[Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Encuentro entre Saeko y Gata

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[Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Soul Eater » Dom Mar 30, 2014 11:15 pm

Septiembre de 1211

Cronología:
Saeko: Encuentro: Diversión > Encuentro: Te queda mucho por aprender, novata > Especial Halloween 2013 - Isla de las Pesadillas
Gata: Encuentro: 20:12:42:06 > Encuentro: Te queda mucho por aprender, novata > Evento Global: Datastream


La noche, oscura e insinuante, vuelve a caer sobre Bastión Hueco. Llevo observando la puesta de este extraño sol desde que llegué a este lugar, aproximadamente hace dos escasas semanas, o incluso tal vez menos. Cuando miro las estrellas que alumbran el cielo con su pálido resplandor, no puedo dejar de darme cuenta de que este no es mi hogar. Ni siquiera lo fue ese mundo de piratas donde se concentran todos mis recuerdos… nunca vi nada semejante a esos luminosos astros en el mundo del que vengo.

Las sombras me rodean, recostada en la ventana de mi habitación, como si fueran una dulce caricia. Me hacen sonreír. Aquí, o en cualquier otro lugar, la oscuridad es la misma, un tranquilo refugio que puede ocultarte del resto del mundo y de su crueldad.

Dentro de mi cuerpo, mi corazón también está protegido, sumido en las penumbras. No había sido consciente de ello hasta que empecé a descubrir los secretos de la magia y la llave espada. La oscuridad se encuentra en mi interior de forma natural, corriendo por mi sangre, esperando a que la llame para acudir a mi lado.

Los ruidos del castillo se hacen cada vez más escasos y espaciados, a medida que sus habitantes abandonan sus respectivos quehaceres para sumirse en el descanso del sueño. Ya hace también demasiado tiempo que no puedo dormir con tranquilidad, y no es solo el hecho de encontrarme en una habitación cerrada y desprotegida. Las pesadillas me asaltan a cada momento, despertándome en mitad de la noche, empapada de sudor, con la respiración acelerada como si hubiera estado corriendo, y sintiendo un horrible dolor en mi corazón.

Pero nunca recuerdo lo que he soñado, con excepción de una particularmente horrible, de la que me quedan retazos de sangre, espejos, dolor y la presencia de un chico de Tierra de Partida.

Invoco la llave espada en mi mano y la observo fijamente. ¿Qué es, realmente, lo que me ha dado este lugar? ¿Qué me ha dado Ryota, aparte de promesas y palabras? Realmente solo una cosa: órdenes. No me siento más fuerte, aparte de contar con el poder de una nueva arma. Pero me encuentro rodeada de gente desconocida, a la que supuestamente tengo que respetar. Y ni siquiera puedo dejar este mundo con excepción de cuando tengo que resolver los trapos sucios de mis supuestos Maestros.

¿Qué clase de vida es esta? ¿Qué estoy haciendo aquí?

Realmente creí que abandonar Port Royal cambiaría algo. Creí que podría encontrar respuestas a mi falta de recuerdos. Incluso creí que tal vez podría aprender algo del hombre que me otorgo la llave espada. Pero sigo siendo la misma gata asustada, que huye cuando puede y no duda en sacar sus uñas cuando se encuentra acorralada, sin conseguir demasiado éxito.

Me siento encarcelada. Lo poco que he recibido, también, han sido estas extrañas pesadillas. ¿Realmente esto vale la pena?

Una luna llena puede observarse en lo alto del cielo, insinuante, como animándome a tomar una decisión. ¿Tanto me han domesticado que solo puedo permanecer pensativa sin atreverme a actuar? A fin de cuentas, no necesito nada más de este lugar. Tengo la capacidad de viajar entre los mundos sin contar con la ayuda de nadie.

¿Y cuántos mundos puede haber? Demasiados como para que me encontraran… espero. La verdad es que no tengo ganas de enfrentarme con ninguna de las personas de este lugar… sé demasiado bien que todas serían capaces de acabar conmigo sin demasiados problemas. Odio ser tan pequeña y débil…

Vuelvo a bajar al suelo, mirando una última vez a "mi" habitación. No hay nada que la haga mía, ninguna pertenencia, ningún objeto personal. Bastión Hueco se encuentra en silencio. No hay nada que me detenga, para cuando descubran que he desaparecido, será demasiado tarde como para encontrarme.

Me pregunto siquiera si soy lo suficientemente importante como para que se molesten siquiera en buscarme… realmente, da igual. En alguno de los mundos que hay ahí fuera tengo que encontrar algún refugio, alguna respuesta… si únicamente me atrevo a dar el paso.

Así que abro la puerta de mi habitación, dispuesta a salir de una vez de este castillo. Y cuando lo haga, solo tendré que invocar mi Glider y escapar… hacia la libertad.
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Tsuna » Mié Abr 02, 2014 2:35 am

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Tras un duro día recibiendo clases teóricas de la maestra Nanashi por la mañana y entrenamientos físicos llevados por el maestro Ryota durante pocas horas en la tarde, me sentía completamente agotada. Me di una buena ducha al volver a mi habitación, descansé un poco en la oscuridad de mi propio cuarto y cené algo en el comedor; prácticamente vacío a aquellas horas de la madrugada, excepto por algún que otro Moguri.

No quise irme a dormir tal cual, no tenía mucho sueño y quería echarle una ojeada al libro que habíamos empezado esa misma mañana, por lo que me adelanté en silencio hasta la Biblioteca para leer un poco.

El Poder de la Magia… —susurré, interesada en el libro mientras lo cogía de la estantería, sintiendo con mis dedos su áspero tacto

La portada había centrado toda mi atención desde el primer momento, decorada por los principales elementos mágicos de los que ya había escuchado hablar alguna que otra vez; gracias a sus colores los pude identificar:

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Me senté en la silla más próxima, encendí una vela, bebí un sorbo del té que me había traído y abrí el libro por la primera página, comenzando a leer y a perder la noción del tiempo...

El Poder de la Magia escribió:... stos pueden ser sentidos por las personas afines a un elemento concreto, recorriendo el Poder Mágico cada milímetro de su cuerpo, otorgándole poder que se manifestará físicamente gracias a su concentración. Es necesario un exhaustivo entrenamiento para alcanzar magias avanzadas.

Hasta ahora hemos catalogado todos los elementos mágicos posibles en la naturaleza y el cosmos:

Nada.
Espacio.
Viento.
Hielo.
Tierra.
Ilusión.
Luna.
Fuego.
Agua.
Tiempo.
Natura.
Rayo.
Luz.
Oscuridad.
No elemental.

No todos los seres vivos nacen con un elemento afín, es entonces cuando se ha supuesto el caso “No elemental”. Sin embargo, es en los elementos Luz y Oscuridad donde se encuentran las mayores diferencias. Por lo general, para que una persona afín al elemento luminoso alcance todo su potencial ha de estar sujeta a fuertes convicciones, a un corazón que brille ante todos los demás, mientras que las personas afines a las sombras suelen tener experiencias tristes o siniestras, estando siempre sus acciones al borde de lo legal o moralmente establecido…


Fue entonces cuando, al ir a beber de nuevo otro trago de la taza de té, me di cuenta de que no quedaba apenas; me lo había bebido todo sin darme cuenta.

Qué remedio… —me levanté con taza en mano, dispuesta a volver al comedor a por más sustancia estimulante, me era imprescindible para no caer rendida

A los pocos pasos y, gracias a que la puerta la había dejado abierta, vislumbré una persona pasar por fuera, una sombra, directa hacia la salida. Enarqué una ceja, confusa, y la seguí tan rápido como pude; quería asegurarme de que no sucedía nada extraño, o no era un intruso intentando escapar, o en el peor de los casos… ¡Un Sincorazón!.

Una vez alcancé la salida, acompañada únicamente por el sonido de mis frías pisadas, logré ver de quién se trataba: una muchacha morena, de aspecto debilucho y algo lamentable, con una cicatriz bajo uno de sus ojos oscuros y cabellera del mismo tono. Ésta, parecía intentar buscar alguna forma de abrir la puerta para salir.

Alto… ¿Se puede saber quién eres? ¿Quién es tu Maestro? —la interrogué con tono severo, cruzándome de brazos y esperando una rápida respuesta por su parte, aplastándola con mi mirada y observándola por encima del hombro. Estaba claro que yo tenía mucha más autoridad que ella ahí, a pesar de ser Aprendiza, y ella tendría que responder sí o sí...

… Principalmente, porque no me sonaba de nada. Quizás fuese una nueva Aprendiza, que no me extrañaba nada viendo su aspecto, o bien una intrusa, y si ese fuera el caso… no podría dejarla salir.

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Espero que no te haya importado que eligiese lugar, supuse que tu personaje vendría aquí porque es la salida principal. Igualmente, te muestro el escenario:
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Soul Eater » Jue Abr 03, 2014 9:54 pm

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Los pasillos se encuentran en silencio a medida que los cruzo, con pasos rápidos y ligeros. La soledad, a mi alrededor, me tranquiliza. No es solo por el hecho de que nadie se interponga en mi camino. La presencia de otras personas a mi alrededor simplemente me pone nerviosa. Tengo miedo de que me hagan daño, de que traten de matarme. A fin de cuenta, es lo que todos han intentado hacer durante toda mi vida.

El castillo, en sí mismo, parece un enemigo, abriendo caminos a medida que avanzo, confundiéndome, tratando de engañarme. como si estuviera aliado con sus propios habitantes, se esfuerza en evitar que escape de él. Los pasillos parecen todos iguales, mientras el tiempo pasa inexorablemente, acortando con demasiada rapidez las horas de noche. A los pocos minutos, me doy cuenta de que me encuentro totalmente perdida.

