[Minievento] El Último Regalo.

Celeste, Keiko, Simbad y Saito

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Moderadores: Suzume Mizuno, Denna, Astro

Re: [Minievento] El Último Regalo.

Notapor Denna » Lun Ago 21, 2017 8:16 pm



Conseguimos escapar de las zarzas por los pelos. De rama en rama, volvimos a bajar al suelo mientras la Corrupción hacía estragos en el mundo. Ya cerca de la casa, dimos con Saito, que huía de su propio sendero y de un monstruo.

¿Estás bien? —pregunté con un grito, sin perder de vista a la aberración que venía detrás—. Tenemos uno de los fragmentos para abrir la puerta. ¡Vamos!

Saito se había hecho con otro trozo, pero seguían faltando dos. Recé para que Simbad los tuviera y viniera cagando leches hacia la casa, ya que todavía no había vuelto. Maldije en voz baja. Tampoco había señales de ayuda en el cielo.

Por la chimenea hemos visto más vórtices de Caos. Sobre la luz que viene de dentro... nada. Tendremos que arriesgarnos a entrar cuando podamos —le expliqué a Saito mientras colocábamos los fragmentos en la cerradura.

Porque, desde luego, la alternativa era quedarnos y que la Corrupción o el monstruo acabaran con nosotros.

El monstruo que cada vez estaba más cerca. Y nosotros no teníamos otra escapatoria. Si nos alejábamos de la casa, quizás no pudiéramos volver.

Probé a lanzarle un Electro+, pero no surtió efecto. Tampoco los ataques de mis compañeros. Puede que un golpe físico tuviera más éxito, pero no me atrevía a acercarme todavía. Y menos ahora, que acababa de improvisarse un garrote. La única solución parecía ser...

Parece que reacciona ante la magia que hacemos, y no con nuestros corazones. Si los golpes no le afectan... quizá la corrupción sí que lo haga. Si lo tiramos ahí, quizá podamos entretenerle el tiempo suficiente hasta que consigamos abrir la puerta.

Apreté los dientes. Lanzarlo a la Corrupción, ¿cómo? Yo podía teletransportarme, pero empujarle era otra cosa. Por no hablar de lo que me pasaría si el plan fallaba y el Caos me alcanzaba a mí.

Pero no teníamos muchas otras opciones. Y yo no podía permitirme ser una cobarde después de todo lo que había hecho ya.

Voy a intentar marearlo —anuncié en voz baja—. Que uno vaya a ayudar a Simbad y el otro intente, no sé, lanzarle algo para empujarle hacia la Corrupción.

No me detuve a discutir. De todos modos, el bicho ya parecía querer ir a por mí.

«Devons-nous danser?».

Un segundo más tarde, aparecí al lado de la criatura. No tardaría mucho tiempo en proyectarme de nuevo delante de él. Y así una vez más. Y otra. Hasta que se me agotara la magia u ocurriera un milagro. Me aseguraría de que la aberración se diera cuenta de dónde estaba antes de cambiar de sitio, lo justo para que se distrajera y dejara de avanzar hacia la casa.

Si eso no lo detenía, seguiría usando Gran alcance y, con la lanza y mucho cuidado, intentaría desarmarlo.

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Diálogos/acciones acordados con Sora. Lo de Keiko está porque es algo que diría Celeste; evidentemente, si Bond no está no pasa nada(?).

Para la aberración (en el post anterior no se ha tenido en cuenta el gasto de la habilidad, pero yo lo pongo por si acaso xD):

▪ Electro+ (HM) [Nivel 15] [Requiere Electro; Poder Mágico: 16]. Un par de rayos salen de la punta de los dedos del personaje, con ciertas posibilidades de paralizar y más potente.

Y luego, con la intención de marearle un rato hasta que llegue Simbad con los trozos de cerradura:

▪ Gran alcance (HC) [Nivel 9] [Requiere Afinidad a Espacio; Elasticidad: 15; Habilidad Doble salto]. Transporta al usuario a una localización que tenga a la vista. No puede atravesar paredes ni ningún tipo de materia orgánica. Combinado con Doble salto puede escalar muros y trepar a sitios altos.

Las veces que haga falta, teletransportándose a su alrededor. Si Celeste se queda sin magia, usará un Éter y no se detendrá. Y, si la aberración sigue empeñada en avanzar hacia la casa, invocará la lanza e intentará quitarle el garrote a pinchazos(?).
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Re: [Minievento] El Último Regalo.

Notapor H.S Sora » Lun Ago 21, 2017 8:26 pm



No conseguí quitarme a la criatura de encima, aunque logré sacarle la distancia suficiente como para no tener que preocuparme durante un rato. Pero no por ello parecía estar dispuesta a abandonar su pesquisa.

Ahogué una exclamación cuando, a nada de encaminarme por el sendero del bailarín, me encontré con que la corrupción se había encargado de inutilizar ese camino. ¿Y si por culpa de ello habíamos perdido la posibilidad de obtener alguno de los fragmentos?

Y en ese momento, Keiko y Celeste aterrizaron prácticamente a mi lado.

¿Estás bien? —preguntó Celeste, mirando a la criatura que se perdía un poco más atrás—. Tenemos uno de los fragmentos para abrir la puerta. ¡Vamos!

¡Dentro de lo que cabe, sí! ¿Y vosotras? —Dejé entrever el brillo de mi trozo metálico— ¡Yo tengo otro!

Pero seguían faltando dos, y Simbad no venía con ellas. ¿Y si él no tenía los restantes?… Maldije en alto, mientras corría detrás de mis compañeras. El único sitio que todavía estaba a salvo de todo aquel caos y corrupción era el Jardín del Té. A pesar de eso, no estábamos solos.

La aberración que había traído de mi pequeña excursión seguía ahí, bramando y desplazándose a su propio ritmo. Como si tuviera todo el tiempo del mundo para dar con nosotros y atraparnos. Mientras llegaba, Celeste y yo intentamos colocar los fragmentos que teníamos en la puerta.

Por la chimenea hemos visto más vórtices de Caos. Sobre la luz que viene de dentro... nada. Tendremos que arriesgarnos a entrar cuando podamos

Hay que darse prisa entonces —añadí—. Dark Light no anda muy lejos, y tiene que estar buscando lo mismo que nosotros...

Celeste lanzó un hechizo entonces en dirección a la aberración, que ya había entrado al jardín, y yo la imité con una Flama Tenebrosa+. El resultado, si bien los hechizos impactaron con satisfacción sobre la criatura, fue el mismo. Era como si no hubiéramos hecho nada.

La insté a apartarnos de la puerta mientras que el monstruo se improvisaba un arma con un palo que había encontrado tirado por ahí. Parecía que de todos los monstruos del Caos, nos había tocado el único con dos dedos de frente.

—E̵̝ͫͯͬ̆͗̋̅.̛̰̥͒̾͑͛ͤͨ.̡̲̙̘̜̪͍͉̯̑͗ͨ̍̃̾͢.͊͂҉̙͉̫̯̜̹̲ͅL̴͖̦̜̜̪̦̮̙̋̚I̴̶͍̖͐̓̏ͣ̐̈͘.̴̫͎͚̥̝̯ͨ̀ͫ͐̄ͪͧ͢͝.̓̄̃͊͆͏̙̥͎̣̥̥̗̖.̪͇̱̬͍̥͂ͪ͑̿ͅM̷̲̻͉̫̦̻̺ͮ̏̿͂͛ͧ̊͗Î̴̗̝̯̲̤͍̖̆̾.̨̧̦͖͌̀̈́́ͮͦ͒̓.̸̺̺̮͙͌ͯ.͕̳̮͍̯̝͎̐̏̈́̀̑́N̢̳̰̫̦̲̪͂̔̉ͭA̱̣̞̩̼͐͘̕͡R̩͓̰̣͂ͣͩͦ̎͗.̜͎̻̆͌ͩ̔̍ͣ̋ͣ͜.͕͍̻̪̬̭̻͇̓̕͜͠.͕̹̐ͯͣͤ̕͠Ľ̅͐҉̰͍͈̗̩͓͎̠͟U͒̉̏̚҉̸̹̻̲͔̠͇̜͓Z͛̕̕͏̜̱̜̗̩̱.̢͌ͮ͑͗͆̊͒ͧ҉̦̞̱͍.̵̞̗̜͖͇̼̪̬͒͟͝

Necesitábamos ganar tiempo, o destruirle en un único intento.

«Saito...» La voz de Alice sonaba distante y débil.

«¿Qué te ha pasado?» Me apresuré a preguntar, sin quitarle el ojo de encima a como el monstruo parecía haber marcado su primer objetivo en Celeste.

«Todo este Caos, estas interferencias… es como si me afectara. No sé cuanto tiempo ha pasado desde que dejamos atrás el laberinto.»

«Te pondré al día en cuánto acabemos con esto.»

—Parece que reacciona ante la magia que hacemos, y no con nuestros corazones. Si los golpes no le afectan... quizá la corrupción sí que lo haga. Si lo tiramos ahí, quizá podamos entretenerle el tiempo suficiente hasta que consigamos abrir la puerta.

Porque Simbad tenía que traer los otros dos fragmentos. De lo contrario, ya podíamos empezar a rezar. Respiré hondo, y empecé a pensar un plan para mover una mole como aquella a la que ya de por si era difícil que algo la hiciera retroceder.

Voy a intentar marearlo. Que uno vaya a ayudar a Simbad y el otro intente, no sé, lanzarle algo para empujarle hacia la Corrupción.

Celeste, ¿qué? ¡Espera!

La llamé, en vano. Pues ya había desaparecido para intentar una maniobra de distracción. ¡Aquello era prácticamente una estrategia suicida! Pero si estaba arriesgando su vida para darnos una oportunidad, no iba a perder el tiempo quejándome, por una vez.

¡Encárgate de ayudar a Simbad! —le pedí a Keiko, mientras daba un par de pasos hacia adelante.

Si veía que la muchacha no estaba por la labor, estaría atento a la llegada de Simbad después de intentar llevar a cabo mi plan. Incluso colocaría los malditos fragmentos con mis propias manos si era necesario. Teníamos que entrar en esa casa, era nuestra única opción.

Con Celeste moviéndose de un lado para otro, atacar de frente estaba descartado. Si me quedaba la magia necesaria, invocaría dos Kraken, uno a cada lado de la aberración y haría que lo agarraran para arrojarlo lo más lejos posible en dirección a la salida del jardín. En caso de necesitarlo, me tomaría un Éter.

Y si no había logrado que la corrupción lo alcanzara todavía, y veía que Simbad podía colocar los fragmentos, emplearía mi habilidad Trampa Oscura para frenar su avance. Cada vez que escapara, la volvería a utilizar. Tenía Éter suficiente como para recuperar mi magia y ganar tiempo suficiente, o eso esperaba.

Era lo único que se me había ocurrido en aquellas circunstancias. Tendría que valer.

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Kraken (HM) [Nivel 16] [Requiere Afinidad a Oscuridad; Poder Mágico: 25]. El usuario invoca un tentáculo de Oscuridad de dos metros de alto y uno de ancho que durante dos rondas golpea a un objetivo. También puede servir para inmovilizar. Es débil frente a ataques de tipo Luz, teniendo más facilidad para destruirlo.

Trampa Oscura (HM) [Nivel 15] [Requiere afinidad a Oscuridad; Poder mágico: 18]. El usuario hace surgir oscuridad a los pies del rival y esta lo encierra formando una esfera totalmente densa y hermética que lo mantiene cautivo durante un turno (hasta que el usuario vuelve a postear). Es débil a hechizos de tipo Luz y se puede romper mediante un ataque o habilidad física fuerte, pero si se rompe de otra manera que no sean habilidades mágicas, liberará una pequeña explosión que dañará al rival si el turno aún no se ha acabado.
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Muchas grácias por el avatar Mepi ^^
H.S Sora
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Re: [Minievento] El Último Regalo.

Notapor xXOrbOOkXx » Mar Ago 22, 2017 12:10 am



Estuve a punto de gritar de alegría. ¡La corrupción aniquilaba a las criaturas! Aquello sí que no me lo había esperado para nada. Había supuesto que los monstruos eran fruto de la propia corrupción, pero aquello me había demostrado lo contrario. Nunca me había alegrado tanto de equivocarme, y no podía esperar a contárselo al resto. Era una información que valía oro.

Con un estremecimiento observé como los monstruos morían. Su piel se resintió y se resquebrajó, mostrando bajo ella una forma humanoide. Sus gritos ascendieron por el bosque en una melodía macabra. No pude evitar preguntarme qué eran exactamente aquellas criaturas, y un escalofrío me recorrió de arriba a abajo cuando me planteé la posibilidad de que fueran los antiguos habitantes del mundo. Si eso fuera verdad…

Conseguí otro trozo de cerradura y dejé de pensar en eso. No valía la pena. No se podía cambiar el pasado. Y aún así la culpabilidad arañaba las entrañas de mi mente. Y por si no fuera poco, todo se sumaba a la situación de Ariasu. Eché un rápido vistazo al muro de corrupción. La garganta se me cerró al igual que la corrupción se cerraba sobre mí. Pensamientos caóticos y sentimientos confusos danzaron en mi pecho. Por una parte quería huir rápidamente, pero por otra tenía la necesidad de ir a buscar a mi maestra. Ella me lo había dado todo, y verla morir sería algo terrible.

Al final el instinto actuó por mí. Casi sin proponérmelo invoqué un hechizo Alas y salí de allí todo lo deprisa que pude. Atravesé ramas, caminos, todo hasta llegar a el punto de inicio a una velocidad pasmosa. En mi frenético vuelo, no dudé en consumir un Éter si era necesario, o antes del hechizo si no me quedaban fuerzas.

Llegué tarde, muy tarde para procesar lo que estaba pasando. Aterricé de forma bastante forzada al lado de la puerta, sin tiempo que perder. Pero no todo iba a ser tan fácil. La corrupción consumía con pasmosidad el bosque, y un engendro iba directo hacia Celeste, deseoso de aniquilar. De hecho ella y Saito ya estaban peleando contra él. Escuché algunas indicaciones, pero estaba tan concentrado en mi vuelo que no me di cuenta. Pero sí escuché la entrecortada frase de la aberración, casi sin oírla. Me sorprendí. ¿Las aberraciones podían pensar? Aquello solo hacía más que reforzar mis oscuros pensamientos.

Antes de nada, les pediría los fragmentos, si no los habían colocado ya. Con mi hechizo volador sería relativamente fácil cogerlos si me los ofrecían, sin que ellos tuvieran que variar su posición y por supuesto pasando de largo del monstruo. Una vez tuviera los cuatro, los pondría directamente en la cerradura. Si ellos ya habían puesto sus fragmentos, pondría los míos directamente y todo lo rápido que pudiese.

