[Monstruo] Náufragos

Encuentro de Nadhia, Light, Ragun y Saeko

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[Monstruo] Náufragos

Notapor EspeYuna » Jue Abr 07, 2016 3:58 pm

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Cronología:
Saeko 626 > Náufragos > Nacimiento de un príncipe
Light Un lugar por el que obsesionarse > Náufragos > No voy a llorar
Nadhia Las amigas no tienen secretos > Náufragos > ¡Presenten armas!
Ragun ¡Bibidi babidi bu! > Náufragos > Esto no es otro musical Disney


Últimamente Nadhia no tenía el entusiasmo de antes para cumplir misiones a las que era mandada por sus maestros de Tierra de Partida. Ella sólo quería descansar, reflexionar sobre todo lo que había sucedido hacía pocas semanas en La Red, pasar más tiempo con sus amigos en los entrenamientos o, mejor, en los jardines durante los descansos o a la noche antes de ir a dormir, donde no hubiera ojos de los superiores al acecho, dando su opinión sobre lo sucedido, informándose sobre lo que ella ―o su otra identidad virtual― no había vivido durante el Reaper’s Game… o simplemente, para sentirse más segura rodeada de gente que la entendía.

Su relación con Xefil se había forjado tras sincerarse, dejando claro lo que sentía por él, sin miedo o ataduras. Aunque hubiera sido obvio para la mayoría de sus amigos, a ella aún le costaba pensar en la idea de tener pareja; sin embargo, gracias también a hablar sobre todo cuánto le preocupaba con su amiga Fátima, podía decirse que no solo se encontraba más segura consigo misma, sino también dentro del castillo, dándose cuenta de lo importante que era para sus amigos y hasta qué punto eran capaz de valorarla.

Sin embargo, cuando llegaban avisos para presentarse en la sala del trono, pensaba si lo mejor sería decir que se había quedado dormida o que no se encontraba bien. Dejando de lado su desgana por querer ver a Kazuki o a Ronin, su deber seguía siendo mantener a raya a los sincorazón como portadora de la Llave-Espada. Aquella era su responsabilidad, mantener a salvo a muchos inocentes de esa aterradora amenaza. Y seguiría siéndolo. No lo cambiaría una estúpida guerra donde sólo acabarían matándose unos a otros.

Masculló entre dientes al comprobar que su misión no consistía en el principal deber de un Caballero. Le tocaba encontrar información valiosa, de un manuscrito que se encontraba en algún lugar de la ciudad de Londres, cercana al País de Nunca Jamás, del que tampoco tenía muy buenos recuerdos a pesar de lo mágico y encantador que era ese mundo. ¿Para qué querría Ronin que fuera a Londres a buscar un libro sobre una materia tan… poco relacionada con su cometido? “Bomba de hidrógeno”, le escuchó decir.

Salió aliviada de la Sala del Trono cuando supo que Light sería su compañero durante la misión, por lo que ambos pudieron comer tranquilamente en el comedor antes de partir con sus Glider hacia el intersticio.

Y tantas cosas que tenían que hablar, claro que sí. A Nadhia ya le habían llegado rumores sobre un Light oscuro, que se había interpuesto en el camino de algunos aprendices y el de Crow. No quería pensar que se tratara del Light de datos, de que estuviera… vivo. Y lo peor: corrupto. Sacudió la cabeza, asegurándose de que habían acabado con Erased. Que la historia no volvería a repetirse, y que si el Light de datos había resucitado con la Corrupción, habría perecido junto a ella hace unas semanas, por mucho que le doliera.

Sin embargo, no podía estar tranquila diciéndose aquello.

*****


¡Maldita sea!

Nadhia salió de repente por una de las salidas traseras de la gran biblioteca de la ciudad de Londres, y cerró tras de sí el portón con una mueca que hizo corroborar a su amigo que aquella no había sido una buena idea, por muy discretos que hubieran sido.

Light se había quedado vigilando, y Nadhia había entrado en la biblioteca para buscar el dichoso manuscrito… ya le dolía robar, ¡más un libro antiquísimo y tan bien resguardado en su vitrina! No le sorprendió para nada que en el momento en el que consiguió hacerse con él, saltara la alarma. Pero sospechando que acabaría haciendo algo así, y conociendo a Light, había decidido ir ella misma a recogerlo.

El plan sería volver a Tierra de Partida, hacer una copia del material y volver a dejarlo allí sin que sus Maestros se enteraran de que habían llamado demasiado la atención en aquel mundo.

Una vez ambos aseguraron las puertas y escucharon gritos en el interior, Nadhia echó a correr agarrando del brazo a Light y teniendo el libro bajo su regazo, protegiéndolo de la tormenta que caía, como era de habitual, en Londres.

Creo que me están siguiendo ―le explicó una vez giraron una esquina de los callejones, recuperando el aliento―. Puede que sean guardias, yo… acabo de robar un libro.

» Vámonos de aquí.

Una vez dicho aquello, Nadhia metió el libro en su mochila y la aseguró a su espalda, para luego activar su armadura y el Glider. Tras esperar a que Light estuviera preparado, salió disparada hacia el cielo seguida de éste. En otra ocasión se habría negado a volar con una tormenta de por medio, pero con el paso de los años Nadhia creía tener la suficiente confianza en sí misma como para asegurarse de que no caería de su medio de transporte tan fácilmente.

A salvo ambos, dejando atrás las oscuras nubes de la ciudad y observando bajo el casco como se abría el espacio intersticial ante ellos, suspiró bajo su casco y se giró a Light:

Lo siento ―se disculpó, haciendo aparecer la vela de su Glider―. He metido la pata hasta el fondo, se suponía que no debía llamar la atención.

» Tendremos que regresar para devolverlo en cuanto podamos.
Última edición por EspeYuna el Jue Abr 07, 2016 6:30 pm, editado 1 vez en total
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Re: [Monstruo] Náufragos

Notapor Sombra » Jue Abr 07, 2016 6:26 pm

¿Bómba de Hidrógeno? ―repetí las palabras escritas por el puño y letra de la Maestra Nanashi pensativo.

Acabé de leer el pergamino y lo enrollé con cuidado tratando de no arrugarlo. Aquella mañana, escasos minutos atrás me había reunido con Nanashi. La noche anterior me había citado con ella durante la cena para charlar sobre una misión con cierta importancia. La Maestra no me había dicho los detalles, éstos estaban todos en el interior de aquel frágil objeto que portaba en mis manos.

Lo cierto era que después de mis últimas misiones en La Red y Castillo de los Sueños deseaba un más que merecido descanso, pero comprendía que estábamos en guerra y que necesitábamos hacernos muy fuertes en el menor tiempo posible.

Atravesé los largos y enrevesados pasillos del castillo hasta llegar a la espina dorsal del bastión: Los teleféricos. Desde allí bajé varios niveles montado en uno de aquellos aparatos de apariencia destartalada hasta llegar al lugar en donde estaba el comedor.

Un par de aprendices que conocía de vista tomaban su desayuno tranquilamente antes de empezar sus tareas y entrenamientos. No me detuve a socializar con ellos ya que tenía algo más importante que hacer.

Como me había visto obligado a madrugar para encontrarme con la Maestra Nanashi había aprovechado para desayunar antes (por si acaso resultaba imposible volver al comedor) por lo que tan solo estaba allí para buscar a quien se suponía que sería mi compañera de misión.

Ah, ahí está ―observé a Saeko, que estaba desayunando en una de las mesas del comedor, algo alejada de los otros aprendices―. Tan discreta como siempre.

Para no hacerme de rogar caminé directamente hacia donde ella estaba y me senté al otro lado de la mesa de modo que pudiese tenerla justo en frente.

Últimamente no me paraba mucho por Bastión Hueco salvo para entrenar de vez en cuando por lo que quitando el día del “incidente de La Red” no la había visto apenas en un par de meses. Me di cuenta al momento de que su cabello era más largo de lo que ya era antes y también de que era unos centímetros más alta. Su ropa era muy diferente a lo que había acostumbrado a ver, teniendo en éstas como color predominante el rojo.

Te estaba buscando ―comenté en cuanto me hube acomodado en la silla. Coloqué el rollo de pergamino sobre la mesa y se lo acerqué para que lo leyese―. La Maestra Nanashi nos ha puesto como pareja para una misión en Londres. Al parecer, los habitantes del mundo lograron desarrollar un tipo de arma muy poderosa llamada “Bomba de Hidrógeno”. Tenemos que conseguir un libro que contiene planos y todos los datos necesarios para construirla, al parecer es un arma desarrollada en secreto por el gobierno británico y no la han llegado a empezar a construir aún ―resumí tratando de transmitir lo mejor posible la información del pergamino.

Me levanté de la silla y di varios pasos hacia la salida antes de volver a girarme hacia Saeko.

Tómate tu tiempo y prepárate para partir. Te espero en la torre del Mirador para irnos en Glider.

***

¡Tras ellos! ―grité apresurando a Saeko.

Nos encontrábamos en el lugar donde teníamos que conseguir aquel libro, pero se nos habían adelantado.

Las alarmas resonaban por todas partes y podía ver como numerosos guardias empezaban a hacer acto de presencia disparando sus armas contra nosotros. Solo nos quedaba una opción, perseguir a aquellas dos personas que por desgracia no pude llegar a distinguir y escapar con vida de aquellos soldados, o lo que fuesen.

Me lancé literalmente contra la puerta que daba a un callejón maloliente justo a tiempo para ver algo brillando en el cielo, dos puntitos que se alejaban. Teniendo en cuenta el mundo en el que nos encontrábamos solo había una posibilidad.

Gliders, tienen que ser de Tierra de Partida ―pude deducir con cierta molestia. Empujé un pesado contenedor de basura atrancando así la puerta. Pude escuchar perfectamente los gritos de los soldados exigiendo que volviésemos, pero no podíamos pararnos a escucharlos, mucho menos a obedecerlos.

