[Evento Preglobal] The End Is Where We Begin

Day 0: The Introduction

Nunca olvidarás que tomaste parte en alguno de estos jolgorios. Kazuki tampoco.

Moderadores: Suzume Mizuno, Denna, Astro, Sombra

Re: [Evento Preglobal] The End Is Where We Begin

Notapor Light » Jue Nov 01, 2012 6:43 pm

Una ciudad ruinosa, víctima de la oscuridad más desagradable que pudiera existir. Una ciudad muerta como Vergel Radiante. Una ciudad contaminada de Sincorazón, sí, aquellas criaturas despiadadas que destruían todo a su paso...

Deseaba con todas sus fuerzas que no fuera el caso de la ciudad en la que creció.

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Y afortunadamente, no lo fue. En cuanto el joven Light consiguiera recuperar completamente el rango de visión obstruido por la luz del ocaso, comprobaría que la villa parecía encontrarse en perfecto estado.

Se encontraban delante de la estación de trenes, en lo alto de la ciudad. Fue allí donde Light vio por primera vez a Ronin. Llevaba mucha prisa y parecía tener cierto asunto importante, y por no decir sospechoso, por lo que le siguió por los túneles subterráneos... y así terminó descubriendo todo lo referente a la Llave Espada y los mundos...

El día del meteorito. Parecía que había pasado tanto tiempo...

Se dedicó a contemplar con calma las vistas de toda la ciudad. En comparación con el ruinoso Bastión Hueco, el chico no se podía quejar de su ciudad, por muy monótona que fuera. Allí, había podido crecer sano, y nunca había tenido que enfrentarse contra los Sincorazón. Seguía como siempre, sin aquellos seres de la oscuridad...

Pero, algo no encajaba en todo aquello. Ronin les había asegurado de su existencia... pero no había rastro de ellos.

Echó una vista rápida hacia el gran reloj de la estación que coronaba Villa Crepúsculo. Tres jóvenes se dedicaban a tomar helados de sal marina mientras presenciaban desde lo alto la puesta de sol en su máximo esplendor, pero eso no era todo. Lo más curioso de todo era que reían alegremente mientras hablaban de algo que debía ser divertido. ¿Acaso había tiempo para divertirse? Pero... ¿no estaba siendo la ciudad atacada por Sincorazón?

Normalmente se habría aliviado, pero no podía hacerlo. Ronin les había dicho lo contrario, entonces...

¿Qué se supone que significaba todo esto? Después del sospechoso comportamiento de su Maestro ya no sabía que pensar...

¿Intrusos?

Con claro sobresalto, Light se giró vertiginosamente hacia el portal de luz. Tras él, surgiría cierto joven con baraja de cartas en mano. Le resultaba algo familiar, pero no sabría explicar la razón. Tardaría unos pocos segundos en recordar la identidad de aquel individuo: Andrei Saavedra.

¿Uno de los aprendices de Bastión Hueco que se encontraban con Ryota?

Había dicho... intrusos. ¿¡Cómo que intrusos!?

¿¡Cómo habéis llegado hasta aquí!?

Seguramente estaba igual de sorprendido que ellos. Light se dispuso a materializar Teluria, pero el intento fue en vano. Andrei se adelantó a todos sus movimientos e hizo el primero: el de arrojar un naipe sobre Hana. La jugada de Andrei conseguiría inmovilizar a todos los presentes en el aire, como si una mano invisible les agarrara del tobillo y como si de animales débiles se trataran...

Por mucho que Light intentaba escapar del conjuro de Andrei, no había manera alguna.

Cómo te atreves...

Impotente por no poder hacer nada, cerró los puños con fuerza. El muchacho furioso se limitó a observar como Andrei materializaba cierto móvil en su mano izquierda y empezaba a ponerse en contacto con alguien.

¿Maestra? —preguntó tras una esperar unos pocos segundos. Seguramente estaba intentando comunicarse con Nanashi o Ariasu—. Andrei. Tenemos invitados. Sí... Voluntarios. Cincuenta platines a que ha sido Ronin...

¿...Invitados?

Se había intentado contener, pero finalmente le resultó imposible. Quizás fue porque nombró a su Maestro con esa sorna o simplemente porque se dirigió hacia ellos como "Invitados".

Materializó Teluria rápidamente y zarandeó su Llave Espada con violencia, aunque con cierta dificultad por la incómoda posición en la que se encontraba. La Onda lunar se dirigió en línea recta hacía su adversario, pero se disiparía irremediablemente tras entrar en contacto con la barrera que le cubría por completo.

Maldita sea... ¡Más fuerte!


Agitó su arma con más energía, pero aquella Onda lunar más consistente y violenta se volvería a disipar por la barrera...

¿¡No puedo hacer nada!?

Bien —asintió, sin alterarse lo más mínimo por sus ataques—. En tal caso, aquí le espero...

Empezó a pasearse entre los aprendices que estaban a su merced, mostrando claros aires de superioridad, al contrario que Light, que no pudo evitar sentir un sentimiento profundo de inferioridad y debilidad que le enfermaba.

Flotaban y giraban inmovilizados alrededor de él, como si éste se tratara del mismísimo centro del universo. Irremediablemente, a Light no le quedaba otra que tener al tahúr en el punto de mira. Le observó de arriba a abajo con el ceño fruncido y con una mirada de indiferencia.

Qué egocéntrico...

No sabéis dónde os habéis metido —insinuó a los aprendices, echándoles en cara su debilidad, e incluso se atrevió a coger de los mofletes a Hitori—. Os lo dije. Estáis demasiado verdes. El mundo acabará con vosotros.

