[Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

KAZUKI TE QUIERO. TE ECHARÉ DE MENOS ;_;

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[Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor Sombra » Lun Oct 19, 2015 2:05 pm

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Este Evento Libre estará abierto durante una semana. Desde hoy 19/10/2015 hasta el final del Lunes día 26/10/2015. Todo usuario puede participar en el EG siempre que tenga su prólogo terminado aunque no halla participado en el Evento Global.

Como este evento es muy corto no se recibirá puntuación, es totalmente voluntario participar, y al contrario que la mayoría Eventos Libres éste será Canon.




Aquel día, el cielo de la Necrópolis de la Llave Espada estaba excepcionalmente despejado. El suelo de aquel mundo estaba muerto, no había ningún ser vivo que pudiese nacer allí puesto que no había agua, ni plantas… Ni nada. Las montañas habían sido mutiladas y grandes cráteres de alguna fiera batalla salpicaban el paisaje. El mundo estaba lleno de enormes desniveles que habían sido claramente creados con poderosos hechizos. Ahora que algunos conocían mucho mejor el pasado de Tierra de Partida comprenderían que aquella magia, fuera de su alcance y comprensión, era la conocida Magia Arcana. Una magia que rompía con la lógica y leyes de cualquier hechizo normal y con la que se podían hacer grandes proezas y maravillas… O desastres que podían llevar mundos al cataclismo.

Aunque nadie la había visto o vivido, todo el mundo conocía la razón de que aquel mundo tuviese aquel aspecto tan desolador puesto que ese mundo era un ejemplo, un monumento para que las generaciones posteriores no cometiesen el mismo error. Las guerras entre Caballeros de la Llave Espada podían llevar mundos enteros a su destrucción… Y ni siquiera el tiempo podría recuperarlos.

Aprendices y Maestros fueron aterrizando en un páramo yermo donde el color predominante era el ocre y un marrón que casi se confundía con el amarillo del desierto de Agrabah. Hasta casi donde alcanzaba la vista, en aquel llano de varios kilómetros un bosque de llaves espadas se levantaba con tristeza y mucha nostalgia. Muchas de las antiguamente gloriosas armas estaban marchitas, oxidadas con el tiempo. Alrededor de algunas había objetos personales; colgantes, pulseras e incluso algún que otro polvoriento marco de fotos que había quedado destrozado con el paso de los años. Al fondo del valle se levantaba un edificio que parecía ser un templo, algunos lo reconocerían como El Santuario de la Reminiscencia, el lugar donde se guardaban los recuerdos de sucesos verdaderamente importantes para los Portadores.

Algunos aprendices, en concreto aquellos que viajaron al pasado pudieron darse cuenta de que algunas de las llaves espadas yacían junto a emblemas de animales. Nadhia (si esque había decidido presentarse al funeral) reconoció una Llave Espada especialmente demacrada y oxidada, además de quebrada.

Ambos bandos avanzaban en silencio, algún que otro susurro se podía escuchar de vez en cuando, pero en un evento tal como un funeral ni una sola persona era capaz de levantar la voz demasiado. Era como si aquel mundo les obligase a guardar un extraño silencio. Tal vez fuese respeto y miedo; al fin y al cabo todos los presentes eran conscientes de que una vez sus vidas terminasen acabarían allí, olvidados con el paso del tiempo.

Ryota y Ronin esperaban en el centro de aquel páramo, frente a una hilera de Llaves Espada que mucho más reciente que el resto, entre ellas se encontraba la Alma Inquebrantable que había pertenecido a Rayim. Cuando todos alcanzaron aquel lugar y se posicionaron Ronin dio un paso al frente. En sus manos portaba la Monocromo quebrada que había pertenecido a Kazuki y en su rostro una profunda pena que trataba de ocultar. Ryota disimulaba mucho mejor sus sentimientos. Su semblante era majestuoso incluso en aquellas circunstancias, si bien, estaba más tenso de lo normal, aunque era imposible saber si aquello era por la caída de Villa Crepúsculo, por saber quién era el causante de aquello y de todas las desgracias que habían acontecido los últimos años o por la muerte de Kazuki.

No se me dan bien estas cosas —admitió con una triste sonrisa el antiguo pirata—. El Maestro Kazuki fue un miembro muy importante para Tierra de Partida, se podría decir que él era mi sucesor; el próximo Maestro de Maestros una vez mi espada descansase en éste páramo.

Una lágrima solitaria se deslizó por su mejilla. Ronin respiró hondo, se la secó y continuó:

Kazuki… Dio todo de sí por nosotros. Se pasaba noches en vela tratando de crear grandes innovaciones en magia. Inventó la Prueba de Afinidad, algo que sin duda utilizaremos todos e incluso se trasmitirá a las generaciones venideras. Siempre ha ayudado a sus aprendices a pesar de sus pequeños problemas con el tiempo (que irónico es ser afín a Tiempo y llegar siempre tarde a los sitios).

»Otro más… se va ―declaró Ronin, sosteniendo firmemente la llave espada―. Y aquí, por fin, descansará de su cometido, junto al resto de sus hermanos ―tomó aire―. Su corazón nunca se marchará. No, al menos, mientras lo recordéis. Vivirá en los recuerdos de quienes lo amaron, lo apoyaron y lo ayudaron. Vivirá en Tierra de Partida, y en cada mundo que le vio crecer. Y la fuerza que nos brindó con su labor pasará a futuras generaciones. Jamás permitiremos que su sacrificio a la causa haya sido en vano. Ryota, ¿puedes hacer los honores?

Akio pareció hacer amago de protestar, sin embargo, Rebecca le posó una mano en el hombro. Ryota había sido el mayor enemigo de Tierra de Partida hasta aquel momento y la paz era algo muy frágil en aquel instante. Una acción ofensiva podría encender las brasas y desatar una batalla en aquel mismo lugar.

Ryota recibió la Llave Espada de manos del propio Ronin y se acercó a la hilera de Llaves Espada. El hombre alzó el arma y la clavó con fuerza en la tierra hundiéndola parcialmente.

Descansa en paz, Kazuki —dijo Ryota—. Tu lucha no ha sido en vano.

El líder de Bastión Hueco retrocedió unos pasos hasta llegar al grupo de aprendices de su bando, lanzó una mirada a Shinju y a Nanashi y asintió con la cabeza. Ambas Maestras se adelantaron e invocaron sus propias armas apuntando con ellas al cielo.

Los hechizos salieron desde la punta de sus armas desapareciendo de la vista. Los demás Maestros les imitaron disparando hechizos de todo tipo hacia el cielo diurno haciendo que el cielo brillase con diferentes y hermosos colores. Los aprendices también pudieron homenajear al fallecido Kazuki de aquella extraña forma.

Es hora de decir adiós —informó Ronin—. Todos aquellos que deseéis despediros acercaos a su Llave Espada y dedicarle unas palabras.

Ronin caminó junto a Maya (si había asistido) y la abrazó entre lágrimas.

Ojalá hubiese estado con todos vosotros. Ojalá yo fuese el que estuviese hoy aquí.

Ronin... —murmuró Ryota preocupado.

Ambos líderes se colocaron al fondo dejando que todos presentasen sus respetos cuando de pronto y por un instante, todos los presentes sintieron una extraña anomalía, como si el tiempo se hubiese detenido para ellos unos minutos. Junto a la Llave Espada había aparecido de la nada un precioso ramo de flores y unas huellas estaban marcadas sobre la arena y se alejaban hasta desaparecer en medio del yermo.

Ni Ryota ni Ronin comentaron nada al respecto y cualquiera que se diese cuenta de lo ocurrido sabría más que de sobra la causante de aquello, que probablemente ya estaba muy lejos de allí.

Uno a uno, todos los Maestros dedicaron unas palabras por Kazuki. Algunos de ellos dijeron emotivos discursos y preciosas anécdotas de sus épocas como aprendices junto al fallecido... Y por fin llegó el turno de los aprendices.
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Re: [Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor Suzume Mizuno » Mar Oct 20, 2015 4:24 pm

Que hiciera un día tan despejado casi le parecía un insulto, como si el tiempo se burlara de ellos y de su tristeza mostrándoles un cielo ridículamente límpido. Las Llave Espadas que se extendían hasta que se perdía estaban cubiertas de polvo y tierra y se le encogía el corazón de solo verlas. Se aferró con más fuerza al brazo de Malik mientras sostenía el ramo de flores en la otra.

No era justo que tanta gente tuviera que descansar en un páramo tan desolador. Comprendía el mensaje, pero eso no lo hacía menos cruel.

Costaba asumir que los dos bandos se hubieran reunido en aquel lugar para despedirse por última vez de Kazuki después de todo lo que había pasado. Fátima todavía no sabía bien qué pensar. Era cierto que había luchado codo con codo durante dos días con Bastión Hueco, pero eso no significa que pudiera perdonarles por lo que habían hecho…

Por mucho que todo hubiera sido perpetrado por Chihiro. Cerró los ojos. Al menos ahora tenían la certeza de que Ronin no había hecho nada. Cuando lo supo, se le quitó un enorme peso de los hombros. Nunca había llegado a creerse lo que sucedió, incluso si pasó frente a sus propios ojos. Ahora la realidad no dejaba de resultar todavía más retorcida, porque había que ser un monstruo para enfrentar a Ryota y a Ronin de esa forma. Y Kazuki, aún sabiéndolo, se había callado… Porque quería a Chihiro.

Parecía sacado de una novela de romance bastante barata. Pero era la realidad y eso lo volvía todavía más desgarrador.

No se me dan bien estas cosas —empezó a decir Ronin—. El Maestro Kazuki fue un miembro muy importante para Tierra de Partida, se podría decir que él era mi sucesor; el próximo Maestro de Maestros una vez mi espada descansase en éste páramo.

Fátima apretó los labios y miró de soslayo a Ryota. Siempre había pensado que él sería el sucesor… Antes de fundar su propia Orden, claro. No había forma de saber qué estaba pensando el líder de Bastión Hueco.

Kazuki… Dio todo de sí por nosotros. Se pasaba noches en vela tratando de crear grandes innovaciones en magia. Inventó la Prueba de Afinidad, algo que sin duda utilizaremos todos e incluso se trasmitirá a las generaciones venideras. Siempre ha ayudado a sus aprendices a pesar de sus pequeños problemas con el tiempo (que irónico es ser afín a Tiempo y llegar siempre tarde a los sitios).

»Otro más… se va ―dijo entonces, alzando su Llave Espada hacia el cielo―. Y aquí, por fin, descansará de su cometido, junto al resto de sus hermanos . Su corazón nunca se marchará. No, al menos, mientras lo recordéis. Vivirá en los recuerdos de quienes lo amaron, lo apoyaron y lo ayudaron. Vivirá en Tierra de Partida, y en cada mundo que le vio crecer. Y la fuerza que nos brindó con su labor pasará a futuras generaciones. Jamás permitiremos que su sacrificio a la causa haya sido en vano. Ryota, ¿puedes hacer los honores?

Fátima apenas sí se fijó en Akio; estaba ocupada intentando contener las lágrimas y no romper a llorar. No era justo. Una piedra. Una maldita piedra. Kazuki tendría que haber vivido mucho más, tendría que… Que…

Sorbió por la nariz, se frotó los ojos y miró con toda la atención que pudo a Ryota clavar la Llave Espada, reconstruida, en el suelo.

Descansa en paz, Kazuki —dijo Ryota—. Tu lucha no ha sido en vano.

Tras aquello, los Maestros comenzaron a disparar sus hechizos al cielo y Fátima los imitó a duras penas, porque casi no podía sujetar la Llave Espada. Kazuki no había sido el Maestro al que se había sentido más cercana, pero su muerte era una monstruosidad y le dolía ver a Ronin tan hundido. Cuando abrazó a Maya y dijo claramente que tendría que haber muerto él, Fátima tuvo que hacer un auténtico esfuerzo para contenerse.

Esperó a que avanzaran los aprendices que habían conocido al Maestro cuando notó «algo». Algo extraño. Tardó en darse cuenta de que, aunque hacía unos instantes la Llave Espada reposaba en solitario, ahora estaba acompañada de un ramo de flores. Sintió una punzada en el pecho e intercambió una mirada con Malik, pero como ninguno de los Maestros dijo nada, Fátima tampoco despegó los labios.

Continuó esperando a que no quedaran muchos aprendices antes de hacer una reverencia frente a la Monocromo y dejar su ramo de flores antes de decir con voz entrecortada:

No te olvidaremos.