Lancé mi llave espada hacia el cielo, y mientras se transformaba pulsé el interruptor de la armadura en mi hombro para activarla.

En cuanto estuve preparado no lo pensé dos veces, salí disparado hacia el cielo en una persecución que podía imaginar que acabaría en una batalla sobre los gliders en medio del intersticio.

Tan solo deseaba que saliésemos victoriosos en aquella contienda.
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Re: [Monstruo] Náufragos

Notapor Tsuna » Jue Abr 07, 2016 6:33 pm

Había pasado ya un tiempo desde lo sucedido en La Red y en el mundo virtual, aventuras que a pesar de quedar cada vez más lejanas, me eran imposibles de olvidar. No había noche en la que no rememorase en mi lecho todas y cada una de las tonterías que cometió mi copia, acompañada de Nadhia, Eileen y… Erased. Me resultaba imposible olvidarlo, era un demonio, una espina, una sombra que me seguía atormentando incluso después de su muerte, eliminación, exterminio… o lo que fuera.

Pero no podía deprimirme por ello, claro que no, yo seguía a salvo y estaba viva, el maestro Ryota también había sobrevivido a semejante peripecia, pero sí tendría que cargar con los sentimientos y pensamientos de aquel demente para siempre. Esa noche no sería una excepción. Suspiré, agotada.

Mañana será otro día…

Y seria, me alcé levemente desde las sábanas para apagar la luz de la habitación, ubicada en la mesilla a pocos centímetros: una bombilla muy bonita de forma circular que emitía luces de tonalidades violáceas. Una maravilla, aunque Gengar no paraba de insistirme en que la habitación cada vez le daba más miedo. Igualmente, sus comentarios me hacían mucha gracia.

Buenas noches, Gengar.

Los sueños se apoderaron de mí por completo, estaba agotada.

* * *


¡Biiip Bip! ¡Biiip Bip! ¡Biiip Bip!

Tus pecados… muéstrame tus pecados.

¡No! ¡Déjame en paz!

Estaba nerviosa, arrinconada en quién sabe dónde. ¿Cómo había llegado siquiera a esa situación? ¡Era ridícula! Pero mi mente no me obedecía, era mi cuerpo el que se dejaba llevar, ni siquiera yo podía controlarlo. Me parecía tan real como la vida misma.

¡Biiip Biiip Biiip! ¡Biiip Biiip Biiip! ¡Biiip Biiip Biiip!

Con el corazón a punto de salirme del pecho, agarré un jarrón y se lo tiré al monstruo, aterrorizada. Pero éste, con un sable oscuro, lo partió sin ningún esfuerzo por la mitad mientras se acercaba a mí, encerrado en esa oscura capucha y envuelto en una negrura extraña que me ahogaba lentamente en la esquina. Gruñí y forcejeé, intentando resistirme, bajo ningún concepto me dejaría dominar. No de nuevo.

¡Te he dicho que te vayas! ¡Ah!

Me silenció con su gélida y fría mano restante, dejándome sin habla y presionando mi garganta con cada vez más fuerza.

Cuando lleguen vuestros Maestros, descubrirán que aquí ya no queda ni uno sólo de vosotros. Tierra de Partida sufrirá la total aniquilación. La Orden desaparecerá, y con ella, la Llave Espada morirá.

Dolorida y casi sin aire, solo pude agarrar su mano con una fuerza ridícula, intentando apartarlo, en vano. ¿¡Desde cuándo me había vuelto tan débil, si ni siquiera se inmutaba!?

Sólo sobreviven aquellos que se dejan dominar por la oscuridad y disfrutan.

¿¡Q-qué…!?

No eres más que una maldita mandona, cállate de una vez.

¡Bipbipbipbipbipbipbipbipbipbipbipbip!

¡Ah!

Me levanté de golpe y casi sin aire, con el pelo hecho un desastre y el cuerpo empapado de sudor. El despertador seguía resonando y, entre jadeos, aplasté el botón con fuerza con mi mano derecha. Observé la habitación lentamente, y tardé unos segundos en ubicarme, al final todo había resultado ser una mala pesadilla; la primera que tenía sobre Erased.

Temerosa, me levanté lentamente y me dirigí al cuarto de baño abrazada a mí misma, preparada para arreglarme y pensando en las cosas que haría ese día. Que yo recordase, tenía clase teórica con la maestra Nanashi, lo mejor sería desayunar bien. Afortunadamente Gengar no se había despertado.

* * *


Me encontraba en el comedor, degustando unas tostadas de mermelada de fresa con un vaso de leche. Observaba con cierto recelo al resto de aprendices del lugar, era cierto que no tenía razones para pensar mal de ellos, pero tampoco podía evitarlo. Caí entonces en la cuenta de que, antes de que se declarase la guerra, el castillo era más tranquilo, pero en ese momento me di cuenta del gran cambio que supuso. Estaba bastante molesta con los ruidos que hacían los muchachos, por lo que decidí sentarme sola en un rincón, con cara de pocos amigos; quizás esa pesadilla sin sentido tuvo algo que ver en mi humor.

Atisbé entonces cómo Ragun, el cual ahora que me fijaba mejor tenía un brazo de extraño color negro, se dirigía precisamente hacia mí, incluso se sentó en mi misma mesa. Yo continué desayunando, esperando a que me dijese lo que me quisiese decir, ¿un entrenamiento quizás? Estaba ya ocupada, así que me tendría que negar si ese fuera el caso, o al menos posponerlo. Sin embargo, estaba muy equivocada.

Ragun había había acudido a mí por orden de la propia maestra Nanashi, con la cual tenía clase a primera hora, y eso haría las cosas más fáciles porque no necesitaría justificar mi ausencia. Tanto él como yo debíamos buscar un libro concreto que relataba los secretos de un arma muy importante, una especie de bomba. Todo en un mundo que no me sonaba de nada; en Londres.

Y, Ragun... ¿He de suponer que ese arma nos dará ventaja en esta guerra? —pregunté con curiosidad mientras tomaba un trago y ojeaba el pergamino

Asentí, ofreciendo a su vez la última tostada que me quedaba, yo por mi parte había quedado satisfecha con lo que había comido, pero él no pareció darle importancia, “quizás ya ha desayunado”, pensé. Y continuó explicando dónde quedaríamos para partir.

De acuerdo, estaré allí cuanto antes.

Una vez se marchó, miré la última tostada sin saber qué hacer con ella.

Quizás Gengar se despierte con hambre…


* * *


Habíamos llegado finalmente a Londres. Era una ciudad enorme y bella, con un estilo atractivo muy diferente a Bastión Hueco, lo más sorprendente fue la colosal torre del reloj que se alzaba por encima de todo lo demás. ¡Era un lugar magnífico! Aunque la noche y el aire estaba cargado de humedad, cosa que no me hacía mucha gracia sabiendo lo que me había costado arreglarme el pelo esa mañana. Aterrizamos con precaución, y Ragun encabezó la expedición, al fin y al cabo era más experimentado que yo.

Desmaterialicé la empapada armadura con un golpe rápido y seco en mi hombrera, y cautelosa, me interné en aquella majestuosa biblioteca que al comienzo, me dejó sin habla. Avancé con cuidado entre las vitrinas y las imponentes estanterías, admirando cada detalle, y temerosa por encontrarme a alguien. Pocos minutos después, las alarmas sonaron y el corazón me dio un vuelco. Ahogué un grito y busqué a Ragun con la mirada, los custodios del lugar nos habían encontrado y nos atacaban con peligrosas armas desde la distancia. Alguien más se nos había adelantado.

¡Sí! —respondí de inmediato cuando Ragun nos ordenó ir tras ellos

Nerviosa, corrí a toda velocidad, pero uno de los guardias nos había alcanzado haciendo gala de una asombrosa velocidad que me dejó muda. Me apuntaba con su cañón a mi pecho dispuesto a matarme, y yo, con los ojos en blanco, retrocedía lentamente para no provocarlo. Sabiendo que cualquier error por mi parte podría quitarme la vida, una idea tan loca como terrorífica.

¡Armas al suelo y manos a la cabeza! —me amenazó, con ambos ojos cargados de furia hacia mí

Afortunadamente no estaba sola y contaba con numerosas cartas bajo la manga. Gengar surgió del piso a su espalda y empleó Garra Umbría, abriendo importantes heridas en su piel. El hombre, tras disparar al techo y destrozar una lámpara que cayó al suelo murmuró algo de unos demonios, al igual que en Agrabah, supuse que se refería a los Sincorazón.

Una vez en el suelo, diversas nubes oscuras nos rodearon, apareciendo un pequeño grupo de Sincorazón que levitaba y tenían un ojo colgando, como una bombilla. Nunca había visto aquella especie, pero yo tenía que salir de allí como fuese. A primera vista parecían muy lentos, por lo que supuse que con darme prisa podría escapar airosa.

Ayuda… no me dejes aquí…

Observé una última vez al hombre, quién me observaba con terror, suplicándome que lo ayudara, pero mis piernas temblaron; no fui capaz de darle mi apoyo por dos sencillas razones: éste había intentado matarme y sospechaba que sus compañeros, cuyos pasos podía escuchar claramente tras las estanterías, no dudarían en hacer lo mismo, y la segunda, tenía en mis manos la importante misión de recuperar aquel libro.

Lo siento.

Huí del lugar, dedicándole una última mirada de pena a aquella persona y evadiendo sin problemas a los seres de oscuridad con unas pocas zancadas, seguida de mi mascota que levitaba rápidamente a través del aire. Tragué saliva, consternada, sabiendo que la última esperanza de aquella persona, yo, lo abandonaba a su suerte. No tardé en escuchar a mis espaldas un horrible grito de agonía proveniente del soldado, e intenté convencerme de que mi decisión había sido la correcta. Por supuesto que lo había sido.

