[Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Encuentro de Malik y Fátima

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[Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Suzume Mizuno » Jue May 15, 2014 2:30 am

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Fátima: ¡Sigamos esa senda! > Perdona si te llamo amor
Malik: El monstruo que soy > Perdona si te llamo amor


Esto es un asco…

Fátima removía con desgana el estofado de su plato. Harun, sentado sobre la mesa, seguía con los ojos el hipnótico movimiento de la cuchara, que revolvía los ablandados trozos de carne. La salsa se estaba quedando helada y el dragón agitaba los bigotes con nerviosismo e irritación: odiaba la comida fría. Fátima se dijo que debería estar pendiente de que no intentara calentar el estofado con un par de llamaradas, no le fuera a quemar los dedos otra vez.

Pero, en vez de vigilar al dragoncito, apoyó la barbilla en el dorso de una mano y dejó de prestar atención al plato. El comedor todavía estaba en proceso de llenarse y, aunque Fátima había previsto acabar rápido para volver a su habitación, al final se había quedado mirando a la nada, sumida en las turbias reflexiones que no la dejaban descansar, y se le había pasado volando el tiempo.

Desde hacía un par de días no le entraba nada en el estómago y lo poco que comía le sentaba mal. Había perdido casi por completo el apetito y eso le preocupaba, porque nunca había llegado a tal estado de apatía. En Port Royal la misión la había mantenido relativamente ocupada y no había tenido tiempo para que esa semilla de miedo que se le había implantado en el cuerpo echara raíces. Pero desde que regresó a Tierra de Partida había tenido mucho tiempo. Y el ambiente general, después de todo lo ocurrido en la Red, no era precisamente distendido. Era como vivir en medio de un funeral perpetuo. La tensión era desagradable, violenta y siempre parecía a punto de estallar. Se iniciara la conversación que se iniciara, siempre acababa en lo mismo: guerra. Ronin. Ryota. Bastión Hueco.

¿Habían hecho bien o mal?

No tenía ni idea.

Pero, como había transcurrido un tiempo y no se había dado ningún asalto de Bastión Hueco, al menos no de forma directa, Fátima había empezado a calmarse. Sólo un poco. También porque había otro asunto que le traía muchísimo más de cabeza.

Tenía la impresión de que había algún dios con un truculento sentido del humor dispuesto a recordarle que lo suyo era antinatural cada vez que pensaba que podía empezar a olvidarlo.

Se mordió la lengua para contener un grito de frustración y las ganas de romper a llorar otra vez. Y recordó con viveza sus palabras.

«Oye, si me buscas... No uses mi nombre, ¿vale? Si Andrei no aparece no quiero que se sepa dónde estoy. Búscame como... Clío. ¿De acuerdo?».

Hizo un gesto agrio. Qué bienintencionada se había mostrado con ella. No sabía qué le daba más asco, si ser tan mala persona o el mero hecho de sentirse mal por… Por su existencia. Realmente había querido ayudarla, había querido comprender más de ella. La noche que volvieron de la Red se acostó pensando que tenía que ir a buscar a… a Clío —era un alivio que tuviera otro nombre. En cierta manera, siempre había sentido que se lo había robado. A pesar de que la pobre no tenía culpa de nada— para ayudarla y escucharla en todo lo que fuera necesario. Se sentía responsable, a pesar de que estaba claro que sabía apañárselas. Pero no podía evitarlo. ¡Sólo tenía días y acababa de salir de un maldito ordenador!

Eso era lo que pensaba al principio. Pero, desde que viajó a Port Royal empezó a pensar. A darle muchísimas vueltas. Tantas que comenzó a sentirse enferma.

El mundo era injusto, que era cruel. No podía creer que precisamente, de entre todas las personas habidas y por haber, hubiera sido ella la que tuviera que haberse encontrado con un doble femenino.

Esa persona, Clío, era lo que podría haber llegado a ser si las cosas hubieran salido correctamente. ¡Por dios, si tenía más talla de pecho de la que ella se habría atrevido a soñar nunca!

Pero algo se truncó por el camino y terminó por nacer como era. Un hombre desesperado por ser una mujer. Sonrió de medio lado con amargura. ¿Podía haber algo más irónico? Sabía que había muchas mujeres que darían un brazo por poder tener los privilegios de un hombre.

Harun emitió un curioso sonido, mezcla de ronroneo y silbido, y se restregó contra su brazo. Fátima le acarició la cabeza.

Tranquilo. Ya se me pasará.

En realidad no estaba convencida de que fuera a ser tan fácil. Había tenido períodos parecidos —aunque nunca desde que llegó a Tierra de Partida—, pero no tan agudos. Y es que desde que ocurrió lo de Andrei, todo había ido desmoronándose sin que pudiera hacer nada para evitarlo. Lo sucedido la obligó a plantearse seriamente que su fachada era algo temporal, que no duraría para siempre, que pronto dejaría de parecer una niña, por afeminada que fuese. Y que, tarde o temprano, los demás se darían cuenta. Sobre todo pudiendo compararla con una mujer de verdad.

No sabía cómo afrontarlo. No sabía qué tenía que hacer.

Suspiró.

Debería darse prisa, antes de encontrarse con él.

Odiaba esquivarle así. Sabía que se daba cuenta y, aunque no era la persona más expresiva del mundo, se notaba que estaba confundido. Era normal. Debía pensar que había hecho algo mal y Fátima no sabía cómo hacerle ver que él no tenía la culpa de nada.

Lo único que estaba mal era ella.


Era más consciente que nunca de su género, y de que había gente a la que no se atrevería a mirar a la cara si lo supiera. Le aterrorizaba cometer cualquier error, que la ropa no fuera suficiente para ocultar su verdadero aspecto, que le cambiara la voz, que en un entrenamiento el sudor le marcara demasiado el cuerpo. Así que empezó a dejar caer los entrenamientos con Malik, por mucho que los disfrutara, y luego evadió las clases en las que pudiera coincidir con él.

¿Por qué a él y no a Nadhia y a los demás?

Fátima sonrió con tristeza. El abrazo de la Red la había hecho muy feliz, pero, reflexionando, hizo que comprendiera que no podría levantar cabeza de nuevo si la mirara con asco. Él de entre todas las personas.

Apartó el plato de estofado, dándolo por perdido, y fue a incorporarse cuando se quedó de piedra al ver que Malik avanzaba por el pasillo de entre las mesas en su dirección.
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Tanis » Jue May 15, 2014 2:42 am

Malik abrió los ojos nada más notar la tenue respiración de Asah junto a la mejilla, pero lo hizo con desgana y a punto estuvo de apartar suavemente a la conejita para que le dejara en paz. No estaba de ánimo, aunque aún así permitió que se subiera a su pecho y se quedara ahí quieta. Quizá Asah entonces habría empezado a pincharle para jugar, pero podía notar perfectamente que Malik no quería ni hacer el esfuerzo de hacerle el caso de siempre.

Que se sentía… triste.

Despacio, Malik alzó una de sus manos y acarició lentamente el lomo de la pequeña, cerrando los ojos. Como tantas otras veces desde que volvieran de La Red, la imagen de Ronin con las manos manchadas de la sangre de Ryota estalló en la oscuridad y le hizo emitir un gruñido. Las cosas no estaban yendo nada bien, nada. El Maestro de Maestros continuaba escondido en fuera uno a saber dónde y los demás no daban señales de querer esclarecer de verdad lo que había sucedido.

Sabía que estaba siendo infantil, comportándose como un adolescente. No sabía qué hacer. La Red, la guerra, la pelea con Stelios, el viaje a Atlántica, los nuevos recuerdos…y ahora esto. Había resultado ser demasiado.

Y todo había estallado al final porque una chica le estaba… evitando.

«Pero no es una chica cualquiera. Es Fátima… ».

Ni siquiera sabía cuándo había empezado a evadirle. O sí, desde lo pasado en La Red. Ya no comían juntos, ni salían a dar una vuelta, siquiera por Tierra de Partida. Siempre se excusaba con que tenía mucho que hacer, o no le dirigía la palabra. Y aquello, tan de golpe y sopetón, sin explicaciones, sin razón de ser… le confundía y frustraba a partes iguales.