Un portal oscuro se materializó allí mismo, alguien... de la oscuridad aparecería tarde o temprano. Ariasu, la Maestra que estaba con Ryota en Bastión Hueco, hizo acto de presencia y se dirigió con paso firme hacia su aprendiz, sin perder parte de su valioso tiempo en saludos.

Maestra...

¿Más participantes? —preguntó con cierto tono de júbilo— . Esto va a ser divertido. Pensaba que Ronin no iba a enviarnos a nadie más, no después de Akio y los demás.

Ronin envió... ¿a Akio y los demás...?

Según palabras textuales de Ronin, se suponía que él y el resto de Maestros habían caído en una emboscada. En cambió, según Ariasu, Ronin les había enviado, y en esos precisos momentos, Ryota debía estar luchando contra los últimos supervivientes...

No sabía qué pensar...

El resto de la conversación le resultó bastante confusa.

"Game Master"

¿Qué significaba ese término? No lo sabía, pero Andrei y Ariasu sí que lo conocían, y por la sonrisa de ésta... no podía ser algo bueno para ellos.

Desactivó el conjuro que Andrei había lanzado escasos minutos atrás con un simple toqueteo de vara. Light, al igual que otros aprendices, se daría con el frío y duro ladrillo en la cabeza, una caída bastante brusca y dolorosa.

¿No fue suficiente lo de Bastión Hueco? —interrogó a Ariasu con una mirada desafiante mientras se levantaba sin muchas dificultades del suelo—. ¿Por qué hacéis todo esto? ¿Qué queréis hacer con Villa Crepúsculo?—apretó una vez más el puño, incapaz de contenerse.

Villa Crepúsculo no os pertenece. Nunca lo hizo —anunció Ariasu, apuntando con su vara hacia el sol crepúscular—. Sus habitantes son más felices de lo que jamás lo serían con vuestro querido Ronin. Nos agradecen nuestra entrada en el mundo hace tres semanas, nuestra protección ante la amenaza que representáis.

¿¡Qué!?

¿¡Qué!? ¡Vosotros sois los culpables de todo lo que está pasando en los mundos! —bramó. Se negaba a aceptar lo que Ariasu intentaba transmitirles. Mentiras y más mentiras que solo servirían para confundirles—. ¡No me vengas con mierdas ahora! Tú...

¿¡Quién...!?

Se vio interrumpido por el sonido de las pisadas de todo un gentío que se aproximaban hacia ellos. Todos los habitantes de Villa Crepúsculo se habían acercado para comprobar lo que acaecía allí.

¿Por qué están todos aquí... abuela...?

Compañeros de clase, profesores, miembros de su club de Struggle... y su abuela. Todos estaban allí, indignados y enfadados por su mera presencia, pero sería el rostro de su abuela el que más le afectaría...

¿No había sido ella, Ágatha Furier, la que había movido todos los hilos para que se convirtiera en aprendiz y protegiera la luz? No podía estar a favor de la oscuridad, de ninguna de las maneras, ella precisamente no.

Después de lo de Ronin... aquello ya resultaba absurdo...

No... debe de haber algún truco...

Light retrocedió asustado, alejándose de los habitantes de su ciudad que ahora le odiaban.

Les hemos dado prosperidad, libertad, diversión... Y vida —el discurso de Ariasu se vio fortalecido por el entusiasmo y los vítores de los habitantes—. Mucho más de lo que Ronin haría nunca. Este es nuestro hogar, nuestra casa. Vosotros no sois nadie para venir a arrebatárnoslo. Pero ya que habéis venido hasta aquí como peones, ¿por qué no continuar adelante? ¿Por qué no divertir a vuestro querido público?

Vosotros no sois nadie para venir a arrebatárnoslo

¿¡Arrebataros... Villa Crepúsculo!? —los ojos de Light parecían salirse de las orbitas. Agitó con violencia su brazo derecho, y recordó a Ariasu lo que hicieron meses atrás—: ¡¡Vosotros me arrebatastéis Vergel Radiante y os hicisteis con su control!! No te atrevas a afirmar que ahora este mundo os pertenece, ni hablar... No pertenece a Ronin, ni a Ryota, ni a ti. ¡¡Olvídalo!!

Desvió la vista hacia Ágatha Furier, esperando encontrar apoyo en sus palabras, pero nada. Su abuela se mostraba impasible ante sus comentarios, solo podía clavar en su nieto una mirada de profundo odio que perforaba y destruía toda su determinación...

No tenéis la alternativa de negaros. Vuestra única opción es participar —Light no se había percatado de que Ariasu se encontraba justo a su lado. Ésta ubicó su varita bajo su mandíbula, obligándole a que alzara su rostro desconcertado ante todos los habitantes indignados de Villa Crepúsculo. Apretaba con todas sus fuerzas su Teluria mientras escuchaba a Ariasu, aturdido por todo aquello e incapaz de levantar su Llave Espada contra ella—. Siete días. Siete misiones. Cumplidlas, y lograréis vuestra libertad... Y nosotros abandonaremos este mundo. Fallad y... Bueno... Seréis eliminados.

"Nos invitaron a jugar. Si ganábamos, abandonarían Villa Crepúsculo y no volverían a pisarlo jamás, salvando a sus habitantes. Si perdíamos..."

El mismo juego que Ronin había citado. Si ellos, expertos y sabios guerreros, no lo habían conseguido. ¿¡Cómo diantres superarían los aprendices el desafío propuesto por Ariasu!?