Se incorporó y esperó a Malik, que depositó un reloj en la tumba. Cuando regresó se cogió de su brazo y miró una última vez a la tumba.

No es justo—susurró.

Y por eso debían hacer frente a Chihiro y, todavía más, al hombre que había orquestado todo aquel escenario. No dejarían la muerte de Kazuki sin vengar.

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Adiós Kazuki, siento haber colaborado en tu muerte, se te echará mucho de menos ;w;
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¡Gracias por las firmas, Sally!


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Re: [Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor Tanis » Mar Oct 20, 2015 11:27 pm

Malik nunca había estado en la Necrópolis de Llaves-Espada. La visión de todas aquellas armas clavadas en la tierra yerma, oxidadas, cubiertas de polvo y arena, olvidadas por el tiempo, le resultó desoladora. Pensar que la Llave de Kazuki iba a reposar allí junto con todas las demás le resultó un tanto angustioso, pero sabía que era allí dónde debía descansar su recuerdo.

Nrrr nrrr

Asah revoloteó tras Malik y Fátima antes de posarse en el hombro de su dueño. Tras la gran batalla contra el Coloso y el haber ecuperado la calma relativa en Tierra de Partida, Malik había liberado a su pequeña amiga de la cápsula. La había llevado encima durante toda la batalla del Castillo del Olvido, a salvo. Despacio, Malik levantó la mano y acarició el lomo de la conejita. En el bolsillo notó el peso casi culpable del reloj, aunque no fuera el mismo reloj que hubiera llevado Chihiro durante parte del trayecto. Al ser un objeto del Castillo se había desvanecido al desaparecer este y se había tenido que conformar con un sustituto.

Con un símbolo.

Cuando llegaron y se colocaron junto a los demás, Malik miró al maestro Ronin. A pesar de que no había dudado de él nada más que dos minutos se sintió culpable. Siempre había tenido esa espinita dentro, hasta que vio los recuerdos de Chihiro en aquella sala. De Ronin pasó a mirar a Bastión Hueco, que también se había reunido allí con Tierra de Partida, en una suerte de frágil paz. No sabía cuánto duraría, pero esperaba que la presión de los aprendices hubiera surtido efecto.

No se me dan bien estas cosas —oyó decir Ronin para empezar con el extraño funeral—. El Maestro Kazuki fue un miembro muy importante para Tierra de Partida, se podría decir que él era mi sucesor; el próximo Maestro de Maestros una vez mi espada descansase en éste páramo.

Malik miró de reojo a Fátima y le rodeó la cintura con un brazo. A él le traía un poco sin cuidado los nombramientos y las sucesiones. Suponía que antes de la primera brecha, Ryota habría sido el candidato a suceder a Ronin, pero ahora... Si ya no estaba Kazuki, entonces el siguiente tenía que ser alguno de los otros jóvenes maestros.

Kazuki… Dio todo de sí por nosotros. Se pasaba noches en vela tratando de crear grandes innovaciones en magia. Inventó la Prueba de Afinidad, algo que sin duda utilizaremos todos e incluso se trasmitirá a las generaciones venideras. Siempre ha ayudado a sus aprendices a pesar de sus pequeños problemas con el tiempo (que irónico es ser afín a Tiempo y llegar siempre tarde a los sitios).

Malik no pudo evitar sonreír un poco con la broma, como tampoco el recordar alguna que otra anécdota. Él no había tenido mucho trato personal con Kazuki más allá del de maestro y aprendiz lejanos, pero él había sido el que tutelara su primera misión y aunque casi hubieran muerto dentro de La Red no impedía ya que después de tanto tiempo recordara la aventura con cierto cariño. Kazuki no los había metido allí a propósito y les había salvado...

Otro más… se va ―Levantó la vista cuando Ronin alzó su Llave Espada hacia el cielo―. Y aquí, por fin, descansará de su cometido, junto al resto de sus hermanos . Su corazón nunca se marchará. No, al menos, mientras lo recordéis. Vivirá en los recuerdos de quienes lo amaron, lo apoyaron y lo ayudaron. Vivirá en Tierra de Partida, y en cada mundo que le vio crecer. Y la fuerza que nos brindó con su labor pasará a futuras generaciones. Jamás permitiremos que su sacrificio a la causa haya sido en vano. Ryota, ¿puedes hacer los honores?

Malik apretó el brazo en torno a Fátima como consuelo al oírla sorber por la nariz. Él mismo tenía ganas de llorar otra vez, a pesar de que ya lo había hecho en brazos de la muchacha, en silencio. Notó las suaves caricias que Asah le dejaba en la mejilla con la nariz, también como un consuelo mudo. Apretó los labios en una línea fina cuando Ryota clavó la Monocromo de Kazuki en el suelo.

Descansa en paz, Kazuki —dijo Ryota—. Tu lucha no ha sido en vano.

Tras sus palabras, Malik dejó que Fátima se uniera a la salva de mafia en honor al maestro y aunque él no podía unirse —«Ni siquiera puedo darte ese adiós, Kazuki»—, cogió a Asah con cuidado con ambas manos y dejó que ella ejecutara una Ráfaga en su lugar. Para darse fuerza mantuvo la vista clavada en el cielo, para luego desviarla a la Llave-Espada de Kazuki. Fue entonces cuando se dio cuenta de que donde antes no había nada, ahora reposaba un ramo de flores salido de ninguna parte. Tan sólo le bastó intercambiar una mirada con Fátima para saber quién había sido, y que ese alguien estaría ya muy lejos de allí.

«Te has vuelto a escapar, bruja, pero algún día, algún día... ».

Volvió a dejar a Asah en su hombro y se acercó a la Monocromo junto con Fátima para que ella dejara su propio ramo de flores. Su regalo de despedida no era tan bonito, y de haberlo visto Kazuki no lo habría entendido, pero para él era importante.

No te olvidaremos.

«No lo haremos».

Metió la mano en el bolsillo y descubrió el objeto, un reloj de bolsillo. Se las había ingeniado para encontrar uno parecido al reloj-amuleto del recuerdo. Despacio y con cuidado lo dejó en el suelo, entre las flores de Chihiro y las de Fátima. Se permitió unos momentos para orar por Kazuki, cuyo recuerdo debía de haberse unido ya al Castillo del Olvido, y cuya reminiscencia debía ya también caminar junto con el Guía. Cuando terminó se apartó y reunió con Fátima, quién se cogió de su brazo para dejar sitio a los demás.

No es justo.

Recordó las laderas de Ciudad Disney y a dos jóvenes enamorados que desconocían el futuro donde no podrían estar juntos. Recordó la voz de Kazuki, la de Chihiro, recordó las palabras de amor y la eterna promesa una vez más.

No... no lo es... —murmuró también.

Nr nrr...

No sabía qué pasaría tras aquello, tras la caída de Villa Crepúsculo y la ascensión de un tercer bando dispuesto a destruirlo todo, pero esperaba algún día poder honrar la memoria de Kazuki y vengar su injusta muerte. Muchos de sus aprendices directos se merecían más que él clamar esas palabras, pero no le importaba.

Tenía una cuenta personal que saldar con Chihiro y no pararía hasta encontrarla.

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Adiós, Kazuki, fue bonito leerte ;__;
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Re: [Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor Light » Jue Oct 22, 2015 2:09 am

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No era exactamente un entierro, ya que no quedaba el cuerpo de los Portadores al morir, pero se le podía considerar como tal. Un funeral.

A aquel desierto habían ido a parar los Portadores de ambos mandos, a la Necrópolis de Llaves Espada, la tierra yerma en la que acababan todas sus armas legendarias. No era la primera vez que la visitaba —pues ya fue allí para buscar pistas de su padre, en balde— y la visión del cementerio seguía causándole una fuerte impresión.

Era tan… deprimente, no se le ocurría otra palabra para describir aquel lugar. Y pensar que todos acabarían allí algún día...

La razón de su presencia en aquel desierto no era otra que la muerte de Kazuki. Ese suceso le había destrozado, al igual que a otros muchos aprendices. Incluso Bastión Hueco había acudido a la ceremonia. Light no pensó en la guerra acabada, ni en los crímenes del otro bando, ni siquiera en Chihiro y su trampa: en aquellos momentos el fallecido ocupaba todos sus pensamientos.

Todavía no podía creerlo, ¿cómo le había podido pasar algo tan horroroso?

Mientras se acercaban al lugar donde aguardaban Ronin y Ryota, le dedicó una mirada llena de tristeza a Maya, quizás una de las más destrozadas. La rodeó con el brazo, agachó la cabeza y continuó andando, sin separarse de ella.

Cuando llegó al lugar donde les esperaban los líderes de las facciones, en frente de la hilera de llaves sin dueño, Light levantó la mirada y encontró a un Ronin claramente afligido.

No se me dan bien estas cosas. El Maestro Kazuki fue un miembro muy importante para Tierra de Partida, se podría decir que él era mi sucesor; el próximo Maestro de Maestros una vez mi espada descansase en éste páramo.

«Odio esto», pensó inevitablemente (refiriéndose a los funerales) mientras apretaba los dientes.

Kazuki… Dio todo de sí por nosotros. Se pasaba noches en vela tratando de crear grandes innovaciones en magia. Inventó la Prueba de Afinidad, algo que sin duda utilizaremos todos e incluso se trasmitirá a las generaciones venideras. Siempre ha ayudado a sus aprendices a pesar de sus pequeños problemas con el tiempo (que irónico es ser afín a Tiempo y llegar siempre tarde a los sitios).

«Así que por eso parecía tener siempre tanto sueño…», rememoró sus bostezos, sus errores a la hora de recordar su nombre… y le añoró todavía más. Era incapaz de imaginarse la vida en Tierra de Partida sin él.

Otro más… se va. Y aquí, por fin, descansará de su cometido, junto al resto de sus hermanos. Su corazón nunca se marchará. No, al menos, mientras lo recordéis. Vivirá en los recuerdos de quienes lo amaron, lo apoyaron y lo ayudaron. Vivirá en Tierra de Partida, y en cada mundo que le vio crecer. Y la fuerza que nos brindó con su labor pasará a futuras generaciones. Jamás permitiremos que su sacrificio a la causa haya sido en vano. Ryota, ¿puedes hacer los honores?

Desvió la vista hacia el Maestro traidor, y se preguntó si sería buena idea que precisamente él se encargara de aquello. Aun así, si era la decisión de su mentor, no iba a poner pegas. Tampoco tenía fuerzas o ánimos para pronunciarse ni siquiera.

Light se retiró una lágrima de la cara y presenció cómo Ryota clavaba la Monocromo del fallecido.

Descansa en paz, Kazuki. Tu lucha no ha sido en vano.

El líder de Bastión Hueco intercambió miradas con dos Maestras de su bando. Ellas alzaron sus armas legendarias y enviaron hechizos al cielo. Otros Portadores comenzaron a imitarles. Light no fue menos y, aprovechando la frustración y la rabia, disparó una Brecha lunar ascendente.

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Es hora de decir adiós —señaló Ronin—. Todos aquellos que deseéis despediros acercaos a su Llave Espada y dedicarle unas palabras.

A continuación, Ronin se aproximó a la que había sido la aprendiza de Kazuki durante estos años y la rodeó con sus brazos.

Ojalá hubiese estado con todos vosotros. Ojalá yo fuese el que estuviese hoy aquí.

Ronin...

No digas eso ni en broma —dijo Light con un hilillo de voz, intentando contener el llanto.

Algo muy extraño sucedió en ese momento. Un ramo de flores había surgido de la nada. Se quedó mirándolo con extrañeza unos pocos segundos y luego apartó la vista: no le dio especial importancia.

"¿...ieto? Creo que la ex-Maestra Ágatha dijo algo de que, eh, había salido a comprar azúcar".

Light se aproximó con Maya al lugar donde yacía la llave quebrada, con lentitud.

"Quieres que lo sane, ¿no? Bueno, eso se puede hacer, eh, sí... Veamos, ¿cómo era...? Ah, pues claro... ¡Cura!".

Al alcanzarla, se arrodilló delante de la espada y la acarició cariñosamente.

Gracias por todo. Nunca te olvidaremos —aseguró, haciendo énfasis en el nunca, y siguió llorando en silencio.

«Nunca».