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▪ Alas (HM) [Nivel 15] [Requiere Afinidad a Viento; Poder Mágico: 18] Crea unas alas de viento en adosadas a la espalda que permiten planear a gran velocidad o volar. Dura un máximo de tres posts.

Tomo un éter si me falta pm.

Música súper acorde con la situación.
~Un cuarto de hora de risa, equivale a un año más de vida...~


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Tercera Saga:

Prólogo de Simbad
"Bastión Hueco" Choque de culturas (Encuentro)
"Bastión Hueco" Novatos bajo la lluvia (Primer encuentro - Saga Novatos)
"Tierras del Reino" El nacimiento de un príncipe (Trama)
"Islas del Destino" ¡Buscad a mi perro! (Misión)
"Castillo de Bestia" Solos entre lobos (Primer encuentro - Saga Délaissé)
"La Cité des Cloches" Los miserables (Encuentro)
"Villa Crepúsculo" Una visita guiada (Encuentro)
"Selva Profunda" Día de monos (Encuentro)
"Port Royal" Los muertos no cuentan cuentos (Trama)
"Tierra de Dragones" Linda Flor (Misión)
"Bastión Hueco" Novatos bajo el amanecer (Segundo encuentro - Saga Novatos)
"Ciudad de Paso" Lo que vale la pena (Encuentro)
"Ciudad de Paso" The Game Never Ends (Trama)
"Torre de los Misterios" Orden en la Biblioteca (Misión)
"Evento Global" El esclavo del olvido
"Evento Global" Ruta de los perdidos

Evento Halloween 2014
"Especial libre" El laberinto de los corazones
"Especial libre" San Valentín III
"Islas del Destino" Yincana veraniega
"Evento libre" La Mansión Encantada II: La Venganza

Cuarta Saga:


"Ciudad Inexistente" Dos velas para el diablo (Encuentro)
"Port Royal" De copas con la muerte (Encuentro)
"Bastión Hueco" De magdalenas y vicios franceses (Encuentro)
"La Cité des Cloches" Insomnia (Primer encuentro - Saga La Musique du Silence)
"La Cité des Cloches" Somnia (Segundo encuentro - Saga La musique du Silence)
-"Port Royal" El barco que desaparece en la niebla (Misión)
"Tierras del Reino" Donde duermen los gigantes (Trama)
"País de los Mosqueteros" Todos Para Uno (Trama)
"Ciudad de Paso" Un nuevo Crepúsculo (Trama)
"Ciudad de Halloween" El ataque de Boogieman (Trama)
"La Cité des Clochés" Fuego Infernal (Trama)
"Espacio Profundo" Planta 313 (Encuentro)
"Mundo Inexistente" Pasajes Oscuros (Trama)
"Tierra de Partida" Penúltima Parada (Encuentro)
"Evento Global" El principio del fin
"Atlántica" Perdona pero quiero casarme contigo (Encuentro)

"Especial libre" El laberinto de los corazones II: Escape
"Especial libre" World War Christmas
"Especial libre" El San Valentín está aquí
"Especial libre" ¡Exámenes finales
"Especial libre" La inocencia perdida
"Especial libre" Misión: Salvar la Navidad

Timeskip (Finales 1013-1017)

"Tierra de Partida" Examen de Maestría (30 Diciembre 1013)
"Jardines de Tierra de Partida" Doomsnight (Libre) (31 Diciembre 2013)
"País de las Maravillas" El último regalo (Minitrama) (Julio 1014)
"Jardines de Tierra de Partida" El Regreso (Libre) (Finales de Marzo de 1017)

Saga final:

"La Cité des Clochés" Santuario (Trama)
"La Cité des Clochés" La última noche en París (Libre)
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5-Genocidio

Notapor Sombra » Jue Ago 24, 2017 2:35 am

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Todos




Celeste y Saito colocaron los fragmentos de la cerradura en el lugar donde estaban los vórtices.

Los fragmentos soltaban un brillo anaranjado cuando eran devueltos a su sitio, como si se hubieran soldado a la puerta. La forma de ojo de la cerradura mostraba al otro lado un extraño lugar, aunque no tuvieron tiempo a apreciarlo excepto que todo era muy blanco.

La joven empezó a teletransportarse alrededor de la criatura tras lanzarle un Electro+ que no sirvió de nada. El monstruo zarandeaba el improvisado garrote haciendo que el aire silbara con fuerza cada vez que trataba de alcanzarla... Y no fueron pocas las veces que estuvo cerca de golpearla en la cabeza. Cada vez que la muchacha utilizaba su habilidad, la aberración del caos parecía más desesperada por alcanzarla. Saito también disparó una Flama Tenebrosa +, aunque la aberración no pareció sufrir dolor, sí giró bruscamente la máscara hacia el aprendiz.

Comenzó a acercarse a Saito ignorando el resto de ataques, echó su brazo hacia atrás y… lanzó el garrote sin previo aviso. El palo golpeó en un brazo a Saito, que sintió cómo estuvo a punto de romperse. De haber tenido un poco menos de resistencia, no habría tenido aquella suerte, aunque el dolor no iba a permitirle pelear correctamente.

La aberración pasó junto a Keiko, a quien ignoró por completo pese estar justo al lado. ¿Acaso el error que habían tenido desde el principio fue utilizar magia? ¿De no haber utilizado magia podrían haber realizado toda la misión sin incidentes?

En aquel instante, Simbad pasó volando con la velocidad de una bala de cañón y aterrizó junto a la puerta. El aprendiz colocó los dos fragmentos de la cerradura, que se fusionaron con la puerta como si jamás hubiesen estado separados. Solo quedaba una cosa: Abrirla.

Simbad pudo hacerlo al estilo de un Portador convocando su Llave Espada.

Mientras tanto, Saito estaba en serios problemas. Los dos Kraken que materializó no lograban mover a la criatura e incluso aunque la golpease con todas sus fuerzas, ni siquiera hacía ademán de parecer dolorido… No fue mejor lo que ocurrió con Trampa Oscura, pues la aberración seguía caminando, imparable e impasible. No había hechizo capaz de contenerlo o dañarlo y el daño físico tampoco parecía la forma adecuada de derrotarla.

Cuando Simbad abriera la puerta, los cuatro podrían correr al interior de la casa. Lo último que pudieron ver fue como la corrupción empezaba a rodear el jardín del té y a devorar los setos mientras iba invadiendo el lugar, también vieron como la Aberración sin motivo aparente empezó a gritar hacia la entrada, donde se veía una luz rojiza y una extraña neblina negra que empezaba a filtrarse entre la corrupción. Si el lugar al que iban a parar no tenía salida o era una trampa… Estaban muertos.

***



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Una densa luz los cegó por un instante y se encontraron con que no estaban donde deberían. Aquel no era el Cuarto Misterioso, de hecho… ¿Seguían siquiera en el País de las Maravillas?

Se encontraban en un templo de arquitectura similar a la de la ciudad de Tebas. Había largas hileras de columnas blancas y puras que parecían rezumar luz propia. El techo era alto y estaba ricamente decorado y al fondo se veía un altar, sobre el que destacaba un emblema que conocían muy bien, el emblema de los caballeros de la Llave Espada, aunque el emblema por alguna razón tenía alas. Junto a la puerta que acababan de atravesar había varias estatuas de hombres y mujeres alados que lucían con un porte noble y, en cierto sentido, infundían respeto. En las paredes había enormes ventanales decorados con imágenes de seres angelicales dirigiendo rayos de luz contra la oscuridad, que aquel templo parecía pintarla como algo malvado.

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Pese a su parecido con la arquitectura griega, el extraño templo parecía esculpido en una única pieza, no había bloques de roca ni imperfecciones. Todo era perfectamente simétrico, tanto que no parecía posible siquiera.

En todo aquel lugar se podía respirar una sensación reconfortante, como si la luz estuviera profundamente imbuida en el propio aire. Era algo que nunca habían experimentado y era… Extraño, pero muy agradable.

Sin embargo, lo que les llamaría la atención sería quien estaba en el centro de la estancia.

Nithael.

El ángel vestía una larga túnica blanca con bellos bordados dorados y sus alas relucían con luz pura que transmitía una profunda sensación de paz. Pese a que reconocerían al ángel, en cierto modo era distinto. Parecía algo más mayor y no tenía su jovialidad. Su expresión era severa y había un aura de preocupación y cansancio a su alrededor.

Así que él tenía razón después de todo —suspiró—. Si estáis aquí es que las cosas están mucho peor de lo que pensaba en vuestro tiempo —comentó mientras se acercaba lentamente. Se llevó la mano a la frente, absorto en algún pensamiento mientras se aproximaba.

Su mirada se posó sobre ellos con curiosidad tras meditar unos instantes. Analizaba sus prendas, sus rostros e incluso parecía como si mirase dentro de ellos de alguna forma.

Tengo conocimiento de que me parezco a alguien de vuestro tiempo pero os pido que no os confundáis. Mi nombre es Tabris, aquel al que conoceréis como... “El Primero”. En el futuro entregaré el poder de blandir la Llave Espada a los humanos y fundaré la Orden para derrotar la Oscuridad.

Su voz era dulce y melódica, pero severa. Hablaba con claridad y lentitud a la espera de que todos le entendiesen apropiadamente. Parecía un poco incrédulo ante sus propias palabras, como si todo lo que acababa de decir fuese pactado con alguien más, ¿un profeta? ¿Un sueño premonitorio?

¿Puedo preguntar por vuestros nombres? —Asintió cuando los caballeros contestasen y los murmuró para sí mismo memorizándolos—. Bien, he de transmitiros un mensaje muy importante: hay algo que debéis hacer, pase lo que pase. Corregir un error imperdonable y por el que, no me cabe duda, pagaremos. Pero vosotros sois distintos. No estaréis cubiertos por nuestro pecado. Tenéis la oportunidad de recuperar el reino de la Oscuridad.

Sin duda, la reacción sería de extrañeza, pero Tabris sonrió de lado, amargamente.

Escuchadme hasta el final y después podréis hacer preguntas. Dejadme ver vuestras armas. —Sus ojos se entornaron y se quedó sin aliento al verlas—. Así que estas son las armas que se usaron durante la Guerra… —Suspiró—. Quizás sepáis que antes el mundo no era así. Fragmentado. Dividido. Hubo un tiempo, según nuestras canciones, en el que el reino de la Luz era completo y armónico, al igual que el reino de la Oscuridad. Sin embargo, la avaricia llevó a la gente de Luz y de Oscuridad a enfrentarse con estas armas… para encontrar algo superior. Algo que llamaban Kingdom Hearts. El resultado fue una catástrofe. Ambos reinos fueron destruidos. Pero nosotros hemos trabajado durante siglos para revivir nuestros pequeños y dispersos mundos… Luchando por el camino contra ellos. Nos enseñaron que eran crueles, que debían ser destruidos y… Hemos terminado por eliminar lo último que quedaba del reino de la Oscuridad.

Tabris suspiró y sus alas se hundieron un poco a la vez que ocultaba las manos dentro de las anchas y sedosas mangas.

Ha sido una guerra terrible, inenarrable. Me alegra y avergüenza que no sepáis nada de ella. Pero ha terminado por completo con el equilibrio. Si es cierto que ese individuo, Xihn, empezará a cazarnos, entonces lo tenemos merecido. Pero… No, todavía hay esperanza. Todavía podemos… podéis sanar las cicatrices de todos los mundos. Restaurar el equilibrio que nosotros mismos hemos terminado por eliminar. —El Primero, Tabris, avanzó y su voz se volvió más resonante, más bella—. Tres niños. He puesto a recaudo a tres bebés. Si mis compañeros supieran de ellos, los matarían de inmediato. Vuestro tiempo es caótico y destructivo, pero debería permitiros venir a esta época, como habéis hecho ahora… y salvarlos antes de que mueran. Antes de que sea demasiado tarde. Os lo suplico. Bien merecemos desaparecer, si es el destino que aguarda a mi especie, pero esos niños no han hecho nada malo y son la última esperanza que os queda, pues la Luz no es nada sin la Oscuridad.

Tabris hincó una rodilla en el suelo y los miró desde abajo. Su voz todavía se mantenía serena, pero subyacía una desesperación desgarradora.

Por favor. Es lo único que he podido hacer.

Fecha límite: 28/08/2017


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Mención especial a Suzu por ayudarme en gran medida a redactar el post
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Re: [Minievento] El Último Regalo.

Notapor xXOrbOOkXx » Lun Ago 28, 2017 6:55 pm

La puerta se abrió. La puerta se abrió. ¡La puerta se abrió! Un ramalazo de alivio ascendió por mi columna y explotó en mi cabeza, mientras el dolor y la inseguridad intentaron hacerse paso en mi mente. No lo permití. Tenía que estar preparado, estar dispuesto a todo. Hasta a abandonar a Ariasu. La corrupción se iba haciendo paso, de forma inexorable, y teníamos, era nuestro deber cerrar la puerta. La culpabilidad me inundó por un momento, pero la deseché de un plumazo. Ariasu estaba viva. Lo sabía. Lo notaba. Tenía que estarlo.

¿Pero y si no?

Mis compañeros de misión se defendieron con uñas y dientes de la aberración que los acosaba, pero fue parcialmente inútil. No. La magia no era la solución, pero tampoco parecía serlo la fuerza bruta. Gruñí ante la ironía de la situación. Siempre había preferido los desafíos mentales antes que recurrir a la batalla, pero estaba claro que aquel me sobrepasaba. Bueno, lo primero era admitirlo. El segundo paso no iba a ser tan fácil.

Antes de que se cerrara la puerta vi una luz rojiza, junto con una espesa niebla negra antes de que la luz me cegara. Me puso los pelos de punta, y casi sin querer noté un fuerte poder que provenía de ella que me atenazó la garganta. Si la puerta no llevaba hacia una salida estaríamos perdidos, pero tuvimos suerte. Tuvimos mucha suerte. O eso creí pensar.

La sensación se equipara a cuando te golpeas el dedo meñique contra un mueble. Tras nosotros se alzaba un templete ricamente decorado, con las techumbres de oro y brillantes columnatas. Al fondo se observaba el emblema de los caballeros alado, sobre un altar. Pinturas observaban la escena: ángeles derrotando a la oscuridad. ¿Qué era aquel sitio? Me ponía los pelos de punta pero a la vez me tranquilizaba. No estaba seguro. Una parte de mí quería rendirse a su embrujo, respirar y estar en paz. La otra, más rebelde, le daba repelús solo con estar ahí.

Tenemos que encontrar una forma de encontrar a… —comencé a decir en referencia a Ariasu, pero algo me cortó.