La oscuridad hace engañosos los recorridos a los que ya he logrado acostumbrarme a la luz del día. Cuando desemboco en la enorme sala circular que lleva a la salida, no puedo por menos que reconocer que he llegado más bien por casualidad. Sonrío mientras desciendo unas pequeñas escaleras. ¿Quién dijo que los gatos negros traen mala suerte?

El corazón me late en el pecho, con rapidez. Solamente tengo que acercarme a la puerta. La toco con la mano, y casi me parece sentir el frío aire de la noche en el otro lado, cargado con el perfume de la libertad. Ejerzo presión sobre ella, pero resulta mucho más pesada de lo que parecía a simple vista, o tal vez simplemente se encuentre cerrada.

-Bueno, puede que sí la traigan- Maldigo en silencio todos los contratiempos con los que me llevo topando, empujando con más fuerza. No tengo ninguna intención de perder más tiempo, ni de volver a cruzar el laberíntico bastión. Ya he tenido bastante.

Pero unos fríos pasos, resonando en el suelo de piedra, me interrumpen. De alguna forma, casi me alegra descubrir que al menos no estoy perdiendo mis habilidades callejeras, pulidas a lo largo de varios años de sufrimiento. Mis sentidos siguen siendo tan agudos como siempre.

Es demasiado tarde para esconderme, y como mi ruta de escape parece totalmente inviable por el momento, no me queda otro remedio que volverme, observando a la persona que se acerca hacia mí.

Es una chica, bastante guapa además. Entrecierro los ojos. No la conozco, aunque eso no es que sea muy sorprendente. Su rostro demuestra que es joven y, sin embargo, parece mayor. Me pregunto si se tratará de una Maestra. Con esa seriedad, realmente podría serlo. Me veo obligada a alzar la cabeza, debido a su altura, para mirarla a la cara.

Alto… ¿Se puede saber quién eres? ¿Quién es tu Maestro? — dice deteniéndose ante mí con un gesto serio, mientras se cruza de brazos. Sus ojos están cargados de superioridad, casi de arrogancia... la sangre me hierve en las venas. ¿Quién se cree es para exigirme nada? No he obedecido a norma o ley en toda mi vida, ¿se cree que voy a obedecer a sus palabras?

-¿Y a ti qué te importa?- le digo bruscamente, llenando mi voz de toda la furia animal que surge de mi interior. -Déjame en paz- No levanto la voz, para evitar despertar a nadie más en este castillo, y tener que vérmelas con más enemigos.

Me dispongo a invocar mi llave espada, mientras me coloco en una posición agresiva, dispuesta a enfrentarme con la desconocida en caso de que viera que se entromete demasiado, cosa que, por otro lado, no me cabe duda de que va a hacer.

Entonces una intenso dolor recorre mi corazón durante unos instantes, de forma brutal e imprevista, haciendo que tenga que emplear toda mi fuerza de voluntad para no soltar un grito. Desaparece tan rápido como ha llegado, haciendo que casi parezca que me lo he imaginado, de no ser por la ligera mueca que ha aparecido en mi cara. Justo cuando la llave espada aparece en mi mano.

¿Hasta eso, que es lo único bueno que he obtenido de este lugar, me va a traer problemas?

Furiosa con todo el mundo, con la desconocida, con mi arma, incluso conmigo misma, enarbolo la llave dispuesta a lanzarme contra la chica. -Lárgate- gruño en voz baja.

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Claro, sin problemas
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Tsuna » Vie Abr 04, 2014 2:17 pm

Comencé a bajar las escaleras hacia ella, observando fijamente a la muchacha con paciencia y esperando una respuesta por su parte.

¿Y a ti qué te importa? —respondió con lo que pareció ser desprecio. Alcé una ceja, sorprendida por una actitud tan desafiante— Déjame en paz. —y terminó en voz baja, demostrando con ello que se traía algo entre manos

Me sentí desafiada por sus palabras; incómoda, terminé de bajar los escalones. Si no me decía nada, ¿quién me aseguraba que no era una intrusa cualquiera? Qué estúpida resultaba.

La muchacha de inmediato invocó una Llave Espada: la Cadena del Reino —así parecía llamarse la mencionada arma—. Todos los Aprendices comenzabamos con ella, lo que me hacía suponer que se trataba de una simple aprendiz, ¿pero de qué bando? Nada más llamar a su Llavero, la muchacha pareció agonizar un poco, cosa que tampoco comprendí y no me importó, ¿se encontraba herida acaso?

Lárgate

Sin duda, eso haría las cosas más fáciles

Me aproximé con aparente tranquilidad a la fuente, ignorando a la chica y colocando la taza vacía de té junto a la pared, tenía claro que aquella situación desembocaría en un combate, y era mejor dejarla a buen recaudo. Ella posiblemente se tratase de una Aprendiza de nuestro propio bando, estaba segura de ello, pero no comprendía sus acciones, ¿por qué iba a querer salir durante la madrugada a las ruinas del Bastión? Podía dejarla allí tirada y que hiciese lo que quisiera, pero me había desafiado y respondido con desprecio, eso era algo que no iba a tolerar.

Tendría que enseñarle modales por la fuerza para que aprendiese un poco de educación. La observé de nuevo, arrogante y orgullosa.

Sería una lástima que alguien te confundiese accidentalmente por una enemiga y terminara dándote una lección, ¿no crees? —y sonreí, divertida ante la situación, dándole a entender mis intenciones: que se iba a tragar sus palabras y algo más. No pretendía herirla de gravedad, pero sí jugar un poco con ella; las debiluchas así no merecían nuestra arma, y eso iba también por Nadhia, a la cual no tuve oportunidad de atacar en el SantuarioTe he preguntado algo… y has invocado tu arma con la intención de amenazarme. —y avancé en su dirección lentamente, sin apartar mi mirada de sus manos por si utilizaba algún hechizo

Antes de que pudiese siquiera actuar pasé a la acción, me impulsaría hacia mi izquierda y en adelante rápidamente, intentando acercarme a la muchacha por uno de sus laterales. En cuanto pisé tierra, volví a impulsarme con una de mis piernas hacia la aprendiza, intentando situarme a sus espaldas mientras invocaba mi propio y nuevo Llavero, con el cual amenacé su cuello gracias al peligroso filo del que disponía:

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Escucha, más te vale responder con educación y no hacer nada estúpido, o te arrepentirás —de inmediato la agarré por su melena con fuerza y rabia, tirando de ella hacia atrás con la intención de inmovilizarla y, por qué no, hacerle daño—. Lo repetiré de nuevo: ¿quién es tu Maestro? —le susurré desde detrás con mi tono de voz particular, amenazante— Si sales ahora, lo único que conseguirás es que te maten esos monstruos —esperé ser clara, pues yo ya había pasado por lo mismo aquella vez, en la que cometí esa misma estupidez y casi terminé devorada. Fuese ella o no una debilucha, seguía siendo aprendiza de nuestro bando, al menos eso creía firmemente, y no era mi intención causar bajas, al contrario, tenía que mantenerla a salvo, por lo que mi amenaza con el filo de mi arma no seguía siendo más que una treta para amedrentarla—. ¿Cómo te llamas? —le pregunté por curiosidad

Me mantuve allí, observando con gusto cómo la acorralaba y la hacía sentir inferior; orgullosa de mi poder, a pesar de ser bastante débil si me comparaba con gente como Ragun. Estaba claro que tanto entrenamiento había dado sus frutos, a fin de cuentas.

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Gata tiene 5 de Velocidad y 5 de Reflejos, mientras que Saeko tiene 16 de Velocidad. En base a esto, Gata poco ha podido hacer para evadir el ataque, pobrecita xD
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Soul Eater » Vie Abr 04, 2014 11:41 pm

Sería una lástima que alguien te confundiese accidentalmente por una enemiga y terminara dándote una lección, ¿no crees? — puedo observar como una confiada sonrisa se dibuja en el rostro de la chica, que parece, al contrario que yo, encontrarse totalmente segura de sus capacidades. Ya puede estarlo, si llega a ser solo la mitad de fuerte de lo que parece — Te he preguntado algo… y has invocado tu arma con la intención de amenazarme.

-Lo has entendido a la perfección- susurro, con los dientes apretados, todavía consciente del dolor que acababa de asaltarme. Permanezco inmóvil, preparada para reaccionar en cualquier momento, mientras ella se acerca lentamente. Un pesado silencio comienza a caer sobre la sala, únicamente roto por las pasos de la desconocida. Como dos animales, agazapados, en tensión, observándose mutuamente, tratando de derrotar a su rival solo por la fuerza de su amenaza.

Siempre ha sido igual, desde tiempos inmemoriales. Durante unos instantes que parecen eternos, como cascadas detenidas en su furia al volverse sus aguas hielo, los contrincantes se miden mutuamente, buscando la debilidad del enemigo. Y con la violencia de las aguas cayendo, fundidas de improviso, uno de ellos reacciona... y la batalla comienza.

En la duración de un parpadeo, ella desaparece de mi campo de visión. Sorprendida, trato de girarme hacia la izquierda, donde lo que parece un ligero rayo violeta cruza con velocidad. Llevo mi arma en la dirección, pero solo hiende el vacío, mientras noto un cruel frío situado en mi nuca.

El odio burbujea en mis entrañas, buscando un medio para salir al exterior y reflejarse en la realidad. Pero permanezco inmóvil, casi sin respirar, buscando no dar ninguna razón a la chica para asesinarme. Bueno, ninguna razón más, aparte de las que le había dado hasta el momento.