Y... después de todo lo visto...

¿Qué motivos para luchar le quedaban?

Ariasu apartó la varita de su barbilla y chasqueó los dedos. Un destello de luz de increíble intensidad empezaba a surgir bajo los pies de los aprendices. Las luces intentarían ocultarles las vidrieras que representaban fielmente la esencia de su corazón.

Los descensos de sus corazones.

Light pudo visualizar su propia vidriera de colores celestes. Distinguió rápidamente un retrato suyo de cuerpo entero en el centro de la misma, acompañado por una luna colosal que en parte era eclipsada por su delgada figura. También estaban allí algunos de sus seres queridos: su abuela, su madre...

Mamá...


Y esta será vuestra entrada.

Se disponía a contemplar el resto de elementos de su vidriera... pero ésta se empezó a resquebrajar y terminó por romperse en mil pedazos.

Cayó al vacío sin que pudiese evitarlo, acompañado por los cristales destruidos de la vidriera, hacia la profunda oscuridad. Tras la ruptura de la cristalera, sentía que ya no era el mismo. Le habían arrebatado una parte de su corazón, su esencia, las ganas de luchar.

La luz.

Mamá... perdóname...

Bienvenidos al Reapers' Game.

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Perdería la conciencia tras escuchar las susurrantes palabras de Ariasu. Cerró los ojos y a pesar de todo, sonrió.
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Re: [Evento Preglobal] The End Is Where We Begin

Notapor Nell » Jue Nov 01, 2012 8:48 pm

La luz les llevó a un nuevo mundo. Uno que, pese a que muchos conocían, Hana nunca había visitado. Lo observó con curiosidad, fijándose en cada detalle que lo hacía especial, único. A la joven le gustaba mucho fijarse en aquel aspecto, porque cada lugar grabado en su mente era, de alguna forma, lo único que le quedaba para hacerla sentir humana.

Porque cada sitio que visitaba tenía una particularidades que lo hacían sentir diferente a los demás.

Se fijó, sobre todo, en la hermosa puesta de sol, y en la gran torre del reloj en cuya cima, sin duda, se podría apreciar mejor. En ella ya había algunas personas, por lo que pudo apreciar Hana desde abajo, lo cual hacía presuponer que no era una mala idea probar a hacer lo mismo.

Puede que los demás se dieran cuenta de que aquella normalidad no era, precisamente, normal, viendo lo que acababa de pasarle a Ronin, y recordando el relato que éste les había contado hacía poco. Hana, en cambio, no. Ni siquiera sabía bien porqué habían ido allí, así que se encontraba, más que nada, perdida.

Por eso se sorprendió de la nueva figura que apareció. Un joven de su edad, moreno y, sin duda, no perteneciente al grupo de aprendices de Tierra de Partida. Como no le conocía de nada, escuchó indiferente sus palabras. Hasta que vio cómo lanzaba una carta en su dirección. Sorprendida, no reaccionó, y vio la imagen que tomó la carta una vez la tocó.

Naturalmente, suspiró de alivio. Creía que ese chico, fuera quien fuese, la había elegido precisamente a ella para atacarla. Entre todos sus compañeros, sí. No obstante, la sensación duró poco.

¿¡Qué cojon…!?

La exclamación quedó interrumpida por el repentino alzamiento. Sus pies se elevaron, sostenidos por una soga invisible, como sucedió al resto de aprendices. Inmediatamente, Hana empezó a balancearse, buscando el modo de desasirse del agarre. Como no, sus esfuerzos fueron en vano, pero éstos no cesaron, ni siquiera durante la conversación por el móvil que mantuvo el muchacho.

Cincuenta platines a que te descuartizo, niñato de mierda… —comenzó a murmurar—. … luego te echaré a los caimanes… Y después… ¡Suéltate de una jodida vez! —exclamó, exhausta, tras tanto intentar desasir sus pies de lo que fuera que los sostuviese.

El joven, a ojos de Hana, fanfarroneó un poco por tenerlos presos, antes de la llegada de otra mujer. Comenzaron a hablar de no sé qué juego, algo que encajaba, de cierta forma, con lo dicho por Ronin. Y luego, volvieron a dirigirse a ellos, mostrando un ejército de ciudadanos de Villa Crepúsculo que a saber de dónde habría salido.

La conversación le entraba por un oído y le salía por otro. Realmente, a Hana le daba igual todo aquello. En cuanto bajara, les iba a regalar una cara nueva.

O eso pensaba para sus adentros mientras yacía colgada del aire. Porque, en cuanto fue liberada, no se lanzó a atacar a aquellas dos personas. Aún tenía que saber qué demonios estaba pasando.

Volvieron a dirigirse a ellos, mostrando un ejército de ciudadanos de Villa Crepúsculo que a saber de dónde habría salido, soltando lo que para Hana no eran más que chorradas, chorradas y chorradas. Al contrario que, quizá, otros, la muchacha no quería la simpatía de aquellas gentes. Nunca la había tenido, de todos modos. Lo que no pensaba permitir es que esos dos quisieran arrebatarle lo más preciado que tenía.

¡Quedaos con lo que queráis! —les espetó—. No me importa quién se proclame dueño de qué, ni de quién. Tampoco si es vuestro hogar, el de otros o si lo queréis sólo para vuestro disfrute. Como si se lo entregáis a los sincorazón. ¡Pero nunca me arrebataréis la libertad de ir donde me dé la gana!

Las palabras fueron en vano. Porque Hana, junto a los demás, ya estaban incluidos en el espectáculo.