El ángel fue lo que me desbarató por completo. Me quedé un momento mirándole con los ojos como platos, admirando su inescrutable belleza, que me había encandilado de alguna forma. Bucles dorados resbalaban como una cascada sobre puro blanco, y dos alas emplumadas nacían de su espalda, cargadas de luz. Al principio le confundí con Nithael, pero pronto me di cuenta de que era un ángel más viejo, y por ende más sabio. La inteligencia era mortífera, pero la sabiduría aún más. No se podía decir que no era un ser hermoso.

Así que él tenía razón después de todo —murmuró en un suspiro—. Si estáis aquí es que las cosas están mucho peor de lo que pensaba en vuestro tiempo .

Dos cosas me quedaron claras. La primera fue que estábamos en otro tiempo y el ángel lo sabía. La segunda que podría haberle tirado una zapatilla a la cara. Nithael también lo hacía de cuando en cuando: decía frases para sí mismo pero no explicaba nada. Me sacaba de quicio.

Me obligué a relajarme. Tenía que mantener la cabeza fría. Más cuando la criatura comenzó a inspeccionarnos de arriba abajo, como si fuéramos mercancía. Le aguanté una mirada insondable, profunda, que casi nos desnudaba el alma. Esperé que la mía no la encontrara. Con todas las emociones que sentía en aquel momento me sentía más inestable que nunca.

Tengo conocimiento de que me parezco a alguien de vuestro tiempo pero os pido que no os confundáis. Mi nombre es Tabris, aquel al que conoceréis como... “El Primero”. En el futuro entregaré el poder de blandir la Llave Espada a los humanos y fundaré la Orden para derrotar la Oscuridad.

Aquello me chocó, como nada lo había hecho en mucho tiempo. No tenía por qué mentirnos, y desde luego no lo había hecho. Compuse una carcajada corta. Una Orden fundada por ángeles y dirigida por los mismos. Si todos eran como Nithael iba a explotar. Respiré profundamente y me clavé las uñas en las palmas.

¿Puedo preguntar por vuestros nombres?

Dije el mío.

Bien, he de transmitiros un mensaje muy importante: hay algo que debéis hacer, pase lo que pase. Corregir un error imperdonable y por el que, no me cabe duda, pagaremos. Pero vosotros sois distintos. No estaréis cubiertos por nuestro pecado. Tenéis la oportunidad de recuperar el reino de la Oscuridad.

¿El reino de…?

Escuchadme hasta el final y después podréis hacer preguntas. Dejadme ver vuestras armas. —A pesar de la interrupción dejé que le echase un vistazo a la Llave, que todavía tenía en la mano—. Así que estas son las armas que se usaron durante la Guerra… —Suspiró—. Quizás sepáis que antes el mundo no era así. Fragmentado. Dividido. Hubo un tiempo, según nuestras canciones, en el que el reino de la Luz era completo y armónico, al igual que el reino de la Oscuridad. Sin embargo, la avaricia llevó a la gente de Luz y de Oscuridad a enfrentarse con estas armas… para encontrar algo superior. Algo que llamaban Kingdom Hearts. El resultado fue una catástrofe. Ambos reinos fueron destruidos. Pero nosotros hemos trabajado durante siglos para revivir nuestros pequeños y dispersos mundos… Luchando por el camino contra ellos. Nos enseñaron que eran crueles, que debían ser destruidos y… Hemos terminado por eliminar lo último que quedaba del reino de la Oscuridad.

«Resumiendo: luz y oscuridad se enfrentan para encontrar algo más poderoso sea lo que sea y al bando de la luz se le va de las manos » .Y seríamos nosotros quien tuviéramos que arreglar semejante estropicio.

El ángel suspiró otra vez, como si le pesara estar convida. Ahí venía. Tendríamos que solventar los errores que habían cometido personas del pasado, que no conocíamos ni nos importaban. Perfecto. Sencillamente perfecto. Me abofeteé mentalmente. Calma, Simbad, calma. La corrupción y la situación te está alterando, joder. Mantente tranquilo.

¿Y si simplemente destruyéramos aquel lugar junto con Tabris? Nunca se fundaría una Orden de caballeros y por ende el equilibrio nunca se vería afectado. Revolví la cabeza. No. Los viajes en el tiempo (si es que estábamos realmente en uno) solo causaban problemas, la experiencia me lo había demostrado. Miré la puerta por la que habíamos venido de reojo. Si la corrupción tomaba aquel lugar...


Ha sido una guerra terrible, inenarrable. Me alegra y avergüenza que no sepáis nada de ella. Pero ha terminado por completo con el equilibrio. Si es cierto que ese individuo, Xihn, empezará a cazarnos, entonces lo tenemos merecido. Pero… No, todavía hay esperanza. Todavía podemos… podéis sanar las cicatrices de todos los mundos. Restaurar el equilibrio que nosotros mismos hemos terminado por eliminar. —Perfecto, reitero—. Tres niños. He puesto a recaudo a tres bebés. Si mis compañeros supieran de ellos, los matarían de inmediato. Vuestro tiempo es caótico y destructivo, pero debería permitiros venir a esta época, como habéis hecho ahora… y salvarlos antes de que mueran. Antes de que sea demasiado tarde. Os lo suplico. Bien merecemos desaparecer, si es el destino que aguarda a mi especie, pero esos niños no han hecho nada malo y son la última esperanza que os queda, pues la Luz no es nada sin la Oscuridad.

Se arrodilló. Podría haberse hundido el techo, podrían haber llovido bolas de fuego, que me lo hubiera esperado antes que aquello. La incredulidad y sorpresa se mezclaron y danzaron en mi pecho. Miré de reojo al resto del equipo. Un ángel arrodillándose ante unos simples humanos. Sentí pena por el viejo ser.

Por favor. Es lo único que he podido hacer.

Supe lo que teníamos que hacer. Di unos pasos hasta colocarme más o menos cerca de él. A pesar de la intranquilidad, del estrés, de Ariasu, mi cuerpo estaba firme y dispuesto a pelear por la causa. Miré a mis compañeros, decidido.

Levántate, Tabris —le diría con firmeza—. Un ángel no debe arrodillarse. Te ayudaremos.

»Pero tenemos poco tiempo antes que la corrupción llegue hasta este lugar. Dinos: ¿Qué es este sitio? ¿Dónde están esos muchachos? ¿Qué es Kingdom Hearts? Y la corrupción ha atrapado a nuestra Maestra Ariasu, ¿cómo podemos rescatarla?
~Un cuarto de hora de risa, equivale a un año más de vida...~


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Tercera Saga:

Prólogo de Simbad
"Bastión Hueco" Choque de culturas (Encuentro)
"Bastión Hueco" Novatos bajo la lluvia (Primer encuentro - Saga Novatos)
"Tierras del Reino" El nacimiento de un príncipe (Trama)
"Islas del Destino" ¡Buscad a mi perro! (Misión)
"Castillo de Bestia" Solos entre lobos (Primer encuentro - Saga Délaissé)
"La Cité des Cloches" Los miserables (Encuentro)
"Villa Crepúsculo" Una visita guiada (Encuentro)
"Selva Profunda" Día de monos (Encuentro)
"Port Royal" Los muertos no cuentan cuentos (Trama)
"Tierra de Dragones" Linda Flor (Misión)
"Bastión Hueco" Novatos bajo el amanecer (Segundo encuentro - Saga Novatos)
"Ciudad de Paso" Lo que vale la pena (Encuentro)
"Ciudad de Paso" The Game Never Ends (Trama)
"Torre de los Misterios" Orden en la Biblioteca (Misión)
"Evento Global" El esclavo del olvido
"Evento Global" Ruta de los perdidos

Evento Halloween 2014
"Especial libre" El laberinto de los corazones
"Especial libre" San Valentín III
"Islas del Destino" Yincana veraniega
"Evento libre" La Mansión Encantada II: La Venganza

Cuarta Saga:


"Ciudad Inexistente" Dos velas para el diablo (Encuentro)
"Port Royal" De copas con la muerte (Encuentro)
"Bastión Hueco" De magdalenas y vicios franceses (Encuentro)
"La Cité des Cloches" Insomnia (Primer encuentro - Saga La Musique du Silence)
"La Cité des Cloches" Somnia (Segundo encuentro - Saga La musique du Silence)
-"Port Royal" El barco que desaparece en la niebla (Misión)
"Tierras del Reino" Donde duermen los gigantes (Trama)
"País de los Mosqueteros" Todos Para Uno (Trama)
"Ciudad de Paso" Un nuevo Crepúsculo (Trama)
"Ciudad de Halloween" El ataque de Boogieman (Trama)
"La Cité des Clochés" Fuego Infernal (Trama)
"Espacio Profundo" Planta 313 (Encuentro)
"Mundo Inexistente" Pasajes Oscuros (Trama)
"Tierra de Partida" Penúltima Parada (Encuentro)
"Evento Global" El principio del fin
"Atlántica" Perdona pero quiero casarme contigo (Encuentro)

"Especial libre" El laberinto de los corazones II: Escape
"Especial libre" World War Christmas
"Especial libre" El San Valentín está aquí
"Especial libre" ¡Exámenes finales
"Especial libre" La inocencia perdida
"Especial libre" Misión: Salvar la Navidad

Timeskip (Finales 1013-1017)

"Tierra de Partida" Examen de Maestría (30 Diciembre 1013)
"Jardines de Tierra de Partida" Doomsnight (Libre) (31 Diciembre 2013)
"País de las Maravillas" El último regalo (Minitrama) (Julio 1014)
"Jardines de Tierra de Partida" El Regreso (Libre) (Finales de Marzo de 1017)

Saga final:

"La Cité des Clochés" Santuario (Trama)
"La Cité des Clochés" La última noche en París (Libre)
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Re: [Minievento] El Último Regalo.

Notapor Denna » Lun Ago 28, 2017 11:26 pm

Teletransportarme a su alrededor ponía de los nervios a la criatura, lo cual era bueno. Cada vez blandía con más desesperación el garrote para alcanzarme, sin éxito; más cosas buenas. Pero no había forma de detenerlo ni de empujarlo hacia la Corrupción, que se acercaba sin pausa hacia nosotros, igual de imparable.

En resumen: estábamos jodidos. El mundo estaba jodido. Sólo nos quedaba rezar por un milagro, por que por lo menos Ariasu estuviera bien y supiera cómo rescatarnos pronto.

Ni la llegada de Simbad supuso un alivio. La puerta se abrió ante las cuatro cerraduras con promesas de luz pero, en cuanto se cerrara, trampa o no, se convertiría en nuestra cárcel.

* * *




Tenía miedo de abrir los ojos. A su vez, sin embargo, no ver nada era igual de aterrador. Era esperar en la oscuridad, indefensa, a que la Corrupción llegara, a que algo ocurriera y sin poder siquiera estar preparada para ello.

Despacio, traté de mirar entre las pestañas.

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Ahogué una exclamación. Con los ojos como platos, observé el interior de la casa. Una cosa estaba clara: ya no estábamos en el País de las Maravillas. ¿O sí? ¿Habíamos cruzado alguna clase de portal...?

No. Fuera lo que fuera, eso no era parte del mundo. Esas columnas, los grabados, las estatuas de ángeles, el... todo...

Es precioso —murmuré, sobrecogida.

Lo era. Tan bonito que habría resultado inquietante en cualquier otro momento, pero no ahora. Ahora era imposible sentirse mal. Había algo en esa sala que resultaba reconfortante, que tomaba el miedo, el cansancio y el dolor y dejaba luz en su lugar. Era —sacudí la cabeza, maravillada, y sin darme cuenta sonreí— como estar en casa, de pie descalza sobre un mar de hierba, sintiendo el Sol en la piel, pero mejor. Más agradable. Más cálido.

Así que él tenía razón después de todo.

Pegando un brinco, dejé de mirar las estatuas. Embelesada como estaba, no me había dado cuenta de que había una quinta persona con nosotros. Clavé la mirada en sus alas, tan blancas como si estuvieran hechas de luz, y no tuve ninguna duda que no nos haría daño. Era un ángel que nos había salvado.

Si estáis aquí es que las cosas están mucho peor de lo que pensaba en vuestro tiempo —dijo con aire preocupado. Al acercarse me llevé una segunda sorpresa.

¿Nithael...?

Tengo conocimiento de que me parezco a alguien de vuestro tiempo pero os pido que no os confundáis. Mi nombre es Tabris —se presentó—, aquel al que conoceréis como... “El Primero”. En el futuro entregaré el poder de blandir la Llave Espada a los humanos y fundaré la Orden para derrotar la Oscuridad.

Miré de reojo a mis compañeros, a la espera de que alguno entendiera algo y me lo explicara.

¿Puedo preguntar por vuestros nombres?

Celeste, señor... Señor Tabris. —Incliné la cabeza. El Primero, había dicho. Sí, el primer Maestro de la Llave Espada... Había oído algo sobre él tras la llegada de Nithael, el cual había sido «creado» a su imagen y semejanza, además. Me ruboricé un poquito al sentir su mirada, pero carraspeé y añadí en cuanto los demás se hubieron presentado:—. Disculpad, pero no entiendo qué está pasando. ¿Qué... A qué habéis venido?

«¿Dónde estamos? ¿Por qué habláis como si vinierais de un pasado muy lejano? ¿Dónde están todos estos ángeles? ¿Qué ha pasado con el País de las Maravillas, con la Corrupción?».

Seguía conmocionada por la belleza del ángel, sumada ahora a la del lugar, pero poco a poco se fueron sumando más y más preguntas a mi lista, ya larga de por sí. Y más cuando su respuesta no trajo más que confusión: quería que corrigiéramos un error suyo y recuperáramos el reino de la Oscuridad.

Tabris sonrió con tristeza.

Escuchadme hasta el final y después podréis hacer preguntas. Dejadme ver vuestras armas.

Obedecí, invocando mi Llave Espada. La reacción de Tabris me provocó una sonrisa que esperé que no notara, y bajé la mirada para contemplarla también. Mi Eclipse Solar. La había conseguido poco después de mi última misión. Me había costado hacerme a ella, tenía el poder del fuego, y el fuego me aterraba. ¿Cómo no iba a hacerlo, después de todo por lo que había pasado? Pero aceptarla había sido una buena decisión. Había sido la mejor ayuda para empezar a superar ese miedo, una manera de convertirlo en mi fortaleza.

Me había devuelto algo de fe en la causa de la Orden, a pesar de que sabía que esa misma Llave Espada me condenaba a ojos del Cielo. Una condena dictada por el hombre que tenía delante ahora mismo. Un ángel.