Y no era capaz de pensar más allá del: «¿Es por algo que he hecho, por haberla dejado sola en La Red?». O del: «No, otra vez no...».

Muchas noches se había atormentado él solo pensando en cosas como esas, si había hecho algo, si en el fondo no era tan interesante como los demás, si sólo había estado siendo un pasatiempo… Pensar luego en los viajes que habían hecho juntos, aunque hubieran sido pocos, le quemaba. Pensar en su promesa le rompía por dentro. E inmediatamente después se recordaba a sí mismo que Fátima no era una persona tan cruel y que en realidad algo muy gordo debía de pasarle para que ni siquiera se atreviera a pedirle consejo.

Le dolía que no lo intentara. Eran amigos y los amigos estaban para ayudarse…

«Aunque quedándome aquí, llorando como un crío, tampoco va a ayudarla».

Llevaba tiempo pensando en abordarla en serio, en no pedirle explicaciones, pero sí plantear la cuestión de que quizá no estaría mal que si quería desahogarse con alguien, él estaba ahí dispuesto a prestarle su hombro. Que no pasaba nada, que estaba bien…

Abrió los ojos de nuevo, un poco más decidido, y cogió a Asah con una mano para levantarla e incorporarse sobre la cama. No podía seguir revolcándose en su propia desgracia, dejarse vencer por emociones tan negativas. Él no era así, sino alguien seguro, audaz, que hacía mucho tiempo había aprendido que sin riesgo no existía recompensa.

«Y total, no puedo perder más de lo que estoy perdiendo ya».

Resuelto, dejó a la conejita en su habitación, haciéndola prometer que se portaría bien porque tenía cosas importantes que hacer, y salió al pasillo, en busca de Fátima. Por las manecillas del reloj, seguramente andaría comiendo ya, a pesar de que aún no era hora punta. Si era sincero, tenía hambre, pero sentarse a comer era la última cosa que quería hacer en esos momentos.

Y quizá… Si la idea que se le había ocurrido funcionaba…

Pudo visualizar a Fátima entre algunas cabezas de aprendices que ya se marchaban.

Se estaba levantando de la mesa así que tenía que darse prisa antes de que consiguiera huir. Se sentía un poco nervioso a decir verdad, si le rechazaba otra vez…

Hola —saludó cuando estuvo cerca de ella, y de Harun, el dragoncito de la muchacha—, te estaba buscando —«Bravo, Malik, muy agudo»—. ¿Tienes un momento? —«Demonios, y aunque no lo tengas, pienso perseguirte si sales corriendo». Vaciló por un segundo, indeciso—. Es que… hace bastante que no nos vemos —«Que eufemismo más bobo, estoy fino»—, y pensé que a lo mejor querrías salir por ahí, despejarte… —Contuvo mentalmente el aliento, tenso—. He oído que en Villa Crepúsculo venden ese helado… —tuvo que detenerse un segundo a pensar en el concepto—… ese que es dulce y salado a la vez. Quizá uno te anime…

>>¿Te gustaría ir? No creo que vaya a pasar nada...

No se sentía así desde que se encontró cara a cara por primera vez con Tsuniro y tuvo que hacer su pedida de mano oficial, porque nadie sabía si realmente la mujer aceptaría o no. Y si Fátima declinaba… no sabría qué más hacer. Suponía que la dejaría ir, sin más… porque no era alguien que fuera a reclamar algo que no era su asunto.

«No es mi asunto… ¿verdad?».
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Suzume Mizuno » Jue May 15, 2014 2:58 am

Hola.

Fátima apartó la vista y sintió el peso de la culpabilidad contraerle el pecho de inmediato.

Hola…—musitó, cogiendo a Harun y subiéndoselo al hombro—. ¿Todo bien, Malik? —preguntó con un hilo de voz.

¿Cómo tenía la cara de soltarle eso? Estaba claro que debía sentirse molesto, incómodo con ella. Pero, aun así, había visto que se dirigía directamente hacia donde estaba sentada. Seguramente quería aclarar las cosas de una vez por todas. Comprobó que no se había equivocado cuando le escuchó decir:

Te estaba buscando. ¿Tienes un momento?

«Claro que tengo» pensó, resistiéndose todavía a dirigirle la mirada.

Pero, aunque tuviera, ¿qué iba a decirle? No tenía ninguna excusa para explicarle por qué se había separado tan bruscamente de él a menos que le ofreciera la verdad. Y no estaba dispuesta a hacerlo. Había mantenido la esperanza —y el miedo— de que Malik pensaría que era cosa de una niña infantil y que lo dejaría correr, alejándose de ella. Pero, demonios, Malik le había dejado entrar muy dentro de su vida. Le había pedido que lo acompañara en sus viajes para recuperar los fragmentos de Abyss. Y ella había aceptado, le había dicho que sí.

Le embargaba profundo desprecio por sí misma cada vez que imaginaba lo que debía pensar Malik de su cambio de actitud. Es más, había visto en su mirada la incomprensión y el desconcierto. Y nunca había esperado verlo esas reacciones en Malik, siempre tan adulto, tan maduro, tan dueño de sí mismo.

Es que… hace bastante que no nos vemos.

Se encogió un poquito. No sabía si sentirse feliz porque Malik llegara a preocuparse porque ella se apartara o rabiosa porque todo habría sido más fácil si él no estuviera tan preocupado. Pero, entonces, le habría dolido. Se habría sentido todavía más sola y aislada. Ah, ya ni se comprendía a sí misma.

Y pensé que a lo mejor querrías salir por ahí, despejarte…

Casi sin darse cuenta, le miró, cogida por sorpresa, a pesar de que se había propuesto no hacerlo. Y se quedó de piedra al ver que Malik aguardaba su respuesta en tensión.

«Es tan bueno…».

Su primer impulso fue decirle que no, que estaba bien. Pero no dejaba de observar sus ojos, su postura, y se dio cuenta de que quería ir, de que quería aprovechar la oportunidad que Malik le estaba ofreciendo, por mucho que tuviera miedo incluso de respirar, obsesionada como estaba con todos los detalles masculinos de su cuerpo que ahora le parecían tan evidentes.

Porque… No quería que Malik terminara por darle la espalda. Incluso si ella había sido la primera en empezar todo aquello, que fuera a buscarla, preocupado, sin reprocharle nada fue suficiente.

Era tan estúpidamente egoísta que le daban ganas de llorar. Ni siquiera sabía qué iba a decirle cuando Malik quisiera saber qué estaba pasando. Pero la perspectiva de pasear con Malik, de que simplemente no se rindiera sin más hizo que se sintiera un poquito más apreciada. Lo suficiente para arriesgarse, por mucho que su conciencia le gritara a voces que estaba cometiendo una tontería.

No quería aferrarse a la esperanza de que Malik lo comprendiera.

Como no contestaba, el hombre insistió con tacto:

He oído que en Villa Crepúsculo venden ese helado… —tuvo que detenerse un segundo a pensar en el concepto—… ese que es dulce y salado a la vez. Quizá uno te anime… ¿Te gustaría ir? No creo que vaya a pasar nada…

Fátima acarició a Harun y, parpadeando con fuerza, asintió mientras esbozaba un asomo de sonrisa.

Sí, me gustaría mucho, Malik. Me gustaría muchísimo.

«Te vas a arrepentir de aceptar y lo sabes» se dijo. ¿Tanto esfuerzo evitándole, para claudicar sin más?

Pero es que… No quería que dejara de considerarla su amiga. Sólo tenía que aprender a hacer como hasta entonces, a confiar en sí misma. La gente veía lo que quería ver. Nunca pensarían que era un hombre, a menos que pasara algo parecido a lo que ocurrió en China.

Tenía que tranquilizarse, tenía que intentarlo. Una vez más. Si conseguía superar esa prueba con Malik, entonces, esperaba poder retomar la confianza en sí misma. Con todo, sabía que, por mucho que consiguiera seguir fingiendo, ya nada sería como los dos años anteriores.

Ya nada sería igual.