Volvió a rodear a la brujita con su brazo, dispuesto a quedarse ahí el tiempo que hiciera falta, con ella. Para algo estaban los amigos, para apoyarse tanto en los buenos como en los malos momentos. No se movería de ahí hasta que Maya decidiera irse.
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Notapor EspeYuna » Jue Oct 22, 2015 6:14 pm

Todo había cambiado. Al menos, para Nadhia.

La guerra entre ambos bandos había llegado a su fin. Pero no dio tiempo a celebrarlo, pues les esperaba tiempos muy, muy oscuros y duros. Todavía recordaba el día que volvieron del pasado, la batalla contra el Alfa del presente y aquel reconfortante sueño de mil años. Su cuerpo se sentía mejor que nunca, su mente despejada... pensaba que, aun pasados los días, seguiría manteniendo aquella sensación de bienestar.

Sin embargo, las pesadillas volvieron a invadir sus noches sin piedad, y negándose a molestar a Fátima y a Malik, se abrazaba a Tandy, quien la ayudaba a volver a conciliar el sueño con sus poderes. Quería aprender a no depender de los demás, aunque su guardián era una clara excepción dada la situación de su trato de por vida.

Sabía que Fátima necesitaba tiempo para asimilar la reconciliación de ambos bandos. Ella misma se llevó una desagradable sorpresa cuando se enteró que Ragun la había metido en graves situaciones en el Inframundo. Estar con Malik era, sin duda, la mejor de las opciones. Sabía que su opinión no valdría de mucho y que su amistad con Ragun podría impactar sobre la que compartía con ella.

Malik le había contado sobre lo de Chihiro, la noche que volvió de Ciudad de Paso tras enterarse que su familia había logrado sobrevivir y había sido acogida. Nadhia, buscando un lugar en su armario para guardar los atuendos del pasado, encontró un papel. Y recordó, entonces, al Maestro Kazuki y su relación con aquella... bruja.

La imagen de Andrei... y la de él... se le revolvía el estómago sólo de pensarlo.

No se había encontrado con Clío en Ciudad de Paso, pero si llegaba a enterarse de que la copia de Andrei estaba bajo las órdenes de... Aaron.

Todavía le costaba asimilarlo. Se puso tan lívida como Ronin cuando hizo acto de presencia en Tierra de Partida. Buscó con la mirada a Saeko, quien, seguramente, habría experimentado aquella sensación.

Los recuerdos de su copia... los del Templo de la Reminiscencia. Junto con los aprendices que se aventuraron en los recuerdos de aquel monstruo, ellas dos habían conocido... lo que era capaz de hacer.

Y había vuelto. Estaba viejo, parecía débil y deteriorado... pero imponía ese mismo temor. Lo había reconocido enseguida, escuchando los gritos de Eileen, el sollozo de Ryota, los jadeos de Ronin huyendo de él. El terror de todos y cada uno de ellos, víctimas de una auténtica pesadilla hecha realidad.

Hubiera deseado que la guerra no hubiera terminado en aquellas circunstancias. Llorando por la tumba de Kazuki, y temiendo por el futuro. Un futuro que se presentaba aterrador.

Se acercó a Light, quien reconfortaba a la pequeña Maya, y se agachó para darle un fuerte abrazo. Acto seguido, se dirigió a la Llave-Espada de Kazuki para dejar un lirio que le había ofrecido Fátima un poco antes de comenzar el funeral.

—Lo siento —sin saber muy bien qué decir, depositó la flor a los pies de la tumba del maestro y suspiró, intentando no derramar lágrimas aquel día—. Y gracias por enseñarme tanto.

No había sido un maestro ejemplar con sus tardanzas y sus repentinas siestas. Pero recordaba, con una sonrisa, sus primeros encuentros con él, y su ayuda. Se preguntó si Fyk, donde quisiera que estuviese, se habría enterado de la noticia. Y...

Bueno, él también debía haberse enterado, si no se encontraba demasiado lejos allá fuera.

Cuando volvió sobre sus pasos, se encontró con la mirada de Saeko sin quererlo. Gracias a Hana, se había enterado de que había decidido unirse a Tierra de Partida. ¿Qué le habría hecho cambiar de idea? ¿Por qué ahora, cuando ambos bandos se habían reconciliado, hasta cierto punto?

No hablaron mucho. Saeko parecía distante y con pocas ganas de entablar una conversación con ella. Le hubiera estrechado la mano, pidiéndole perdón por todo lo sucedido durante la guerrilla entre ambos bandos de la Orden. Quería un apoyo de verdad, mental, empático, real... sabiendo que Aaron estaba vivo. Prometerse que ambas harían todo lo que estuviese en su mano para enfrentarse a él y acabar con su existencia, que tanto daño había y seguía provocando.

Pero sólo recibió un asentimiento débil a sus palabras. Asintió, comprendiendo que no era el mejor momento.

Lo entiendo —Nadhia hizo un intento por sonreír, pues tampoco se sentía del todo bien.

Sin embargo, al darse la vuelta Saeko la llamó por su nombre. Y se acercó a ella, estrechándole la mano.

Nadhia, perpleja, miró la mano de Saeko y alzó la mirada para encontrarse con sus ojos. Y al comprobar su leve esfuerzo por sonreír, ella hizo ademán por agradecer el gesto.
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Re: [Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor Sheldon » Jue Oct 22, 2015 11:14 pm

Los ojos de Enok se abrieron de golpe. Una gota de sudor frío descendió por toda su mejilla. Su cuerpo se alzó, nervioso, buscando al resto del grupo. Freya.

Pero solo vio su habitación, igual de desaliñada, igual de desordenada, igual de personal. Respiró atropelladamente durante minutos enteros hasta que terminó calmándose aunque no llegó a dejar de lado esa amarga sensación que recorría su cuerpo. Pero todo había sido un sueño.

Tras unos segundos se incorporó y pisó el húmedo suelo. Se acercó a la puerta. Silencio. Anduvo al oeste, al este, al norte, al sur. Puertas cerradas, murmullos del aire a través de los ventanales, conversaciones del viento a lo lejos. Pero no había nadie, ninguna persona, ningún aprendiz, ningún Maestro. Y estaba seguro de que no era un sueño.

La soledad nunca se había sentido más vacía en aquel castillo inmenso, más inerte. No había vida y eso llegaba a asustar al aprendiz que corría cada vez más apresurado, buscando algún alma viva. ¿Por qué era el único?

* * *

Gritos, gemidos, llantos, conversaciones apuradas, peleas. La vida retornaba al bastión pero traía a su paso la muerte. Enok alzó los párpados un tanto exhausto. Se levantó del banco donde se había quedado dormida mientras una marabunta de aprendices aterrizaba a las puertas del castillo.
Pero no traían la alegría, ni siquiera la tristeza. Los aprendices pregonaban la terrible noticia, traían la muerte a sus espaldas.

* * *

No sabía qué hacía allí y tampoco entendía lo que había pasado. Incluso no llegaba a entender lo que había significa ese sueño, tan real pero a la vez tan difuso. Anduvo unos pasos, detrás de la comitiva. El suelo se deshacía en pedazos de arena mal formada. Aquel mundo no era precisamente el más bonito. Ni siquiera tenía la certeza de que fuese algo en concreto.

Pero allí estaba, velando por la muerte de aquel Maestro, Kazuki. Se acercó hacia Freya, su compañera, y la miró durante unos segundos.

Freya... ¿Qué ha pasado?

Antes de escuchar su respuesta volvió a mirar a la comitiva. Estaba seguro de que los tiempos cambiarían de ahora en adelante.
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Re: [Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor Zodiark » Dom Oct 25, 2015 6:56 pm

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Arrastraba los pies por los pasillos de Tierra de Partida. No había tenido tiempo de asimilar todo lo que había sucedido, incluso le parecía lejano, algo que no iba con ella. Estaba agotada. La muerte de su Maestro, la aparición de aquellos dos hombres que se llevaron a Chihiro, la caída de Villa Crepúsculo... Todo aquello parecía lejano e irreal, y aquella niña solo pensaba en llegar a su habitación y cerrar los ojos, con la esperanza de que al despertar, todo comenzara de nuevo.

Con la mirada perdida, caminaba cual zombi por los pasillos del que era su hogar desde hacía unos años, y que acababa de recuperar junto a sus compañeros tras una ardua batalla. Pero la alegría por volver a ver aquellas paredes no tenía cabida en su corazón, solamente deseaba llegar a su habitación. Tras lo que pareció una eternidad caminando, ya que su mente estaba tan extraviada en la nada que había perdido la noción del tiempo, por fin alcanzó su alcoba. Giró el pomo con desgana, y entró en la habitación, cerrando la puerta tras de sí. Una vez cerrada, la chiquilla se dejó caer en ella, apoyando la espalda con un sonoro golpe, y miró por la ventana, inexpresiva. Tras unos segundos, reaccionó y caminó lentamente hacia la cama, quitándose su característico sombrero con una mano y dejándolo caer con desdén al suelo. Al alcanzarla, se dejó caer sobre el colchón, y estaba tan cansada que fue inmediato. Antes de estar tumbada del todo, la niña ya había caído en un profundo —y necesario— sueño.

***

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Todo había parecido una pesadilla. Desperté en mi habitación, y aunque había dormido bastante rato, era como si el agotamiento no hubiese abandonado mi cuerpo. Me levanté de la cama, perdida mientras me iba reincorporando, y al ver mi sombrero en el suelo comencé a asimilarlo todo. Y me di cuenta de que, por desgracia, no había sido ningún sueño.

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Y allí estaba, en la famosa Necrópolis de las Llaves Espada. Observé el lugar con angustia mientras aterrizaba con mi glider y desmaterializaba mi armadura, y mi mirada no pudo evitar fijarse en el color anaranjado que adornaba el cielo de aquel mundo. El suelo era yermo, seco, y los altiplanos, también sin vegetación, se alzaban creando un valle algo deprimente. Era un lugar solitario y silencioso, y pensar que algún día nosotros, o al menos lo que quedase de nosotros, acabaría en aquel sitio ponía la carne de gallina a cualquiera.

Transformé el glider en mi Llave Espada y la desmaterialicé, y avancé hacia el campo de Llaves Espada. Era increíble pensar que todas aquellas armas algún día habían pertenecido a guerreros de la Orden como yo, y que ahora la Llave Espada de mi propio Maestro pasaría a formar parte de aquella colección. Había estado intentando mantener la compostura, pero pensar en aquello y ver a toda la gente que se iba reuniendo para despedir a Kazuki en aquel sitio hizo que un sentimiento de abatimiento inundara mi corazón otra vez.

Agaché la cabeza mientras caminaba hacia el lugar donde Ronin y Ryota aguardaban para comenzar la ceremonia. Pronto noté un brazo pasando por mi nuca, y una mano tocándome el hombro con suavidad. Al girar la cabeza, vi a un Light cabizbajo, y volví a agacharla yo también. Rodeé la cintura de Light por la espalda con el brazo, y apoyé mi cabeza con cariño en su costillar mientras continuábamos avanzando. Ninguno de los dos dijo nada, no era necesario. Sólo con estar el uno junto al otro en ese momento me hacía saber que no estaba sola, que podía contar con él. Su calor corporal me reconfortó, y cerré los ojos con una débil sonrisa al pensar que, si estábamos juntos en aquel momento, había sido gracias a Kazuki. Él me dio la oportunidad de blandir la Llave Espada, y gracias a ello pude conocer a amigos maravillosos.

No se me dan bien estas cosas —Ronin comenzó la particular ceremonia cuando todos hubimos llegado, con una reconstruída Monocromo en sus manos—. El Maestro Kazuki fue un miembro muy importante para Tierra de Partida, se podría decir que él era mi sucesor; el próximo Maestro de Maestros una vez mi espada descansase en éste páramo.

Me separé de Light con delicadeza y caminé lentamente hacia el Maestro, intentando no interrumpirle, y me coloqué, de pie, un poco más cerca de él.

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Kazuki… Dio todo de sí por nosotros. Se pasaba noches en vela tratando de crear grandes innovaciones en magia. Inventó la Prueba de Afinidad, algo que sin duda utilizaremos todos e incluso se trasmitirá a las generaciones venideras. Siempre ha ayudado a sus aprendices a pesar de sus pequeños problemas con el tiempo (que irónico es ser afín a Tiempo y llegar siempre tarde a los sitios).

