[Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 3

Sector S - Torre

Nunca olvidarás que tomaste parte en alguno de estos jolgorios. Kazuki tampoco.

Moderadores: Suzume Mizuno, Denna, Astro, Sombra

[Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 3

Notapor Soul Artist » Sab Dic 22, 2012 1:00 am

Avancemos...

Nadhia y Saeko salieron del tren para verse en una localización completamente distinta al mundo de la primera. Tras aquella cegadora luz que se había tragado el vagón con ellas dentro habían vuelto aparecer en aquel lugar, una especie de isla flotante en mitad de la nada donde los arbustos crecían a los lados y las flores les saludaban, bailando al son de la brisa. El sol de Villa Crepúsculo había desaparecido para dar lugar a algo que hacía días que no veían: la pura noche, con las estrellas en el cielo y una luna menguante sumamente perfecta.

Eileen, que había salido por delante de ellas, no esperó a que saliesen de su asombro. Se dirigió lentamente y en silencio hacia el único edificio de la isla: una imponente torre que se dirigía hacia los cielos, con una extraña inclinación en su final y dos enormes puertas que daban acceso a esta.

Esta es mi torre... —explicó la joven, colocando su mano sobre la puerta y acariciándola suavemente—. Aquí es donde todo se torció. Aquí iba a vivir el resto de mi vida... Casi como mi prisión. Eso es este mundo, mi... Prisión eterna.

Eileen bajó la cabeza y se lamentó en silencio. Parecía tener mucho que contar, pero los recuerdos parecían tenerle cabizbaja.

¡Encantado, señorita!

Una sombra transparente y sin forma surgió entre Nadhia y Saeko, dirigiéndose hacia el tren para recibir a otra figura invisible. No podían ver claramente a ninguna de ambas, pero las Jugadoras sabían que allí debía haber dos personas.

¡No se preocupe, yo le ayudo! —la voz rió para sus adentros; se trataba de alguien con un tono muy chillón, casi no humano, pero muy, muy animado—. El Maestro te está esperando. ¡Ven conmigo!

Las dos figuras invisibles se apresuraron a correr hacia el interior de la torre, obligando a Eileen a dar un paso hacia un lado mientras las puertas se abrían y permitían su acceso. La chica suspiró para sí misma y se dirigió hacia las Jugadoras, colocándose la capucha de nuevo.

Vuelven los recuerdos... —susurró la joven para sí misma—. Esta torre no es lo que creéis. Una vez entréis, quizás no podáis volver a salir nunca más de ella. Un terrible conocido del pasado espera en ella... Y me está buscando para hacer Villa Crepúsculo suyo.

»Si creéis que no estáis preparadas para enfrentaros a él, tomad el tren de nuevo; despertaréis en el Tercer Día del juego, en el Sector Crepúsculo. En caso de que queráis ayudarme...

La oscuridad comenzó a brotar del interior de la torre como una niebla vida, combinándose con el cuerpo de Eileen. Ella no le dio importancia alguna: sólo levantó la mano hacia ellas, invitándolas a entrar.

Salvadme.

El cuerpo de la chica desapareció arrastrada por la oscuridad.

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Avisos:

- Tenéis un PowerUp por la misión del día anterior. Y la enfermera tiene dos pendientes por el Incorpóreo.
- El aviso de Eileen va en serio. En el interior de la Torre os espera un boss bastante fuerte que quizás no podáis derrotar; podéis tomar el tren, volver y aquí no ha pasado nada, aunque perderéis la oportunidad de enfrentaros a él para siempre. Pero no habéis llegado hasta aquí para ahora echaros atrás, ¿verdad?

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Fecha límite: 24 de Diciembre, 17:00 p.m., hora peninsular.
Fecha de la próxima ronda: 25 de Diciembre, hora desconocida (madrugada).

Recuerdo a los presentes que no permito ningún post más allá de la hora.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 3

Notapor Tsuna » Sab Dic 22, 2012 9:14 pm

Agotada y exhausta alcancé junto a Nadhia aquel tren, me tiré al suelo una vez entré y Gengar dio un suspiró en el aire, cansado también.

¿Era cierto lo que decía Nadhia? ¿Sería aquel tren una leyenda rara de ese mundo llamado Villa Crepúsculo? Las puertas se cerraron, no había vuelta atrás.

Intenté coger aire, completamente destrozada, aún sabiendo que aquellos minutos eran los últimos del Segundo Día del Reapers Game. Estaba orgullosa por haber podido ayudar a Nadhia a cumplir uno de sus sueños, ¿tendría más?

No pude preguntarle nada, las palabras no salían de mi boca. Y sin esperarlo una misteriosa voz resonó en mi cabeza.

Habéis llegado…


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Alcé entonces la vista, alterada por si se había atrevido a aparecer un nuevo Reaper para darnos caza. En efecto, en uno de los asientos del tren estaba sentada una siniestra figura, encapuchada y observando el paisaje de la ciudad.

El tiempo estaba por agotarse, cualquier intento de eliminarnos por su parte fracasaría. Aún así intenté hacer uso de mis últimas fuerzas para levantarme lentamente.

¿Queréis viajar allí? No saldrá bien. No os dará las respuestas que buscáis. A mí nunca me ha dejado entrar desde entonces…


¿A qué venía ese comentario? Yo al menos no lo comprendí, pero por su forma de hablar pensé que quizás conociese el lugar al que se dirigía el tren. ¿Sería parte de la propia maquinaria? ¿Un fantasma que llevaba el vehículo a quién sabe dónde?

Nos adentramos en el interior de un túnel, todo se oscureció. La figura se levantó dispuesta a aproximarse a nosotras, tanto Gengar como yo no lo pensamos dos veces y nos situamos ante Nadhia, protegiéndola.

No des un paso más. El tiempo está por terminar, de un momento a otro desaparecemos. —Dije seriamente para darle a entender que era absurdo el intentar eliminarnos a ambas en los últimos segundos.

La figura no me respondió, al contrario, permaneció inmóvil, observándome.

Tú… Tú crees poder captar mi dolor. Pero es falso, tú eres falsa… Como todos. Como yo.


Aquel comentario me dejó sin palabras, ¿de qué me conocía? ¿Su dolor? ¿Yo era falsa? No parecía querer eliminarnos, en principio, así que retrocedí un poco cayendo de rodillas al suelo y suspirando.

Cada vez entiendo menos... ¿De qué me conoces tú?

Se adelantó dos pasos más, observando esta vez a Nadhia.

Y tú… ¡Tú…! ¡Tú te caíste de la torre! ¡Lo recuerdo! Aquel día, esperando al niño que nunca vendría…


¿Qué? —Fue lo único que pude decir, confusa. Cierto era que no conocía con todo detalle el pasado de Nadhia, pero... ¿Caer desde una torre? Nadhia no se hubiese salvado.

Observé a la misteriosa figura, en cierto modo intimidada y desorientada, esta parecía estar riendo o algo similar, no supe bien como describir aquella sensación. Hasta que entre risa y risa su capucha descendió.

Una chica de piel pálida, similar a la mía, y cabello rubio. Definitivamente, no recordaba haberla visto con anterioridad. Y otra pregunta me vino a la cabeza, ¿por qué no desaparecíamos si el Segundo Día estaba por terminar?

Hacía… Mucho tiempo que no me reía. —Dijo sin más. Al momento el tren fue tragado por una cegadora luz, no pude soportar un cambio tan brusco y me protegí levemente los ojos con mis manos.— Mi nombre —Se detuvo, mostrando un rostro más serio.— es Eileen. —Y nos tendió la mano.

Eileen... —Dije en voz baja a la vez que notaba como mis fuerzas se recuperaban, agarrando la mano de la mujer y levantándome.

El tren se detuvo, llegando a su destino.

Avancemos...

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Eileen no esperó en ningún momento y salió del vehículo hacia una pequeña isla en medio de la nada, ¿dónde demonios estaba yo en ese momento? Cada vez entendía menos lo que me rodeaba. Simplemente me dejé llevar, Nadhia y Gengar me acompañaban, no tenía motivos para temer.

Al salir pude notar en mi piel una refrescante brisa, miré al cielo, un mar de estrellas. Inevitablemente recordé la alucinación que tuve horas atrás en la Colina del Atardecer, pero me esforcé por hacer desaparecer ese pensamiento de mi cabeza, al fin y al cabo, fue todo una treta del Reaper aquel. Lo único que saqué en claro es que ese lugar me agradaba en cierto modo, me hacía sentir viva y cuando me sentía así miedo me daban las consecuencias de lo que pudiese suceder, en un lugar relajante y misterioso en medio de la nada. Gengar observaba el lugar alerta a cualquier peligro y tan asombrado como yo.

Este lugar es perfecto para mí, tan misterioso y relajante. —Le dije a Nadhia, no esperé respuesta por su parte, solo quería transmitirle mis emociones acerca del nuevo escenario.

También observé una luna perfecta en la lejanía. Caminé por el único sendero posible, escuchando el sonido de la hierba siendo aplastada por mis negras botas.

Eileen se aproximó al centro de la isla, donde aguardaba una torre la mar de extraña. Acarició la puerta de la entrada, pensativa.

Esta es mi torre... Aquí es donde todo se torció. Aquí iba a vivir el resto de mi vida... Casi como mi prisión. Eso es este mundo, mi... Prisión eterna.

¿¡Prisión!? —Me adelanté un paso, impactada por sus palabras. A pesar de no conocer de absolutamente nada a aquella misteriosa mujer, Eileen, comprendía muy bien lo que era estar atrapada en una prisión. Yo misma lo comprobé en mis propias carnes tiempo atrás, y no era nada agradable. ¿Sentiría lo mismo que yo sentí en su día?

¡Encantado, señorita! —No pude evitar dar un ligero sobresalto al escuchar esas palabras surgidas de la nada.— ¡No se preocupe, yo le ayudo! El Maestro te está esperando. ¡Ven conmigo! —Me incomodó un poco el tono chillón de lo que fuera aquello, cada vez entendía menos.

Las criaturas o figuras de las que provenía la molesta voz parecieron adentrarse en la torre, obligando a Eileen a retroceder, ésta se colocó de nuevo la capucha.

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Vuelven los recuerdos... —Logré escuchar. ¿Recuerdos? ¿Eran esas figuras entonces recuerdos de ella? Tenía algo de sentido, pues la del molesto tono de voz pareció recibir a una mujer proveniente del tren. Un sentimiento en mi interior despertó mi curiosidad por esa tal Eileen, ¿quién era y de dónde venía? ¿Qué tenía que ver con el Reapers Game? ¡El Reapers Game! Lo había olvidado por completo, y no desaparecimos para comenzar un nuevo Día. Estaba segura de que Nadhia se tenía que sentir tan confusa como yo.— Esta torre no es lo que creéis. Una vez entréis, quizás no podáis volver a salir nunca más de ella. Un terrible conocido del pasado espera en ella... Y me está buscando para hacer Villa Crepúsculo suyo. Si creéis que no estáis preparadas para enfrentaros a él, tomad el tren de nuevo; despertaréis en el Tercer Día del juego, en el Sector Crepúsculo. En caso de que queráis ayudarme... —Una bruma de Oscuridad brotó del interior de la torre, engullendo su cuerpo lentamente.— Salvadme. —Y desapareció.

Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo. Según pude comprender, Eileen estaba atrapada en ese lugar, y el mundo de Nadhia, Villa Crepúsculo, estaba amenazado por alguien en concreto. Ese alguien se encontraba en el interior de la torre. ¿Era ese individuo el que escribía los informes? ¿El Compositor del Reapers Game? Al fin y al cabo eran locas teorías que se le ocurrieron a mi extraña mente al presenciar la desaparición de Eileen entre las sombras. Era muy temerario entrar, pero no abandonaría JAMÁS a Nadhia u otra persona que sintiese lo mismo que yo. Comprendía muy bien lo que era estar encerrada en una prisión sin voluntad.

Metí la mano en el bolsillo para agarrar el aparatito aquel que vibraba, miraría a ver si tenía una nueva misión, sin embargo, terminé encontrando un Power Up en el interior del bolsillo, ¿cómo había terminado allí?

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¡Cierto, Nadhia, los Power Ups! —Saqué de mis bolsillos los otros dos restantes, Nadhia no los había llegado a utilizar, se los entregué en una de sus manos, ambos.— Úsalos. —Dije con firmeza y decisión. Yo utilizaría el nuevo en mi pecho, fortalecería mi corazón, después de que Nadhia utilizase los otros dos, le entregué el nuevo para que lo empleara. Miré a la torre, pensativa— Es obvio que no conozco de nada a esa Eileen, sin embargo, sé lo que se siente al estar atrapada en una prisión sin voluntad. Y parece que el personaje que quiere apoderarse de Villa Crepúsculo está dentro, o eso he entendido. Nadhia... —La miré con decisión.— Dejo a tu elección el camino a elegir, si crees que no estás segura en este lugar, somos libres de marcharnos, pero juntas somos invencibles, pudimos con aquel guerrero invocado por el Reaper frente a la fuente, no será una torre lo que me amedrente. Quizás tienes gente a la que visitar en Villa Crepúsculo o encontrar a mi maestra Ariasu. Sea como sea, dejo la última palabra a tu elección.

Me crucé de brazos en la entrada de la torre, sobre las escaleras y junto a las puertas ya abiertas. Si Nadhia decidía retroceder no tendría más remedio que seguirla, al fin y al cabo, era mejor no arriesgar nada y volver al Reapers Game, a intentar sobrevivir, por el contrario, si tenía el valor suficiente como para entrar en la torre y enfrentar aquel poderoso enemigo, la seguiría, podríamos arriesgarnos a desaparecer para siempre pero tendríamos a nuestro alcance la posibilidad de ayudar a Villa Crepúsculo, y por mi parte, ayudar a Eileen a escapar de su prisión. Yo estaba claramente a favor de la segunda opción, pero la seguridad de Nadhia iba antes.