Malik… —murmuró mientras se dirigían fuera del comedor—. Lo siento mucho. De verdad, es que…

Se quedó sin voz. Cualquier excusa le sonaba demasiado vacía.
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Tanis » Jue May 15, 2014 3:07 am

El alivio que sintió cuando ella aceptó ir con él, en lugar de volver a excusarse con cualquier cosa casi le llegó a ahogar. Por un segundo sintió el loco impulso de abrazarla, a pesar de que eso podría hacerla huir. Estaba bien, lo había conseguido. Irían a comer un helado, pasearían un poco, charlarían… Y quizá, con un poco de suerte, podría averiguar qué le pasaba a Fátima, y pensar en alguna manera de ayudarla, si podía.

Caminó a su lado para salir del comedor, y poner rumbo al mundo. Estaba bien, no estaba todo perdido. Iba a animarse, lo conseguiría.

Malik… —Oyó que le llamaba Fátima, con un murmullo—. Lo siento mucho. De verdad, es que…

Ladeó la cabeza para mirarla, aún andando.

Está bien, no pasa nada… —musitó a su vez, con un gesto tranquilizador.

«¿Qué ocurre, Fátima?, ¿qué te está haciendo tanto daño como para que tengas que esconderte?». No quería presionarla, aunque se moría de ganas de saber, qué era lo que la atormentaba tanto. Ese afán de prestarle su mano si iba a caerse, esa sensación de querer estar ahí, al lado, cuidando de que no le pasara nada, ese impulso ciego de…

«Ah… demonios… Otra vez… ».

De nuevo aquellas ideas...

Llevaba un tiempo pensándolo, sobre todo después de La Red —La Red, siempre La Red—, pero hasta entonces nunca lo había hecho de verdad. Y darse cuenta, aunque fuera sólo por pasársele por la cabeza, le estaba dando miedo.

Y no entendía por qué.

Quería pensar que era sólo… Y que no se parecía en nada a…

Y se estaría mintiendo.

«No lo pienses, sólo tienes que ayudarla… ».

No lo pienses… y no dolerá.

* * *

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Villa Crepúsculo le gustaba casi exclusivamente por su sempiterna puesta de sol, y su tranquilidad pintoresca. Pocos sitios eran así, en donde los niños podían tranquilamente jugar en la calle sin que de repente un sincorazón les arrebatara el mismo del pecho. O bueno, no estaba seguro, pero por lo que sabía y le habían contado, no solía suceder.

«Nadhia era de aquí, ¿verdad?», pensó al caminar por las calles, por las cuales transitaban algunos habitantes esporádicos. A pesar del atardecer, parecía ser una hora calmada, en la que en otros mundos la gente podía andar preparándose para dormir un poco después de comer. No hacía mucho calor y la luz anaranjada del sol le daba un aire mucho más bucólico a la ciudad que la del sol en su cenit.

Malik caminaba en silencio, pensativo, también pendiente de Fátima que andaba un paso por detrás de él. Quería que estuviese tranquila, que no se sintiese presionada por contarle nada si no quería. Quería recuperar su confianza, y hacerla ver que no tenía por qué huir de él, que no estaba enfadado con ella, fuese por lo que ella creyese que fuese.

«No pienses en querer darle la mano, idiota, no tienes quince años».

Lo malo de su posición social en Agrabah, y de haber tenido que madurar tan pronto era que se había perdido muchas cosas en su adolescencia, cosas que no había podido vivir o sentir y que cuando se le presentaban sin llamar, no estaba preparado para afrontarlas en serio. El pasear tranquilamente con una persona que le agradaba no había podido hacerlo hasta que no había pasado un tiempo en Tierra de Partida, y casi siempre se basaba todo en largas caminatas silenciosas.

Pero, ¿qué importaba todo eso? Nadie iba a reprocharle nada si…

Miró de reojo a Fátima, preguntándose si estaría bien. Debía de andar nerviosa, y asustada, por cómo pudieran desenvolverse los acontecimientos. Pero no tenía por qué contarle nada, no lo esperaba realmente, aquella era, y quería que fuese, una salida de dos amigos para relajarse un poco y charlar de cualquier tontería.

Ten —ofreció junto con uno de los polos azules que compró poco después, en la estación del tren.

Desenvolvió el suyo, tirando el envoltorio a la papelera, y le dio un pequeño mordisco, sintiendo ese sabor dulce y salado a la vez, que se mezclaba de forma milagrosa en la lengua. Se sentó en el inicio de las escaleras, esperando que Fátima le acompañase. Nadie más pasaba por allí, de modo que pensó que no pasaría nada si se quedaban un rato en ese sitio, contemplando la puesta.

No creía que Bastión Hueco fuera a aparecer precisamente por allí justo en ese momento.

La brisa era suave y fresca y el helado un consuelo. Y a la luz del crepúsculo, Malik comió a bocaditos del polo, inconscientemente esperando a que Fátima venciera su miedo.
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Suzume Mizuno » Jue May 15, 2014 3:09 am

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Era la primera vez que visitaba Villa Crepúsculo, a pesar de que había oído hablar mucho de aquel mundo del atardecer eterno, pues gran parte de los aprendices provenían de él. Nadhia, en particular, no dejaba de hablar de la torre del reloj y de los helados de sal marina. Qué pena que al final no hubiera ido con ella…

Aunque… Si hacía un par de meses le hubieran dicho que Malik acabaría llevándola a tomar un helado, no se lo habría creído. También, la situación era menos romántica de lo que habría podido fantasear.

«Romántica» repitió para sus adentros, deteniéndose un momento en medio de una empinada calle. ¿Se podía ser tan subnormal? ¡Hacía nada que había estallado la guerra! ¿Y ella se ponía a pensar en gilipolleces? Tendrían suerte si no se encontraban con nadie de Bastión Hueco, teniendo en cuenta la cantidad de aprendices que provenían de ese mundo.

Decidió que tenía que mantenerse alerta. Reemprendió el paso apresuradamente; por suerte Malik caminaba por delante de ella y no se dio cuenta

Meneó la cabeza y continuó andando, apretando el paso para no quedar demasiado atrás. Se preguntó qué pensaría Malik si supiera cómo le había mirado desde que le conoció. Aunque, bueno, algo le decía que era demasiado cantosa. Si hasta Kousen y Nadhia se habían dado cuenta, era imposible que él, un hombre con experiencia, no lo hubiera hecho.

Y todos sus problemas provenían precisamente de ahí.

Si Malik hubiera sido simplemente un amigo al que respetara y admirara, estaba convencida de que no le causaría tanta angustia estar cerca de él. Habría sido difícil, pero no tanto.

Porque… Bien, no estaba segura de si había sido desde el principio o desde algún momento concreto, pero Fátima se daba cuenta claramente de que no miraba a Malik como un compañero, como podía ver a Nadhia, a Exuy o a Kousen. Y ese abrazo en la Red había terminado por confirmárselo. No era tan tonta como para no darse cuenta de lo que sentía, ni para saber que Malik era un hombre inalcanzable para alguien como ella.

Miró su ancha espalda y su paso elegante mientras subía por la cuesta y entornó los ojos. Escocía hacerse ese tipo de preguntas, pero no pudo evitar que se le pasara por la cabeza que si ella hubiera sido mujer… Si hubiera sido como Clío. Entonces quizás…

Porque, no creía que Malik aceptara enseñar a bailar a mucha gente, ¿verdad?

Ni tampoco que diera abrazos a otras personas…

Pero no quería hacerse ilusiones. Malik era amable y atento con todos. Debía considerarla una especie de hermana menor, a lo sumo.

Y eso le parecía más que suficiente.

El problema era ella. Y su maldito cuerpo. Si sólo pudiera esconderlo para siempre…

«Está bien, no pasa nada… » pensó en sus palabras, en su voz cálida, en absoluto exigente, y se relajó un poco.

Ten —Malik compró unos helados en lo que parecía ser una estación de tren y le ofreció uno.

Fátima había probado helados en Tierra de Partida, pero no terminaba de gustarle el sabor, acostumbrada a cosas menos artificiales. Desenvolvió el papel con curiosidad, preguntándose por qué serían tan famosos, y miró el polo azul con una ceja levemente arqueada. Si se hubiera traído a Harun le habría dado a oler algo de aspecto tan poco apetecible.