»Otro más… se va. Y aquí, por fin, descansará de su cometido, junto al resto de sus hermanos. Su corazón nunca se marchará. No, al menos, mientras lo recordéis. Vivirá en los recuerdos de quienes lo amaron, lo apoyaron y lo ayudaron. Vivirá en Tierra de Partida, y en cada mundo que le vio crecer. Y la fuerza que nos brindó con su labor pasará a futuras generaciones. Jamás permitiremos que su sacrificio a la causa haya sido en vano. Ryota, ¿puedes hacer los honores?

Estuve aguantando mis lágrimas durante todo el discurso, pero al final no pude evitar soltar algunas junto a Ronin. Recordé la imagen de aquel joven Kazuki que conocí en Río Eterno, un chico que todavía tenía mucho por vivir, que algún día se convertiría en Maestro de la Llave Espada y sería un ejemplo para mucha gente. Pensar que aquel chaval que tenía tanto por delante se había marchado ya, tan precipitadamente, era increíblemente doloroso.

Descansa en paz, Kazuki —dijo Ryota, tras recibir la Monocromo de manos de Ronin y clavarla en el yermo suelo—. Tu lucha no ha sido en vano.

Ahora, la Llave Espada de Kazuki... no, el propio Kazuki, formaba parte de aquel lugar donde el alma de los guerreros fallecidos descansaban para siempre. Al menos no estaría solo...

Los Maestros de ambos bandos, guiados por Nanashi y Shinju, alzaron sus armas y crearon un precioso concierto de luces en el crepuscular cielo de la Necrópolis. También quise participar en aquella particular forma de despedir al Maestro, así que alcé la Pétalo de Hada hacia el cielo y, como colofón final, lancé un Ciclón de Hojas que con una explosión de viento adornó de preciosas hojas verdes el espectáculo de luces que habían concebido los demás, que luego cayeron suavemente al suelo.

Es hora de decir adiós —dijo Ronin mientras, de nuevo, desmaterializaba mi Llave Espada—. Todos aquellos que deseéis despediros acercaos a su Llave Espada y dedicarle unas palabras.

En ese momento, justo cuando estaba a punto de dar un paso para acercarme a la Llave Espada, vi al Maestro de Maestros de Tierra de Partida caminando hacia mí y me dio un fuerte abrazo de improviso que me dejó algo atónita. Jamás había visto esa faceta de Ronin, y su calor corporal me hacía sentirme más cerca de él que nunca, y eso hizo aflorar mis sentimientos una vez más.

Ojalá hubiese estado con todos vosotros. Ojalá yo fuese el que estuviese hoy aquí.

Nadie tenía que morir —musité, devolviéndole el abrazo y hundiendo la cara en su pecho, notando cómo las lágrimas volvían a empapar mi cara, contagiada por la tristeza de Ronin—. Lo íbamos a conseguir, todos juntos. Estábamos tan cerca de volver, y al final... Nadie merecía acabar así... Nadie...

Tras separarme de él, ambos Maestros se pusieron de pie al fondo, dejando vía libre para cualquiera que quisiera despedirse de Kazuki a través de la Monocromo. Me acerqué a la Llave Espada, pero me quedé al margen durante un rato, esperando a que otros dijeran sus palabras de despedida antes. Cuando el lugar se hubo vaciado un poco, me acerqué y me agaché para ponerme a la altura del arma. Acaricié el mango cariñosamente y toqué con las yemas de los dedos con suavidad el lugar por el que se había partido durante mi enfrentamiento con Alec.

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Siento muchísimo haberla roto, Maestro —murmuré, como si le hablara directamente a la Monocromo—. Espero que pueda perdonarme.

»Hasta siempre.

Nadhia se acercó y me dio un cálido abrazo que le devolví con la mirada fija en la Llave Espada. Cuando se hubo marchado, me puse de pie y me quedé allí, quieta, observándola. No quería irme, no quería dejarle allí y tener que separarme de él, aunque en el fondo de mi corazón supiera ya que nunca jamás íbamos a volver a reunirnos.

Noté el brazo de Light rodeándome de nuevo el cuello, y con las manos en los bolsillos volví a apoyar mi cabeza en su torso, sin perder de vista la Monocromo, la cual observaba con melancolía. No sabía cuánto tiempo había estado así, pero el chico no se separó de mi lado, y aquello, al final, me acabó devolviendo a la realidad. Cerré los ojos, e intenté recordar todas y cada una de mis conversaciones con Kazuki. Aquella sería mi forma de despedirle definitivamente.

Pero hubo un recuerdo que se coló entre ellos. Uno que no tenía nada que ver con el Maestro, pero sí con mi futuro, como si mi subconsciente estuviera intentando decirme algo, intentando darme fuerzas de alguna forma.

Y una brujita como tú tiene talento, al menos si empiezas a fijarte metas y a mantenerte firme en tus decisiones. Estas cambiarán con el tiempo, esperemos que a mejor, pero un guerrero que no tiene ideales ni sabe lo que quiere, está condenado a la muerte.


«¿Metas...?»

Abrí los ojos y observé de nuevo la "tumba" del Maestro. Todo lo vivido en aquella aventura en el Castillo del Olvido... aquella aventura por la que Kazuki perdió la vida... no podía ser en vano. Había aprendido una valiosa lección gracias al Guía, que me animó a seguir adelante. Y por fin, gracias a eso, vi la luz. Sí, tenía una meta, una que comenzaba ese día. Una vida había terminado, y alguien tenía que tomar el relevo, porque no era justo que se malgastase. Los sueños de Kazuki, sus ambiciones, sus conocimientos... nada de eso podía caer en saco roto. Alguien tenía que tomarlos y vivir todo lo que él ya no podía vivir.

Esa sería mi meta.

Me separé de Light con delicadeza y me alejé unos metros del grupo. Levanté la vista al cielo, y mis últimas lágrimas humedecieron mis ojos. Me quité el sombrero, y con él en las manos, cerré los ojos y al abrirlos volví a clavar mi vista en el tapiz naranja que adornaba el firmamento de aquel mundo.

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«Algo que he aprendido durante este tiempo como aprendiz de la Llave Espada es que tu vida no te pertenece solo a ti. Ahora que te has ido, Maestro, un pedacito de tu vida es para cada uno de los que tuvimos el placer de conocerte, y es nuestro deber vivir esa vida por ti.»

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Me coloqué el sombrero y, tras ajustarlo, eché un último vistazo a la Monocromo, dedicándole una sonrisa tierna pero confiada a Kazuki, allá donde estuviese. Me sequé las lágrimas con las mangas de la túnica y respiré hondo, cerrando los ojos y abriéndolos de nuevo con la vista hacia el cielo.

Así que no podemos perder el tiempo. Todavía hay mucho por hacer.

Lancé la Pétalo de Hada al cielo e invoqué mi glider. Acto seguido, materialicé mi armadura y monté en él, mirando a Light y haciéndole una señal con la cabeza para que me acompañase. Era hora de volver a nuestro recién recuperado hogar y abandonar aquel cementerio. Era hora de dejar a los muertos descansar en paz.

Era hora de vivir por ellos.
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Re: [Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor Saxor » Dom Oct 25, 2015 7:26 pm

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Aquel era un día triste en la Necrópolis de Llaves Espada. Nunca había pisado aquel mundo hasta ese día, y el sentimiento que tuve al pisar esa zona desértica era... Vacío. En ese mundo acabaríamos todos cuando muriéramos, incluído yo. Poco a poco llegamos todos, enfrente del inmenso bosque de llaves espada. Estábamos allí para rendirle al Maestro Kazuki un último adiós. Mi Maestro fue el encargado de dar el discurso.

No se me dan bien estas cosas. El Maestro Kazuki fue un miembro muy importante para Tierra de Partida, se podría decir que él era mi sucesor; el próximo Maestro de Maestros una vez mi espada descansase en éste páramo.

El sucesor... Se notaba que el Maestro Ronin quiso mucho a Kazuki. Debía ser, junto a sus aprendices, los que más dolidos debían de estar por su muerte.

Kazuki… Dio todo de sí por nosotros. Se pasaba noches en vela tratando de crear grandes innovaciones en magia—Esa parte de él no la conocía... Así que era por eso por lo que Kazuki estaba tan somnoliento por el día. Recordé el día en el que me lo encontré durmiendo en la biblioteca con un libro encima. Habría estado estudiando toda la noche... —Inventó la Prueba de Afinidad, algo que sin duda utilizaremos todos e incluso se trasmitirá a las generaciones venideras. Siempre ha ayudado a sus aprendices a pesar de sus pequeños problemas con el tiempo (que irónico es ser afín a Tiempo y llegar siempre tarde a los sitios).

»Otro más… se va. Y aquí, por fin, descansará de su cometido, junto al resto de sus hermanos. Su corazón nunca se marchará. No, al menos, mientras lo recordéis. Vivirá en los recuerdos de quienes lo amaron, lo apoyaron y lo ayudaron. Vivirá en Tierra de Partida, y en cada mundo que le vio crecer. Y la fuerza que nos brindó con su labor pasará a futuras generaciones. Jamás permitiremos que su sacrificio a la causa haya sido en vano. Ryota, ¿puedes hacer los honores?

El hecho de que fuera el propio Ryota me molestaba bastante. Era imposible que me cayera bien el responsable de la destrucción de mi mundo y luego se quedara con los restos. Pero si era la voluntad de mi Maestro... No tenía derecho a protestar. Recibió lo que quedaba de la llave espada de Kazuki de las manos de Ronin, y la clavó en la tierra. Esa llave espada se convertiría en un árbol más entre el bosque de espadas.

Descansa en paz, Kazuki. Tu lucha no ha sido en vano.

El líder de Bastión hueco volvió con los de su bando, y dio una indicación a dos Maestras para que iniciaran un homenaje lanzando hechizos al cielo, seguidos del resto de Maestros y algunos aprendices. Un cúmulo de sombras se congregaron en mi mano izquierda para formar mi llave espada, y con ella apunté al cielo también. Disparé una Bomba Tenebrosa al cielo, que provocó una explosión negra que, debía reconocer, contrastaba con otros hechizos más coloridos.

Es hora de decir adiós. Todos aquellos que deseéis despediros acercaos a su Llave Espada y dedicarle unas palabras.

El Maestro Ronin se acercó a la pequeña Maya y le dio un abrazo.

Ojalá hubiese estado con todos vosotros. Ojalá yo fuese el que estuviese hoy aquí—las palabras del Maestro me dejaron muy mal. No... Yo jamás habría querido que hubiera sido la llave espada de mi Maestro la que estuviera clavada en la Tierra.

Ronin...

No digas eso ni en broma.

Si hubieras sido tú... habría sido igual de triste—murmuré como pude. No era capaz de hablar con potencia en un lugar y día así.

Nos tocaba a nosotros acercarnos a la tumba de Kazuki. Sin embargo algo extraño pasó antes de que cualquiera pudiera acercarse. Tras una rara sensación durante un instante, un ramo de flores apareció de la nada junto a la llave espada. No hacía falta ser muy listo para saber quién lo había dejado allí. Al parecer, el luto era la más fuerte de las treguas... No fui el primero en ir, estaba pensando en qué palabras decir frente a su tumba. Cuando vi que tenía hueco libre para acercarme, me coloqué frente a la Monócroma.

Hasta siempre, Maestro... Y gracias. Fuiste una gran persona... Por eso nunca te olvidaremos.

Tras despedirme por fin del Maestro con quien había pasado gran parte de mi travesía en el Castillo del Olvido, me alejé y... esperé. Tenía algo más que hacer allí. Mientras esperaba, pensé en lo ocurrido varios días atrás. El viejo portador llamado Aaron, que tenía a sus órdenes tanto a Chihiro como a Andrei... Además de la caída de Villa Crepúsculo. Cuando me enteré de la noticia, casi me derrumbo al pensar que mi mejor amigo pudo morir allí. Afortunadamente no fue así, ya que logré contactar con él por teléfono... Y quedamos para explicarle por qué nadie había acudido en la ayuda del mundo y que me diera lo que tenía en esos mismos momentos en mi mano derecha.

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Porque Kazuki no fue el único portador que había muerto ese día. Era un poco extraño pensar que mi contraparte Hikaru había sacrificado su vida para salvar a Atesaki. Le debía bastante por ello, así que se merecía al menos que lo único que dejó atrás acabara en esa necrópolis junto a todos los portadores. Cuando todos se fueron ido del funeral de Kazuki, coloqué la llave espada de Hikaru en mi mano izquierda, lo que hizo que mi marca de la mano izquierda brillara. Era normal, teniendo en cuenta quién me había dejado dicha marca. Al menos eso demostraba que el vínculo no se había roto todavía. Algo más alejado de donde estaba la tumba de Kazuki, clavé con fuerza aquella llave espada en la tierra.