Así que estas son las armas que se usaron durante la Guerra… —Tabris suspiró—. Quizás sepáis que antes el mundo no era así. Fragmentado. Dividido. Hubo un tiempo, según nuestras canciones, en el que el reino de la Luz era completo y armónico, al igual que el reino de la Oscuridad. Sin embargo, la avaricia llevó a la gente de Luz y de Oscuridad a enfrentarse con estas armas… para encontrar algo superior. Algo que llamaban Kingdom Hearts.

Fruncí el ceño. Estaba segura de que nunca antes había oído ese nombre.

El resultado fue una catástrofe. Ambos reinos fueron destruidos. Pero nosotros hemos trabajado durante siglos para revivir nuestros pequeños y dispersos mundos… Luchando por el camino contra ellos. Nos enseñaron que eran crueles, que debían ser destruidos y… Hemos terminado por eliminar lo último que quedaba del reino de la Oscuridad.

Las alas de Tabris se encogieron.

Ha sido una guerra terrible, inenarrable. Me alegra y avergüenza que no sepáis nada de ella. Pero ha terminado por completo con el equilibrio. Si es cierto que ese individuo, Xihn, empezará a cazarnos, entonces lo tenemos merecido. —Abrí la boca para protestar, para decirle que se equivocaba, pero las palabras me rehuyeron—. Pero… No, todavía hay esperanza. Todavía podemos… podéis sanar las cicatrices de todos los mundos. Restaurar el equilibrio que nosotros mismos hemos terminado por eliminar.

¿Cómo?

Tres niños. He puesto a recaudo a tres bebés. Si mis compañeros supieran de ellos, los matarían de inmediato. Vuestro tiempo es caótico y destructivo, pero debería permitiros venir a esta época, como habéis hecho ahora… y salvarlos antes de que mueran. Antes de que sea demasiado tarde. Os lo suplico. Bien merecemos desaparecer, si es el destino que aguarda a mi especie, pero esos niños no han hecho nada malo y son la última esperanza que os queda, pues la Luz no es nada sin la Oscuridad.

Tabris se arrodilló.

Por favor. —Su súplica, desgarradora, me llenó los ojos de lágimas—. Es lo único que he podido hacer.

Me acerqué un poco a Tabris, arrodillándome junto a él. No me atrevía a tocarle ni a invadir su espacio. Su desesperación era terrible; él era terrible. Todo lo que acababa de contarnos... Era una tragedia. Una que ni siquiera estaba segura de comprender.

¿Cómo podemos ayudaros? —le pregunté al borde del llanto. En mitad de la conmoción, olvidé los formalismos:—. Estás aquí, tiene que haber alguna manera, ¡algo! Esto no tiene por qué acabar así, no podéis morir todos sin más. Tú y tu raza... podéis hacer mucho más.

Levántate, Tabris.

¡Simbad!

Un ángel no debe arrodillarse. Te ayudaremos.

»Pero tenemos poco tiempo antes que la corrupción llegue hasta este lugar. Dinos: ¿Qué es este sitio? ¿Dónde están esos muchachos? ¿Qué es Kingdom Hearts? Y la corrupción ha atrapado a nuestra Maestra Ariasu, ¿cómo podemos rescatarla?

Esperé a Tabris contestara para luego formular mis preguntas con un poco más de delicadeza.

Antes habéis mencionado a Xihn, alguien que quiere... haceros daño. Para nosotros también es un problema hoy en día —expliqué—. Amenaza la seguridad de los mundos y de todos los que vivimos en ellos; dos de ellos ya han caído, y sus generales están capturando más mientras hablamos.

Empecé a juguetear un mechón de cabello para que nadie viera cómo me temblaban las manos.

¿Quién es esa persona, Tabris? ¿Qué sabéis de ella? Si ya estaba viva en vuestra época, ¿cómo se explica que lo siga estando en la nuestra? —Una nueva posibilidad, una mucho más aterradora, acudió a mi cabeza—. Es... ¿Es inmortal? ¿No hay nada que podamos hacer para acabar con ella... o para arreglar todo lo que está destruyendo? ¿Cómo revivisteis vuestros mundos?
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Re: [Minievento] El Último Regalo.

Notapor H.S Sora » Mar Ago 29, 2017 12:02 am

A pesar del dolor, me agarré el brazo derecho con fuerza mientras seguía invocando mi Trampa Oscura. No conseguía herir a la aberración, pero tampoco era mi intención. Con retrasarlo lo suficiente… el chasquido de la puerta al abrirse fue verdadera música para mis oídos. Simbad había llegado a tiempo.

Con un grito, continué molestando a la criatura con mi magia mientras mis compañeros cruzaban la puerta que acababa de abrirse. Si alguno era incapaz de reaccionar por el miedo, tiraría de él hasta el interior de la casa. Había que ponerse a salvo.

Eché un último vistazo atrás antes de que la puerta se cerrara. La corrupción se empezaba a extender por el jardín, devorándolo todo a su paso… pero aquello no era lo que más me inquietaba. Una luz rojiza brillaba, al fondo, en la entrada. No podía estar seguro de ello pero era difícil que se tratara de otro que no fuera Dark Light, o uno de los soldados de Xihn.

Un pensamiento me puso en alerta. Si habíamos dejado la puerta sin cerrar tarde o temprano podría alcanzarnos. Me estremecí y me dispuse a invocar mi Llave Espada, pero el destello de luz fue suficiente como para desorientarme por completo.

***


Lo primero que hice al acostumbrarme a la luz fue pensar en el lío en el que podíamos habernos metido al atravesar aquella puerta.

Esto no es el Cuarto Misterioso.

Era obvio, sí, tanto como que la situación empezaba a tornarse surrealista. Aquel sitio no podía pertenecer al País de las Maravillas, de ningún modo. No seguía los patrones caóticos que dibujaba el mundo en cuestión, ni siquiera parecía que pudiera usarse semejante palabra para describir lo que se presentaba ante nosotros.

A pesar de todo lo bonito que pudiera parecer, lo primero que haría sería intentar bloquear la cerradura con la Llave Espada. Quizá así nos libraríamos de invitados indeseados.

Inspeccioné por encima el lugar, echándole un vistazo. Parecía un templo normal, alejado del estilo que podía encontrarse en el Santuario de la Reminiscencia. En condiciones óptimas, lleno de luz y de estatuas que representaban a lo que parecían ser criaturas aladas, de rostros humanos. El emblema de los Caballeros reposaba sobre un altar, aunque estaba ligeramente modificado… también con alas.

Tanto el techo como los ventanales se encontraban decorados con todo lujo de detalles. Me fijé en éstos últimos: mirara donde mirara sólo había ángeles atacando a la oscuridad mediante la luz de sus ataques. Contuve un suspiro. Ya podíamos tener cuidado porque, por lo visto, la Oscuridad no era muy bienvenida en aquel templo.

«Nada nuevo.»

Me pregunté que tendría que ver la Orden con todo esto. Porque si el emblema estaba ahí tenía que ser por algo, ¿no? Di un respingo. Aquel lugar me daba escalofríos. Si bien el ambiente en general que se respiraba era idílico, era demasiado perfecto.

Ninguna grieta, ningún ruido. Era como si por cada segundo que pasáramos ahí dentro mis pulmones se fueran encharcando en toda la Luz que se desprendía.

Tenemos que encontrar una forma de encontrar a…

Nunca sabríamos que forma era la que teníamos que contar, porque Simbad calló de golpe. Como si hubiera sido fulminado por un rayo, volvió a hacerse el silencio. Aunque esta vez, duró un poco menos cuando le seguí la mirada hacia el centro de la estancia.

«¿Nithael?»

Le miré las alas, más blancas que en el día que lo había conocido. ¿Cómo podía ser? Avancé un poco, esperaba que seguido por el resto de mis compañeros. En cierto modo era distinto pero, no sabía decir en qué más allá de la tonalidad de sus alas.

Así que él tenía razón después de todo —No me atreví a dar un paso más ante la intervención del ángel. La situación era delicada—. Si estáis aquí es que las cosas están mucho peor de lo que pensaba en vuestro tiempo .

Él había acabado de acercarse a nosotros. Nos miraba, con una expresión que no era capaz de entender. ¿Nos analizaba? En todo caso dejé que el tiempo pasara. Con o sin análisis, se me hacía incómodo que se quedara callado.

Tengo conocimiento de que me parezco a alguien de vuestro tiempo pero os pido que no os confundáis. Mi nombre es Tabris, aquel al que conoceréis como... “El Primero”. En el futuro entregaré el poder de blandir la Llave Espada a los humanos y fundaré la Orden para derrotar la Oscuridad.

«El Primero...»

Había oído su nombre antes, pero no estaba seguro de lo que representaba. Negué con la cabeza, al recordarlo. Se trataba de información que habían traído los que habían viajado al pasado dentro del Castillo del Olvido. No sabía todos los detalles pero…

«Claro, por eso se parece tanto a Nithael.»

¿Puedo preguntar por vuestros nombres?

Saito. Un placer, Tabris. —Realicé una reverencia, cargada de respeto.

Bien, he de transmitiros un mensaje muy importante: hay algo que debéis hacer, pase lo que pase. Corregir un error imperdonable y por el que, no me cabe duda, pagaremos. Pero vosotros sois distintos. No estaréis cubiertos por nuestro pecado. Tenéis la oportunidad de recuperar el reino de la Oscuridad.

¿El reino de…?

...¿La Oscuridad…?

Escuchadme hasta el final y después podréis hacer preguntas. Dejadme ver vuestras armas.

Invoqué mi Llave Espada, con un cierto rastro de orgullo. La coloqué de lado para que pudiera verla bien. Si lo qué decía era cierto, él era quién había entregado el poder de la Llave Espada a los humanos, el que había dado la vida a Tierra de Partida. Por un lado, había tanto por lo que estarle agradecido…

...pero por otro era responsable de que estuviéramos en esta posición tan incómoda, impotentes para detener a Xihn. Si los ángeles como él eran tan capaces, ¿por qué no nos habían concedido un poder mayor? ¿O por qué no habían exterminado la raíz del mal?

«Nunca podrían hacer eso.» repuso Alice. «Siempre quedará maldad y por muy superiores que sean, no pueden hacer nada.»

Así que estas son las armas que se usaron durante la Guerra… Quizás sepáis que antes el mundo no era así. Fragmentado. Dividido. Hubo un tiempo, según nuestras canciones, en el que el reino de la Luz era completo y armónico, al igual que el reino de la Oscuridad. Sin embargo, la avaricia llevó a la gente de Luz y de Oscuridad a enfrentarse con estas armas… para encontrar algo superior. Algo que llamaban Kingdom Hearts. El resultado fue una catástrofe. Ambos reinos fueron destruidos. Pero nosotros hemos trabajado durante siglos para revivir nuestros pequeños y dispersos mundos… Luchando por el camino contra ellos. Nos enseñaron que eran crueles, que debían ser destruidos y… Hemos terminado por eliminar lo último que quedaba del reino de la Oscuridad.

No dije nada ante las palabras de Tabris. Solo pude reflexionar para mis adentros, intentando entenderle. Era consciente de lo dura que era una guerra y de lo compleja que llegaba a ser pero… exterminar un reino entero, fuera cual fuera, era hablar de palabras mayores. Apreté los puños, sin saber contener la rabia que sentía. No, los ángeles no eran mejores que el propio Xihn.

Ambos merecían desaparecer.

Ha sido una guerra terrible, inenarrable. Me alegra y avergüenza que no sepáis nada de ella. Pero ha terminado por completo con el equilibrio. Si es cierto que ese individuo, Xihn —abrí los ojos, incapaz de reaccionar. ¿Había dicho Xihn? ¿Cómo podía conocerle Tabris? Un error, tenía que ser eso—, empezará a cazarnos, entonces lo tenemos merecido. Pero… No, todavía hay esperanza. Todavía podemos… podéis sanar las cicatrices de todos los mundos. Restaurar el equilibrio que nosotros mismos hemos terminado por eliminar. Tres niños. He puesto a recaudo a tres bebés. Si mis compañeros supieran de ellos, los matarían de inmediato. Vuestro tiempo es caótico y destructivo, pero debería permitiros venir a esta época, como habéis hecho ahora… y salvarlos antes de que mueran. Antes de que sea demasiado tarde. Os lo suplico. Bien merecemos desaparecer, si es el destino que aguarda a mi especie, pero esos niños no han hecho nada malo y son la última esperanza que os queda, pues la Luz no es nada sin la Oscuridad.

Tabris se arrodilló. Nos miraba desde abajo, con expectación. Yo no me atrevía a devolverle la mirada, no sabiendo lo que había hecho. Quedaran o no tres remanentes de aquel reino, había realizado un genocidio. Sus manos estaban tan manchadas de sangre como la de sus compañeros. Y estaba seguro de que no sería tan fácil arreglarlo todo.

Por favor. Es lo único que he podido hacer.

Simbad y Celeste fueron los primeros en hablar. Mientras que él se centró en ir directo al grano —preguntando por Kingdom Hearts, la ubicación de los remanentes y cómo rescatar a Ariasu—, ella había enfocado el asunto a una incógnita que llegaba hasta nuestro tiempo: Xihn. Quizá así pudiéramos encontrar una forma de acabar con ella, o de cómo restablecer los mundos que habían sucumbido.

Esperé con paciencia a que el ángel les respondiera para formular mis dudas. Me aclaré la voz, antes de empezar:

Tabris, ha mencionado que alguien “tenía razón” sobre nuestra llegada. ¿Acaso nos esperaba, o le advirtieron de que vendríamos? —cogí aire, tratando de mantener un tono conciliador—. Si alguien le dio más información, la necesitamos. La situación en nuestro tiempo también es crítica.

Por mi parte haría todo lo posible por enmendar sus errores, pero no para tranquilizar al ángel y su arrepentimiento tardío. Si no porque la vida de otros mundos dependía de que fuéramos capaces de escucharle y salvar a esos niños.

Desde luego, eso no quitaba que tuviera más preguntas.

El reino de la Oscuridad… ¿podría hablarnos más de él? ¿Cómo nos ayudarán esos niños a traerlo de vuelta?

»Y eso me lleva a… ¿qué ocurriría si les pasara algo? —Tenía claro que algo terrible, eso sin duda. ¿Pero a qué escala del desastre estaríamos llegando?—. Una última pregunta. Xihn está esparciendo una energía devastadora, el «Caos», que está afectando a los mundos… ¿Conoce alguna manera de poder erradicarlo? ¿Algún precedente con el que actuar?