Acompañó a Malik hasta la escalera y se sentó a su lado. Le vio dar un par de mordisquitos al suyo y trató de imitarle. Pero el frío le llegó hasta las raíces de los dientes y le arrancó un estremecimiento de grima. Prefirió limitarse a pasar la lengua y, para su sorpresa, no le supo mal.

Qué curioso —comentó—. Nunca había probado algo que supiera dulce y salado a la vez.

Dio un lametón más y luego miró hacia la plaza. Aquel lugar era realmente bonito, muy pacífico, y la brisa que acarició su rostro le hizo sentirse un poco más cómoda, olvidarse un poquito… de todo.

Gracias —dijo al cabo de un rato, cuando se terminó el helado y sólo quedó el palito—.Estaba muy rico —se quedó muy bien sin saber qué decir y se pasó una mano por la nuca. No parecía que fuera a hacerle ninguna pregunta y no pudo evitar sentirse aliviada. Tanto que podría llorar. Pero, igualmente, pensaba que necesitaba una explicación. Al menos una disculpa—. Yo… —vaciló y terminó por comentar—:Me he comportado como una idiota. Tengo… Muchas cosas en la cabeza y… Lo siento.

Dio un último repaso a los últimos restos del palillo y apoyó los brazos en las rodillas.

Nunca había venido a este mundo. Nadhia siempre habla de él y de esa torre —señaló la enorme torre del reloj y pensó que desde arriba se debía tener una panorámica impresionante de los alrededores. Lástima que le dieran miedo las alturas…—. Siempre había querido venir, pero no había encontrado la oportunidad. ¿Tú habías venido antes?

Se sentía torpe por meter con calzador una conversación así. Pero realmente quería charlar con normalidad, olvidarse de todo, comprobar que podía hablar con Malik sin miedo…

Y encontrar una manera de solucionar lo que había hecho.
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Tanis » Jue May 15, 2014 3:18 am

Comieron en silencio, disfrutando de la tranquilidad de la plaza, sólo rota por el traqueteo ocasional de los trenes y los anuncios del reloj de la torre. Malik, que nunca hasta que pasó un tiempo en Tierra de Partida había probado algo así, había descubierto un gusto oculto por el hielo con sabores. Aunque el de sal marina en concreto no terminara de agradarle, por la mezcla dispar de dulce y salado.

Gracias —El agradecimiento de Fátima le hizo esbozar una sonrisa débil—.Estaba muy rico.

No hay de qué —respondió, plácido.

Si había conseguido que al menos se sintiera un poco mejor, podía estar satisfecho consigo mismo.

Yo… —Alzó la vista de las escaleras al oírla y la miró atento—:Me he comportado como una idiota. Tengo… Muchas cosas en la cabeza y… Lo siento.

Un pequeño gesto comprensivo se abrió paso y él meneó la cabeza, desviando la vista hacia la puesta. Ya no se sentía tan asustado como antes, aunque sí que seguía desconcertado. Aún no comprendía por qué estaba pasando todo aquello, o por qué había pasado. Sabía que las cosas no se solucionaban tapándolas con un helado, pero…

Está bien, no pasa nada —intentó tranquilizarla de ese modo.

Si no quería contárselo, no podía hacer más.

«Idiota, sí pasa… Quieres saber, necesitas saber».

Jugó un poco con el palito del helado entre los dedos, sin saber muy bien qué hacer a continuación. Seguía sin ser muy ducho en eso de entablar conversaciones banales, porque continuaban pareciéndole una pérdida de tiempo. Aunque si tenía que ser sincero, cada vez menos.

Por fortuna, Fátima intentó lo que él casi nunca se atrevía a hacer.

Nunca había venido a este mundo. Nadhia siempre habla de él y de esa torre —Al mismo tiempo que Fátima señalaba el reloj, Malik levantó la cabeza hacia él, para mirarlo. Era muy alto, seguro que desde allí podía verse todo. Un día tenía que subir… A punto estuvo de proponerlo, pero recordó que Fátima tenía vértigo y no lo hizo—. Siempre había querido venir, pero no había encontrado la oportunidad. ¿Tú habías venido antes?

No, la verdad —confesó. Por lo menos ya era capaz de planear viajes sin tener miedo hasta de su sombra—. Pero también he oído a Nadhia hablar mucho de este mundo, y pensé que sería buena idea sacarte de Tierra de Partida y traerte. No es problemático y tiene buenas vistas…

Aludía al sol poniente, por supuesto, entre otras cosas. Aunque lo de problemático ya, era algo cuestionable. Cualquier Mundo podía convertirse de un momento a otro en un campo de batalla. Levantó los ojos del palo de helado y la miró a ella, mostrando un poco de más, sin querer, que aun continuaba preocupado por ella.

¿Te sientes mejor?

Fuera lo que fuera, esperaba que sí.
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Suzume Mizuno » Jue May 15, 2014 2:14 pm

No, la verdad. Pero también he oído a Nadhia hablar mucho de este mundo, y pensé que sería buena idea sacarte de Tierra de Partida y traerte. —Fátima le miró intensamente un momento y luego apartó la vista, sonriendo con ternura—. No es problemático y tiene buenas vistas…

No hay piratas que salgan de la nada para atacarnos, ni tampoco hunos —comentó, sin poder reprimir la ironía. Luego suspiró y masculló—: Aunque puede que sí algún aprendiz de Bastión Hueco

Todavía le parecía increíble todo lo que había sucedido... Pero no, no quería volver a pensar en ello o le estallaría el cerebro.

Y sí que había buenas vistas, pensó, echando una ojeada al cielo carmesí. Luego miró el perfil de Malik, que parecía entretenido examinando el palo de su helado, y, de repente, sus ojos se encontraron. Fátima pegó un pequeño respingo que consiguió disimular al verse pillada.

¿Te sientes mejor?

Meditó un momento y se dio cuenta de que el nudo de nervios que hasta entonces le había oprimido el pecho se había deshecho un poco. Así que asintió, sonriendo suavemente.

Bastante. Tenías razón, necesitaba salir y alejarme un poco de todo… —apoyó la barbilla en las manos, más relajada, y dijo—: Gracias. En serio.

Se incorporó y le tendió la mano para que le diera su palillo, que fue a tirar a una papelera. Cuando se sentó de nuevo a su lado, juntó las manos sobre las rodillas y pensó en una puesta de sol similar, que comenzaba a echar de menos. A pesar de la dureza de la vida en el desierto y de la lucha contra los Sincorazón, había sido tan divertido vivir con el clan… Habían sido días muy agradables, alejados de todos los problemas de los aprendices, y habían hecho tantas cosas diferentes… Y Malik siempre había estado ahí para asegurarse de que no volvieran a meterse en líos.

Como ahora, como siempre había hecho.

Creo que nunca te he comentado el consuelo que eres para muchos de nosotros, Malik —dijo con lentitud, arrastrando las palabras—. Estás ahí para quien lo necesita y, no sé cómo lo haces, logras solucionar la situación —sonrió, un poco más animada—. Y debe ser duro estar rodeado de tanta gente joven. ¿No te cansas de todos nosotros?

Era alguien en quien se podía confiar. Pensó que si tuviera pareja, esta sería muy afortunada con alguien como él —aunque había visto que Malik tenía mucha mano para las mujeres en general y no estaba segura de que esto fuera a gustarle a quien consiguiera ganarse el corazón del hombre—.

Pues me gustaría ser más como tú. A menudo me das envidia. —confesó entonces—. Me gusta cómo te dedicas a mejorar, cómo disfrutas al entrenar y aprender. Es como si ser Caballero fuera tu verdadera vocación y sólo hubieras estado esperando a que llegara Lyn y se convirtiera en tu maestra…

»¿No te entra a veces la duda, Malik? Sobre lo que eres y por qué actúas. Ahora que lo pienso, ni si quiera sé cómo llegaste a Tierra de Partida


Se dio cuenta entonces de que, quizás, estaba haciendo demasiadas preguntas. Malik no era dado a hablar de sí mismo y debería respetar su intimidad… Pero, la verdad, era que tenía mucha curiosidad.