Escucha, más te vale responder con educación y no hacer nada estúpido, o te arrepentirás —un brusco tirón en el pelo me obliga a retroceder, ahogando un grito. Hago desaparecer la llave espada en señal de buena voluntad y bajo las manos, que crispo en apretados puños a causa de mi impotencia. -Cualquier borracho me hacía más daño que tú, no te sientas muy orgullosa- pienso para mí misma, aunque prefiero callarme prudentemente.

Lo repetiré de nuevo: ¿quién es tu Maestro? —pregunta de forma amenazadora. Casi agradezco que se encuentre en mi espalda, donde no tengo que ver su cara y puedo ocultar todo el cúmulo de sentimientos que surge a través de mis ojos.

-Tengo dos: la vida y las calles- escupo finalmente, permitiéndome el lujo de tratar de sacarla de sus casillas. Pero además, trato de mantenerla ocupada, entretenida en mi conversación, para que no perciba como me he llevado lentamente la mano al lugar donde guardo, escondida, mi daga -Pero imagino que te refieres a Ryota...-

Si sales ahora, lo único que conseguirás es que te maten esos monstruos — ¿Monstruos? ¿Qué monstruos? ¿Sincorazón? Aparto la mirada, pese a que no hay nadie frente a mí, como acto reflejo. No sé de qué está hablando, no había pensado en la posibilidad de toparme con ningún enemigo fuera del castillo. Supongo que esto ha sido una imprudencia... -... pero aún así no me voy a tragar el cuento de que me estés protegiendo. Disfrutas con esto- No es que me sorprenda en absoluto... a mí también me gusta sentirme superior, solo que para mí es más complicado conseguirlo.

. ¿Cómo te llamas? —me pregunta finalmente. Es una pregunta que nunca deja de resultarme extraña, de tan poco acostumbrada como estoy a escucharla.

-No tengo nombre- gruño -Lo digo en serio- añado, imaginando que se lo tomaría como otra provocación, que en parte lo es, pero también lo digo en serio. Mi mano derecho toca la fría empuñadura de la cuchilla, que encaja en mi mano a la perfección, como si hubiera sido forjada para ella. -Pero la gente me llama Gata-

Y de inmediato, tratando de aprovechar la sorpresa, cruzo el brazo para atacar tras mi costado izquierdo, tratando de clavar la daga en el cuerpo de mi rival, sin importarme en absoluto que el golpe pudiera matarla si es que llegaba a acertar. Aprovechando los segundos en los que ella se estaría volviendo a posicionar, lanzo una patada a su espinilla para tratar que me soltara a causa del dolor, y me giro para tenerla de cara, lanzando una cuchillada directamente contra su corazón.

Aunque solo sea durante unos pocos segundos, en los que he logrado librarme de su agarre, siento una agradable sensación que me hace sacar una feroz sonrisa. Uno no puede estar muy orgulloso de vencer a alguien como yo... pero derrotar a alguien como ella... eso sí que sería algo digno de mención.

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No pasa nada, Gata viene mentalizada para la paliza XD
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Tsuna » Dom Abr 06, 2014 11:46 pm

Tengo dos: la vida y las calles —alcé una ceja, entre sorprendida y confusa por su respuesta a partes iguales. No sabía si lo decía en serio o si me estaba vacilando—. Pero imagino que te refieres a Ryota… —entonces se trataba del Maestro Ryota— No tengo nombre. Lo digo en serio. Pero la gente me llama Gata. —un nombre peculiar, no conocía a nadie con éste excepto ella

Estuve a punto de preguntarle por qué quería salir a esas horas del castillo, siendo aprendiza del maestro Ryota, tendría que estar bastante orgullosa de pertenecer a nuestro bando, pero no lo parecía, es más, estaba tirando su vida por la borda haciendo aquello que pretendía. Y antes de darme cuenta, sentí una fuerte punzada en uno de mis costados, consiguiendo que dejara caer mi Llavero al suelo y expresara un profundo gemido de dolor.

Me llevé la mano al costado en sí, soltando en el acto el cabello de la aprendiza, todavía asimilando lo que acababa de suceder. Para cuando me di cuenta, la muchacha llamada Gata me golpeó en la pierna, logrando con ello que mi cuerpo entero cayese al suelo. El corazón me dio un vuelco debido a la tensión y los nervios, cuando al alzar la vista pude distinguir su figura directa hacia mí con su arma.

¡Maldita sea!


Lancé una Flama Tenebrosa con mi mano libre y a toda velocidad, sin ver bien a dónde apuntaba, aunque a aquella distancia no podía fallar, pues disparé sin pensar a la sombra que venía a por mí. Gata salió disparada hacia la fuente, cayendo al suelo, y yo por mi parte seguí revolviéndome sobre la alfombra, observando con horror mi mano y mis ropas repletas de sangre.

Exhalé aire constantemente, aterrorizada por la experiencia que acababa de vivir. Un descuido que casi me costó la vida, pues me había golpeado en un punto importante cercano al corazón. Sentía cómo el dolor poco a poco se llevaba mis fuerzas restantes, era cuestión de tiempo que la herida acabase conmigo; pero estaba de suerte.

Extendí mi brazo como pude hacia mi arma, sintiendo su frío tacto y alzando esta en el aire…

Ni… NigroCura... —y dejé caer mi arma al suelo de nuevo, desapareciendo entre una clara serie de pequeños destellos

Un aura morada se materializó alrededor de mi cuerpo, junto con lo que parecía pétalos de una oscura rosa, y la herida pareció dejar de sangrar. Cogí aire lentamente, recuperándome e intentando ponerme en pie, tarea complicada cuando sentía todavía el dolor de la herida en mi carne.

Una vez recuperada, observé con auténtica furia a Gata, apreté ambos puños y di un par de pasos, hacia ella.

¿¡Cómo te has atrevido…!? —pregunté con furia, con odio hacia su persona. Pensar que una novata semejante casi me arrebató la vida… era algo que no iba a aceptar, y le daría una buena lección, se arrepentiría de no haberse quedado durmiendo en su cama esa noche— No puedo creer que te quieras ir teniendo al Maestro Ryota como mentor… —en cierto modo, sentía envidia por ese hecho. Me coloqué en posición ofensiva, invocando la Llave Espada y preparada para luchar contra ella— Pues Gata, yo me llamo Saeko. Recuérdalo bien, porque será el nombre de quién acabará con tu vida. —mentí, no quería matarla, no podía. Pero sí quería asustarla y darle una buena paliza por lo que había hecho

>Don de Oscuridad. —y mi Llave Espada comenzó a fundirse en tinieblas

Di un par de pasos en su dirección, pensando cómo empezar. Quizás era hora de probar mi nueva técnica a la que había denominado como Aturdidor en mis entrenamientos, pero esperaría a sus movimientos. De ese modo, me preparé flexionando las rodillas y con mi arma frente a mí, analizando sus movimientos.

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Saeko se ha enfadado mucho, compadezco a Gata xD Sobre el combate, puedes empezar tú como quieras =)

Habilidades utilizadas:
Don de Oscuridad (HM) [Nivel 4] [Requiere Afinidad con oscuridad]. El usuario mediante cierta concentración es capaz de emplear el poder de la Oscuridad para imbuir sus armas en elemento oscuro, no funciona en otros jugadores o npcs. Bajo el efecto de la técnica, los ataques con cualquier arma (Ataque con Armas Blancas) que porte el usuario pasan a ser afines a Oscuridad durante un turno. Las armas que se ven afectadas por la oscuridad son inmediatamente rodeadas por una energía siniestra, y la habilidad solo puede ser aplicada en un arma a la vez.

NigroCura (HM) [Nivel 7] [Requiere Poder Mágico: 8; Afinidad a Oscuridad]. Versión oscura del propio hechizo Cura. El hechizo tiene las mismas características que la habilidad Cura (Cura las heridas más leves y alivia un poco la fatiga) si es aplicado en otros Jugadores/Npcs de cualquier afinidad elemental, sin embargo, en aquellos afines a Luz la habilidad reducirá su efecto a la mitad, y en aquellos afines a Oscuridad se potenciará levemente, recuperando más Vit de lo que un Cura común hubiese curado
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Soul Eater » Mié Abr 16, 2014 3:38 am

Sonrío salvajemente al ver como la sangre mana de la herida de la chica y como esta cae al suelo.

Me dispongo a saltar sobre ella, a asesinarla. Se siente tan bien el tener la vida de otra persona en tus manos. Tan... ¿superior? ¿poderosa? ¿fuerte? Sé que la mano no me va a temblar en absoluto por acabar con otra persona. Ya he comprobado que no me importa lo más mínimo. Puestos a matar o a morir, tengo claro a cual de las dos partes quiero pertenecer.

Pero parece que no soy la única que pretende luchar por su vida.

Con tan solo alzar su mano, ella envía una bola de oscuridad que impacta en mi pecho y me hace atravesar toda la habitación hasta que choco contra la fuente. Incluso a pesar del golpe, no puedo evitar que las comisuras de mis labios se curven en una especie de sonrisa, que debido al dolor, parece más bien una mueca. ¿Oscuridad? No puede hacerme daño. En mi corazón ya hay demasiada como para no sentirla como algo propio.

El agua empapa lentamente mis ropas, volviéndolas pesadas y ralentizando mis movimientos. Al levantarme, un escalofrío me recorre al sentir el frío viento contra mi piel húmeda y la tela mojada. Sin embargo, también me despeja. Sé que no es bueno luchar en estas condiciones. Como suele decirse, la letra con sangre entra y las palizas en los muelles me han enseñado bien la lección. Pero ahora no tengo muchas opciones para escapar.