Agotada y traumatizada por la muerte de aquel guardia, el cual ahora estuviese posiblemente atacando a sus antiguos compañeros, alcancé por los pelos a Ragun.

Mi compañero insinuó algo sobre Tierra de Partida, a lo que bufé, decepcionada porque se nos hubiesen adelantado de aquella forma.

Te cubro, Ragun.

Invoqué mi Glider y vestida por mi mágica armadura, los seguí a toda velocidad. A pesar de todo, no tenía un manejo perfecto del vehículo a grandes velocidades, pero no podía quedarme atrás, no quería ser una carga para Ragun.
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Naufragos 1

Notapor Light » Jue Abr 07, 2016 6:39 pm

Las primeras horas de la mañana acontecieron con completa normalidad para Light. Lo primero que hizo tras levantarse fue tomar una ducha para despejarse. En cuanto se preparó, bajó raudo a la sala del trono para recibir la misión que los Maestros le encomendarían.

Después del fracaso cometido en Tebas, el día que participó en la Copa Ares, no tenía intención alguna de fallar la misión a realizar. No volvería a ignorar sus deberes de Portador: las vidas de los habitantes de los mundos estaban en juego constantemente por culpa de los Sincorazón.

Light fue el último aprendiz en entrar dentro de la sala del trono, donde les esperaba el Maestro encargado de informarles sobre la misión. Se encontró con Nadhia también, la amiga que le acompañaría en aquella aventura. Una vez se hubiera informado sobre su objetivo, se dirigió con Nadhia al comedor para llenar su estómago y conversar con ella.

Compartió con la chica toda la información que había descubierto en La Red, así como sus impresiones. Light tenía la suficiente confianza con Nadhia para hacer esto; la consideraba como una hermana, después de todo.

Posteriormente, dejaron Tierra de Partida y se dirigieron hacia Londres sin más demora.

*****


Qué buen tiempo…

Una gran tormenta azotaba Londres durante esa noche. Light y Nadhia anduvieron por las calles de la gran ciudad hasta dar con la biblioteca que estaban buscando.

Dentro de ésta se hallaba el manuscrito que Ronin les había pedido. Parecía que éste trataba de las bombas de hidrógeno. Sin importar qué clase de explosivo era, sabía que como tal una bomba era un arma peligrosa. ¿Un posible arma para utilizar en la guerra contra Bastión Hueco? Seguramente se trataba de eso.

Light lamentó no haberse traído consigo una prenda que le permitiera protegerse de la lluvia: solamente llevaba un kimono ligero. Afortunadamente, recordó que podía resguardarse de la tormenta ocultándose bajo su armadura, así que la invocó de nuevo sin más tardar, esperando no llamar demasiado la atención. Al menos, se aseguraría de no resfriarse.

¿Entrarás tú? Ten cuidado.

Nadhia decidió entrar dentro de la biblioteca. Su compañero la esperó afuera, limitándose a vigilar la entrada. Si alguien se acercaba, alertaría a su amiga por medio de los dispositivos que los aprendices solían llevar para comunicarse entre ellos.

Light desmaterializó su armadura en cuanto encontró un techo bajo el que resguardarse. Desde su posición, tenía a la vista la gran puerta de la biblioteca y podía visualizar a cualquiera que se dispusiera a entrar por ella.

Nadie entró en la biblioteca aquella noche. Era normal que nadie la visitara durante aquellas horas, pero de todos modos tenía que asegurarse de que así era. La espera no resultó demasiado larga, pero para el impaciente de Light sí lo fue. Inevitablemente también se preocupó por su amiga: si les descubrían se meterían en un buen lío.

Sus temores aumentaron cuando escuchó un agudo y repetitivo sonido que procedía del interior de la biblioteca. Light volvió a invocar su armadura y empezó a deambular por los alrededores del edificio, bajo la lluvia incesante. Se dirigió rápidamente hacia las puertas traseras en cuanto escuchó el sonido del portón y se reunió finalmente con su amiga Nadhia.

Ambos eran conscientes perfectamente de su situación y de la misión encomendada. Cerraron las puertas y sin más dilación echaron a correr para alejarse lo máximo posible de la biblioteca. Se detuvieron en cuanto giraron en un callejón, aparentemente a salvo.

Creo que me están siguiendo ―aclaró―. Puede que sean guardias, yo… acabo de robar un libro.

>> Vámonos de aquí.


Light asintió e invocó rápidamente su Llave Espada en forma de glider. Él y su amiga salieron volando sin más tardar, alejándose aún más de esos supuestos perseguidores. La intensa lluvia dificultó bastante sus movimientos; en especial los de Nadhia, quien lo tenía más difícil porque no le quedaba otra que ir de pie en su vehículo, al contrario que Light, quien iba sentado. Por suerte, éste comprobó que su amiga despegaba sin problemas y lograba mantener el equilibrio.

Afortunadamente, la tormenta no les impidió escapar de la ciudad de Londres. Una vez se ocultaron tras las nubes, comenzaron a conversar.

Lo siento ―se disculpó, haciendo aparecer la vela de su Glider―. He metido la pata hasta el fondo, se suponía que no debía llamar la atención.

>> Tendremos que regresar para devolverlo en cuanto podamos.


¡Ningún problema! El caso es que tenemos el libro, ¿no? Lo devolveremos y como si nada hubiera pasado ―afirmó con optimismo para tranquilizarla―. Y además, eso les enseñará a mejorar sus medidas de seguridad.

Light y Nadhia continuaron viajando por el intersticio de los mundos. Se habían molestado en estudiar los mapas de dicho intersicio, por lo que eran conscientes de la dirección correcta que tenían que tomar para llegar cuanto antes a Tierra de Partida.

Mientras volaba, Light seguía pensando en los motivos que había impulsado a los líderes de Tierra de Partida a preocuparse por aquel explosivo. ¿Realmente pensaban utilizarlo en la guerra? ¿Contra sus antiguos compañeros? Le parecía tan obvio y a la vez tan extraño…

Oye, Nadhia ―llamó a su amiga―. ¿Crees que Ronin utilizará este arma para destruir a los de Bastión Hueco? Sus acciones recientes me hacen pensar que seguramente lo haría ―opinó. Después de lo acontecido con Ryota y la armadura de Gárland, no le extrañaría que Ronin ideara el plan de utilizar aquel explosivo contra la facción contraria―. Pero por otra parte he sido aprendiz de Ronin durante estos dos años y me extraña que llegue tan lejos, ya sabes cómo es.

Después de todo, Ronin era conocido por su simpatía y buen carácter. Y además, en Bastión Hueco se había mostrado bastante amistoso con Ryota. Era difícil pensar que podía llegar tan lejos...

¿Y qué hay de tu Maestro? ¿Crees que Akio está a favor de todo esto? Sigue siendo solo un niño.

Recordó la guerra de pintura y no pudo evitar estremecerse. Ahora combatirían en una guerra de verdad, muy diferente a aquel juego de niños con pistolas de pintura.
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Re: [Monstruo] Náufragos

Notapor EspeYuna » Jue Abr 07, 2016 6:42 pm

¡Ningún problema! El caso es que tenemos el libro, ¿no? Lo devolveremos y como si nada hubiera pasado ―como era de esperar, Light no le dio la más mínima importancia a las preocupaciones de Nadhia. Se lo tomó con optimismo y consiguió transmitirle tranquilidad―. Y además, eso les enseñará a mejorar sus medidas de seguridad.

Supongo que tienes razón ―asintió bajo el casco Nadhia, sonriendo. Para su amigo era bastante fácil calmarla con pocas palabras―. Aunque cuanto antes lleguemos a Tierra de Partida, mejor. Este libro me pesa demasiado.

Y no era porque le pesara físicamente hablando. De hecho, y a pesar de parecer un buen tocho, era bastante ligero. Pero también frágil, y a Nadhia le pesaba el cargo de conciencia por haber robado un ejemplar tan valioso de algo que tanto amaba como eran los libros.

Por eso, y aunque quisiera llegar lo más pronto posible, se tomó el viaje de vuelta con calma, como si estuviera dando un paseo con Light surfeando por las estelas que se encontraban por el camino y esquivando algún que otro meteorito de ridículo tamaño.

Oye, Nadhia ―le llamó de pronto Light. Nadhia giró el casco, esperando lo que le fuera a decir―. ¿Crees que Ronin utilizará este arma para destruir a los de Bastión Hueco? Sus acciones recientes me hacen pensar que seguramente lo haría ―algo dentro de Nadhia se revolvió. Los recuerdos de la Red asaltaron su cabeza, en especial el momento en el que Ronin “parecía” haber atacado a Ryota de una forma cobarde y cruel. Y por otro lado, los recuerdos del mundo virtual, que aunque había conseguido habituarse a ellos, todavía le daban alguna molesta migraña de vez en cuando―. Pero por otra parte he sido aprendiz de Ronin durante estos dos años y me extraña que llegue tan lejos, ya sabes cómo es.

Lo estuve hablando con Xefil, y tras darle muchas vueltas comprendí que Ronin jamás le haría algo así a Ryota. Estoy segura ―o, al menos, intentaba creer que así fuera. No podía estar segura cien por cien, pues ni ella misma entendía lo que habían visto sus ojos aquel día. Sin embargo, el voto de confianza que le daba a Ronin era demasiado grande y respetaba mucho al maestro de maestros… por mucho que le costara cruzárselo por los pasillos al recordar aquella escena, seguía creyendo, y tenía razones de sobra… razones creíbles―. Hay algo muy raro en todo esto.

Aquello último se le escapó a Nadhia, pensando más en voz alta que queriendo comentarle a Light su opinión acerca de su Maestro. Él es quien debía estar pasándolo peor, siendo más cercano a Ronin. Y si él estaba igualmente convencido de que allí había gato encerrado, le daba más razones para no creer en la escena de la Red.