El suelo a los pies de Hana brilló. La joven se llevó las manos a los ojos, para taparse la vista de la fulgurante luz. Pero, recordando que sus enemigos estaban allí mismo, intentó entreabrirlos, y lo que vio la dejó espantada.

Nada.

Todo desapareció a su alrededor cuando comprendió, no necesariamente procesando dicha información, qué estaba viendo. El suelo que antes pisaba había sido sustituido por una superficie circular. Pero en ella no había nada.

Se partió, bajo los mismos pies de Hana, en miles de fragmentos. La chica trató de buscar, entre ellos, cualquier imagen, una mísera imagen que la permitiera albergar esperanzas. Sin embargo, no encontró nada entre sus esquirlas. Y cayó en la oscuridad. Apenas sintió dolor durante el descenso, porque el enorme shock en el que había quedado era mayor que cualquier sensación de arrancarle el corazón. Y deseó lo hubiesen hecho. Así moriría con la certeza de que seguía ahí.

Le habría gustado llorar. Pero, incluso aunque lo intentara, no habría podido. No tenía nada con lo que llorar.

¿Qué la habían arrebatado?

Hana no había tenido nada desde el principio.
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Re: [Evento Preglobal] The End Is Where We Begin

Notapor Yuehito » Vie Nov 02, 2012 10:51 pm

Todo parecía extraño. El hecho de que haya aceptado la invitación del maestro Ronin a este lugar, de cómo trataba a los aprendices que se habían rebelado contra la luz, de ver como se nos desmoronó nuestro maestro antes nuestros ojos y ahora llegar a mi tierra natal, me enmudecía. Y todo para supuestamente rescatar a los que se habían caído.
Muchas dudas recorrían mi mente y cada una omitía el deseo de hablar. En todo el camino me mantuve en silencio, siendo un vil espectador de todos los hechos graves que estaban pasando. Ver la ira, la intranquilidad, la incertidumbre de mis compañeros evocaba a un mismo deseo. Ahora todos estábamos ahí. De donde había emergido para reencontrarme. A mi ciudad natal.

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***


Cuando todo se hizo más claro, frente a nosotros estaba el chico de cartas quien nunca antes lo había visto. Tomó su celular y se contactó con una supuesta “maestra”. Al poco rato entró a la inquieta escena una chica con una gorra pronunciada, en su mano, una vara.

Mientras hablaban los desconocidos, miré a mí alrededor y la gente se comenzó a acercar a nosotros. Me dirigí a mis compañeros y así como reconocí a algunos como Hikaru y Hana, también noté la presencia de chicos que no me había relacionado.

La chica comenzó a interceder su discurso con la gente. Nos trataba como un peligro y mi temor floreció cuando la gente del mismo pueblo le apoyaba. Era tan confuso, como si todos hubiesen caído en un hechizo de ilusión.

No tenéis la alternativa de negaros. Vuestra única opción es participar —Era el nuevo juego que nos ponía en frente —Siete días. Siete misiones. Cumplidlas, y lograréis vuestra libertad... Y nosotros abandonaremos este mundo. Fallad y... Bueno... Seréis eliminados.

El suelo comenzó a brillar y mis ojos se segaron, luego de varios intento de ver a mi alrededor y visualizar que pasaba noté que sobre mis pies se expandía aquel vitrial que había descendido en uno de mis entrenamientos. Ahí estaba nuevamente ese retrato de mí, dos yo que intentaban verse de espaldas, pero no lo lograban.

La chica con una sonrisa malévola hizo un último chasquido que su sonido quebró la estación. Mis intentos por saltar si hicieron vanos. Mis manos intentaban agarrar algo para no caer, pero nada funcionó.

Bienvenidos al Reapers' Game

Fue lo último que escuché…


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No tenía ni idea de esto... pero por lo menos alcancé xD
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Yuehito
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Re: [Evento Preglobal] The End Is Where We Begin

Notapor Suzume Mizuno » Vie Nov 02, 2012 11:27 pm

Salieron rápidamente por el portal para acabar en la plaza de una ciudad. Mientras todos los aprendices iban llegando, Fátima examinó su alrededor, preparada para que los Sincorazón se abalanzaran sobre ellos, y buscó a la misteriosa figura que había empujado a Ronin, intentando distinguirla entre los rostros de los demás jóvenes. Pero no apareció por ninguna parte.

Poco a poco, empezó a ser consciente de que… Todo estaba tranquilo. Había esperado una ciudad invadida por los Sincorazón, pero podía ver a gente paseando por la plaza, en las casas, charlando con tranquilidad.

“¿Qué está pasando aquí? ¿Nos hemos… equivocado de sitio?

¿Intrusos?

Fátima se volvió y, mientras el portal de luz se desvanecía, para su horror, detrás de él apareció un joven. Se puso blanca al reconocer a Andrei.

¿¡Cómo habéis llegado hasta aquí!? —preguntó.

Sin embargo, no esperó a que nadie respondiera. Fátima pegó un respingo cuando el muchacho tomó una carta de la baraja que llevaba en la mano y la arrojó contra la aprendiza que estaba más cerca. En ese momento una imagen apareció en la mente de Fátima, la de un hombre colgado bocabajo, pero se esfumó en un parpadeo y se preguntó si no se lo habría imaginado.