La otra chica también se pone en pie, y tras decir la palabra "nigrocura" su cuerpo reluce rodeada de un aura violácea. Entrecierro los ojos, mientras veo como el sangrado se reduce por momentos. No es justo. Eso es trampa. Pero, ¿desde cuándo la vida es justa? ¿Y acaso no haría yo trampas si tuviera la oportunidad? Ya lo creo.

Salgo con agilidad de la fuente, mientras cambio mi daga por la llave espada, observando como la chica se acerca hacia mí. —¿¡Cómo te has atrevido…!?— pregunta evidentemente furiosa. Sonrío ampliamente, aunque no es una sonrisa alegre. No deja de haber algo divertido en estar por una vez en el otro lado, en ser yo la que saca de sus casillas a otra persona, en ver como la ira la consume por dentro. Sin embargo, la tensión y el miedo no me dejan disfrutar plenamente de la situación.

Pero a pesar del miedo, por una vez, no me encuentro... aterrorizada. Una ligera excitación recorre todo mi cuerpo, un sentimiento salvaje que me embarga por completo. Como un animal enloquecido por la sangre, siento una auténtica necesidad de pelear. De sentirme viva. Ya he comprobado que no es imbatible, que puedo hacerle daño... y aunque tenga miedo de morir, sé que al menos esta vez tengo alguna posibilidad de salir con vida.

Y en el peor de los casos, si he de morir, prefiero que sea así, luchando por cada segundo y por cada gota de aire que respiro. Morir a manos de un rival digno, en un combate donde al menos tenga una posibilidad. No a manos de un borracho de taberna o de un maestro que me despache con los ojos cerrados...

Aunque, para qué engañarme, sí que me aterra la muerte... y precisamente por eso, tengo que luchar. Es irónico.

No puedo creer que te quieras ir teniendo al Maestro Ryota como mentor…

Esas palabras me desconciertan un poco. No entiendo qué quiere decir con eso, pero en seguida aparto esos pensamientos de mi mente. Tal vez sea una treta para hacerme perder la concentración, o tal vez hable en serio. Realmente, no me importa demasiado.

Pues Gata, yo me llamo Saeko. Recuérdalo bien, porque será el nombre de quién acabará con tu vida.

Qué presentación tan épica. Es ridículo. Si muero no voy a recordar nada de esto y mucho menos su nombre. Morir consiste en eso: es el fin. Para lo bueno y para lo malo. De cualquier forma, no conviene vender la piel del gato antes de cazarlo. Todavía tenemos que cruzar las espadas.

Don de Oscuridad.— exclama la tal Saeko, haciendo que su llave espada, que ahora que puedo verla compruebo que tiene una forma extraña, como si de un pico se tratara, se bañe en sombras. -No aprendes, ¿verdad? No vas a lograr nada con oscuridad... tal vez no seamos tan diferentes- Ese último pensamiento me desagrada enormemente, así que me lanzo al ataque, tratando de ignorarlo.

Intentando no darle tiempo a reaccionar, corro hacia ella esgrimiendo la llave espada, preparada para golpear. El aire, el cansancio, el esfuerzo, el agua... todos mis sentidos se centran en el combate, olvidando todo lo demás. La ropa me pesa, y sé que voy a actuar más lenta, así que solo me queda contar con el elemento sorpresa.

Cuando llego junto a ella, hago un amago de ir a golpear con la llave espada hacia la derecha, pero realmente, lo que hago es lanzar una patada para tratar de volver a derribarla o, al menos, hacer que el dolor la retrase durante unos instantes, en los cuales aprovecho para girar y golpearle en el lateral izquierdo con la llave espada. Nada más hacer esto, retrocedo rápidamente, como un animal que golpea y se retira, preparándome para rechazar la embestida que tengo claro que se producirá.
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Tsuna » Jue Abr 17, 2014 4:33 pm

Gata salió de la fuente totalmente empapada y sonriente, cosa que interpreté como un desafío hacia mí misma. Me quedé quieta, esperando a que esta diese el primer movimiento, ¿huiría?, ¿o por el contrario seguiría persistiendo? No tardé en comprobarlo.

La Aprendiza se lanzó a por mí con ese rostro arrogante, ¿con quién se creía que estaba jugando? La muchacha intentó engañarme propinándome una patada, que no me costó bloquear, sin embargo el duelo no quedó ahí, ésta me golpeó con su Cadena del Reino en un costado, golpe que apenas sentí. Gata retrocedió y se preparó.

Comprendí su forma se luchar y su estilo de combate al instante: atacar, retroceder y volver a atacar, como una cobarde, aunque no podía negar su valor. Puede que, después de todo, sí pensase en derrotarme. Sonreí, divertida con su actitud.

No podía permitir que saliese de allí con esas habilidades, seguramente ni tuviese permiso para visitar otros mundos, por lo que tendría que debilitarla para que entrase en razón. La chica tenía potencial, aunque me costase admitirlo.

Creo que ya entiendo por qué el Maestro Ryota se fijó en ti. Pero no puedo dejarte salir.

Sin esperar una reacción por su parte, me lancé a por ella a toda velocidad y sin vacilar, lo daría todo para dejarla inmóvil en el suelo. A pocos metros delante de ella alcé mi Llavero, de forma que pudiese propinarle un corte vertical con el filo de mi arma, desde el estómago hasta el cuello.

Deberías considerar un honor el estar en este lugar.

No esperé y le di una fuerte patada en el estómago, cubriéndome la bota de la sangre que resbalaba por su piel. Me impulsé rápidamente a su espalda y clavé mi arma en su costado derecho con violencia. La agarré con fuerza por el pelo y la lancé hacia adelante, avanzando yo también para pisar su rostro y clavar uno de mis tacones en su mejilla, intentando que quedase inmóvil. Sonreí ampliamente, victoriosa. Disfrutando al verla tan débil y humillada, era su castigo por haber intentado matarme y faltarme el respeto.

¿Y bien? Te ves bastante miserable ahora mismo —no dudé en burlarme de ella, era asunto suyo no volver a terminar de esa forma—. No puedo creer que seas Aprendiza del Maestro Ryota, incluso siento algo de envidia. Pero si te ha elegido es porque tienes potencial —presioné su rostro todavía más, cuanto más humillada se sintiese, mejor, más valoraría las enseñanzas de los Maestros, y por qué negarlo, estaba disfrutando mucho al verla así—. Aquí estarás más segura que ahí fuera, los Maestros te han confiado la protección de este lugar a pesar de ser débil, y si quieres mi consejo, deberías aprovechar sus lecciones para volverte más poderosa. Esta es tu nueva familia y este es tu nuevo hogar, hazte fuerte y demuestra que puedes protegerlos.

Dejé de ejercer tanta presión en su rostro para que pudiese hablar, pero no permitiría que se levantase, y si osaba atacarme por sorpresa de nuevo, las consecuencias podrían ser desastrosas para ella.
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Soul Eater » Vie Abr 18, 2014 4:26 pm

Saeko ni siquiera parece inmutarse ante el impacto de mi llave espada, en el que he puesto toda mi fuerza -Es realmente fuerte- pienso con un escalofrío. ¿De miedo? ¿De emoción? Ni siquiera yo lo tengo muy claro. Me preparo para recibir su embestida, pero esta viene acompañada de palabras.

Creo que ya entiendo por qué el Maestro Ryota se fijó en ti. Pero no puedo dejarte salir.- La miro con desconfianza, sin tener muy claro de si eso se trata de un halago o un insulto. -Entonces ya sabes más que yo- pienso, distrayéndome por unos instantes.

Unos instantes que, por otro lado, resultan fatales.

La chica se lanza hacia mí, actuando tan rápido que apenas puedo defenderme. -Debería haber atacando cuando tuve la oportunidad- me reprendo a mí misma, mientras mi mente traduce los golpes en dolor y se tiñe de rojo. Su afilada llave espada ha dibujado una rojiza raya desde el estómago hasta mi pecho, cuando finalmente y conteniendo un grito, he logrado interponer mi arma para que no siguiera ascendiendo hasta ningún punto vital.

¿Estoy sangrando?

Deberías considerar un honor el estar en este lugar.- ¿Un honor? Yo no tengo honor ni me interesa tenerlo. Aunque de cualquier forma, tampoco consideraría que recibir órdenes y palizas fuera demasiado... noble.

Caigo al suelo, golpeada por un puntapie de la chica en la herida. No puedo reprimir un grito. Trato de ponerme en pie a pesar del dolor. Me niego a rendirme ante ella. Tengo que seguir luchando, hasta mi último aliento...

Pero Saeko no me da oportunidad. Apenas puedo seguirla con la mirada, y mucho menos con el brazo. Su arma, bañada en oscuridad, parece una centellas sombría que gira a mi alrededor, amenazadoramente. A un golpe brutal en mi costado le sigue un dolor en mi cabeza y cuando quiero darme cuenta estoy en el suelo.

Otra vez.

Uno de sus zapatos, extrañamente afilados, se clava en mi mejilla. Tengo la respiración demasiado acelerada y siento que me ahogo. El corazón me late muy rápido, mientras vuelvo a sentir un extraño dolor en él. Las palabras de la chica me llegan desde muy lejos, como si no se encontrara realmente allí, sino a kilómetros de distancia.