¿Y qué hay de tu Maestro? ¿Crees que Akio está a favor de todo esto? Sigue siendo solo un niño.

Akio. La verdad es que Nadhia no se había puesto a pensar en qué opinaría su pequeño maestro sobre todo aquello. Igual de desconcertado que todos, suponía. Pero apenas había coincidido con él desde lo sucedido, y no se atrevía a hablar sobre ello. Conociéndole, quizás la mandara a dar cien vueltas a los jardines por cotilla. O algo mucho peor.

No creo que Akio esté a favor de la guerra. Ni Lyn ―comenzó a añadir, algo molesta por darle vueltas al asunto de nuevo―, ni Yami… nadie. Yo tampoco la quiero. Y no creo que tú tampoco quieras que nos matemos los unos a los otros.

» De hecho, yo… ¡ah!

Nadhia no pudo acabar la frase. Algo pasó al lado suyo, a gran velocidad… y a una distancia tan peligrosa, que acabó por chocar con parte de su cuerpo. Lo que hubiera adelantado a Nadhia le había destrozado el brazo con el que sostenía la mochila con el libro, que se le escapó de entre los dedos.

Sin embargo, y a pesar de que seguía maldiciendo el dolor y el chasquido de los huesos provocados por aquel bestial ataque, conjuró que la vela de su Glider desapareciera. Se adhirió con los pies firmemente al suelo de la tabla y se lanzó en picado para recuperar el libro. Por suerte, la estela de polvo espacial que se encontraba bajo ellos y sobre la que habían estado surfeando no era especialmente densa ni molesta a la vista si se adentraba en ella, por lo que pudo localizar la mochila enseguida y comprobar que el libro seguía dentro y sin un rasguño.

Volvió lentamente a la superficie, con cuidado, sin saber todavía lo que le había destrozado el brazo. Masculló entre dientes, aguantando a duras penas el dolor. No estaba segura de si un Cura sería suficiente, porque había escuchado perfectamente un chasquido desagradable, y al intentar mover el brazo se dio cuenta de que no podía. Con la armadura puesta tampoco era capaz de diagnosticarse a sí misma en medio del intersticio. Sólo rezaba porque, lo que quiera que fuera lo que le había atacado, se hubiera largado.

Pero no fue así. Cuando llegó a la superficie de la nube de polvo de estrellas, se encontró con que Light estaba rodeado a ambos lados por dos figuras montadas en… Gliders.

«Genial», maldijo, comprobando bajo el casco las armaduras y el transporte de cada uno, suponiendo que se trataban de aprendices de Bastión Hueco. Al primero no conseguía reconocerlo, pero tampoco le hizo falta girarse al que recién acababa de llegar.

Su corazón latió, frenético. Y una sensación que sólo provocaba la fuerte conexión con una persona en particular confirmó sus sospechas.

Al girarse, comprobó que, en efecto, era el Glider de Ragun.

A pesar de intentar parecer que se encontraba en condiciones de seguir viajando, Nadhia no pudo evitar llevarse una mano al brazo que apenas podía mover, sin saber si sólo se había roto un par de huesos o si también se había dislocado el hombro. Aunque al darse cuenta de que lo que le había pasado al lado era el Glider del primer aprendiz de Bastión Hueco, no le extrañaría que fuesen las dos cosas.

Ragun ―mencionó bajo el casco, a modo de saludo.

Había que pensar en algo, y rápido. Si Ragun había permitido que le destrozaran el brazo, la cosa era muy seria y no los dejarían marchar tan fácilmente. Seguramente se hubiesen enterado de sus planes, o que su objetivo también fuera hacerse con esa bomba que mencionaba el ejemplar para la inminente guerra. Pero no podían usar magia en el intersticio, ni tampoco invocar sus armas, pues se encontraban bajo la forma de Glider. Por lo que no se le ocurrió otra cosa más que una, y fue quizás la más sensata.

¡Light!

Nadhia se lanzó sobre el otro aprendiz que acompañaba a Ragun, y si hubiese querido, habría atravesado el casco del mismo con su tabla. De hecho, lo que quiso fue asustarlo para que, en el último segundo, desviara su Glider y saliera disparada en dirección a Tierra de Partida. Conocía la ruta muy bien, y sabía que Light también.

Consiguiendo sacarles ventaja en cierto momento, se acercó a su compañero:

Toma ―vigilando sus espaldas, Nadhia le entregó con el brazo sano la mochila que contenía el libro―. Separémonos en el desvío de la fila de asteroides que hace forma de “S”. Si me siguen, podrás llegar a Tierra de Partida sin problemas y dar la voz de alarma. ¡Deprisa!

Dicho aquello, y sin dejar que Light se negara, aceleró en cuanto vio acercarse el desvío que había mencionado, y desapareció por la derecha, esperando que Light le hiciera caso y siguiera el camino de la izquierda.

El cual, los dos sabían, era un atajo con el que se llegaba más pronto a Tierra de Partida.
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Re: [Monstruo] Náufragos

Notapor Sombra » Jue Abr 07, 2016 6:43 pm

Saeko y yo atravesamos la atmósfera del mundo logrando llegar al intersticio. Durante unos instantes había perdido por completo a aquellos dos, pero tenía que encontrarlos.

Forcé un poco la vista logrando visualizar en la lejanía dos diminutos puntitos de luz que se movían en dirección a Tierra de Partida, al menos no me cabía duda de aquello. Conocía perfectamente como llegar a aquel lugar.

Nos llevan mucha ventaja, démonos prisa —propuse agarrándome con toda mi fuerza a la barra que servía para controlar el glider y acelerando todo lo que pude. Saeko no tardó ni un momento en alcanzarme e incluso adelantarme. No lo dudé dos veces y seguí presionando más mi propio vehículo para alcanzarles cuanto antes.

Poco a poco fuimos acercándonos, aquellos dos parecían no haberse dado cuenta de nuestra presencia o de que les estuviésemos persiguiendo.

Saeko, ¿estás preparada? —pregunté—. Tenemos que conseguir el libro a cualquier precio.

Como respuesta, la aprendiza se lanzó contra una de las dos figuras que volaban en medio del intersticio golpeándola con su propia nave y haciendo que su mochila (donde supuse que estaba guardado nuestro objetivo) se soltase siendo lanzada hacia una nube de polvo

Al principio no había caído en la cuenta de quien era, pero aquel glider y aquella armadura…

<<¿Nadhia?>>

Por supuesto, no ataqué de golpe contra el otro aprendiz aunque me situé cerca de forma amenazadora preparado para atacar o defenderme si hacía falta.

Entregad el libro y no moriréis —ordené con tono hostil.
No tardó mucho en aparecer la persona que acompañaba a aquel aprendiz, voló hasta quedar cerca de su posición y me observó tras el casco.

Ragun ―saludó con algo de sequedad la femenina voz de Nadhia. Sentí una intensa rabia al tener la certeza en aquel momento de que la persona bajo aquella armadura era sin duda alguien a quien apreciaba.

Nadhia ―contesté dando a entender que yo también la había reconocido.

Pero no dio tiempo a nada más, la chica gritó el nombre de su compañero (que resultó ser Light Hikari) y trató de arrollar a Saeko, que se vio obligada a esquivar aquello para no acabar muerta. El aprendiz no se hizo de rogar y también la siguió ganando ventaja nuevamente.

Sin esperar ni un segundo más comenzamos la persecución nuevamente, aunque esta vez no podíamos tratar de “ser buenos”, por desgracia incluso si aquella persona era Nadhia necesitábamos aquel libro. En manos de Tierra de Partida significaba sin ninguna duda nuestro final.

¡Se están separando! ―exclamé al reconocer la maniobra―. Vamos a dividirnos también.

Por desgracia, sabía que llegado el momento sería incapaz de pelear contra Nadhia por lo que no dudé en ir en dirección a Light.

Pronto llegamos a la fila de asteroides, lancé una última mirada a Saeko e hice un gesto deseándole suerte antes de perderla de vista tras un denso muro de asteroides que separó nuestros caminos.

<<Y también suerte para ti, Nadhia>>

Sinceramente, no quería que fuese herida. Pero estábamos en guerra y en las guerras la gente muere, era un hecho. No quería que ninguna de las dos saliese mal parada, eran mis compañeras y no les deseaba ningún mal, ni siquiera a Light aunque tuviésemos nuestros problemas y discusiones. Quizás que en mis memorias se hubiesen complementado y acoplado perfectamente los recuerdos del Reaper´s Game influía para que no fuese capaz de odiarle incluso si él no era el verdadero Light Digital. Eran distintos, pero nuestras copias se habían creado en base a nosotros mismos por tanto en parte seguían siendo la misma persona..

El único culpable de todo aquello era Ronin, era la única persona que de verdad merecía la muerte.

En cuanto alcancé a Light choqué mi glider contra el suyo. Pude ver claramente que él tenía la mochila, aunque en aquel momento estaba demasiado pendiente de mantenerme sobre la tabla como para poder intentar arrebatarle aquello.

Dame eso, Hikari ―volví a golpear su glider tratando de tirarlo de él para dejarle incapacitado y que no pudiese huír a ningún lado.
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Re: [Monstruo] Náufragos

Notapor Tsuna » Jue Abr 07, 2016 6:45 pm

Atravesamos el cielo repleto de nubes y lluvia, yo al menos con serias dificultades para controlar el Glider en semejante tempestad. Apoyada solamente sobre mis dos piernas e intentando mantener el equilibrio sobre mi propio cuerpo en aquella especie de tabla. Nunca había ido a máxima velocidad por temor a perder el control, pero algún día tendría que intentarlo, ¿no?

¡Tengo que mantenerme centrada!