Y como ya había terminado con mi cometido... me alejé de ese mundo muerto para volver a Tierra de Partida.

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Hasta siempre Kazuki, echaremos de menos tus confusiones en los nombres.
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Gracias a Ita por la firma~
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RolKHWorld: Cronología
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Primer Arco: Corrupción

1ª Saga
Prólogo: Sólo los más fuertes... [Bastión Hueco]
Encuentro: Recién llegado [Tierra de Partida]
Trama: Un paso atrás [Tierra de Partida]
Trama: Y digo ¡salta! [Coliseo del Olimpo]
Encuentro: La ciudad eterna [El Mundo Inexistente]
Encuentro: Persecución enmascarada [Villa Crepúsculo]
Encuentro: Un lugar al que regresar [Espacio Profundo]
Trama: ¿¡Es que nadie piensa en los niños!? [Islas del Destino]
Misión: Cuidado con los asteroides [Espacio Profundo]
Encuentro: Perros, lagartos y osos parlantes [Bosque de los 100 Acres]
Encuentro: Las apariencias engañan [Tierra de Partida]
Trama: ¡Se me ha metido placton en la nariz! [Atlántica]
Evento Global: Ocaso de una estrella (Primera parte) [Bastión Hueco]
Evento Global: Ocaso de una estrella: Ruta 3 (Segunda parte) [Bastión Hueco]
Evento Global: Ocaso de una estrella (Parte final) [Bastión Hueco]

Segundo Arco: Perdición

2ª Saga
Misión: Dulces olores [Monstruo] (Inconclusa)
Trama: Ángeles Caídos [Intersticio entre los mundos]
Encuentro: Laberinto Paranoico [Espacio Paranoico]
Trama: Alianza en las Penumbras [El Mundo Inexistente]
Encuentro: ??? [???]
Encuentro: Pasado olvidado [Ciudad de Paso]
Encuentro: Coincidencias alarmantes [País de Nunca Jamás] (Inconcluso)
Trama: Cada loco con su tema [País de las maravillas]
Evento Preglobal: The End Is Where We Begin (Day 0: The Introduction) [¿Villa Crepúsculo?]
Evento Global: The End Is Where We Begin (Día 1 - Sector 1: Crepúsculo) [¿Villa Crepúsculo?]
Evento Global: The End Is Where We Begin (Día 2 - Sector 3: Ocaso) [¿Villa Crepúsculo?]
Evento Global: The End Is Where We Begin (Día 3 - Sector 4: Túneles) [¿Villa Crepúsculo?]
Evento Global: The End Is Where We Begin (Día 4 - Sector 3: Ocaso) [Villa Crepúsculo Virtual]
Evento Global: The End Is Where We Begin (Día 5 - Sector 2: Atardecer) [Villa Crepúsculo Virtual]
Evento Global: Datastream (Primera parte) [La Red]
Evento Global: Datastream - Ruta de la Eliminación (Segunda parte) [La Red]
Evento Global: Datastream (Parte final) [La Red]

Tercer Arco: Rebelión

3ª Saga
Trama: Crisis de tierras sin dueño [Ciudad de Paso]
Encuentro: Día de monos [Selva Profunda]
Trama: Asalto a la Torre [Torre de los Misterios]
Trama: De cero a héroe [Coliseo del Olimpo]
Trama: En busca del corazón [Espacio Paranoico]
Evento Global: El Esclavo del Olvido (Primera parte) [Castillo del Olvido]
Evento Global: El Esclavo del Olvido - Ruta del Caído (Segunda parte) [Castillo del Olvido]
Evento Global: El Esclavo del Olvido (Parte final) [Castillo del Olvido]
Secret Episode: Another Side, Another Story - The Last Twilight [Villa Crepúsculo]

Cuarto Arco: Colisión

4ª Saga
Trama: Leyendas se contarán [Tierra de Dragones] (en proceso)


No Canon
Especial libre: San Valentín [Tierra de Partida] [Corrupción]
Especial libre: Halloween [Ciudad de Halloween] [Perdición]
Especial libre: ¡Feliz Navidad 2012! [Bastión Hueco] [Perdición]
Especial libre: Historias de San Valentín [Bastión Hueco] [Perdición]
Especial libre: Venid, mis pequeños [Villa Crepúsculo] [Perdición]
Especial libre: ¡Feliz Navidad 2013! [Bastión Hueco] [Perdición]
Especial libre: La mansión encantada [Ciudad de Halloween] [Rebelión]
Especial libre: El laberinto de los corazones [???] [Rebelión]
Especial libre: ¡Los reyes han llegado! [Tierra de Partida] [Rebelión]
Especial libre: La Mansión Encantada II: La Venganza [Ciudad de Halloween] [Rebelión]
Especial libre: World War Christmas [Tierra de Partida] [Colisión]
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Re: [Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor Tsuna » Dom Oct 25, 2015 9:22 pm

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A Saeko todavía le costaba creer lo que había pasado días atrás, tras salvar a la Orden del ejército sincorazón y de despertar al antiguo guardián de Tierra de Partida: Nithael. Todo pareció ir bien hasta que apareció él, momentos después de que todos pusiesen de su parte en una supuesta reconciliación que, de forma personal, la aprendiz no veía por ningún lado. Los bandos continuaban separados, cada uno por su cuenta, y comprendía que la decisión que había tomado resultó precipitada. Le dolía haber tenido que abandonar de forma tan brusca a todos sus compañeros, pero se intentaba convencer de que no, que no quería ser una asesina pues, aunque Ryota no hubiera dado aquellas órdenes, el hecho de no oponerse públicamente a las mismas significaba que las estaba apoyando. Como era normal.

Aaron. Ese era su nombre, el nombre de la persona que le había arrebatado el ojo al famoso pirata de Tierra de Partida, y que tantos aprendices había asesinado en el pasado, como Kaminari. Hasta ese día nadie se tomó la molestia de decirle su auténtico nombre, y en cierto modo tampoco mostró curiosidad por conocerlo. Lo que a ella le interesaba de verdad eran los Caballeros del Pasado, como los mismos que tuvo el placer de conocer mil años atrás. Pero sí tenía una cosa clara, y es que hasta ese entonces había estado equivocada, ya fuera apoyando o no a los maestros de Bastión Hueco.

Era de noche, el castillo de Tierra de Partida se encontraba destrozado y ahora, en su improvisada habitación, sentada sobre la cama con la cabeza gacha, invocó su Llave Espada y la observó, recordando todas sus experiencias e ideales como Portadora, como copia virtual o como guerrera mil años atrás. Empezaba a tomar conciencia de que todo eso no era un simple juego, como lo había imaginado hasta ahora, estando al amparo de sus maestros y actuando de forma egoísta. Naturalmente, había apoyado cosas prohibidas, como su pequeña alianza con Yafar, o buscar la ayuda de Úrsula, revelando a la bruja el secreto y el conocimiento de los otros mundos y la Llave Espada, o hablar sobre los sincorazón a la princesa Ana de París y su ayudante Raphaël. Secretos que ella guardaría en su corazón, y si Ronin pensaba que estaba recibiendo a una Portadora ejemplar se encontraba muy equivocado.

Se mordió el labio inferior y lloró. Para mal de males Villa Crepúsculo ya no existía, todos sus habitantes perecieron por culpa de aquel impresentable, cuya presencia le seguía causando terror. Ni siquiera sabía cómo es que seguía con vida, y qué era lo que planeaba, pero verlo con Andrei y Chihiro no le daba para nada buenas vibraciones. No obstante, nadie se tomó la molestia de decirle que ella misma se había transformado en su copia virtual, por lo que era incapaz de relacionar ambos sucesos. Erased Data y Aaron seguían siendo enemigos distintos, pero igual de crueles.

Numerosas cuestiones cruzaron la cabeza de la aprendiz esa noche: ¿merecía la pena seguir portando la Llave Espada? ¿Merecía la pena seguir luchando sabiendo lo fragmentada que estaba la Orden? ¿Sabiendo lo débiles que eran?

Ella misma fue incapaz de responder. Confianba en que el paso del tiempo le diese una respuesta. Solo tenía la certeza de que a partir de ese momento su vida cambiaría por completo, ya fuese a mejor o peor. Se sentía afortunada por haber vivido todo lo que había vivido, pero a la vez, la carga de llevar una Llave Espada se hacía más grande.

****


No se me dan bien estas cosas

El camino a través de la Necropolis fue silencioso y apagado. Saeko no levantó apenas la vista ni se dirigió a nadie en particular, incluso se sorprendió y sintió un pinchazo en el corazón al ver antiguas Llaves Espada representadas por los emblemas de los clanes. Miraba por encima al resto de aprendices y maestros, sumida en esa tristeza que impregnaba el ambiente. Incluso aun después de su supuesta traición, porque ella lo veía así, admiró el porte del que seguía haciendo gala el maestro Ryota. La peor parte, pensó en ese momento, era que ninguno de sus antiguos maestros le había dirigido la palabra, lo cual conseguía que se sintiera más culpable, puesto que ni siquiera se molestaron en convencerla de que, quizá, estaba equivocada.

El Maestro Kazuki fue un miembro muy importante para Tierra de Partida, se podría decir que él era mi sucesor; el próximo Maestro de Maestros una vez mi espada descansase en éste páramo.

Saeko ya conocía a Ronin de su visita al Santuario, siempre le había parecido un gracioso de poco cuidado que no se tomaba las cosas en serio. Tras La Red se sintió muy traicionada por él, y hasta hacía pocos días no había cambiado su forma de ver al maestro de maestros. En ese instante comprendió que Lyn tenía razón, al menos en lo referente a Ronin. Y aquel maestro, Kazuki, no lo recordaba bien pues la aprendiz apenas tuvo interacción con los miembros de Tierra de Partida, pero repasando a los presentes con la vista y haciendo memoria sí pudo imaginar de quién se trataba, pues ella misma le había visto en varias de sus aventuras: primero en la nave de la Federación, cuando el incidente de energía; la segunda en el propio del Castillo del Olvido, todavía recordaba y escuchaba con claridad cómo les había mandado a callar a todos nada más entrar.

Kazuki… Dio todo de sí por nosotros. Se pasaba noches en vela tratando de crear grandes innovaciones en magia. Inventó la Prueba de Afinidad, algo que sin duda utilizaremos todos e incluso se trasmitirá a las generaciones venideras. Siempre ha ayudado a sus aprendices a pesar de sus pequeños problemas con el tiempo (que irónico es ser afín a Tiempo y llegar siempre tarde a los sitios).

La prueba de afinidad, ella misma laa experimentó en sus primeros días como aprendiz dentro del castillo de Bastión Hueco, pero nunca imaginó que hubiese sido inventada por el maestro al que ahora se le daba sepultura.

»Otro más… se va ―confesó el maestro, cuyas palabras se clavaron en la mente de Saeko, que ya había visto y escuchado ese discurso dentro del Santuario, por parte del maestro Rayim. Comprendió, con tristeza, que era lo que se solía decir cada vez que alguien dejaba el mundo―. Y aquí, por fin, descansará de su cometido, junto al resto de sus hermanos. Su corazón nunca se marchará. No, al menos, mientras lo recordéis. Vivirá en los recuerdos de quienes lo amaron, lo apoyaron y lo ayudaron. Vivirá en Tierra de Partida, y en cada mundo que le vio crecer. Y la fuerza que nos brindó con su labor pasará a futuras generaciones. Jamás permitiremos que su sacrificio a la causa haya sido en vano. Ryota, ¿puedes hacer los honores?

Saeko observó de refilón como algunos maestros de su nueva facción hacían gestos, negaban con la cabeza, y protestaban en silencio contra el maestro Ryota. La chica frunció el ceño, enervada con la actitud de los mismos, pero se mantuvo al margen, sin querer entrometerse en nada. Como si se querían matar allí mismo, a ella le daría igual.

Aquello solo indicaba que, en el fondo, no habían prestado atención a los aprendices y la guerra seguía presente, pero camuflada. Aun así, no perdió detalle de todas y cada una de las cosas que se llevaron a cabo a continuación, porque, quién sabía, igual sí era el comienzo de una auténtica alianza.