Así que miró de reojo al hombre, expectante, preguntándose si respondería.
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Tanis » Jue May 15, 2014 2:21 pm

De nada… —murmuró.

Saber que se encontraba de mejor humor le alegró también, y parte del peso que le aplastaba el pecho desapareció. Viendo que no era como la última vez, él mismo sintió alivio. No estaba siendo como en Agrabah…

Le tendió el palito del helado para que lo tirara a la basura junto con el suyo y se mantuvo en silencio, observando el horizonte anaranjado, pensando en lo similares que parecían este y el de su mundo natal, a pesar de ser lugares tan diferentes. Recordó con cierto cariño las aventuras y vivencias de El Viaje, aunque eso no evitó que su mente viajara a otros derroteros.

Últimamente su hermano perdido aparecía demasiado fuera lo que estuviese pensando, para morderle por sorpresa como una serpiente salida de la nada. A cada más trecho de tiempo que pasaba, el remordimiento se hacía más grande. Porque no era como si ya no pudiera salir y buscarle, que era lo que se suponía que estaba haciendo para todos sus conocidos de Agrabah.

Creo que nunca te he comentado el consuelo que eres para muchos de nosotros, Malik —comentó de pronto Fátima, sacándole de ese torbellino de reflexiones.

¿Eh? —Podía decir con total tranquilidad que no se habría esperado que dijera aquello.

¿Él, un consuelo para los demás?

Estás ahí para quien lo necesita y, no sé cómo lo haces, logras solucionar la situación —Ver su sonrisa otra vez, más animada, le apretó un nudo en el estómago—. Y debe ser duro estar rodeado de tanta gente joven. ¿No te cansas de todos nosotros?

Desvió ligeramente la vista, de ella al atardecer otra vez, meditabundo.

Pues…

La verdad es que nunca se habría planteado algo como eso. Simplemente intentaba hacer las cosas lo mejor que podía. Aunque Fátima no sabía de sus demonios interiores, que eran la principal causa por la cual había empezado a preocuparse tanto por los demás. Quería enmendar los errores de su pasado para no volver a encerrarse en sí mismo.

Por eso también, se había asustado cuando Fátima empezó a evitarle. Le traía recuerdos de su apatía, y de sus amigos alejándose de él…

No tanto —sonrió a medias, a un cuarto de camino de reírse—. Te terminas acostumbrando.

Pues me gustaría ser más como tú. A menudo me das envidia. —Malik alzó las cejas levemente, un poco sorprendido. «No… no quieres serlo, créeme»—. Me gusta cómo te dedicas a mejorar, cómo disfrutas al entrenar y aprender. Es como si ser Caballero fuera tu verdadera vocación y sólo hubieras estado esperando a que llegara Lyn y se convirtiera en tu maestra…

»¿No te entra a veces la duda, Malik? Sobre lo que eres y por qué actúas. Ahora que lo pienso, ni siquiera sé cómo llegaste a Tierra de Partida


«Vocación, dices… ».

Se mantuvo callado ante su pregunta por unos momentos, de nuevo pensando en lo que había dicho. Era verdad, ¿qué era y por qué hacía lo que hacía?, ¿qué era lo que le había hecho cambiar así? Antes Malik era peor, sólo preocupado por sí mismo, alguien egoísta y avaricioso, interesado en los placeres de la vida para ahogar la culpa…

¿Qué le había cambiado?

«Lyn, por supuesto. Y la Orden».

Un gesto triste se dibujó en su rostro.

«Y Ronin… ».

Bueno, es una historia un poco larga —empezó a contar—, aunque se podría decir que me encontraba en una situación bastante mala, como una… espiral de oscuridad de la que no podía salir. Vivía el día a día, sin preocuparme por los demás, ni nada que no tuviera relación conmigo… —su tono de voz se fue tornando amargo, un poco triste, a medida que avanzaba—. Mis padres estaban muertos, e hice huir a mi hermano al encerrarme en mí mismo. Estaba perdido, sin saber qué más hacer, adónde ir, si continuar con mi vida… Y Lyn me salvó al convertirme en su aprendiz, mostrándome un camino que seguir, dándome una meta que alcanzar… —chasqueó la lengua, sin mirarla, con los ojos clavados en el sol. Nunca le había dicho nada de eso a nadie y… se sorprendía de que no le molestara contárselo a Fátima—. Si la guerra termina y me lo permite, quisiera… ser Maestro algún día, y poder saldar la deuda que tengo con la maestra Lyn, darles una oportunidad a chicos perdidos como yo para combatir a sus demonios…

>>Supongo que… estoy intentando cambiar para no cometer los mismos errores.


«Por eso sentí un miedo atroz cuando los cimientos de la Orden empezaron a tambalearse. Cuando te te alejaste… ».

La miró entonces, con sus ojos oscuros e intensos, y curiosos.

¿Y tú?, ¿qué te hizo aceptar el ser aprendiz de Llave-Espada?
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Suzume Mizuno » Jue May 15, 2014 2:24 pm

Bueno, es una historia un poco larga —Fátima no pudo evitar erguirse un poco, agudizando el oído—, aunque se podría decir que me encontraba en una situación bastante mala, como una… espiral de oscuridad de la que no podía salir. Vivía el día a día, sin preocuparme por los demás, ni nada que no tuviera relación conmigo…—al percibir que el timbre de su voz se agravaba y su gesto se entristecía, Fátima sintió que se le encogía el estómago. En cierta manera, no había pensado que Malik también pudiera tener problemas. Es decir, parecía tan capaz, tan autosuficiente… Quiso decirle que no estaba mal vivir para uno mismo, que no debía sentirse culpable. Pero Malik seguía hablando y no tuvo valor para interrumpirle, en gran medida porque conocía aquel tono. Sabía que cuando uno lo empleaba, no había manera de que le convencieran de que algo no era tan grave. Porque para la persona, lo era. Y eso era lo único que importaba—. Mis padres estaban muertos, e hice huir a mi hermano al encerrarme en mí mismo —Fátima ahogó una exclamación y se llevó la mano a la boca—. Estaba perdido, sin saber qué más hacer, adónde ir, si seguir con mi vida… Y Lyn me salvó al convertirme en su aprendiz, mostrándome un camino que seguir, dándome una meta que alcanzar… —Fátima clavó los ojos en sus manos, anonadada. A su lado, parecía que todos sus problemas fueran una tontería—. Si la guerra termina y me lo permite, quisiera ser Maestro algún día, y poder saldar la deuda que tengo con la maestra Lyn, darles una oportunidad a chicos perdidos como yo para combatir a sus demonios…

»Supongo que… estoy intentando cambiar para no cometer los mismos errores.


Fátima asintió lentamente, demasiado impresionada para decir nada ingenioso. Esa era una gran meta.

«Dios, jamás habría imaginado esto. Ahora no sé qué decir. ¿Qué se le dice a alguien que ha perdido a sus padres y cuyo hermano ha escapado?».

Ella tenía la suerte de haberse llevado bien con su familia, a pesar de que siempre se hubiera sentido desplazada por ser la menor de tantos hermanos, y acomplejada por tener que ocultar sus pensamientos. Pero podía decir que había sido criada en un ambiente lleno de amor.

Sus problemas eran absolutamente personales, introspectivos. Nunca había sufrido ninguna desgracia así y no sabía qué decir. Mucho menos al darse cuenta de que, si Malik no hubiera querido hacerlo, no tendría por qué habérselo contado.

Lo siento, tanto, Malik. No debería haber preguntado…

Apretó los labios. Él le había hecho saber algo tan íntimo y no iba a ser capaz ni de corresponder…

¿Y tú?, ¿qué te hizo aceptar el ser aprendiz de Llave-Espada?

La miraba con esos ojos tan profundos que tenía y Fátima clavó los dedos con nerviosismo en los amplios pantalones que llevaba. Bueno, al menos sí podía ser sincera respecto a ciertas cosas.