Salí disparada con mi vehículo, como si éste reaccionase a mis pensamientos o algo similar que no alcanzaba a comprender del todo. Sentí cómo mi cuerpo se estremecía por la impresionante velocidad a la que iba, la cual me permitió adelantar a Ragun sin problemas tras que éste me avisase sobre la ventaja que nos llevaban aquellos ingenuos de Tierra de Partida. También me advirtió sobre recuperar el libro a toda costa, a lo que asentí, recordando de forma amarga cómo había abandonado a su suerte a aquel hombre. Mi corazón se estremeció todavía más.

Yo me encargo, ¡no lo verán venir! ―exclamé, esforzándome por mantener la concentración en el control de mi vehículo a pesar del vértigo o mareos que pudiese estarme causando

Me lancé a por el aprendiz que más cerca me quedaba; éste parecía llevar algo encima, el libro supuse. Pasé por su lado, intentando calcular bien la distancia que me separaba de él para atinarle un fuerte golpe en uno de sus brazos. Sonreí sorprendida bajo mi casco cuando descubrí que había funcionado sin que perdiese el control de mi Glider.

¡Perfecto! Ya le empiezo a coger el truco a esto…


Me intentaba convencer a mí misma de que si seguía concentrada no me sucedería nada, y no tenía por qué sucederme, ¿verdad? Disminuí con gran dificultad la velocidad, rodeando al aprendiz restante y acompañando a Ragun de nuevo. Mi compañero les amenazó, y yo me mantuve en silencio porque en ese momento no tenía nada que añadir a las palabras de éste, las cuales habían sido bastante claras. Y tan sumida estaba en mis pensamientos y en el correcto manejo del Glider que ni siquiera escuché cómo se mencionaban entre ellos sus nombres.

Pero para mi sorpresa el aprendiz al que había atacado con éxito ―y del cual me había olvidado― surgió de entre la nube de polvo directo hacía a mí. El corazón me dio un vuelvo y, asustada, conseguí apartarme en el último segundo. Tan solo pude gruñir por lo bajo, furiosa por la penosa estrategia que había llevado a cabo para sorprenderme, furiosa por haberme dejado engañar de aquella forma.

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Pude escuchar un nombre familiar pero en ese momento estaba más centrada en darle caza a aquel aprendiz temerario que me la había jugado.

¡Yo me encargo de éste, Ragun!

De mí no se va a escapar… más le gustaría.


Tras un gesto de buena suerte por parte de Ragun, el cual correspondí, me dejé llevar por la adrenalina que me recorría el cuerpo y me adentré sin pensarlo en el mar de asteroides detrás de aquel aprendiz. Analicé rápidamente la zona, observando en todas las direcciones e intentando buscar un atajo, y así lo encontré. Me desvié del camino rápidamente y lo más sigilosa posible, intentando despistar al piloto para dar un rápido rodeo tras numerosas rocas y ascender a toda velocidad desde abajo hasta su posición…

¡Toma esto!


Di un último acelerón con la intención de propinarle un potente golpe a su Glider desde un costado, intentando controlar también el mío como anteriormente lo había hecho. Y efectivamente, aquel golpe nos había dejado uno al lado del otro.

¡Se te ve muy verde! ¡Con ese brazo no llegarás muy lejos!

Me burlé de él, devolviéndole la jugarreta que me había asustado antes para apartarme de inmediato hacia la izquierda, ¡una roca gigante se nos echaba encima!
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Re: Naufragos 2

Notapor Light » Jue Abr 07, 2016 6:54 pm

No creo que Akio esté a favor de la guerra. Ni Lyn, ni Yami… nadie. ―En aquel momento, Light recordó las miradas de repulsión de los Maestros, las cuales apuntaron a Ronin después de que Ryota fuera apuñalado vilmente―. Yo tampoco la quiero. Y no creo que tú tampoco quieras que nos matemos los unos a los otros.

Obviamente no.

De hecho, yo… ¡ah!

Un enorme objeto volador surgió tras ellos: algo les había atacado furtivamente.

Light exclamó alarmado el nombre de su amiga en cuanto escuchó su grito de dolor, y se detuvo. El chico observó cómo su compañera se alejaba progresivamente de él. No se percató del todo de su estado porque ésta descendió sin más dilación para recuperar la mochila que se le había caído; aunque, por el sonido lastimero, pudo llegar fácilmente a la conclusión de que había sido herida.

A continuación, se fijó ensimismado en los dos Gliders que flotaban alrededor suyo. Por las armaduras y los vehículos que montaban, era inmediato deducir que se trataban de Caballeros de la Llave Espada, seguramente de Bastión Hueco. Uno de ellos permaneció en todo momento cerca de él, amenazante. Light apretó con fuerza el manubrio de su vehículo, tenso. ¿Por qué les habían atacado furtivamente?

Porque estaban en guerra, obviamente.

Entregad el libro y no moriréis. —Su voz le resultó familiar (como su arrogancia).

«Saben lo del libro, saben de nuestra misión», Light apretó los dientes y permaneció enmudecido los segundos siguientes. No tendría posibilidad alguna si se enfrentaba él solo a aquellos aprendices. Y Nadhia seguramente estaba herida.

«¿Qué hacemos?».

La aprendiza de Tierra de Partida regresó con él tras recuperar la mochila. Light deduciría observándola que su brazo estaba herido. Su sangre hirvió por un segundo. Fulminó con la mirada a ambos aprendices responsables del ataque, aunque estos no pudieran ver a través de su casco.

Ragun.

«¿Ragun?», apartó la mirada de Nadhia y se fijó en el aprendiz. Se confirmaba finalmente que se trataban de aprendices de Bastión Hueco.

El mismo aprendiz que había combatido con él en la Copa Ares y el mismo que también le había acompañado durante la batalla contra Erased Data. Ahora, era simplemente su enemigo y estaba dispuesto a acabar con ellos para conseguir aquella bomba.

Nadhia.

¡Light!

Nadhia salió impulsada de su sitio y Light no fue menos que ella. Apretó su mandíbula, se agarró con mucha fuerza a su vehículo y aceleró como nunca lo había hecho en su vida de aprendiz.

Habían salido huyendo de sus perseguidores, rechazando la posibilidad de enfrentarse a ellos. Light sabía de la amistad que compartía Nadhia con Ragun, así que lo comprendió. De todos modos, él tampoco habría querido luchar contra él. En cambio, ¿habría sido capaz Ragun de matarles para hacerse con aquella peligrosa arma?

Light giraba la cabeza de vez en cuando, asegurándose de la distancia que les separaba de sus perseguidores. De momento, se encontraban muy atrás: les costaría bastante alcanzarles.

Entonces, Nadhia se acercó a su compañero y le entregó su mochila. Light la aceptó, todavía no consciente de lo que planeaba su compañera.

Separémonos en el desvío de la fila de asteroides que hace forma de “S”. Si me siguen, podrás llegar a Tierra de Partida sin problemas y dar la voz de alarma. ¡Deprisa!

¡P-pero...!

Light se disponía a expresar su desacuerdo cuando Nadhia se alejó de él, sin escuchar lo que tenía que decir. Soltó un bufido, asqueado.

Nadhia era la que se encontraba herida, ella debía ser quien tomara el atajo. Esos aprendices estaban dispuestos a hacerles daño y podría pagarlo caro si decidía separarse de su compañero. Nadie la rescataría si perdía el equilibrio y caía de su Glider.

Light rogó que los dos le persiguieran a él y dejaran a Nadhia en paz, pero se imaginaba que no se arriesgarían a dejar a un aprendiz marchar con el libro. Seguro que se dividían para asegurar la caza de éste.

Volvió a girar la cabeza para comprobar la situación actual. Su predicción se cumplió y uno de los aprendices ―¿el compañero de Ragun o el mismo Ragun? No sabía cuál de las dos armaduras era la del amigo de Nadhia, así que no pudo saberlo a priori― decidió seguir a Nadhia. El restante fue a por él.

Light aceleró, pero aquello no bastó para dejar atrás al aprendiz que le perseguía. Con esa velocidad, por sus venas corría más adrenalina que sangre y los latidos de su corazón retumbaban.

Ragun finalmente se las había arreglado para alcanzar a Light. Golpeó con malas intenciones el vehículo del aprendiz de Tierra de Partida. El Glider dio un vuelco, como su corazón.

Dame eso, Hikari.

Ragun era el responsable de aquel susto.

¿Lo quieres? ¡Ven a por él!

No se lo pensó dos veces y entró dentro del campo de asteroides. Si Ragun le seguía, tendría cosas más importantes de las que preocuparse, como los pedruscos que le saldrían al paso.

¿Tan seguro estaba de sus habilidades? Light se sorprendió de lo fácil que había tomado aquella decisión, renunciando al atajo que le llevaría rápidamente a Tierra de Partida y poniendo en riesgo de aquella manera su vida: antes muerto que entregarle el libro al arrogante de Ragun

No le quedaban muchas opciones para frenarle.

De Ragun era la decisión de seguirle o no. Si no tenía la suficiente osadía, perdería al aprendiz de Tierra de Partida, quien se ocultaría tras los asteroides. Si decidía seguirle, tendría que hacer uso de sus mejores reflejos para sobrevivir.

Light comenzó a serpentear con su vehículo, esquivando todas las rocas que ponían en peligro su vida. Así durante diez minutos aproximadamente, sin la posibilidad de pararse a tomar un descanso. Si los reflejos le fallaban por un instante, todo habría acabado.

Si su corazón latía frenéticamente antes, ahora parecía que se le iba a salir del pecho. Pero era una sensación asombrosa y a partir de cierto momento le pareció incluso divertido. No era demasiado difícil, pero tampoco podía distraerse o confiarse.

Finalmente, superó la lluvia de rocas. Ya no había más obstáculos en su camino y se encontraba relativamente cerca de Tierra de Partida. Podía divisar más adelante una especie de mole gigantesca de color azul, pero no le dio importancia alguna. Exhaló aire y comenzó a relajarse al fin.