Gengar asintió con decisión a mis palabras también y se colocó junto a mí, en el aire, esperando la decisión de Nadhia.

Nadhia, es el momento para que demuestres realmente lo que desea tu corazón, yo ya he hablado...

Cerré los ojos, deseando en lo más profundo de mí que quisiese entrar en la torre. La adrenalina comenzaba a invadirme por dentro, no quería ceder a mi Oscuridad, pero a ese ritmo y con aquel ambiente tan misterioso y mágico... Seria cuestión de tiempo que mi Oscuridad me devorase de nuevo, de hecho ya había sufrido los síntomas frente al espadachín tan hábil que vencimos. Medité acerca de ello en lo que Nadhia elegía o tomaba algún camino.

¿Dejarme controlar por mi Oscuridad y disfrutar? O por el contrario, ¿controlar la misma e intentar emplear su poder dejando de lado mis sentimientos?

Fuera como fuera, no le haría ningún daño a Nadhia ni a Gengar.

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Off-rol: Saeko aumenta su Vitalidad a Nivel 3, recuerdo que tiene el resto de estadísticas a Nivel 2.
Off-rol 2: Saeko seguirá a Nadhia, vaya a dónde vaya.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 3

Notapor EspeYuna » Lun Dic 24, 2012 3:47 pm

Exhausta, pensé que iba a quedarme sin fuerzas para llegar a la estación de tren, pero Saeko estuvo ahí, junto a Gengar, para cargar conmigo.

Conseguimos entrar en el tren, aunque de forma estrepitosa pues ambas caímos al suelo, yo siendo arrastrada por ella. Me sentía agotada, herida y con un sueño traicionero. ¡No, no podía quedarme dormida! ¿O era porque en pocos segundos terminaría el segundo día? ¿Tanto correr para qué? ¿Volvería a abrir los ojos en otro lugar de Villa Crepúsculo?

Me intenté levantar como pude, mas era bastante difícil llevar a cabo tal hazaña si tenía en cuenta que no sentía ni mis propias piernas. Sin embargo, una voz que no era la de Saeko despertó mis sentidos.

Habéis llegado…


Alcé la mirada, asustada. ¿Un Reaper, a pocos segundos de acabar? Una capucha negra escondía el rostro del misterioso personaje que se encontraba sentado en uno de los vagones del tren, el cual había efectuado su salida.

Saqué mi móvil. Mi mano temblaba, no sabría decir si por miedo, impotencia como el primer día, o quizás porque apenas tenía fuerzas para sostenerlo.

¿Queréis viajar allí? No saldrá bien. No os dará las respuestas que buscáis. A mí nunca me ha dejado entrar desde entonces…


¿De.. de qué hablas? ¿Quién eres? —susurré en un pequeño hilo de voz.

De repente, todo oscureció. Parecía que el tren había entrado en una especie de túnel. Pero, ¿a dónde llevaba? Aunque, ¿para qué preocuparse? No quedaría nada para volver al infernal juego.

La figura se levantó y empezó a acercarse a nosotros. Volví a hacer el intento de levantarme, y tal fue mi sorpresa cuando Saeko y Gengar se colocaron delante mía. ¿Protegiéndome?

S-Saeko... Gengar...

No des un paso más. El tiempo está por terminar, de un momento a otro desaparecemos. —dio a entender, seria.

Así era. Quedaban escasos segundos para terminar el día. Sólo quedaba por notar ese extraño y profundo sueño, ser conducidas al tercer día. La figura permaneció inmóvil, y le dirigió unas palabras a mi compañera.

Tú… Tú crees poder captar mi dolor. Pero es falso, tú eres falsa… Como todos. Como yo.


Cada vez entiendo menos... ¿De qué me conoces tú?

La pequeña figura encapuchada se aproximó un poco más, y esta vez dio a entender que me estaba hablando a mí.

Y tú… ¡Tú…! ¡Tú te caíste de la torre! ¡Lo recuerdo! Aquel día, esperando al niño que nunca vendría…


¿Qué?

¿Q...qué? —musité, paralizada por el comentario. Sabía a qué se refería, no.. sabía perfectamente a qué niño se refería— ¡Akio! ¡Entonces sí que caí de la torre! ¿¡Quién me salvó!? Alguien me dio de beber una poción tras caer.. ¿sabes quién fue? ¡Dímelo, por favor..!

Sin embargo, la misteriosa presencia sólo empezó a reír, aunque no despertaba burla, sino cierta tranquilidad y ternura.

Un momento..

Volví a dirigir mis ojos al móvil. La cuenta atrás había finalizado. ¿Por qué seguíamos allí? Y ni un mensaje nuevo en la bandeja de entrada, ninguna misión nueva.. ¿habíamos escapado? ¿Era posible huir de Villa Crepúsculo?

Hacía… Mucho tiempo que no me reía —una luz cegadora invadió mis pupilas, sin poder evitar taparme la cara con mis manos— Mi nombre —fue entonces cuando vi el rostro del encapuchado. Una niña, de tez pálida, un largo cabello fino y hermoso, al igual que sus ojos, aunque de un color amenazante y siniestro. Aún así, despertaba en mí una extraña sensación— es Eileen. —la joven nos tendió la mano.

Dos cosas sucedían, alternantes, pero que se mezclaron de forma tan seguida que mi corazón no era capaz de asimilar en un primer momento. Por un lado, noté cómo recuperaba mis fuerzas. Observé como la sangre de mi cuerpo había desaparecido, las heridas habían cerrado y me encontraba de nuevo en condiciones para levantarme y seguir nuestra aventura. Pero, por otro lado, al contemplar a Eileen.. mencionar su nombre en mi cabeza, o fijar mis ojos en los suyos..

¿Por qué.. este sentimiento de tristeza? ¿Por qué me duele tanto el pecho..?

El tren llegó a su destino, y Eileen nos condujo a la salida.

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El lugar en el que nos encontrábamos me resultaba tan mágico y lleno de misterio, que por un momento olvidé que mi vida había resultado desde hacía unos meses una sorpresa tras otra. Una torre se alzaba en el pequeño islote flotante al que llegaba el tren. Un manto de estrellas cubría nuestras cabezas, y una ligera brisa acarició mi rostro. Sonreí, agradeciendo el detalle de aquel ente que controlase la naturaleza y me otorgara tal regalo como aquel. Pero fue entonces cuando dirigí mi mirada en la lejanía, hacia Villa Crepúsculo. Por increíble que pareciera, aquel islote se hallaba "conectado", por decirlo de alguna forma, a mi mundo. Es como si hubiésemos viajado por el intersticio, pero no a través de un portal, ni con nuestros Gliders.. ¿existían tantas formas de viajar a través de los mundos? Increíble.

Este lugar es perfecto para mí, tan misterioso y relajante —desperté de mis pensamientos cuando Saeko hizo aquel comentario. Yo, algo distraída, asentí, observando entonces la enorme torre que reinaba en el lugar.

El cesped, una luna perfecta asomándose entre las estrellas —¡así que ahí se escondía la luna, cuando en la Villa el sol no dejaba de existir!—, iluminándonos. Fue entonces cuando contemplé de pronto cada una de las facetas de Saeko. A la luz de la luna, Saeko era muy hermosa. Su tez pálida, su larga cabellera y su cuerpo de guerrera la hacían una diosa al lado de una chica tan patética como yo. Sonrojé, envidiando todo aquello que Saeko era. Y que yo, seguramente, nunca llegaría a ser.

Eileen llegó hasta la puerta del lugar, acariciando el pomo.

Esta es mi torre... Aquí es donde todo se torció. Aquí iba a vivir el resto de mi vida... Casi como mi prisión. Eso es este mundo, mi... Prisión eterna.

¿¡Prisión!? —Saeko pareció alterada con aquel comentario, aunque recordé entonces el por qué: ella había estado prisionera en Espacio Paranoico.

¡Encantado, señorita! —casi pegué un chillo del susto cuando una voz, igual de chillona, retumbó detrás nuestra— ¡No se preocupe, yo le ayudo! El Maestro te está esperando. ¡Ven conmigo! —una pequeña sombra.. dos figuras oscuras se adentraban en la torre. Eileen se colocó de nuevo la capucha.

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Vuelven los recuerdos... —¿estábamos viviendo nítidos recuerdos de Eileen? ¿Pero quién era ella? ¿Y qué ocurría con el Reapers Game? ¿Realmente habíamos huido? ¿O aquello era una trampa?— Esta torre no es lo que creéis. Una vez entréis, quizás no podáis volver a salir nunca más de ella. Un terrible conocido del pasado espera en ella... Y me está buscando para hacer Villa Crepúsculo suyo. Si creéis que no estáis preparadas para enfrentaros a él, tomad el tren de nuevo; despertaréis en el Tercer Día del juego, en el Sector Crepúsculo. En caso de que queráis ayudarme... —me puse en guardia cuando una densa bruma de oscuridad rodeó el cuerpo de la muchacha. Alcé la mano, pero fue tarde— Salvadme. —, pues Eileen desapareció.

Mis ojos siguieron clavados en el lugar donde había desaparecido Eileen. ¿Atrapada? Alguien poderoso se hallaba en el interior de la torre. Si la conseguía encontrar, ¿se haría con Villa Crepúsculo? Cada vez entendía menos. ¿Podíamos volver al Reapers Game, como si no hubiésemos vivido nada de aquello?

No.. no sería capaz de abandonarla.

Eileen.

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¡Cierto, Nadhia, los Power Ups! —Saeko se acercó a mí y me otorgó Power Ups que no había utilizado hasta entonces por falta de fuerzas— Úsalos. —tres Power Ups para fortalecerme. No lo dudé dos veces, y enseguida me puse manos a la obra. Pensé que lo mejor sería ir equilibrada, por lo que uno lo dirigí a mi mente, otro lo rocé con mi arco y, finalmente, el tercero lo acerqué a mi corazón— Es obvio que no conozco de nada a esa Eileen, sin embargo, sé lo que se siente al estar atrapada en una prisión sin voluntad. Y parece que el personaje que quiere apoderarse de Villa Crepúsculo está dentro, o eso he entendido. Nadhia... Dejo a tu elección el camino a elegir, si crees que no estás segura en este lugar, somos libres de marcharnos, pero juntas somos invencibles, pudimos con aquel guerrero invocado por el Reaper frente a la fuente, no será una torre lo que me amedrente. Quizás tienes gente a la que visitar en Villa Crepúsculo o encontrar a mi maestra Ariasu. Sea como sea, dejo la última palabra a tu elección.

Di unos pasos hacia atrás y miré en la lejanía Villa Crepúsculo. Pensé en todos mis compañeros. ¿Alguno.. habría caído ya? Fyk, Kit, Ragun, Maya, Xefil, Light, Alec.. miles de nombres asomaron mi cabeza, y por un momento tuve la sensación de que ellos también estaban en las mismas, asustados, sin saber qué hacer.

Pero sabía lo que tenía que hacer. Si ellos se estaban esforzando, nosotras también. No dejaría que la torre me asustara. ¡Claro que no!

Entremos —dije, decidida, dirigiendo mis ojos avellana a los de Saeko, que brillaban bajo la luz de luna—. Quién sabe si esto es un golpe de suerte para nosotros, los jugadores. Un punto muerto que no conocen los Reapers, quizás. Tenemos que aprovechar esta oportunidad y descubrir quién quiere hacerse con Eileen. Y.. quiero ayudarla. Tengo una sensación... cuando la observo. Tristeza.. ella está triste.. necesita ayuda, y parecemos las únicas capaces de haber llegado hasta aquí. ¡No podemos abandonarla!

Saeko sonrió, al igual que Gengar, quien me rodeó, alegre.

Bien, esa es la Nadhia que me impresionó y fortaleció en las Terrazas, adelante, a por todas.

Ambas abrimos las puertas de la Torre.

¡Aguanta, Eileen!

Es extraño, ¿verdad? Querer ayudar a una persona, sin conocerla de nada, sabiendo que puede ser una trampa de los Reapers, una broma de mal gusto.. pero estaba segura de que aquella muchacha me había transmitido su sufrimiento. Y no me iba a quedar de brazos cruzados, y más si teníamos que volver al tercer día.

Y lo que era más impactante.. ¿por qué Eileen había presenciado mi caída en la torre? Es más, ¿cómo sabía que yo esperaba aquel día a Akio?

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Dejando claro los Power Ups de Nadhia, uno para la Vitalidad, otro para la Habilidad y el último para el Arma =)
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Primera prueba

Notapor Soul Artist » Mié Ene 02, 2013 10:57 pm

Él os observa.


El interior de la torre no era en absoluto como Nadhia y Saeko imaginaban. Se encontraban sobre una plataforma en mitad de la nada, rodeadas de la más profunda oscuridad, sin paredes ni techo. La puerta que habían atravesado para llegar allí parecía no haber existido nunca, pues todo rastro de ella se había desvanecido nada más entrar. El suelo estaba hecho de piedra gris oscura, y el frío de la sala era terrible. Pero más la compañía.

Delante de las dos chicas, un Ryota joven se encontraba apoyando su brazo en un árbol, con los ojos cerrados y conteniendo toda clase de senimientos. Parecía estar cansado, agotado tanto física como psicológicamente.

Su nombre es Eileen... Y ella me ha...

Antes de que pudieran siquiera preguntar nada a aquel Ryota joven, este desapareció con el árbol frente a sus ojos. Eileen surgió en su lugar, con la capucha puesta, e hizo un gesto brusco con las manos para que olvidaran lo que acababan de ver.