Sabía que era difícil que tuviera una respuesta, pero si existía alguien que la tuviera ese quizá era el responsable de que ahora blandiera una Llave Espada. La hice desaparecer en mi mano. Tabris, El Primero, era nuestra última esperanza.
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6-Xihn

Notapor Sombra » Vie Sep 01, 2017 3:09 am



El ángel se levantó con las palabras de Simbad y lo miró directamente a los ojos por unos instantes. Luego observó la entrada del templo con extrañeza por un segundo mientras que Saito intentaba cerrarla con la Llave Espada. No había nada, pero era obvio que el ángel había sentido algo, aunque no tardó en restarle importancia… Imaginaciones suyas, tal vez.

Saito no pudo cerrar la puerta, pues no había cerradura alguna: se trataba de un enorme portón ricamente decorado con metales preciosos. Lo extraño era que la puerta tenía ondulaciones, era como si la realidad se plegase sobre sí misma en aquel punto; si la atravesaban volverían al Jardín del té.

Tabris, ha mencionado que alguien “tenía razón” sobre nuestra llegada. ¿Acaso nos esperaba, o le advirtieron de que vendríamos? Si alguien le dio más información, la necesitamos. La situación en nuestro tiempo también es crítica.

Tabris asintió y se cruzó de brazos antes de comenzar a hablar.

Fue un humano del futuro, no sé de cuándo. Me dijo que Xihn seguía vivo, que había conseguido el poder del Caos y el Tiempo y que eso alteraría el mundo. Solo así había conseguido llegar y de esa forma, quizá, podríamos salvar a estos niños. No me dijo si sobrevivirían o qué ha sido de la orden, de modo que desconozco el futuro que os aguarda. Lo único claro es que, sin los niños, el equilibrio final se romperá.

Pero tenemos poco tiempo antes que la corrupción llegue hasta este lugar. Dinos: ¿Qué es este sitio? ¿Dónde están esos muchachos? ¿Qué es Kingdom Hearts? Y la corrupción ha atrapado a nuestra Maestra Ariasu, ¿cómo podemos rescatarla?

Os encontráis en uno de nuestros templos. Este está dedicado a nuestros héroes caídos en combate contra la Oscuridad. —Tabris se explicó con un tono ciertamente amargo—. Esos niños ahora están en un lejano mundo que llamamos El Antiguo Reino. Si no lo conocéis, estoy seguro de que Nithael podría hablaros de él. —Tomó aire antes de continuar respondiendo a las preguntas del aprendiz—. Poco o nada sabemos de Kingdom Hearts, solo vagas teorías e hipótesis. Se dice que es un lugar de pura luz, que conecta todos los corazones, tanto de seres vivos como de mundos… Nadie sabe como llegar a él, pero se dice que quien lo gobierne tendrá poder sobre todas las cosas, como un dios. —El ángel meditó sobre la pregunta acerca de la Maestra—. Ariasu... Me temo que no conozco detalles de vuestro tiempo ni tampoco tengo claro lo que es esa corrupción que nombráis. Comprended que tal vez nosotros la llamásemos de otra forma y… Me temo que no tengo el don de la clarividencia. Me es imposible resolver dilemas de vuestro tiempo, pero espero que podáis salvarla.


¿Quién es esa persona, Tabris? ¿Qué sabéis de ella? Si ya estaba viva en vuestra época, ¿cómo se explica que lo siga estando en la nuestra? Es... ¿Es inmortal? ¿No hay nada que podamos hacer para acabar con ella... o para arreglar todo lo que está destruyendo? ¿Cómo revivisteis vuestros mundos?

Hasta donde sé, Xihn es un poderoso guerrero que se enfrentó a los nuestros, probablemente el único que queda. Estos… Demonios no son inmortales pero viven mucho más de lo que vive un humano normal.

»Desconocemos cómo revivir mundos: nosotros nos hemos dedicado a reconstruir la civilización a partir de lo que ya existía. Las canciones hablan de que los rezos de los niños fueron lo que formó los mundos que conocemos ahora. Posiblemente un milagro. —En su voz pudieron detectar un cierto tono de admiración y curiosidad. De verdad le gustaría saber la verdad… Pero a saber cuándo había ocurrido aquello.

Finalmente, llegó el turno de Saito, que no dudó en exponer sus propias preguntas.

El reino de la Oscuridad… ¿podría hablarnos más de él? ¿Cómo nos ayudarán esos niños a traerlo de vuelta?

»Y eso me lleva a… ¿qué ocurriría si les pasara algo? Una última pregunta. Xihn está esparciendo una energía devastadora, el «Caos», que está afectando a los mundos… ¿Conoce alguna manera de poder erradicarlo? ¿Algún precedente con el que actuar?

El mundo no era como lo conocéis ahora. Antes no había intersticio, ni mundos flotantes. El mundo era un todo, una existencia completa, como una moneda. En una cara estaba el reino de la luz y en otro el de la oscuridad. Cuando se desató la batalla por Kingdom Hearts, el Reino de la Luz estuvo a punto de desaparecer, como ya os he comentado, pero los corazones de luz de los niños consiguieron reconstruirlo... de forma incompleta. Quedó todo como lo conocéis ahora. El Reino de la Oscuridad tuvo menos suerte y quedó reducido en gran medida. Después... llegamos nosotros, que nos mantuvimos aparte durante toda la guerra. Tenéis que comprender que el espacio-tiempo todavía no se había estabilizado, que eran extraños y confusos. Las dos zonas estaban mezcladas, ya no había equilibrio, ellos buscaban un lugar donde recuperar la Oscuridad y teñían nuestra Luz. Así que luchamos y los exterminamos, sin comprender lo que ello supondría para el futuro. El Reino de la Oscuridad debió ser un lugar bello pero ahora... es un erial negro, sin contrastes, y habitado por seres sin corazón. Se ha convertido en una energía negativa, que buscará crecer a costa de nuestra Luz en el futuro. Justo lo que temíamos. Sin corazones, no hay vida. Esos niños son los últimos de corazón de pura Oscuridad. Son lo último, junto con Xihn, que mantiene el delicadísimo equilibrio que hay entre ambas caras de la moneda. Si crecen, si prosperan, podrán tornar la Oscuridad negativa en Oscuridad llena de vida y de posibilidades.

Cuando Tabris dejó de hablar y pareció que nadie más tenía preguntas, una sensación escalofriante recorrió a todos los presentes de los pies a la cabeza, ya lo habían sentido más veces… Era la presencia de Xihn.



La mujer albina, de grandes ojos amarillos, que una vez había sido Chihiro, sonreía con una mezcla de éxtasis y satisfacción ante todo lo que había escuchado de Tabris.

Vaya, vaya… Es una suerte que mi súbdito sea útil y os dejase llegar hasta aquí, de lo contrario no habría descubierto nada sobre esos bebés. —Su sonrisa se ensanchó hasta mostrar sus dientes y dejó escapar una risa poco tranquilizadora.

En las manos, portaba una Llave Espada que rezumaba oscuridad.

Jamás pensé que volvería a pisar el repugnante Reino Celestial —dijo, arrastrando las palabras—. ¿Sabes? Cuando obtengas la Llave Espada me darás muchos problemas fundando La Orden.

Xihn blandió su arma y desató una suerte de relámpagos negros con los que hirió de gravedad a Keiko, avanzó de frente mirando de forma desafiante al resto de portadores. Lanzó una mirada provocadora hacia Simbad y le apuntó con su llave espada disparándole una enorme Flama Tenebrosa que si bien pudo evadir, aquello no impidió que la explosión que provocó no lo lanzase contra una columna. El lugar donde impactó el hechizo destrozó por completo el suelo y parte de una columna cercana ante la atónita mirada de Tabris.

La mujer de cabello plateado no dudó en derrotar al resto de aprendices con insultante facilidad. Los movimientos de la mujer eran ágiles y veloces, pero también gráciles y poderosos. Su fuerza era francamente inhumana y era prácticamente imposible bloquear sus golpes sin ser desarmado. La mujer extendió su mano hacia Saito y del suelo brotó un charco negro del que manos deformes surgieron tratando de hundirlo en las profundidades de aquella suerte de arenas movedizas. Las afiladas garras se le clavaban en la carne mientras intentaban tirarle al suelo para que no tuviese oportunidad de escapar.

Si acabo contigo… No habrá más portadores de la Llave Espada, nadie podrá vencerme jamás. —Rió estrepitosamente—. Relájate, Tabris… El tiempo solo funciona en una dirección y tú y yo tendremos tiempo para jugar. Más del que te imaginas.

Xihn logró coger por el cuello a Celeste con su mano libre. La muchacha pudo sentir como la corrupción intentaba volverla loca mientras sentía como su corazón se iba “apagando”, pero aquella sensación fue muy breve. Tabris arremetió de un placaje contra la albina, que se vio obligada a soltar a la joven que mostraba unas feas marcas negras alrededor de su garganta con la forma de los dedos de Xihn.

La mujer perforó con sus ojos los de Tabris, que se interpuso entre ella y la aprendiza. El ángel parecía asustado, y no era para menos. Él todavía era un simple ángel, no tenía la grandeza de la que gozaría en el futuro. La mujer observó a los aprendices que había derrotado casi sin ni siquiera despeinarse, sonrió de una forma casi apacible al ver el para ella tierno y patético intento de proteger a los jóvenes de ella.

Cerró los ojos y liberó a Saito de su hechizo e hizo desaparecer su Llave Espada.

No te confundas, Tabris. No es piedad, sino que ya disfruté una vez matándote. Será mejor dejar a mi joven yo ese placer. —Observó a los aprendices—. No perderé mi tiempo con vosotros. No lo merecéis, ni siquiera sois una amenaza.

Xihn convocó un portal de oscuridad algo diferente a lo usual, rodeado por círculos mágicos compuestos de manecillas de reloj que giraban a gran velocidad, como locos. El portal no tardó en cerrarse dejando a unos heridos y exhaustos aprendices y a un asustado Tabris.

Esa era… ¿Xihn? —dudó—. Creía que era… ¿Por qué es humana? Su corazón… Su cuerpo… No lo entiendo, no encajan. —Tabris bajó la mirada—. Va… Va a matarme en el futuro, eso dijo…

»Será mejor que volváis.

Tabris no dijo nada más, aunque sí se despidió de ellos de forma cordial y con una reverencia. La puerta, que parecía tener ondulaciones no necesitó ser abierta… Simplemente tuvieron que caminar hacia ella y atravesarla.

Hubo unos segundos de oscuridad y de pronto… Aparecieron en El Cuarto Misterioso. Habían regresado al presente.

***




El lugar parecía intacto todavía excepto por una cosa… La puerta donde estaba el pomo parlante. El ser estaba completamente inerte y parecía petrificado con la boca abierta de par en par mostrando… Una brillante cerradura, sin embargo alrededor de ésta se podían ver unas raíces negras creciendo y expandiéndose, envolviendo la cerradura e introduciéndose en su interior. No podían salvar el mundo… Pero Tabris les había dejado un último regalo.

Pero… ¿No era extraño? ¿Por qué la corrupción había tocado tan poco la cerradura? El Caos tendría que ser mucho mayor.

Solo tenía una explicación… Habían regresado a su tiempo, pero no al presente, sino un poco antes de que el mundo empezase a deformarse del todo. Si se dirigían al laberinto tal vez podrían esperar al momento en el que Ariasu quedaba sola y rescatarla antes de que las Aberraciones acabasen con ella… Podían, mientras tanto curarse con magia. No había aberraciones cerca, por lo que no tendrían problema alguno.

Tras reponerse, pudieron salir al Palacio de la Reina y esperar escondidos, por supuesto no había nadie por allí, cuando la corrupción avanzaron hacia el mundo y vieron que era imposible de salvar se habían encargado de evacuar a la gente.

Una aberración colgaba del techo mientras hacía extrañas cosas con las manos, como si doblara ropa o algo así.

Todo estaba tranquilo hasta que un portal mágico se abrió de donde salieron Ariasu y ellos cuatro, aunque en mejor estado. En aquel instante, la aberración que hasta aquel momento había estado tranquila soltó un chillido agudo y se dejó caer contra el suelo. La Maestra instó en correr a todos, que no tardaron en obedecer y correr hacia el Laberinto de la Reina de Corazones.

Pudieron seguir al grupo a lo lejos para evitar ser descubiertos y entonces… Ariasu quedó atrás con su Estilo de combate activado y tratando de derrotar a unos enemigos invencibles.

Una de las Aberraciones golpeó a Ariasu con fuerza y la lanzó por los aires, que cayó de cabeza violentamente. La mujer no reaccionó ni movió un músculo, se quedó en el suelo inmóvil casi como un cadáver… Pero no debía estar muerta si no había empezado a desaparecer, ¿no? ¡Tenían que rescatar a la Maestra! Las aberraciones se acercaban.

Esta ronda es la última, así que aprovechadla bien :)
Límite: Miércoles 6/09/2017 a las 23:59
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Re: [Minievento] El Último Regalo.

Notapor Denna » Mié Sep 06, 2017 8:11 pm

Alguien del futuro...

De modo que todo esto iba más allá de nuestra época. Xihn llevaba desde los tiempos de los ángeles sembrando la discordia. No, peor todavía. Era a causa de criaturas como él que nosotros existíamos como Orden. Su existencia había causado que la Llave Espada llegara a nuestras manos. A las mías.

La tranquilidad que desprendía la sala era anormal, pero me permitía pensar con claridad. Y lo que pensaba en ese momento era que tenía algo que agradecerle a Xihn.

Irónico.

Desconocemos cómo revivir mundos —me contestó Tabris— : nosotros nos hemos dedicado a reconstruir la civilización a partir de lo que ya existía.

Oh. Entonces... Entonces no hay forma de restaurarlos por completo si ya han desaparecido.

Claro que no. Los refugiados tendrían que vivir para siempre en Tierra de Partida o emigrar a otros mundos, si es que quedaba alguno al final.

Las canciones hablan de que los rezos de los niños fueron lo que formó los mundos que conocemos ahora. Posiblemente un milagro.

¡Un milagro! Si la situación fuera distinta, habría esbozado una sonrisa sardónica. Un milagro ¿de quién? ¿Dios? Si existiera un dios, ¿no habría protegido a los ángeles de Xihn? ¿No habría impedido todo esto? ¿No nos protegería a nosotros ahora?

Los caminos del Señor eran inescrutables, ya, ¿y qué? ¿Y de qué me servía a mí eso si sus designios mataban a mi familia? Que Xihn siguiera viva no podía entrar en los planes de ninguna divinidad.

«Pero se supone que existe. En otros mundos existen. ¿Por qué aquí no?»

Apenas oí el resto de las palabras de Tabris. Reino de la Luz y Reino de la Oscuridad —«entonces, ¿qué pasará de verdad cuando muera?»—, estúpidas guerras y niños que podían arreglarlo todo. Niños. Niños que eran como Xihn. Que serían como Xihn.

«Todo esto está mal...»