Echó una mirada hacia atrás después de haber superado el peligro. Ragun seguía vivo y se aproximaba hacia él. Chasqueó la lengua, hizo una mueca y giró su vehículo para tener al aprendiz de frente.

No me puedo creer que hayas decidido seguirme. De todos modos, no pienso entregarte esto.

Nadhia le había confiado aquel libro y no estaba dispuesto a fallarla. Los Maestros les habían encomendado aquella misión y tampoco tenía planeado arruinarla. No otra vez.

Rechazaba la idea de que Tierra de Partida utilizara aquella arma contra antiguos amigos suyos.

Pero tampoco estaba dispuesto a entregársela a sus enemigos de Bastión Hueco.

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Re: [Monstruo] Náufragos

Notapor EspeYuna » Jue Abr 07, 2016 7:00 pm

El compañero de Ragun le pisaba los talones, y Nadhia se preguntó, acelerando cuanto podía con su Glider, si Light podría llegar a Tierra de Partida antes de que su viejo amigo lo alcanzara. Le daba rabia reconocer que Ragun era muy rápido y tenía un nivel superior a Light, incluso al de ella aunque hubieran entrado a formar parte de la Orden con pocos meses de diferencia entre uno y otro.

La cosa se puso bastante fea cuando Nadhia, pensando que había despistado al aprendiz de Bastión Hueco al no verlo de reojo a su espalda, se llevó un sobresalto cuando un potente golpe le asestó en el Glider y la hizo tambalearse peligrosamente encima de la tabla. Se agarró como pudo, con el corazón en la garganta y el dolor del brazo recorriendo sus nervios, mientras que se mordía los labios bajo el casco, con tal angustia que podría haberse hecho sangre. No podía defenderse con la Llave-Espada, tenía un brazo hecho puré y, para colmo, aquel aprendiz no le iba a dar ninguna oportunidad sin que antes la dejara caer de su medio de transporte. Ya había demostrado que no tenía remordimiento alguno en dejarla sin miembros. Quizás, si Ragun fuera quien le hubiese seguido…

Pero no podía pensar así. Si Ragun no la había seguido, conociendo sus movimientos tras tantos viajes que habían hecho juntos, es porque coincidía con ella en no querer enfrentarse. O puede que se hubiera dado cuenta del trueque con Light.

O quizás ninguna de las dos cosas. El caso es que tenía al enemigo encima y no tenía demasiadas opciones para escapar. Sólo rogaba porque su amigo llegara a tiempo a su hogar y diera la voz de alarma. No deseaba ver a Ronin o a Kazuki por lo incómodo que le resultaba en aquellos momentos, pero en aquel instante agradecería su intervención, aunque sólo fuera para ahuyentarlos.

¡Se te ve muy verde! ¡Con ese brazo no llegarás muy lejos!

«Esa voz...»

¿Sae…?

De inmediato Nadhia vio como algo enorme se les echaba encima a ambos. Olvidándose de la voz tan familiar que había escuchado, se dirigió hacia la dirección contraria usada por el enemigo y rodeó aquella mole de roca azulada que había aparecido tan de repente.

Sin embargo, algo le llamó la atención cuando pasó por aquel lado, y era la extensión del inesperado asteroide; además, al observar detenidamente aunque acelerando su marcha para despistar a su perseguidor, comprobó que la superficie de éste no era del todo grosca y rocosa, más bien lisa y… ¿húmeda?

Escuchando de pronto el Glider del bando contrario, acercó aún más el suyo contra la superficie que para nada parecía un asteroide del intersticio. Al menos, considerando el enorme tamaño del mismo, le serviría para esconderse hasta que Light regresara con ayuda.

Asomó el morro del casco, sin escuchar a su oponente cerca. Aliviada, aunque dolorida con el brazo hecho trizas, se giró sobre sí misma para buscar alguna prominencia más rocosa del asteroide donde esconderse mejor, pues era bastante peligroso quedarse en el mismo sitio si su enemigo la estaba buscando de cabo a rabo.

Sin embargo, no pudo ponerse en marcha. Algo la observaba, detenida y fijamente. Nadhia ahogó un grito que no llegó a ser escuchado. Antes de poder reaccionar, bajo aquel ojo gigantesco salido de la nada, una fuerza bajo sus pies tiró de ella… y la hizo desaparecer.
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Re: [Monstruo] Náufragos

Notapor Sombra » Jue Abr 07, 2016 7:27 pm

¿Lo quieres? ¡Ven a por él!

Tú te lo has buscado ―rugí acelerando contra él para volver a golpear su vehículo con el mío, sin embargo el aprendiz de Tierra de Partida fue más rápido aquella vez internándose en el denso campo de asteroides.

Fruncí el ceño molesto, podía esconderse en cualquier lugar con tantas rocas. Intenté seguir su pista esquivando a duras penas los numerosos cuerpos que flotaban de cualquier manera, le había perdido la pista.

No me queda más remedio que utilizarlo… ―chasqueé la lengua molesto, tenía que admitir que era escurridizo―. Instinto Sincorazón.

Al instante empecé a ver el mundo con “otros ojos”, los de un sincorazón y fue gracias a aquello que pude averiguar en dónde estaba. Una leve sonrisa afloró en mi rostro oculto bajo el casco.


Se estaba alejando, Light Hikari escapaba como el cobarde que era y aquello suscitaba en mí un profundo y primitivo sentimiento, tal vez impulsado por mi lado no humano. Me sentía como un poderoso león persiguiendo a una cebra indefensa y malherida Un escalofrío recorrió mi espina dorsal al darme cuenta de que me estaba dejando guiar por algo que no era yo.

<<No, yo no soy un sincorazón que sigue sus instintos, ya no. Tengo un corazón, también soy un humano>>

De alguna manera logré esquivar la mayor parte de asteroides que pasaban a escasos metros de mí. El aprendiz estaba lejos, pero gracias a mi habilidad no lo había perdido de vista.

No tardé en salir de aquella zona hostil y Light en cuanto se dio cuenta de que había logrado seguirle la pista no dudó en girarse quedando frente a frente. Le observé durante unos segundos en silencio esperando cualquier tipo de ataque mágico.

No me puedo creer que hayas decidido seguirme. De todos modos, no pienso entregarte esto.

Eso ya lo veremos. Si no lo haces por las buenas lo harás por las malas ―sentencié con total seriedad en mis palabras―. Cadena de Memorias.

En cuanto pronuncié aquel nombre en mi mano izquierda se materializó un látigo al que estaba habituado usar gracias al Reaper´s Game, una arma que me recordaba al Light que yo consideraba un amigo.

<<Este no es más que un impostor, no debo tener piedad>>

Hice ondear el látigo en aquel completo vacío sin gravedad y empecé a acelerar mi Glider contra el de Light, sin embargo me detuve en seco cuando vi algo a espaldas del aprendiz aproximarse peligrosamente, una inmensa roca azul con… ¿Aquello era una boca?

¡Corre! ―grité a pleno pulmón al ver como aquella cosa parecía dispuesta a tragarnos a los dos. Si Light era tragado moriría y el libro se perdería con él. Prefería que viviese, aunque fuese un poco más.

Pero fue inútil, aquella cosa era tan rápida que fue imposible escapar de él incluso intentándolo con todas nuestras fuerzas. Su inmensa boca fue abriéndose y empezamos a ser engullidos por aquel enorme Monstruo. No había posibilidad de escapar de aquel destino.

Íbamos a ser su comida.
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Re: [Monstruo] Náufragos

Notapor Tsuna » Jue Abr 07, 2016 7:29 pm

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La adrenalina me recorría el cuerpo entero, el corazón estaba a poco de atravesarme el pecho, ¡estaba excitada y emocionada! Procuré girar a toda velocidad como pude para bordear la roca espacial y no acabar hecha un puré. Escuché algo inaudible del aprendiz de Tierra de Partida que me había dejado en ridículo anteriormente, y tras ojear su cuerpo de pies a cabeza, supuse que no tenía el libro encima.

Pues mala suerte… No pienso dejarte escapar.


Esbocé inevitablemente una pícara sonrisa, orgullosa por estar acorralando a un aprendiz del bando enemigo poco a poco. No me rendiría hasta que su cuerpo terminase aplastado junto con su Glider.

Una vez evadí la piedra continué a toda velocidad sobre su superficie; exhalé aire, un poco cansada. Me preparé mentalmente durante unos segundos para continuar mi marcha a toda velocidad a lo largo de aquella roca...

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¿Porque era una roca, verdad?

Me pareció muy raro que aquel asteroide fuese tan grande y largo, y su superficie era ciertamente peculiar y diferente al resto. Fui bajando la velocidad, confusa, mientras me aproximaba a la roca para palparla con mis dedos.

Esto es extraño…


En cuanto toqué la superficie con mis dedos sentí que aquello no era roca, sino otra cosa más húmeda, viscosa y ciertamente familiar.

¡Ah!

Caí en la cuenta entonces de que las dimensiones de aquella roca eran algo desproporcionadas, y el color azulado que lograba distinguir a duras penas desde el interior del casco me dejó patidifusa. Me alejé a toda velocidad hacia arriba, buscando alejarme de aquella cosa cuanto antes e intentando encontrar con la mirada al maldito aprendiz por la zona, pero ni rastro. No obstante, me llevé un susto de muerte cuando el enorme pez ―el mismo que había visto aquel día, cuando fui a Espacio Profundo― abrió uno de sus ojos y en un suspiro, acabó con mi vida.

Me había distraído malamente y una roca me golpeó en la espalda, haciendo que perdiese el equilibrio y lanzándome a la oscuridad más profunda. Sentí auténtico pánico, y en mis ojos, ocultos bajo el casco, se podía comprobar el terror que estaba sintiendo.