¡No le hagáis caso! Esos recuerdos son de... No lo hagáis. No le devolváis a la vida, por lo que más queráis.

Eileen les dio la espalda de nuevo y se acercó al extremo opuesto de la plataforma, donde miró hacia abajo unos segundos, pensativa.

No va a salir bien...

¡No te desanimes, Eileen!

Una criatura surgió entre la pareja y la encapuchada. Su cuerpo era pequeño y delgado, pero dejaba claro que no se trataba de un humano: era más bien un ratón bípedo, de gran nariz y amplia sonrisa. Sus enormes y redondas orejas negras eran lo que principalmente sobresalía y captaba la atención de los presentes, casi invitando a que alguien jugase con ellas.

El Maestro puede parecer rudo a veces, ¡pero él cree que puedes superar las pruebas! ¡Y yo también!

Eileen sonrió ligeramente ante las palabras del ratón, contenta de que se hubiese presentado. Se agachó hacia el suelo, poniéndose en cuclillas y agarrándose de las piernas para conservar algo de equilibrio.

Mickey...

Tienes que confiar en que podrás. ¡Cree en mí! ¡Cree en Ryota, que también te apoyaría!

¡Pero es muy difícil!

Junto al ratón surgió otra figura más llamativa para las chicas: se trataba, de nuevo, de Eileen, vestida con ropas de colores más vivos y la cara al descubierto. La joven estaba tirada en el suelo de culo, inflando sus mofletes a la pequeña criatura.

¡Llevo aquí dos semanas y todavía no he superado ni la primera de las pruebas! Está claro que el Maestro se equivocó al elegirme. ¡Yo estoy hecha para salir ahí a repartir leches a casco porro, no quedarme aquí a probar mi destreza e inteligencia!

¡Te subestimas! El Maestro Yen Sid jamás cogería a alguien en vano. ¡Tienes que probar otra vez! Pero no pienses en que crees que no lo lograrás. ¡Piensa en que los demás sabemos que sí lo vas a conseguir!

¡Pero bueno! ¡Como si fuese a...!

¡Hazme caso, Eileen!

El ratón rió alegremente y extendió su mano hacia la joven, dispuesto a ayudarla a levantarse. Esta contestó con otra risa floja y se enderezó, dispuesta a volver a intentarlo. Las dos figuras desaparecieron y quedó solo la Eileen encapuchada nuevamente, la cual sonreía ligeramente.

Está bien, rey Mickey... Eso haré —afirmó para sí misma cabizbaja. Levantó la vista y la clavó en Nadhia y Saeko, al otro extremo—. Debéis superar las tres pruebas para poder llegar a lo más alto de la torre. Si falláis, la plataforma desaparecerá y... Quedaréis presas aquí para siempre. Por mucho que os parezca imposible de hacer a la primera, aunque otros hayan fallado antes muchas veces, que vosotras podéis hacerlos. Sé que lo lograréis. No penséis en que creéis que no lograréis... ¡Pensad en que yo sé que lo conseguiréis!

Frente a ellas apareció un enorme tomo que, al leer por encima, las jóvenes comprobarían que se trataba de un libro de hechizos. Concretamente, disponía de seis de ellos apuntados: Piro, Electro, Hielo, Aqua, Perla y Flama Tenebrosa. Si los recitaban en alto, comprobarían que el libro era capaz de invocarlos usándose este como catalizador.

Frente a ellas surgieron tres esferas de diferentes colores, suspendidas en el aire esperando a que hiciesen algo. Sin embargo, no eran colores habituales ni relacionados con los hechizos del libro: gris, verde y morado.

Una voz se escuchó como un enorme eco venido de la nada:

Esta es mi orden.
El niño no teme la oscura tormenta por el agua,
la planta no vive exclusivamente de la lluvia,
y la carne necesita de un abrazo
para en el polvo desaparecer desaparecer.
Rendíos, pues a todos no podéis salvar.

La prueba comenzaba.

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Funcionáis casi como una Trama: no vais a la par que el resto, al estar en el segundo día. Así que si posteáis antes, yo también puede que lo haga.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 3

Notapor Tsuna » Vie Ene 04, 2013 2:59 am

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Entremos. Quién sabe si esto es un golpe de suerte para nosotros, los jugadores. Un punto muerto que no conocen los Reapers, quizás. Tenemos que aprovechar esta oportunidad y descubrir quién quiere hacerse con Eileen. Y.. quiero ayudarla. Tengo una sensación... cuando la observo. Tristeza.. ella está triste.. necesita ayuda, y parecemos las únicas capaces de haber llegado hasta aquí. ¡No podemos abandonarla! —Entonces esa era la respuesta de Nadhia, de su corazón, ella podía haber dejado perfectamente la torre y los peligros que según Eileen acechaban en su interior, podía haber vuelto a Villa Crepúsculo para proteger a sus compañeros y encontrar a la maestra Ariasu, pero no, eligió afrontar la torre y confiar en mí.

No pude evitar sonreír, orgullosa de ella y de haberla conocido. Gengar la rodeó alegre también.

Bien, esa es la Nadhia que me impresionó y fortaleció en las Terrazas, adelante, a por todas. —Le dije segura de mí misma, no nos vencerían fácilmente, fuese quien fuese el que se escondía dentro de la torre.

Una última y agradable brisa acarició mi rostro antes de entrar en la torre junto a Nadhia y Gengar. Nuestros destinos estaban decididos.

¿Dónde... dónde estamos?

Nada más entrar todo se oscureció, pude sentir un frío más intenso que en el exterior de la torre, en aquel islote. Me giré nerviosa y no había rastro alguno de la puerta por la que habíamos entrado, me situé junto a Nadhia y Gengar se puso en guardia, por si alguien osaba atacarnos. Sin embargo lo que vi a continuación fue mucho más impactante que cualquier otra cosa.

¿Ma-maestro Ryota? —Pude apreciar a un joven apoyado en un árbol ante nosotras, ¿de dónde había salido? No tenía ni las más mínima idea, pero... en cierto modo me recordaba al maestro Ryota, ¿era él en su juventud? Abrí los ojos como platos, impactada, intentando asimilar lo que veía.

Su nombre es Eileen... Y ella me ha... —¿Conocía a Eileen? Aquello no me lo esperaba pero... ¿qué estábamos presenciando?

El joven maestro se desvaneció en el aire para aparecer de nuevo esa capucha negra y siniestra, Eileen.

¡No le hagáis caso! Esos recuerdos son de... —¿De quién? ¿Del maestro Ryota? Él ya estaba muerto, eliminado. No tenía mucho sentido, pero me detuve a escuchar lo que tuviese que decir.— No lo hagáis. No le devolváis a la vida, por lo que más queráis. —¿Devolver a la vida? ¿Se refería al maestro? ¿Cómo íbamos a poder resucitar a un muerto? Cada vez entendía menos. Eileen se alejó de nosotras hasta el otro extremo de la plataforma.— No va a salir bien...

¡No te desanimes, Eileen!

Un extraño y curioso ser de grandes orejas y baja estatura apareció entre ambas, yo no me inmuté, pues la escena que presenciaba era mágica y esa clase de fenómenos ya eran habituales. Aunque nunca imaginé que un Usuario pudiese tener aquel aspecto, al fin y al cabo no era nada fuera de lo común, muchos Usuarios tenían aspectos raros y también estaban los Sincorazón.

Por el tono de voz supuse que aquel ser era el mismo que la recibió en la entrada, junto a los arbustos y el tren decorado por las estrellas.

El Maestro puede parecer rudo a veces, ¡pero él cree que puedes superar las pruebas! ¡Y yo también! —¿Maestro? ¿Se refería a Ryota?

Eileen le sonrió ligeramente para después agacharse.

Mickey... —¿Ese era su nombre?

Tienes que confiar en que podrás. ¡Cree en mí! ¡Cree en Ryota, que también te apoyaría! —Entonces conocía al maestro Ryota, y no se refirió a él como maestro, lo que dejaba claro que a quién mencionó como tal anteriormente era otra persona.

¡Pero es muy difícil!

Inmediatamente otra figura apareció ante nosotras, parecía tratarse de Eileen, u otra Eileen. Esta vestía una ropa más viva y colorida, sin capucha ninguna. Esta vez se encontraba en el suelo, algo indignada, o eso me pareció.

¡Llevo aquí dos semanas y todavía no he superado ni la primera de las pruebas! Está claro que el Maestro se equivocó al elegirme. ¡Yo estoy hecha para salir ahí a repartir leches a casco porro, no quedarme aquí a probar mi destreza e inteligencia!

¡Te subestimas! El Maestro Yen Sid jamás cogería a alguien en vano. ¡Tienes que probar otra vez! Pero no pienses en que crees que no lo lograrás. ¡Piensa en que los demás sabemos que sí lo vas a conseguir!

¿Yen Sid? ¿Es ese entonces su maestro? —Murmuré pensativa sin apartar la vista de la mágica escena.

¡Pero bueno! ¡Como si fuese a...!

¡Hazme caso, Eileen!

Y Mickey le tendió la mano tras una alegre sonrisa, Eileen pareció aceptar para posteriormente desvanecerse con él y dar lugar a la Eileen encapuchada. ¿Nos mostraba todo aquello a propósito? ¿Por qué a nosotras?

Está bien, rey Mickey... Eso haré. Debéis superar las tres pruebas para poder llegar a lo más alto de la torre. Si falláis, la plataforma desaparecerá y... Quedaréis presas aquí para siempre. Por mucho que os parezca imposible de hacer a la primera, aunque otros hayan fallado antes muchas veces, sé que vosotras podéis hacerlos. Sé que lo lograréis. No penséis en que creéis que no lograréis... ¡Pensad en que yo sé que lo conseguiréis!

Eileen... Nos has mostrado eso para que podamos lograrlo, no te fallaremos. —Sonreí de manera amable llevando la mano derecha a mi corazón, pocas veces hacía eso, incluso me sorprendía de mí misma, pero me sentía bien cuando alguien confiaba en mí... Al igual que hacían Gengar y Nadhia, ellos confiaron en mí.

Entonces apareció un gran tomo en el que podíamos apreciar varios hechizos, un total de seis, y cada uno representaba un elemento. Tantas horas estudiando en la Biblioteca del castillo no fueron en vano, los reconocía todos. Ahí no terminó la cosa, tres esferas de distintos colores, gris, verde y morado, hicieron acto de presencia también.

Esta es mi orden.
El niño no teme la oscura tormenta por el agua,
la planta no vive exclusivamente de la lluvia,
y la carne necesita de un abrazo
para en el polvo desaparecer desaparecer.
Rendíos, pues a todos no podéis salvar.


No comprendía muy bien lo que quería decir, había que relacionar los hechizos elementales con las esferas basándonos en la adivinanza que acabábamos de escuchar, eso supuse que debíamos hacer.

Por otra parte pensé unos instantes en todo lo sucedido... el maestro Ryota, Eileen, Mickey... Yen Sid. A los únicos que tuve ocasión de conocer antes de entrar en la torre fueron al maestro y a la chica.

Neku.

Neku... —Dije en voz alta, pensando en el último informe recibido. No podía soportar la idea de que el maestro fuese eliminado por un don nadie, la ira y frustración me invadían, ¿seguía ese Neku en el juego o en cualquier parte? Si lo llegaba a encontrar, no tendría piedad con él.— Él fue quién acabó con el maestro Ryota... —Apreté los puños con fuerza, cabizbaja.— Me vengaré, Nadhia. —Era algo que tenía más que claro.

Recordé la conversación entre Eileen y Mickey, yo no me rendiría y no permitiría que Nadhia se rindiese tampoco, ambas podríamos resolver todo ese lío y acabar con el Reapers Game, que ningún sentido tenía e involucraba a inocentes tachándolos de amenazas, mi fiel compañera era una de ellas.

Maestra... Se está equivocando con esto.

Me giré hacia Nadhia de manera algo agresiva, quizás por las fuertes emociones que atravesaban mi cuerpo y mente.

Nadhia, cree en Ryota, él nos hubiese apoyado, y piensa que Eileen sabe que lo lograremos. La ayudaremos y vengaremos al maestro. —Apreté ambos puños para dar confianza y firmeza a mis palabras, cierto era que utilicé las palabras de Mickey y Eileen, pero tenían toda la razón, todos malinterpretaban las intenciones del maestro. Apoyé una palma de mi mano en su hombro en señal de confianza y decidida, me dispuse a enfrentar la prueba.— Todos malinterpretan sus intenciones, no te culpo Nadhia, es lo que piensas, pero ya sabes que ese hombre significa mucho para mí, sin él no estaría aquí, sin él jamás te hubiese conocido, sin él hubiese dejado de existir hace tiempo... —No hacía falta decir más, estaba claro que Ryota a pesar de sus acciones algo extremas y decididas no era alguien cruel, yo misma le debía muchas cosas.

>Por lo que acabamos de oír puedo suponer que la primera esfera, la morada, está vinculada a la tormenta, por tanto es lógico que si el niño no teme al mar embravecido tema a los truenos del cielo. Gracias a lo que he estudiado en la Biblioteca del castillo, y por otras cosas más... —Recordé el combate contra Saito, quién empleó una sucia estrategia al comienzo para acertar con un Electro.— El hechizo Electro sería el ideal para la esfera morada.

Me llevé una mano al mentón, observando con curiosidad el tomo y las esferas, Gengar también hizo la gracia de colocarse junto a una de estas para quizás compararse con las mismas, observando con curiosidad su nuevo cuerpo, yo tampoco me lo había planteado hasta ahora, ¿por qué Gengar terminó así y no en su forma normal? ¿El Reapers Game? No le veía mucha lógica. De inmediato, en cuanto éste escuchó mi conclusión, volvió a mi lado, afirmando con su cabeza para que arriesgara.