No tuvo tiempo para pensar una respuesta. De pronto algo tiró con brusquedad de sus tobillos y Fátima ahogó un grito al caer. Extendió las manos para evitar darse de bruces contra el suelo, pero no llegó a rozarlo; cuando quiso darse cuenta, colgaba bocabajo a un par de metros del suelo, sostenida por una especie de fuerza invisible, porque no había nada que la estuviera sujetando. Lo primero que pensó, antes de asustarse, fue que había sido una suerte que por una vez se hubiera puesto pantalones —cuando leyó la nota de Ronin dio por sentado que iba a pedirles alguna estupidez y decidió que prefería que la ropa que más valoraba se quedara a salvo en su habitación—. Después la invadió el estupor. Intentó forcejear, pero fue en vano: parecía que le hubieran clavado los pies de alguna manera al cielo.

Notando cómo se le iba la sangre a la cabeza, buscó con la mirada a Andrei. Este hablaba por un móvil. Fátima no consiguió escuchar mucho de la conversación, aunque juraría haber oído algo de “voluntarios”. Poco después, Andrei colgó y se pasó por entre los aprendices con una sonrisa irritante que enervó a Fátima, sobre todo cuando su cuerpo fue girando, arrastrado por alguna fuerza que no llegaba a entender, para que en ningún momento perdiera de vista al joven.

No sabéis dónde os habéis metido —como si no tuviera suficiente con la situación, se dirigió hacia Hitori, Fátima se preguntó si le habría reconocido como uno de los que se “enfrentaron” a él en Bastión Hueco, y le tiró de los mofletes como si se tratara de un crío—. Os lo advertí. Os lo dije. Estáis demasiado verdes. El mundo acabará con vosotros.

Entonces se abrió un portal de oscuridad y de él salió una de las mujeres que había estado presente en la sala del trono de Bastión Hueco. Andrei se dirigió a ella como “maestra”.

¿Más participantes? —Fátima notaba que se empezaba a marear. Pero aun así pudo acertar a preguntarse si… pretendían hacerles participar en ese juego del que les había hablado Ronin—. Esto va a ser divertido. Pensaba que Ronin no iba a enviarnos a nadie más, no después de Akio y los demás.

Aquella frase confirmó sus temores.

¿Ha terminado ya el juego?

Ahora mismo Ryota está disputando su encuentro final contra los últimos que quedan en la mansión. ¡No me puedo creer que Akio perdiera! —molesta, se pellizcó las mejillas y tiró, mientras se quejaba con un tono infantil:—. Si por alguien hubiese apostado, habría sido por él. ¡Es culpa de Lyn!

Con que Ryota...

“¿Quiénes serán los últimos? Al menos ha hablado en plural…. Puede que consigan vencerle” pensó Fátima.

Dejó de prestar atención a la conversación, centrándose en mantener bajo control sus nervios y, ante todo, su estómago. Por favor, no quería vomitar, sería demasiado humillante.

La fuerza que le aprisionaba los tobillos desapareció, y Fátima cayó, junto a todos los aprendices, contra el suelo.

El dolor le recorrió la cabeza con tanta violencia que se le cortó la respiración y se le saltaron las lágrimas.

Villa Crepúsculo no os pertenece. Nunca lo hizo —empezó a decir la mujer. Con los ojos húmedos y apretándose la cabeza, Fátima alzó la vista y la vio señalar con su vara al sol—. Sus habitantes son más felices de lo que jamás lo serían con vuestro querido Ronin. Nos agradecen nuestra entrada en el mundo hace tres semanas, nuestra protección ante la amenaza que representáis.

“Joder, pues quedáoslos. Pero iros a la maldita mierda. Como os pille os cagáis” pensó, apretando los labios para reprimir el dolor, verdaderamente enfadada. El dolor la hacía perder los estribos.

Por eso no se dio cuenta hasta que la mujer retomó su discursito de que los habitantes del lugar se habían acercado y les miraban mal, con odio incluso.

Les hemos dado prosperidad, libertad, diversión... Y vida . Mucho más de lo que Ronin haría nunca. Este es nuestro hogar, nuestra casa. Vosotros no sois nadie para venir a arrebatárnoslo. Pero ya que habéis venido hasta aquí como peones, ¿por qué no continuar adelante? ¿Por qué no divertir a vuestro querido público?

Fátima olvidó por un momento su enfado y escuchó con atención las palabras de la mujer, ignorando el griterío de la gente:

»No tenéis la alternativa de negaros. Vuestra única opción es participar —¿participar en qué?—. Siete días. Siete misiones. Cumplidlas, y lograréis vuestra libertad... Y nosotros abandonaremos este mundo. Fallad y... Bueno... Seréis eliminados.

Aquella última palabra le sentó como si le hubieran volcado un jarro de agua fría encima.

Y lo que ocurrió a continuación le robó el aliento. Cuando aquella extraña vidriera apareció bajo sus pies, y Fátima consiguió distinguir las formas de algunas figuras en ella mirando entre sus dedos para protegerse de la deslumbrante luz que desprendía, sintió una súbita calidez.

Y esta será vuestra entrada.

Entonces, la sangre de sus venas se congeló. El cristal se resquebrajó y Fátima perdió pie. Cayó, cayó hacia la oscuridad, en medio de cientos de fragmentos de cristal que relucían como diminutas estrellas. Después vino lo peor. Su corazón se contrajo, se retorció y por un momento, pensó que se moría. Se sucedió un dolor tan lacerante que soltó un grito ahogado, sufriendo la impresión de que le habían arrancado de cuajo la mitad de su corazón.