Descansa en paz, Kazuki. Tu lucha no ha sido en vano. —confesó su antiguo maestro.

Ryota asintió a las maestras Shinju y Nanashi para que despidieran al difunto con magia, a quiénes Saeko observó llena de nostalgia. No podía evitar preguntarse que, de no haber hecho nada, si no se hubiera rebelado contra las decisiones de sus maestros, podía seguir entre sus filas. Pero no, eso tampoco era lo que ella buscaba. No sentía ningún remordimiento por haberse puesto en contra de los ideales de sus maestros, pese a no compartir tampoco los de Tierra de Partida.

Cuando los maestros hubiesen lanzado sus hechizos, Saeko invocaría su Llave Espada hacia el cielo y lanzaría su magia más potente: Hielo+, seguido de algunas Flamas tenebrosas, intentando buscar una combinación adecuada de colores.

Es hora de decir adiós. Todos aquellos que deseéis despediros acercaos a su Llave Espada y dedicarle unas palabras.

Saeko por su parte no tenía nada que decirle, puesto que no le conocía de nada como para llegar a dedicarle unas palabras. Bastante había hecho ya con presentarse, o eso pensaba ella. Si quería cambiar las cosas tenía que empezar por algún lado, ¿no? De nada le servía permanecer al margen de todo, como había hecho hasta ahora. Se tenía que implicar, y esta vez de verdad.

Miró en derredor un par de veces, sintiendo la brisa del desierto en el rostro, y fue entonces cuando sintió algo... extraño. Fue incapaz de descifrar su significado y tampoco le importaba, en ese momento no se encontraba con fuerzas para reaccionar ni luchar contra nada, ya podía aparecer allí mismo un Alfa, que ella no se movería del sitio.

Al final se terminó por encontrar con Nadhia, a la que miró con un semblante triste y amargo. Su antigua amiga se presentó ante ella, queriendo hacer las paces, pero Saeko no se vio con motivación para nada.

Lo entiendo —Y se dio la vuelta, decepcionada.

Pero antes de dar siquiera dos o tres pasos, algo dentro de Saeko la impulsó a tomar la iniciativa, porque tal y como había concluido con anterioridad, si quería cambiar las cosas tenía que empezar con cambiar ella misma y su condición: las cosas que le rodeaban. No iba a permitir que la historia se volviera a repetir, dejando a Nadhia marchar para no volver a hablar con ella nunca, manteniendo una barrera defensiva a su alrededor.

Fue por eso que pisó fuerte tras Nadhia, para hacerse oír, y puso toda su energía en una sonrisa.

Nadhia.

Y le tendió la mano, esta vez sí sentía que las cosas podían cambiar. Eso la reconfortaba, la ayudaba a no pensar en todo lo sucedido... y lo que estaba por suceder. Porque su futuro pintaba negro, pero que muy negro.

Algunos aprendices marcharon en sus gliders volando, alejándose cada vez más de aquel triste paraje. Saeko, sin embargo, prefirió quedarse allí un rato más, reflexionando y buscando entre el enorme cementerio espadas de los clanes, deseando encontrarse con la de Assur de casualidad. Sabía que la posibilidad era remota, pero no perdía nada por intentarlo. Haría caso omiso de los maestros a menos que se lo repitieran dos veces, en cuyo caso se tendría que aguantar las ganas y regresar.
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La Cadena de los Recuerdos

Notapor Darkness Seeker » Dom Oct 25, 2015 10:14 pm



El viento era el único sonido que acompañaba aquél día a la Orden de la Llave Espada. Todos estaban allí, enla árida tierra de la Necrópolis de las Llaves Espada. Absolutamente todos, las dos sub-Órdenes que se habían formado por sus rivalidades se encontraban allí, esperando impacientemente a que todo aquello terminara, a que todo cesara de una vez. Y entre ellos, estaba él. La ida de un maestro, de un compañero, siempre es dura. Neru apenas le había conocido, apenas había tenido una relación más allá de la usual entre un aprendiz y su tutor, pero nada más. Nunca tuvieron ningún tipo de relación más allá de lo profesional, y sin embargo sentía un vacío en su interior. Era difícil de explicar el qué o el cómo, pero era fácil hacerse la idea de que ese vacío debía de ser un recordatorio. Un recordatorio de su cometido fallido, de sus miles de intentos sin éxito.

De su fracaso.

Viajó en el tiempo. Luchó junto a los Grandes Maestres de la Orden de la Llave Espada en la gran batalla que tuvo lugar hacía miles de años. Descubrió la traición de Hjalmar y su objetivo de destruir todo aquél mundo. Y pese a todo lo que luchó, falló. Pese a todo lo que intentó, aquella Tierra de Partida acabó siendo absorbida en la oscuridad. Y al volver a su tiempo... Nada había cambiado. El Coloso, el misterioso hombre al que por alguna razón todos reconocían tras el regreso de Tierra de Partida. Y por último, y aquello que en ése instante le ocupaba, la muerte del Maestro Kazuki. Y lo peor de todo no era lo que había ocurrido en aquél pequeño lapso de tiempo, sino todo cuánto le había acontecido desde que supo de la existencia de otros mundos más allá del suyo: Sus amistades desaparecidas, Myxa y Bavol; sus múltiples fallos en las distintas misiones o el cómo no era otra cosa que una lacra en cada expedición a la que iba; pero sobre todo... su mundo, su familia.

¿Qué le quedaba al joven aprendiz que no hubiera perdido o abandonado? Únicamente sus recuerdos, pensó. Pero esos recuerdos no harían cambiar su historia, y mucho menos su destino.

No se me dan bien estas cosas —habló el líder de la Luz, dejando ver su rostro cansado y dolido—. El Maestro Kazuki fue un miembro muy importante para Tierra de Partida, se podría decir que él era mi sucesor; el próximo Maestro de Maestros una vez mi espada descansase en éste páramo.

Kazuki… Dio todo de sí por nosotros. Se pasaba noches en vela tratando de crear grandes innovaciones en magia. Inventó la Prueba de Afinidad, algo que sin duda utilizaremos todos e incluso se trasmitirá a las generaciones venideras. Siempre ha ayudado a sus aprendices a pesar de sus pequeños problemas con el tiempo (que irónico es ser afín a Tiempo y llegar siempre tarde a los sitios).

»Otro más… se va ―pronunció de nuevo Ronin mientras trataba de apartar la mirada a un lado―. Y aquí, por fin, descansará de su cometido, junto al resto de sus hermanos. Su corazón nunca se marchará. No, al menos, mientras lo recordéis. Vivirá en los recuerdos de quienes lo amaron, lo apoyaron y lo ayudaron. Vivirá en Tierra de Partida, y en cada mundo que le vio crecer. Y la fuerza que nos brindó con su labor pasará a futuras generaciones. Jamás permitiremos que su sacrificio a la causa haya sido en vano. Ryota, ¿puedes hacer los honores?

El Líder de Bastión Hueco recibió la monócroma, antigua Llave Espada del maestro caído, y se dirigió al frente. No sin antes susurrar alguna clase de hechizo,clavó la llave con fuerza en la tierra, dejando una clara marca del legado de Kazuki.

Descansa en paz, Kazuki —dijo Ryota—. Tu lucha no ha sido en vano.

Ambos grupos comenzaron a moverse y agitarse. Unos mezclándose con otros, otros prefiriendo marcharse cuánto antes, pero sobre todo afecto. Afecto entre dos bandos que habían estado peleando durante años y años. En cierto sentido, casi sonaba a chiste. Por culpa de una pérdida habíamos logrado la paz. ¿De verdad ésa era la única manera de llegar a un acuerdo? Cuándo lo pensabas, era algo ya triste, casi tanto como la propia guerra y la muerte de Kazuki.

Es hora de decir adiós —informó Ronin—. Todos aquellos que deseéis despediros acercaos a su Llave Espada y dedicarle unas palabras.

Mientras el resto comenzaba a moverse y farfullar, Neru sólo le prestó atención a un lugar: El descanso de Kazuki. Con los pies temblorosos y apenas consciente de sus actos, una vez que todos se alejaran para que no pudieran molestarle, el joven se postró de rodillas frente al sable del caído, invocando al instante su Llave espada para dejarla tendida frente a la del maestro.

Tú luchaste por nosotros. Por protegernos. Por enseñarnos. Y moriste protegiendo nuestro hogar. Es algo realmente honorable, ¿Verdad?— preguntó el portador de las cadenas al aire, como si esperara respuesta alguna —. Eras nuestro Maestro, nuestro protector... Un Guardián de Tierra de Partida.

Neru cerró los ojos, dejando que sus temores y miedos tomaran forma para él. Puede que no fuera capaz de cambiar el pasado... pero quizás sí de proteger el futuro, y evitar que los sucesos se repitieran.

Un Guardián. Un protector de la Luz y la Sombra. Kazuki. Descansa en paz, y adónde quiera que vaya tu corazón... Danos fuerza para continuar la obra de nuestra Orden.
LET YOUR HEART SURRENDER BY THE DARKNESS¡

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Re: [Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor Drazham » Lun Oct 26, 2015 2:21 am

Aquel mundo no tenía ni un ápice de vida en kilómetros a la redonda. Grandes cordilleras áridas surcaban la superficie del terreno, dándole un toque aún más desolador. Allí no había vida, solo recuerdos de aquellos que lucharon en el nombre de la Orden en el pasado. Recuerdos en forma de un mar de Llaves Espada que, inevitablemente, solo ganaban óxido y polvo con el paso del tiempo.

Triste, ¿pero otra cosa que podías esperarte de un cementerio? ¿O de un funeral, como el de hoy?

Nikolai se cruzó de brazos y oteó con una pizca de amargor al grupo de aprendices y Maestros de ambas Órdenes reunidos para el evento. Le invadió la intranquilidad ante la presencia de sus antiguos superiores. Figuras con las que hace un par de días mantenía un vínculo, pero que acabó rompiendo en un intento de mantener a salvo sus principios morales.

Entonces, ¿por qué hace no dejaba de sentir ese algo que le impedía estar en paz? Hizo lo correcto. Era lo que debía hacer. Lo creía así hasta hace unos días, antes de que ese sentimiento inexplicable le atormentase y fuese en aumento.

«¿Por qué…?»

¿Acaso sería por la serie de calamidades que sucedieron aquel día? Fue todo demasiado rápido, justo cuando pensaba que su aventura en el Castillo del Olvido terminaría con un final feliz: La destrucción de un mundo entero y la declaración de aquel decrépito anciano solo fueron el inicio del nefasto porvenir que les esperaba.

Pero todo eso quedó a un lado para pensar en la persona por la que todos los presentes acudieron para decirle adiós

No se me dan bien estas cosas.

Niko alzó la vista al líder de Tierra de Partida. Todavía no era capaz de asimilar que, minutos antes de que Nithael y su grupo llegasen al vestíbulo del castillo, ocurriese semejante desgracia en su ausencia. Peleó a diestro y siniestro contra los Sincorazón sin sospechar que el hombre que les apoyó durante su descenso a los sótanos pereció por una piedra.

Era deprimente en todos los sentidos.

El Maestro Kazuki fue un miembro muy importante para Tierra de Partida, se podría decir que él era mi sucesor; el próximo Maestro de Maestros una vez mi espada descansase en éste páramo.

Nikolai cabeceó y torció la boca. Era cierto que Kazuki era la mano derecha de Ronin y supo llevar las riendas en cuanto entraron en el castillo blanco, evitando que estallase el caos entre todos. No sería de extrañar que fuese el próximo candidato para liderar la Orden.

Kazuki… Dio todo de sí por nosotros. Se pasaba noches en vela tratando de crear grandes innovaciones en magia. Inventó la Prueba de Afinidad, algo que sin duda utilizaremos todos e incluso se trasmitirá a las generaciones venideras. Siempre ha ayudado a sus aprendices a pesar de sus pequeños problemas con el tiempo (que irónico es ser afín a Tiempo y llegar siempre tarde a los sitios).

«Incluso a los que no eran sus aprendices», se mordió el labio.

Otro más… se va. Y aquí, por fin, descansará de su cometido, junto al resto de sus hermanos. Su corazón nunca se marchará. No, al menos, mientras lo recordéis. Vivirá en los recuerdos de quienes lo amaron, lo apoyaron y lo ayudaron. Vivirá en Tierra de Partida, y en cada mundo que le vio crecer. Y la fuerza que nos brindó con su labor pasará a futuras generaciones. Jamás permitiremos que su sacrificio a la causa haya sido en vano. Ryota, ¿puedes hacer los honores?