Eileen, te salvaremos.

Me aproximé al tomo con la esfera morada en una de mis manos, la coloqué sobre éste y recité el respectivo hechizo.

¡Electro!

Deseé de todo corazón que mi decisión no afectara a nadie, Eileen sabía que ambas lo lograríamos, yo no retrocedería. Me aparté del tomo, invitando a Nadhia para que se acercase a elegir. Yo me cruzaría de brazos, observándola.

Escuché atentamente todo lo que mi amig... ¿Era Nadhia mi amiga? Por supuesto que sí, pero yo nunca había tenido amigos... ¡Pero claro que era mi amiga!. Esperé pacientemente a todo lo que hiciese, confiaba en ella, y también pude ver como la esfera Verde recibió de lleno del hechizo Perla, el representante de la Luz que hacía brotar y crecer a las plantas. Ya solo faltaba una, la esfera Gris.

Me adelanté para ayudarla, Gengar permaneció revoloteando a una cierta altura, mirando al vacío, impresionado. En el fondo yo sabía que él confiaba en nosotras perfectamente, al igual que Eileen. La existencia de Gengar estaba ligada a nuestra decisión, él era incapaz de hacer nada, se sentía impotente, pero creía en nosotras.

Nadhia, si tenemos que vencer o perder, lo haremos juntas hasta el final. Para eso somos amigas. —Le sonreí esperando no haber hecho el ridículo, pues nunca había tenido amigos, y según lo que había leído, estos solían confiar entre ellos ciegamente.— Según lo que escuché, se hablaba de polvo, imagino que será la esfera restante, color Gris, por lo que... Habría que aplicarle un Piro, ese hechizo de Fuego.

Esperé su respuesta, una vez afirmase, ambas lo recitaríamos al unísono colocando la respectiva esfera Gris para que recibiese la calurosa magia.

¡Piro!
¡Piro!

No nos dejaríamos intimidar jamás, si perdíamos, caeríamos juntas, pero aguantaríamos hasta el final con la cabeza bien alta.

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Off-rol: Todas las acciones ya las hemos hablado EspeYuna y yo anteriormente, la secuencia es Morada-Electro, Verde-Perla y Gris-Piro.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 3

Notapor EspeYuna » Vie Ene 04, 2013 5:57 pm

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¿P-Por qué... este frío... p-por q-qué hace tanto... frío...?

Tiritaba de forma violenta. Aquella sensación, la de la infinita oscuridad que se cernía a mi alrededor, un frío tan intenso que te helaba la sangre. Me giré, asustada, pensando en que me encontraba sola. Pero no fue así: Saeko seguía a mi lado, y Gengar levitaba cerca de su dueña, alerta.

¿Ma-maestro Ryota?

No sabría decir qué clase de sentimientos atravesaron mi mente en ese momento, en el preciso instante en que Saeko pronunció aquel fatídico nombre. Ryota. Ryota. Ryota.

Lo odiaba. Por culpa suya.. Ragun. Se había ido de mi lado. Si no hubiese sido porque... no. No... no pensaba con claridad. Giré mis ojos hacia donde los de Saeko apuntaban, parecía impactada por lo que estaba presenciando. Y yo le acompañé, pues me esperaba otra imagen.. no una tan.. juvenil.

Apoyado en un árbol, con un rostro frustrado, susurrando palabras que llegamos a oír y que fueron incluso más impactantes que su misma presencia en la Torre.. ¿pero seguíamos en la Torre?

Su nombre es Eileen... Y ella me ha...

No pude preguntarle. La imagen del joven Ryota desapareció, y Eileen, encapuchada, hizo acto de presencia, alertada por lo que habíamos presenciado con nuestros propios ojos.

¡No le hagáis caso! Esos recuerdos son de... —¿nos... estaba ocultando algo?— No lo hagáis. No le devolváis a la vida, por lo que más queráis. —recordé que, según habíamos sido informadas Saeko y yo.. el Maestro Ryota había fallecido. Recordé el poder de mi broche. Aquella situación era parecida. Rememorando el pasado. Pero lo más impactante, sin duda.. es que Ryota conociese a Eileen. Y esa imagen de Ryota... me había parecido tan...— No va a salir bien...

¡No te desanimes, Eileen!

El curioso ser pequeño y con orejas redondas apareció entre nosotras. ¿Eileen... quizás... estaba rememorando su pasado? ¿Estaba conectado con el de Ryota?

El Maestro puede parecer rudo a veces, ¡pero él cree que puedes superar las pruebas! ¡Y yo también!

Eileen le sonrió ligeramente para después agacharse hacia el peculiar amigo.

Mickey...

Tienes que confiar en que podrás. ¡Cree en mí! ¡Cree en Ryota, que también te apoyaría!

¡Pero es muy difícil!

Otra vez, aquella sensación de amargura. Sí, Eileen conoció a Ryota. Y por aquellas palabras.. ¿habían sido... compañeros? ¿Amigos, quizás? ¿Maestro? ¿Eileen era... o fue... aprendiza?

Una Eileen de colores más vistosos en su ropa se encontraba tirada en el suelo, parecía disgustada.

¡Llevo aquí dos semanas y todavía no he superado ni la primera de las pruebas! Está claro que el Maestro se equivocó al elegirme. ¡Yo estoy hecha para salir ahí a repartir leches a casco porro, no quedarme aquí a probar mi destreza e inteligencia!

¡Te subestimas! El Maestro Yen Sid jamás cogería a alguien en vano. ¡Tienes que probar otra vez! Pero no pienses en que crees que no lo lograrás. ¡Piensa en que los demás sabemos que sí lo vas a conseguir!

Yen Sid. Mickey. Tenía la impresión de que aquellos nombres eran importantes. Intenté memorizarlos. Aquello que se nos estaba presentando era... era información muy valiosa. No es que intentase mantener la cabeza fría... hacer lo que haría un Maestro. Pero tenía la sensación de que esto nos serviría en un futuro.

¡Pero bueno! ¡Como si fuese a...!

¡Hazme caso, Eileen!

Mickey le tendió la mano a Eileen, y ésta sonrió al pequeño, correspondiendo a su ayuda.

Está bien, rey Mickey... Eso haré —dijo entonces la encapuchada, desapareciendo sus recuerdos. Se dirigió a nosotras—: Debéis superar las tres pruebas para poder llegar a lo más alto de la torre. Si falláis, la plataforma desaparecerá y... Quedaréis presas aquí para siempre. Por mucho que os parezca imposible de hacer a la primera, aunque otros hayan fallado antes muchas veces, sé que vosotras podéis hacerlos. Sé que lo lograréis. No penséis en que creéis que no lograréis... ¡Pensad en que yo sé que lo conseguiréis!

Eileen... Nos has mostrado eso para que podamos lograrlo, no te fallaremos. —Saeko sonrió, pero yo...

... no podía negarlo, estaba realmente confusa ante la situación.

Eileen conocía a Ryota. Y Ryota a Eileen.

Desconfía. No saldrá bien. Desconfía.

Un gran tomo, el cual me recordó a "Armonía y Caos", apareció frente a nosotras. Y una extraña voz inundó nuestras cabezas, no sabría decir de dónde procedía.

Esta es mi orden.
El niño no teme la oscura tormenta por el agua,
la planta no vive exclusivamente de la lluvia,
y la carne necesita de un abrazo
para en el polvo desaparecer desaparecer.
Rendíos, pues a todos no podéis salvar.


Vi cómo aparecían ante nosotras tres esferas. Gengar, divertido, se acercó a compararse con la esfera morada. Sonreí.

No. Debo confiar. Sé que puedo confiar.

Neku... —dijo Saeko, con rencor. Neku.. ¿él acabó con Ryota? Según ese informe.. ¿sería cierto? ¿Cuán poderoso podía ser? ¿Qué aspecto tendría?— Él fue quién acabó con el maestro Ryota... —Saeko mostró la ira contenida en sus puños— Me vengaré, Nadhia.

La venganza... sólo conlleva más odio... más maldad, Saeko.

¿Qué debo hacer? ¿Acaso yo estoy perdonada de pecado? Yo siento odio por Andrei, por ver mi cobardía. A Ryota, por llevarse a Ragun.. al final.. todos somos consumidos.

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^Nadhia/Saeko's Theme ;___;


Nadhia, cree en Ryota, él nos hubiese apoyado, y piensa que Eileen sabe que lo lograremos. La ayudaremos y vengaremos al maestro. —no. Yo no quería vengar al Maestro Ryota. Saeko se estaba equivocando conmigo. Ahora que me daba cuenta, nuestro compañerismo dependía de un hilo muy frágil. Una vez apareciese Ariasu, o el mismo Ryota, si es que no estaba muerto de verdad.. ¿qué haría Saeko? ¿Cumpliría las órdenes y me eliminaría?— Todos malinterpretan sus intenciones, no te culpo Nadhia, es lo que piensas, pero ya sabes que ese hombre significa mucho para mí, sin él no estaría aquí, sin él jamás te hubiese conocido, sin él hubiese dejado de existir hace tiempo... —escuché atentamente sus palabras.

Era normal que yo pensara así. Y era normal que ella pensara de esa forma ante su Maestro. ¿Y si sucediese al revés? Akio me sacó de Villa Crepúsculo, de mi infernal rutina, del destino de quedar prisionera en un atardecer sin fin. Ryota había hecho lo mismo por Saeko.

Un momento.

Es entonces, cuando me di cuenta de una cosa. Y es que... en esta historia, no había buenos ni malos. Quitando de lado los errores de Ryota al abrir la cerradura de Vergel Radiante y convertirla en la estrella perdida, Bastión Hueco.. él tendría sus intenciones. Sólo que no las había transmitido de forma clara. Poder. Sabiduría. ¿Y si al final.. todo aquello.. sólo fuese una inevitable guerrilla entre dos bandos, por alcanzar el podio? Una guerra.

Volví en mí misma cuando Saeko me explicó lo que yo había sospechado desde un principio:

Por lo que acabamos de oír puedo suponer que la primera esfera, la morada, está vinculada a la tormenta, por tanto es lógico que si el niño no teme al mar embravecido tema a los truenos del cielo. Gracias a lo que he estudiado en la Biblioteca del castillo, y por otras cosas más... El hechizo Electro sería el ideal para la esfera morada.

>> ¡Electro!

Saeko se apartó del tomo, invitándome a seguir con el ritual. Seria, asentí. En ese momento, todo aquello importaba poco. Si llegábamos al final de la torre, a lo más alto. Quizás, y sólo quizás, obtendría una respuesta a todas aquellas dudas que asomaban mi cabeza.

¡Perla! —exclamé, sintiéndome aliviada cuando aquella bola lineal de luz dio de lleno a la esfera verde. La luz.. se necesita luz, aparte de agua, para que una planta crezca sana.

Saeko volvió a acercarse a mí.

Nadhia, si tenemos que vencer o perder, lo haremos juntas hasta el final. Para eso somos amigas. —aquella sonrisa, y la palabra "amiga" hizo que mi rostro sonrojara. Amigas.. hasta ahora, jamás había tenido una. Bueno, había conocido a Maya, pero nunca había tenido una conexión tan fuerte, un lazo tan especial, como lo tenía con Saeko— Según lo que escuché, se hablaba de polvo, imagino que será la esfera restante, color Gris, por lo que... Habría que aplicarle un Piro, ese hechizo de Fuego.

S-sí —musité, observando a Gengar, quien sonreía, afable por la escena.

Mis dudas no importaban ahora. Nada que estuviese fuera de la Torre debía tener importancia en aquellos instantes. Sólo Saeko, Gengar y yo:

¡Piro!
¡Piro!

.. Ryota.. y Eileen.

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Notapor Soul Artist » Mié Ene 09, 2013 9:55 pm

Los hechizos de ambas Jugadores fueron los correctos. Las esferas desaparecieron tras su última invocación, absorbidas por el suelo, a la vez que unas escaleras surgieron frente a ellas, invitándolas a seguir subiendo.

La oscuridad de su alrededor desapareció para ver dónde se encontraban con más profundidad: una plataforma hecha de tierra, con la hierba verde bajo sus pies. Un árbol no muy alto se encontraba frente a ellas, solitario, aunque sus hojas tapaban todo el techo. A su alrededor pudieron distinguir la noche, las estrellas y el sonido de los grillos invadía sus cuerpos.

Nadhia podía sentirlo. De algún modo, reconoció aquel lugar como el bosque de Villa Crepúsculo, más allá del muro que daba acceso a la vieja mansión.

El fantasma de Ryota apareció parpadeando tras el árbol, con la mirada perdida en el suelo. Eileen les había pedido específicamente que no interactuasen con él, pero... Allí estaba. Desapareciendo poco a poco, con la vista perdida, llena de dolor y rabia. El sentimiento de tristeza podía casi verse en él como algo vivo, parte del ambiente.

No lo hagáis.

Tras ellas había vuelto a surgir Eileen, quieta en su sitio y con la capucha puesta. Miraba al suelo, sin atreverse a dirigirle la mirada a Ryota.

Avanzad a la siguiente prueba. No le devolváis a la vida.

La decisión era de ellas. Por un lado, podían hacerle caso, subir las escaleras y seguir con las pruebas. Allí nada habría sucedido. Pero por otra parte... ¿Qué le sucedía a Ryota? ¿Por qué parecía tan abatido, por qué se le veía tan joven? Su cuerpo desaparecía poco a poco. Pero había tiempo de hablar con él y buscar respuestas.

Por favor.

Dependía de ellas.