Un escalofrío me recorrió el cuerpo.



Lo siguiente, pánico.

Vaya, vaya… Es una suerte que mi súbdito sea útil y os dejase llegar hasta aquí, de lo contrario no habría descubierto nada sobre esos bebés.

«¿Su súbdito? ¡Dark Light!»

Jamás pensé que volvería a pisar el repugnante Reino Celestial —dijo Xihn con voz suave y una sonrisa terrorífica—. ¿Sabes? Cuando obtengas la Llave Espada me darás muchos problemas fundando La Orden.

Ahogué un grito y, sin molestarme en intentar enfrentarme a Xihn, corrí hacia Keiko, que acababa de recibir un ataque brutal. El miedo había desaparecido, por alguna razón, y me sentía extrañamente lúcida. Me olvidé de dioses y de ángeles. Apliqué un hechizo curativo sobre sus peores heridas y me aseguré de cubrirla de Xihn.

Pero su objetivo sólo podía ser Tabris. Podía haberse deshecho de nosotros sin despeinarse, estaba ahí desde el principio, invisible, al acecho. Necesitaba oír lo que el ángel decía. Había cosas que ella no sabía.

No era omnipotente. Se le podía hacer daño.

Invoqué la Llave Espada y la agarré con fuerza antes de arrojársela a Xihn, que ahora estaba entretenida inmovilizando a Saito y diciéndole algo a Tabris. Un Tiro mortífero directo a su cabeza que quizás —y sólo quizás— serviría para distraerla lo suficiente hasta que mis compañeros se recuperaran. No esperé a que impactara y volví a teletransportarme cerca de ella dos veces, igual que había hecho con la aberración, buscando algún flanco desprotegido que atacar con mi daga. Xihn evitó el golpe con facilidad, la Llave Espada cayó al suelo y regresó a mi mano con un destello mientras yo buscaba dónde clavársela.

Sólo conseguí alzar el brazo. Rápida como una serpiente, la mujer alcanzó mi cuello y frenó por completo mi ataque.

Apenas lo pensé. En cuanto noté que algo empezaba a meterse en mi cabeza, bajé la daga hacia el brazo de Xihn, una, dos, tres veces, las que hiciera falta para que me soltara y dejara de hacer... lo que fuera que hacía. Porque algo iba mal conmigo. Puede que ni siquiera estuviera moviéndome. Mi corazón se apagaba, justo como habían dicho los médicos, y mi mente... mi mente... se rompía.

* * *


Repasé con los dedos las líneas negras que me habían quedado en el cuello y me encogí un poco. No dolía al tacto, ni mucho menos, pero tenían un aspecto terrible. Y la Corrupción...

«¿No voy a morirme de esto, no?», pensé otra vez, cerrando el pequeño espejo de mano. «Ni a volverme loca ni... ni nada por el estilo.»

No me atrevía a preguntárselo a mis compañeros. No quería darle voz a mis miedos. Incluso llegué a pensar que debería callármelo por completo y esperar a que las marcas desaparecieran, pero si de verdad había ocurrido algo, si Xihn me había... infectado, o lo que fuera, no me lo perdonaría jamás.

A ver cómo le explicaba a Nanashi que me había dejado atrapar de esa manera.

Me froté los ojos. Primero tendría que recuperar el habla. Estaba tan impresionada por lo sucedido que apenas había sido capaz de darle las gracias a Tabris por salvarme, o de comentar lo sucedido con mis compañeros. Cualquier palabra más complicada que «hmmm» o «ya» rehuía de mí, y pronto dejé de intentarlo. Tiempo al tiempo.

Levanté la mirada. Nuestras versiones pasadas huían precipitadamente hacia el laberinto mientras Ariasu se quedaba sola y atrás. Habíamos viajado en el tiempo y en el espacio —otra vez, por mano de Tabris— con la esperanza de rescatar a la Maestra y volver a casa. Para el País de las Maravillas ya era tarde.

Y así otro mundo más desaparecería. Tierra de Partida acogería a nuevos refugiados, confundidos y asustados, que acababan de ver cómo todo lo que conocían se desmoronaba.

Con gran esfuerzo, me puse en pie y fui hasta Ariasu sin usar magia, esperando a que Saito y Simbad distrajeran a las aberraciones y que Keiko me acompañara. No estaba segura de poder yo sola con la Maestra.

Conteniendo el aliento, traté de despertarla intentando darle una Ultrapoción, pero si no estaba consciente no iba a poder bebérsela, y no quería arriesgarme a atraer nada más usando un Cura que sabía que sería insuficiente. La agarré por las axilas y tiré de ella, lista para invocar el glider.

También buscaría la forma de activar su armadura. En cuanto la tuviera asegurada encima del vehículo, avisaría a los demás para irnos.

A casa. Puede que hubiéramos fracasado en la misión de salvar el mundo, pero habíamos averiguado algo. Una pista sobre Xihn, sobre cómo acabar con todo esto. Aquel día caería otro corazón en la Oscuridad, pero me consolaba saber que yo, al menos, tenía un hogar al que volver.

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¡Pues fin del evento! Taaaabris (y Ariasu) :cry:

Un placer rolear con todos y gracias a Sombra por llevarlo. Ha sido muy bonito, aunque triste <3
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Re: [Minievento] El Último Regalo.

Notapor H.S Sora » Mié Sep 06, 2017 9:36 pm

Me quedé pensativo mientras Tabris hablaba y acababa de responder a mis compañeros. ¿Alguien del futuro había llegado hasta esa época para avisarle? El Primero hablaba con convicción, aunque por desgracia afirmaba que el visitante no le había dicho nada sobra la Orden ni lo que nos deparaba. Las cosas se estaban complicando por momentos… y teníamos que dar con los niños como fuera.

El equilibrio dependía de ello.

Os encontráis en uno de nuestros templos. Este está dedicado a nuestros héroes caídos en combate contra la Oscuridad. Esos niños ahora están en un lejano mundo que llamamos El Antiguo Reino. Si no lo conocéis, estoy seguro de que Nithael podría hablaros de él. Poco o nada sabemos de Kingdom Hearts, solo vagas teorías e hipótesis. Se dice que es un lugar de pura luz, que conecta todos los corazones, tanto de seres vivos como de mundos… Nadie sabe como llegar a él, pero se dice que quien lo gobierne tendrá poder sobre todas las cosas, como un dios.

«¿Has oído alguna vez algo semejante?» inquirí a Alice.

«Siempre hay leyendas de gente que presumía ser tan poderosa como los dioses. No es algo nuevo. Pero Kingdom Hearts…» Meditó unos instantes. «Eso sí que no me suena en absoluto.»

Tabris continuaba, pero el discurso que daba no era muy esperanzador. No sabía cómo podíamos llegar a salvar a Ariasu, ni nada referente a la Corrupción o el Caos que tantos quebraderos de cabeza nos estaba dando. ¿Cómo podíamos salvarla entonces? Si no eramos capaces de impedir que el mundo cayera... difícilmente daríamos con ella.

Una punzada de culpabilidad me decía que teníamos que haberla desobedecido, haber salvado las distancias como fuera. Porque quizá, ya era tarde.

Hasta donde sé, Xihn es un poderoso guerrero que se enfrentó a los nuestros, probablemente el único que queda. Estos… Demonios no son inmortales pero viven mucho más de lo que vive un humano normal.

»Desconocemos cómo revivir mundos: nosotros nos hemos dedicado a reconstruir la civilización a partir de lo que ya existía. Las canciones hablan de que los rezos de los niños fueron lo que formó los mundos que conocemos ahora. Posiblemente un milagro.

Eso era lo que nosotros necesitábamos: un verdadero milagro, uno que nos permitiera acabar con Xihn y restaurar todo el daño que había hecho. ¿Pero era posible? Si ni siquiera El Primero sabía si podían revivirse los mundos, significaba que tendríamos que afrontar todo lo que viniera con las consecuencias pertinentes.

«No puedes depender de ningún milagro. No cuando hay tantas vidas en juego.»

Tenía razón. En el fondo quería que no fuera así, que hubiera una solución que permitiera que todo volviera a ser como antes. Como en el tiempo que el único problema eran algunos Sincorazón, y a una desconsiderada Tierra de Partida. ¿Cuándo se habían precipitado tanto las cosas hacía el desastre?

Suspiré, cansado. Podía hacerme a la idea.

El mundo no era como lo conocéis ahora. Antes no había intersticio, ni mundos flotantes. El mundo era un todo, una existencia completa, como una moneda. En una cara estaba el reino de la luz y en otro el de la oscuridad. Cuando se desató la batalla por Kingdom Hearts, el Reino de la Luz estuvo a punto de desaparecer, como ya os he comentado, pero los corazones de luz de los niños consiguieron reconstruirlo... de forma incompleta. Quedó todo como lo conocéis ahora. El Reino de la Oscuridad tuvo menos suerte y quedó reducido en gran medida. Después... llegamos nosotros, que nos mantuvimos aparte durante toda la guerra. Tenéis que comprender que el espacio-tiempo todavía no se había estabilizado, que eran extraños y confusos. Las dos zonas estaban mezcladas, ya no había equilibrio, ellos buscaban un lugar donde recuperar la Oscuridad y teñían nuestra Luz. Así que luchamos y los exterminamos, sin comprender lo que ello supondría para el futuro. El Reino de la Oscuridad debió ser un lugar bello pero ahora... es un erial negro, sin contrastes, y habitado por seres sin corazón. Se ha convertido en una energía negativa, que buscará crecer a costa de nuestra Luz en el futuro. Justo lo que temíamos. Sin corazones, no hay vida. Esos niños son los últimos de corazón de pura Oscuridad. Son lo último, junto con Xihn, que mantiene el delicadísimo equilibrio que hay entre ambas caras de la moneda. Si crecen, si prosperan, podrán tornar la Oscuridad negativa en Oscuridad llena de vida y de posibilidades.

Cerré los ojos. Por un momento, quise verlo todo. Estar ahí, en el mundo original, con el Reino de la Oscuridad tal y como había sido antes de que la ambición lo destruyera todo. Lo imaginaba como un paraíso. Uno donde la Oscuridad no era menospreciada, donde incluso podía llegar a ser pura y bella. Ahora ya no quedaba nada de eso.

Aún así había una oportunidad, según decía Tabris. Xihn estaba loca y merecía, al igual que los ángeles, desaparecer. Ambos eran un peligro para cualquier clase de vida, ya lo habían demostrado. La primera consumiendo mundos enteros, y los segundos exterminando lo que quedaba de un reino entero con tal de que que su Luz no se viera afectada.

Nuestra única esperanza: unos niños en un reino que ni conocíamos. Quizá ellos fueran el milagro que tanto necesitábamos. Entonces lo sentí. Una oleada de repulsión me invadió, una que me hizo mirar hacia los lados, desesperado y con los ojos desorbitados.

Sonreía, Llave Espada en mano.

Vaya, vaya… Es una suerte que mi súbdito sea útil y os dejase llegar hasta aquí, de lo contrario no habría descubierto nada sobre esos bebés.

Dark Light nos la había jugado. Había fingido no verme, había informado a su jefa de inmediato. Y ella había conseguido pillarnos con la guardia baja, desprevenidos. Era vergonzoso. Y ahora, nos mataría a los cinco.

Jamás pensé que volvería a pisar el repugnante Reino Celestial. ¿Sabes? Cuando obtengas la Llave Espada me darás muchos problemas fundando La Orden.

Y empezó la masacre.

Ahogué un grito cuando unos relámpagos alcanzaron a Keiko de lleno, pero por suerte Celeste fue en su ayuda. El siguiente ataque de la mujer fue contra Simbad, invoqué mi Llave Espada dispuesto a intentarlo. No quería morir ahí.

No después de todos los sacrificios que se habían hecho.

Empecé a lanzar una Flama Tenebrosa+ tras otra, intentando que alguna impactara en ella, que tuviera algún efecto. Pillarla desprevenida. Pero se movía demasiado rápido, era como si tuviera el cuerpo hecho de goma. Necesitaría dispararle con la mano directamente encima de ella.

Y en ese caso, estaba seguro de que me la partiría antes de que consiguiera lanzar el hechizo.

Mi malgasto mágico sirvió para que se fijara en mí. Extendiendo su mano, una especie de pozo de oscuridad surgió con una multitud de manos que se agarraban a mis piernas buscando sumergirme en sus profundidades. Si lo lograban, no era muy difícil saber el destino que me depararía.

Si acabo contigo… No habrá más portadores de la Llave Espada, nadie podrá vencerme jamás. —Su risa estridente no hizo más que confirmarme lo obvio: iba a matarlo. Y sería nuestra culpa que todo se desvaneciera—. Relájate, Tabris… El tiempo solo funciona en una dirección y tú y yo tendremos tiempo para jugar. Más del que te imaginas.

Si no quería matarlo, ¿por qué se había dejado ver? Estaba confuso, mientras golpeaba con la Llave Espada las manos, que aferraban cada vez con más fuerza mientras trataban de tirarme hacia abajo. Y entonces pude ver como agarró a Celeste.

¡SUÉLTALA!

Invoqué mis Alas de Equinoccio y trate de lanzarme contra ella. Pero las manos eran muy fuertes, lo suficiente como para no dejarme escapar del todo. Había conseguido estabilizarme un poco, y lancé un último ataque a la desesperada. Los cristales avanzaron a toda velocidad, contra Xihn, que seguía concentrada en estrangular a Celeste.

En el último momento, su trayectoria cambió con brusquedad. Mis ojos se anegaron en lágrimas, y dejé de combatir contra el arrastre constante. Y El Primero actuó. Se lanzó con brusquedad, pillándola desprevenida, y haciendo que la soltara.

Traté de soltarme, era mi oportunidad. Pero fue entonces cuando el hechizo desapareció, y yo me quedé suspendido en el aire por mi última arremetida, confuso.

No te confundas, Tabris. No es piedad, sino que ya disfruté una vez matándote. Será mejor dejar a mi joven yo ese placer. —Desvió la vista del ángel—. No perderé mi tiempo con vosotros. No lo merecéis, ni siquiera sois una amenaza.

Era tan dolorosamente cierto, que me limité a agachar la cabeza mientras la peor de nuestros enemigos se iba. Desapareció tras un curioso portal, dejándonos solos. Cómo si no hubiera pasado nada, cómo si no hubiéramos podido morir de haberlo querido ella.

Esa era… ¿Xihn? —Asentí, distraído—. Creía que era… ¿Por qué es humana? Su corazón… Su cuerpo… No lo entiendo, no encajan. Va… Va a matarme en el futuro, eso dijo…

»Será mejor que volváis.

¿Cómo se supone que debería ser? —Conseguí preguntar, casi con un balbuceo. Había bajado al suelo, y me había acercado al Primero.