¡N-no! ¡E-esto es ridículo! ¡No quiero morir así…!


Caí directa en su interior, tanto yo misma como mi pequeñín. Todo se volvió negro poco a poco, sintiendo una fuerte angustia que me invadió al contemplar sus fauces sobre mí. Tal fue el impacto que me causó la situación, que termine por perder la conciencia, aterrada.
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Re: Naufragos 3

Notapor Light » Jue Abr 07, 2016 7:34 pm

Eso ya lo veremos. Si no lo haces por las buenas lo harás por las malas. Cadena de Memorias.

Ragun materializó una especie de látigo para luchar contra él. Light no fue menos e invocó su katana. Parecía que intentar huir no iba a servir de nada, tendrían que arreglar aquello a base de tortas. Ragun era uno de los aprendices más veteranos; pero aun así, Light no se replanteó la posibilidad de perder contra él.

La Estocada Oscura salió impulsado hacia él. Light agarró con firmeza su katana, preparado para recibir el ataque de Ragun.

Pero Ragun se detuvo en seco por alguna razón, y eso hizo que Light se extrañara en gran medida. Éste no era consciente de que un descomunal animal se acercaba a ellos peligrosamente. Si la Estocada Oscura le hubiera alertado sobre ello, se lo habría tomado a broma.

¡Corre!

Se quedó perplejo. ¿Por qué tenía que correr?

Todo sucedió muy rápido y apenas pudo reaccionar. En cuanto se giró hacia atrás, ya estaba condenado. El joven solo llegó a ver un túnel de oscuridad que le tragaba cada vez más rápido.

No se había dado cuenta, pero acababa de convertirse en un naúfrago.

***


Un fétido aroma terminó despertándolo. Abrió los ojos y al observar el entorno le dio la impresión de que se encontraba dentro de una caverna. Se aseguró de que seguía teniendo la mochila e inevitablemente se alivió: el libro estaba a salvo.

Él y el resto de aprendices, todavía inconscientes, se encontraban cerca del… ¿Agua? Observó también con curiosidad su alrededor y también divisó unos montículos de madera.

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Y unos dientes. Light apretó los suyos propios y se quedó tieso como un témpano de hielo cuando encontró los inconfundibles dientes de la descomunal criatura que les había atrapado en su boca.

«Imposible».

Inmediatamente desactivó su armadura. Tocó las paredes de la caverna con las puntas de sus dedos y comprobó su humedad. Le costaba creerlo, pero era verdad.

Era verdad que estaban dentro de la boca de aquel ser. Naturalmente, no le hizo ninguna pizca de gracia encontrarse dentro de aquella criatura y deseó despertarse de aquella pesadilla.

¿Pero qué clase de criatura se dedicaba a volar por el intersticio de los mundos devorando gente? Jamás había visto nada igual.

«Si no nos hubieran seguido…» se lamentaba Light, fulminando a Ragun con la mirada, el aprendiz que se encontraba más cerca de su posición.

A continuación, buscó a Nadhia y se aseguró de que estaba bien. En el caso de que la aprendiz enemiga cercana a ella intentara hacerla daño de alguna manera, no dudaría en invocar una Onda Lunar para sorprenderla y arrojarla al agua que cubría prácticamente toda la boca del enorme animal. Se acercó a su amiga y le tendió su brazo para ayudarla a levantarse. Después, le devolvió su mochila y apuntó a los demás aprendices con su gran arma legendaria, con cara de pocos amigos.

¿Tú también quieres recibir? ―le preguntó irritado a Ragun. Si osaba intentar atacarle, no dudaría en mandar otra Onda Lunar hacia la Estocada Oscura―. No os atreváis a intentar robarnos el libro. En este momento tenemos otras cosas más importantes de las que preocuparnos.

Después de todo, habían acabado dentro de una ballena; aunque Light no sabía esto último, pues no logró apreciar al animal como el resto de sus compañeros.

Un barco…

Light comenzó a moverse, con o sin el resto de aprendices. Sumergió los pies en el agua hasta acercarse lo suficiente a una de aquellas derruidas estructuras de madera, procurando que no se mojara la parte inferior de su kimono. El aprendiz se aupó y comenzó a ascender por ésta, saltando por las tablas y agarrándose con mucho cuidado. De esta manera podría llegar a aquel barco en ruinas sin tener que mojar sus prendas.

«¿Cómo se supone que vamos a salir de aquí?», empezó a preguntarse mientras se desplazaba, agobiado.

Caminó cuidadosamente por la cima de aquel montón de madera y finalmente dio un enérgico salto para alcanzar el barco. Bastó dar tres pasos en la embarcación para encontrarse a alguien.

Inevitablemente retrocedió, impactado por aquella visión sobrecogedora, y le entraron nauseas.

Se trataba de un cadáver colgado…

Light tragó saliva. Cogió aire y se acercó lo suficiente ―procurando mirar lo menos posible al fallecido― para hacerse con un libro situado bajo el cadáver. Aquel diario estaba abierto por la última página. Alguien había escrito en ella utilizando una especie de tinta roja. Sangre.

No puedo más, no puedo más, no puedo más, no puedo más, no puedo más, no puedo más…


La letra cada vez era menos legible y terminaba convirtiéndose en simples garabatos sin sentido.

Esto es ridículo.

Todo aquello impactó a Light. No se imaginaba la posibilidad de acabar allí el resto de sus días. De ninguna manera. Tenía que buscar alguna vía de escape, o una manera de sobrevivir allí dentro hasta que alguien les rescatara; y aparte de eso, debían proteger el libro.

Light, incapaz de soportar toda esa tensión, se alejó de los presentes y se acercó al borde del barco para contemplar toda la boca. Intentó respirar hondo durante los siguientes segundos para expirar luego múltiples veces. No sabía por qué, pero odiaba aquel lugar.

De nuevo, le entraron las náuseas por culpa del desagradable olor. Desgraciadamente, le costaría respirar en aquella caverna sin ventilación y no podría relajarse ni con esas. Estaba atrapado.
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Re: [Monstruo] Náufragos

Notapor Tsuna » Jue Abr 07, 2016 7:46 pm

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U-ug…

La cabeza me dolía horrores, y sentía como si me hubiesen zarandeado violentamente hasta dejarme hecha papilla, casi literalmente, porque estaba… ¿¡Flotando!? Abrí los ojos, todavía desde el interior de mi casco, para contemplar cómo la parte superior de mi cuerpo se hallaba sobre agua, o lo que parecía agua. Y entonces lo recordé…

Un monstruo marino gigante me devoró cuando perseguía al aprendiz de Tierra de Partida. Me asustó la idea de haberme quedado sola, ¿estaría bien Ragun? Ni siquiera sabía cuánto tiempo había pasado desde entonces, ¿le habría ido bien la misión?

Lo primero es levantarme…


Aturdida todavía, me apoyé sobre mis manos para ponerme en pie, ¡pero qué tonta fui! Mi cuerpo entero se sumergió en el agua, y menos mal que todavía vestía mi armadura. Era la primera vez que me sumergía en el agua de aquella forma, temí ahogarme por un momento pero, con suerte y moviendo las manos y piernas de un lado a otro, conseguí mantenerme a flote.

Saqué mi cabeza, todavía sumergida en las entrañas de mi armadura, para contemplar mejor el lugar, pues parecía estar en una cueva o… No, ¡en el interior de aquella cosa! ¿¡Pero qué había hecho yo para merecer aquel destino!? ¿¡Abandonar al guardia frente a los Sincorazón!? Apreté el puño, furiosa por cómo la vida me había devuelto la jugada. Me bastaba solamente mirar los huesos y los dientes de aquella cosa para sentirme revuelta.

Para mi fortuna, me fijé en lo que parecía una orilla a pocos metros de mí, justo en la entrada de la boca. Nadé como pude, todavía esforzándome para mantener el equilibrio y no terminar ahogada, hasta alcanzar dicha orilla. Nada más pisar, sentí que aquello no era suelo, sino carne. A aquel ritmo, no sabía si mi estómago iba a ser capaz de aguantar mucho. Alcé la vista para contemplar mejor dónde me hallaba y para mi sorpresa, se encontraban todos los aprendices que nos habíamos involucrado en la persecución. Sonreí cuando vi al que me había engañado. Si las rocas espaciales no acababan con él, lo haría yo.

Veamos quién… —susurré para mí misma, quitándole el casco

Tal fue mi sorpresa cuando comprobé que ya conocía a esa persona: era Nadhia.

Nadhia, tú...

Me mordí el labio al recordar a quién había estado a punto de matar, al recordar todas las tonterías que había vivido mi copia. Me sentía, inevitablemente mal, por haber intentado herirla, ¡pero no! ¡No podía hacer caso a esos sentimientos, que no me pertenecían! Éramos enemigas, y mi deber por haberse puesto en mi camino, era matarla, como había estado dispuesta antes de ser devorada.

Todavía sudorosa e impactada por lo que estaba viviendo, me dejé llevar por el único pensamiento que se imponía en mi mente: Matar a Nadhia, enemiga de Bastión Hueco y cómplice de Ronin. Era mi única oportunidad para acabar con una enemiga, pues se hallaba todavía dormida. Desmaterialicé mi armadura e invoqué mi Llave Espada, amenazando su corazón.

Lo siento.


No comprendía por qué me lamentaba, si en el mundo real nunca habíamos tenido una relación de amistad, sino todo lo contrario. Alcé mi arma, dispuesta a arrebatarle la vida. ¡Pero en el último momento una luz azul me cegó y me lanzó de nuevo al agua! Sentí entonces en mi piel que aquello, precisamente agua, ¡no era! Toda clase de sentimientos negativos surgieron en mí hacia el culpable, que no se trataba de otro que de Light. ¡Light!

¡Tú!