La verdad es que mis motivos son un poco ridículos. Soy la última de ocho hermanos —empezó a decir lentamente—. Así que puedes imaginar lo agobiados que estaban mis padres cuidándonos a todos, aunque poco a poco mis hermanos mayores comenzaron a casarse y a dejar la casa. Es muy difícil encontrar sitio para tantos hijos y todavía más darles de comer, aunque no éramos terriblemente pobres… Así que cuando mi hermano mayor Vaan, con el que estaba más encariñada, decidió unirse al ejército pensé que yo también debía dejar la casa libre. Intenté coger un barco e irme a otra ciudad a buscar trabajo, y también a intentar acceder a algún colegio —quizás parecería muy exagerado irse muy lejos para buscar trabajo. Pero Fátima había tenido sus claros motivos: quería ir a algún lugar donde nadie la conociera, donde nadie se extrañara si vestía de mujer. Donde pudieran confundirla con una. Tenía decidido trabajar y estudiar como un hombre, pero también de poder convertirse en la persona que le gustaría ser…—. Y el barco se hundió. Había un Sincorazón y me encontré a la Maestra Nanashi —guardó un momento silencio, recordando la expresión de dolor que había en los ojos de su antigua Maestra. Y en sus palabras. Las que habían cambiado para siempre las relaciones entre Bastión Hueco y Tierra de Partida—. Y… bueno, me dio la opción de escoger entre convertirme en su aprendiz o dejarme allí, porque la había visto pelear con su Llave Espada y no podía confiar en que guardara el secreto.

Se encogió de hombros esbozando una sonrisa ambigua, como diciendo «las cosas que pasan, ¿eh?».

No voy a decir que me arrepiento de haberme unido a Tierra de Partida. En realidad me alegro mucho, porque os he conocido a todos—y a Malik en particular—. Pero a veces, cuando os veo tan firmes en vuestras decisiones, me pregunto qué hago aquí —reconoció, entornando los ojos.

Eran pensamientos que la asaltaban cada vez con menos frecuencia. Si no hubiera sido una cuestión de vida o muerte, no habría aceptado la Llave Espada de Nanashi. No era como sus compañeros, que estaban allí porque lo habían escogido, no había querido dedicar su vida a una causa tan grande como la de Tierra de Partida. Pero ya había pasado tanto tiempo que no se le pasaba ni por la cabeza intentar marcharse. Porque, en fin, estaba orgullosa de lo que hacía, aunque no fuera lo que había soñado con hacer cuando era pequeña.

Y lo que más me pregunto es si toda esta guerra entre Caballeros tiene algún sentido.

Soltó un suspiro y se incorporó, porque le dolían un poco las piernas.

Creo que me voy a comprar otro helado—dijo, sonriendo y tratando de distender el ambiente—. ¿Quieres uno? Esta vez invito yo.
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Tanis » Jue May 15, 2014 2:29 pm

Malik no apartó la vista de ella en ningún momento mientras escuchaba a su vez la historia de su vida, antes de convertirse en la aprendiza que era. Pero a lo largo del relato no puedo evitar fruncir un poco el gesto, sintiendo tal vez un atisbo de empatía con sus palabras, su experiencia. Por supuesto no era la misma situación, ni se parecían demasiado, pero había algo… algo que le hacía sentirse más cercano e identificado a ella.

Y el barco se hundió. Había un Sincorazón y me encontré a la Maestra Nanashi. Y, bueno, me dio la opción de escoger entre convertirme en su aprendiz o dejarme allí, porque la había visto pelear con su Llave Espada y no podía confiar en que guardara el secreto .

Siseó entre dientes, desviando entonces la vista hacia el horizonte de nuevo. «Qué rastrera…», pensó en referencia al acto de esa maestra. Obligar a alguien a elegir entre su propia vida y entregarla a una causa que a lo mejor no querías seguir. A él le habían dado opciones y aunque en parte había estado un poco condicionado por salvar la vida de Sherek, en principio había aceptado el que ella muriera. Se preguntó si de haber estado en la misma situación de Fátima, él habría aceptado convertirse en caballero.

«Probablemente… », se dijo.

No voy a decir que me arrepiento de haberme unido a Tierra de Partida. En realidad me alegro mucho, porque os he conocido a todos —Eso le hizo sentirse un poco mejor con respecto a ella. También se alegraba de haberla conocido—. Pero a veces, cuando os veo tan firmes en vuestras decisiones, me pregunto qué hago aquí.

… Tendrías que haberme visto en mi primera misión —comentó con cierta ligereza.

«Entonces no pensarías que soy alguien firme».

No lo admitiría en voz alta, pero La Red continuaba apareciendo en sus pesadillas, más aún después de… de lo que había pasado recientemente. En realidad nunca lo haría, como tampoco podría confesar que el miedo seguía royendo sus convicciones, que no sabía muchas veces qué hacer o cómo proceder en determinadas ocasiones. Que era muy fácil mantener un semblante serio y adusto, cuando en realidad...

Quería llegar a ser Maestro algún día, pero sabía que para ello, no sólo le hacía falta fuerza física y buenos reflejos en combate. Necesitaba fuerza interior, tener un corazón fuerte. Y jamás dudar, nunca vacilar.

Y lo que más me pregunto es si toda esta guerra entre Caballeros tiene algún sentido.

No supo qué contestar a eso, porque también se lo preguntaba más a menudo de lo que le gustaría. Pudiera ser que él no hubiera vivido la traición original de Bastión Hueco, pero cuando oía de ello en boca de algún maestro o aprendiz, podía notar la quemazón que todavía les provocaba en el corazón. Muchos no lo habían perdonado, ni lo perdonarían. Como tampoco perdonarían el estallido del conflicto reciente.

Él… bueno, al menos estaba dispuesto a intentar esclarecer qué había pasado.

Creo que me voy a comprar otro helado—vio a Fátima levantarse, de modo que la imitó para acompañarla—. ¿Quieres uno? Esta vez invito yo.

Claro —se le curvó una pequeña sonrisa y caminaron juntos de nuevo hasta el puesto de venta de esos curiosos polos azules.

Quizá comiéndose otro pudiera hacerse al sabor.

«Parece que está mejor», pensó más tranquilo.

No pudo evitar fijarse en el brillo y los reflejos dorados que se mezclaban con el color de su pelo, o en su perfil delicado y suave, más animado, menos tenso y alicaído que el que había visto en el comedor de Tierra de Partida. Saber que había conseguido relajarla con esa pequeña charla, le hizo sentir un poco menos vacío…

«Pero no es suficiente, ¿verdad?»

No era capaz de adelantarse un paso y…

«Otra vez no, vamos… »

Suspiró, cruzándose de brazos, mientras esperaba a que terminase de pagar. Era la primera vez de verdad que le pasaba algo como eso, y no tenía idea de cómo solucionarlo. Que no era tan idiota como para no saber que esa necesidad que tenía de querer hacerla sonreír siempre era algo bastante serio, que empezaba con pequeños detalles y gusto pasajero, y que luego… se transformaba poco a poco en algo más grande.

No sabía desde hacía exactamente cuánto, porque no lo había empezado a pensar, a darse cuenta, hasta que ella no comenzó a evadirle. Eso no quitaba que fuera verdad.

Le gustaba.

Su forma de pensar, que tras su ahora sabida historia de elección a vida y muerte hubiera decidido entregarse tanto a la Orden, su amabilidad, la sinceridad, su capacidad para ver lo bueno que uno podía tener dentro de sí, y los defectos. Tantas cosas pequeñas, que juntas formaban un gran cuadro. Cuando estaba con ella se olvidaba de los problemas, o no los tenía tan presentes… Llegaba a divertirse como nunca antes lo había hecho.

«Pero tú no le atraes de la misma forma, ¿sabes? Sí, te mira y parece contenta cuando estáis juntos, pero… ».

Era tan joven, y él tan mayor… Quizá, sí, le atrajera de forma física y le considerara un muy buen amigo, uno importante, pero no podía pensar que hubiera una forma en la que ella quisiera estar con él como él quería estar con ella. En Agrabah aquello no estaba mal visto y era algo común, que chicas jóvenes se casaran con hombres diez, veinte años mayores que ellas. Pero fuera las cosas eran muy diferentes.