Escuchó las palabras de la mujer susurrándole en el oído, pero a la vez venían de lejos, muy de lejos. Como si las hubiese arrastrado el viento desde otro mundo…

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Re: [Evento Preglobal] The End Is Where We Begin

Notapor James Bond » Sab Nov 03, 2012 10:24 pm

¿Pero qué dem...?

Eso fue lo primero que dije tras atravesar el portal. Villa Crepúsculo estaba IGUAL que siempre. Aquel atardecer que se podía ver seguía siendo el mismo. Es más, la gente estaba andando tan tranquila. ¿Dónde se suponía que estaba la amenaza? Si aquello era una broma, era desde luego de muy mal gusto. Lo más inquietante de todo, era que el asesino del difunto Maestro Ronin (que aún no podía creerme que hubiera muerto así de fácil) había desaparecido. ¿Dónde estaba? Entonces miré hacia arriba y vi la Torre del Reloj. Me vinieron recuerdos: allí fue donde conocí a Rebecca y comencé mi andadura por el camino de los elegidos de la Llave. Entonces un tipo que no sabía de dónde había salido y llevaba una baraja de cartas en la mano, nos llamó intrusos. Pero antes de que pudiera hacer o decir algo, algo me cogió y me puso bocaabajo. Aquello debía de ser magia muy poderosa como para, no solo a mí, sino a todos los demás aprendices dejarnos en la misma postura.

Aquel tipo sacó su teléfono móvil e hizo una llamada a su Maestra, por lo visto también sabía usar la Llave-Espada. Dijo algo de voluntarios y apostó dinero a que había sido Ronin. Apreté los dientes de ira. ¿¡Cómo osaba aquel tipo, que tenía más pinta de intruso que nosotros, de apostar dinero a que nos había enviado alguien que ha muerto hace poco? Me hervía la sangre. ¡Si no fuera por que estaba suspendido en el aire en contra de mi voluntad le habría metido la Llave-Espada por la garganta para que no volviera a hacer eso! Estuvimos lo que a mí me pareció una eternidad suspendidos en el aire, sin poder hacer nada, hasta que una nueva persona emergió de un portal oscuro. La chica mantuvo una conversación con el chico de la baraja. La mujer echó la culpa a Lyn de que Akio perdiera y también mencionó a un tal Ryota. El chico sacó una carta de la parte superior de su baraja, pero se decepcionó. Dijo unas palabras bastantes enigmáticas: Game Master. ¿A qué podía referirse con ello? De pronto y sin avisar, fuimos liberados y caimos al suelo. La mujer nos habló de que Villa Crepúsculo no nos pertenecía ni nos perteneció nunca, que sus habitantes eran ahora más felices. En un momento, el lugar se llenó de gente. A algunos los reconocía: la pandilla de Seifer, algunos de mis compañeros de clase... pero mi familia también estaba aquí. ¿Por qué me miraban con odio?

¿Mamá? ¿Papá? ¿Hermana?— No recibí respuesta alguna de ellos. Seguían con aquella mirada. Como si fuera basura que debía ser tirada. Aquello me dolió mucho. Podía ignorar aquello de extraños, de los abusones... pero que mi propia familia me mirase así...

Se me cayó una lágrima aunque no lo noté. Estaba fustrado, rabioso y dolorido. Eran muchas sensaciones negativas a la vez. ¿Qué demonios les habían hecho esos dos a los habitantes? ¿Por qué? ¿Por qué?

De pronto me encontré cayendo hacia la oscuridad. Pero había algo diferente. Un montón de vidrieras circulares que reconocía bastante bien por que ya estuve una vez allí: el Descenso al Corazón. Nunca olvidaré aquella vez que la Maestra Yami me enseñó a llegar hasta el. Aunque en aquella ocasión, estaba yo solo. Ahora, todos los aprendices estábamos en nuestros Descensos. ¿Y por qué era capaz aquella tipa de estar dentro de nuestros corazones? Alzó la mano diciendo que era nuestra entrada y tras un chasquido, todo se quebró. Caía. Caía hacia la oscuridad, como había caido Ronin. Pero por desgracia no teníamos nada con lo que poder agarrarnos. En ese instante, el corazón me empezó a dejar de funcionar. No podía respirar. ¿Íba a morir afixiado? Cerré los ojos.

Pensé en mi familia, en mis amigos, en mis conocidos...

No volví a ver nada más...
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Re: [Evento Preglobal] The End Is Where We Begin

Notapor Zee » Dom Nov 04, 2012 10:28 am

La figura que había ases-- derrotado al Maestro Ronin había desaparecido, más allá de la entrada del portal. El desastre que ocurrió dentro provocó que todos lo perdiéramos de vista mientras intentábamos escapar de una muerte segura. Afortunadamente, todos los Aprendices nos las arreglamos para salir.

Frente a nosotros se alzó la villa, con sus estructuras recortándose contra el sol del ocaso. Aparecimos todos en una explanada de piedra, sin que nada nos esperara tras nuestra entrada. Curioso... Incluso a la lejanía, podía notarse que la ciudad se hallaba demasiado tranquila.

No, esa no era la palabra: demasiado "normal". Los trenes iban de un lado al otro, saliendo de la estación con puntualidad; las campanas del reloj que coronaba la ciudad; de vez en cuando, las figuras de desconocidos recortándose en la distancia.

No había ninguna amenaza. No había Sincorazón. La ciudad se hallaba perfectamente bien. Entonces... ¿entonces por qué nos había llevado Ronin hasta aquel lugar? No tenía ningún sentido.

¿Existe la posibilidad de que hayamos llegado a un lugar completamente diferente?

¿Intrusos? ¿¡Cómo habéis llegado hasta aquí!?

