátima se limitó a acercarse para mirar con curiosidad. Hércules la abrió y apuntó hacia las velas.

Fátima no supo lo que pasó porque salió disparada hacia atrás. Ahogó un grito y chocó contra el pecho de Malik. Después los dos acabaron en el suelo y Fátima se frotó la cabeza, dolorida.

¿Estás bien?—preguntó con un gemido.

¡La bolsa de los vientos, la misma que utilizó Odiseo! ¡Casi no me creo que la esté utilizando!

¡Hércules!—gritó ella, enfadada.
¡Ops, perdonadme! Debería haberos avisado, pero me moría de ganas por utilizarla...

Fátima refunfuñó y ayudó a levantarse a Malik. Luego se acercó a Kairi.

¿Estás bien?—Luego echó un vistazo a Nikolai y, tras asegurarse de que no le había pasado nada (hizo igual con Ragun), se marchó sin decir nada y con un intenso dolor de cabeza.

¡Menuda forma de empezar el viajecito!

****


Parecía que el Argo aguantaba, de momento, el impulso de la bolsa de aire de Hércules. Cada vez que el héroe la abría, Fátima se ponía en tensión y se preparaba para escuchar un chasquido y que el mástil se viniera abajo. Exhalaba un suspiro de alivio cada vez que no sucedía, pero no podía evitar pensar que la suerte no duraría siempre.

Entre tanto, intentó relajarse y aspirar el aroma del mar, que tantos recuerdos le traía de otra época. Se giró y vio a Ragun terminar de charlar con Hércules. Luego las alarmas saltaron, porque Nikolai se acercó a este. Fátima apretó los puños, poniéndose tensa, y se preparó para intervenir.

Pero, para su sorpresa, Ragun se alejó de Nikolai. Durante un momento se sintió miserable y relativamente infantil, pero al ver la expresión de Nikolai no pudo reprimir una sonrisa burlona.

De acuerdo, Ragun lo iba haciendo bien. Si seguía así quizá le levantaría la orden y confiaría en él. Otro asunto era Nikolai, que había ido deliberadamente a hablar con Ragun. Estaba claro que le había escocido la orden y quizás Malik tuviera razón con que tenía que aflojar, pero ahora ya no podía dar marcha atrás y, más importante, no quería. Porque si era capaz de romper su orden sólo porque le hubiera afectado al orgullo significaba que podía sabotear la misión sólo por resarcirse.

Si Malik comentaba algo, Fátima se encogería de hombros. No había dicho nada contra Nikolai, no podía quejarse. Luego se acercó a Hércules. Que la gente se hubiera acercado a ella para pedirle —por Dios— autógrafos le había recordado que tenía un título que no se merecía porque, según Lyn, ella había luchado contra el último rival y no era así. Ella estuvo en el Inframundo.

Sin embargo, antes de preguntarle nada, se detuvo. ¿Qué iba a decirle? ¿Que alguien había luchado en su lugar? Si el mismo Filoctetes no se había dado cuenta, ¿qué iba a saber Hércules? Reculó un poco con el ceño fruncido y decidió dejarlo para más tarde.

Entonces Hércules soltó un grito que hizo dar un brinco a Fátima. Después el Argo dio un bandazo y se dio de bruces contra el suelo. Cuando se incorporó se quedó de piedra al ver la enorme cabeza que se elevaba sobre ellos.

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Cuando se puso en pie, Hércules desaparecía en la bodega. Sin entender nada, Fátima invocó su Llave Espada y corrió hacia Pegaso, al que montó de un salto.


¡Fátima! Lleváme contigo en el Pegaso.

¡Pero qué…!

Ragun había subido y se sentaba tras ella. Fátima estuvo a punto de darle un codazo para quitárselo de encima, pero sus palabras la detuvieron:

Me encargaré de golpearle si nos acercamos mucho a él, descarga tu magia, luego me lanzaré sobre los lugares que hayas atacado con tus hechizos para agravar sus heridas. Con un poco de suerte podremos purificar su corazón sin tener que matarle.

Le miró, furiosa.

Una vez hicimos un buen equipo, repitamoslo.

Soltó un resoplido.

«Una Llave más

¡Agárrate fuerte!

Hincó los talones en los costados de Pegaso para que el animal despegara. Lo intentaría situar sobre la cabeza de la gigantesca serpiente, manteniendo al animal lejos por si intentaba morderlos. Apuntó y lanzó un Electro + en cuanto se situaron fuera de su campo visual —preferiblemente desde detrás de su cabeza—. Luego acercaría a Pegaso para que Ragun pudiera saltar y aterrizar sobre el animal.

¡Atácale a los ojos!

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▪ Electro+ (HM) [Nivel 15] [Requiere Electro; Poder Mágico: 16]. Un par de rayos salen de la punta de los dedos del personaje, con ciertas posibilidades de paralizar y más potente.
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¡Gracias por las firmas, Sally!


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