Respondiera o no, me limitaría a despedirme.

Gracias por todo Tabris. —Incliné la cabeza en una señal de respeto—. Haremos todo lo posible en nuestro mundo.

Miré la puerta, y me mordí el labio por dentro. De haber tenido una cerradura, quizá nada de esto hubiera pasado. Quizá Xihn nunca hubiera descubierto de la existencia de aquellos niños, ni dónde podía encontrarlos.

Habría ser más rápidos.

¿Estás bien? —le pregunté a Celeste.

Le saqué una escueta respuesta, parecía bastante lejos de allí. Me fijé en las marcas alrededor del cuello, el recordatorio que Xihn le había dejado, pero no dije nada más. Crucé la puerta en silencio, junto al resto de mis compañeros.

Si acabábamos en otra zona, estaríamos a salvo y tendríamos tiempo de huir, quién sabe si incluso de buscar a Ariasu. De lo contrario, la corrupción en el Jardín del Té se encargaría de nosotros en cuestión de minutos.

***




Lo primero que nos recibió fue la oscuridad y tras aquello, la bienvenida del Cuarto Misterioso. No había indicios de corrupción, ni de aberraciones o monstruos al acecho. Ni siquiera de Xihn o Dark Light. La tranquilidad era tal, que empecé a agobiarme sin saber el por qué de todo aquello.

En la puerta dónde sabía que había una especie de pomo con vida propia, éste se encontraba petrificado y con la boca abierta mostrando...

«La cerradura...»

Cubierta por raíces negras, que la iban envolviendo. La escena me era dolorosamente familiar, quise chillar. Estaba condenado, el País de las Maravillas se sumaría a la lista de mundos que Xihn se había llevado por delante.

Y ni siquiera habíamos podido salvar a Ariasu. ¿Qué le diríamos a la Orden? Me agobié, sentía que me faltaba el aire. Habíamos salvado a los habitantes, sí, pero habíamos abandonado a la Maestra a su suerte.

«Fíjate», repuso Alice. «¿Por qué la cerradura sigue tan bien?»

Era cierto que el Caos se estaba abriendo paso, poco a poco, pero era imposible que la hubiera tocado tan poco después de lo que habíamos visto que había avanzado. Aquello… ¿era obra de Tabris?

Me tomé una Ultrapoción, sintiendo como el brazo mejoraba de manera considerable. Tras el ataque de Xihn y mis fútiles intento, había agravado lo poco que me había curado con magia. Lo moví, con inseguridad. Notaba un pinchazo molesto allí donde el palo había impactado, pero era mucho más soportable que antes.

Esto tiene que ser cosa de Tabris, ¿no? Tiene que serlo —comenté, después de que el resto tratara sus heridas—. Es cómo si nos hubiera enviado antes de que llegásemos nosotros… con la Maestra Ariasu.

Comprendí entonces lo que había hecho y por qué.

Vamos, vamos —incité, señalando la entrada al Palacio de la Reina.

El lugar estaba desierto, y a pesar de eso estábamos escondidos. No de la Aberración que colgaba del techo, ni mucho menos. Si no de nuestra propia llegada. El corazón me palpitaba con fuerza, producto de lo nervioso que me sentía.

Si fallábamos ahora, se acababa todo para la Maestra.

El portal se abrió entonces, dando paso a lo sucedido al principio de la misión. Nada más poner un pie allí, la criatura se precipitó contra el suelo tras lanzar un chirrido espeluznante. La persecución duro poco, pero mantuvimos la distancia suficiente como para que nadie nos descubriera.

Y llegó el momento. Con su Estilo activado, Ariasu se quedó sola tratando de contener a nuestros perseguidores mientras nuestras versiones pasadas conseguían escaparse por los pelos. La Maestra combatía con todo lo que tenía, pero de poco le sirvió cuando el golpe de una de las Aberraciones la lanzó por los aires.

El golpe la dejó inconsciente, y por ende indefensa.

Vosotras coged a la Maestra y… —Miré a Simbad—. ¿Nosotros nos encargamos de conseguirles un poco más de tiempo?

Activé mi armadura e invoqué la guadaña y sin perder un segundo más ataqué las piernas de la Aberración que más cerca estaba de la Maestra. Intentaría segar sus piernas o al menos alejarlo de ahí.

Si era necesario, me llevaría cualquier golpe que fuera dirigido contra ella. Con suerte, podría aguantar alguno.

Seguiría atacando a las Aberraciones, y si veía que no atraía su atención y que seguían sin inmutarse a mis golpes me alejaría de Ariasu e invocaría un Kraken a mi lado. Para que Celeste y Keiko pudieran sacarla de allí.

***


Las palabras de Xihn resonarían todavía en mi cabeza cuando me montara en el Glider a toda prisa y despegara lo más rápido que podía con tal de escapar. No éramos ni una amenaza para ella...Todavía. No descansaría hasta ser capaz de hacer algo, de defender a los que me importaban. De vengar a los caídos. A todos.

Se arrepentiría de haber subestimado a la Orden, quizá no hoy. Pero tarde o temprano.

Y con la cabeza echa un mar de dudas, pondría rumbo a Tierra de Partida. Por un momento de despiste, quizá de nostalgia, estuve a punto de ir hacia Bastión Hueco.

Spoiler: Mostrar
Ha sido un placer poder participar en el evento y rolear con todos vosotros :3 Gracias a Sombra por llevarlo y,¡hasta la próxima!

Editado: ¡Modificado por un pequeño error de espacio!
Última edición por H.S Sora el Mié Sep 06, 2017 9:43 pm, editado 1 vez en total
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Muchas grácias por el avatar Mepi ^^
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Re: [Minievento] El Último Regalo.

Notapor xXOrbOOkXx » Mié Sep 06, 2017 9:41 pm

Fue como un pinchazo en mi nuca.

Admiraba los ojos del ángel, profundos e insondables, y con toda la entereza de la que me veía capaz de acumular. Y de repente aquella sensación. Giré la cabeza, y me pareció que Tabris también escudriñaba algo. Afortunadamente solo era Saito tratando de cerrar la puerta. Suspiré aliviado.

Tabris, ha mencionado que alguien “tenía razón” sobre nuestra llegada. ¿Acaso nos esperaba, o le advirtieron de que vendríamos? Si alguien le dio más información, la necesitamos. La situación en nuestro tiempo también es crítica.

Me separé de Tabris lo mismo que había hecho para darle alcance. La pregunta de Saito solo había hecho que inquietarme, como si el alivio anterior se hubiera evaporado. Toda la energía que desprendía aquel lugar y el ángel me estaba mareando.


Fue un humano del futuro, no sé de cuándo.

«Viajes en el tiempo no, por favor.» Imploré para mí mismo.

Me dijo que Xihn seguía vivo, que había conseguido el poder del Caos y el Tiempo y que eso alteraría el mundo. Solo así había conseguido llegar y de esa forma, quizá, podríamos salvar a estos niños. No me dijo si sobrevivirían o qué ha sido de la orden, de modo que desconozco el futuro que os aguarda. Lo único claro es que, sin los niños, el equilibrio final se romperá.


Me rasqué la perilla, intrigado. ¿Quién sería aquel enviado del futuro? Tenía que ser alguien que conociera la historia de la Orden, y además haber viajado en el tiempo con el poder de Xhin. Una sospecha comenzó a nacer en mi cabeza pero… No. Era imposible. A Ronin se le había tragado un vórtice pero era impensable. Ya habría encontrado alguna forma de contactar con nosotros.

Os encontráis en uno de nuestros templos. Este está dedicado a nuestros héroes caídos en combate contra la Oscuridad. —La amargura poblaba su tono. Apreté los dientes. De nada servía lamentarse si no iba a hacer nada más que rescatar a esos bebés—. Esos niños ahora están en un lejano mundo que llamamos El Antiguo Reino. Si no lo conocéis, estoy seguro de que Nithael podría hablaros de él.

El Antiguo Reino. Paladeé el nombre. Sonaba a viejas canciones, a misterios ocultos. Jugueteé con el mango de mi guadaña, tenso. Aquel lugar me ponía de los nervios.

Poco o nada sabemos de Kingdom Hearts, solo vagas teorías e hipótesis. Se dice que es un lugar de pura luz, que conecta todos los corazones, tanto de seres vivos como de mundos… Nadie sabe como llegar a él, pero se dice que quien lo gobierne tendrá poder sobre todas las cosas, como un dios.

Eso explica para qué lo quería Xhin. O por qué podría quererlo. Era un avance. Un avance pequeño, pero un avance. Asimismo me sentí maravillado ante lo que algo así implicaba. Y aterrado.

Ariasu... Me temo que no conozco detalles de vuestro tiempo ni tampoco tengo claro lo que es esa corrupción que nombráis. Comprended que tal vez nosotros la llamásemos de otra forma y… Me temo que no tengo el don de la clarividencia. Me es imposible resolver dilemas de vuestro tiempo, pero espero que podáis salvarla.


Chasqueé la lengua, decepcionado. Me imaginaba que seguiría siendo una incógnita pero aún así me sabía fatal.

¿Quién es esa persona, Tabris? ¿Qué sabéis de ella? Si ya estaba viva en vuestra época, ¿cómo se explica que lo siga estando en la nuestra? Es... ¿Es inmortal? ¿No hay nada que podamos hacer para acabar con ella... o para arreglar todo lo que está destruyendo? ¿Cómo revivisteis vuestros mundos?

Hasta donde sé, Xihn es un poderoso guerrero que se enfrentó a los nuestros, probablemente el único que queda. Estos… Demonios no son inmortales pero viven mucho más de lo que vive un humano normal.

»Desconocemos cómo revivir mundos: nosotros nos hemos dedicado a reconstruir la civilización a partir de lo que ya existía. Las canciones hablan de que los rezos de los niños fueron lo que formó los mundos que conocemos ahora. Posiblemente un milagro.

Las canciones. Las canciones habían sido un factor clave en mi vida, una forma de ganarme el pan, una forma de comunicarnos, de entretenernos. Pero no eran fiables. Georges no mató nunca a un dragón, Jeanne D’Arc no escuchaba voces divinas. Y saber que todo se reducía a eso, a unas pocas historias, me crispaba.


El reino de la Oscuridad… ¿podría hablarnos más de él? ¿Cómo nos ayudarán esos niños a traerlo de vuelta?

»Y eso me lleva a… ¿qué ocurriría si les pasara algo? Una última pregunta. Xihn está esparciendo una energía devastadora, el «Caos», que está afectando a los mundos… ¿Conoce alguna manera de poder erradicarlo? ¿Algún precedente con el que actuar?

El mundo no era como lo conocéis ahora. Antes no había intersticio, ni mundos flotantes. El mundo era un todo, una existencia completa, como una moneda. En una cara estaba el reino de la luz y en otro el de la oscuridad.

No podía imaginármelo. Antes de entrar a la Orden todo se había reducido a la Cité, a la supervivencia y al día a día. Después había venido la distinción de mundos, la guerra y más tarde la paz. No podía concebir a todos los variados habitantes en un único sitio. Además, cada tierra tenía su equilibrio y su propia historia.

Cuando se desató la batalla por Kingdom Hearts, el Reino de la Luz estuvo a punto de desaparecer, como ya os he comentado, pero los corazones de luz de los niños consiguieron reconstruirlo... de forma incompleta. Quedó todo como lo conocéis ahora. El Reino de la Oscuridad tuvo menos suerte y quedó reducido en gran medida. Después... llegamos nosotros, que nos mantuvimos aparte durante toda la guerra. Tenéis que comprender que el espacio-tiempo todavía no se había estabilizado, que eran extraños y confusos. Las dos zonas estaban mezcladas, ya no había equilibrio, ellos buscaban un lugar donde recuperar la Oscuridad y teñían nuestra Luz. Así que luchamos y los exterminamos, sin comprender lo que ello supondría para el futuro. El Reino de la Oscuridad debió ser un lugar bello pero ahora... es un erial negro, sin contrastes, y habitado por seres sin corazón. Se ha convertido en una energía negativa, que buscará crecer a costa de nuestra Luz en el futuro. Justo lo que temíamos. Sin corazones, no hay vida. Esos niños son los últimos de corazón de pura Oscuridad. Son lo último, junto con Xihn, que mantiene el delicadísimo equilibrio que hay entre ambas caras de la moneda. Si crecen, si prosperan, podrán tornar la Oscuridad negativa en Oscuridad llena de vida y de posibilidades.


Suspiré y me llevé una mano a los ojos, terriblemente cansado. Por lo que había podido entender de todo aquello, era que teníamos que recuperar a aquel reino, y que para ello tendríamos que proteger y encontrar a aquellos niños, que al parecer estaban en el Antiguo Reino. A parte estaba todo el asunto de Kingdom Hearts, seaa lo que fuere.

Desenvainé mi guadaña. No tenía más preguntas ni el resto tampoco. No quería quedarme más tiempo en ese lugar, era hora de partir, buscar a Ariasu y largarnos de aquel mundo. No podíamos hacer nada por el País de las Maravillas, si algo estaba claro era eso. No esperaba que nos reprimenda pero tampoco un galardón. Pero si no volvíamos con la Maestra… Eso sí que sería imperdonable.

Y la cosa se torció todavía más. Antes había sido como un pinchazo en mi nuca, pero eso fue como una patada en la tripa. La sensación era inconfundible. Me tensé al instante y salté, enarbolando mi arma.

Vaya, vaya… Es una suerte que mi súbdito sea útil y os dejase llegar hasta aquí, de lo contrario no habría descubierto nada sobre esos bebés.

Xhin. El que faltaba. Y para colmo lo había oído todo, y vete tú a saber desde qué momento. Caí en la cuenta. ¿Y si aquella sensación extraña había sido ella? Tenía que haber avisado, haber hecho algo.

Jamás pensé que volvería a pisar el repugnante Reino Celestial —dijo—. ¿Sabes? Cuando obtengas la Llave Espada me darás muchos problemas fundando La Orden.


Le conocía. No sabía por qué o cómo, pero Xhin le conocía.

Blandió su arma, una llave que rezumaba oscuridad, y una sarta de relámpagos negros salieron despedidos contra Keiko. Cargué sin pensármelo hacia Xhin, con la guadaña en ristre, derrochando energía, recuerdos y rabia. Solo quería verlo muerto. Lanzó una Razia Tenebrosa, un hechizo más o menos básico. Lo esquivé casi por instinto. Pero lo subestimé. Explotó.

La onda expansiva me propulsó en el aire, directamente contra una columna. Sentí cómo el choque me dejaba sin aire en los pulmones. Un intenso dolor ascendió por mi espina dorsal, mientras escuchaba cómo trozos se desprendían de la columna y el techo. Perdí el sentido. O por lo menos creí perderlo.