Me giré hacia la fuente de la voz. Detrás del portal de luz, que ya había desaparecido, se alzaba una figura familiar: Saavedra, uno de los Aprendices de Bastión Hueco. Y de los primeros traidores, también. Acompañado, como siempre, por su fiel baraja, se apresuró a usar una de sus cartas a manera de ataque. Se la lanzó directamente al pecho a una Aprendiza y, por reflejo, me cubrí el rostro con los brazos.

Súbitamente, algo tiró de mi tobillo y me alzó en el aire, como una liebre atrapada en una trampa. Y no fui el único: a mi alrededor, todos mis compañeros habían sido atrapados. Y como era natural, gran parte de ellos se agitaba intentando liberarse; algunos incluso lanzaban ataques contra Saavedra, pero una barrera evitaba que pudiesen tocarlo. Yo me quedé inmóvil, esperando el momento preciso: si aquel hechizo funcionaba como una trampa de cacería, me iría mucho peor si comenzaba a moverme frenéticamente.

¿Maestra? —comenzó el joven, hablando con lo que reconocí como un teléfono móvil. Así que se hallaba contactando a... ¿Ariasu? A ella o... o a Nanashi.—. Andrei. Tenemos invitados. Sí... Voluntarios. Cincuenta platines a que ha sido Ronin...

Saavedra continuó en silencio, escuchando al otro lado de la línea. Gruñí por lo bajo, impaciente. No sabía que tramaba, pero si iba a llevar refuerzos... ya podíamos ir despidiéndonos. Aunque éramos bastantes los presentes, no podríamos superar a los Maestros de Bastión Hueco. Y menos en aquella vergonzosas situación.

Xefil —Ragun. ¿Qué quería? ¿Burlarse de mí o regocijarse por su victoria? Después de todo, aunque lo consideraba mi amigo, no podía negar que se le había subido el orgullo como Aprendiz de la Oscuridad a la cabeza. Supuse que sí, sería eso... pero terminé sorprendido—: En cuanto tengáis oportunidad, escapa con todos los que puedas sin que se den cuenta. No intentes enfrentarte a ninguno. Wix es un "enemigo fácil" en comparación a cualquiera de los otros.

Iwashi, querrás decir —repliqué con amargura. Sin embargo, Ragun me ignoró y añadió:

Serías un buen líder, podrás hacerlo.

Bien —antes de responder, Saavedra me interrumpió. Sus palabras me sonaron a una sentencia de muerte—. En tal caso, aquí le espero...

Saavedra cortó la llamada y nos observó con orgullo. Rió y luego se paseó por entre nosotros, confiado en que no podríamos tocarle. Su magia nos obligó a mirarle en todo momento.

No sabéis dónde os habéis metido —nos amenazó, a la par que se burlaba de otro Aprendiz al pellizcarle las mejillas—. Os lo advertí. Os lo dije. Estáis demasiado verdes. El mundo acabará con vosotros.

Y en aquel instante, un portal oscuro apareció detrás de él. De su interior salió una de las Maestras de Bastión Hueco que, por descarte, supuse que era Ariasu. Con autoridad, caminó hasta donde estaba Saavedra, y éste la saludó con respeto. Ella no respondió.

¿Más participantes? —cuestionó, algo sonriente—. Esto va a ser divertido. Pensaba que Ronin no iba a enviarnos a nadie más, no después de Akio y los demás.

Me mordí la lengua para evitar decir una tontería. Lo que Ariasu decía me provocaba... naúseas. Ira. Asco. Enfado. Pesar.

Locura.

¿Ha terminado ya el juego? —preguntó luego Saavedra, y recibió una negativa. Sus palabras me resultaron curiosas. ¿A qué se refería con un juego? ¿No había dicho Ronin algo parecido? Interesado, quise escuchar su conversación en su totalidad, esperando poder comprender qué era lo que sucedía y obtener pistas sobre cómo darle la vuelta al tablero.

Ahora mismo Ryota está disputando su encuentro final contra los últimos que quedan en la mansión. ¡No me puedo creer que Akio perdiera! Si por alguien hubiese apostado, habría sido por él. ¡Es culpa de Lyn!

Con que Ryota...

¿Y bien?

Todavía es incierto, pero creo que quizás de todo llegues a ser... Game Master...

En aquel momento, Ariasu sonrió. Ella y su Aprendiz caminaron hasta la entrada de la torre que se alzaba ante nosotros. La Maestra Oscura dio un golpecillo al suelo con su vara y, sin previo aviso, el hechizo de Saavedra se rompió, dejándonos caer al suelo con un estruendo.

Me puse de pie casi al instante. Y me froté los ojos, que me ardían.

Si se trataba de Ariasu y de Saavedra... y de salvar a los habitantes de la Villa, entonces... tal vez podía arriesgarme a llamarla.

Némesis.....

Villa Crepúsculo no os pertenece. Nunca lo hizo. Sus habitantes son más felices de lo que jamás lo serían con vuestro querido Ronin. Nos agradecen nuestra entrada en el mundo hace tres semanas, nuestra protección ante la amenaza que representáis.

Tras aquellas palabras, decenas de figuras comenzaron a llegar por las calles. Sorprendido por aquello, permití a mi mente volver a la normalidad, y a mis ojos tornarse cafés de nuevo. Los habitantes de la Villa, a un ritmo alarmante, comenzaron a llenar la plaza. Y todos ellos nos miraban...

...con odio.

¿Dan? ¿Q-qué ocurre, hermano? ¿Mamá..? ¿Papá..?