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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 3

Notapor Tsuna » Vie Ene 11, 2013 10:06 pm

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Tras recitar el último hechizo deseé con todas mis fuerzas y desde lo más profundo de mi corazón que no fuéramos eliminadas. Por Gengar, por Nadhia, por Eileen, por Ryota... ¿Habrían llegado más jugadores del Reapers Game a aquella torre? ¿Fueron eliminados? O por el contrario, ¿eramos nosotras las primeras en llegar? De ser así, todo lo que estábamos viviendo sería de mucha utilidad para el futuro.

I-increíble... Nadhia, lo hemos logrado de verdad. Eileen sabía que lo conseguiríamos.

Pensé para mí misma mientras le sonreía a Nadhia, a mi única amiga, al ver que surgían unas escaleras frente a nosotras y el tomo desaparecía con las esferas, aunque sin esperarlo la oscuridad del ambiente desapareció, permitiendo observar con mayor claridad la zona.. ¿Un bosque? Allí, ante mis ojos se hallaba un árbol de cuyas ramas brotaban hojas encargadas de cubrir el techo, y el joven maestro Ryota frente a él, muy malherido por algo, pero no físicamente, quién sufría era su corazón, pues no presentaba heridas físicas.

¿Maestro qué.. qué le sucede?

Gengar pareció alegrarse de sobremanera, sin quitarnos el ojo de encima a nosotras y al fantasma del maestro, y comenzó a revolotear por la zona, sabía perfectamente que a mi fiel compañero le encantaba los ambientes nocturnos, aquel no podía ser menos, pero antes de poder hacer nada apareció Eileen, encapuchada, tras nosotras.

No lo hagáis. —Comentó sin más.— Avanzad a la siguiente prueba. No le devolváis a la vida. —¡Cierto! Olvidé por completo lo mencionado por Eileen al entrar en la torre, ¿devolver a la vida al maestro? ¿Teníamos nosotras en nuestras manos tal capacidad? ¿Pero cómo?

Era obvio que si tenía tal poder en mis manos, le ayudaría. Di un paso al frente y Gengar se detuvo en el aire, pues supo de mis intenciones perfectamente, pero Eileen parecía oponerse. Una escena interesante estaba por venirse desde aquella altura, o eso pensaba Gengar.

Por favor. —Dos palabras que me obligaron a detenerme en seco.

Apreté los puños con fuerza, cabizbaja y en cierto modo, frustrada. ¿Incluso Eileen se oponía al maestro? Era ya el colmo, ¿¡qué había hecho él para merecer tal trato!? Lo observé de nuevo, allí estaba, destrozado, amargado, abatido, triste... Cualquier adjetivo que hiciera referencia a una sensación negativa era ideal para describirlo, a mí me preocupaba, pero Nadhia se opuso a él en las Terrazas...

Hace tiempo, existía una ciudad, un mundo radiante de luz, con gente que vivía feliz, con su familia, amigos... todo. Sólo debían preocuparse por el transcurso de sus vidas, no por la amenaza de la oscuridad. Hasta que un día, su mundo quedó destruido por esas criaturas. Lo arrasaron todo. Acabaron con miles de familias, arrancando sus corazones para convertirlos en monstruos de oscuridad. La ciudad quedó en escombros, invadida por sus nuevos habitantes: los sincorazón. Alguien los liberó, un portador de la Llave-Espada abrió una puerta prohibida, sólo por encontrar esa Verdad Absoluta.

...

El Maestro Ryota nos lo verificó hace unos meses, y parecía orgulloso de haber hecho sacrificios. Nos convocó a la fuerza, a los aprendices de Tierra de Partida. El Maestro Ryota, Ariasu, y puede que Shinju... antes eran todos del mismo ideal que Ronin, o Akio. Incluso Nanashi, me instruyó varias veces. Este lazo me lo regaló ella tras acabar una misión. Y, bueno, Ryota nos dio la opción de unirnos a él. Los que decidimos quedarnos en Tierra de Partida estuvimos a punto de ser aniquilados en sus manos.

Incluso yo hubiese hecho sacrificios... ¿Pero era capaz de sacrificar a Gengar? No, en absoluto, el maestro Ryota sacrificó a quiénes no tenían nada que ver con él, como hubiese hecho yo, como hubiese hecho el PCM. ¿Pero era eso malo? Alguien obtenía la victoria por la derrota de otro, para eso existen los conceptos de perdedor y ganador, uno no existe sin el otro, la Luz no existe sin la Oscuridad. Si el maestro Ryota lo hizo, fue para un bien mayor, la Verdad Absoluta que responderá cualquier pregunta, es decir, busca... No, ya está muerto, buscaba la Luz.

Si no fuese por Akio y los demás...

Hubieras formado parte de esos sacrificios, Nadhia, pero... No hubiese sido en vano.

¿Me intentaba engañar a mí misma respecto a Ryota? No, de ningún modo, todos le tenían pavor al maestro, quizás por su poder, por sus métodos algo extremos, pero era decidido y buscaba por encima de todo un objetivo importante. ¿Y ahora? Estaba... muerto.

Eileen, no sé qué relación tienes con Ryota pero míralo, ¿no te da pena? ¡Está sufriendo y dices de dejarlo y abandonarlo! —Estallé, estaba harta de que todos la cogiesen con el maestro. Me giré de inmediato hacia Nadhia, ella pensaba igual que Eileen, no permitiría que hicieran daño a ninguna, las ayudaría en lo que fuera, pero tampoco iba a dejar que mentiras de otros o malas impresiones las manipularan.— Nadhia, ¿piensas igual que Eileen? ¿Qué Ryota merece lo que estamos presenciando? El maestro buscaba la Verdad, aquella que hubiese podido resolver todas las dudas de cualquier persona, yo sabría al menos quién soy, él buscaba la Luz.

Y me adelanté varios pasos, ante ambas.

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>> Ayudaré al maestro y te salvaré, Eileen. Encontraré también a mi maestra para aclararle que Nadhia no es ninguna amenaza, el Reapers Game no tiene ningún sentido, y pondré todo mi empeño en lograr eso.

Ya quedaba clara mi posición, ninguno de los presentes tendría más dudas respecto a mí.

Nadhia, eres la primera amiga que he tenido, los amigos confían entre sí ciegamente, ¿verdad? Pues ya no tendrás dudas respecto a mí, yo siempre te apoyaré, y al igual que tú hiciste un juramento en las Terrazas, al conocerme, yo juro aquí y ahora que buscaré la forma de que confíes en mí plenamente, de que sepas que el maestro Ryota no es como todos dicen... Sabéis que siempre podréis contar conmigo, estamos juntas, o juntos en esto, no será ahora cuando abandone. —Intenté coger aire, aunque la tristeza se apoderaba de mí por dentro, no sabía si sería capaz de cumplir tales tareas, pero era lo que debía hacer. Había estado metida en una prisión mucho tiempo, tenía la fuerza necesaria para salvar a Eileen, y también para que Nadhia confiara plenamente en mí.

Gengar se situó a mi lado, confiando en mis palabras y en mí, se lo agradecí en el fondo, al menos alguien me apoyaba.

Y dicho esto, estaré dispuesta a ayudar al maestro, no puedo irme de aquí viéndolo así, él está sufriendo.

Y me aproximé hasta el maestro, le tendí la mano para ayudarlo.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 3

Notapor EspeYuna » Sab Ene 12, 2013 2:09 am

Recitamos el último hechizo al unísono, dejando escapar una gran bola de fuego que dio de lleno en la última esfera. El calor que desprendía y que caldeó el ambiente no se podía comparar al infierno que producía la adrenalina dentro de mí.

La sonrisa de Saeko me relajó: habíamos superado la prueba, y unas escaleras nos esperaban para llegar a la siguiente zona.

De repente, la oscuridad de nuestro alrededor tornó a un lugar ensombrecido, donde se escuchaba el canto de los pájaros en la lejanía, acordes con el silencio de entre los árboles.. aquel bosque... ¡ese bosque!

Esto es.. el bosque que da a la Mansión de Villa Crepúsculo.. ¿por qué..?

¿Maestro qué.. qué le sucede?

¡!

Ante nosotras se hallaba de nuevo el.. ¿fantasma? Podría decirse que así era. Como un alma vagando por el mundo, el Maestro Ryota, con un rostro más joven, se encontraba a los pies de un majestuoso árbol cuyas ramas y hojas cubrían el techo del bosque. Ni siquiera presté atención a Gengar, quien se divertía levitando alegremente a nuestro alrededor.

Otra vez..

Saeko, no te acerques a él..

No. No podemos confiar en él.

No lo hagáis —detrás mía apareció Eileen, quien nos advertía de nuevo— Avanzad a la siguiente prueba. No le devolváis a la vida —¿A qué se refería con devolverle a la vida? Si estaba muerto, no se podía resucitar a los muertos.. ¿o sí? Aquello lo consideraba un tabú, pero si un amigo mío hubiese muerto.. si Akio muriera.. ¿no querría volver a verle? ¿A Light? ¿A Xefil..?

Me asusté cuando Saeko dio un paso al frente.

¡Saeko! —exclamé.

Por favor —Saeko se detuvo ante la súplica de Eileen, cabizbaja y apretando sus nudillos.

Eileen, no sé qué relación tienes con Ryota pero míralo, ¿no te da pena? ¡Está sufriendo y dices de dejarlo y abandonarlo! —Saeko estalló. Algo que había temido desde que presenciamos por primera vez el rostro joven de Ryota, desde que Saeko pedía venganza por el Maestro, supuestamente fallecido. De pronto, se giró hacia mí, y yo tan sólo pude contemplar sus ojos, temiendo lo que me fuese a decir— Nadhia, ¿piensas igual que Eileen? ¿Qué Ryota merece lo que estamos presenciando? El maestro buscaba la Verdad, aquella que hubiese podido resolver todas las dudas de cualquier persona, yo sabría al menos quién soy, él buscaba la Luz.

Te equivocas.

Él no busca la Luz.

Usó la Oscuridad para matar a inocentes.


¡Maldita sea! Saeko estaba cegada.

Y yo también. Estaba hecha un completo lío. No sabía que hacer.

—Ayudaré al maestro y te salvaré, Eileen. Encontraré también a mi maestra para aclararle que Nadhia no es ninguna amenaza, el Reapers Game no tiene ningún sentido, y pondré todo mi empeño en lograr eso.

>> Nadhia, eres la primera amiga que he tenido, los amigos confían entre sí ciegamente, ¿verdad? Pues ya no tendrás dudas respecto a mí, yo siempre te apoyaré, y al igual que tú hiciste un juramento en las Terrazas, al conocerme, yo juro aquí y ahora que buscaré la forma de que confíes en mí plenamente, de que sepas que el maestro Ryota no es como todos dicen... Sabéis que siempre podréis contar conmigo, estamos juntas, o juntos en esto, no será ahora cuando abandone.

>>> Y dicho esto, estaré dispuesta a ayudar al maestro, no puedo irme de aquí viéndolo así, él está sufriendo.

Sabía que Saeko tenía buenas intenciones. No buscaba que Ryota resucitara para matar a inocentes. Tan sólo estaba preocupada por su estado. Es más, yo le miraba y me transmitía aquellos horribles sentimientos de soledad y tristeza. Pero era el Maestro que traicionó a Tierra de Partida. El Maestro que jugó con nosotros en Bastión Hueco. Quién intentó acabar con los que se opusieron a él.

NO, NO, NO.

¡¡Saeko, no, detent-!!

Su nombre es EileenINE... Y ella me ha... ELLA ME HA... EVANEILEEN...


¡Ugh! —no pude evitar agacharme y llevarme las manos al pecho.. al broche.

No. ¡Ahora no!

Su nombre ES EILEVANG... EvANGeL... su NOMBRE. EVANGELINE.


No. ¡Por favor, tengo que detenerla!

EVANGELINE. ELLA ME ABANDONÓ.


No pude alcanzar a Saeko, quien ofreció su mano a Ryota.

La suerte estaba echada.
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Sufrimiento

Notapor Soul Artist » Lun Ene 14, 2013 8:15 pm

Saeko tomó la mano de Ryota, esperando ayudarle de algún modo. Pero si esperaba que este contestara... Se equivocaba.

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Su mano atravesó la suya, como quien tocaba a un fantasma. Ryota seguía con la mirada perdida, apoyado en el árbol, sin darse cuenta de la presencia de las jóvenes allí. Una lágrima resbaló por su mejilla, destrozado por dentro; simplemente bajó la mirada, sin atender a nada más.

Eileen, que había extendido su mano hacia la joven cuando esta se dirigió hacia Ryota, suspiró llena de tranquilidad. Dio un par de pasos al frente para dirigirse a ella, evitando mirar al maestro de Bastión Hueco.

No puedes ayudarle. Él ya no está aquí.

La joven encapuchada apartó la mirada de él y la dirigió hacia las escaleras. No se dignó a volver a mirar a Saeko, quien había intentado resucitarle; sencillamente, dio las indicaciones para avanzar.

Sólo podéis avanzar. Dejad los fantasmas del pasado descansar.

Eileen...

La joven encapuchada enmudeció al oír a Ryota susurrar su nombre. Se quedó paralizada en su sitio, de espaldas a los tres presentes.

Ese es su nombre. Ella es... O ha sido la mayor mujer que nunca he podido conocer. Fue lejos de aquí, muy lejos, en un día tan normal como cualquiera. Desde que la vi, supe que...

La joven bajó la cabeza lentamente y en silencio, mirando el suelo. Los recuerdos también acudían a ella, al igual que el fantasmal Ryota que les hablaba.

Ella me ha enseñado más de lo que ningún maestro que haya tenido ha podido. Gracias a ella sé quién soy ahora, sé por qué he llegado hasta aquí en vez de ninguno de mis viejos amigos. Todo el entusiasmo que ella irradiaba, todo su optimismo... Me ha marcado. Sé que se lo debo todo.