¿Cómo iba una jovencita a fijarse realmente en alguien que le aventajaba en casi veinte años?

«Sí sólo fuera diez años más joven… », se atormentaba.
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Suzume Mizuno » Jue May 15, 2014 2:31 pm

En el puesto, Fátima entregó los platines y le tendieron otro par de polos. Al darse la vuelta para entregarle el suyo a Malik se encontró con que este la estaba observando.

Apartó los ojos, ruborizándose un poco. Y luego sintió un golpe de frío. ¿Por qué la miraba así? ¿Es que había notado algo raro? ¿Había sido por la forma de caminar, o algún gesto raro? Resistió las ganas insoportables de ponerse a revisar su ropa, sus manos, sus piernas, por si había habido algún detalle que se le había escapado.

«Pero no es posible. No lo es. ¡Si he revisado todo esta mañana!».

Su ansiedad había llegado hasta tal punto que desde que regresaron de la Red se despertaba todos los días media hora antes para peinarse, revisarse y comprobar su ropa. Y ni aun así podía dejar de pensar que seguramente se le habría escapado algo, a pesar de sus minuciosos exámenes.

Oyó el suspiro de Malik y, con la mandíbula tan tensa que pensó que se le iba a partir, estudió su postura por el rabillo del ojo. Era difícil decirlo, pero parecía un poco ¿incómodo? ¿Frustrado? No estaba segura y no se fiaba de sus impresiones porque sabia que estaban condicionadas por su miedo. Quizás simplemente estuviera sumido en sus propios pensamientos y no tuviera nada que ver con ella. ¡El mundo no giraba a su alrededor, por Dios!

Pero, aun así, pensó que tenía que desviar su atención. Tenía que hacer algo, tenía que asegurarse de que…

Escuchó el sonido de un tren y se le ocurrió una idea.

Malik… ¿Te apetece ir a la playa?

Sabía, gracias a Nadhia, que la gente de Villa Crepúsculo solía tomar el tren para acercarse a la playa. Era un lugar muy bonito y por el que se podía pasear… Y seguro que la puesta de sol les entretenía a los dos lo suficiente para no tener que pensar en cosas extrañas.

Además caminar por una playa —sin que les amenazaran piratas— con Malik, tenía que ser algo… Algo precioso. ¿Quién no querría pasear con alguien como Malik?


Pero ya no era sólo que a Fátima le gustara fantasear con esas imágenes que transmitían otras parejas paseando de la mano, sumidas en su propio mundo, que tanto había envidiado de pequeña.

Es que era Malik.

Seguramente a él ni se le pasaría por la cabeza lo que Fátima estaba pensando y con razón. Pero bueno, al menos podría decir que había ido con él a la playa y que habían estado juntos.

«Hoy… Hoy no voy a pensar más en eso. No quiero estropearlo. Además, voy a hacer que piense que me vuelvo esquiva otra vez y… Y no es justo. Encima de que me ha traído hasta aquí…».

Con todo, no pudo evitar sentir que estaba utilizándole egoístamente para hacer realidad —malamente— sus pequeños caprichos y se sintió culpable.

Tiró de la manga de Malik, animándolo a que la siguiera, y entró de prisa a la estación para comprar los billetes, no fueran a perder el tren. En todo momento no dejó de mirar a su alrededor, pensando que se estaba volviendo demasiado paranoica. Pero no quería ni pensar en que alguien les atacara por la espalda. ¿Sería siempre así a partir de ahora?

Cuando se metieron dentro, sentados en uno de los rojos asientos, Fátima esperó con impaciencia y se volvió para mirar por la ventana en cuanto la máquina arrancó.

¡Es la primera vez que voy en tren! ¿Tú has montado alguna vez?

Suponía que no. Después de todo, Malik venía de un mundo poco tecnificado y, que ella supiera, no había visitado los más adelantados. Saber que era la primera vez para ambos hizo que sonriera y se sintiera como una niña pequeña. El traqueteo de las ruedas sobre las vías hacía que todo retemblara y le hacía gracia percibir los suaves baches de las juntas de las vías cuando apoyaba los pies en el suelo. Entonces dejaron atrás la ciudad y se abrió el horizonte ante ellos, con el mar salpicado de miles de diamantes dorados por los rayos del sol.
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Tanis » Jue May 15, 2014 2:35 pm

Maldijo para sus adentros cuando Fátima se volvió y le pilló mirándola, tomando el helado que le ofrecía y aprovechando para desviar la vista hacia cualquier otra parte a la vez que desenvolvía el polo y lo mordía. De nuevo el sabor dulzón mezclado con el salado le saltó en la lengua y un pequeño escalofrío gélido le arañó la garganta.

Había notado su ¿miedo?, ¿había sido eso? No podía estar seguro, había sido sólo por una décima de segundo…

El pitido del tren le hizo ladear la cabeza, pero sus ojos volvieron a encontrarse con los de Fátima cuando ella propuso un nuevo plan, que prometía hacer olvidar el momento incómodo que de repente estaban viviendo.

Malik… ¿Te apetece ir a la playa?

La playa…

Se preguntó si Abyss habría visitado Villa Crepúsculo. En los recuerdos que tenía de él no aparecía, pero nada le decía que no lo hubiera hecho. Quizá los otros fragmentos podían mostrarlo.

«Algún día…».

Está bien, vamos —accedió, y la siguió tras el tirón a su manga, que le arrancó una pequeña sonrisita.

La idea de ir y caminar a lo largo de la costa con la visión del mar a un lado, sin tener que preocuparse por ataques de piratas, se le antojaba hermosa. Poder hundir los pies en la arena mojada, o dejar que las olas diminutas le lamieran los tobillos. Y en su compañía…

Pensó de nuevo en ello durante el viaje en tren, mientras daba cuenta del helado. Aquel era, sin duda, un curioso método de transporte, rápido, útil y cómodo. Tenía que investigar cómo funcionaba, le parecía mágico que algo tan pesado y grande pudiera moverse tan rápido.

¡Es la primera vez que voy en tren! ¿Tú has montado alguna vez?

No, la verdad —mordió el último pedazo de helado, quedándose con el palo, el cual tampoco era un ganador—. Y no me importaría hacerlo más veces…

La miró de reojo, a través del vidrio de la ventanilla de enfrente. El movimiento del tren le resultaba confortante a su extraña manera, con su bamboleo seco y a veces brusco, y sus sonidos chirriantes, el olor a metal, madera y humo…

Cerró los ojos por un momento, empapándose de esas sensaciones. Había perdido la cuenta de todas las cosas nuevas que había aprendido y visto tras convertirse en aprendiz, y a veces pensaba que ya sólo por eso, había valido la pena. Abrió los ojos al notar el movimiento de Fátima, encarándose a la ventanilla para mirar hacia afuera, y curioso, imitó su acción. A lo lejos se veía el mar, habiendo pasado ya por los tramos de ciudad. Brillaban las perlas y los diamantes sobre la superficie del agua, con ese atardecer maravilloso que lo pintaba todo de ámbar. Malik contuvo el aliento por un segundo al verlo, cautivado.

Podían llegar a existir cosas realmente preciosas…

Sin embargo fue aún más precioso contemplarlo de más cerca, allí de pie ante la línea del agua que subía y bajaba sin llegar a tocarle los dedos de los pies. Malik se mantuvo durante un momento quieto, sintiendo una paz y una tranquilidad difícil de describir. Pocas veces recordaba haber sentido algo así, el estar frente a algo y no saber hacer nada más que mirarlo y pensar en lo increíble que era la existencia de algo así.

El mar tenía un significado especial para él, y no podía evitar notar la sangre burbujeando de emoción cada vez que lo veía. Respiró hondamente, con la brisa de cara acariciándole la piel, el olor y el sabor del océano, el salitre, en los pulmones.

El horizonte estaba despejado y algunas aves, que debían ser gaviotas, planeaban sobre sus cabezas chirriando alegremente. Era su propia experiencia, sus propios recuerdos, los que retendrían aquella visión. Nada de almas de magos de por medio, nada de memorias de otra persona.