Sentí que me apuñalaban en el corazón cuando aquellas palabras salieron de los labios de Nadhia, quebrándose por su duelo. Apreté los puños y, una vez más, Némesis se mostró en mis ojos. Quería... quería destrozar a nuestros enemigos.

¿Por qué están todos aquí... abuela...?

¿Cómo... podéis... atreveros...?

Les hemos dado prosperidad, libertad, diversión... Y vida —Villa Crepúsculo apoyó a Ariasu con gritos de aprobación—. Mucho más de lo que Ronin haría nunca. Este es nuestro hogar, nuestra casa. Vosotros no sois nadie para venir a arrebatárnoslo. Pero ya que habéis venido hasta aquí como peones, ¿por qué no continur adelante? ¿Por qué no divertir a vuestro querido público?

»No tenéis la alternativa de negaros. Vuestra única opción es participar —Ariasu fue hasta donde estaba Light y lo obligó a levantar el rostro con su vara de oro—. Siete días. Siete misiones. Cumplidlas, y lograréis vuestra libertad... Y nosotros abandonaremos este mundo. Fallad y... Bueno... Seréis eliminados.

Ya no podía soportarlo.

No entendía lo que pasaba.

No lo había entendido desde el principio.

Pero una cosa estaba clara. No iba a permitir que aquellos caballeros de la Oscuridad destruyeran el balance, asesinaran a los nuestros, manipularan a amigos y familiares, y se burlasen de nosotros. No.

¡¡Grave--!!

Pero no fui lo suficientemente rápido. Ariasu chasqueó sus dedos y un hechizo desconocido hizo efecto. El piso comenzó a fulgurar con una luz que me cegó al instante; tanto que me llevé el brazo a los ojos y detuve mi ataque a medio camino. Sin embargo, una urgencia en mi pecho me obligó a mirar... Por entre mis dedos y mis pestañas, intenté...

Nuestro Descenso al Corazón...

Las palabras de Némesis fueron correctas. Finalmente... finalmente lo veía.

La vidriera circular, tan amplia que ocupaba toda la plaza, y brillando con una luz tan poderosa que quemaba. Aquello que presenciaba era la definición de mi propio corazón, un recinto al que jamás había accedido. Y, aunque no era la mejor situación, me sentí un poco orgulloso.

Era verde pino de un lado, y rojo oscuro del otro. En la línea media los colores se mezclaban casi imperceptiblemente, tanto que uno no podía definir dónde terminaba uno y empezaba el otro. A las orillas podía distinguir rostros: Nadhia, Light, Ragun, Axel, Elizabeth. Todos, supuse, importantes desde que me había convertido en Aprendiz. Y en el centro...

Némesis.

Era yo, bailando con una joven de cabellos rubios y ojos rojizos. Ella me sujetaba con fuerza y me sonreía, y yo parecía tener una mueca de desagrado en mi rostro. Nuestras muñecas se hallaban sujetas entre ellas por grilletes y cadenas, por lo que supuse que ella me llevaba a la fuerza. Y, como en todo baile, llevábamos ropas especialmente elegantes. Especialmente ella, que iba ataviada en un vestido color rojo sangre.

Pero lo que más me llamó la atención fueron las alas que brotaban de su espalda. No tenían plumas, ni escamas, ni piel... Eran un par de simples arcos de madera... y de ellos colgaban decenas cristales de colores. Excepto que no eran sólo eso. En mi pecho lo sentí, y el otro cristal verde que colgaba del pecho de mi dibujo me lo confirmaba:

Aquello eran corazones. Decenas de corazones.

Y esta —Ariasu levantó su mano e hizo ademán de chasquear los dedos— será vuestra entrada.

Con una puñalada en mi pecho, me precipité a la oscuridad. Como queriendo protegerme, Némesis amainó el dolor con su magia. Pero aun así pude sentirlo, mientras caía...

Mi corazón... estaba siendo roto en pedazos.

Bienvenidos al Reapers' Game.
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Notapor Soul Artist » Dom Nov 04, 2012 11:45 pm

Puntuaciones extras del Preglobal


Por haber puntuado en el Evento Preglobal, recibiréis una cantidad de PX referente al número de veces que habéis posteado, no a la narración.

Así pues:

Sombra recibe 10 PX

Light recibe 10 PX

Neas recibe 10 PX

James Bond recibe 10 PX

EspeYuna recibe 10 PX

Saxor recibe 10 PX

Suzume Mizuno recibe 10 PX

Zero recibe 10 PX

ruan recibe 7 PX

RedXIII recibe 7 PX

LightHelco recibe 5 PX

Nell recibe 5 PX

Hitori recibe 2 PX

HappyDelice recibe 2 PX

Sorkas recibe 2 PX

Zx recibe 2 PX

Yuehito recibe 2 PX


Además de ello, aprovecho para un anuncio:

Como todos recordaréis, para entrar en el Evento Global había un formulario que analiza varios de los aspectos de vuestros personajes. El modo de participar era libre, pudiendo saltarse las restricciones de algunas preguntas e ignorando sus códigos. Sin embargo, había un premio especial para aquellos que lo hicieran correctamente, con un aforo máximo de cinco premiados. Tres lo han logrado.

Suzume Mizuno, Final Fan y Demyx reciben el objeto PowerUp!, cuya utilidad será explicada a lo largo del primer día.

Así pues, espero que disfrutéis del Evento Global que está a puntito de ser subido. ¡Enhorabuena a todos! ¡Y preparados para el Reapers' Game!
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