Ryota dejó de apoyarse en el árbol para mirar a sus ramas, con los ojos cristalizados, a punto de quebrarse. Sonrió durante unos instantes para sí mismo, alegre por aquellos recuerdos y experiencias que cruzaban su mente y le hacían hablar. Pero su corta felicidad se vio desvanecida cuando una hoja cayó de lo más alto, aterrizando justo en la palma de su mano.

Sí. Me ha abandonado...

Las lágrimas finalmente recorrieron sus mejillas. Apretó con todas sus fuerzas su puño, aplastando la hoja que acababa de tomar en su mano. Se apoyó contra el árbol con el codo, derrumbándose por completo.

Porque no soy suficiente. Nunca lo he sido. Ese maestro, ese... Yen Sid... Le ha ofrecido cosas que yo no puedo. ¿Qué tiene él que yo no tenga? ¿Es que es tan importante dejarme aquí, sin explicación? Está claro que sí. Está claro que... No merezco la pena.

Idiota...

Eileen había girado ligeramente la cabeza para dirigirle aquellas palabras a Ryota, casi en silencio. Su voz estaba quebrada, y un pequeño brillo llamó la atención de Saeko y Nadhia: se le estaban escapando las lágrimas también, aunque en completo silencio.

Tienes razón. Creo... Que no hay nada que pueda hacer.

Ryota dejó de apretar el puño de su mano para ver la hoja del árbol destrozada. La observó, lleno de dolor y con las lágrimas todavía brotando de las cuencas de sus ojos.

Excepto una cosa.

El dolor de Ryota mutó con aquellas palabras. Sus dientes se apretaron, sus cejas se cruzaron con fuerza. Toda la tristeza y la pena que le recorría por dentro se transformó en un nuevo sentimiento, uno lleno de oscuridad y lejos del amor que profesaba por Eileen segundos antes. Volvió a apretar con toda su ira la hoja del árbol, sin oportunidad de que escapara, ahogándola en él.

Recuperar lo que es mío.

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La figura de Ryota desapareció, al igual que el árbol. Nadhia y Saeko volvían a estar a solas con Eileen, la cual seguía dándoles la espalda, dirigiendo su rostro hacia las escaleras. La joven temblaba ligeramente, algo casi imperceptible a cualquiera.

Tenemos que avanzar. Faltan dos pruebas.

El cuerpo de Eileen avanzó, habiéndoles indicado el camino que seguir. Sólo había un camino a seguir: las escaleras. Todas las preguntas que tuviesen para la joven las tendrían que guardar para más adelante, al parecer.

Pero en cuanto Saeko puso un pie en las escaleras, esta comenzó a sentir fuertes dolores de cabeza. Muy intensos, casi como si alguien estuviese clavándole cien cuchillos en la mente. Su rostro ardía, a la vez que la vista se nublaba, y escuchaba fuertes susurros en su cabeza que cada vez eran más y más altos. Era imposible distinguir unos de otros, saber mínimamente qué intentaban decirle.

¿¡Qué habéis hecho!?

Saeko ya era incapaz de entender nada de todo lo que allí estaba sucediendo. Inmersa en su propio infierno, no se dio cuenta de que Eileen había vuelto a surgir en la plataforma y se había dirigido corriendo hasta Nadhia, con los ojos abiertos como platos. Dirigió la mirada a su compañera, tirada en el suelo y con fuertes espasmos, y se dirigió hacia la joven.

Os dije que no os dirigierais a él. ¡Os lo advertí!

El mundo se volvió en llamas para Saeko. Ya era incapaz de ver o sentir lo que sentía más allá de su cuerpo, y cada mínimo contacto con ella era como si estuviese tocando magma; todo a su alrededor le parecía rojo, negro, oscuro...

Quiero ver tus pecados...

Aquella voz se imponía a todas las demás.

¡Tienes que llevarla hasta la segunda prueba! ¡No lo conseguirá si no! —gritó Eileen a Nadhia, ayudándole a levantar el cuerpo de su compañera y cargarla a su espalda—. ¡Vamos!

Déjame ver tus pecados...

Saeko notó cómo algo le rozaba el pecho, algo caliente e intenso. Para nada resultaba una sensación agradable, y más con todo el sufrimiento que estaba atravesando; con toda seguridad, era la peor sensación que había pasado en su vida.

Y más cuando lo que la rozó se metió através de su carne, directa a su corazón.

El dolor fue mucho más intenso entonces. Ya no eran cuchillos clavándose sólo en su mente, sino también la sensación de algo viscoso, entre frío y caliente, oxidado y mugriento, extendiéndose dentro de su cuerpo a partir de su corazón.

Es tarde —sentenció Eileen, por detrás de Nadhia—. La consumirá por completo antes de llegar a la tercera prueba.

La joven se puso sobre sus rodillas en un escalón, inspeccionándolo.

No hay nada que hacer, Nadhia. Deja de luchar.

El dolor era cada segundo que pasaba más intenso para Saeko. Ya no importaban las voces siquiera; sólo deseaba la muerte, la más absoluta y desesperada muerte. Fuera como fuese su personalidad, era imposible no desearla con todas las fuerzas posibles.

Tus pecados...

Déjala morir, Nadhia. No lo sigas intentando.

Quedaba más de la mitad del trayecto para Nadhia. Saeko estaba sufriendo.

No dejes que Saeko sufra lo mismo que yo. No va a sobrevivir.

Eileen le ofreció un cuchillo a la joven. Hablaba completamente en serio.

Acaba con su sufrimiento.

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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 3

Notapor EspeYuna » Mié Ene 16, 2013 2:44 am

Evange...line... ¿por.. qué..? ¿¡por qué!?


Por un momento había olvidado dónde demonios estaba, la cabeza me daba vueltas y el dolor del pecho impedía orientarme con facilidad. Me incorporé como pude y mis ojos se encontraron a Saeko intentando alcanzar la mano del Maestro Ryota, pero no obtuvo respuesta alguna. Como un fantasma del pasado, tal y como lo había descrito Eileen, fue traspasado por la mano de Saeko. Suspiré muerta de alivio, viendo que no había pasado nada.

Eileen nos volvió a indicar el camino, y yo me dispuse a seguirla, cuando:

Eileen...

Eileen se quedó quieta, enmudecida. Y yo también.

Ese es su nombre. Ella es... O ha sido la mayor mujer que nunca he podido conocer. Fue lejos de aquí, muy lejos, en un día tan normal como cualquiera. Desde que la vi, supe que...

>>Ella me ha enseñado más de lo que ningún maestro que haya tenido ha podido. Gracias a ella sé quién soy ahora, sé por qué he llegado hasta aquí en vez de ninguno de mis viejos amigos. Todo el entusiasmo que ella irradiaba, todo su optimismo... Me ha marcado. Sé que se lo debo todo.


Mis ojos se giraron hacia Ryota, quien dejó de apoyarse en el árbol y..

¿Ryota.. sonriendo?

Una leve sonrisa surcó los labios del Maestro, no como pudo mostrarnos en Bastión Hueco.. era cálida. Por un momento, al escuchar sus palabras.. Ryota y Eileen eran conocidos, y Ryota parecía respetar a Eileen, tenerle aprecio..

¿Amor?

Sí. Me ha abandonado...

Se me cayó el alma a los pies cuando leves lágrimas surcaron sus mejillas, simulando un bello cristal.

Porque no soy suficiente. Nunca lo he sido. Ese maestro, ese... Yen Sid... Le ha ofrecido cosas que yo no puedo. ¿Qué tiene él que yo no tenga? ¿Es que es tan importante dejarme aquí, sin explicación? Está claro que sí. Está claro que... No merezco la pena.

Idiota...

E..Eileen.. —musité al percatar que ella lloraba en silencio tras la oscuridad de su capucha. ¿Qué ocurría? ¿Eileen conoció a Ryota en el pasado? ¿Eran buenos amigos? ¿Se querían? ¿Qué era eso de "abandonarle"? ¿A qué se refería?

Tienes razón. Creo... Que no hay nada que pueda hacer. Excepto una cosa.

Un escalofrío me recorrió la espalda. Aquella mirada.. sí. Estaba consumida por el odio.

Recuperar lo que es mío.

Ryota desapareció, el árbol también.

Tenemos que avanzar. Faltan dos pruebas.

S-Sí.. —seguí a Eileen, algo traspuesta por lo que había sucedido.

¿Qué diantres ha sido eso?

Saeko, será mejor que no vuelvas a intentarlo.. —le dije a mi compañera, intentando persuadirla y que no volviera a cometer una estupidez— Sé que ha sido tu Maestro, pero debemos confiar en Eil... ¿Saeko?

¡Arg! ¿¡Qué.. qué pasa..!?

Llevaba unos pocos escalones cuando me di cuenta de que Saeko había caído al suelo tras pisar el primer peldaño de las escaleras.

¿¡Saeko!?

¿¡Qué habéis hecho!?

Eileen se acercó a mí, igual de asustada que yo. Corrí hacia mi amiga y me tiré al suelo:

¿¡Saeko, qué ocurre!? ¡¡Saeko!!

Os dije que no os dirigierais a él. ¡Os lo advertí!

Mi amiga se hallaba en trance, no podía estar segura si cuando sus ojos se dirigían a mí me estaba mirando de verdad o simplemente no percataba lo que sucedía. Sufría fuertes espasmos y se arqueaba, gritando. Completamente aterrorizada, agarré una de sus manos.

¡Saeko, contéstame por favor! ¡¡Saeko, Saeko!! ¡Tranquilízate, Saeko por favor! —me giré hacia Eileen— ¿¡Qué demonios le pasa!? ¡¡Sólo ha rozado a Ryota!!

¡Tienes que llevarla hasta la segunda prueba! ¡No lo conseguirá si no! —gritó Eileen, quien me ayudó a cargar con Saeko. No había tiempo que perder, en cuanto Eileen me dijo aquello agarré a Saeko y la cargué como buenamente pude—. ¡Vamos!

¡Sí! —comencé a subir las escaleras tan rápido como pude.

¡¡Aaaaaaagh!!

Los desagradables gritos de Saeko recorrían mis tímpanos como afiladas cuchillas, hiriéndolos vilmente.

¡¡Aaaagh!! ¡Aaaaaaagh!

Saeko, ¡aguanta! —exclamé, tras un pequeño tropiezo de mi pie derecho. Sentí cierto vértido al comprobar que las escaleras se me hacían más duraderas que nunca— ¡Saeko, escúchame, voy a sacarte de ésta! ¡Saeko!

Tropecé otra vez, llevándome a Saeko conmigo. Dolorida, fui a coger de nuevo a Saeko, cuando vi su rostro.. en ese momento, vi por primera vez un rostro totalmente desgarrado por la locura, el dolor y la agonía. Me horrorizó tanto verla retorcerse y con los ojos en blanco que por un momento pensé que iba a vomitar de la impresión, pero me contuve. Grandes lágrimas se deslizaban por mis mejillas.

Vamos.. vamos Saeko.. voy a... voy a salvarte. ¡No queda nada!

Es tarde —estaba ya poniéndome en pie junto al cuerpo de Saeko, que no paraba de sufrir tétricos espasmos, cuando Eileen dijo a mis espaldas aquello que no quería oír—. La consumirá por completo antes de llegar a la tercera prueba.

¿¡Qué es lo que la está consumiendo!? —grité, perdiendo los papeles frente a Eileen. Mi amiga estaba agonizando, Saeko estaba sufriendo. No podía controlar las lágrimas, la rabia se estaba apoderando de mí.. y el miedo también— ¡¡Responde Eileen!! ¿¡Qué le está pasando a Saeko!?

Eileen inspeccionó a Saeko y volvió a arrastrarme a la realidad.

No hay nada que hacer, Nadhia. Deja de luchar.

¡¡Noo!! ¡¡AAaaaaaagh!! ¡¡¡¡AAAAAAGH!!!!
¡¡Qu.. que alguien... pare esto!! ¡¡AAAAGH!!


¡¡Saeko, aguanta!!

Déjala morir, Nadhia. No lo sigas intentando.

Mis ojos observaron las escaleras, que ahora mismo imponían tanto.. tanto como si fuese a arrastrarme por ellas habiendo perdido las piernas. En ese momento sentía que no me respondían.

¿Qué... qué acabas de decir, Eileen? —pregunté, ensombreciendo mi rostro y mirando los pocos escalones que había subido con Saeko en mi espalda, cabizbaja. Mi voz sonaba amenazante— Repítelo.

No dejes que Saeko sufra lo mismo que yo. No va a sobrevivir.

¿¡A qué te refieres con que sufrirá lo mismo que t...!? —alzando la vista y antes de obtener respuesta, Eileen me ofreció un cuchillo.

Acaba con su sufrimiento.

¿¡T-Te has vuelto loca!? —grité con todas mis fuerzas, mientras sentía los fuertes espasmos de mi amiga, agonizando y deseando la muerte a cada segundo— ¡No.. yo no... no puedo matarla! ¡¡Ella aún puede, sé que puede!!

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Furiosa, cogí el cuchillo y lo lancé al pie de las escaleras. Le di la espalda a Eileen y seguí escalando aquel interminable infierno.

Oye... ¿Estás bien? Despierta...


¡¡S-Saeko!! ¡Escúchame, sé que eres fuerte y que puedes hacerlo! ¡¡No pienso abandonarte aquí!!

Entonces estamos atrapadas ambas en este extraño juego, he de admitir que no me hace gracia...


¡¡Saeko, estoy contigo, no te abandonaré!! ¿¡Me oyes!?

Otro tropezón hizo que me hiciera daño en una de las rodillas, pero a pesar del dolor, del cansancio.. seguí subiendo como pude, tambaleándome.

Bien, acepto el Pacto contigo Nadhia.