Si acabo contigo… No... portadores de la Llave Espada, nadie podrá vencerme... —Era la voz de Xhin. ¿Me hablaba a mí? Intenté incorporarme, pero fallé—. Relájate, Tabris… El tiempo… y tú y yo tendremos… Más del que...

Aún mareado y con un dolor punzante en la cabeza me puse en pie con la ayuda de mi arma. Tosí un momento y gemí de dolor. Dos costillas rotas tenía seguro. Abrí los ojos todo lo rápido que pude, pero no entendí lo que se me mostraba. Saito parecía ensartado en un enorme pozo de oscuridad, luchando por liberarse.

Celeste no había tenido tanta suerte. Se me heló la sangre en las venas, mientras los recuerdos galopaban en mi mente. A Aaron no le había hecho falta sujetarle porque ya estaba medio muerto, pero recordaba perfectamente cómo atravesaba su cuerpo con su Llave Espada maldita. Grité su nombre. Sentí la sangre brotar de mis labios por el golpe y el posterior esfuerzo.

Tabris se abalanzó y empujó a Xhin. No se lo esperó, así que sin más remedio tuvo que soltar a Celeste. Suspiré aliviado. Sin embargo no comenzó una encarnizada lucha contra el ángel como esperaba, sino que se quedó quieto interminables segundos. Tragué saliva. Interminables.

No te confundas, Tabris. No es piedad, sino que ya disfruté una vez matándote. Será mejor dejar a mi joven yo ese placer. —Apreté los dientes. Miré al ángel de reojo—. No perderé mi tiempo con vosotros. No lo merecéis, ni siquiera sois una amenaza.

Era cierto. Entonces, se fue.

Caí en el suelo anhelando recuperar el aire, temblando. Nos había subestimado, y nos había dejado marchar. Qué suerte, joder. Qué suerte.

Esa era… ¿Xihn? —Desvié la vista hacia Tabris—. Creía que era… ¿Por qué es humana? Su corazón… Su cuerpo… No lo entiendo, no encajan.

¿Humana? Fruncí el ceño. ¿Qué había querido decir? Ya era humano mucho antes, ¿no? Lo único que diferenciaba era su longevidad, ¿verdad?

Va… Va a matarme en el futuro, eso dijo…

Sí eso había dicho. Compuse un gesto neutral. Observé las reacciones de mis compañeros, pero yo me mantuve en silencio, sin saber cómo sentirme.

»Será mejor que volváis.

No sabía cómo podía reaccionar el resto. Imaginaba que Keiko protestaría con el fuego que poseían las mujeres. Saito sería un poco más discreto, pero suponía que saltaría también. Pero yo sabía que no debíamos hacer nada. El tiempo no debía ser alterado, ya que las consecuencias podían ser fatales. Era algo que había aprendido por la fuerza.

Esperaría que se fueran por el portal. Iría con ellos, pero antes de cruzar me pararía. Giraría la cabeza, solo un poco, hasta ver a Nithael. Eh, Tabris. Desde luego el parecido era asombroso. Estaba deseando dejar ese lugar, pero sabía que no le volvería a ver nunca. Su mera presencia me crispaba, sentía su magia, su poder. Pero a la vez un tremendo respeto también. De todas formas estaban mezcladas con otras sensaciones, que ponían mi cabeza patas arriba. Me había quedado en blanco. Tenía que admitir que era un ser magnífico,con unas alas que derrochaban luz. Sonreí de forma triste, sabiendo que otro de aquellos sentimientos era la envidia.

Buena suerte. —le dije al final—. Y gracias.

Atravesé el portal.

*****

Tardé un momento en habituarme a la luz.

Era el Cuarto Misterioso. Parecía igual que siempre, pero unas ramas espinosas se adentraban en la cerradura, que parecía muerta. Celeste se frotaba con ansiedad el cuello, y no era para menos. Decidí no decirle nada por el momento, pero quien le dirigiera el habla se daría cuenta de que solo respondería con monosílabos.

Algo me dejó parado. Nosotros. Y Ariasu. No me lo podía creer. Me pregunté qué pasaría si decidía detenerme a mí mismo. Sería una paradoja digna de ver.

Celeste fue la primera en actuar, dirigiéndose directamente hacia la Maestra. Por otra parte acepté la petición de Saito para ayudar a distraer las aberraciones. Sin hacer magia, tan solo usando la guadaña y poco más; trataría de hacer que retrocedieran.

La chica avisó de que ya podíamos marcharnos. Vi a Ariasu embutida en su armadura, todavía inconsciente y sentada sobre el vehículo de Celeste. No perdí tiempo. Llamé a Saito si no se había enterado y me pondría la armadura.

Saldría disparado, puesto que las aberraciones se volverían locas ante la magia recién invocada. Miré a mi equipo, miré a Ariasu y miré el mundo que dejábamos atrás. Un mundo condenado. Sin que pudiéramos hacer nada.

Gemí de dolor cuando me incliné en en caballo. Saqué una poción, pero estaba a punto de tomarla cuando reculé.

El dolor sería un buen castigo.
~Un cuarto de hora de risa, equivale a un año más de vida...~


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Tercera Saga:

Prólogo de Simbad
"Bastión Hueco" Choque de culturas (Encuentro)
"Bastión Hueco" Novatos bajo la lluvia (Primer encuentro - Saga Novatos)
"Tierras del Reino" El nacimiento de un príncipe (Trama)
"Islas del Destino" ¡Buscad a mi perro! (Misión)
"Castillo de Bestia" Solos entre lobos (Primer encuentro - Saga Délaissé)
"La Cité des Cloches" Los miserables (Encuentro)
"Villa Crepúsculo" Una visita guiada (Encuentro)
"Selva Profunda" Día de monos (Encuentro)
"Port Royal" Los muertos no cuentan cuentos (Trama)
"Tierra de Dragones" Linda Flor (Misión)
"Bastión Hueco" Novatos bajo el amanecer (Segundo encuentro - Saga Novatos)
"Ciudad de Paso" Lo que vale la pena (Encuentro)
"Ciudad de Paso" The Game Never Ends (Trama)
"Torre de los Misterios" Orden en la Biblioteca (Misión)
"Evento Global" El esclavo del olvido
"Evento Global" Ruta de los perdidos

Evento Halloween 2014
"Especial libre" El laberinto de los corazones
"Especial libre" San Valentín III
"Islas del Destino" Yincana veraniega
"Evento libre" La Mansión Encantada II: La Venganza

Cuarta Saga:


"Ciudad Inexistente" Dos velas para el diablo (Encuentro)
"Port Royal" De copas con la muerte (Encuentro)
"Bastión Hueco" De magdalenas y vicios franceses (Encuentro)
"La Cité des Cloches" Insomnia (Primer encuentro - Saga La Musique du Silence)
"La Cité des Cloches" Somnia (Segundo encuentro - Saga La musique du Silence)
-"Port Royal" El barco que desaparece en la niebla (Misión)
"Tierras del Reino" Donde duermen los gigantes (Trama)
"País de los Mosqueteros" Todos Para Uno (Trama)
"Ciudad de Paso" Un nuevo Crepúsculo (Trama)
"Ciudad de Halloween" El ataque de Boogieman (Trama)
"La Cité des Clochés" Fuego Infernal (Trama)
"Espacio Profundo" Planta 313 (Encuentro)
"Mundo Inexistente" Pasajes Oscuros (Trama)
"Tierra de Partida" Penúltima Parada (Encuentro)
"Evento Global" El principio del fin
"Atlántica" Perdona pero quiero casarme contigo (Encuentro)

"Especial libre" El laberinto de los corazones II: Escape
"Especial libre" World War Christmas
"Especial libre" El San Valentín está aquí
"Especial libre" ¡Exámenes finales
"Especial libre" La inocencia perdida
"Especial libre" Misión: Salvar la Navidad

Timeskip (Finales 1013-1017)

"Tierra de Partida" Examen de Maestría (30 Diciembre 1013)
"Jardines de Tierra de Partida" Doomsnight (Libre) (31 Diciembre 2013)
"País de las Maravillas" El último regalo (Minitrama) (Julio 1014)
"Jardines de Tierra de Partida" El Regreso (Libre) (Finales de Marzo de 1017)

Saga final:

"La Cité des Clochés" Santuario (Trama)
"La Cité des Clochés" La última noche en París (Libre)
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El principio del fin

Notapor Sombra » Mié Sep 13, 2017 12:12 am

Tabris parecía distraído cuando Saito le preguntó sobre cómo era el aspecto de la raza de Xihn, por lo que no llegó a contestar. Era normal: el ángel acababa de descubrir algo sobre su futuro que tal vez no habría querido saber. Estaba destinado a luchar contra Xihn y... Morir.

Los Portadores se marcharon finalmente, el ángel no podía ayudarles más y el portal amenazaba con cerrarse y dejarlos estancados en el pasado. No podían permanecer más tiempo allí.

***



Sacar a Ariasu de allí no fue fácil.

Saito y Simbad trataron de repeler sin utilizar magia a las criaturas, que pese a ser atacadas no parecían inmutarse por sus golpes, ni siquiera parecían notarlos o molestos por los golpes con las armas, que no lograban perforar ni rasgar sus pieles.

De hecho, las criaturas sólo estaban interesadas en la que había utilizado magia: Ariasu. Una de las aberraciones intentó golpear con su enorme puño a la Maestra, y habría sido un golpe fatal de no haber sido por la idea de Celeste de activar la armadura de la mujer, que pudo sobrevivir al golpe solo gracias a la sólida armadura que tenían todos los Portadores.

El Kraken de Saito logró distraer a las criaturas, que al notar la magia se volvieron completamente locas por alcanzarle, fue el momento perfecto para escapar con los Glider. Simbad y Celeste cargaron a la mujer sobre uno de los vehículos mientras que Saito trataba de aguantar un poco más para ganarles tiempo.

Una de las criaturas le asestó un puñetazo al caballero, que se sintió aturdido durante unos instantes cuando se vio lanzado contra uno de los setos que se deformaban y alargaban hacia ambos lados por culpa del Caos que estaba destrozando el espacio y el tiempo del mundo. En parte, fue eso lo que dejó escapar al aprendiz sin daños mayores, el terreno sobre el que estaba se estiró como un chicle alejando a los monstruos de él lo suficiente como para darle vía libre para materializar el Glider y huír. Keiko también pudo salir del mundo dado que no había llamado la atención de los monstruos en ningún momento.

Lograron escapar cuando todo el laberinto empezó a desmoronarse. Un terremoto resquebrajó el cielo y el suelo. De las fisuras de la tierra salieron raíces negras cargadas de corrupción que empezaron a consumir y a inundarlo todo. El techo dejó a la vista el intersticio, el único lugar por donde pudieron escapar ya que cualquier intento por ir al Cuarto Misterioso fue en vano. El camino estaba cortado por una misteriosa distorsión, probablemente la misma que les habría llevado al pasado donde Tabris les había dado aquella valiosa información.

***




La llegada a Tierra de Partida no fue demasiado complicada. Tuvieron que esquivar las partes del intersticio que se habían tornado en un oscuro y siniestro terreno que parecía retorcerse y plegarse sobre sí mismo con estructuras montañosas y restos de mundos imposibles. Pudieron ver como la corrupción se arremolinaba y arrastraba sobre El País de las Maravillas consumiéndolo con una velocidad pasmosa mientras éste emitía su último aliento de vida en forma de breves e intermitentes resplandores que indicaban su final.

El cielo nocturno fue testigo de como una estrella más se apagaba.

La corrupción había invadido una pequeña parte del intersticio, algo que en los siguientes años aumentó hasta prácticamente consumir todo el reino de la luz.

Nithael investigó sobre el "Antiguo Reino", el lugar donde supuestamente se localizaban los bebés... y resultó que había caído como tantos otros mundos a lo largo de la historia, ¿pero tal vez quedaba algo de ese mundo? Sabían que los mundos caídos podían dejar restos, así había nacido Ciudad de Paso y por eso incluso los mundos que caían podían aparecer en parte y "reflotar" en la oscuridad del intersticio que había sido corrompido.

Ariasu quedó en coma durante meses, pero finalmente despertó cuando toda esperanza por su regreso parecía imposible, en parte gracias a los cuidados de Nanashi y Nithael.

Toda la información que habían descubierto gracias a Tabris, El Primero fue divulgada entre todos los miembros de La Orden. Xihn tenía un origen no humano, era de una raza que no pertenecía al Reino de la Luz, sino al de Oscuridad, y por ello tenía aquella afinidad tan extraña comparada al resto de afines de dicho elemento. También sabían que Xihn buscaría a los bebés supervivientes de su reino, la única esperanza del Reino de la Luz para mantener el poco equilibrio que quedaba... Y también que todo lo que estaba ocurriendo era por culpa del genocidio orquestado por los ángeles y que había acabado con su raza. ¿Pero qué quería hacer Xihn con los bebés? ¿Convertirlos en sus aliados? ¿Ponerlos contra La Orden? Demasiadas dudas que tal vez no descubrirían hasta años más tarde. Además... ¿Podían seguir vivos mil años después de aquello? ¿Seguirían siendo bebés?

Solo el tiempo respondería aquellas preguntas. Los portadores aún no eran rivales para el gran mal que azotaba el intersticio, tenían mucho que mejorar, mucho por hacer y muy poco tiempo para ello.

El mundo agonizaba.

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¡Fin del Minievento!

Muchas gracias por participar y espero que os haya gustado el trasfondo de este evento y todo lo que implica de cara a la última saga del rol.

Las puntuaciones de los minieventos son sobre 50PX, no es gran cosa, pero pensad que era un evento cortito.

Pasemos a lo chachi:

Celeste: 50 PX, subes al Nivel 25, por lo que tienes derecho a pedir tu Estilo. No tengo queja alguna con ella ni he visto faltas graves, así que te llevas puntuación perfecta.

Simbad: 46 PX, no subes de Nivel, pero te quedas a 17 PX del siguiente. Te he visto algo más floja en algún post, con pocas ganas o algo así y eso se reflejó a la hora de escribir. Por lo demás, todo bien.

Saito: 48 PX, no subes de Nivel, pero quedas a 21 PX del siguiente. No lo has hecho nada mal, pero hay momentos en los que Saito no me parece Saito, así dicho puede sonar raro, pero es solo que lo noto como si no fuera él. Por eso te faltan esos dos puntillos, pero por lo demás perfecto.

Keiko: 10 PX, no subes de nivel, pero te quedas a 6 PX del siguiente. Por las rondas que has participado, aunque es una lástima que no hayas participado nada más que en las primeras rondas.
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