Me hirvió la sangre por dentro al verle la cara. ¡Es que no podía ni verlo en persona! Nadé esta vez como pude, con el cabello y mi cuerpo empapados, para volver a donde Nadhia y los demás. Éste nos indicó que dejásemos los combates para otro momento, que nuestra situación era más preocupante. No le podía quitar la razón, pero yo no lo tenía tan claro como él; era evidente que no me iba a marchar de allí sin el libro.

Un barco…

Gracias por ser tan obvio. —le repliqué con un tono de voz burlón, deseosa por devolverle todas juntas

Mientras éste empezaba a saltar entre la madera, yo me recogí el cabello para escurrirlo bien, dolorida aún por el golpe sorpresa de aquel payaso. Ignoré entonces a Nadhia, a la cual le dediqué una mirada llena de sentimientos tan opuestos como reales. No sabía cómo reaccionar ante ella, por lo que decidí acercarme a Ragun; el único de confianza allí.

¿Cómo se supone que vamos a salir?

Me percaté entonces del nauseabundo olor que impregnaba el ambiente y, mis propias ropas, por lo que sentí la necesidad de taparme la boca; sintiendo arcadas. No podía haber tenido peor día, ¿verdad?
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Re: [Monstruo] Náufragos

Notapor Sombra » Jue Abr 07, 2016 7:48 pm

Esto es una mierda —sentencié en cuanto pude ser consciente de que seguía vivo de alguna forma.

Comprobé que todas mis extremidades estaban en su sitio, el golpe que había recibido al entrar en aquella cosa había sido brutal, lo suficiente como para que mi armadura hubiese reventado lo que se traducía con un: No poder salir de aquel lugar hasta después de varias horas y que la Armadura se regenerase sola.

Pude ver de primera mano como una Onda Lunar conjurada por el aprendiz de Tierra de Partida era lanzada en dirección a Saeko siendo ésta lanzada hacia el agua.

¿Tú también quieres recibir? ―amenazó apuntándome con su llave espada como si aquello fuese a amedrentame―. No os atreváis a intentar robarnos el libro. En este momento tenemos otras cosas más importantes de las que preocuparnos.

Vuelve a ponerle una mano encima a Saeko y será lo último que hagas, bastardo infeliz.

No había ninguna salida visible, pero eso no significaba que no hubiese cerca alguna forma de abandonar aquel lugar. Si queríamos el libro tendríamos que vigilarlos desde muy cerca. Examiné los alrededores con la mirada, estábamos en una boca o eso supuse al ver unos enormes dientes al fondo del enorme espacio en el que nos encontrábamos. Numerosos trozos de madera y barriles flotaban por el agua o mejor dicho saliva dado que a simple vista se veía que aquel líquido era demasiado espeso y viscoso como para poder ser agua corriente, seguramente era una mezcla de ambas cosas. Al otro lado, cerca de un orificio que llevaba a las profundidades de la criatura que nos había devorado estaban los restos de un viejo barco destartalado y en un estado más o menos bueno.

Me alejé tratando de evitar a Nadhia, sentía algo de vergüenza por mi comportamiento momentos antes.

¿Cómo se supone que vamos a salir?

Saeko, quien también se había visto atrapada se acercó a mí. Por unos segundos no supe que decir, aunque no tardé demasiado en tener algo pensado.

Eso da igual por ahora, primero tenemos que asegurarnos de que el libro está en nuestras manos —fruncí el ceño mientras veía como Light exploraba el barco.

¿Qué narices estaba haciendo? Estábamos simplemente allí quietos sin hacer nada. Ya daba igual el tiempo en el que habíamos sido amigos o trabajado juntos, la única verdad es que Bastión Hueco estaba en guerra contra Tierra de Partida y ellos tenían algo que nosotros queríamos y que no nos entregarían por las buenas, eso solo significaba una cosa.

Ataquemos.

No necesité ninguna respuesta a mayores por parte de Saeko ni tan siquiera esperé a su opinión. Empecé a caminar de forma disimulada hacia el barco e ignoré por completo un cuerpo sin vida que había allí. No era el primer cadáver que veía, por lo que no me causó demasiada impresión. Me adentré a, donde Light estaba explorando y en cuanto lo tuve cerca no dudé en materializar mi llave espada y en correr hacia él. La madera crujió bajo mis pies alertando al aprendiz.

Vamos, a ver como “recibo” —me burlé por sus palabras anteriores. Por supuesto, esperaba a que invocase su Llave Espada, lo cual sería un error para él. Un arma tan grande en un barco donde el espacio era algo pequeño era como un suicidio aunque por supuesto, no olvidaba su katana.

Estaba seguro de que en fuerza podía derrotarme, pero había visto su forma de luchar en la Copa Ares. Sus movimientos eran lentos y nada refinados y eso dejaba muchas aperturas, cosas que podía aprovechar.
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Re: [Monstruo] Náufragos

Notapor EspeYuna » Jue Abr 07, 2016 7:49 pm

La cabeza le daba vueltas. Nadhia había perdido el conocimiento apenas minutos después de ser engullida por aquel remolino aparecido de la nada. Si bien lo último que recordaba era haber visto un ojo gigantesco frente a ella, el hecho de escuchar unos pasos al acecho en medio de su inconsciencia le invitaba a despertar y levantarse.

Pero los nervios de su cuerpo no se concentraban en la alerta de huir o defenderse de quien quiera que la estuviera agarrando, sino en el foco del dolor de su hombro. Masculló, maldiciendo la situación. Y más cuando comprobó que, efectivamente, quien la levantaba era la propia Saeko.

Sin embargo, algo o alguien separó a ambas, y Nadhia, cayendo de nuevo al suelo, escuchó a Saeko gruñir y chapotear en… ¿agua?

*****


Light no fue el único impactado por aquella imagen, ni mucho menos por la situación en la que se encontraban los cuatro. Engullidos por un monstruo gigante, en medio del intersticio. Era una idea tan sumamente ridícula que Nadhia estaba evitando reír de histeria, y las nauseas al comprobar de nuevo el estado del cadáver. Pero de ver a Light tan afectado, tan sólo deseaba acercarse a él, cuando ambos llegaron al barco, para posar una mano sobre su hombro. No sin antes haber empleado un conjuro sobre su hombro para sanar los huesos. Tal y como se había desvanecido el dolor, Nadhia suspiró aliviada. Hasta aquel momento, nunca había empleado magia curativa sobre huesos rotos. Y aunque estaba bastante segura de que sólo se había dislocado el hombro, tenerlo de nuevo en su sitio logró tranquilizarla… al menos, un poco.

Aunque no tuviera allí su arco y sus flechas, Flecha Celestial era la habilidad en la que más confiaba. Y sin un brazo, habría sido bastante complicado tensar sus flechas de luz, por muy poco visibles que fueran las cuerdas de Ángel Forjado. Porque existían.
Pero quizás lo más importante en aquel momento no fueran las armas. Comprobó que el libro de Londres seguía bajo el regazo de Light al acercarse a su lado, observando la enorme boca que los mantenía atrapados en el interior de… ¿una ballena?

Se le escapó una pequeña risa, víctima de los nervios, y apretó de nuevo el hombro de Light.

Saldremos de ésta.

«Estamos dentro de un cuerpo», se dijo a sí misma, sonando sus ánimos meramente estúpidos. «Vías de escape hay, aunque claro...»

Antes de poder siquiera imaginar las posibilidades de salir de aquel gigantesco animal, expresando con una mueca de asco el hecho de que la “vía trasera” fuera lo más factible si aquella boca no reaccionaba por golpes ―lo cual veía poco probable―, el crujir de la madera la alertó de que alguien se acercaba con velocidad hacia ellos.

Comprobó por el rabillo del ojo que era Ragun quien se aproximaba amenazante hacia Light, sin perder de vista el libro.

Sin embargo, Nadhia reaccionó a tiempo. Apartó a Light de un empujón y convocó una cadena de luz bajo sus pies, con raíz en el mango de Ángel Forjado. Éstas respondieron a su orden, rodearon los tobillos del aprendiz y lo hicieron caer de bruces contra la cubierta del pequeño barco pesquero.

Y sabiendo que Saeko reaccionaría de la misma forma, alzó su Llave-Espada en dirección a quien había sido, en otra vida, su primera amiga. Pero la cosa no quedó ahí: conociendo a Light, prefirió ser precavida y con el resto de la cadena sujetó las muñecas de su compañero.

¡Me tenéis harta! ―exclamó, agarrando a Ragun y amenazando a Saeko con su mirada y el arma que portaba― ¿Es que no os dais cuenta? ¡Estamos atrapados dentro de… de lo que quiera que sea esto! ―se detuvo, con un ligero temblor en los labios― Vale, se acabó.

Nadhia sabía que se arrepentiría de lo que iba a hacer a continuación. Afectaría al mundo del que lo habían tomado prestado, sin duda. Pero si el foco de su confrontación era aquel libro, valía más su vida y la de ellos y centrarse en cómo salir de allí todos sanos y salvos, que malgastar energías por una información que, sinceramente, prefería que ninguna de las dos partes poseyera.

Se lo arrebató a Light, lo tiró al suelo y apuntó hacia él con su Llave-Espada:

Piro.

El fuego nació en el centro del libro, consumiéndolo en pocos segundos. Nadhia, acalorada y avergonzada de lo que acababa de hacer, miró a los presentes con ojos furiosos.

Ya no hay libro ―dijo, tragando saliva antes de continuar―. P-Por lo tanto, ya no hay nada por lo que luchar o matarnos, ¿no?

» Dejando de lado lo que creamos o no… lo que importa ahora mismo es que salgamos de aquí. Todos.

Bajó la cabeza y, haciendo desaparecer las cadenas de luz, le ofreció su mano a Ragun para levantarse del suelo. Si al menos consiguiera que él aceptara un pacto de supervivencia, no sería difícil convencer al resto.

Esperaba no estar equivocada.
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