¿Y bien? Te ves bastante miserable ahora mismo. No puedo creer que seas Aprendiza del Maestro Ryota, incluso siento algo de envidia. Pero si te ha elegido es porque tienes potencia. Aquí estarás más segura que ahí fuera, los Maestros te han confiado la protección de este lugar a pesar de ser débil, y si quieres mi consejo, deberías aprovechar sus lecciones para volverte más poderosa. Esta es tu nueva familia y este es tu nuevo hogar, hazte fuerte y demuestra que puedes protegerlos.

La cabeza me pesa demasiado y me siento realmente agotada. No logro entender sus palabras, a pesar de que me queman por dentro. ¿De qué cuento de hadas ha salido esta chica? Yo no tengo familia ni hogar, ni quiero tenerlos. Bastante tengo con cuidar de mí misma, como para proteger a nadie más. ¿Por qué debería de hacerlo? ¿Quién me ha protegido a mí?

-Tal vez yo sea miserable...- logro finalmente decir, con la voz quebrada por el dolor y la ira -... pero tú no eres mejor que yo. Soy débil, y posiblemente, también cobarde. ¡Pero al menos lucho!- grito, sin importarme ya nada -Y tú, que eres fuerte, que podrías hacer lo que quisieras, te quedas aquí como un perro lamiéndole los pies a los que te dan órdenes. Yo... yo no quiero eso-

No pienso quedarme allí abajo, escuchando sus afiladas palabras, recibiendo más golpes. No es justo que personas como ella sean fuertes y yo sea débil. No lo entiendo. ¿Por qué?

Teniendo en cuenta que está en equilibrio con uno de sus pies sobre mi cara, trato de utilizar eso a mi favor. Sin importar el daño que pueda hacerme, utilizo las fuerzas que me restan para hacer un barrido con una de mis piernas, intentando derribarla. Después, derrotada finalmente, me quedo inmóvil, sin importarme si he tenido éxito o no. He llegado a mi límite y soy incapaz de hacer nada más.

Sé que no voy a poder sacar provecho de esta acción, y que solo servirá para enfadarla todavía más. Y teniendo en cuenta que no voy a poder defenderme, tal vez no haya sido lo más inteligente. Pero es un último acto de orgullo, lo mínimo que me debo a mí misma para no odiarme más de lo que ya lo hago...
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Tsuna » Vie Abr 18, 2014 10:37 pm

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Saeko quería decir que Gata tenía "potencial", no "potencia", parece que se me escapó en mi último post la última letra y no la incluí dentro del código de colores. Pero en fin, imagino que me habré ganado el odio eterno de Gata xD



Tal vez yo sea miserable… —empezó a relatar, a lo que yo me quede en el sitio, escuchando sus palabras y atenta a cualquier cosa que pudiese intentar hacer por sorpresa, seria. Después de esa situación tan peligrosa por la que me hizo pasar, no tenía razones para confiar en ella y dejarme llevar por sus discursos— ... pero tú no eres mejor que yo. Soy débil, y posiblemente, también cobarde. ¡Pero al menos lucho! —¿Y se suponía que yo no luchaba por mis objetivos? No sabía nada de su historia, ni de su vida pasada, pero aquella chica parecía bastante deprimida consigo misma. Me aparté un poco al sentir lástima por ella, puede que, a fin de cuentas, sí me hubiese pasado tres pueblos dejándola en ese estado— Y tú, que eres fuerte, que podrías hacer lo que quisieras, te quedas aquí como un perro lamiéndole los pies a los que te dan órdenes. Yo… yo no quiero eso. —me quedé de piedra al escucharla, ¿lamiéndole los pies a los Maestros? Que les fuera fiel y los necesitase para cumplir mis objetivos, era otra cosa

Pero… ¿a quién intentaba engañar yo? Claro que hacía eso, mis objetivos eran los suyos, y sí, se me podía comparar con un animal, pero les debía mi vida. No podía ni quería traicionarlos. Me iba a apartar de Gata para dejarla agonizar sola cuando intentó hacerme perder el equilibrio, afortunadamente la tenía bien calada, no iba a tragarme otra de sus tretas, por lo que salté hacia atrás al instante. La observé con impotencia, yo no iba a continuar aquel combate, pero ella seguía insistiendo en atacar. Al final no había aprendido nada, ni incluso recibiendo una paliza. Suspiré.

No aprendes, ¿verdad? —pude ver que ésta cesó en su intento de ofrecer resistencia, una novata de su nivel no tendría más fuerzas para continuar. Avancé hacia ella y, una vez a su altura, alcé mi Llavero, dispuesta a sanar sus heridas. Me había cansado de hablar y combatir con ella, si quería suicidarse, era su problema. No pensaba hacerme responsable a partir de entonces— Ni… Nigro… Ag. —sentí una punzada en la cabeza, la cual me obligó a retroceder y llevarme la mano libre a mi frente

Había utilizado mucho Poder Mágico y muchas habilidades seguidas, no me quedaban fuerzas para volver a emplear un hechizo de esa categoría. Una lástima para ella, que quizás muriese desangrada. Sin embargo, quería dejarle las cosas claras antes de que se fuese al otro mundo.

Escucha, deberías estarme agradecida por haber impedido tu intento de suicidio. Si no me importases lo más mínimo, te habría dejado salir. —cogí aire y la señalé, sin apartar mi mirada de su cuerpo masacrado, desmaterializando mi Llavero— ¿Qué no quieres que te den órdenes? Je, ¿y por qué estás aquí? ¿No te lo comentó Ryota cuando te entregó la Llave Espada? Hay que trabajar para poder comer —¿Acaso esa niña quería vivir de los Maestros sin hacer nada por ellos? Yo no iba a tolerar Aprendices así en nuestro bando, y era algo que le quería dejar claro; no vivíamos en una guardería—. Ya te lo he dicho, si eres débil aprovecha sus enseñanzas y sirveles. ¡Te han dado una oportunidad para hacerte más fuerte! —sentí cómo empezaba a salirme de mis casillas, por lo que decidí dejarlo

Me giré y vi a un Moguri entrando en la sala, un golpe de suerte para Gata.

—me dirigí a la criatura, completamente seria y en cierto modo, enfadada—. Trae una Poción y cura sus heridas, rapidito.

Empleé un Doble Salto para saltar los escalones y alcanzar la entrada de la Biblioteca, si quería hacerse más fuerte, tendría que empezar por conocer los hechizos y los elementos básicos. Me sorprendía que una novata así hubiese sido capaz de resistir mis ataques, puede que su magia afín fuese la Oscuridad. Por otra parte, en una zona cercana a Gata surgió del suelo lo que le parecería un ser de color morado, con ojos rojos y serio. La pequeña criatura, llamada Gengar —nombre desconocido para Gata— se sentó en el suelo, sin apartar su vista del cuerpo de la joven.

Tú te lo has buscado. ―comentó, como sabiendo de antemano que por su actitud yo reaccionaría violentamente y le daría una paliza

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Imagen


Me adentré entre las columnas de libros, guiándome por la luz de la pequeña vela que tenía encendida sobre la mesa. Una vez allí, cogí el libro “El Poder de la Magia” por la misma página que lo había dejado. Salí de nuevo hasta la zona de la fuente, donde pude ver a Gata ya algo más recuperada, junto a mi pequeñín. El Moguri se estaba retirando, por lo que me limité a ignorarlo. Me aproximé a ella y le puse el libro delante de sus narices para que lo viera bien.

¿Quieres hacerte más fuerte? Pues empieza a leer —enfadada, agarré la taza que había dejado junto a la fuente y me senté en los escalones, observando su reacción—. Tienes razón en eso que has dicho, pero tengo mis motivos para… como tú dices… lamerles los pies. Y yo no soy poderosa, de hecho, muchos en este castillo me superan. —terminé sin apartar mi mirada de ella, recordando a Shinju, a Ragun, a Andrei, a los propios Maestros… todos me superaban con creces, ¡yo no era tan fuerte como ella me pintaba!

La miré con rabia, no soportaba su actitud, pero no podía tampoco hacer más por ella.

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Edit para dejar el código de colores de Gengar:
―[color=#7C66B2][b]
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Soul Eater » Sab Abr 19, 2014 11:18 pm

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Vale, gracias. Y no pasa nada, Gata odia a todo el mundo por definición y no se extraña de que le peguen palizas XD


Todo está muy oscuro a mi alrededor. Las sombras cubren mis ojos como un velo negruzco, impidiéndome ver con claridad. El suelo, bajo mi cuerpo, es asombrosamente frío y extrañamente blando. Mi cabeza parece colgar hacia un vacío infinito.

Respirar es cada vez más complicado.

Una pizca de consciencia que todavía permanece en mi interior parece gritarme que me estoy desmayando. Trato inútilmente de despejarme. Si me hundo ahora en las tinieblas es probable que nunca vuelva a despertar.

Oigo la voz de Saeko resonando en mis oídos, como un lejano eco que reverbera en una gruta sin fondo —No aprendes, ¿verdad?

Es cierto, supongo. En todo este tiempo no he aprendido nada. Absolutamente nada. Tal vez por eso soy incapaz de hacerme fuerte. Repito instintivamente las mismas acciones una y otra vez. Sin pensar, sin juzgar.

Ni… Nigro… Ag.

Sus palabras me parecen cada vez más lejanas. Más difusas. Más imperfectas.

¿Intenta volver a curarse? ¿Para qué, si no he conseguido volver a herirla? ¿Y por qué no ha podido terminar? Me pregunto que está ocurriendo al otro lado de la densa cortina que flota por encima de mis pupilas.

Escucha, deberías estarme agradecida por haber impedido tu intento de suicidio. Si no me importases lo más mínimo, te habría dejado salir.