Su atención paso al que fue una vez su líder, el cual se llevó más de una mirada de reprobación por parte de los Maestros de Tierra de Partida. Nunca llegó conocer realmente a Ryota, ni siquiera compartir palabras con él por su convalecencia. Lo único que escuchó fueron batallitas y alabanzas de otros aprendices, incluida Saeko, a quien tenía en alta estima.

Eso fue antes de que los dos pasaran a ser unos desertores.

Descansa en paz, Kazuki. Tu lucha no ha sido en vano.

Ryota clavó el arma del Maestro caído en el suelo y dirigió la vista a Shinju y a su ex-tutora. Las dos mujeres interpretaron su gesto y alzaron sus armas, liberando hechizos al cielo. El resto de los presentes se animó a imitarlas como muestra de respeto. Nikolai levantó la cabeza al cielo anaranjado e invocó su Llave Espada para unirse al ritual, disparando una serie de Vacuos que se perdieron en el espectáculo de luces. Una ofrenda mágica que no llegaba ni a saldar las veces que le salvó la vida.

Es hora de decir adiós. Todos aquellos que deseéis despediros acercaos a su Llave Espada y dedicarle unas palabras.

El joven se acercó en donde yacía el arma de Kazuki. Advirtió las grietas que la cruzaban en horizontal, producto del arrebato de ira de Alec al descubrir el engaño de Chihiro. Cómo no olvidarlo.

Se plantó a unos escasos centímetros de la Llave y se metió las manos en los bolsillos. Guardó silencio, pensando en que decirle a alguien al que apenas conocía, pero del que averiguó sus más profundos secretos, hasta que decidió lanzarse.

No creo que pueda decir mucho cuando solo nos vimos durante dos días. —Entrecerró los ojos—. Dos días de los que no habría salido con vida de no ser por usted. Gracias por todo, Maestro. de seguir usted con nosotros, me hubiese encantado conocerle mejor.

»Oh… Y lamento una vez más haber pagado mi frustración con usted. —Se sacó la mano derecha del bolsillo y se quedó mirando su palma, la misma con la que abofeteó a un tullido amnésico por rabia e impotencia—. Creo que ahora mismo el que necesita una bofetada más que nunca soy yo.

Giró sobre sus talones y procedió a marcharse, al igual que ya estaban haciendo muchos. Se fijó en la figura de Saeko, con la vista perdida en la llanura de Llaves Espada. Sin apenas con la motivación de dirigirle unas palabras o buscar su apoyo en esos momentos, negó con la cabeza y dejó a la chica con sus pensamientos.

Volteó la cabeza una vez más a la tumba del Maestro. En cierta manera, envidiaba a aquel hombre por hacer lo que hizo para proteger a quien más quería como de acto de amor. Mientras, él ni siquiera era capaz de armarse de valor para confesarle sus sentimientos a la chica que amaba.

«Soy un puto desastre».
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Re: [Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor Crystal » Mar Oct 27, 2015 1:20 am

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Freya nunca quiso visitar ese mundo. Al menos no en unas condiciones como las que se dieron aquel día.

La Necrópolis de la Llave Espada era un mundo muerto, no había ni pizca de vida en aquel lugar a excepción de todos los aprendices que se reunieron allí por el mismo motivo. La chica subió la vista para perderse unos instantes en aquel cielo despejado, en calma. Aquello era lo que comportaba la guerra: pérdidas. Cosas importantes para cada uno como recuerdos, pertenencias, amigos... Nada podía recuperarlos.

Ninguna voz se alzó por encima de las otras, quizás por el respeto que provocaba aquel lugar. Nadie querría imaginarse en un sitio como ese, aunque hasta la misma Freya sabía que su día llegaría tarde o temprano. Allí descansarían todos. Allí serían olvidados.

Ryota y Ronin esperaban en el centro de aquel lugar, frente a una serie de Llaves Espada bastante más recientes que las demás. Este último portaba la Monocromo que había pertenecido a Kazuki, con un rostro sombrío, inundado en la tristeza. El otro maestro supo ocultar mejor sus sentimientos. Pero qué más daba ya; todos los presentes allí se sentían igual en mayor o menor medida. Todos habían perdido.

No se me dan bien estas cosas —comentó con una triste sonrisa—. El Maestro Kazuki fue un miembro muy importante para Tierra de Partida, se podría decir que él era mi sucesor; el próximo Maestro de Maestros una vez mi espada descansase en éste páramo.

La pelirrosa prestó atención a cada una de sus palabras.

Kazuki… Dio todo de sí por nosotros. Se pasaba noches en vela tratando de crear grandes innovaciones en magia. Inventó la Prueba de Afinidad, algo que sin duda utilizaremos todos e incluso se trasmitirá a las generaciones venideras. Siempre ha ayudado a sus aprendices a pesar de sus pequeños problemas con el tiempo (que irónico es ser afín a Tiempo y llegar siempre tarde a los sitios).

«Todos los Maestros lo dan todo por sus compañeros... Es increíble».

»Otro más… se va. Y aquí, por fin, descansará de su cometido, junto al resto de sus hermanos ―tomó aire―. Su corazón nunca se marchará. No, al menos, mientras lo recordéis. Vivirá en los recuerdos de quienes lo amaron, lo apoyaron y lo ayudaron. Vivirá en Tierra de Partida, y en cada mundo que le vio crecer. Y la fuerza que nos brindó con su labor pasará a futuras generaciones. Jamás permitiremos que su sacrificio a la causa haya sido en vano. Ryota, ¿puedes hacer los honores?

Ryota aceptó la Llave Espada y la clavo con fuerza en la tierra.

Descansa en paz, Kazuki —dijo Ryota—. Tu lucha no ha sido en vano.

Guiados por Nanashi y Shinju, todos los Maestros apuntaron hacia el cielo y dispararon una serie de hechizos. A medida que los aprendices se unían, Freya se sintió con la necesidad de imitar aquel gesto y unirse a aquel homenaje, así que invocó su llave y disparó una pequeña Flama Tenebrosa cuyo color negro contrastaba con los demás.

Es hora de decir adiós —sentenció Ronin—. Todos aquellos que deseéis despediros acercaos a su Llave Espada y dedicarle unas palabras.

Antes de que Freya pudiese actuar de nuevo, alguien se le acercó por la espalda.

Enok.

Aquel cuyo rastro había perdido, y cuyo recuerdo desapareció de la mente de la aprendiza durante aquella visita al Castillo. Tanto Bavol como él habían sido su motor por el que seguir luchando; por salvarles, por recordarles. Y ahí se encontraban otra vez, como al principio, uno delante del otro sin articular palabra alguna. El silencio reinó entre aquellos aprendices mientras los demás dedicaban unas palabras al maestro.

Freya... ¿Qué ha pasado?

La aprendiza cerró los ojos y soltó un largo suspiro. Pensó cada una de sus palabras, el cómo iba a relatarle los sucesos a Enok lo más detallada y concisamente posible. Quería que el aprendiz supiese todo lo que había pasado, que comprendiese por qué a ella la pérdida de Kazuki también le afectaba, aunque no hubiese tenido relación apenas con él. De nuevo, se había demostrado que los bandos eran una tontería, que todo aquello no valía la pena. Con la muerte del Maestro todo cambiaría, sí, ¿pero a qué precio?

Una vez hubo acabado, apoyó su cabeza en el hombro de su amigo. Necesitaba una tregua, un descanso de todo aquello. No había conseguido ver a Bavol desde entonces, y aquel hecho también oprimía su corazón un poco más. No quería seguir perdiendo la gente que ahora era importante para ella. Y si estaba en sus manos, haría lo imposible porque se quedaran a su lado.

«Gracias, Maestro Kazuki», pensó, puesto que ya no tenía más fuerzas para seguir hablando. «Me gustaría haber podido conocerle un poco más. Pero no dude que su lucha no ha sido en vano. Todos nos encargaremos de vivir por usted. Se lo prometo».

Freya sonrió inconscientemente, mientras una lágrima resbalaba por su mejilla. Era hora de partir de nuevo.
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Re: [Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor LightHelco » Mar Oct 27, 2015 1:55 am

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Avancé por las filas de tumbas que eran aquellas Llaves Espadas. Ilana me seguía a su ritmo, en ocasiones parándose para observar alguna de las armas que en otro tiempo fueron empuñadas por un guerrero. Tras un rato andando llegué finalmente a mi destino, una Llave Espada de colores blancos y grises rodeada de todo tipo de flores, prueba de que el resto de portadores ya la habían visitado.

Hola, Maestro —saludé a la Monocromo quitándome el sombrero en señal de respeto —. Imagino que seré el último en haber venido hasta aquí… y mira que tenía un bonito discurso preparado para que todos lo escucharan.

Me mordí el labio aguantándome las lágrimas que pensaba que no regresarían a mis ojos. Algo que se me hizo una tarea más difícil al ver las muescas por donde la Llave Espada se había roto, las mismas muescas que yo le cause.

Veo que ya la han reparado, aunque aún le falta algo —. Cogiendo el sombrero con una mano, me llevé la mano al bolsillo para sacar el pequeño llavero que debería estar colgando del arma —. Lo he tenido conmigo toda esta semana, queriendo que al menos una parte de ti me acompañara en mi viaje. Aunque no sé si realmente merezco haberla cogido, siquiera haber empuñado la Monocromo, porque… te causé tanto daño en tan poco tiempo…

Ya no pude aguantar más, los ojos se me llenaron de lágrimas que descendieron poco a poco por mi rostro.

Te debo tanto, tú me diste la oportunidad que todo el mundo me negó. Me abriste las puertas a una salida que jamás pensé que existiría —. Agaché la cabeza recordando el día en que le había conocido —. Y no he parado de desaprovechar aquella oportunidad. Te traicioné cuando me fui a Bastión Hueco, no luché para detener a Ryota en su locura por atacar Tierra de Partida, siquiera me esforcé en un comienzo por devolver el castillo a la normalidad —tuve que detenerme, sintiendo que las palabras se me atragantaban —. Y ahora he vuelto a huir, a abandonarlos a todos por miedo, por algo que siempre he dicho no tener. Siempre me preguntaré que es lo que viste en mí para considerarme digno de ser tu aprendiz, alguien que no te ha traído más que malos ratos…

>>Y el primer aprendiz que al que te escuché decir bien su nombre —sonreí entonces aun sintiendo las lagrimas pasar por mis mejillas —. Por un instante me hiciste sentirme orgulloso de aquel logro, porque… tenía una larga lista de errores tuyos —reí y alcé la vista al cielo que estaba empezando a oscurecerse —. No tengo mucho más tiempo, así que… es hora de decir adiós —. Me acerqué al arma y volví a colgar de ella el llavero —. No sabe cuánto agradezco todo lo que ha hecho por mí y como lo seguiré haciendo, llegaste a ver un hechicero prometedor bajo un monstruo que ahora intenta ocultarse de los demás… Algún día deseo poder encontrármelo y presentártelo, ese era realmente el aprendiz que te merecías.

Me quedé ahí un rato llorando, recordando todos los grandes momentos que había pasado con el Maestro. Sentí que Ilana me ponía una de sus patitas sobre mi pierna y maullaba, apoyándome de esa forma y con nuestro enlace.

Tienes razón, Ilana, no debería ser tan llorón —reí secándome las lagrimas con la manga de la chaqueta y volviéndome a colocar el sombrero —. Hasta que volvamos a encontrarnos, Maestro Kazuki —me despedí por última vez invocando a Naipe Mágico y alzándolo.

Una esfera de fuego salió de la punta de la Llave Espada perdiéndose en el cielo. Un Piro+, el último hechizo que aprendí con él.

Me di la vuelta y empecé a alejarme de allí con Ilana a mi lado. Usando la mano que tenía libre, saqué del bolsillo la pequeña mascara que estaba usando para ocultar mis rasgos de brujo. Lancé a Naipe Mágico al aire, regresando este convertido en mi glider. Miré por última vez al cementerio en donde a partir de ahora descansaría el hechizo antes de alzar el vuelo rumbo al mundo en donde me ocultaba de la Orden y de mi mismo.
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Re: [Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor H.S Sora » Jue Oct 29, 2015 8:04 pm

Me pareció insultante por parte del Mundo que no estuviese lloviendo en esos momentos; de aquella manera quizá se hubiese podido disimular el dolor de todos los que estábamos allí... pero el cielo parecía reticente, incapaz de denotar sentimiento alguno.