Aquello era suyo, y de Fátima.

Creo que nunca en mi vida me había sentido tan… vivo —murmuró, mirando a Fátima después con una pequeña sonrisa franca y suave, como si con ello pudiera agradecerle que hubiera querido ir con él hasta allí.
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Suzume Mizuno » Jue May 15, 2014 2:37 pm

Creo que nunca en mi vida me había sentido tan… vivo.

Cuando Fátima dejó de hacer círculos en la húmeda arena con un dedo y levantó la vista. Malik sonreía y tuvo la sensación de que era una sonrisa que había dedicado especialmente para ella y que no había mostrado a nadie más… Al menos desde que llegó a Tierra de Partida.

Le devolvió la sonrisa y se abrazó las rodillas, mirando al horizonte con los ojos entrecerrados para no quedar cegada.
Por fin lo había conseguido. ¡Estaba con el hombre que le gustaba en una playa! Y él estaba contento de estar a su lado… Parpadeó un par de veces y luchó contra el sonrojo, experimentando un hormigueo de satisfacción que por poco le arrancó un estremecimiento.

¿No era el momento con el que tantas veces había soñado?

Bueno, en su imaginación había más detalles. Como darse la mano, un beso y música de ambiente de fondo. Pero no todo podía ser perfecto y aquello ya había llegado más lejos de lo que nunca habría llegado a querer creer.

Y lo mejor era que no estaban allí porque ella lo hubiera pedido, sino porque Malik estaba preocupado, porque le importaba lo suficiente para sacarla de Tierra de Partida.

Yo tampoco —dijo al final con voz temblorosa.

Para controlar la emoción que le trepaba por el pecho, se sentó y se concentró en quitarse los zapatos. Echaba de menos la sensación de enterrar los pies en la fresca arena y dejar que el agua que lamía la orilla se los empapaba. De pequeña, cuando bajaba a la ciudad con sus padres, lo hacía a menudo.

Miró a Malik y le hizo un gesto, invitándole a que la imitara. Por lo que sabía, las pocas veces que había ido a mundos con mar no había tenido tiempo para relajarse y…

De pronto recordó que había escuchado a Malik hablar sobre su viaje a Atlántica hacía pocos días y toda la placidez que había sentido hasta aquel momento se esfumó sin dejar rastro. Apretó los labios y se pasó una mano por el flequillo, sintiendo unas irrefrenables ganas de golpearse.

¿Cómo podía ser tan egoísta y comportarse como si todo fuera perfecto y maravilloso cuando Malik había ido a Atlántica? ¡Ella le dijo que estaría para cuando lo necesitara! Tendría que haberle acompañado, tendría que haber estado allí. Ni siquiera sabía qué había ocurrido mientras Malik visitaba un mundo tan importante.

Y todo porque le daba miedo, porque había antepuesto su propia ansiedad a la promesa que le había hecho.

Malik…—balbució entonces, sin atreverse a levantar la mirada de sus tobillos cubiertos de arena—. ¿Qué… cómo te fue en Atlántica?
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Tanis » Jue May 15, 2014 2:39 pm

Se sentó al lado de Fátima, apoyando una mano en la arena y la otra sobre la rodilla flexionada, mirando hacia el mar, sintiendo el tacto de la arena en los dedos.

A pesar de que eran mundos distintos, no pudo evitar pensar en qué pasaría si en realidad todos los lugares con océano estuvieran interconectados mediante el agua, y las corrientes marinas. Se le hizo una idea curiosa e interesante, digna de escribir para un libro. Quizá debería empezar a relatar sus aventuras en aquellos cuadernos que compró…

Malik…—él ladeó la cabeza al oír su voz, aún mirándola con suavidad—. ¿Qué… cómo te fue en Atlántica?

Por su tono supo que se sentía mal por no haber ido con él, y Malik, sin evitarlo, rememoró el sentimiento de confusión, decepción y tristeza que le había embargado cuando encontró conexiones entre los recuerdos de Abyss y ella se negó a ir, como había prometido. Quizá al principio se había enfadado un poco, pero al ver que el problema no se quedaba sólo ahí y que podía ser algo peor, el enfado se había disuelto rápidamente, dando paso a la preocupación.

Malik ablandó su gesto aunque ella no le viese, y desvió la vista hacia el horizonte anaranjado.

Encontré otro fragmento —respondió—. Lo tenía un sireno de mi edad, medio enloquecido por los recuerdos de tierra firme que contenía la pieza… —Recordó al tritón, Aldrien, con algo de pesar—. Recurrió a Úrsula para que le quitara esas memorias, aunque logré impedirlo —Aquella bruja aún le seguía provocando escalofríos—. Me ayudó una criatura… era medio calamar, creo, y tenía un nombre bastante extraño, acabado en Kit, o algo así… —Se preguntó cómo le estaría yendo, o donde andaría. No había vuelto a verlo desde entonces, ni a saber de él—. Así que ahora me faltan sólo dos fragmentos.

La verdad era que se sentía bastante satisfecho. A pesar de que hubiera querido que Fátima fuera con él, tampoco estaba de más admitir que lo había hecho bien él solo.
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Re: [Villa Crepúsculo] Perdona si te llamo amor

Notapor Suzume Mizuno » Vie May 16, 2014 1:39 am

Encontré otro fragmento —Fátima cerró los ojos y tuvo que reprimirse para no emitir un gemido de culpabilidad.

«¡Fantástico!» pensó con acidez. «Bien hecho, Fátima. Bonita forma de romper tu promesa. Ya se ve que tu palabra sirve de mucho».

Lo tenía un sireno de mi edad, medio enloquecido por los recuerdos de tierra firme que contenía la pieza… —dejó, por un momento, de revolcarse en su propia miseria y prestó atención a la historia de Malik con el corazón en un puño. No parecía molesto con ella, pero estaba convencida de que le había decepcionado y mucho. Por otra parte, se había asegurado de comprobar que Malik no volviera herido… Así que, eso tenía que significar que había conseguido el fragmento. ¿No?—. Recurrió a Úrsula para que le quitara esas memorias, aunque logré medio impedirlo —Fátima abrió la boca para preguntar quién era Úrsula, pero como el nombre le resultaba familiar y no quería interrumpirle, de modo que pegó los labios y aguardó, con el alma en vilo—.Me ayudó una criatura… era medio calamar, y tenía un nombre bastante extraño, acabado en Kit, o algo así…

«¿Eh?».

Fátima sacudió la cabeza. ¿Kit?

«No, no puede ser. Ha dicho que es una “criatura”. E Ivan no es medio calamar… Aunque… ¿En Atlántica no era posible convertirse en un animal marino…?».

Entonces Malik continuó y Fátima apartó sus pensamientos de la criatura a la que Malik se había referido.

Así que ahora me faltan dos fragmentos más.

Fátima hundió los hombros, con un amargo sabor de boca. Malik se las podía apañar sin ella a la perfección, eso estaba claro. La verdad era que nunca lo había dudado. Pero no sabía si eso significaba que, después de aquello, no le pediría de nuevo que le acompañara.

Después de todo, se había comportado como una niña… Pero tenía tanto miedo…

Lo siento —terminó por decir con la voz ronca. Se volvió hacia él y le clavó los ojos. Quería que viera que era sincera, que lo lamentaba de verdad. Tanto que estaba deseando que en ese mismo momento se la tragara la tierra para siempre—. Tendría que haber ido contigo. Te dije que estaría allí para cuando lo necesitaras y… Y no tengo excusa. De verdad que lo siento. Me hubiera gustado ir contigo. Pero… Pero me alegro de que sólo queden dos fragmentos. De verdad. Es increíble, ya te falta muy poco —titubeó, preguntándose si le molestaría. Sin embargo, terminó por extender una mano y la posó un momento sobre la de Malik—. Me alegro mucho. De verdad… Y… Por favor… ¿Puedo ir contigo la próxima vez? Te prometo que no volveré a comportarme igual. Te lo juro. Por favor, dame otra oportunidad —le suplicó con toda la firmeza que fue capaz.

No quería perder el vínculo que la unía a Malik. No por su estupidez, no por miedo y cobardía.
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