-¿Agradecida? Me has impedido salir porque te considerabas con derecho para ello y ya está. Pare sentirte bien contigo misma.- Los pensamientos surgen independientes por completo a mi voluntad, a mi decisión. Palabras de un discurso que pese a compartirlo, no puedo considerarlo como propio.

¿Qué no quieres que te den órdenes?

-No

Je, ¿y por qué estás aquí?

Realmente es una buena pregunta. Yo también me la he hecho varias veces. –En parte, porque me amenazaron, supongo. En parte, porque pensaba que esto sería otra cosa. En parte, porque no me habéis dejado marcharme. En parte… ni yo misma lo sé.

¿No te lo comentó Ryota cuando te entregó la Llave Espada?

Ryota. ¿Cuántas veces ha pronunciado su nombre? Demasiadas para lo que es normal. ¿Qué le pasa a esta chica con él?

Más que el momento en el que me entregó la llave espada, recuerdo el momento en el que me atrapó. Le resultó tan fácil, tan sencillo. Nunca había conocido a alguien así. Era realmente fuerte… le envidio y le temo, sin poderlo evitar. Me pregunto si también le admiro, de alguna manera.

Hay que trabajar para poder comer

-No es la única forma…- me pregunto como se las habría arreglado Saeko en las calles de Port Royal. Me habría gustado verlo.

Ya te lo he dicho, si eres débil aprovecha sus enseñanzas y sírveles.

-Parece que eso conmigo no funciona…- No he recibido apenas “enseñanzas” como ella dice, y si lo he hecho, ni siquiera las he asimilado. Tal vez el problema esté en mí, después de todo. Soy incapaz de aceptar nada que provenga de mis enemigos… y lamentablemente, todo ser vivo lo es.

¡Te han dado una oportunidad para hacerte más fuerte!

¿Realmente eso es cierto? No sé por qué, pero lo dudo mucho. Dudo de todo y de todos, incluso de mí misma.

Y de cualquier forma, ¿para qué gasta saliva conmigo? Ya me ha pegado una paliza. Ya ha acabado conmigo. ¿Qué pretende? ¿Torturarme? ¿Sentirse bien consigo misma, salvando un alma perdida? ¿Hacerle un favor a Ryota, del que no para de hablar? ¿Qué es lo que quiere? Me duele la cabeza de escucharla. Solo quiero descansar en paz.

Tú. Trae una Poción y cura sus heridas, rapidito.

¿A quién le habla? ¿A quién se refiere? Estoy tan cansada…

... ¿qué?

Una agradable sensación recorre todo mi cuerpo, a medida que el dolor comienza a remitir poco a poco. La niebla parece disiparse a mi alrededor y el techo de la habitación comienza a dibujarse sobre mi cabeza. Mis sentidos comienzan a volver a la normalidad. El suelo es deliciosamente fresco y sólido bajo mis palmas abiertas y sudorosas.

Un moguri, una de esas extrañas criaturas, me mira fijamente, con ese ridículo pompón. ¿Me ha…? ¿Me ha curado? Sin apartar la vista de él, que parece sorprendido por mi actitud, me llevo la mano al vientre, donde la horrible herida debería estar todavía sangrando.

Sin embargo, no siento dolor. Mis manos no encuentran nada aparte de la lisa superficie de mi piel, manchada de rojo. No termino de entenderlo. ¿Saeko le ha pedido que me cure? Busco a la chica con la mirada, pero parece haberse esfumado por completo.

-¿Estás bien, kupo?- vuelvo a posar la vista en él, sin prestarle la menor atención. No me interesa en absoluto. No siento nada parecido a la gratitud hacia él. Solamente ha cumplido órdenes.

-¿Eh…? Lárgate- añado al ver que parece tener intención de seguir importunándome. Muy enfadado, el pequeño ser comienza a alejarse, rezongando cosas contra mí. Es lo de menos.

Tú te lo has buscado.

Me giro rápidamente, para descubrir a un extraño ser violáceo surgiendo del suelo. Nunca había visto a un ser semejante. Le miro con visible desconfianza, ignorando sus palabras, para las que no tengo respuesta. Son una verdad demasiado grande como para que incluso yo traté de ignorarla.

-¿Qué… eres? ¿Qué quieres?- le pregunto, totalmente sorprendida. ¿Atraviesa las paredes? Me recuerdo que puedo invocar la llave espada a cualquier amenaza y me contengo para empezar otro enfrentamiento. Ya he tenido bastantes golpes por hoy.

Además, Saeko vuelve a acercarse, y no quiero tener dos frentes abiertos. La chica trae un libro en las manos y no parece inmutarse en absoluto por la presencia del ser. ¿Lo conoce? Si es así, eso lo convierte en algo todavía mas peligroso, sea lo que sea.

La miro sin decir palabra mientras se acerca, sin molestarme en ponerme en pie. Mi mirada sigue cargada de desconfianza, pero también de una pizca de incomprensión… que se convierte en la emoción dominante cuando me tiende el libro con violencia. ¿Me está amenazando con el libro?

¿Quieres hacerte más fuerte? Pues empieza a leer— Tomo el libro maquinalmente, totalmente sorprendida. Sus últimas acciones han sido tan extrañas que comienzo a preguntarme si la pelea le ha afectado de algún modo. —Tienes razón en eso que has dicho, pero tengo mis motivos para… como tú dices… lamerles los pies. Y yo no soy poderosa, de hecho, muchos en este castillo me superan. — Termina, sentándose y sin apartar la mirada de mí. No puedo creerlo, me está dando explicaciones… ¿o se las está dando a sí misma?

-¿Qué estás haciendo?- no puedo evitar preguntar, sin mirar el libro -¿Por qué me has curado? Podrías haberme dejado morir. Ni siquiera habrían descubierto que habías sido tú.- Realmente, esa simple acción me ha asustado más que todas sus amenazas juntas. Mientras me atacaba podía predecirla, estaba actuando de acuerdo a lo que yo pensaba sobre ella. Sin embargo, ahora se ha salido de mi esquema, no entiendo como se comporta y no puedo imaginar que es lo que quiere de mí. Y lo desconocido es aquello que más temor genera.

-¿Y por qué ibas a ayudarme a hacerme más fuerte?- añado a mi retahíla de preguntas. Eso es todavía mas extraño. -¿Y cómo voy a hacerme más fuerte con un libro, de cualquier forma?- añado sin dejar de mirarla con desconfianza.

Aun así, la curiosidad es más fuerte, y no puedo por menos que echar una ojeada. Vuelvo a sentir un pinchazo en el corazón al mirar las letras… otra vez. Vuelvo a ignorarlo, concentrándome en lo que está escrito.

El Poder de la Magia escribió:... stos pueden ser sentidos por las personas afines a un elemento concreto, recorriendo el Poder Mágico cada milímetro de su cuerpo, otorgándole poder que se manifestará físicamente gracias a su concentración. Es necesario un exhaustivo entrenamiento para alcanzar magias avanzadas.

Hasta ahora hemos catalogado todos los elementos mágicos posibles en la naturaleza y el cosmos:

Nada.
Espacio.
Viento.
Hielo.
Tierra.
Ilusión.
Luna.
Fuego.
Agua.
Tiempo.
Natura.
Rayo.
Luz.
Oscuridad.
No elemental.


No todos los seres vivos nacen con un elemento afín, es entonces cuando se ha supuesto el caso “No elemental”. Sin embargo, es en los elementos Luz y Oscuridad donde se encuentran las mayores diferencias. Por lo general, para que una persona afín al elemento luminoso alcance todo su potencial ha de estar sujeta a fuertes convicciones, a un corazón que brille ante todos los demás, mientras que las personas afines a las sombras suelen tener experiencias tristes o siniestras, estando siempre sus acciones al borde de lo legal o moralmente establecido…


“Experiencias tristes o siniestras”… mis dedos se crispan ligeramente mientras aferro el libro. Supongo que hay algo de verdad en todo eso. “Acciones al borde de lo legal o moralmente establecido…” ¿Moral? Vaya palabra estúpida. Dudo mucho que esos afines a luz tengan muchos reparos en matar a quién consideren un enemigo.

Vuelvo a mirar a Saeko. Ella parecía usar principalmente poderes oscuros. Me preguntó qué es lo que ella oculta. –Bien, ya lo he leído- digo bruscamente. Tampoco es que tuviera mucha opción, después de todo. Ya he visto con qué facilidad puede derrotarme. –No noto ninguna diferencia-
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Tsuna » Mar Abr 22, 2014 8:25 pm

¿Qué… eres? ¿Qué quieres? —Gengar lamentablemente no respondió, puede que ni siquiera él tuviese respuestas, al menos, a la primera pregunta. Respecto a la segunda…

Te estoy vigilando. Hasta que Saeko vuelva. ―y continuó sentado hasta que aparecí en escena

Yo observé a Gata desde los escalones, con la cara apoyada sobre mi diestra y sujetando la taza en mi siniestra. Me encontraba agobiada por lo sucedido, necesitaba calmar de algún modo esa tensión por la que me había hecho pasar. No paraba de rememorar en mi mente ese intenso dolor que casi me arrebató la vida en la misma puerta, hasta terminar por perderme en mis pensamientos.

Estaba segura de que esa tal Gata tenía potencial, y por ello la había elegido el Maestro Ryota, sin embargo, le faltaban muchos modales y educación; era salvaje y maleducada. ¿Quién no me iba a asegurar que no nos traería problemas en el futuro?