¿Lo recuerdas.. verdad? ¡Saeko, hicimos un Pacto! ¡Juntas prometimos pasar.. agh... estos siete días juntas! ¡Gengar también está aquí! ¡¡Vamos.. sé que no te vas a rendir!!

Nadhia... prométem... No, júrame por ti y por todo lo que quieres, que esto no se lo dirás a absolutamente nadie si quieres que me gane tu confianza. Por favor...


¡¡Por favor, Saeko, no te mueras, no..!! ¡¡Ya estamos cerca..!!

Mentía. Ni siquiera percataba si de verdad estaba avanzando o era el miedo el que me cegaba. No sentía ni las piernas.. ¿era cierto que seguía escalando?

¡Saeko, si.. si no lo haces por mi.. hazlo por la gente que te esté esperando ahí fuera! ¡¡No puedes quedarte aquí!! ¡¡Tienes que vivir!! ¿¡No... no decías que querías descubrir sobre tu pasado..!? ¡¡Agh!!

Volví a caer. Llegó un momento en que las piernas no me respondían.. de pronto Saeko pesaba una tonelada y mi vista tornaba cansada, con un cuerpo sin fuerzas, pero.. no podía rendirme.

¡¡Vamos, Saeko!! ¡¡No eres débil, no eres como yo!! ¡¡¡Quién debería haber... agh... quién debería haber sufrido esto soy yo!!! ¡¡Es todo por mi culpa!! ¡¡¡Yo quise montar en aquel tren!!!

>> Si... si no hubiese... querido ir.. quizás.. ¡¡tú no estarías así!! ¡¡Yo tengo la culpa!!

Sollozando y en marcha de nuevo, me di cuenta de que quién realmente había llevado a Saeko a aquel estado era yo. Quise subir al tren misterioso, descubrir la verdad tras la torre, tras Eileen.. y la había conducido a su perdición.

¡¡¡Quién debería morir soy yo!!!

Entre gritos y fuertes alaridos de Saeko, me arrodillé en unos segundos contra uno de los escalones:

¿¡Es que acaso no éramos invencibles juntas!?

>> No.. no me dejes sola..

¿Por qué.. a pesar de todo... sentía que estaba prolongando el sufrimiento de mi compañera..? ¿Por qué estaba siendo tan egoísta para no darme cuenta..?

¡¡Eres mi primera amiga..!! ¡¡No te mueras, quédate.. quédate conmigo!! ¡¡¡No me dejes sola!!!

Y seguí escalando, sin mirar atrás, dejando tras de mí un mar de lágrimas llenas de infinito dolor y sufrimiento.
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Re: [Evento Global] The End Is Where We Begin - Día 3

Notapor Tsuna » Mié Ene 16, 2013 6:26 am

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Le tendí la mano al joven maestro Ryota, decidida, le ayudaría a sobrepasar ese mal trago que lo consumía lentamente. No me arrepentía, él no era como todos decían, él buscaba la Luz por encima de todas las cosas.

Además hice un juramento, le demostraría a Nadhia que el maestro no era así, la protegería y acabaría con el Reapers Game, salvaría a Eileen de su prisión. Muchas cargas sobre mí pero.. quería ser útil en algo, quería ser útil a aquellos que me importaban. Conocer a Nadhia, mi primera amiga, hizo darme cuenta de ello, hasta ahora perseguía obstinada la Verdad Absoluta, incluso me olvidé de Gengar, lo consideraba como un arma más, al igual que el Reapers Game lo mostraba, como un arma. También olvidé la fuerza de mi corazón, aquella que me permitió sobrevivir y aguantar, creer en una falsa esperanza a pesar de todas las dificultades.. ¿Por qué? ¿Quién era yo realmente? No lo sabía... nada tenía sentido. Todo era rematadamente ridículo, existiendo tantos mundos y siendo yo Usuaria, ¿por qué estaba allí? ¿En Espacio Paranoico?

Entre toda la Oscuridad, dos luces aparecieron, Gengar y Nadhia, ellos me ayudaron a sobreponerme por encima de todas las cosas cuando peor estaba. Sin ellos no hubiese llegado tan lejos, les debía mucho.

Solo quería serles útil. Tan simple como eso. Era lo que me dictaba mi corazón. A medida que fui luchando junto a Nadhia y Gengar los primeros días del Reapers Game lo comprendí.. Mi aparente coraza exterior no era más que eso, una coraza, una máscara, un engaño, necesitaba de los demás para ser fuerte. Y así se demostró al luchar contra el espadachín de la fuente, Nadhia y Gengar desataban en mí emociones que me fortalecían, hacían que me hiciese fuerte.

Juntos eramos invencibles.

Oh.. —Expresé inevitablemente al atravesar al maestro Ryota, realmente era un fantasma, ilusión o espejismo, no sabría decirlo, pero no se percató de mi presencia.

No puedes ayudarle. Él ya no está aquí. —Explicó Eileen acercándose a mí. Ignorando al maestro.

¿No había dicho que podíamos traerlo de vuelta a la vida? Entonces, ¿por qué...?

Sólo podéis avanzar. Dejad los fantasmas del pasado descansar.

¿Y ahora lo único que podíamos hacer era avanzar? Quizás ella supiese cómo traerlo de vuelta, pero se oponía.. Era su decisión, tendría que respetarla si ya no podía hacer más por mi parte, algún día... Algún día lo solucionaría todo.

Eileen...

Me giré de nuevo hacia el maestro, expectante.

Ese es su nombre. Ella es... O ha sido la mayor mujer que nunca he podido conocer. Fue lejos de aquí, muy lejos, en un día tan normal como cualquiera. Desde que la vi, supe que... —Entonces esa era su relación, y a juzgar por las reacciones que ambos mantenían, imaginé un triste desenlace.

Maestro..

Ella me ha enseñado más de lo que ningún maestro que haya tenido ha podido. Gracias a ella sé quién soy ahora, sé por qué he llegado hasta aquí en vez de ninguno de mis viejos amigos. Todo el entusiasmo que ella irradiaba, todo su optimismo... Me ha marcado. Sé que se lo debo todo. Sí. Me ha abandonado... —Y se derrumbó. Debía estar pasándolo realmente mal. ¿Por qué Eileen había abandonado a un hombre cómo él?— Porque no soy suficiente. Nunca lo he sido. Ese maestro, ese... Yen Sid... Le ha ofrecido cosas que yo no puedo. ¿Qué tiene él que yo no tenga? ¿Es que es tan importante dejarme aquí, sin explicación? Está claro que sí. Está claro que... No merezco la pena.

Idiota...

¿Era Eileen la culpable de su sufrimiento? ¿Por qué? Me giré para observarla, atónita, lloraba al igual que Ryota, en silencio. Si ambos sufrían por haber perdido al otro, ¿a qué vino el abandonarlo?

Tienes razón. Creo... Que no hay nada que pueda hacer. Excepto una cosa. —La expresión que el maestro mostró a continuación me hizo retroceder un poco, me daba miedo. Me preocupaba.— Recuperar lo que es mío.

No entendía mucho, excepto que Eileen hizo sufrir al maestro, le hizo daño. Mucho daño.

Y se esfumó, se desvaneció en el aire. Alcé mi brazo derecho, en un vano intento de alcanzarlo, pero las palabras de Nadhia me detuvieron:

Saeko, será mejor que no vuelvas a intentarlo..

Nadhia, mi amiga, mi única y primera amiga, seguía defendiendo aquella posición suya.. ¿Por qué? ¿¡Por qué!? Todos decían lo mismo, el maestro lloraba, sufría por dentro y a todos les parecía dar igual, no... No era el maestro el incomprendido, eran los demás.

Estuve a punto de caer rendida, mis ojos se humedecieron para estallar, pero inmediatamente miré en otra dirección, resistiendo y reprimiendo con extrema dureza los sentimientos que afloraban en mi corazón. Gengar, que se había adelantado hasta las escaleras no logró percatarse de ello, mejor.. Parecía ser yo la única que le daba importancia al asunto.

¿Es eso lo que te importa mi juramento Nadhia? ¿No significó nada para ti? ¿Ni siquiera te dignas a reflexionar tras ver lo sucedido? Supongo que.. al fin y al cabo, eres como todos los demás..

Una extraña sensación me recorrió por dentro, al comprender que Nadhia, por muy amiga mía que fuese, por mucha confianza que le echara, por muchos ánimos que nos diésemos entre ambas, era como los demás. Estaba ciega.. Todos estaban ciegos..

Y en este caso, no era la Oscuridad la culpable de ello... Fue la Luz la que los cegó, no se daban cuenta.

Tenemos que avanzar. Faltan dos pruebas.

Ninguno de ellos se daba cuenta. Nadie quería ayudar al maestro, todos lo abandonaban y rechazaban. Incluso yo me sentiría igual de frustrada, dolorida, amargada y triste... Si todos y cada uno buscase su propio interés y me ignorase.

Avancé lentamente, nadando entre mis pensamientos y olvidando todo lo demás.

Sé que ha sido tu Maestro, pero debemos confia... —No alcancé a escuchar más pues caí al suelo.

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¡Arg! ¿¡Qué.. qué pasa..!? —Mi cabeza comenzó a doler horrores, estaba a punto de estallar, sentía como si me clavasen cientos de cuchillos, mi rostro comenzó a arder, o eso sentí, pues intenté abrir los ojos y a pesar de no ver fuego alguno mi vista se nublaba. ¿Qué me estaba sucediendo?

¿Algún Reaper nos había localizado e intentaba eliminarme? A esas alturas no sabía ya qué pensar, pero me parecía imposible, solo estábamos Nadhia, Gengar, Eileen y yo en el interior de la torre. ¿Había tenido que ver el maestro Ryota? No.. no era posible, él nunca hubiese sido capaz y era un espejismo, una ilusión del pasado.

¿¡Qué mierda está pasando ahora!? ¡Nadhia! ¡Nadhia! ¡Ayúd..!

Entonces me di cuenta. Ella no podía ayudarme, eramos completamente diferentes. ¿juramentos?, ¿confianza?, ¿vencer a los malos y salvar Villa Crepúsculo del Reapers Game? Qué gracioso me empezaba a parecer todo..

Quiero ver tus pecados...


Pude escuchar a Nadhia gritando cosas, alterada, a la vez que centenares de susurros inundaban mi mente, logrando que mi corazón se estremeciese por dentro, todo ardía, quemaba, mi cuerpo entero me dolía horrores.

Mi-mierda... ¿¡Por qué!? ¿¡Quién!? ... ¿¡Cuándo!?

Déjame ver tus pecados...


Entonces pude sentir algo verdaderamente intenso en mi interior, atravesó mi pecho, penetrando en mi interior. Escuchaba gritos, todo ardía, mi cabeza y todo mi cuerpo dolía, llegué a decir ciertas cosas, pero ni siquiera era consciente de ello. Incluso algo parecía invadirme, consumirme por dentro, no supe bien describir la sensación... ¿¡Qué demonios me estaba sucediendo!?

La mejor solución... Era la muerte.

Tus pecados...


En medio del caos intentaba pensar en algo, hallar al culpable, pero en vano, mi cuerpo, mi mente, yo, me hacía añicos a cada segundo, estaba siendo destrozada, sentía dolores inimaginables. Estaba perdida. Fuera como fuera, aquel era el fin.

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Déjala morir...

Mi corazón se hizo trizas.

Eileen... ¿¡Has sido tú!? ¿¡Por... por qué!?

Caos, dolor, confusión, angustia, llegó un punto en el que me dejé llevar, caí en la más profunda oscuridad, no sentía nada, lo veía todo negro, caía poco a poco en el olvido.

Estaba muriendo.

Juramentos, confianza, vencer a los malos y salvar el mundo. Sólo un crío creería en eso. La realidad era cruel, ahí seguía, yo moría y Nadhia tendría que seguir adelante sin mí, Gengar, quién estaba ligado a mí sin posibilidad de huir, también desaparecería para siempre.

Era ridícula.

Todos rechazaban al maestro... No, ahora que estaba al borde de la muerte no hacían falta formalismos. Todos rechazaban a Ryota, lo abandonaron, un monstruo, asesinó a inocentes porque eso lo satisfacía por dentro. ¿Qué tonterías eran esas? Eran ellos, quiénes cegados por la Luz no veían con claridad, se habían quedado ciegos. Todos temían las sombras, temían perder sus ideas y ver la realidad, la realidad que me había asesinado.

¡¡S-Saeko!! ¡Escúchame, sé que eres fuerte y que puedes hacerlo! ¡¡No pienso abandonarte aquí!!

¿Era ella Nadhia? Por su voz.. así parecía. ¿Yo fuerte? Todo lo contrario, desde que te conocí pensaba que ser fuerte era proteger a los demás, confiar los unos en los otros, los ánimos eran lo primordial para superar los obstáculos. Absurdo.

¡¡Saeko, estoy contigo, no te abandonaré!! ¿¡Me oyes!?

Yo tampoco te hubiese abandonado Nadhia, y por eso morí sin remedio. Espero que en el futuro no sigas esos ideales y seas capaz de ver las cosas con claridad... Mantendré esa esperanza en el más allá.

¿Lo recuerdas.. verdad? ¡Saeko, hicimos un Pacto! ¡Juntas prometimos pasar.. agh... estos siete días juntas! ¡Gengar también está aquí! ¡¡Vamos.. sé que no te vas a rendir!!

Nadhia, no niegues lo evidente, debes afrontar las cosas. Moriré y caeré en la Oscuridad. ¿Verdad Absoluta? Tú me importabas más... Y no pude hacer nada por ti.

¡¡Por favor, Saeko, no te mueras, no..!! ¡¡Ya estamos cerca..!!