Lancé un casual suspiro al cielo, con los ojos vacíos de emoción. Mejor dicho, mis emociones gritaban que las liberase, pero no podía derrumbarme delante de todos aquellos aprendices; no podía maldecir el nombre de Aaron gritando a pleno pulmón tal y como quería, y no podía tratar de segar la vida de los Aprendices de Tierra de Partida. No en un mundo sagrado como lo era la Necrópolis de las Llave Espada. No en el funeral de Kazuki.

La noticia me había llegado por casualidad, rompiendo parte del gesto impasible que había tratado de mantener aquel día: Kazuki muerto por el Coloso, en medio de todo aquel caos. No fui de los únicos que se enteró en aquel momento, y la conmoción había llegado en poco tiempo; era de Tierra de Partida, pero habíamos quedado en deuda el uno con el otro en más de una ocasión.

Y ahora estaba muerto.

Una parte de mí lo respetaba en aquellos momentos más de lo que le odiaba, llegando hasta ahí para presentar mis respetos a un Maestro que merecía ser recordado. Otro que se sumaba a la larga lista de muertos por Aaron, ya que si bien el Corrupto Maestro no había acabado con su vida había sido el detonante de lo que le había traído hasta ahí.

Apreté los puños con rabia al recordar su repugnante imagen, junto a la del traidor de Andrei Saavedra. Ellos junto a la mujer que había amado Kazuki, Chihiro, eran los responsables de que hoy estuviésemos aquí.

A pesar de todo, me interné en aquel bosque de Llaves Espada siguiendo a mis Maestros tras echarle un breve vistazo al Santuario de Reminiscencia, que se hallaba al fondo de aquella especie de valle en el que nos encontrábamos; hacía tan poco tiempo que había estado ahí... pero sin embargo se me antojaba que habían pasado mucho, el tiempo parecía haber empezado a ir de manera distinta desde aquel día.

El silencio era nuestra principal compañía mientras llegábamos al lugar en el que se celebraría la ceremonia de despedida.

Al llegar nos esperaban ya los dos grandes Maestros, Ronin y Ryota; estaban colocados junto a un conjunto de Llaves Espada que parecían más nuevas que las anteriores. Fui capaz de reconocer la Llave Espada de Rayim, la misma que no había acabado matando a Aaron... tanto la reminiscencia como el real habían sido capaz de sobreponerse a uno de los que creía ser de los mejores Maestros a pesar de pertenecer a donde pertenecía. Dejé de apretar entonces los puños cuando comprobé que mis nudillos habían empalidecido.

En parte por no saber qué pensar, y en parte por haber dado un paso Ronin llevando la Llave Espada de Kazuki, podía decir que me alegraba verle tan destrozado, pero mentiría a pesar de que le odiaba. El Maestro fallecido había sido uno de los que más trato había tenido yo dentro de los demás de Tierra de Partida y a pesar de todo me dolía. Ronin, que había pasado muchísimo más tiempo con él, lo sentiría más, no cabía duda.

Todos estábamos así a pesar de que mi Maestro pareciese el más sereno de todos, sabía bien que era capaz de fingir impasibilidad ante cualquier situación, como en el encuentro contra aquel Mateus Palamecia.

No se me dan bien estas cosas —La triste sonrisa del Maestro era sobrecogedora—. El Maestro Kazuki fue un miembro muy importante para Tierra de Partida, se podría decir que él era mi sucesor; el próximo Maestro de Maestros una vez mi espada descansase en éste páramo.

Ronin tuvo que hacer un esfuerzo por no romper a llorar allí mismo. Admiré la entereza con la que logró recuperarse.

Kazuki… Dio todo de sí por nosotros. Se pasaba noches en vela tratando de crear grandes innovaciones en magia. Inventó la Prueba de Afinidad, algo que sin duda utilizaremos todos e incluso se trasmitirá a las generaciones venideras. Siempre ha ayudado a sus aprendices a pesar de sus pequeños problemas con el tiempo (que irónico es ser afín a Tiempo y llegar siempre tarde a los sitios).

»Otro más… se va . Y aquí, por fin, descansará de su cometido, junto al resto de sus hermanos [/color][/b]―Parecía que volvería a derrumbarse... pero no―. Su corazón nunca se marchará. No, al menos, mientras lo recordéis. Vivirá en los recuerdos de quienes lo amaron, lo apoyaron y lo ayudaron. Vivirá en Tierra de Partida, y en cada mundo que le vio crecer. Y la fuerza que nos brindó con su labor pasará a futuras generaciones. Jamás permitiremos que su sacrificio a la causa haya sido en vano. Ryota, ¿puedes hacer los honores?

Miré a mi alrededor, observando desde mi bando como parte de Tierra de Partida no parecía querer que fuese Ryota el que le acabase de rendir aquel homenaje. Sin embargo no se oyó ninguna protesta, si aquella era la decisión de Ronin y Ryota para además ayudar a fortalecer aquella nueva “paz”, ninguno de los presentes éramos nadie para decidir quien debía darle reposo eterno al Maestro.

Tras la entrega de la Llave Espada, el Maestro la hundió con fuerza y sin miramientos en aquel lugar en el que todos reposaríamos un día u otro. Nuestra arma legendaria sería lo único que dejaríamos como legado, como prueba de que habíamos existido.

Era demasiado triste y obvio como para que ninguno de los presentes no llegase a pensarlo.

Descansa en paz, Kazuki. Tu lucha no ha sido en vano.

Ryota se colocó junto al resto de nuestro bando y pareció esperar a que Shinju y Nanashi hiciesen algo, pero realmente no sabía el qué; me asusté al ver como invocaban las Llave Espada y casi deseé que todo aquello hubiese sido un engaño de última hora, pero no tuve más remedio que callarme al ver como los hechizos que habían disparado se dirigían hacia el cielo y no contra los aprendices de Tierra de Partida. El resto de Maestros y aprendices empezaron a imitarles, llenando aquel vacío cielo de colores que se combinaban con cada hechizo sin importar del elemento o bando que fuese.

Quizá había sido mejor que el cielo no lo hubiese inundado todo de lluvia al fin y al cabo, o no estaríamos disfrutando de aquel espectáculo tan peculiar.

Invoqué mi Llave Espada y la alcé con decisión hacia el cielo, dispuesto a rendirle homenaje también. Lancé una gran Explosión de Oscuridad que se perdió en aquel cielo junto al resto de hechizos de los aprendices. Junto a él, se perdió la última muestra de respeto que tendría por Tierra de Partida jamás.

Es hora de decir adiós

>>Todos aquellos que deseéis despediros acercaos a su Llave Espada y dedicarle unas palabras.

Tras aquello se acercó a una de sus aprendizas y la abrazó, llorando sin poder contenerse y diciendo que deseaba haber muerto él y no Kazuki; tras aquello Ryota y Ronin se fueron aparte... y entonces sucedió.

Había vivido aquella sensación cuando Chihiro había manipulado el tiempo para apuñalar a Ryota fingiendo que había sido Ronin, por lo que mi mirada se dirigió desesperante hacia el Maestro de mi bando. Estaba bien, no había caído.

De hecho, ninguno de los presentes lo había hecho.

Miré hacia la que sería la tumba de Kazuki, en la que ahora había aparecido un ramo de flores. La busqué con la mirada, pero sabía que ya debía estar demasiado lejos como para poder hacer algo. Nadie dijo nada de aquella espontánea aparición de Chihiro, y de hecho ella debía ser de las personas que más destrozada estuviesen ante su muerte. Al fin y al cabo, parecían haberse querido, o eso había entendido de la historia que me habían contado.

Entonces todos le dedicaron un último adiós, en forma de emotivos discursos y anécdotas, empezando los Maestros y dándonos por fin el turno. Los aprendices se acercaban y le recitaban sus palabras —ya fuesen en voz alta o lo que parecía ser para sus adentros— o depositaban recuerdos para que la tumba del Maestro no estuviese tan solitaria.

Me acerqué con decisión tras un rato, mirando su Llave Espada con nostalgia. Junté mis manos con para simular una plegaria dirigida a aquel Maestro al que estaba seguro que no olvidaría por unos motivos u otros.

Parece que al final quedaremos en empate... que descanse en paz, Maestro Kazuki.

Retrocedí para dar espacio a aquellos que todavía quisiesen darle aquel adiós al Maestro y entonces la vi. En la lejanía... hablando con Nadhia Hoghes. No sabía si estaba feliz o no, pero al menos lo aparentaba ser mejor que yo.

Necesitaba irme.

Eché a andar, esperando a que mis Maestros diesen la orden para poder salir de allí. A pesar de que la muerte de aquel Maestro debía haber servido para mostrarnos que podíamos estar en paz los unos que otros, yo me había convencido de lo contrario.

Jamás podría existir una verdadera paz entre Bastión Hueco y Tierra de Partida.
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H.S Sora
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Re: [Ev Libre]Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse

Notapor Sombra » Mar Nov 03, 2015 11:04 am

Triste. Aquel era el único término con el que podía definir un mundo como aquel, ya lo había visitado una vez antes para despedirme de un muy buen amigo… Pero la sensación que ofrecía aquel lugar era siempre la de desasosiego.

Me había detenido frente a una llave espada en concreto, una que había pertenecido a Ivan Kit, alguien al que había cogido un gran aprecio, y que ya no estaba allí.

Algún día estaré aquí a tu lado, viejo —sonreí con tristeza mientras le daba la espalda a aquella llave espada y me unía a la procesión que avanzaba por el páramo hacia la zona central, donde esperaban el Maestro Ryota junto a Ronin.

El silencio era sepulcral, todos mirábamos con cierto respeto y miedo las infinitas hileras de llaves espada que lucían tan vacías como todo aquel mundo. Era normal sentir miedo, daba igual lo grandiosos que lográsemos ser en el futuro, al final todos acabaríamos siendo una de aquellas armas que se oxidarían con el tiempo hasta ser completamente olvidados. Era triste, pero ese era nuestro destino como portadores.

No era un día agradable. A pesar de que habíamos revertido el Castillo del Olvido tras una ardua batalla no me sentía satisfecho, al fin y al cabo una persona había muerto delante de mis narices, y no había podido hacer nada para evitarlo.

Una espada para protegerlos a todos —materialicé mi llave espada y la observé con tristeza—. Que tonterías digo.

Mi llave espada se desvaneció, y me coloqué junto al resto de mi bando, que ya empezaba a congregarse con los de Tierra de Partida alrededor de ambos líderes, que portaban una reconstruida Monocromo tras haber sido rota por el corto enfrentamiento entre Alec Ocus y Maya. Entendía a Alec; Chihiro debía pagar por sus crímenes con la vida.

Kazuki, enemigo o no había sido ante todo mi Maestro, aquel que había convertido a un simple sincorazón en un aprendiz de la Llave Espada… Y aunque mi llave espada no existiese en aquel momento (pues en realidad la que portaba pertenecía a Alexander) sabía que algún día obtendría la mía propia. Solo debía ganarme un lugar en el reino de la luz. Aquella Cadena del Reino que se había roto debía ganármela.

No podía evitar recordar las clases con el Maestro Kazuki. A pesar de que yo era un negado con la magia él siempre había tenido paciencia conmigo, aunque había sido un desastre de aprendiz siempre me había perdonado… Incluso cuando mis errores habían supuesto la muerte de civiles, él siempre había estado ahí para defenderme.

Alcé mi llave espada ante el gesto de Ryota junto al resto de mis Maestras, me sequé una lágrima que se había deslizado por mi mejilla de forma disimulada y disparé una ráfaga de Flamas Tenebrosas, que se mezclaron con todo un torrente de hechizos que chocaron en el aire provocando luces similares a cohetes artificiales de todas las tonalidades y colores imaginables.

Dejé que todos los aprendices fuesen antes que yo, y en cuanto estuve frente a la Llave Espada acaricié su mango con delicadeza y sonreí, puesto que lo que Maya había dicho era cierto. Todos llevábamos ahora un pedazo de las enseñanzas de aquel despistado, de aquel gran Maestro que lo había dado todo por sus aprendices.

Solo pude articular unas pocas palabras antes de que mis ojos se pusiesen rojos, mientras trataba de controlar que mis lágrimas no saliesen como un río incontrolable:

Hasta que nuestros corazones vuelvan a encontrarse.
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