¿Qué estás haciendo? —dijo de pronto, llamando mi atención por completo, ¿no era obvio acaso lo que hacía? Estaba intentando que aprendiese los elementos básicos— ¿Por qué me has curado? Podrías haberme dejado morir. Ni siquiera habrían descubierto que habías sido tú. —¿De verdad que seguía sin comprenderlo? Suspiré ante su poca capacidad de razonamiento, pensando cómo responder, lo mejor sería ser directa y decirle todo con pelos y señales— ¿Y por qué ibas a ayudarme a hacerme más fuerte?

¡Sigues sin entender nada, ¿verdad?! No puedo matarte porque eres compañera mía, ambas pertenecemos a este lugar, Bastión Hueco, y los Maestros confían en ti. Ya te lo he dicho antes, este es tu hogar y yo no voy a seguir tolerando ese comportamiento tuyo tan rebelde. —esperé ser clara. No podía matarla, los Maestros la necesitaban para cumplir sus objetivos. Y también tenía que admitir que sentí algo de pena por ella, pero eso no pensaba decírselo

¿Y cómo voy a hacerme más fuerte con un libro, de cualquier forma?

Antes de siquiera dejarme responder, Gata comenzó a leer, por lo que tuve que guardarme mi explicación. Confiaba en que ella solita pudiese comprenderlo. ¡Seguro que ni siquiera sabía cuales eran las afinidades básicas!

Mientras esta seguía leyendo, me percaté de lo incómoda que me sentía dentro de mis abrigos. Observé con horror cómo eran recubiertos por grandes cantidades de sangre, y todavía sentía un pequeño hormigueo en la zona donde me clavó el puñal. Posiblemente la cicatriz no se curase en unos días, y tenía que lavar la ropa, y en el peor de los casos, tirarla a la basura por el agujero que se había formado con la puñalada.

¡Maldita niña insolente! La de problemas que me has dado en una noche, con lo tranquila que estaba yo leyendo…

Era mi obligación salvarla por los motivos ya argumentados, muy a mi pesar.

Bien, ya lo he leído. No noto ninguna diferencia. —me llevé la mano libre a la frente, cabizbaja e incrédula por lo que acababa de escuchar. ¿De verdad pensaba en hacerse fuerte físicamente leyendo? ¡Pero si no tenía ni idea de nada!

Comencé a dudar de los motivos del maestro para haber reclutado a semejante muchacha, pero si conseguía desarrollar todo ese potencial, temía que pudiese sobrepasarme sin problemas. Me levanté, entre seria y enfadada por su poco intelecto, para dirigirme a su lado y agarrar el libro yo misma y quedarmelo de nuevo. No dudé en mirarla por encima del hombro.

Vamos por partes —comencé a relatar, alejándome de ella y caminando por la sala para intentar concentrarme—. Esta página muestra los diferentes tipos de afinidades que existen. Imagino que incluso tú tendrás una afinidad, yo por ejemplo soy afín a la Oscuridad, y por cómo has resistido mis ataques, sospecho que tú también te encuentras en mi situación. —la miré con frialdad, intentando no perder la paciencia por sus escasos conocimientos

Ignorando sus posibles comentarios, proseguí, confiando en que sus dudas se aclarasen con mis posteriores explicaciones.

>Existen muchas formas de volverte más fuerte. Puedes destacar en la magia, puedes destacar en tus capacidades físicas, o bien aprovechar ambas, como es mi caso —la miré de nuevo, asegurándome de que seguía mi explicación—. Normalmente los Maestros te someterán a una prueba para averiguar tu afinidad, aunque siendo tú dudo que sobrevivas —le comenté con dureza, recordando la misma Demostración por la que yo misma tuve que pasar. Todavía una gran cicatriz se me marcaba en el brazo a causa del corte con mi propia katana. Me daba igual cómo se pudiese sentir, o si mis palabras la ofendían, pero era la verdad, ¡estaba muy verde! Alguien como Light, o incluso Nadhia, podrían tumbarla con un solo dedo. Lo mejor sería hacerle una pequeña prueba—. Y una vez sepas tu afinidad, tendrás que averiguar cómo quieres desarrollarte. Has comprobado en tu piel lo veloz y fuerte que soy físicamente, pero también me gusta aprender hechizos.

Cerré el libro, asegurándome de que el marcador quedaba por dicha página, que pensaba retomar al día siguiente, y lo sujeté en la misma mano que la taza, mientras alzaba la otra e invocaba una Flama Tenebrosa.

Este es el hechizo más básico del elemento Oscuro. Una Flama Tenebrosa. ¿¡No es fascinante!? Ahora intentalo tú. —comenté emocionada, observando mi propio hechizo

Me quedé en trance, observando los tonos púrpuras que mi hechizo desprendía. En ese momento llegué a la conclusión de que la Oscuridad era tan bella como temible.
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Soul Eater » Mié Abr 23, 2014 8:34 pm

El libro es, prácticamente, arrancado de mis manos por Saeko, que tiene esa mirada tan característica de los que se creen superiores, y piensan que eso ha quedado demostrado. Bueno, no puedo negar que podría matarme cuando quisiese, pero aun así sus comentarios me resultan extrañamente inocentes.

-¿Eres compañera mía? ¿Las dos pertenecemos a este lugar? ¿Los Maestros confían en ti? ¿Este es tu hogar?- Me resulta totalmente increíble. Lo dice con absoluta seguridad, como si realmente creyera en sus propias palabras. Es tremendamente… ¿irónico? Me pega una paliza y luego comienza a hablarme de compañerismo. Y lo pero es que ni siquiera se trata de hipocresía. Es como si viviéramos en realidades diferentes.

Supongo que es más sencillo adoptar esa forma de pensar: aceptar que las paredes que te encierran no son mas que muros que te protegen; que las órdenes que te dan no son una muestra de las superioridad del otro, sino de la fe que tiene en ti; que a fin de cuentas, no estás totalmente solo en la vida y tienes un lugar al que regresar.

Todos estamos solos, desde que nacemos hasta que morimos. Nadie va a ayudarnos nunca, ni a protegernos, simplemente por el mero hecho de que nosotros tampoco nosotros vamos a hacer nunca nada por los demás. Podemos disfrazar nuestro egoísmo y nuestros instintos, pero siempre permanecen allí, bajo la superficie, latiendo débilmente, esperando a despertar.

Ella puede interpretar las cosas como quiera. De hecho, tiene suerte por pensar así. Yo también querría creerlo, pero simplemente no puedo. La vida de las calles me ha enseñado que soy yo quién está en lo correcto.

Tal vez sea el cansancio lo que ha hecho volar mi mente, o tal vez simplemente es que sus palabras me han dolido mas que sus golpes y han reabierto heridas que pensaba que ya tenía cerradas. Me esfuerzo por volver a la tierra, y alejarme de esos pensamientos sombríos.

-… yo por ejemplo soy afín a la Oscuridad- ¿de qué me está hablando? Procuro mantener mi rostro imperturbable, para que no note que no la he estado escuchando. Bastante enfadada parece estar ya como para que encima le de otro motivo más para odiarme. Y aunque no quiera admitirlo, me interesa lo que dice. Tal vez pueda sacarle provecho en algún momento. –y por cómo has resistido mis ataques, sospecho que tú también te encuentras en mi situación.

¿Afín a Oscuridad? No me sorprendería en absoluto. En mi interior solo siento sombras y tinieblas, y me siento bien protegida por ellas, donde parece que nadie puede encontrarme. La gente se ciega en las penumbras y así, puedo ocultarme de su mirada.

Y parece que tenía razón, ella también tiene… ¿qué palabras usa ella?... afinidad a Oscuridad. No me sorprende en absoluto, aunque no deja de ser extraño que coincidamos. En algunas cosas, no puedo evitar comprender sus acciones e incluso me parece que nos parecemos en algo. En otras, me ocurre todo lo contrario, me parece estar hablando con una persona totalmente desconocida, con la que no comparto siquiera el idioma.

-Existen muchas formas de volverte más fuerte.- continúa ella, sin ser consciente de mis pensamientos -Puedes destacar en la magia, puedes destacar en tus capacidades físicas, o bien aprovechar ambas, como es mi caso.- Estoy a punto de esbozar una sonrisa sardónica. Por mucho que pueda ser verdad, parece que le gusta echarse flores. -Normalmente los Maestros te someterán a una prueba para averiguar tu afinidad, aunque siendo tú dudo que sobrevivas.

Eso sí que me toca más la fibra sensible. –Sé sobrevivir mejor de lo que te crees- digo bien alto y volviendo a enfadarme, aunque ella parece ignorarme por completo y sigue con su discurso. ¿Quién es ella para hablar de supervivencia? Soy yo la que ha estado viviendo sola durante años. Que se limite a hablar del combate, que es donde ella puede tener algo que decir.

-Y una vez sepas tu afinidad, tendrás que averiguar cómo quieres desarrollarte. Has comprobado en tu piel lo veloz y fuerte que soy físicamente, pero también me gusta aprender hechizos.- alzando una mano, vuelve a convocar la extraña bola de oscuridad con la que ya me ha golpeado hace unos cuantos minutos. -Este es el hechizo más básico del elemento Oscuro. Una Flama Tenebrosa. ¿¡No es fascinante!? Ahora inténtalo tú.

¿Que lo intente yo? ¿Y cómo quiere que lo haga? Yo no sé hacer magia ni cosas raras. La observo mientras ella admira su propio hechizo con la mirada perdida. Tan perdida que me dan ganas de aprovechar que está distraída para acabar con ella en ese mismo instante… pero desecho la idea casi al instante. Todavía está ese extraño bicho morado vigilando, y no quiero descubrir que capacidades tiene. Seguro que ninguna buena.