¿Cerca de qué? Te quedan muchos días que afrontar en el Reapers Game, tú tienes amigos a diferencia de mí. Podrás recuperarte y seguir adelante, yo seré eso, un fantasma del pasado. Como Ryota. ¿Vas comprendiendo ya lo que quería decir con ayudarle? Él sufrió la pérdida de Eileen, al igual que tú sufres mi pérdida... ¿Cómo te sentirías si no tuvieses a nadie que te ayudara y todos te repudiaran? Incluso al final, sigues sin comprender nada.

¡Saeko, si.. si no lo haces por mi.. hazlo por la gente que te esté esperando ahí fuera! ¡¡No puedes quedarte aquí!! ¡¡Tienes que vivir!! ¿¡No... no decías que querías descubrir sobre tu pasado..!? ¡¡Agh!!

¿¡Serás idiota!? ¡No hagas esto más difícil de lo que es! Tú... Yo te valoraba más que todo eso... Y fui incapaz de protegerte al final, ahora tendrás que afrontar muchos peligros sola, aunque sé que podrás superarlos, tú eres más fuerte que yo.

¡¡Vamos, Saeko!! ¡¡No eres débil, no eres como yo!! ¡¡¡Quién debería haber... agh... quién debería haber sufrido esto soy yo!!! ¡¡Es todo por mi culpa!! ¡¡¡Yo quise montar en aquel tren!!! Si... si no hubiese... querido ir.. quizás.. ¡¡tú no estarías así!! ¡¡Yo tengo la culpa!!

No.. te equivocas. Tarde o temprano hubiese terminado igual, siguiendo esos ideales tan inmaduros habría acabado de mala manera. No te culpes Nadhia, no te atrevas a hacerlo.

¡¡¡Quién debería morir soy yo!!!

Nadhia.. Gengar.. Fue vuestra Luz la que me cegó, la que me desvió del camino. La que me llevó hasta aquí. Sabiendo esto hubiese intentado detener a Ryota en su búsqueda. Pero no por eso mereces la muerte, la que la merezco soy yo, por no ver las cosas claramente. Al final la Oscuridad.. es la que te hace ver las cosas como son. Gracias a ti me he dado cuenta de ello, aunque al final. Y tú, Nadhia, a ese ritmo no te darás cuenta nunca. Eres tan diferente a mí...

¿¡Es que acaso no éramos invencibles juntas!? No.. no me dejes sola..

Bien, poco a poco la Oscuridad te va mostrando el camino... Ya madurarás Nadhia, las sombras te ayudarán a hacerlo, tal y como me ha sucedido a mí. Algún día comprenderás lo inútil que son tus esfuerzos por ayudar a los demás, la fuerza nace de una misma. No puedes confiar en nadie, no puedes prometer ni jurar nada, todo al final desaparece, solo debes valerte por ti misma.

¡¡Eres mi primera amiga..!! ¡¡No te mueras, quédate.. quédate conmigo!! ¡¡¡No me dejes sola!!!

Nadhia, a pesar de todo, me alegro desde lo más profundo de mí haberte conocido, tanto a ti como a Gengar, qué hubiese sido de mí sin él. Sin embargo al final me desvié del camino correcto, la confianza, la amistad, la Luz, todo eso se apaga, todo termina en la Oscuridad, esta es la que tarde o temprano te muestra el camino, que seas capaz de recorrerlo depende de tu voluntad. Nadhia, confío en ti. Sé que llegarás lejos. A mí debes olvidarme... Hasta siempre. Vaya a donde vaya, mi corazón jamás podrá perdonarse esto. Jamás podré perdonarme el haber fallado de manera ridícula, quería seros útil, quería ayudaros, quería sonreír como lo hicimos en las Terrazas, pero no, todo termina en el olvido. Nadhia, por favor, sé fuerte, debes seguir adelante, y tú Gengar, por mi culpa seguirás mi destino, la que merece realmente morir soy yo. La Oscuridad tragará mi corazón para siempre, nunca os olvidaré.

Entonces diversos recuerdos llegaron de manera inesperada y espontánea, antes del final:

¡Oh, vamos, no seas remolona! Los portadores de la Llave Espada intentamos recuperar el equilibrio entre la Luz y la Oscuridad. ¡Resulta que aquí, en el exterior, la Oscuridad ha perdido mucho, mucho terreno! Eso genera un desequilibrio, ¡pero nosotros podemos arreglarlo!

Maestra, cuánta razón tenía... La Luz solo ocasiona esta clase de cosas, nadie se da cuenta porque no quieren aceptarlo, si tuviese fuerzas, si tan solo mis fuerzas respondiesen, una segunda oportunidad.. Cambiaría tantas cosas.

La gente normal teme a la Oscuridad porque temen La Verdad. La Oscuridad representa lo Desconocido, lo que Nadie Puede Ver, mejor dicho. Lo que No Quieren Ver. Eso quiere decir, que aquellos que usamos la Oscuridad somos tachados de temibles porque nuestros poderes son desconocidos en su gran mayoría. Pero aquellos que buscamos La Verdad Absoluta dejamos de temer a la Oscuridad pues el saber desconocido está oculto en el interior de esta. La Luz en cambio, es todo lo contrario. Es Lo Conocido, la Verdad a Medias, lo que la gente normal quiere saber, pero con limitaciones por Miedo a que La Verdad Absoluta que oculta la Oscuridad cambie sus vidas por completo.

Ragun... ¿Qué hubieses hecho en mi situación? El dolor me mata por dentro. Cierto es que la Oscuridad es desconocida, y todo termina en eso, el futuro es oscuridad, no sabemos lo que sucederá, vivimos siempre en la oscuridad, debemos afrontarla. La Luz es una excusa, una mentira, la que causa dolor a los demás. Todos se engañan a sí mismos para querer vivir sin preocupaciones. Nadhia está sufriendo por su culpa, y yo también. Irme con esta agonía...

Habéis sentido la oscuridad en vuestros corazones. A veces es agradable dejarse llevar, pero puede conllevar a tu perdición. Una simple provocación. Sólo una, te puede conducir a convertirte en uno de ellos.

Eliminar los sentimientos... Esa es la clave. Eliminar el Corazón.

No supe describir lo que me sucedió a continuación, pero el dolor de haber dejado a Nadhia allí, sola, era mil veces peor que los espasmos que había sufrido con anterioridad...

Lo siento.

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Off-rol: Lloro ,_,
Por si acaso, aprovecho para decir que todos los PX van para Gengar.
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Tsuna
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Pecado

Notapor Soul Artist » Lun Mar 04, 2013 7:41 pm

Nadhia llegó al final de las escaleras cargando con Saeko con gran pesar en su cuerpo. Cargar con ella no estaba resultando en absoluto fácil, y sus gritos de dolor y la forma de retorcerse no lo facilitaba en absoluto. Pero nunca la abandonaría. No dejaría atrás a la única amiga de verdad que había conocido en su vida virtual, pese a no saber nada acerca de su no existencia.

Escaló. Sufrió. Eileen la siguió por detrás, en perfecto silencio, escuchando sus súplicas y sollozos para que Saeko siguiera luchando. La chica fantasma observó a la joven que arratraba, gritando de dolor y llorando del dolor.

Y sólo durante un segundo, uno tan corto que nadie más podría haberse dado cuenta, el rostro de Saeko cambió a uno completamente distinto, imposible de distinguir entre sus expresiones de inmundo sufirimiento. Eileen sólo abrió ligeramente la boca, sorprendida, pero no dijo nada al respecto.

No lo conseguirá, Nadhia. Ha empezado.

Eileen se apresuró para adelantarse a la Jugadora e interponerse en su camino antes de la segunda prueba. Bajo su capucha sus ojos brillaban vacíos, mirando al suelo, sin vida y llenos de arrepentimiento.

Si ella… Yo… Hubiese podido elegir, lo habría hecho. El pasado no deja de perseguirme. Y ahora Saeko es quien debe pagar por sus errores.

Eileen invocó un nuevo cuchillo en su mano derecha, apartando la mirada de Nadhia. Comenzó a caminar hacia ella a pasos lentos e indecisos, ocultando su mirada bajo la oscura capucha.

Su objetivo era claro. Si Nadhia no era capaz de llevar a cabo su cometido, el de terminar con el sufrimiento de su amiga, tendría que hacerlo ella. Pagaría el precio que hiciese falta. Y si era traicionar a quienes habían venido a liberarla, lo haría.

La chica tomó del brazo a Nadhia con apenas fuerza, todavía incapaz de mostrarse decidida ante lo que iba a hacer.

Déjame acabar.

Eileen empujó a la joven hacia ella con suficiente impulso como para tirarla al suelo y apartarla de su compañera. De inmediato, colocó la mano sobre la frente de Nadhia e invocó un hechizo de paralización que dejó todos sus músculos incapaces de moverse, pero sí para ver lo que sucedía.

La encapuchada se tiró de rodillas frente a la moribunda muchacha, que seguía retorciéndose al lado del borde de la plataforma. Levantó su cuchillo con las dos manos, tragó saliva y guardó la respiración.

Perdóname, Saeko.

El filo del arma cayó sobre el pecho de la Jugadora, desatando un Nuevo grito de dolor por su parte.

La respiración de Eileen se volvió más nerviosa, obligándola a agitarse con casi espasmos. Colocó su mano de nuevo en el cuchillo, dispuesta a arrancárselo para volver a clavárselo en la carne. Un grito de Saeko la interrumpió, obligándole a tomarse unos segundos de descanso para recapacitar sobre lo que estaba haciendo. Pero debía seguir.

Arrancó de cuajo el filo del arma del cuerpo de la joven y dejó su brazo caer a su lado, intentando recuperar la respiración de nuevo. Alzó la cabeza hacia lo alto, pensando de nuevo en por qué estaba haciendo aquello, y dijo unas palabras en alto:

¿Qué es este recuerdo…?

Se pasó las manos manchadas de la sangre de Saeko por el rostro y accidentalmente se quitó la capucha, dejando su rostro al descubierto de nuevo. Por sus ojos caían lágrimas de manera inconsciente, pero no por ello sollozaba ni parecía más triste de lo habitual.

Esto cometiendo un pecado. Un pecado. Eileen… Ella nunca hubiese…

Dejó el cuchillo caerse sobre el estómago de Saeko, sin dañarla, y se derrumbó por completo. Se cubría su rubia melena, asumiendo lo que acaba de hacer, mientras la Jugadora seguía expresando su sufrimiento.

Perdóname, Ryota…

Nombre: Saeko. Compañera: Nadhia Hoghes. Estado: Desconocido.

Eileen seguía llorando, ignorando por completo la voz que acababa de hablar. Nadhia, incapaz de moverse, notó una sombra por encima de ella, la cual identificó como el origen de la voz. Era imposible distinguir de quién se trataba en aquella posición, pero parecía estar levitando por la plataforma.

PowerUps: 4. Fusión: Nivel 2. Nivel de amenaza: Bajo. Objetivo:

Algo en la figura comenzó a brillar con gran intensidad. Aunque hubiese querido, Nadhia no podría haber advertido a Eileen de lo que iba a suceder, la cual ni siquiera parecía haberse dado cuenta del peligro que había detrás de ella.

Exterminar.

Una magia muy poderosa fue invocada por la figura. Un rayo blanco, de gran densidad y tamaño, se lanzó contra Eileen a varios metros por encima de Nadhia. La misteriosa joven no vio el ataque venir a tiempo y recibió de lleno el rayo, tirándola contra el suelo de la plataforma. Pero la peor parte se la llevó Saeko.

La chica ya estaba sufriendo demasiado. Nadhia pudo observar cómo su mejor amiga, que había estado sufriendo con gran dolor el cuchillo clavado en ella, además de aquello que la estuviese torturando por dentro, era finalmente llevada a su final.

El rayo no sólo atravesó el cuerpo, sino que provocaba serias quemaduras en su piel. Saeko, probablemente de manera inconsciente, extendió su brazo hacia Nadhia, la cual fue incapaz de corresponderla. Su mano ardía en llamas, mientras su carne se deshacía y dejaba entrever sus huesos ligeramente.

Era horrible lo que estaba viviendo. El sufrimiento de Saeko era inimaginable, insufrible. El rayo terminó, con el cuerpo de la compañera de Nadhia tirado bocarriba. No respiraba. No se movía un ápice. Y sin embargo, sólo una señal de lo sucedido resonaba en la cabeza de Nadhia:

Ya no gritaba de dolor.

La plataforma se rompió. La zona en la que se encontraban Saeko y Eileen se separó de la principal; el rayo había sido demasiado fuerte como para soportarlo. Y frente a los ojos de la joven, su compañera y el fantasma que le había arrastrado hasta allí, sencillamente… Desaparecieron de su vista.

Cayeron en la nada, con Eileen inconsciente por el ataque.

Nombre: Nadhia Hoghes. Compañera: No encontrada. Estado: Paralizada.

La figura descendió hasta situarse a la vista de Nadhia, aunque no completamente. Una larga túnica azul oscuro con estrellas y lunas dibujadas en las ropas se colocó frente a ella, caminando a paso lento.

Objetivo…

Nadhia no pudo terminar de escuchar su sentencia. Perdió el conocimiento finalmente, incapaz de seguir con todo lo acontecido.

Spoiler: Mostrar
EspeYuna, 50 PX. Puntuación perfecta, merecida por todos los posts y en especial el último.

Zeix, 44 PX. Algo más flojo que en ocasiones anteriores, y no me ha gustado tanto el último post comparado con el de Espe. Pese a todo, buena despedida.

Pronto segunda parte de la torre, con sólo Nadhia. Saeko ha caído: lo siento. Y siento mi retraso en escribir la escena, pero me bloqueaba mucho emocionalmente. Espero que me disculpéis por ello.
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¡Gracias, Flan, por Alexis e Ivan!
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