-Yo…- me miro la mano, que me parece todavía más pequeña y escuálida de lo normal –Yo no sé hacer magia ni nada por el estilo.- me dan ganas de morderme la lengua. Odio tener que reconocer mi incapacidad delante de Saeko. Pero no puedo negarlo, es verdad, siento las sombras en mi interior, pero no tengo ni idea de cómo pasar de esa extraña sensación a modificar la realidad a mi alrededor. Cierro el puño con fuerza, notando como mis uñas, demasiado afiladas se clavan en mi palma.

¿Por qué tengo que ser tan débil?

-No gastes saliva. Ya has visto que no aprendo.- añado, algo desesperada conmigo misma a pesar del aspecto indiferente que le muestro, aprovechando para devolverle sus propias palabras. –Yo no me sé trucos de esos. Lo mío es golpear y salir corriendo…- añado en voz baja, más para mí que para ella. –O mejor dicho, salir corriendo y golpear cuando no tengo otra opción- pero eso último no se lo pienso decir a ella, así que lo mantengo a buen recaudo en las profundidades de mi mente.

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Gata se encuentra a nivel 2, todavía no puede lanzar siquiera una Flama Tenebrosa XD
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Tsuna » Mar May 06, 2014 12:16 am

Yo… —comenzó a relatar, llamando por completo mi atención. Alcé una ceja, escuchando atentamente sus palabras y manteniendo el hechizo en mi mano— Yo no sé hacer magia ni nada por el estilo. —bufé y cerré mi mano, consiguiendo que el pequeño hechizo desapareciera

Apoyé ambas manos en mis caderas y la miré resignada, definitivamente, era un caso perdido, no importaba lo que me esforzara en enseñarle lecciones de combate o teoría sobre magia.

De verdad, eres un cas-

No gastes saliva. Ya has visto que no aprendo —y se atrevió además a interrumpirme, cuando solamente quería dejarle claro que en ese estado no servía para nada. Porque esa era la verdad—. Yo no me sé trucos de esos. Lo mío es golpear y salir corriendo... —¿trucos? No eran trucos, sino hechizos. ¡Era magia! Sólo bastaba con leer un par de libros y entrenar

Suspiré y me llevé una mano a la frente, decepcionada con la muchacha. Parecía que mi explicación no le había servido de nada. Al menos tenía el consuelo de haberla iniciado en este mundo; le había quitado un gran peso de encima al Maestro Ryota, sin duda.

Escucha… si tan mal se te da la magia, puedes centrarte en lo físico. Pero te advierto que ahí afuera no durarás nada sin magia. —finalicé con una mirada seria y cargada de superioridad, por supuesto, yo conocía lo peligrosos que podían llegar a ser los Sincorazón, incluso los Aprendices del bando enemigo

Tras unos segundos de silencio, caí en la cuenta de que se había hecho muy tarde, y posiblemente por la mañana me costara horrores levantarme. Para mi fortuna, había adelantado temario gracias al libro, incluso Gata me ayudó a repasar la teoría. Parecía que no todo había salido tan mal.

»Se hace tarde, y yo no pienso estar aquí toda la noche haciendo de niñera. Así que vuelve a tu habitación y entrena duro a partir de ahora. ¿Te queda claro? —me adelanté hacia las escaleras, con libro en mano y mirando con cierto asombro a Gata, todavía incrédula ante su escaso talento. Sería justo antes de entrar en la Biblioteca cuando me giré hacia ella, observándola de reojo— Sin duda, te queda mucho por aprender, novata.

Mucha suerte. ―le dijo mi pequeñín a la Aprendiza, deseándole la mejor de la suertes. A fin de cuentas, la iba a necesitar

Me adentré en la Biblioteca sin mayor dilación para apagar la luz y dejar el libro colocado en la estantería. Una vez volviese al Hall, estuviese Gata allí o no, le ordenaría a Gengar que volviese conmigo a la habitación. El fantasma obedeció sin rechistar y me fui directa a la cama, no sin antes desprenderme de mis sucias prendas, las cuales observé apenada por la gran mancha roja que se había formado en la zona del pecho, a la altura del corazón, junto con aquel agujero en la tela provocado por la puñalada.

Me acaricié además la zona en la que me había apuñalado, sintiendo la cicatriz que se había generado. La llevaría durante mucho tiempo, no me cabía duda. La misma me ayudaría a recordar que no debía confiarme con mis enemigos.

Aquella noche había sido más agotadora de lo que hubiese imaginado, pero estaba bien entrenar a los inútiles Aprendices que reclutaban los Maestros y enseñarles las normas que seguíamos allí. Y más le valía a esa cría aprender algún hechizo, de lo contrario, yo misma se los enseñaría por la fuerza.

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Si las cuentas no me fallan, este es mi séptimo post, siendo el último. Soul Eater posiblemente postee una ronda más.

Decir que me ha encantado el encuentro, de principio a final ^^

EDIT: Solo para aclarar que todos los PX van a Gengar, ¡qué cabecita la mía que casi se me olvida!
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Re: [Bastión Hueco] Te queda mucho por aprender, novata

Notapor Soul Eater » Mar May 06, 2014 2:09 am

No mantengo la mirada de Saeko por mucho tiempo. Termino desviando la vista hacia el suelo, mientras ella se lleva la mano al rostro, rindiéndose aparentemente en el esfuerzo de lograr meterme algo en la cabeza. –Qué poco aguante…- Pienso para mis adentros, con una sonrisa que no tiene nada de alegre. Yo me he tenido que soportar durante… bueno, no sé cuantos años, pero durante bastante tiempo. Y lo que me quedaba todavía…

Escucha… si tan mal se te da la magia, puedes centrarte en lo físico. Pero te advierto que ahí afuera no durarás nada sin magia.

No le replico. Ni que yo hubiera decidido no ser capaz de conjurar esa llamita negra. Aun así, ya he tentado demasiadas veces a la suerte por hoy, y prefiero irme a la cama con todos los miembros en el cuerpo. No me fío de lo que la chica puede llegar a hacer si decido volver a enfadarla.

Se hace tarde, y yo no pienso estar aquí toda la noche haciendo de niñera. Así que vuelve a tu habitación y entrena duro a partir de ahora. ¿Te queda claro?

Por toda respuesta emito un sordo gruñido. Que ella lo interprete como quiera. Si decido mejorar mis capacidades no va a ser precisamente por sus palabras. Y de nada sirve que entrene si los “maestros” no me enseñan lo que tengo que aprender.

Observo de reojo como Saeko se aleja en dirección a lo que creo que era la Biblioteca. No es que le hubiera prestado demasiada atención al lugar como para memorizar su posición, pero me parece recordar que se encontraba allí. Además, sería un buen lugar para dejar el libro.

Una vez que se ha alejado, me froto descuidadamente los hombros, para liberarlos de la tensión de haber estado sujetando la llave espada. No termino de acostumbrarme a ella, todavía me parece demasiado pesada en comparación con la daga. La voz de la otra chica vuelve a interrumpirme.

Sin duda, te queda mucho por aprender, novata.

Mi rostro se contrae en una mueca, aunque en esta ocasión comprendo que es verdad lo que dice. Magia, afinidades, elementos… son demasiados conceptos como para asimilarlos todos de golpe y porrazo. Pero bueno, los animales no tenemos que entender nada después de todo. Basta con que seamos de utilidad.

-Aunque ya hemos visto que yo no soy capaz ni de lo uno ni de lo otro…

Mucha suerte.― añade el extraño espíritu que la acompaña, antes de seguirla. No soy capaz de distinguir si lo dice en serio o si por el contrario, se está burlando de mí. Tampoco es que me importe, por otro lado.

Finalmente sola, me permito el lujo de lanzar un pequeño suspiro. Dirijo una última mirada anhelante hacia la puerta, consciente de que en este momento nadie sería capaz de detenerme si decidiera salir… Por un momento, realmente me planteo la posibilidad.

Sacudo la cabeza, y vuelvo a dirigirme hacia mi habitación, bastante más derrotado de lo que he querido admitir. No he desistido en mi propósito, sino que únicamente me recuerdo que puedo encontrar muchas oportunidades mejores para escapar. A fin de cuentas, en estos momentos no podría hacer frente ni al más débil sincorazón. Además de que necesito recuperarme de la paliza que acabo de recibir, no es de esas que se curan en dos días precisamente.

Por otro lado, vuelvo a sentir esa extraña molestia en el corazón, que me hace dirigir una mano al pecho de forma inconsciente, tratando de distinguir alguna herida. Pero sigo sin encontrar nada. Tampoco resulta aconsejable salir habiendo caído presa de un dolor de causa desconocida.

Realmente, no sé a quién intento engañar. Todo son excusas. Tal vez las palabras de Saeko me hayan influido más de lo que quiera admitir. Pese a todo, me propmeto a mí misma que eso no impedirá que trate de largarme a la menor oportunidad que encuentre, aunque no lo hago hoy.

Y mientras llega ese momento, puedo entretenerme aprendiendo a conjurar esa Flama Tenebrosa. A fin de cuentas no puede ser tan difícil, y admito que comenzar a dominar la magia no me vendría mal… Aprieto los puños con fuerza, mientras recorro los pasillos silenciosos.

Algún día seré capaz de obtener una revancha contra la extraña chica de pelo violáceo, y entonces veremos quién es el fuerte y quién es el débil. Algún día le demostraré de lo que soy capaz. Algún día…

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Fin del encuentro. Espero que os haya gustado.
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